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FABBING / Mónica Loayza Vela

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»FABBING» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Fabricación digital distribuida y abierta» font_container=»tag:h3|font_size:18px|text_align:left|color:%23000000|line_height:20px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Mónica Loayza Vela – Arquitecta y Diseñadora – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Abstract

El diseño y la fabricación digital [CAD/CAM] constituyen una de las tendencias destacadas en el escenario actual de la investigación e innovación en los procesos productivos creativos; esto se debe al aumento de la producción de componentes y partes ajustadas a la medida del usuario: haciendo piezas bajo pedido y modificando la instalación de los dispositivos rápidamente y a menor costo.

Para los promotores de esta línea de investigación, la Fabricación Digital Personal o la Auto-producción Digital (fabbing); supone la oportunidad de generar un nuevo modelo productivo, que se compara con las transformaciones inducidas en la vida contemporánea por las computadoras personales e Internet; que han supuesto significativos cambios en cuanto al trabajo en red, autonomía, flexibilidad, movilidad, acceso individual y comunitario a los medios de producción.

Hoy en día, La autoproducción personal, agrupa numerosos proyectos de máquinas de fabricación personal, y una amplia comunidad global, académica, amateur y empresarial trabajando en este campo considerado como el nuevo Ecosistema Productivo: Fabricación personal, distribuida y abierta.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#4945dd» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#4945dd» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

El diseño y la fabricación digital [CAD/CAM] constituyen una de las tendencias destacadas en el escenario actual de la investigación e innovación en los procesos productivos creativos; esto se debe al aumento de la producción de componentes y partes ajustadas a la medida del usuario: haciendo piezas bajo pedido y modificando la instalación de los dispositivos rápidamente y a menor costo.

Para los promotores de esta línea de investigación, la fabricación digital personal o la auto-producción digital (fabbing) supone la oportunidad de generar un nuevo modelo productivo, que se compara con las transformaciones inducidas en la vida contemporánea por las computadoras personales e Internet y que han supuesto significativos cambios en cuanto al trabajo en red, autonomía, flexibilidad, movilidad, acceso individual y comunitario a los medios de producción.

Por otro lado, los arquitectos y diseñadores contemporáneos encuentran en la fabricación digital herramientas que les permiten diseñar espacios adaptables a las diferentes maneras de entender el habitar. De allí que pongan cada vez más énfasis en los lugares múltiples, polivalentes, las viviendas flexibles, la construcción de espacios prefabricados; algunos a través de transformaciones controladas, resultados comprobables y prediseñados por los profesionales; otros, concebidos con la idea de una transformación libre, que permita reflejar el habitar personal y la variación en las demandas de los consumidores.

1. Oportunidades de la fabricación digital para el desarrollo local

La fabricación digital permite acortar el ciclo de desarrollo de productos desde la idea hasta el prototipo, además de testear nuevas ideas de manera rápida y económica. Este proceso también habilita a las empresas a flexibilizar su producción y cambiar diseños y productos a medida del cliente. En conjunto, estas capacidades abren oportunidades para el desarrollo local y permiten a las pequeñas industrias acceder a herramientas de diseño que antes se encontraban exclusivamente en manos de grandes firmas.

Otros elementos relevantes del ecosistema de producción de la fabricación digital son los siguientes:

  • El uso simultáneo de canales de distribución locales y globales (glocal). La fabricación digital permite combinar la exhibición de productos en negocios locales con la venta de artículos online a partir de páginas web. A partir del uso de tecnologías de fabricación digital, las pequeñas empresas pueden adaptar rápidamente su producción sin depender de grandes inversiones de capital o grandes stocks requeridos por las cadenas de distribución. Al mismo tiempo, la venta online les permite recibir pedidos de cualquier lugar del mundo.
  • La flexibilidad en la producción y la capacidad para fabricar objetos a medida del cliente va a permitir a empresas artesanales contrarrestar la competencia de los países asiáticos. Utilizando herramientas de fabricación digital en industrias especializadas como la fabricación de muebles, artículos de decoración del hogar, lámparas y zapatos, pequeñas firmas lograrán crecer y competir glocalmente.

Estos ejemplos pueden replicarse rápidamente en la región. Algunas empresas ya están utilizando herramientas y servicios de fabricación digital. La conjunción de estas con otros elementos de infraestructura, como las nuevas fuentes de financiamiento y redes de distribución online, son fundamentales para impulsar estas prácticas.

2. Autoproducción digital, fabricación personal o ‘fabbing’

Autoproducción digital, fabricación personal o fabbing es la tendencia más reciente de la fabricación digital; donde el fabber, que es una abreviación de digital fabricator (fabricante digital), es capaz de producir un objeto tridimensional tangible a partir de la información contenida en archivos digitales y materializarlo mediante procesos sustractivos o aditivos de fabricación digital.

Ligados a esta nueva cultura productiva aparecen también modos de trabajo open source (código abierto) caracterizados por la cooperación en red, la interdisciplinariedad y las aproximaciones no formales a la producción del conocimiento, la investigación y la innovación.

El fabbing permite empoderar muy fácilmente a las personas, de manera que se apropien de técnicas de producción y puedan solucionar problemas reales de su vida cotidiana o, sencillamente, producir algo que no existe y desean tenerlo. Esto desplaza el objeto de la transacción a gran escala, ya que desaparece la escasez de capacidad de construir un objeto físico, hacia el diseño o los servicios añadidos de producción a escala media o individual.

Hoy en día, la autoproducción personal agrupa numerosos proyectos de máquinas de fabricación personal y una amplia comunidad global, académica, amateur y empresarial trabajando en este campo considerado como el nuevo ecosistema productivo: fabricación personal, distribuida y abierta.

3.  Tectónica digital

Con la implementación de medios digitales al proceso de diseño, aparecieron dos situaciones, hasta cierto punto típicas en el inicial transcurso de este tipo de exploraciones; se trata, por un lado, de un inexperto entusiasmo a favor de lo digital y, por otro lado, de una apresurada crítica detractora. En este sentido, diseñadores se han dejado seducir por las posibilidades formales que presenta los recursos digitales con los múltiples ejercicios desarrollados; y, por otro lado, se han pronunciado juicios de valor a priori, como si se hubiese culminado todo tipo de análisis al respecto.

El más reconocido e influyente crítico de lo digital es Kenneth Frampton. En sus textos, denota una posición defensiva e incluso llama a mantener resistencia contra la vanguardia a la que considera universalista y «destructora sutil» de la cultura tradicional. Destaca, como carencia principal de lo digital en el diseño, la falta de materialidad a causa de la prioridad brindada al aspecto visual con respecto a lo táctil; manifiesta una carencia de lo poético de la construcción, necesaria para despertar ese impulso de palpar las cosas.

Sin embargo, se puede reconocer que los recursos digitales han pasado de ser un paradigma informacional a un aspecto trascendente que redefine los marcos conceptuales de la elaboración de la tectónica clásica (Cifuentes 2012); por cuanto, el uso del computador implica nuevos métodos de producción y fabricación, introduce nuevos materiales y permite el cambio de lo rígido hacia lo plegable o de lo estático hacia lo dinámico.

Cifuentes menciona: «La nueva tectónica digital no implica un quiebre definitivo con las nociones clásicas». Los métodos de construcción, así como la estructura, tampoco han perdido en absoluto la capacidad de ser una manifestación de significado o que la poética de la construcción ha desaparecido.

Los medios digitales, sin duda, han brindado nuevas concepciones en aspectos diferentes; han sido generadores de nuevas sensibilidades (en lo formal, espacial, conceptual y hasta en lo habitable) e inapreciables recursos; surgiendo el debido interés para su exploración y reconocimiento. Además, permiten una redefinición de lo tectónico a la nueva tectónica digital, posible gracias a esas nuevas sensibilidades emergentes.

4.  Diseño para una vida en movimiento

A. Tiempos fluidos

Los tiempos cambian a la velocidad de la luz, y el mundo 2.0 no sólo tiene que ver con estar preparado para encarar el mundo de la red con solvencia, sino que va mucho más allá. Implica adaptar nuestro espacio; ya que se trata de un cambio relativamente permanente y que tiene que ver directamente con la adecuación de la vivienda a sus habitantes. La evolución del hábitat privado es una característica intrínseca a la especie humana: como primera capa de relación con el entorno, la vivienda es el medio donde el hombre posee su mayor poder de intervención.

Como bien apunta el sociólogo polaco Zygmunt Bauman: «La vida líquida (…) es la clase de vida que tendemos a vivir en una sociedad moderna líquida. La sociedad “moderna líquida” es aquella en que las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos hábitos y en unas rutinas determinadas. La liquidez de la vida y la de la sociedad se alimentan y se refuerzan mutuamente. La vida líquida, como la sociedad moderna líquida, no puede mantener su forma ni su rumbo durante mucho tiempo».

Estar preparados para poder pivotar de nuestras ideas iniciales ya no es una opción, es una obligación. Cada vez es menos coherente pensar en planificar todo, pues la realidad se encarga de manera permanente de estropear nuestras planificaciones. Es más interesante pensar en términos de adaptabilidad que de predictibilidad.

B. Optimización, versatilidad y confort

El crear un espacio vital flexible que se adapte a las necesidades de cada momento no es un concepto resultado de la modernidad. En los pueblos nómadas, siempre ha estado presente el concepto de hogar móvil, con utensilios domésticos de fácil transporte y multiplicidad de uso. Sin embargo, en la sociedad contemporánea, los nuevos hábitos generacionales y las nuevas configuraciones familiares exigen un entorno habitable flexible que pueda adaptarse fácilmente a las cambiantes necesidades de las personas. Algunos ejemplos de ello son las sillas plegables, mesas que se montan y se desmontan, televisores portátiles, ventiladores de mano y sofás-cama.

El siglo XXI ha producido una gran cantidad de objetos flexibles, funcionales y ligeros, que se adaptan a las necesidades de la vida moderna. La arquitectura y el diseño son el reflejo de las estructuras familiares y sociales de cada época. Los constantes cambios en las formas de existencia actual invalidan los órdenes clásicos y jerarquizados, proponiendo otras formas de habitar.

Arquitectos y diseñadores han propuesto objetos basados bajo las primicias de optimizar espacio, mejorar la movilidad y aumentar la autonomía. En algunos casos, retomando diseños tradicionales, incorporando nuevos materiales tecnológicos, desarrollando formas ergonómicas, investigando sobre nuevos mecanismos.

C. Mobiliario como «dispositivo de uso»

Mobiliario es cada uno de los enseres movibles que configuran, delimitan y definen un espacio.

Entendido como “dispositivo de uso”, el mobiliario se convierte en un sistema de acción, ajustado a los estímulos propios del espacio. Este nuevo dispositivo aborda todas las escalas de la dimensión cotidiana e infraestructural de nuestro entorno y, al mismo tiempo, entra en sinergia empática en él.

Preferimos, en efecto, el término de “dispositivo de uso» al de mobiliario, porque nos permite crear lógicas generadoras y relacionales; programaciones flexibles, ajustadas a necesidades particulares, concretas del usuario; capaces de impulsar e inducir configuraciones diversas en el espacio.

Definimos entonces al mobiliario como un dispositivo abierto y evolutivo más que un diseño exacto y cerrado; procesador de situaciones y programador de acciones, pero a la vez pauta organizativa (infraestructural), sistema (formal); y, en definitiva, mecanismo de reacción: reactivo frente al espacio que ocupa.

A modo de consideraciones finales

  • Las nuevas tecnologías de fabricación no sólo liberan la creatividad del usuario. También generan nuevas oportunidades y modelos de negocios. Todos estos cambios pueden afectar las formas de consumo, producción y comercio. Sin embargo, es difícil decir todavía cuánto van a cambiar las estructuras e instituciones existentes. Las visiones más optimistas y extendidas sobre la fabricación digital proponen la personalización del consumo y la democratización de la producción a partir de la automatización.
  • Por otro lado, a partir del ascenso del open source y la innovación abierta está permitiendo validar un nuevo modelo de creación de productos e ideas que aprovechan la creatividad de personas y expertos de diferentes disciplinas y pertenencias sociales. La idea básica de este modelo de innovación apela a la inteligencia colectiva para ampliar el potencial creativo.
  • Creemos que la fabricación digital proporciona una nueva oportunidad para el desarrollo social y económico que podría beneficiar tanto a emprendedores locales como a pequeñas empresas y promover nuevas formas de inclusión. Pero al mismo tiempo, es necesario reconocer las asimetrías que las nuevas tecnologías producen, en términos de acceso a mercados, empleo y sustentabilidad. Estas asimetrías podrían implicar además barreras para el acceso a las tecnologías y el conocimiento. Sin políticas de acceso e innovación abierta, la fabricación digital podría reforzar las desigualdades existentes.
  • La Tercera Revolución Digital es el paso de la fabricación analógica a la digital ―objetos “diseñados en pantallas” y producidos materialmente con máquinas controladas por ordenador―; y tendrá efectos sobre nuestras vidas y sociedades de una relevancia equivalente al de la computación y al de la comunicación. Lo que no acaba de estar claro es cuál será el sentido de estas transformaciones. Como demostraron las “revoluciones” precedentes, el futuro siempre no suele ser lo que pensamos. Algunos estamos especulando con la idea de que podría llegar a constituirse en una cultura productiva (y una economía) en torno al diseño y la fabricación de objetos “libres”, y de máquinas para fabricarlos como en FLOS (Free/Libre Open Source).
  • Por último, esta idea de libertad, que es interpretada de múltiples maneras, nos interesa en la medida en que pueda generar un entorno productivo más abierto, cooperativo y amistoso; más centrado en la producción creativa y menos en el capital y el poder que los modelos dominantes, hace ya varias décadas, nos condicionan.

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  1. Frampton, Kenneth. (1985). Hacia un regionalismo crítico: seis puntos para una arquitectura de resistencia. En Foster, Hal (compilador) La Posmodemidad. (pp. 37 – 59). Barcelona: Kairos.
  2. Cifuentes, Camilo Andrés. (2012, marzo, 12) Arquitectura y computación. ¿Determinismo o mediación?: del paradigma informacional hacia uno tectónico digital. DEARQ: Revista de Arquitectura de la Universidad de los Andes, Nro. 10. (pp. 22 – 35).
  3. Massad, Fredy., y Guerrero Yeste, Alicia. (2004, enero, 16). Arquitectura en lo época de lo Revolución Digital. ARQA.  Recuperado de: http://arqa.com/actualidad/colaboraciones/arquitectura-en-la-epoca-de-la-revolucion-digital.html

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Desde el 2014 es Co-fundadora de DOT Lab, Laboratorio Abierto de Producción Ciudadana.
Representante de la delegación peruana en la V Edición de Lima Design Week 2017. Actualmente viene desarrollando PACKAPART, emprendimiento empresarial innovador de Mobiliario que integra herramientas tecnológicas de Fabricación Digital con procesos de pensamiento DIY.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»1185,1186,1187,1188,1189,1190,1191,1192″ nav=»dots» meta=»1″ autoplay=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Mil Edificios / Santiago Miret

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Mil Edificios» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Procesos maquínicos en estrategias proyectuales complejas» font_container=»tag:h3|font_size:18px|text_align:left|color:%23000000|line_height:20px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Santiago Miret – Arquitecto – Argentina» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]

Los dispositivos de la arquitectura obturan los protocolos proyectuales, condicionándolos a resoluciones repetitivas y, peor aún, restringiendo la apertura a procesos proyectuales complejos. Este trabajo presenta un modelo alternativo al uso de dispositivos en proyectos de vivienda colectiva, concentrándose en un proceso generativo organizado en seis disrupciones, con el objeto de construir las bases teóricas y prácticas para una aproximación maquínica a la noción de dispositivo en arquitectura.

[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#4945dd» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#4945dd» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Dispositivos

La episteme, según Foucault, refiere a aquellos marcos de saber impuestos desde el poder que inducen el comportamiento de los individuos de cada tiempo histórico. Dice Foucault: «En una cultura y en un momento dados, sólo hay siempre una episteme, que define las condiciones de posibilidad de todo saber, sea que se manifieste en una teoría o que quede silenciosamente investida en una práctica».  (Foucault 1966:166 [1968]) Foucault hace referencia a que cada episteme sujeta a los individuos a dispositivos de poder, condenándolos a una existencia falta de autonomía respecto de sus propios intereses.

Es importante aquí resaltar que no se trata de combatir los grandes poderes de imposición autoritaria (que condicionan al sujeto foucaultiano), sino en dar cuenta de la acción perversa del auto convencimiento respecto del uso de dispositivos restrictivos. Jean Francoise Lyotard refiere a la muerte de los cuatro grandes relatos de la modernidad (y el surgimiento de la condición postmoderna a partir de las transformaciones en la ciencia, la literatura y las artes a partir del siglo XIX), estos son, el cristianismo, la historia marxista, el capitalismo y el iluminismo2. Siguiendo a Lyotard, los dispositivos arquitectónicos contemporáneos no hacen más que perpetrar modalidades vinculadas a relatos modernos, los cuales ya no tienen razón de ser en el siglo XXI, en donde las mismas nociones establecidas por el postmodernismo, en relación al no relato y la subsiguiente multiplicidad de relatos, comienzan a ser cuestionadas una vez más. Los dispositivos disciplinares ampliamente utilizados por los proyectistas contemporáneos se ven vaciados de razón de ser, puesto que corresponden a tiempos históricos donde los mismos referenciaban o encontraban su legitimación en los grandes relatos.

El problema del dispositivo en arquitectura radica en la elección a priorística de los lugares comunes en donde el proyecto no sólo no problematiza su condición contemporánea, sino que perpetúa su condición moderna3. Es decir, el problema no radica en la condición de sujetado del individuo, tampoco en la creencia de que no está sujetado, sino en la elección consciente de la perpetuación de dispositivos cuyas modalidades no dan cuenta de las condiciones actuales de la disciplina.

En su libro Saber y verdad, Michel Foucault enuncia una definición de la noción de dispositivo:

«He dicho que el dispositivo era de naturaleza esencialmente estratégica, lo que supone que se trata de cierta manipulación de relaciones de fuerza (…) El dispositivo se halla pues siempre inscrito en un juego de poder (…) Lo que trato de indicar con este nombre es, en primer lugar, un conjunto resueltamente heterogéneo que incluye discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas, brevemente, lo dicho y también lo no dicho, éstos son los elementos del dispositivo. El dispositivo mismo es la red que se establece entre estos elementos.» (Foucault 1991:229)

Foucault despliega la noción de dispositivo en términos generales, pero también, lo aplica a configuraciones arquitectónicas específicas como el panóptico. Esta configuración, podría ser entendida como el producto organizacional de una necesidad de poder ejercida en cierto momento histórico. La configuración en sí misma se constituye como un dispositivo arquitectónico que no solo permite el ejercicio del poder (vigilantes sobre vigilados) sino que, además, construye vectores disciplinarios hacia el interior de la arquitectura, respecto de cómo debe configurarse geométricamente un panóptico.

Queda claro en los argumentos foucaultianos que el problema del dispositivo no se reduce a prácticas discursivas, sino que también abarca configuraciones materiales específicas5, organizados como dispositivos que manipulan fuerzas embebidas en juegos de poder que las engendran y, eventualmente, perpetúan su presencia en el proyecto arquitectónico.

Respecto de la idea foucaultiana de dispositivo, Deleuze dice:

«Pertenecemos a ciertos dispositivos y obramos en ellos. La novedad de unos dispositivos respecto de los anteriores es lo que llamamos su actualidad, nuestra actualidad. (…) En todo dispositivo hay que distinguir lo que somos (lo que ya no somos) y lo que estamos siendo: La parte de la historia y la parte de lo actual». (DELEUZE 1990:159)

Los dispositivos definen nuestras acciones, pero, más importante aún, definen nuestra subjetividad. Por un lado, la restringen, la regulan y ejercen límites sobre ella; y, a la vez, nos posibilitan construirla, nos habilitan a pensar. Es así que los dispositivos se presentan como modalidades de asir el mundo. En arquitectura, resultan en configuraciones que nos permiten pensar y operar en consecuencia, dice Deleuze «son máquinas para hacer ver y para hacer hablar» (1990:155). Es por esto que el dispositivo no debe ser combatido, sino, por el contrario, nutrido, distorsionado, alterado, perturbado, cuestionado. Pero el modo de construir rupturas no es por medio de su modo de aparecer, sino, por su modo de ser configurado. No se trata aquí de cambiar el modo en el que los dispositivos están encarnados en el proyectista o de destituir la legitimidad que los años han elaborado en torno a ellos, sino de producir alternativas al modo de concebir sus modalidades generativas6. Esto es, distorsionar su modo de operar actual, su modo de estar siendo. No se procura la construcción de nuevos dispositivos que sean «mejores» que los actuales, sino de construir nuevas modalidades para sus procesos que nos permitan dilucidar alternativas de aproximación para los procesos de subjetivación que los mismos promueven.

El proyecto se organiza en seis disrupciones que operan según seis planos del proyecto de vivienda colectiva. Su aproximación se inicia desde la generalidad y, a medida que el proceso avanza, va definiendo y configurando su organización interna, operando sobre el material heredado de estados anteriores del proyecto, sin que esto implique la inmodificabilidad de este material de base. Cada disrupción opera autónomamente respecto de la otra, concentrándose en las variables que atañen al dispositivo disciplinar que en cada caso se propone superar.

1. Axonometrías de las seis instancias del proyecto correspondientes a las seis disrupciones. De izq a der, de arriba abajo, disrupción 01: Objeto, disrupción 02: Tipología, disrupción 03: Ambiente, disrupción 04: Patio, disrupción 05: Unidad, disrupción 06: Circulación. Santiago Miret, Mil Edificios, Procesos Maquínicos en Estrategias Proyectuales Complejas, Proyecto de Tesis de Maestría en Investigación Proyectual, 2017.

Disrupción 01

La primera disrupción se centra en la construcción de un manto diferenciado, el cual es informado por la integración progresiva de pre-existencias en el territorio. Si bien su acción es contingente, no es contextualista en términos de pretender emular su contexto, sino que lo que persigue es integrar las condiciones materiales del mismo a su sistema generativo. De este modo, se propone la inclusión de la noción de contingencia al dispositivo de la arquitectura, el cual no puede ser impuesto sobre un contexto sin dar cuenta de sus condiciones materiales pre-existentes y así generar corrimientos de ideas pre-concebidas respecto de cómo debe implantarse un edificio (objeto) sobre un territorio determinado.

2. Manto de celdas diferenciadas y cuadro de áreas de celdas. En gradiente de rojos se indica el tamaño de las celdas según sus ciclos de subdivisión. Santiago Miret, Mil Edificios, Procesos Maquínicos en Estrategias Proyectuales Complejas, Proyecto de Tesis de Maestría en Investigación Proyectual, 2017.

Disrupción 02

La segunda disrupción se centra en la superación de la noción de tipología edilicia. Persigue evitar recurrir a configuraciones de la totalidad pre-concebidas como dispositivos. Así, explora sobre las condiciones que dieron lugar a las tipologías edilicias de vivienda colectiva como las condiciones higienistas emergentes a comienzos del siglo XX y aún hoy presentes como instancias regulatorias del proyecto tanto en códigos y manuales de arquitectura como en el imaginario de los arquitectos contemporáneos. El protocolo propone la inestabilidad de los criterios de ventilación e iluminación para poder operar desde ellos sobre celdas habitativas abstractas, las cuales son repetidas, eliminadas o deformadas en función de responder a criterios de habitación mínimos.

3. Axonometría de celdas indicando en amarillo las celdas a eliminar y planta de sombras del terreno según Superposición de la proyección de sombras en un día de verano (21 de diciembre) y un día de invierno (21 de junio). Santiago Miret, Mil Edificios, Procesos Maquínicos en Estrategias Proyectuales Complejas, Proyecto de Tesis de Maestría en Investigación Proyectual, 2017.

Disrupción 03

La tercera disrupción se centra en disolver la unidad habitativa como objeto compositivo en los conjuntos de vivienda colectiva. Así, cualifica el interior de la vivienda en 2 grandes partes, ámbitos para la habitación y ámbitos para el servicio. Según esta premisa, construye un sistema de corrimiento de celdas, el cual construye superficies internas diferenciadas e islas habitativas, evitando el recurso de la unidad y su repetición como medio para la habitación del conjunto.

4. Axonometría de celdas desfasadas indicadas en verde y catálogo de desfase genérico. Generación del desfasaje de celdas según instancias de habitación y servicio. El coeficiente relacional surge de dividir la superficie de las celdas iniciales con la superficie expandida de la isla resultante del desfasaje. A medida que el coeficiente se aproxima a 1, la superficie expandida tiende a desaparecer. Santiago Miret, Mil Edificios, Procesos Maquínicos en Estrategias Proyectuales Complejas, Proyecto de Tesis de Maestría en Investigación Proyectual, 2017.

Disrupción 04

La cuarta disrupción se centra en ampliar el papel de las instancias de publicidad en los conjuntos de vivienda colectiva. Así, construye un prototipo sensible a ser proliferado en los vacíos concatenados del conjunto, consolidando instancias de publicidad desplegadas en zonas estratégicas del conjunto y volviéndolas lugares necesarios para la circulación al incorporar en ellas núcleos de circulación. Además, estas instancias de publicidad son pobladas por equipamiento de uso público, el cual se despliega según un gradiente de diferenciación respecto del punto de acceso y efluente de flujos circulatorios asociadas a las mismas.

5. Axonometría de la estratificación completa con los prototipos de instancias de publicidad desplegados identificados en azul y catálogo de variabilidad del prototipo de publicidad en donde cada columna muestra una instancia generativa y su variabilidad incremental. Santiago Miret, Mil Edificios, Procesos Maquínicos en Estrategias Proyectuales Complejas, Proyecto de Tesis de Maestría en Investigación Proyectual, 2017.

Disrupción 05

La quinta disrupción se centra en disolver los ambientes internos de las unidades de los conjuntos de vivienda colectiva. Así, despliega un heterogéneo sistema de seis categorías. Ámbitos para dormir, ámbitos para comer, ámbitos para el intercambio son los tres tipos de lugares para la habitación; mientras que lugares de guardado, lugares para cocinar y lugares sanitarios son los tres tipos de ámbitos para el servicio. De este modo, las islas habitativas son pobladas por tipos de ámbitos según gradientes de diferenciación cuyas lógicas internas y de adaptabilidad conducen a sistemáticos cambios de estado.

6. Plantas de los niveles 03 y 04 de celdas iniciales y áreas sirvientes moduladas diferenciadas según tamaño y proximidad a los ámbitos de mayor intimidad, y mosaico de axonometrías de variabilidad en dimensión x de lugares para dormir (mayor intimidad). Santiago Miret, Mil Edificios, Procesos Maquínicos en Estrategias Proyectuales Complejas, Proyecto de Tesis de Maestría en Investigación Proyectual, 2017.

Disrupción 06

La sexta disrupción se centra en construir un sistema circulatorio heterogéneo que integre los elementos que componen al proyecto. Así, despliega un sistema de vectores de conexión de elementos según dos etapas. La primera etapa conecta las islas habitativas disociadas con las islas con acceso a las instancias de publicidad y, por ende, a los núcleos de circulación vertical; asegurando así la cohesión exterior del conjunto. La segunda etapa conecta el interior de las islas habitativas, cohesionando los ámbitos para dormir (lugares de mayor intimidad) con los accesos a las islas habitativas; asegurando así la cohesión interior de las islas.

7. A Axonometría de perímetros de islas, celdas de mayor intimidad y vectores de conexión interna y plantas de los niveles 05 y 06 de perímetros de islas, celdas de mayor intimidad y vectores de conexión interna. Santiago Miret, Mil Edificios, Procesos Maquínicos en Estrategias Proyectuales Complejas, Proyecto de Tesis de Maestría en Investigación Proyectual, 2017.

Hacia nuevos dispositivos

Los dispositivos de la arquitectura operan en dos planos. El primero de ellos es el que brinda la posibilidad de pensar, de conceptualizar, es decir, de construir un plano sólido sobre el cual avanzar. Los dispositivos permiten dar cuenta de estructuras, prejuicios, nociones estables, presupuestos que, sin ellos, no se podría profundizar ni en la conceptualización de temáticas disciplinares, ni en la práctica de la misma, puesto que, de otro modo, se deberían crear nuevas estructuras constantemente. El segundo plano es el que representa el problema desarrollado en la tesis que despliega este artículo, puesto que es el plano por medio del cual el dispositivo restringe el modo de pensamiento de ciertas estructuras. Esto es, sujeta al individuo proyectista y bloquea su accionar de cara a todo lo que esté por fuera del dispositivo.

8. Planta del nivel 04. Santiago Miret, Mil Edificios, Procesos Maquínicos en Estrategias Proyectuales Complejas, Proyecto de Tesis de Maestría en Investigación Proyectual, 2017.

9. Planta del nivel 05. Santiago Miret, Mil Edificios, Procesos Maquínicos en Estrategias Proyectuales Complejas, Proyecto de Tesis de Maestría en Investigación Proyectual, 2017.

Los dispositivos tienen este doble filo, lo cual es justamente lo que los vuelve interesantes. En este sentido, no puede pensarse en términos de antidispositivos, puesto que sería una tarea imposible operar sin ellos, es decir, sin supuestos a priori. Pero sí se pueden desarrollar ideas de cómo estos dispositivos son interpretados, volviendo sus procesos generativos contingentes, reparando en la situación coyuntural en la cual el dispositivo está operando sin volver esto un asunto contextualista en el sentido más banal del término; inestables, con supuestos que son constantemente puestos en duda y criticados prospectivamente, incluso volviendo a sus bases y revisando sus motivos históricos a través de su genealogía; abiertos, en el caso de continuar el clamor de Frazer, por el uso de un software en la etapa generativa del proyecto que otorgue la oportunidad de manipular los procesos mientras éstos están generándose7; adaptables, al momento de responder a circunstancias diversas, sin perder sus condiciones regulatorias internas a la vez que se obtienen propiedades emergentes de dicha diferencia; heterogéneos, dando lugar a su diferenciación interna por medio de la construcción de gradientes dinámicos que admitan cambios de estado; e integradores, generando el espacio para la posibilidad de incorporar diferencia y asociación compleja de relaciones diferenciadas.

10. Render exterior del proyecto final. Santiago Miret, Mil Edificios, Procesos Maquínicos en Estrategias Proyectuales Complejas, Proyecto de Tesis de Maestría en Investigación Proyectual, 2017.

En función de generar desplazamientos de las modalidades que operan desde los dispositivos establecidos disciplinarmente, es preciso operar desde el proceso generativo de los mismos. El modelo aquí presentado reclama una disrupción procesual del dispositivo, entendiendo al mismo como un proceso, no como objetos, elementos congelados o configuraciones estáticas.

Es preciso dar cuenta de aquellas condiciones estables de los dispositivos en función de poder generar superaciones de los mismos respecto de los condicionamientos restrictivos que imponen. En el caso del proyecto de vivienda colectiva, se propone operar según un criterio de acercamiento escalar a la problemática, partiendo de la noción de objeto en su condición contextual, hasta llegar a su modalidad circulatoria interna.

En ningún momento se opera sobre el dispositivo como configuración estable, sino desde las condiciones que lo vuelven posible o su razón de ser original. De este modo, se propone una visión superadora a través de una intervención en su morfogénesis, no con la intensión de generar configuraciones nuevas u originales per sé, sino con el interés de avanzar hacia nuevas modalidades de dispositivos contingentes, inestables, abiertos, adaptables, heterogéneos e integradores.

11. Render exterior del proyecto final. Santiago Miret, Mil Edificios, Procesos Maquínicos en Estrategias Proyectuales Complejas, Proyecto de Tesis de Maestría en Investigación Proyectual, 2017.

Nota biográfica del autor

Santiago Miret es arquitecto, magister en Investigación Proyectual y doctorando en Arquitectura por la Universidad de Buenos Aires. Actualmente, se desempeña como coordinador del Centro de Estudios de Arquitectura Contemporánea, profesor de Proyecto Arquitectónico VI y tutor de Tesis Proyectual de la Carrera de Arquitectura de la Escuela de Arquitectura y Estudios Urbanos de la UTDT, y profesor de Taller Proyectual 1 y 4 de la Maestría en Investigación Proyectual en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA. Se ha desempeñado como docente en las materias Investigación Proyectual, Sistemas de Representación Geométrica y Morfología y ha formado parte como miembro fundador de la Unidad de Arquitectura Paramétrica del Centro Poiesis en la UBA. Ha sido distinguido con una beca de maestría de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires UBACyT por la investigación Procesos Proyectuales Emergentes de Vivienda Colectiva y una beca de la Architectural Association Visiting School. Ha publicado en PLOT, Revista Área, Arquis y Revista de Arquitectura SCA, entre otras. Es coautor junto con Jorge Sarquis del libro Experiencias Pedagógicas Creativas II (Diseño, 2017).

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  1. Lyotard, Jean Francoise. (1993). La condición postmoderna. Buenos Aires: Planeta.
  2. Todos ellos teleológicos. El cristianismo en referencia a la salvación por medio de la fe en el más allá y un poder divino superior; la historia marxista apostando a la salvación del proletariado al destituir a la burguesía; el capitalismo y la fe en el capital; el iluminismo determinando su verdad en la ciencia (el positivismo). La postmodernidad, y la noción del “no relato” corrompe estas nociones. Mientras que la contemporaneidad carece de estos grandes registros. Dada la multiplicidad de relatos, no puede encontrar legitimación en ellos.
  3. Hacemos referencia aquí a la noción de modernidad según Lyotard en referencia a los grandes relatos. Ver: Lyotard, Jean Francoise. (1993). La condición… op. cit.
  4. Se hace hincapié aquí en las condiciones disciplinares en lugar de las condiciones habitativas, dado que, en primera instancia, el problema del uso de dispositivos es estrictamente disciplinar. Son utilizados por arquitectos, con la técnica que la disciplina pone a disposición. Sin embargo, el tema de los dispositivos trasciende la disciplina de la arquitectura y se extiende a las esferas de lo social, lo político y lo económico. Sobre todo, cuando se refiere a la vivienda. Jorge Sarquis ha publicado extensamente respecto de este tema. De estas publicaciones se destaca: Sarquis, Jorge. (1995). Programa del conjunto habitacional ciclo vital. Buenos Aires: Secretaría de Investigaciones en Ciencia y Técnica.
  5. Para un concienzudo análisis respecto de la noción de dispositivo según Foucault y cómo la misma despliega diferencia respecto de nociones meramente discursivas ver García Fanló, Luis. (2011). ¿Qué es un Dispositivo? Foucault, Deleuze, Agamben, A Parte Rei 74.
  6. El primer camino correspondería a una tesis respecto de la psiquis o la sociología asociada a la noción de dispositivo. La presente es una tesis arquitectónica.
  7. En 2005, John Frazer escribía un artículo reclamando la imposibilidad de las herramientas digitales emergentes durante la década de 1990 de ser apropiadas generativamente en el proceso de proyecto, en lugar de ser herramientas de representación como terminaron constituyéndose, sobre todo el software AutoCad. Ver: Frazer, John. (2005). Computing Without Computers, Architectural Design, 75, pp. 34 – 43.

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Tesista: Santiago Miret

Director de Tesis: Ciro Najle

Director de la Maestría en Investigación Proyectual: Jorge Sarquis
Coordinación de la Maestría en Investigación Proyectual: María Laura Álvarez[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»1135,1147,1146,1145,1144,1143,1142,1141,1140,1139,1138″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Procesocentrismo / Fernando Meneses Carlos

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Partiendo de una percepción de subconjuntos culturales, donde se expone que la arquitectura pasa desapercibida por los habitantes, se analizará desde el punto de vista filosófico, realizando aproximaciones ontológicas, epistemológicas y fenomenológicas, para proponer una tesis donde se denuncia que la arquitectura también pasa desapercibida por el arquitecto. En este marco teórico, entre el debate de lo unívoco, lo equívoco y lo análogo, se expone que el proceso, y todos los sistemas normalizadores en general, pueden ser una trampa o peligro intelectual al momento de enfrentar el fenómeno de diseñar un espacio habitable.

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Al final, se trata de pensar qué tan conscientes somos de la aportación o limitación de los cánones actuales del diseño y la arquitectura. Hoy en día existe una sensación que probablemente existió en todos los tiempos, pero que en la actualidad nos toca padecerla, entenderla e intentar respondérnosla. Este proceso, fuera de la arquitectura, e incluso en nosotros mismos como personas, representa una crisis existencial (Grossmann, 2007) que enfrentar, pero no con la intención de negar y deslegitimar todo, sino con la intención de dudar de todo. Ello hará posible realmente tener conciencia de lo que sabemos y creemos, dejando así como denuncia que somos víctimas de lo que en este discurso llamamos procesocentrismo.

Procesocentrismo

En una cena muy especial, con grandes y queridas personas, y en medio de un diálogo sobre lo raro que es un arquitecto, surgió un comentario muy interesante que me dejaría pensando por muchas semanas y, que después, terminaría en una investigación filosófica muy interesante y extensa de la cual presentaremos aquí algunas ideas con la intención de exponer esta tesis como una invitación o un inicio de un diálogo abierto y mayor sobre lo que ahora identificamos como procesocentrismo.

La referida historia consiste en un comentario muy honesto entre tres amigas que se conocen desde hace mucho tiempo, incluso, desde antes de que una de ellas comenzara a estudiar arquitectura; y del cómo cuando alguien estudia arquitectura, así como cualquier otra profesión, resulta que se inicia en una especie de subgrupo cultural, desde donde se comienzan a ver cosas que antes ni siquiera existían en nuestro repertorio de percepción. El comentario fue el siguiente: «eres tan rara, que cuando vamos contigo, de repente te detienes y dices, miren esta fachada, miren este edificio, edificios y fachadas que nadie había mirado o de los que ni nos habíamos enterado de que existían. Sí que eres rara».

El comentario podría parecer superficial o casual; sin embargo, si lo pensamos un poco, podríamos notar que las personas que no son arquitectos no ven a la ciudad como la podría ver un arquitecto. Es decir, la ciudad, la arquitectura y el diseño de alguna manera son invisibles para las personas. Esto es muy importante y, si somos serios, debería invitarnos a preguntarnos sobre el problema ontológico del diseño. Para explicarlo mejor, expondré uno de los ejemplos que suelo usar en las clases para demostrar que el funcionalismo como pensamiento ideal ha muerto.

El ejemplo trata del diseño de una silla, una silla que es pensada con el soporte de un conjunto de conocimientos como la antropometría, ergonomía, resistencia de materiales e incluso de las tendencias de diseño del momento. Con todo este saber, el diseñador produce una silla ideal, la cual debe cuidar desde nuestra columna vertebral hasta nuestro estilo de vida. En este punto, sería difícil que alguien deslegitimará el diseño de la silla: si el diseñador fue cuidadoso, entonces la silla responde a todas las categorías de las que percibe el subgrupo de los diseñadores. Sin embargo, si pensamos en el comentario inicial, podríamos deducir que muchas de las personas que usan sillas no perciben todos estos rasgos antropométricos, ergonométricos, resistencia de materiales y demás. De hecho, si ustedes pudieran analizar el primer lugar que encuentren con personas sentadas en una silla, o si pensamos en nosotros mismos al usar una silla, nos daremos cuenta de que nadie, absolutamente nadie, usa las sillas de forma perfectamente ajustada al concepto ideal del diseñador. Así, cada persona se sienta en la silla como quiere, sin tener en cuenta todo lo que conlleva dicho uso.

Esto nos hacer pensar que de la misma manera en que una persona no percibe los rasgos técnicos de una silla, así también, un diseñador no percibe que las personas no usan las cosas de la forma ideal con la que las esbozó. En otras palabras, la silla también es invisible para el diseñador. Esto nos pone frente al problema ontológico del diseño, donde por un lado las personas se relacionan con el espacio y con los objetos de diseño, sin ver los valores de diseño; y, por otro lado, tenemos a los diseñadores que diseñan solamente pensando en los valores intrínsecos del diseño.

De todo esto podríamos deducir que efectivamente diseñadores, arquitectos y otros profesionales del rubro estamos atrapados exclusivamente en los procesos de diseño, procesos que justifican y legitiman el objeto arquitectónico desde el mismo sistema de valores en el cual fueron creados. En otras palabras, somos víctimas de un procesocentrismo.

Para explicarlo mejor, me gustaría que imaginaran un caso hipotético donde una persona, a quien llamaremos sujeto A, está enamorada de otra persona, a quien llamaremos sujeto B. La pregunta concreta es si el sujeto B siente lo mismo por el sujeto A. En este caso hipotético, la analogía sería que el arquitecto es el sujeto A y el usuario el sujeto B, y donde el arquitecto se pregunta por la necesidad de espacio del usuario. Dicho esto, y establecida la analogía, lo que sucede con el problema del procesocentrismo es que el mismo se valida desde sus propias creencias; esto es como si el sujeto A, al querer saber si el sujeto B lo ama, se inventara él mismo un sistema de valores, como tomar una flor y quitarle pétalo a pétalo diciendo me quiere, no me quiere, y esperando que el último pétalo le dé la respuesta sobre si el sujeto B lo ama o no. Es claro que este sistema de valores es ridículo, dado que está establecido solamente por el sistema de valoración del sujeto A; un sistema que él mismo instauró y desde donde se hace las preguntas.

De esta manera, cuando el arquitecto diseña basado exclusivamente en los procesos de diseño y con el único fin de dar respuesta a dichos procesos, está siendo víctima del procesocentrismo, y así la arquitectura de la realidad también se hace invisible para el arquitecto. Es aquí donde nos encontramos frente al problema ontológico del diseño. Entendemos problema ontológico (Heidegger, 2008) como la incapacidad de conocer el ser en cuanto al ser, es decir, estamos limitados a aproximarnos a la realidad desde los modelos que generamos. Pero estos modelos, y el conocimiento en general, no son más que una versión limitada de la realidad.

En este contexto, el problema ontológico del diseño consiste ya no en nuestra incapacidad natural de conocer la realidad, sino en la postura ingenua en la cual el arquitecto o el diseñador piensan que aquello que conocen de la realidad es real. Es aquí donde reside el verdadero problema filosófico del problema ontológico del diseño. En el fondo, el problema no es exclusivamente ontológico, y así la segunda pregunta filosófica debería de ser de dónde salieron estos procesos. Esto nos lleva a preguntas epistemológicas (Bunge, 1980) sobre los procesos que usamos y en los que creemos ciegamente: ¿quién estableció estos procesos?, ¿cuál fue su intención al establecerlos? y, sobre todo, ¿seguirán siendo legítimos estos procesos en nuestro contexto actual?

Desde la perspectiva de la pregunta epistemológica, y desde la tesis del procesocentrismo, es necesario detenernos un poco y preguntarnos de dónde surgieron los procesos que usamos. Por ello debemos preguntar ¿qué fin tenían?, ¿qué justifica que sigan siendo válidos?, ¿quién se pregunta por su validez?, o es que acaso nadie los analiza de manera profunda y epistemológica para su validación con el contexto actual. Regresando a nuestra analogía, cuando el sujeto A le pregunta al azar de los pétalos de una flor si la otra persona lo quiere o no lo quiere, en el fondo, este sujeto tampoco está mirando la realidad del amor y en lugar de ello se limita a ver su forma de medición. En consecuencia, si estos dos sujetos nunca hablan en la vida real, por ende el verdadero y posible amor son invisibles para ambos.

En este sentido, el procesocentrismo es una trampa intelectual que atrapa al diseñador en las tentaciones objetivas y concretas de los procesos de diseño, impidiendo que el diseñador se enfrente de manera legítima a la vida real. En términos filosóficos, podríamos decir que el diseño es como proceso unívoco, mientras que el habitar es equívoco; aunque en realidad el fenómeno de habitar es análogo, es decir, sí que existe una dosis de objetividad en el diseño. La presente tesis no intenta lanzar a los diseñadores al caos subjetivista, sino solamente exponer que la idea unívoca del diseño es limitativa, y de alguna manera nos aleja de ver con claridad el fin último del diseño, el cual no debería de ser cumplir únicamente con un proceso.

Y he aquí donde el pensamiento equívoco tiene sentido o, en otras palabras, pensar el diseño como resultado de algo más complejo que una simple idea. El diseño debería ser el espacio teórico donde se revelan las complicaciones de la realidad, una realidad que en principio es imposible de capturar, y de la cual, además, tenemos prejuicios que nos hacen no ver la esencia del hecho en sí; este es en esencia el problema ontológico y epistemológico del diseño. Con todo ello, el pensar análogo, como una base que media entre lo unívoco y lo equívoco, parece ser lo más razonable.

Si esto es cierto, entonces la pregunta sobre el diseño es existencial, dado que esa base análoga solamente la podría proporcionar el sujeto mismo. Por ello, si queremos saber qué es lo que requiere un sujeto, más allá de lo que los procesos idealistas nos dicen y más allá de la liberación subjetiva de los prejuicios sobre sus necesidades, entonces, lo único que nos queda es preguntarnos qué es el sujeto, si existe tal sujeto, e incluso, antes de llegar a la esencia del ser, deberíamos preguntarnos por la validez de la existencia del diseño; en otras palabras, preguntarnos si realmente es necesario el diseño, si realmente tiene sentido que el diseño busque mejorar las vidas de las personas o si el diseño es una cosa superficial sin ningún impacto trascendental.

Tenemos que encauzarnos en esta crisis existencial si queremos entender, o mejor, si queremos iniciar a ver eso que de momento parece invisible a nuestros ojos intelectuales. Por ejemplo, tendríamos que preguntarnos la causa por la cual, cuando un diseñador piensa una silla, no ve intelectualmente todo el caos e imposibilidad de control del fenómeno silla, pues solamente cree en la idea de la silla. Por el contrario, podría ser que la idea silla fuera un error, ya que el diseñador no profundiza, pues tiene esta fe ciega en lo dicho, en lo concreto en lo objetivo, en lo fácil.

En otros momentos históricos, hemos tenido grandes referencias de diseño que han sorprendido e impactado trascendentalmente en la forma en la que vivimos. Sin hacer una aproximación histórica, ya que ahora quedaría fuera del eje del discurso, podríamos decir que muchos de estos cambios fueron soluciones a problemas reales. En estos casos históricos, como la rueda, el arco, la catenaria, y un largo número de ejemplos, son soluciones de diseño que trascendieron a los ideales convencionales de la normalidad (Foucault, 1978), puesto que fueron diseños radicales, diseños que transgredieron las normas y que sin duda rompieron todos los procesos.

Si estas premisas son válidas, entonces el diseño debería existir fuera del proceso. El diseño natural, el legítimo, ese diseño que transforma debería de ser libre, radical, el producto de una necesidad natural por transformar la realidad y la forma en la que vivimos, y no de las necesidades. Las necesidades son una norma unívoca y por tanto una postura limitada y pobre para crear de verdad. El diseño debería abandonar la imposibilidad equivoca intentando explorar la realidad más allá de las ideas, los dibujos, las técnicas y las teorías del diseño. Este diseño de la función, de las necesidades, de las certificaciones y normativas es un diseño pobre, que no logra ver la maravillosa complejidad de la realidad y que se queda atrapado en sus propios procesos.

Es en este marco intelectual en el que se expone, a manera de diálogo abierto, que, si somos honestos, se puede reconocer que en el fondo la arquitectura es invisible para los arquitectos, pues solo tenemos ojos para las ideas alrededor de eso que es arquitectura, pero que no conocemos, ya que somos creyentes ciegos de una fe sobre aquello que nos enseñaron que es arquitectura. Sin embargo, la verdad es que para poder poseer a la arquitectura, antes tenemos que saber si existe, o si es como el amor del sujeto B; y si existe, preguntarnos qué es en realidad la arquitectura; no en su definición, sino en su esencia, así como cuando nos preguntamos quiénes somos.

Partir de la existencia de la arquitectura, ya no como un área del conocimiento concreto, sino como un ser en sí. Así, si pensamos en la arquitectura como un ser y no como un concepto, tal vez sería más fácil entender que la arquitectura cambia al igual que una persona cambia en el tiempo. Por ello, la arquitectura también necesita que de vez en cuando se pregunte por su problema existencial, como es sano para una persona, autoconocerse y disfrutarse en sus múltiples versiones, según pasa el tiempo y la vida misma.

Nos gustaría imaginar que de la misma forma en que una persona que no solo conoce y cree en sí misma, sino que además es consciente de ello y de los límites que esto le representan, lo cual la convierte en una de esas personas especiales que nos hacen crecer; así sería muy interesante plantear una arquitectura consciente de sí misma y de sus limitaciones; y que a la vez nos haga ser mejores.

De esta manera, podríamos decir que la arquitectura sí puede y debería ser un factor trascendental en nuestras vidas (Sartre, 2008). Si esto es cierto, entonces, al igual que un mal profesor no solamente nos afecta por ser malo, sino que nos quita la posibilidad de uno mejor; así la mala arquitectura no solamente es mala, sino que también nos priva de la posibilidad de una buena arquitectura. Por esto, si el fin último del arquitecto no es trascender la arquitectura, más merecería que no hiciera nada, así ayudaría más.

Con todo lo dicho podemos dejar abierto un debate existencial sobre la arquitectura, y denunciamos que los arquitectos debemos estar atentos pues podríamos ser víctimas de un procesocentrismo, postura intelectual que funciona como placebo ante las inquietudes naturales que, sin duda, todo apasionado por la arquitectura tiene desde su interior. Por lo tanto, sería conveniente preguntarnos por el problema ontológico, el epistemológico, y, sobre todo, sería conveniente enfrentar el problema existencial de la arquitectura. Todo ello con la intención de conocerla en profundidad, pero también con la intención y fin último de buscar trascenderla, pues una arquitectura legitimada por los procesos es más peligrosa que una mala arquitectura, porque la mala puede ser denunciada, pero la validada por los procesos, si no busca la trascendencia, en el fondo quita el lugar a la posibilidad de trascender.

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  1. Bunge, M. (1980). Epistemología: curso de actualización. Barcelona: Siglo XXI.
  2. Foucault, M. (1978). Vigilar y castigar. Barcelona: Siglo XXI.
  3. Grossmann, R. (2007). La existencia del Mundo. Madrid: Tecnos.
  4. Heidegger, M. (2008). Ontología: hermenéutica de la facticidad. Madrid: Alianza Editorial.
  5. Husserl, E. (1982). La idea de la fenomenología. México: Fondo de Cultura Económica.
  6. Sartre, J.-P. (2008). El ser y la nada: ensayo de ontología fenomenológica. Buenos Aires: Losada.

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Elogio de la metamorfosis / Miquel Lacasta

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Elogio de la metamorfosis» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Procesos en Círculo» font_container=»tag:h3|font_size:18px|text_align:left|color:%23000000|line_height:20px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Miquel Lacasta – Doctor Arquitecto – España» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]

Tenemos tendencia a pensar que las ideas son originales y, sin embargo, al menos las buenas ideas provienen de un proceso circular en el tiempo. La manera de aparecer en el imaginario social alrededor de la disciplina del urbanismo se debe a un proceso de metamorfosis, lejos de modelos lineales evolutivos o de modelos violentos revolucionarios. La metamorfosis, en tanto que proceso de innovación, está íntimamente ligada a la lógica de la incertidumbre, pero también a una concepción especifica de la belleza. Los procesos que se metamorfosean son sorprendentemente bellos.

[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#4945dd» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#4945dd» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Procesos en círculo

Algunas ideas actuales que lentamente se van imponiendo en el imaginario arquitectónico contemporáneo, vienen a ser un loop de ideas anunciadas hace más de 40 años, que por alguna razón quedaron sepultadas. En muchas ocasiones, solamente hace falta echar mano de la hemeroteca para darse cuenta. Son ideas en círculo, o mejor aún, procesos circulares. Conceptos e ideas que como una noria gigante acaban volviendo a un primer plano con el paso del tiempo.

El tema de la vivienda colectiva, el aprendizaje de la arquitectura, el futuro de la supervivencia en forma de granjas urbanas, o las posiciones estructuradas en torno a la justicia social, no son ideas nuevas ni revolucionarias. Son ideas antiguas que, por condiciones políticas y sociales, vuelven a ser pertinentes. Ya lo dice la filósofa Marina Garcés, «la consistencia de una idea no se restringe al ámbito de lo lógico, de lo teórico, ni siquiera al puro ámbito del significado. Incorpora las situaciones que le dan sentido, las vivencias que, explícitamente o no, le están asociadas, los interlocutores que la acompañan, los ritmos y las tonalidades en los que se expresa, los idiomas de que se nutre y los usos que, quizás, han empezado ya a tener.

Es por eso que me figuro que las ideas viven en un loop constante, aparecen y desaparecen en el tiempo, se formulan y se reformulan en distintos momentos de la historia y, en definitiva, se reutilizan, como estamos reutilizando ideas en arquitectura hoy que, como decía, fueron discutidas también décadas atrás. Todo ello conforma una imagen circular donde las ideas se transforman en cada paso de ese proceso, se afinan y se recargan con la contingencia del momento en que vuelven a la luz. En muchos sentidos, se reconstruyen desde un proceso de metamorfosis que las llevan a una vigencia retomada.

Y es que cuando un sistema es incapaz de resolver sus problemas vitales, tiene dos maneras de operar: o bien se degrada y se desintegra o, por el contrario, es capaz de suscitar un metasistema que puede por sí mismo tratar esos problemas: es decir, se metamorfosea.

Este proceso circular se me antoja especialmente pertinente a la hora de hablar de sistemas urbanos. Y prefiero hablar de sistemas urbanos, y no de urbanismo, porque tengo la sensación de que esta apelación es, por un lado, más abierta y menos disciplinar, quizás porque la emparento con la teoría de sistemas. Y, por otro lado, porque entiendo que los sistemas urbanos no solamente tienen que ver con la formalización urbana compuesta por los vacíos y los llenos de un tejido urbano, sino porque, a mi entender, abren también la puerta al ecosistema de comportamientos y relaciones que se dan en ese mismo tejido.

La inestabilidad de los sistemas urbanos

Los sistemas urbanos tienden a corromperse hasta el límite de ser incapaces de resolver problemas fundamentales que, de quedar abiertamente sin tratar, acabarán con el sistema que los acoge. Es decir, se vuelven inestables. En estos tiempos locos, la amplificación y aceleración de los procesos que exigen una transformación efectiva y de cierta importancia para mantener un mínimo de eficiencia de los sistemas urbanos existentes se multiplican en el tiempo y en el espacio. Por tanto, parece que metamorfosearse es una habilidad a tener en cuenta.

Lo probable es la desintegración. Lo improbable, pero a la vez posible, es la metamorfosis.

La imagen que, no por evidente, resulta especialmente aleccionadora es el gusano que se encierra en una crisálida, de la que mágicamente surge una mariposa. Más allá de Kafka, que reconstruye el relato de una metamorfosis distópica e inquietante, la transformación radical que supone una metamorfosis debería ser un campo de estudio para los sistemas urbanos.

Elogio a la metamorfosis

Lejos de lo que pueda parecer, una metamorfosis no empieza con una catarsis dolorosa y rompedora. Más bien suele arrancar con un proceso simple y repetido que, llevado al extremo, acaba, ahora sí, en un punto de ruptura, en una bifurcación del sistema hacia un nuevo modo de comportamiento adaptado. No es por tanto una adaptación lenta e imperceptible en el tiempo, una especie de microtransformación diaria, sino más bien un proceso que, de la casi nada, aparece, se acelera y rompe de forma voluptuosa.

Hay algo de transformación físico-química, de surgimiento de una nueva naturaleza en la idea misma de metamorfosis.

La idea de metamorfosis me parece mucho más rica y depurada, más prometeica sin duda, que la idea de revolución. O que su contraria, la idea de evolución. La revolución siempre ha estado sedienta de sangre a lo largo de la historia. Requiere de fuerza bruta para lograr suplantar un status quo anterior que, en plena desintegración, clama un cambio radical. Por el contrario, la idea de evolución es demasiado contingente, algo que puede o no puede ocurrir. Esta me parece que es un proceso demasiado al ralentí, que opera de forma aplastante, por sofoco prolongado.

En un proceso de metamorfosis, sin embargo, todo empieza, como siempre, con una innovación, un nuevo comportamiento marginal, modesto, habitualmente invisible a sus contemporáneos. La metamorfosis no empieza a partir de una ruptura por principio, contrariamente a la revolución. Y es que en un juego de palabras a tener en cuenta, en toda evolución reside el principio de sufrimiento, pero en toda revolución reside el principio de involución. La evolución es demasiado lenta y la revolución demasiado violenta.

Hoy, que todo está por repensar, por modelar de nuevo, por transformar de forma precisa desde el mismísimo origen de su naturaleza, la metamorfosis es, o debería ser, el modelo de reinvención que los sistemas urbanos deben tener en cuenta.

Hay dos puntos que se suman a este elogio a la metamorfosis.

Las lógicas de la incertidumbre

El primero es el modelo de incertidumbre en el que nos manejamos. Si la evolución es opresiva y la revolución es reactiva, eso es porque el modelo de degradación es claro, conciso y ampliamente conocido. Sabemos el origen y, o nos adaptamos lentamente, o destruimos el origen de esa degradación.

Esta lógica directa y lineal es, en términos contemporáneos, imposible. Todo está por repensar y re-emprender.

En efecto, todo está por aprender sin que nadie sepa exactamente el qué. Esta incertidumbre global, lejos de ser tomada como el origen de la opresión, debe ser entendida como la gran oportunidad para empezar de forma, como decía, modesta, marginal, invisible e incluso dispersa, en un proceso de transformación que en muy poco tiempo se convertirá en imparable. De hecho, ya existen en todos los continentes hervideros de creatividad y multitud de iniciativas locales, que pretenden regenerar la economía, la sociedad, la política, la educación, la ética, etc. Ya existen, ya están aquí, las acciones modestas que llevan a una incipiente metamorfosis de los sistemas urbanos, convirtiéndose así en una auténtica reforma prometedora del modo de vivir.

En otras palabras, de este primer punto, resulta que la evolución siempre existe en tanto que sistema de opresión, y la revolución no puede ser inventada, porque en realidad no podemos determinar el origen de la desintegración en el que estamos inmersos. Por el contrario, la metamorfosis ya ha empezado en todos los estadios del conocimiento, en todos los estados de la materia, en todos los espacios y los tiempos.

La belleza en la metamorfosis

El otro punto está ligado a la expresión de la metamorfosis.

Es fácil asociar la idea de evolución a una cierta deformación estética. Quiero decir que la evolución opera en un tiempo infinitamente largo y va creando, mediante una opresión constante, una presión deformadora. El resultado estético de la evolución es la monstruosidad. Lo que ocurre es que como se da en una cadena especialmente larga de tiempo, ese espacio temporal nos permite acostumbrarnos a aberraciones y deformaciones evolutivas de forma que, tanto durante como al final de un proceso evolutivo, nunca expresamos horror o extrañeza ante el resultado formal de una evolución.

Imagino los innumerables estadios intermedios de la evolución entre un pez y un homínido y cada imagen fija del proceso se me antoja monstruoso y aberrante. Sin embargo, si esta transformación se da en millones de años, esas deformaciones deben aparecer como naturales o, apenas, ligeramente llamativas. En fin, los sueños de la evolución sí que producen monstruos, parafraseando a Goya, siempre que esos sueños se muestren en un espacio muy acotado de tiempo.

La estética de la revolución, sin embargo, es otra bien diferente. La revolución lleva asociada la imagen de la destrucción, la sangre y la víscera. La revolución huele a muerte y destrucción. El proceso, por ser demasiado precipitado y expeditivo, arrasa por principio sobre lo existente y necesita de un alto grado de destrucción. Por eso evocaba antes la pareja revolución/involución.

Toda revolución, precisamente por su potencial destructivo, tiene mucho de involución, de paso atrás. La revolución es por definición reaccionaria, sea justa o legítima, su proclama siempre necesita de un huésped al que destruir, de un sujeto al que aniquilar. La estética de la revolución es la estética del exceso, la estética dionisíaca, cercana a la estética diabólica del aniquilamiento y la destrucción. Es la estética de la locura.

Muy al contrario, la estética de la metamorfosis está íntimamente ligada a la experiencia perceptiva de la belleza. La metamorfosis, incluso en el momento de mayor carga catártica, viene asociada con la belleza de una nueva naturaleza, exuberante, voluptuosa, como antes apuntaba, rica, plena, amable.

La metamorfosis lleva consigo un empirismo de lo bello. Es experiencia y es expresión, es percepción y es admiración. Se puede ver, sentir, tocar. La metamorfosis es organoléptica y a la vez, es metafísica. En este sentido, hay una especie de coherencia en este razonamiento. Si para el empirismo estético, toda experiencia empieza en la vida ordinaria, la lógica de la metamorfosis coincide en este sentido como un guante de seda. En tanto que toda estructura metamórfica se desarrolla a partir de una innovación, un nuevo comportamiento marginal, modesto e invisible, su espacio natural de expresión inicial es la domesticidad, y el ámbito de lo ordinario. En este sentido, la experiencia perceptiva de la belleza no puede por tanto empezar por aquello abstracto y conceptual.

La metamorfosis empieza con una puesta de sol, a partir de una lluvia suave, debido a la fricción de las hojas mecidas por el viento. Y acaba con una resplandeciente y absolutamente nueva naturaleza.

Esa es la fuerza intrínseca de la metamorfosis, que arranca de forma suave y casi plana y acaba irradiando una belleza, que calificaría como absoluta, natural y plena.

Por eso no creo que los sistemas urbanos deban avanzar a golpe de sofocantes evoluciones, ni de agresivas revoluciones. La ciudad, como una crisálida, debe ser capaz de leer y aprender de la naturaleza, como transformarse en mariposa, y volar.

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  1. Garcés, Marina. (2013). Un Mundo Común. Barcelona: Bellaterra.
  2. Morin, Edgar., y L’Yvonnet, François. (2016). Cahier Morin. París: Editions de l’Herne.
    De hecho, este texto se inspira en un escrito de Morin con el mismo título, que se encuentra en el título, al que yo llevo a mi terreno acerca de los sistemas urbanos.

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#4945dd» title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Miquel Lacasta» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#4945dd» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Doctor arquitecto, premio especial tesis doctoral 2012 por la ESARQ Universidad Internacional de Catalunya, licenciado por la Universidad Politécnica de Catalunya, ETSAB de Barcelona, Máster en Arquitectura Biodigital MAB, por la ESARQ Universidad Internacional de Catalunya. Profesor al tiempo completo y director del Taller Final Grado en la ESARQ-UIC.  Cofundador de @kubik, espacio transdisciplinar, para muy pequeñas y pequeñas empresas. Cofundador de Archikubik, Director de numerosos talleres de arquitectura en asociación con la universidad ITSEM de Guadalajara y Nuew York City College. Colaborador de 1989 a 1996 con el arquitecto Manuel Brullet, donde se formó en proyectos de gran escala y equipamientos públicos. Obtuvo una beca para estudiar el impacto en el territorio del trazado del TAV, Tren de Alta Velocidad, en su paso por el Vallés, en 1996.  Conferenciante en numerosas ocasiones, jurado en distintos premio de arquitectura y habitual jurado de tribunales de tesis doctorales.  Co-autor de varios libros, entre los últimos destaca Secuencias Extremas (2011), y La Diagonal Verda (2013). Desde marzo del 2012 es autor del blog http://axonometrica.wordpress.com, donde cada lunes a las 7.30 de la mañana publica un texto sobre teoría de la arquitectura.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Al rescate de Parques Zonales / Mauricio Huaco

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Al rescate de Parques Zonales y Metropolitanos en Arequipa» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Aproximaciones metodológicas entre investigación académica y gestión no gubernamental» font_container=»tag:h3|font_size:18px|text_align:left|color:%23000000|line_height:20px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Mauricio Huaco – Arquitecto – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Arequipa es una ciudad de casi un millón de habitantes enclavada en medio del desierto de Atacama, el más árido del mundo. Debido a esta condición geográfica, la necesidad de amortiguar las inclemencias climáticas de aridez se hace más que necesaria y una de las formas más eficientes de lograrlo, además de una pertinente estructuración urbana, recae en la provisión de cubierta vegetal, incluyendo suelo blando y fértil para cultivares de diverso tipo, así como parques y áreas verdes tanto para usos recreacionales, con importantes beneficios paisajísticos y ambientales, como para otros usos complementarios. Si bien la ciudad de Arequipa se encuentra relativamente rodeada por un cinturón verde conformado por una mancha de suelo agrícola sobre una superficie de aproximadamente 13 411 hectáreas, también es necesario contar con grandes espacios de suelo blando al interior de su área urbana consolidada, estimada en 10 142 hectáreas, sin incluir las áreas informalmente ocupadas sobre terrenos eriazos en los conos oeste y sudoeste.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#4945dd» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#4945dd» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud – OMS propone adoptar políticas públicas que provean un mínimo de 9,2 m2 de área verde per cápita para garantizar una calidad ambiental urbana aceptable; mientras que la Organización de Naciones Unidas – ONU plantea un estándar 80 % más exigente, de 16 m2. Para el primer caso, adoptando una política conservadora, una ciudad como Arequipa debería poseer entre 9 000 y 9 200 hectáreas de áreas verdes, considerando una población estimada de 991 218 para la provincia de Arequipa . Lamentablemente, la realidad actual demuestra que la oferta per cápita no superaría los 3 m2, existiendo, por tanto, un importante déficit hasta ahora no atendido de entre 5,5 y 6,5 m2/hab. Es curioso notar que anteriores planes de desarrollo urbano, desde la década de 1980, contemplaron la reserva de grandes extensiones de terrenos para cubrir la demanda de espacios abiertos; sin embargo, muchas de las áreas originalmente reservadas han sido sistemáticamente urbanizadas lo que, aunado al crecimiento poblacional urbano, genera una dramática reducción de posibilidades para acercarse al estándar planteado por la OMS y mucho peor para el estándar de la ONU.

Otro indicador que permite comprender esta problemática es el porcentaje de área verde con respecto al área urbana total. En este sentido, ciudades como Moscú, Singapur, Sydney, Shenzhen y Estocolmo ofrecen promedios de entre 54 % y 40 %; mientras que ciudades como Madrid, Londres, Río de Janeiro y Seúl ofrecen promedios entre 27 % y 35 %. Un rango inferior cataloga a ciudades como Bogotá, Buenos Aires, Los Ángeles, Mumbai y Shanghai con promedios porcentuales de entre 3,6 y 8,9 .

Frente a estos casos, las áreas verdes y los espacios abiertos urbanos en Arequipa representan apenas un 1,81 % del suelo urbano, un porcentaje bastante bajo, aun considerando que se trata de una ciudad en medio de un desierto y donde el agua es un recurso bastante escaso.

Imagen 1.- Fotografía Aérea del Área Reservada del Parque Zonal de Lambramani. Circa 1980. Crédito: Servicio Aerofotográfico Nacional – SAN. Edición propia.

¿Por qué es importante el asunto?

Además de su impacto en el paisaje urbano y la provisión de espacio para el recreo urbano, los parques urbanos juegan un rol vital en la calidad ambiental de las ciudades, especialmente en la árboles y masas verdes ayudan a fijar importantes cantidades de material particulado, además de ayudar a contribuir con generar sombra y elevar los niveles de humedad ambiental mediante la evapotranspiración (Nowak, D. J. ,2002; Douglas, 2010).

Como se sabe, la degradación ambiental es responsable de un gran número de enfermedades y patologías humanas asociadas a la deficiente calidad del aire respirable en las ciudades, muchas veces exacerbada por los altos niveles de congestión de tráfico vehicular y la escasa cobertura vegetal, dos aspectos que caracterizan la situación actual en Arequipa Metropolitana (Kampa & Castanas, 2008; Lelieveld, J., et.al. 2015). Adicionalmente, los grandes espacios verdes urbanos, además de prevenir enfermedades, ayudan a los enfermos en recuperaciones más rápidas (Carrus & Sanesi, 2017; Wolch & Newell, 2014), así como también elevan el rendimiento tanto cognitivo como laboral . De ahí la necesidad impostergable de tomar acciones urgentes en la perspectiva de recuperar las áreas reservadas y de implementar dichas áreas para cerrar la brecha de áreas verdes en la ciudad de Arequipa y evitar que las futuras generaciones de ciudadanos queden privados del derecho a gozar de buena salud mediante una adecuada provisión y acceso a áreas verdes urbanas.

¿Qué persigue la iniciativa?

La iniciativa ciudadana a que se refiere el presente se orienta a promover la creación de un Sistema Integrado de Grandes Parques para el Área Metropolitana de Arequipa (SIG-AQParques), teniendo como piloto el caso del área reservada para el Parque Zonal de Lambramani. A continuación, a manera de sinopsis, se ofrece un breve resumen de la línea de tiempo sobre hechos ocurridos en dicha área reservada desde principios de la década de 1980.

El problema y sus profundas raíces

En 1980, el Plan Director de Arequipa Metropolitana 1980-2002 calificaba como Zona de Recreación (ZR) y como Parque Zonal al terreno agrícola comprendido entre la segunda Torrentera y las avenidas Dolores, Lambramani y Andrés Avelino Cáceres, del distrito, en ese entonces, de Paucarpata.  No obstante ello, durante el periodo de vigencia de dicho plan, se ha estimado que un total de 46.16 hectáreas reservadas bajo el código ZR para el futuro Parque Zonal fueron vendidas por sus propietarios.

En los años siguientes al 2002 y hasta la fecha, los propietarios de dichos terrenos agrícolas habrían transferido a terceros el equivalente a 11.74 hectáreas que, sumadas a las ventas anteriores, implican una reducción total acumulada de 38.93 hectáreas sobre el área originalmente reservada bajo intangibilidad e imprescriptibilidad.

Con fecha 23 de mayo de 1995, se promulga la Ley 26455, mediante la cual se crea el distrito de José Luis Bustamante y Rivero, pasando dicha área reservada de dominio jurisdiccional del distrito de Paucarpata al dominio del nuevo distrito.

El análisis desarrollado describe la suma total de áreas que han sido sustraídas al área original reservada en 1980, tal como se puede observar en la Imagen Nº 2. Mediante la superposición de poligonales, una correspondiente al área reservada según el Plan Director de

Arequipa 1980-2002, y otra, correspondiente a un levantamiento cartográfico de noviembre de 2017, se puede apreciar una importante reducción de superficie agrícola, estimada en alrededor de 39 hectáreas equivalente al 42.96 % del área original reservada, como se puede apreciar en el siguiente cuadro.

Cuadro Nº 1. Sustracción de Áreas Reservadas para el Parque Zonal de Lambramani, 1980-2017

Escenarios

Áreas

(m2)

(ha)

(%)

Plan Director 1980-2002 (a) 906 080.26

90.61

100

Levantamiento 2017 (b) 516 775.80

51.68

– 57.04

Total Sustraído del Área Reservada (a-b) 389 304.46

38.93

42.96

Fuente: MPA- PD 1980. Edición propia.

Es evidente que el área reservada para el Parque Zonal de Lambramani ha superado el 30 % de sustracciones permitidas por el texto de la Ley 26455 con un exceso de casi 13 %, el mismo que se traduce en un equivalente de 11.74 hectáreas, hoy urbanizadas en diversos grados de consolidación, principalmente en los lados sur y oeste del área reservada.

Marco legal vinculante

Según la Ley 26371, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 21 de octubre de 1994, se estableció, en su artículo 1º,  que: «los terrenos de propiedad privada declarados como parques zonales (…) pueden ser destinados por sus propietarios a fines comerciales, de vivienda y otros, hasta un máximo de 30 % de su área total, con el único fin de permitir la financiación de la construcción en el área restante de los elementos necesarios para la recreación publica, que incluya infraestructura recreativa, cultural y deportiva y otros servicios de recreación activa y pasiva». El artículo 3º preveía la salvaguarda de dichas áreas al indicar que «los terrenos a que se refiere la presente ley no pueden ser objeto de cambio de uso, zonificación, ni ninguna otra medida que pudiera determinar un destino o procedimiento distinto al previsto en ella».

Como se puede deducir, el legislador no sólo dispuso un máximo urbanizable de 30 % del área reservada; además dispuso la cautela del área restante frente a cualquier posibilidad de uso final distinto al de recreación pública.

A pesar de ello, en el caso del área reservada para el Parque Zonal de Lambramani, los propietarios de dichos terrenos obtuvieron, mediante la Resolución de Alcaldía Distrital Nº 824-2008/MDJLByR, la autorización para disponer, según el art 1º de la Ley 26371, la libre disponibilidad de hasta un 30 % de dicha tierras, sin considerar que dicho porcentaje ya se habría superado con anterioridad.

Esta acción derivó, posteriormente, en la propuesta de un Plan Específico para un proyecto denominado “Eco Parque Metropolitano de Arequipa”, cuyo concepto general plantea la urbanización del anillo periférico al área reservada para acomodar vivienda de alta densidad y comercio.  Sin embargo, un análisis de la distribución de usos de suelo de este Plan Específico revela que las áreas urbanizables de la propuesta, sumadas a las ya anteriormente urbanizadas, superan el porcentaje establecido por la Ley 26371. Adicionalmente, y como ya fue de conocimiento público, la aprobación de dicho Plan por parte de la MPA se habría producido de manera poco transparente y cuya investigación sigue en proceso. Del mismo modo, la franja de uso comercial sobre la Av. Dolores incumple con la normatividad vigente al no contar con documentaciones que acrediten aspectos de propiedad, inscripción registral y uso autorizado, lo cual hace que devengan en ocupaciones precarias y posesionarios de facto. De otro lado, sobre el frente de la Av. Los Incas, torrentera por medio, se han producido transferencias de dominio y habilitación de construcciones mediante procesos que aún se encuentran bajo investigación y que desdibujan la intangibilidad de las zonas reservadas para áreas verdes urbanas con el agravante de tratarse de una franja que insinúa una ocupación progresiva hacia el interior del área reservada y con las consecuencias de una eventual habilitación para usos diversos.

Entre academia y no academia

La gestación de ProParques AQP obedece a la imperiosa necesidad de tomar acciones estratégicas orientadas a facilitar la participación ciudadana y el interés de las autoridades locales sobre aspectos relacionados con el derecho a gozar de un ambiente urbano sano y ecológicamente equilibrado, tal cual se consagra en la Constitución Política del Perú y cuyo logro implica materializar una serie de elementos urbanos, entre ellos, grandes espacios abiertos para provisión de suelo blando y cobertura vegetal. En ese sentido, se abre un espacio no académico y de pleno derecho privado (ONG) como instancia colaborativa de la gestión pública local y que tiene, entre otros roles, el facilitar procesos y congregar voluntades para la búsqueda de soluciones a los problemas urbanos cotidianos, con énfasis en las áreas verdes urbanas. Como toda organización sin fines de lucro, la estructura organizacional no es frondosa en lo cuantitativo, pero todo lo contrario en ideas y fuerzas dinámicas para perseverar en el cumplimiento de los objetivos institucionales. Se debe destacar la apertura demostrada por diversas instancias de gobiernos locales que han permitido compartir la iniciativa y declararla de interés inicial.

Esta iniciativa no académica se complementa con las experiencias y conocimientos desarrollados en el ámbito académico local mediante la participación colaborativa de diversos agentes, entre ellos estudiantes de últimos años, tesistas y egresados interesados en el tema y con cuyos aportes se ha podido desarrollar gran parte del presente estudio. Cabe mencionar el interés personal plasmado en un trabajo de tesis de la FAU-UNSA que ha servido como elemento guía y soporte para la estructuración de la idea central de la presente iniciativa.

Hitos procesales

Luego de desarrollar una serie de actividades exploratorias y de consultas con expertos locales, un primer hito alcanzado constituyó la celebración del primer foro ambiental «Los parques metropolitanos de Arequipa» en la sede de la Universidad Tecnológica del Perú – UTP, donde se expusieron algunos alcances generales sobre la urgencia de iniciar acciones participativas y en coordinación con los agentes de gobierno local para asegurar la vigencia de las áreas reservadas para fines de recreo público masivo, y así fortalecer acciones para la habilitación de un primer parque modelo.

Teniendo como prioridad el rescate y salvaguarda del área reservada para el Parque Zonal de Lambramani, se presentaron los primeros hallazgos de las pesquisas y fueron exhibidos algunos bocetos a manera de resumen de la imagen-objetivo de una solución alternativa en contraste con la propuesta del primer Plan Específico alcanzado a la Municipalidad Distrital de José Luis Bustamante y Rivero, donde básicamente se recoge la posibilidad de disponer áreas periféricas para usos residenciales de alta densidad, pero bajo un nuevo esquema de zonificación que, sin negar la posibilidad de una explotación comercial del área residencial a favor de los actuales propietarios, se logra una mejor ecuación de intereses urbano-ambientales y paisajísticos, incorporando una mayor área para fines de recreo público masivo, junto a un porcentaje exclusivo para servicios y equipamiento público, bajo un modelo de gestión que permita generar recursos permanentes para el sostenimiento y operación del parque. De esta manera, se lograra un nivel de autonomía con un mínimo de compromiso por parte de fondos públicos municipales.

La propuesta de ProParques AQP sugiere un modelo que ponga en efecto un dispositivo que regule la ocupación informal de la franja comercial sobre la Av. Dolores, con un espesor o fondo de lote máximo de 70 m, que es casi el promedio de las superficies actualmente ocupadas. Como elemento de respaldo, la propuesta alternativa sugiere una franja posterior y paralela a la actual comercial, con un espesor o fondo de lote similar, pero con frente hacia el interior del área verde central o parque propiamente dicho. Su acceso se garantizará mediante un paseo o bulevar articulado a plazoletas en sus extremos norte y sur, mediante las cuales se resuelven los puntos de contactos con transporte público. Internamente, la propuesta sugiere la habilitación de un segundo bulevar en diagonal, articulando la plazoleta de ingreso sur con la plazoleta de ingreso noreste, la cual permite estructurar una serie de espacios complementarios para diversos usos recreacionales, desde laguna-reservorio hasta bosques y arboretos.

El siguiente gráfico muestra la imagen-objetivo, donde se puede apreciar los tres componentes principales de la propuesta, a saber: a) Zona Residencial de Alta Densidad; b) Zona de Servicios y Equipamientos Municipales; y, c) Zona Recreacional Central. Nótese la intensión de articular la nueva Zona Residencial de Alta Densidad directamente con la Zona Recreacional Central, sin vía pública o avenida por medio, lo que garantiza una mejor integración espacial y social, con menor riesgo para los residentes más vulnerables, espacialmente niños y ancianos.

A modo de conclusiones preliminares

  • La propuesta busca desentrampar un proceso de gestión que, luego de varias décadas, aún no logra viabilizar acciones conducentes a entregar a la ciudad, y a su millón de ciudadanos, espacios de recreo masivo en formatos de parques zonales y metropolitanos, los cuales resultan de vital importancia para una ciudad desértica y árida que requiere mejorar su calidad ambiental con urgencia.
  • Esta larga espera ha permitido, lamentablemente, una sistemática reducción de las áreas originalmente reservadas para Parques Zonales en toda la ciudad desde su reconocimiento en la década de 1980, con una tendencia creciente motivada por la presión inmobiliaria.
  • La propuesta del Plan Específico para un Ecoparque Metropolitano en el distrito de José Luis Bustamante y Rivero, además de incrementar negativamente el porcentaje de área verde para recreo masivo público, no logra combinar factores clave que permitan viabilizar la generación de fondos y recursos para la habilitación ambiental y paisajística del área reservada a favor de la ciudad.
  • La propuesta de los AQParques, como acrónimo del futuro Sistema Integrado de Parques Zonales y Metropolitanos de Arequipa, demandará la creación de una versión local del Servicio de Parques de Lima – Serpar, como entidad paramunicipal encargada de administrar los fondos provenientes de los aportes de habilitaciones urbanas dentro del área de su competencia, iniciativa que se encuentra en pleno proceso de desarrollo
  • Se destaca la amplia disposición y apertura encontrada en los diferentes municipios locales para participar en la presente iniciativa, habiendo logrado compromisos iniciales muy importantes, los que abren el camino para una nueva etapa y un nuevo enfoque de la gestión urbana, así como para la implementación de políticas públicas más participativas y más sostenibles.

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De la Arquitectura a la indumentaria sin género / Ronald Soto Mendieta

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»De la Arquitectura a la indumentaria sin género» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Ronald Soto Mendieta – Arquitecto y Diseñador – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Abstract

Buscando desafiar su formación de arquitecto, Ronald Soto (RSM) incursiona en el mundo de la moda como diseñador autodidacta; explorando metodologías y procesos de conceptualización que van de la idea a la prenda utilizable.

Los proyectos de RSM toman a los prejuicios de género que existen sobre el vestir, como una oportunidad para desafiar lo socialmente establecido como masculino y femenino; generando propuestas contestatarias.

El diseñador se asigna tareas a sí mismo, lo que sucede en medio de la ambigüedad de su profesión, del género de sus productos y de la dimensión tangible que estos tienen.

Collages de fotografías de moda, masculinidades deconstruidas y prendas de vestir desarrolladas como detalles arquitectónicos; cuentan historias tanto gráficas como personales. Una deconstrucción de los procesos de diseño aprendidos, mientras se crean nuevos métodos que nacen de la misma labor creativa y productiva.

La indumentaria vista como una segunda piel que nos permite lidiar con nuestro contexto y expresar quienes somos.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#4945dd» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#4945dd» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Presentación
Proyecto: RSM

Más que una marca de ropa, RSM es un proyecto de diseño interdisciplinario que toma como base mi formación de arquitecto y se enfoca en transferir algunos principios y procesos del diseño arquitectónico al diseño de indumentaria, diseño de estampados, ilustración y collage. Nacido en Arequipa-Perú en el año 2014, este emprendimiento busca cuestionar los estereotipos de género que definen la forma de vestir diferenciada de hombres y mujeres. A veces sutil y a veces explícita, esta propuesta no busca ser un producto controversial u ofensivo; sino una oportunidad de liberar nuestras mentes, abrir posibilidades y generar discusión.

La apariencia personal puede en ocasiones ser un pretexto para la violencia. Diariamente, personas con expresiones de género distintas a las establecidas son acosadas respecto a la forma de cómo lucen, ya sea en relación a sus cuerpos o a la indumentaria que utilizan. RSM busca romper con el ciclo de violencia y acoso, y proponer tolerancia, aceptación y celebración de la libertad individual.

Este proyecto toma como punto de partida a la indumentaria masculina, la que ha sido el foco principal de mi incursión fuera de la arquitectura. La industria de la moda masculina tiende a ser conservadora, lo cual revela los fuertes prejuicios sociales que terminan dictando lo que es aceptable como masculino. Es así como decido incluir elementos tradicionalmente entendidos como femeninos al guardarropa del hombre, ayudando a difuminar las líneas entre géneros e invitando a un uso menos segregado de la ropa.

El proyecto apunta a una realidad por ahora utópica en la que podremos hablar de indumentaria neutra, sin género, genderless o gender-free. Para RSM, el vestir es un lenguaje a través del cual podemos expresar nuestro ser; es una armadura que nos permite lidiar con el mundo externo; y, por tanto, forma parte de nuestras técnicas personales de afirmar nuestro poder y asertividad. El logotipo está conformado por las iniciales de mi nombre en color blanco y actualmente el color de fondo es rosado.

Durante los cuatro años que llevo trabajando en este proyecto, he podido identificar tres fases o etapas por las que he pasado y describirlas me permitirá explicar mis procesos de conceptualización al igual que los de diseño, y cómo estos han ido mutando con el paso del tiempo.


De la Arquitectura a la Moda

Colección: Geometry Class – AW ‘15

Conceptualizar, diseñar y desarrollar una colección de indumentaria conlleva un proceso creativo y productivo muy ordenado; pero que no deja de ser dinámico. Para explicarlo tomaré como ejemplo la colección Geometry Class, trabajada entre los meses de febrero y mayo de 2015, y pensada para la temporada otoño-invierno del mismo año.

Se trata de una serie de prendas deportivas y combinables entre sí; inspiradas en la arquitectura deconstructivista de Daniel Libeskind, tomando como referencia las figuras geométricas fracturadas y la paleta de colores fríos (blanco, gris, azul y negro) de las fachadas de sus edificios.

Esta colección explora dos conceptos de ambigüedad, los cuales se vinculan al proceso de desarrollo de la misma:

1. Arquimoda – La ambigüedad entre el diseño arquitectónico y el de indumentaria.

Teniendo claro el concepto y la inspiración, surge una etapa de bocetos rápidos, los cuales pasan a convertirse en flats, que son representaciones bidimensionales de las prendas. Estos fueron dibujados como si se trataran de planos de detalle arquitectónico, indicando las dimensiones, materiales y colores de cada una de las piezas que componen las prendas, a manera de rompecabezas de tela. A las combinaciones de prendas se les denomina tenidas o looks y son la forma como los diseños luego serán presentados en fotografías y en pasarela. Los looks permiten contar la historia gráfica de la colección siguiendo un orden.

Las tenidas fueron diseñadas como si se trataran de fachadas de edificios, bañados por la luz del sol desde la parte superior y generando sombras y ángulos, los cuales se convierten en líneas de corte y cambios de color y textura en las prendas. Es por eso que las partes inferiores de los looks son de colores más oscuros.

Con los flats listos se procede a seleccionar los materiales, es decir, las telas y avíos con los que se confeccionarán las prendas. Esta etapa permite realizar modificaciones en los diseños, ya que las telas son otro factor importante en el proceso creativo. En algunas ocasiones, las telas se seleccionan antes de comenzar a diseñar; pero en el caso de este proyecto, la selección de telas dependió del concepto y de la paleta de colores decididos previamente.

Al tratarse de una colección deportiva, las prendas fueron trabajadas en tejido de punto de algodón, pues este se adapta mejor al cuerpo y, al tratarse de un material versátil, facilitó la ejecución de los bloques de color que componen los atuendos. Durante la etapa de confección, mi trabajo consiste en supervisar que las prendas se ejecuten según los flats y la calidad de los acabados. La producción se realiza en un taller de costura que trabaja externamente para RSM.

Otra característica de RSM es que es un proyecto socialmente responsable y considerado con las personas que confeccionan los productos, en contraposición a la industria de fast fashion, donde se sacrifican las condiciones laborales del equipo de producción para reducir los costos y elevar ganancias. A medida que las prendas se terminan, es importante realizar varios fittings o pruebas de vestuario en una o varias personas de talla promedio, para poder confirmar que las proporciones de las piezas sean correctas y que los diseños cumplan con su función a cabalidad.

2. Uniwear: La ambigüedad entre lo que un hombre y una mujer “deben” usar según los estándares impuestos por nuestra sociedad.

En nuestro contexto, la indumentaria masculina es menos arriesgada que la femenina, tiene menos opciones y está llena de prejuicios; por esa razón decidí adaptar la falda al guardarropa masculino. Con las prendas listas, se realiza una producción fotográfica que tiene como resultado un lookbook o catálogo de tenidas. En esta etapa debe regresarse al concepto inicial y elegir una locación, accesorios, peinado y maquillaje que ayuden a comunicar el mensaje que lleva la colección. Se trata de un trabajo en equipo en el que modelos, fotógrafos y estilistas quedan bajo la orientación de diseñador, quien ahora toma el rol de director de arte. Esta es quizás la etapa más importante en cuanto a materialización de ideas y conceptos.

La etapa final del desarrollo de este proyecto fue el desfile de modas y presentación al público, para el cual se eligieron a cinco modelos varones portando máscaras con figuras geométricas, que diseñé y confeccioné. El rol de las máscaras era el de permitir que el espectador viera al modelo como un ente neutro, generando interés sobre las prendas sin importar la identidad de quien las portaba. Lo que incluso podía permitir que una mujer desee utilizar una prenda puesta en uno de los hombres enmascarados.

El desfile de modas es entendido como una experiencia, en la que se presentaron cinco tenidas acompañadas de música pop-rock y efectos de iluminación sutiles.


Del Cuestionamiento de la Masculinidad

Proyecto: Falo.cias – AW ‘17

La moda es también una respuesta a lo que sucede en nuestro entorno. Eventos sociales, políticos, ambientales, etc. se pueden reflejar en la manera como vestimos y pueden ser tomados como una oportunidad para elaborar propuestas contestatarias.

Falo.cias (falo = sobre un hombre, falacias = sobre las mentiras respecto a que la ropa y otros elementos determinan el género) es un proyecto que corresponde a una nueva etapa dentro de mi labor como diseñador autodidacta, en la que he comenzado a diseñar, desde mis emociones y experiencias personales, algo que puede ser muy abstracto, pero que siempre tendrá una respuesta gráfica muy clara. Falo.cias es un proyecto interdisciplinario que involucra diseño de indumentaria, fotografía, collage e ilustración digital; en colaboración con los fotógrafos Diego Barrientos y Jean Paul Collado.

La colección consta de un conjunto de prendas de líneas rectas y cortes de sastrería (asociados tradicionalmente a la indumentaria masculina), complementadas con estampados fálicos explícitos. El pene es representado de forma arquitectónica, reducido a sus líneas vectoriales más simples y estampado sobre prendas de vestir, a fin de evidenciar el estigma con el que los genitales masculinos cargan, al ser socialmente interpretados como tabú, dignos de ser censurados y asociados a la pornografía. Estos elementos interpretados como masculinos fueron acompañados por maquillaje, bloques de colores vibrantes y flores llamativas (tradicionalmente asociados al género femenino). Este contraste busca poner en peligro la frágil masculinidad del hombre tradicional, sin embargo, el personaje representado en las imágenes luce muy cómodo consigo mismo, al apropiarse de todos estos elementos para expresar su ser.

Cada collage es entendido como una deconstrucción (reconstrucción o redefinición) de lo que significa ser un hombre ante nuestra sociedad, además de la exposición de la intimidad y la vulnerabilidad de los genitales masculinos reducidos a líneas topográficas.

La serie fue desarrollada exclusivamente para la web de arte y moda Doncel (México), y fue acompañada del siguiente texto:

«La sociedad nos dice que los hombres deben ser masculinos. Es decir, que deben ser velludos y corpulentos, usar pantalones, ser fuertes, jugar al fútbol, ser racionales, casarse con una mujer, sentirse atraídos por mujeres, ser el sostén y la cabeza de la familia, y no deben llorar ni expresar sus emociones. Los hombres pueden ser violentos y decir groserías, y pueden vivir plenamente su sexualidad y experimentarla (sólo con mujeres)….

Que todos los hombres son iguales…

¿Pero qué significa ser un hombre, más allá de haber nacido con pene y testículos entre las piernas? ¿Cómo debe lucir un hombre para ser considerado como masculino ante la sociedad?

No todos los hombres son iguales. A muchos les cuesta identificarse con lo que socialmente significa ser un hombre y con lo que un hombre debería hacer para ser considerado como masculino. ¿Cómo es que lidia, como otros, con la fragilidad de la masculinidad?

La serie falo.cias busca desafiar el molde de masculinidad impuesto por la sociedad y presentar una alternativa a cómo puede lucir y ser un hombre, en tiempos en los que el hombre parece representar al villano de la historia, falo.cias aborda el estigma de la masculinidad alternativa.

¿Quién dice que un hombre deja ser hombre si usa faldas y maquillaje? ¿Quién dice que lo que nos envuelve define lo que somos? ¿Qué tan hombre es un hombre que se atreve a usar su pene o el de alguien más estampado en una camiseta?

Entre líneas rectas, colores neutros y estampados explícitos, esta serie re-define la idea de lo que ser un hombre representa, borrando límites entre géneros convencionales, y jugando con las imágenes mentales que estos proyectan».

Esta serie de imágenes fue censurada en Instagram, como una muestra de la doble moral que rige en redes sociales.


Del Género Neutro y Otras Utopías

Proyecto: In Ruins – (nunca antes publicado)

A fines del año 2015, comencé a trabajar en una serie de diseños situados en escenarios utópicos e hipotéticos. Sociedades imaginarias en las cuales los conceptos de género ya no son como ahora los conocemos.

Esta inquietud nació en mí luego de un viaje a las ruinas del pueblo de Zaña, al norte del Perú en la provincia de Chiclayo, Lambayeque. Se trata de un lugar exquisito en el cual yacen los restos de una serie de templos religiosos, destruidos por una inundación sucedida a principios del siglo XVIII, bajo la creencia que este fue un “castigo divino” a consecuencia de los ritos paganos y las orgías que celebraba la población.

Inspirado en el poder destructor y creador de la naturaleza, y en las singulares formas fracturadas de las cuatro iglesias góticas que sobrevivieron a esta catástrofe, es que nace la colección In Ruins. Entre columnas y muros corroídos y apolillados, cúpulas desfasadas que parecen integrarse con el cielo azul y una paleta de colores tierra; se forman los patrones, cortes y siluetas de las tenidas sin género que forman parte de esta colección.

En un escenario posapocalíptico, resultado de una grave tragedia ambiental, nos encontramos ante una sociedad en la que los límites entre lo masculino y lo femenino han dejado de existir y el género ha pasado a ser un concepto obsoleto. Todos los atuendos se presentan como túnicas neutras y compuestas de retazos de tela a manera de patchwork (tejido hecho por la unión de pequeñas piezas de telas cosidas entre sí por los bordes), en una sociedad en la que el reciclaje y la reutilización de materiales son fundamentales para preservar la vida y los recursos.

Esta colección aún no ha sido terminada, tan sólo existen bocetos a mano alzada y algunos collages, a manera de pruebas digitales, para representar el resultado que estoy buscando.

Por otro lado, este proyecto es una especulación sobre un futuro no binario, en el que todo sería válido a la hora de vestir, en el que no existirían distinciones de género a fin de abolir los prejuicios con los que crecemos y de abogar por la libre expresión del ser. Al fin y al cabo, la ropa es sólo ropa y no debería tener que cargar con tantos estigmas.

De mi experiencia fuera de los moldes

Siento que diseñar indumentaria cambió la forma en la que yo veía mi labor como arquitecto, es por ello que hoy apunto a convertirme en un diseñador interdisciplinario, pues me di cuenta de que la base de mi profesión podía permitirme diseñar en los rubros que yo quisiera y cuando yo quisiera hacerlo.

Descubrí que diseñar indumentaria no me hacía menos arquitecto, al contrario, me daba nuevas herramientas para crear. No tenía por qué meterme a mí mismo dentro de ningún molde y tampoco a mis creaciones.

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#4945dd» title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Ronald Soto Mendieta » title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#4945dd» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecto graduado de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa y creador del proyecto de indumentaria RSM, con el que ganó el 1er Festival de Moda Arequipa 2014, organizado por la Alianza Francesa.

Sus diseños han sido publicados en las revistas y webs de moda: Podium Latinoamérica (Perú, 2015) y Doncel (México, 2017); y expuestos en los festivales: De Eros a Porno (Lima, 2017 y 2018), Arequipa en un Instante (Arequipa, 2017) y Fotografía de Autor (Arequipa, 2017).[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»1276,1277,1278,1279,1280,1281,1282,1283″ nav=»dots» meta=»1″ autoplay=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

CASALATA / Lara Plácido

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»CASALATA» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Cabo Verde» font_container=»tag:h3|font_size:18px|text_align:left|color:%23000000|line_height:20px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Lara Plácido – Arquitecta y Realizadora Audiovisual – Portugal
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Cabo Verde ha presentado en los últimos años un considerable crecimiento económico que se traduce en gran parte en el fuerte enfoque en el sector turismo e inmobiliario. Hay, sin embargo, un desarrollo cuantitativo y no cualitativo. El patrón de crecimiento urbano y turístico de Cabo Verde se basa en el modelo aplicado en la costa mediterránea, que una vez alcanzado su pico, sufre actualmente un fuerte descenso debido al abrupto crecimiento insostenible, la ausencia de calidad de edificios y planificación urbana. El turismo de masas y la superurbanización crecen rampantes sin respetar el patrimonio material e inmaterial local.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#4945dd» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#4945dd» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Si bien es cierto que este desarrollo fomenta el proceso de migración a las grandes ciudades, evidenciamos que las nuevas infraestructuras desarrolladas como viviendas u hoteles, por un lado, no son dirigidas para los caboverdianos y, por el otro, asumen el papel de barreras dentro de su territorio.

Esta relación promiscua reprime el desarrollo socio-económico, aumentando las desigualdades sociales de la ciudad y el fortalecimiento de los desequilibrios territoriales.

Praia y Mindelo son las ciudades de Cabo Verde con el mayor déficit de vivienda.

El elevado costo de la construcción, la inflación aplicada en las viviendas y en los terrenos destinados a este uso, coexisten en paralelo con la alta tasa de desempleo, lo que imposibilita la compra o arrendamiento de una casa y estimula en la mayoría de los casos el crecimiento de la construcción ilegal, la única opción de las familias necesitadas de un hogar para (sobre)vivir.

¿Es esta ilegalidad un crimen?

Las aglomeraciones de casas clandestinas amplían las periferias de las ciudades, desarrollando una nueva urbanidad sin reglas basada en la autoconstrucción. El nivel socioeconómico de los barrios, transformados en una especie de isla, se caracteriza por la ausencia de condiciones de habitabilidad de las construcciones, por la insalubridad de los espacios, por carencia de infraestructura como de servicios y la enorme falta de seguridad y confort. Estas islas, insostenibles, agrandarán los niveles de degradación del espacio debido a la superpoblación que se prevé ocurrirá.

Lo que hoy son considerados contextos inhumanos, en un futuro próximo seguramente se deteriorarán aún más. Como ya se mencionó, la economía y el aumento demográfico, intrínsecamente vinculados, estimulan el crecimiento espontáneo de estas nuevas urbanidades, exacerbando la fractura social por el debilitamiento de la estructura de países con déficits de vivienda como en el caso de Cabo Verde. Por las razones anteriormente presentadas, el acceso a la vivienda digna basada en la planificación sostenible es, a nuestro juicio, esencial para la lucha contra la pobreza y la exclusión social.

Guion

Durante el curso de postgrado en Cine, Lato Sensu, celebrado en Mindelo (Cabo Verde), organizado por el M_EIA – Instituto Universitário de Arte, Tecnología e Cultura ycoordinado por el cineasta caboverdiano Leão Lopes junto al cineasta brasileño Joel Zito Araujo, llegó la oportunidad de realizar un documental y pensar su argumento para el módulo de cine documental, orientado por el ex director de la Escuela de Cine de Cuba Orlando Senna. Al ser ambos arquitectos y conscientes de la realidad urbana informal en San Vicente, el tema se decidió naturalmente.

Cuando preguntamos a Orlando Senna sobre qué y cómo sería el mejor enfoque ―ya que es un asunto delicado―, cuyo objetivo no era en ningún momento exponer a las personas y sus condiciones de vida frágil, la respuesta fue simple: «¡Sean genuinos!».

El siguiente paso para que el proyecto se fuese consolidado y para definir caminos posibles fue elegir y visionar varias referencias cinematográficas como, por ejemplo: The Man with the Movie Camera (1929), de Dziga Vertov; Citizen Kane (1941), de Orson Wells; A Valparaíso (1964), de Joris Ivens;  LBJ (1968), de Santiago Álvarez;  Indios da Meia Praia (1975), de António da Cunha Telles; Ilha das Flores (1989), de Jorge Furtado; História do Vento (1989), de Joris Ivens; y Chats Perchés (2004), de Chris Marker.

De esta manera, con algunos conceptos de imagen y montaje ya asimilados, fuimos al terreno en busca de un posible hilo conductor que nos permitiera dibujar el documental y producir. Surgieron algunas ideas como concebir un manual de construcción con las mejoras de confort térmico; un registro de 24 horas en una casa de lata que sensibilizase sobre las necesidades básicas del urbanismo informal en San Vicente. El guion fue escrito, pero no de una forma rígida, sino lo suficientemente abierto como para integrar las lecturas que hacíamos a través de las experiencias que hemos tenido en el terreno. Las aproximaciones a las personas y familias siempre fueron hechas cuidadosamente para no incomodarlos, lo cual nos permitió entrar en pequeños mundos desconocidos, ricos en experiencias.

Cada casa tiene una historia; sin embargo, encontramos un punto común en todas ellas: una realidad debilitada por el desempleo, la precariedad en el empleo y la inmigración fracasada.

En uno de esos abordajes conocimos a Laís que en un ambiente muy relajado nos fue presentando como sus nuevos amigos a cada miembro de su familia. Durante la conversación, nos contaron que tenían planeado agregar una habitación a su casa en las primeras horas de la madrugada. Nos dimos cuenta inmediatamente que teníamos una oportunidad única para registrar la construcción y el proceso evolutivo (las casas crecen según las necesidades) de una de las casas de lata de San Vicente.

Nos dimos cuenta de cómo todo fue planeado y construido como si fuera la más sofisticada arquitectura modular. Las chapas de latas de combustible, abiertas y organizadas, estaban sujetas a unas estructuras simples de madera. Estos módulos se repetirían, con excepción de aquellos con aberturas, para que sirvieran de puertas o ventanas. Una pieza de lego a escala 1 en 1.

Revisamos los materiales, la ubicación de implementación, la lógica y los métodos de construcción que se pondrían en práctica, e hicimos un story board en el poco tiempo que teníamos para que nos sirviera como base del documental. Nunca hubo un guion en sí mismo, pero sí algunas pautas generales que nos guiarían.

Registro de imagen

construcción comenzó muy temprano con la salida del sol, para evitar de alguna manera la fiscalización del ayuntamiento, la interpelación a la familia o la aplicación de multas y ordenes de demolición total o parcial de la casa.

Alrededor de las 5:00 horas de las mañana, el equipo de filmación fue a Canelona, una zona de San Vicente, donde se encuentra una parte significativa de los asentamientos informales de la isla, para así iniciar las primeras grabaciones. Era fundamental que el equipo de filmación no interfiera en ningún movimiento, ni influir en el método constructivo, sólo debía registrar.

Algunos minutos después de empezar a filmar, nos dimos cuenta que además de ser un proceso evolutivo, estas construcciones son un proceso colaborativo. Es común que los vecinos aparezcan con el objetivo de ayudar a construir la casa de los vecinos. Comenzó con un equipo, para levantar las paredes y colocarlas en la cimentación con el rigor y la precisión que requiere el proceso. Nuestro propósito consistió en asegurar que todo el proceso fuese filmado en detalle, variando el tipo de planos (general, close, close up, etc.) para garantizar el mejor encuadre posible y aprovechar la ventaja de texturas y gama cromática existente en el lugar.

Una de las características del clima de San Vicente son los fuertes vientos que se dejan sentir durante gran parte del año. Este día no fue la excepción, durante el rodaje el viento fue extremadamente fuerte, lo que dificultó técnicamente nuestro trabajo, pero sobre todo retrasó el proceso de construcción. Tal vez debido a este retraso, a las 10:00 horas avistamos una camioneta pickup de la fiscalización municipal que se dirigió al lugar para detener inmediatamente la obra y ordenar al jefe de la familia (Jorge) a presentarse en el Departamento de Urbanismo y Obras Municipales.

Así, el documental sufrió una vuelta de página que no estaba prevista en las líneas escritas para el guion. El documental ganó un nuevo rumbo, se volvió totalmente dependiente del work in progress. Se debían tomar decisiones a cada minuto, y muchas preguntas acerca de esa realidad fueron formuladas y se trataron de responder a través de la continuidad de las grabaciones. Laís (la hija mayor) quedó afectada con la presencia de la fiscalización e impedimento de la construcción de la habitación de su hermano. Le pedimos explicar la situación familiar y la necesidad del porqué construir otra habitación. Hicimos el registro de la organización espacial de la casa y su adaptación, en un espacio tan exiguo.

Así fue el primer día de rodaje. El contratiempo en la construcción de la casa resultó ser más tarde, una plusvalía para el desarrollo del documental.

El momento más delicado del documental ocurrió al tomar la decisión de acompañar a Jorge hasta el ayuntamiento, y como arquitecto averiguar si había una posibilidad o forma de legalizar la casa. Grabar esta conversación con su teléfono móvil sin que los intervinientes se dieran cuenta fue una decisión instintiva.

El discurso del representante de la oficina del Ayuntamiento fue tan inhumano que provocó un incentivo para continuar con el documental, extendiéndose a otras áreas informales haciendo registros espontáneos. Las personas nos miraban con la esperanza de que podemos ayudar a denunciar la precaria situación en que viven, y que lamentablemente siguen viviendo hasta hoy. Sin miedos de confrontación con la cámara, desahogaban y mostraban sus precarias casas, haciendo duras críticas al programa de vivienda social del gobierno «Casa Para Todos». En el calor de la espontaneidad de ese momento surge la frase emblemática del documental: «Casa para todos, para todo el mundo, es en el Cementerio».

El documental ganó cada vez más forma, sólo había que estar atentos a los momentos y recoger imágenes. Sin la pretensión de firmar como documentalistas, había, sin embargo, la pretensión de aproximar y relacionar este trabajo con conceptos teóricos del cine que se derivan del llamado cine directo: «Los documentalistas del directo llevaron su cámara para una situación de tensión y aguardaban con optimismo por una crisis; la versión de Jean Rouch del cinema vérité tratando de precipitar una crisis. El artista del cine directo deseaba la invisibilidad; el artista de cine de verdad de Rouch era a veces, un participante declarado. El director del cine directo representaba el papel de un espectador sin compromisos; el artista del cinéma-vérité adoptó el comportamiento de un provocador» (Barnouw, 1993, p. 254-255).

Montaje

Durante el curso de cine, el módulo de montaje fue dirigido por la montadora Isabela Monteiro de Castro. Este módulo de dos semanas fue una lucha real contra el tiempo. Fuimos a descubrir un mundo nuevo, exigente y riguroso, y era esencial que supiéramos más sobre la historia del cine, del montaje y descubrir a sus precursores. Resaltamos a Lev Kuleshov, que se destacó por su experimentación en el proceso de montaje y lo que se conoce por su método: el efecto Kuleshov. Hemos examinado el montaje de Vsévolod Pudovkin, quien se refirió a los planos como ladrillos de construcción que dan cuerpo a la película. Reflexionamos sobre el montaje dialéctico de Sergei Eisenstein, quien defiende que dos o más imágenes juntas son capaces de producir una idea o un concepto. Y por último, el concepto del cine-ojo de Dziga Vertov, quien cree que la capacidad de la cámara puede superar y ser más perfecta que el ojo humano.

Además, hemos estudiado algunos tipos de montaje, que varían en su enfoque: Montaje gráfica: «juntas en forma de gráfico: claros y oscuros, líneas y formas, volumen y profundidad, dirección del movimiento, independientemente de la relación del plano con la temporalidad o espacialidad de la historia»; Montaje rítmica: «el ritmo de montaje se crea no sólo a través de la duración de los planos, sino también de lo que está en cuadro. Movimientos de figuras, tamaños de planos (primer plano, medio, etc.) y movimientos de la cámara deben tenerse en cuenta en un montaje rítmico»; Montaje temporal: aborda diversos elementos de montaje (orden del planos, duración, frecuencia, flashbacks, flashforwards, overlapping shots, slow motion, entre otros) tratando de establecer el tiempo fílmico; Montaje espacial: por la fusión de las diferentes piezas el director crea un espacio a toda tu voluntad, uniendo y la comprimiendo en un único espacio fílmico las piezas que se han registrado probablemente en diferentes lugares del espacio real.

Además de las bases teóricas, visionamos y analizamos varias referencias, películas tales como El acorazado Potemkin (1925), de Sergei M. Eisenstein; La Jetée (1962), de Chris Marker; El bueno, el malo y el feo (1966), de Sergio Leone; La batalla de Argel (1966), de Gillo Pontecorvo; Onde jaz o teu sorriso? / ¿Dónde yace tu sonrisa? (2001), de Pedro Costa; Elephant (2003), de Gus Van Sant; In the Mood for Love (2000), de Wong Kar-Wai; y Millenium Mambo (2001), de Hsiao-hsien Hou.

Este análisis pasó por el proceso de disección de películas, de algún modo para entender la lógica y los conceptos que cada director y relacionarlos con la teoría del cine. Este proceso fue fundamental para poder analizar y organizar el material de más de 15 horas de rodaje, que recogemos con otra mirada, con otra capacidad de probar y experimentar otras narrativas posibles.

La sensibilidad visual adquirida en la formación en arquitectura fue crucial en la selección de planos que serían utilizados en el montaje. El primer experimento fue con el montaje de gráficos y lo hicimos respetando la única cronología que no pudimos cambiar: las etapas de la expansión de la casa de lata. Por esta razón fue la primera secuencia a montarse, sin mucha idea de lo que podría ser antes o después de la estructura del documental.

Las dos preguntas básicas seguían presentes y todavía no tenían ninguna respuesta: ¿cómo trabajar las imágenes sin fragilizar aún más la vida de la familia?; ¿cómo conseguir exponer la situación sin que las personas pierdan su dignidad?

Recuerdo cuestionarlo durante el proceso de montaje, en algunas visitas y en la permanencia de horas con la familia de Laís, tratando de averiguar cómo nuestro documental podría ser más útil para ayudar a esa familia, que en la realidad es representativa de muchas otras familias de Cabo Verde.

Es imperativo cautivar la atención del espectador desde el primer minuto. En este caso, hemos optado por empezar el documental haciendo una reinterpretación, en cuenta regresiva y utilizando la tipografía numérica que el ayuntamiento escribe en las paredes de las casas con el fin de marcarlas para demolerlas. Esta señalización en las paredes era el principio y el final de muchas historias de Casalata, y por eso creemos que se relacionan con esta metáfora del principio del documental. Cuentan el tiempo que queda para las familias que habitan las casas en estas zonas urbanas.

El sonido fue editado con la intención de provocar una sensación de extrañeza en el espectador, volviéndolo incapaz de descifrar inmediatamente el origen del mismo.

Poco a poco el documental ganaba forma y las directrices del guion quedaban cada vez más distantes, no obstante sin perder el hilo conductor. El montaje controlaba y definía la estructura global del documental, las decisiones que fueran tomadas conferían una cohesión narrativa integrando las imágenes recogidas.

Por ejemplo, el diálogo con la ingeniera del ayuntamiento es la última secuencia del documental, porque ella, de alguna manera representa el poder político instituido en Cabo Verde, o cualquier nación que pone en cuestión la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, donde son definidos los parámetros para una vivienda digna.

No teníamos interés en exponer particularmente a esa persona, pero sí lo que ella representa, revelando un discurso que culpabiliza a las personas por crear sus propias alternativas, a modo de remediar las condiciones en que viven, como si tuviesen otras opciones económicas o institucionales a las que pudiesen recurrir.

Para ese momento del documental, definimos una estructura en la que usamos la declaración en voz off, del instante en que Jorge se prepara para salir de casa en dirección al Ayuntamiento, seguidos de los planos generales de los asentamientos informales que finalizan el documental, que persigue ser una reflexión sobre la dimensión del problema en San Vicente, y es un retrato de un país como tantos otros, donde las soluciones políticas para la vivienda no son capaces de resolver el grave problema de escasez.

Ha sido así, que los fragmentos de imágenes encontraban poco a poco el hogar cierto, una correspondencia entre sentido e intención

Consecuencias

En Mindelo, se estima que más de quince mil personas viven en 2 500 casas de lata, con un promedio de 6 personas por casa.
Convivir directamente con esta realidad y escuchar los testimonios de quien vive en condiciones deshumanas nos encaminó hacia una solución proyectual de vivienda social capaz de responder a las necesidades locales y de ralentizar el proceso de construcción clandestina en vista al desarrollo sustentable.

El documental fue un proceso de aprendizaje sobre esta nueva urbanidad espontánea donde encontramos los siguientes puntos positivos:

  • Proceso cooperativo / autoconstrucción
  • Proceso evolutivo / proceso modular
  • Utilización de materiales locales / reutilización de materiales / personalización de casas

Tenemos conocimiento que el Ayuntamiento de San Vicente, por aforamiento, concedió un terreno de 70 m² a la familia sobre la cual realizamos el documental “Casalata”, organizados de forma que no se produzcan limitaciones armoniosas y estructurales futuras en la evolución natural de la vivienda y con la garantía de flexibilidad funcional a pesar de que haya un programa preestablecido. La segunda etapa nos llevó a establecer una estrategia eficiente en la articulación del proceso evolutivo y la consecuente autoconstrucción, sin poner en riesgo la eficiencia energética, la gestión de uso de agua y el saneamiento básico.

Con esta estrategia constructiva y urbana, la valorización de la vivienda social tal como la estabilidad económica familiar pueden ser objetivos alcanzados.

http://casalataprojecto-eng.blogspot.pt/p/project.html

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#4945dd» title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Lara Plácido» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#4945dd» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Su trayectoria está marcada por varias aventuras en arquitectura y cine por varios países. Su trabajo ha sido publicado en diversas revistas y exposiciones. Co-realizó el corto “CASALATA” exhibida y premiada en varios festivales internacionales. En 2014 realizó el documental “Ora sim, hora não» premiado en el Arquitectura Film Festival de Santiago 2015 como Mejor corto metraje. Actualmente es docente del M_EIA – Instituto Universitario de Arte, Tecnología e Cultura, que concilia con la Marca Roskopf de la cual es co-fundadora.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»1360,1361,1362,1363,1364,1365,1366,1367,1368″ nav=»dots» meta=»1″ autoplay=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Bitacoras de viajero / Yemy Alemán

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Bitacoras de Viajero» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Yemy Alemán – Arquitecta – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Los viajes son, qué duda cabe, el descubrimiento de universos paralelos. No los señalados por la física cuántica, sino los que existen y se desarrollan alrededor nuestro, muy cerca o muy lejos, cada uno con su encanto y magia particular.

La manera de sorprendernos con el paisaje natural, con el paisaje urbano o con algún hecho arquitectónico pasa por diferentes tamices; uno, el de algo que nunca habíamos visto y nos sorprende, nos emociona y nos deja una huella memorable en el vasto campo de los recuerdos; o, dos, el de algo que conocíamos por imágenes y estaba durmiendo en nuestra memoria, y regresa como la historia del hijo pródigo, para corporizarse en nuestros cinco sentidos.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#4945dd» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#4945dd» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Sentidos que, como sabemos, no bastan en la cultura contemporánea, que pareciera hacer gala de eso de “ver para creer” y premunida de algunos aditamentos electrónicos, fotografían, filman, guardan en nubes cibernéticas y comparten ―a manera de diálogos― globalmente las historias e imágenes que más les interesan, pero con una fragilidad que no resisten ni a la memoria ni al tiempo.

Como un ejercicio lúdico, pero un poquito malévolo, imaginemos por un instante que un gran apagón nos deja sin cámaras, sin filmadoras, sin teléfonos. ¿Nos bastará la memoria para recordar y el lenguaje y la escritura para divulgar?, ¿cuántos de nosotros vamos a hacer uso de una capacidad que tenemos todos, la de graficar? Porque no basta la destreza de poder hacerlo, sino de las ganas de expresarlo directamente con las manos en forma gráfica.

Para no caer en la frase fácil; “una imagen vale más que mil palabras”, cuya verdad es sumamente relativa, porque las palabras escritas u orales pueden llevarte a imaginar un mismo paisaje, un mismo objeto, de maneras tan variadas como personas hagan el ejercicio.

En cambio, como decía Le Corbusier: «el croquis es un pensamiento que queda congelado en un papel». Cuando se habla de croquis también se está hablando de bocetos y apuntes cuya característica principal es, como técnica, el dibujo a mano alzada, es decir sin ninguna clase de instrumentos.

Y de eso se trata toda la introducción anterior de subrayar la importancia de comunicar a través de nuestros sentidos. De hacer de nuestras manos una extensión de nuestro cerebro, y dejar que se manifieste, se comunique.

«El que dibuja, prácticamente traduce el mundo en imágenes. Dibujar permite conocer, y para conocer las cosas el hombre las dibuja. Estos hechos entrelazados e inseparables dan pauta para darse cuenta de uno mismo, tomar conciencia de que somos diferentes a todo cuanto nos rodea. La realidad es intangible, apenas perceptible; el hombre, en un acto de osado atrevimiento, la domina y la atrapa por medio del trazo, la textura y el color. Reproduce el universo, crea registros aislados de la naturaleza».

Dibujar, más que un oficio, es una forma de pensamiento. La imagen que nos representamos del mundo es un dibujo que mentalmente nos hacemos de él para ordenarlo, para entenderlo, para grabarlo en nuestra frágil memoria.

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#4945dd» title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Yemy Alemán» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#4945dd» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecta, con Maestría en Artes y estudios de Doctorado en Filosofía y Humanidades, por la Universidad Nacional de San Agustín,  pintora con premios, selecciones y exposición de sus obras en Bienales y concursos Nacionales e Internacionales,  desde el 2008 pertenece a la Asociación de Artistas Plásticos “Luces del Sur”, miembro del Patronato de las Canteras de Sillar de Arequipa. Actualmente se desarrolla como docente – Investigadora de la Escuela Profesional de Arquitectura de la Universidad Católica de Santa María, Arequipa.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»1374,1375,1376,1377,1378,1379,1380″ nav=»dots» meta=»1″ autoplay=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Bazinga!: poesía y traducción / Maurizio Medo

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Bazinga!» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Poesía y traducción» font_container=»tag:h3|font_size:18px|text_align:left|color:%23000000|line_height:20px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Maurizio Medo – Poeta- Perú
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]

Al concluir una nueva jornada de trabajo llegó a casa dispuesto a no mover más un solo dedo, salvo para bajar el volumen a las horas que faltan para culminar el día. Al cruzar por el living decido detenerme un instante frente a la tele. ¿Por qué siempre la encuentro en el mismo canal?

Allí están los nerds de Big Bang Theory. En el capítulo de hoy Sheldon Cooper ha pasado tres días sin dormir buscando una fórmula vinculada con el electromagnetismo de las partículas subatómicas. Está completamente fuera de sí. Su roommate, Leonard Hofstadter intenta calmarlo. Sheldon se zambulle en una piscina de pelotas multicolores. El roommate insiste. Sheldon lo desafía: «atrápame si puedes» y desaparece entre ese montón de pelotas rojas, verdes, azules, amarillas. De pronto asoma y con una mueca burlona exclama Bazinga! Yo me río. ¿Sé lo que significa Bazinga¡? No. Pero me río igual. ¿Habría sido distinto si en ese momento yo hubiera sabido que Bazinga es una interjección cuya traducción más próxima sería vacilón? Tampoco. Lo que me causó gracias fue la imagen de Sheldon Cooper reapareciendo entre ese mar de pelotas multicolores, su expresión y su tono de voz, su gesto. La expresión y no su significado.

[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#4945dd» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#4945dd» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Como 30’ de tele no son suficientes decido darme una vuelta por las redes sociales. Allí están los amigos. Un pana ecuatoriano me dice: «Mi bro, tú eres muy bacano, ¿me acolitas?» Dado que, como dije, el pana es de ley, consigo comprender que me está haciendo una invitación. Pero, un momento, en el diccionario no existen el sustantivo bro, el adjetivo, bacano ni el verbo acolitar. Entonces, ¿en qué idioma me habla el pana? No es español. En el momento en que transo y respondo: “clarín”, ese “idioma”, sea cual sea, ya empezó a existir. Una buena parte del tiempo nos comunicamos en un lenguaje que no existe.

Pienso en ello y se me viene el rollo tribal de las turbas de jóvenes a quienes enseño. Son bien conchudos. La mitad del tiempo se la pasan hablando en un idioma de esa índole. Nos exigen, esperan, que los entendamos, pero sin otorgarnos una sola concesión. Pero eso que dicen los jóvenes existe solo hoy, mañana quien sabe. Eso que hoy es bacano ayer fue chévere y hace algunos años pulenta, paja, mostro, padrísimo, buena onda. El lenguaje cambia continuamente y nosotros, totalmente a su merced, debemos conformarnos, mande ―le decimos― para luego traducirlo y así comprenderlo. Algo parecido ocurre en la poesía, también se escribe (se habla) contra la tiranía del idioma. La diferencia está en que lo único para lo que esta sirve, como señala Charles Simic, es para hacer que los niños odien la escuela y brinquen de alegría el día que no tengan que ver más otro poema.

En tal sentido, si yo leo a un poeta como el ecuatoriano César Dávila Andrade y me encuentro con una frase como: «con un temblor de candelabros líquidos» no voy a pensar que el poeta me está anunciando una inundación, un cataclismo o un movimiento sísmico. Si leo la frase de otro gran César: “los húmeros me he puesto a la mala”, no seré tan ingenuo de creer que, mientras escribía el poema, Vallejo se sacó y se puso otra vez los huesos. Hablan, hablamos así, para figurar una experiencia que está fuera de la ley de la semántica, pero eso que decimos empieza a existir conforme cobra un sentido dentro de una comunidad, por pequeña que sea.

El lenguaje de los jóvenes y el lenguaje de los poetas constituyen formas de expresión utilizadas para para dar testimonio de lo que no se puede dar testimonio. Así como “hecho verga” no será lo mismo que decir: rápidamente podría ser más próximo a decir: los húmeros me he puesto a la mala. ¿Qué es, qué significa los húmeros me he puesto a la mala? Algo parecido a hecho verga. Por el modo en el que nos expresamos, los jóvenes y los poetas somos extranjeros en el territorio de la lengua. Lo estamos viendo ahora: no lo hacemos en español, tal vez sí contra el español. Hoy con la globalización la cantidad de extranjeros es mucho mayor que nunca pues “definir algo” en términos nacionales resulta muy difícil. El concepto de extranjero hace referencia a aquél o a aquello que procede de una soberanía distinta. En tal sentido, el oficio del poeta es extranjero en la medida que se enfrenta ante la soberanía de un idioma para cumplir con su labor esencial: lograr que la palabra recupere su condición de “productora de sentido” y sea capaz de traducir objetos reales a través de su precisión y que, al mismo tiempo sean intraducibles.

Pienso nuevamente en los jóvenes. Estoy seguro que si alguno un sábado por la noche se quedara colgado en casa por falta de lana y, al encender la tele escuchara a alguno de los Avengers decir algo así como: “pues chaval vayámonos piraos” sentirían que hay algo que no está funcionando adecuadamente. Cambiarían de canal o apagarían la tele. Lo mismo ocurriría si alguien que ignora la verdadera historia del amor entre Charles Dogson y Alicia Lidell se encontrará con este poema:

alicia (la confesión de Carroll)
excucusadme si os retraté con el cucuello ajirafado
o popor retratarla fefetal en una madriguera.
tatataaanta insistencia vuestra por oír aventuras.
sois la bebelleza atroz que escuece mi coconciencia
y cuaaaando os contemplo así de ensimismado
es que aando prepreguntando de qué sueño sois origen.
esta almama mía, rudi men ta ria y aritmética vive
sola babajo esta apariencia vuvulnerable. soy cacasi
una hecatombe que caaeeeeee dentro de vuestro
edénico seendedero y contrito presiéntete la muerte
de mi mi amor.
-cortadle la cabeza- sentenció vuestra mamadre.
que no os aflija. veveo aún como dibubujabais
oníniricas estampas bogando allá en el isis.
alicia, os coconvertiste en un innnstante eterno
en mi rereloj mamás nunca os confefesé del amor
que provocó.
aunque fuere yo un humimilde tutor inmerso
en la mamatemática y la lógica,
¿seríais fe feliz siendo mi esposa? (gulp)
búsquememe en el revés de vuestro espepejo.
os espero alicia.
yo os espero.

En este caso, el poema traduce la historia, ¿cuál? Charles Dogson, tutor de Alicia, un hombre mucho mayor que ella, era tan tímido que tartamudeaba. Ciertas versiones aseveran que pudo haber pedido la mano de Alicia, hecho que causó el enojo de la madre de Alicia y puso fin a la relación de Dogson con los Liddell. Traduce, decía, aunque para ello deba valerse de palabras que no existen pero que son completamente válidas de acuerdo con el efecto y de ahí con la intuición que logran producir. Por lo que traducen.
En ese sentido, escribir poesía no es un trabajo de arqueología subsidiado por el diccionario. Es ir más allá. Nos exige situarnos al límite del lenguaje, casi a la salida de lo dictado por el territorio de la lengua y, muy probablemente, tener que convivir con la nada, perdidos en el territorio de lo indecible.

Cuando escribo, cuando ¿traduzco debería decir?, cada palabra surge desde una confluencia: simbólica, aquello que quiero representar; anímica, cómo me siento ante aquello que quiero representar y política, cómo se relaciona aquello que quiero representar frente a la comunidad… ¿Será por eso que Vallejo alguna vez escribió: quiero escribir pero me sale espuma? Tal vez.

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#4945dd» title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Maurizio Medo» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#4945dd» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Ítaloperuano nacido en Lima en 1965, ha publicado Travesía en la Calle del Silencio (1988), Cábalas (1989), En la Edad de la Memoria (1990), Contemplación a través de los espejos (1992), Caos de Corazones (1996), Trance (1998), Limbo para Sofía (2004) y en este mismo año sacó a luz dos ediciones de El Hábito Elemental (una en el Perú, otra en los Estados Unidos) así como coeditó con el poeta chileno Raúl Zurita La Letra en que nació la pena, muestra de poesía peruana 1970-2004.

Amén del magisterio poético Medo, desde 1990, se desempeña en el periodismo cultural -por el que abandonó sus estudios literarios- Es codirector del boletín de Latin American Write Institute (LAWI), New York, Brújula Internacional, y editor de la revista AQPCULTURAL. En 1986 obtuvo tempranamente el «Premio Nacional de Poesía Martín Adán». Su obra ha sido comentada por autores como Javier Sologuren, Raúl Zurita, Enrique Verástegui, José Antonio Mazzotti y Róger Santiváñez quienes coinciden en señalarlo como una de las voces más originales dentro de la poesía latinoamericana actual.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

La Torre De Marfil (El Lado Oscuro) / Milko Torres

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»La Torre de Marfil» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»El Lado Oscuro» font_container=»tag:h3|font_size:18px|text_align:left|color:%23000000|line_height:20px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Milko Torres Torres – Licenciado en Artes e investigador independiente – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%234945dd|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Lo «arequipeño», como una forma cultural anacrónica, privilegia una identidad enfocada en paradigmas que se concentran en el patrimonio colonial que tiene como mayor símbolo la arquitectura del centro histórico de la ciudad, una identidad impostada que invisibiliza todo lo que no ha sido normalizado o aceptado dentro del canon oficial de la «Torre de Marfil». Por ello, es importante generar un análisis y poner énfasis en el hábitat y los procesos de invisibilización que afectan particularmente a grupos sociales sujetos a relaciones de dominación por parte de los amantes de la arequipeñidad representada en una barroca torre de sillar.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#4945dd» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#4945dd» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

«En una tierra de gente melancólica, negativa y pasadista, es posible que la Torre de Marfil tenga todavía algunos amadores. Es posible que a algunos artistas e intelectuales les parezca aún un retiro elegante. El virreinato nos ha dejado varios gustos solariegos. Las actitudes distinguidas, aristocráticas, individualistas, siempre han encontrado aquí una imitación entusiasta» (Mariátegui, 1924).

La arquitectura colonial arequipeña es el escenario donde se construyen y confrontan nuevas y viejas identidades. La torre de sillar se presenta como un tótem actual y su presencia define los procesos mentales de los que nacen las imágenes cotidianas que delimitan los signos de la identidad y del imaginario colectivo de la «ciudad blanca».
El concepto de «Torre de Marfil» genera un análisis interpretativo y una reflexión crítica frente al problema de la valoración del contexto en la formación de una identidad contemporánea por parte de las personas que habitan la ciudad más importante del sur peruano, al confrontar una identidad centralista y unitaria en los aspectos políticos y culturales (el «torremarfilismo») lo que ha contrapuesto las singularidades propias de las élites locales con la diversidad de los referentes culturales de la mayoría de la población.

El chauvinismo arequipeño sostiene la creencia de que la tierra donde se nace (o en la que se vive) es la mejor del mundo en todo aspecto; una falsa identidad que viene camuflada de regionalismo exaltado que a menudo se suele confundir con el amor a nuestro lugar de origen.

El regionalismo exagerado es infame, falaz y engañoso; y se sustenta sobre el pretencioso argumento de que «la ciudad blanca» es el mejor lugar del mundo y que sus pobladores pertenecen a una raza superior. Detrás de la discriminación «políticamente correcta» se esconden racistas, clasistas, nativistas, supremacistas y propulsores de una identidad exclusiva. El chauvinismo exagerado crea un sentimiento de odio y repulsión hacia los que no contemplan esa ideología. La mayor parte de la población nacionalizada, oriunda y migrante es exageradamente regionalista; así son muchos los que profesan el pensamiento desequilibrado que sostiene que los habitantes de Arequipa son superiores al resto de peruanos. A pesar de que la discriminación está fuera de la ley, «ellos» justifican la represión a los que no encajan en los estereotipos admitidos por la arequipeñidad.

La sociedad torremarfilista es una sociedad colonizada y fragmentada. El sistema de clases se sostiene en la simpatía que sienten los «ciudadanos oriundos» por la mano dura y el conservadurismo. En la Arequipa postcolonial, el interlocutor válido e institucional del pensamiento mistiano o la representación máxima del colono opresor y del régimen dogmático son el ciudadano vigilante, el uniformado obediente y el intolerante que desconoce los derechos de «los otros».

En la torremarfilista «ciudad blanca» impera la mentalidad medieval que gira en torno al regionalismo que nace de inseguridades y carencias intelectuales apoyadas en la creencia de que las respuestas siempre deben llegar desde lo más alto. El pensamiento medieval conservador no reconoce otras posibilidades de formación de reflejos morales trasmisibles que no sean las que dicta la iglesia y las élites socio-económicas; es por ello que se piensa que la honestidad ejemplar es la de sumisos esclavos contemporáneos.

La mentalidad de los amantes de la «torre de marfil» gira en dogmas sociales y religiosos El arequipeño de mente medieval concibe el mundo como un lugar donde el quehacer cultural es definido por la élite y el clero, quienes deciden lo que es arte y lo que no. A esta triste realidad, se suma el carácter sumiso y cortesano de los hacedores de cultura y, sobre todo, de los artistas e intelectuales que cultivan los paradigmas de la cultura dominante.

Es así que el orden establecido genera e impone formas estéticas que crean en torno a la población migrante u oprimida un clima de subordinación que facilita la imposición de la cultura dominante. En el Perú y más aún en ciudades como Arequipa, entre los sometidos y el poder se interponen los dómines de la moral, los instructores y desorientadores que le dicen al que busca ser aceptado cómo pensar y qué sentir. En la «torre de marfil», los poderosos intervienen de forma continua y su presencia inmediata mantiene el contacto con el dominado y le indica por medio de la fuerza que no altere nada y que viva en silencio. El intermediario del poder utiliza el lenguaje violento de los que sostienen el sistema, manifestando siempre el orgullo de ser los intermediarios que, como fuerzas del orden, imponen la cultura dominante en el cerebro del pueblo colonizado.

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#4945dd» title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Milko Torres Torres» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#4945dd» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Nace en Arequipa el 31 de Julio de 1976, obtuvo el título de Licenciado en Artes Plásticas en la Escuela de Artes de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (1995-2000). También realizó estudios en la Escuela Nacional de Arte Carlos Baca Flor de Arequipa, es egresado de la especialidad de Escultura (1993-1997).
Artista visual e investigador independiente, se define a sí mismo como hijo de la crisis socio-económica, testigo de la migración y la degradación política, espectador de la violencia social y de los procesos de transculturación en el Sur del Perú. Ejerce diversas actividades como gestor cultural, diseñador, productor, curador, docente y otros oficios que garantizan su subsistencia de forma autónoma.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image image=»1353″ size=»full» align=»center»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]