blog

Una manera de mirar / Mario Castro Cobos

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Una manera de mirar» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Mario Castro Cobos – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]El camino en el cine de Mario Castro Cobos es singular, desde sus inicios en la gestión y difusión en festivales y cineclubs, transitando por sus textos de ensayo y crítica, hasta la actualidad donde expone y revela su mirada en sus propias anotaciones visuales: Cuaderno de Notas (2018) y Gracias por la donación (2019).[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#63858b» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#63858b» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Una manera de mirar

Camino por la ciudad. En uno de los bolsillos del pantalón llevo una cámara. En un futuro se podrá grabar con los ojos y editar con el cerebro. Se hará de manera directa. Mientras tanto, aquí estoy. Hace años, cuando ni siquiera me pasaba por la mente la posibilidad de ser ‘director de cine’ di una charla ‘en mi condición de crítico’ sobre “El cine y la ciudad”. Me perseguía la idea de la ciudad como antinaturaleza. Lo que más recuerdo fue, no lo que dije o lo que dijeron los otros, sino al (así llamado, en la Universidad de San Marcos)´perrovaca’ que tan campante se metió al auditorio escalonado. No se puede negar que se trataba de un perro con estilo.

Hice una referencia al perro ante el público, me parecía bastante más real que todo lo que decíamos. No compartía con mis compañeros de mesa un sentimiento de autoimportancia académica. Yo no era académico. Me sentía más cerca del perro. Un perro en un lugar ‘que no era para perros’ me parecía más interesante. Era la ‘naturaleza’ relativizando los discursos con la simple presencia de su discurso viviente, más integral; con hocico, bastante pelo y a cuatro patas.

No sabría decirles qué es una ciudad. Y eso que vivo en una. También vivo en mí mismo y no sé quién soy. Sé que odio a la autoridad y que eso ha sido una luz en mi vida. Salí de un colegio católico (de sacerdotes franciscanos capuchinos italianos donde se enseñaba inglés británico) y no pasé por la universidad… excepto para, de cuando en vez, dar charlas, a universitarios. Mi vida ha sido, un poco, más que un poco, la de un perro callejero. Pues mira tú que veinte años después de la charla sobre “La ciudad como antinaturaleza” me puse a grabar Lima desde el punto de vista de un perro.

Para mí, salir del colegio, fue salir a la ciudad. No era una ciudad, eran varias. La ciudad no era solo un sucio y maldito desorden, era más bien una implacable máquina del tiempo viviente tragando a toda velocidad ciudades anteriores. De una edificación a otra percibías un incesante Frankenstein muy capitalistamente laborioso. Traté mucho tiempo de escribir sobre la ciudad, las vueltas que me di por ella explican algo de mi vida. O tal vez solo quería hablar de lo que pensaba durante mis largos paseos.

Supongo que mis películas se verán como un testimonio de cómo era Lima en un futuro que desde ya me intriga. También grabaré la ciudad de hoy imaginando ciudades-sociedades futuras, pero ese es otro tema. Mis dos primeros largos, “Cuaderno de notas” (2018) y “Gracias por la donación” (2019) son tan espontáneas como animales y tan caóticas o discontinuas como la propia ciudad. Una chica que vende pop corn en Breña, en un carrito, es tan importante como una niña con los brazos triunfales en las escaleras del Palacio de Justicia junto a un pálido león. Me he atrevido a no falsear una ciudad, me he atrevido a mirarla. Lima es horrible entre otras razones por un cine del encubrimiento. Una falsedad ‘institucional’ que se respira… Que no deja respirar. Quería contar no la historia de lugares y personas que nunca conoceré y que ‘solo vi de pasada’ sino justamente la historia de mis paseos, de mi interacción con cuerpos y mentes y objetos y lugares en imágenes y no en palabras. Quería un cine libre, distraídamente atento a las sorpresas de la calle…

Te muestro, porque me da la gana, porque necesito hacerlo, una ciudad rompecabezas, una ciudad fragmentada, un mosaico de ciudad, me complazco en saltos, quiero descolocarte, deslocalizarte para penetrar en otra cosa, en otro estado. Grabo el inconsciente de una ciudad. Hay una imagen de la Catedral de Lima tan estúpida como la más linda postal. Pero antes o después puede que encuentres imágenes que se burlan de ella. He grabado niños con pelotas o globos en ambientes que pueden apreciarse como cárceles o úteros. O tal vez sean ambas cosas. En abstracto, he grabado esferas dentro de esferas (como diría Sloterdijk).

He grabado el edificio (‘imponente’) de un banco ladrón y un ciego entre los carros pidiendo unas monedas, no te digo en qué orden. Que el ciego (que lo que hace el ciego) te haga VER, si es que no eres lo suficientemente ciego. Hay imágenes tiernas y hermosas según quién y según dónde. Hay imágenes misteriosas. Solo tienes que acercarte, un plano detalle puede darte el adn de una ciudad entera… O la imagen de ti mismo. Y hay más imágenes crudas, así es la vida de la ciudad, espero que te duelan.

He grabado carteles y maniquíes más verdaderos que los propios seres humanos que ‘representan’. Puedo convertir si quiero el lugar más insospechado en un rincón donde hay secretos. El secreto de la ciudad es que en ella se proyectan a todas horas nuestros sueños y pesadillas.

La ciudad es un escenario de guerra contra sus propios ciudadanos. He roto barreras, he grabado impunemente a desconocidos más que a conocidos. He usado una cámara para entender mi propia mirada. Una ciudad se toca con las manos y se toca con los ojos.

He grabado a gente aplastada, oprimida, que organizada (¡ciudadanos!) debería derribar los edificios que el poder ha levantado.

Lima puede reconocerse en mis películas. Una calle entre La Casa de la Literatura, Palacio de Gobierno y el Bar Cordano que da como telón de fondo a la Plaza de Armas. En ese tablero una chica con mini skate seguida de un hombre en silla de ruedas. Luego, un grupo de chicas y chicos pasa como si la ciudad para ellos fuera nueva, como si no entendieran el diseño de los faroles, la majestad algo ajada y vetusta de calles o edificaciones.

Siento que estas películas son como si construyera una ciudad, y al mirarlas ¿camino? por un intento de explicación que es también un sueño…[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=xYI-m-Q0eP0&feature=youtu.be» video_title=»1″][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0a0a» title=»Mario Castro Cobos» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0a0a» background_color=»#f7f7f7″]Fundó y dirigió el Festival de Cine Lima Independiente, las revistas Voyeur, Abre los ojos y el blog La cinefilia no es patriota y condujo el programa de radio del mismo nombre. Además escribió para Cronopia, Las sumas voces, Butaca, Mabuse, Godard!, Diario 16 y Buensalvaje. Trabajó en los cineclubs del BCR, Biblioteca Nacional, Centro Cultural Arcais, Universidad Científica del Sur, Universidad Cayetano Heredia y Universidad de Ciencias y Humanidades. Escribe para Lima Gris (web y revista impresa). Dirigió dos cortos y dos largos: “Cuaderno de notas” (2018) y “Gracias por la donación” (2019).[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»4893,4894,4895,4896,4897,4898,4899,4900,4901,4902,4903,4904″ meta=»1″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Metatexto Americano / Gonzalo Ríos Vizcarra

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Metatexto Americano» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Gonzalo Ríos Vizcarra – Doctor Arquitecto – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]La interpretación textual de lo colonial arequipeño, como instrumento generador de una arquitectura propia en las primeras décadas del siglo XX

Intentos latinoamericanos por concretar una arquitectura propia.

No es de extrañar que en Latinoamérica, así como en la mayor parte del mundo, las élites intelectuales, políticas y económicas, concentradas por lo general en las capitales de las respectivas repúblicas  impongan sus particulares y sesgadas visiones al resto del país.

Este modelo, que propone como paradigmático lo central y como accésit lo periférico venía nutriéndose durante todo el siglo XIX de lo que sucedía en Europa, tanto en los aspectos políticos, ideológicos, culturales, y claro está, en los  urbano-arquitectónicos. Las capitales medían su progreso y desarrollo en función a lograr una mayor semejanza con las ciudades europeas emblemáticas, y en consecuencia, las provincias admiraban lo acontecido en sus próximas capitales, concentradoras de la gran mayoría de fondos provenientes de los sectores públicos y privados. Así, de primera o de segunda mano, Europa imponía sus modelos y nadie se atrevía a cuestionarlos(1).

Sin embargo una serie de acontecimientos de índole externo, así como los particulares de cada nación americana, confluirán en las primeras décadas del siglo XX para propiciar visiones introspectivas que buscaban responder a preguntas trascendentales curiosamente antes no planteadas: ¿Quiénes éramos? y ¿hacia dónde queríamos ir? Así, las diferentes manifestaciones artísticas como hechos culturales que son, empezarán a dar cabida a componentes locales hasta ese momento olvidados o incluso vergonzosamente ocultados.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#63858b» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#63858b» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Una necesaria Introspección Latinoamericana

Será pues en este contexto, propicio para un auscultamiento interno, en donde empiezan a aparecer nuevas vías que intentan hacer una arquitectura propia, teniendo que volcar la mirada a entornos olvidados durante casi toda la etapa republicana. Las antiguas provincias que en su momento fueron lugares relevantes durante la época prehispánica o durante la propia colonia, volverán a ser momentáneamente relevantes para estas pesquisas que intentaban recomponer un pasado para nutrirse de él.

Si bien estos movimientos se dieron en toda Latinoamérica, será relevante lo sucedido en México, Argentina y Perú, tanto por el establecimiento de las bases teóricas de los respectivos movimientos, como por la producción artística emanada de esos pensamientos.

Resulta muy interesante lo sucedido en la Argentina, que de la mano de intelectuales como Ricardo Rojas empezará a buscar la identidad a través de la Gran Patria Americana, pensamiento que cobraba cada vez mayor fuerza en un contexto de muy fuerte influencia europea, en donde los estudiantes de arquitectura tuvieron un rol fundamental en generar un debate entre los profesionales que postulaban mantener la posición eurocéntrica con los que abogaba por unas formas arquitectónicas locales.

En el Perú, tras la caída del presidente Prado por el golpe de estado que puso en el poder a Augusto B. Leguía una serie de estructuras políticas, económicas y culturales, bajo las cuales se había fundado la República Peruana, entrarán en crisis y serán cuestionadas por su función casi exclusiva para el favorecimiento de un pequeño sector oligárquico del país. Se abrirá entonces un espacio para la aparición de grupos de opinión que a la larga se transformarán en partidos políticos, proponiendo alternativas tendientes a gestar una nación más igualitaria para sus diversos componentes.

Será pues en este contexto en donde en el campo arquitectónico, aparecerá la figura de la arquitectura barroca o colonial Arequipeña, como fuente de la cual abrevar para la formulación de una nueva arquitectura pero de raigambre local.

Fotos: libro Enrique Camino Brent centenario, PUCP, 2009

Las manifestaciones artísticas de los diferentes países americanos incluirán en su repertorio temáticas antes postergadas, como la arquitectura vernácula y los paisajes de pueblos andinos. El pintor Enrique Camino Brent en el Perú fue uno de los pioneros en valorar estos espacios y formas de la arquitectura arequipeña.

Arequipa al centro del debate.

Dentro de este panorama descrito, la ciudad de Arequipa, en el Perú, se convertirá para muchos investigadores y arquitectos peruanos y argentinos en paradigma de la arquitectura colonial americana en donde se había producido la fusión entre lo hispano y lo indígena(2). Sin embrago esta percepción  y valoración de las edificaciones paradigmáticas estarán condicionadas por la metodología, instrumentos y mecanismos de percepción que otorgaban una particular escala valorativa a estos profesionales, pues tanto peruanos como argentinos no abandonarán los cánones, métodos y postulados de la formación academicista de todos ellos la cual formaba parte inherente a su quehacer intelectual y profesional del cual no se podrán desprender jamás, dándose así una visión fragmentada de una realidad mucho más compleja.

Foto: Libro “Arequipa como paradigma” de Gonzalo Ríos Vizcarra.

Las portadas de la arquitectura colonial arequipeña, tanto las religiosas como las domésticas, son poseedoras de un sistema compositivo propio y una iconografía en donde se ve claramente la fusión entre lo local y lo peninsular, lo cual despertó el interés de los arquitectos que buscaban una arquitectura auténticamente americana de la cual nutrirse.

Esa fragmentación empezará proponiendo un limitado número de edificios a estudiar. Los argentinos Ángel Guido y Martín Noel se circunscribirán a dos casonas del siglo XVIII y un complejo religioso desarrollado entre los siglos XVII y XVIII. Las casonas representativas eran las conocidas hoy en día como “Casa del Moral” y “Casa Tristán del Pozo”, y el conjunto religioso era el de la Compañía de Jesús que comprendía la Iglesia y los claustros aledaños. Luego de estos pioneros el también argentino Mario Buschiazzo(3) extenderá sus estudios a unos pocos edificios arequipeños más, mientras que arquitectos peruanos como Emilio Harth Terré y luego Héctor Velarde ampliarán un poco más sus análisis y relevamientos a la arquitectura periférica de la ciudad.

Foto: Claustros de la Compañía de Jesús de Arequipa, Carlos Rodríguez Quiroz.

El conjunto religioso de la compañía de Jesús en Arequipa será considerado como una de las mejores expresiones del barroco americano, despertando especial interés a los teóricos e investigadores peruanos y argentinos. 

Resulta común también, que esta visión focalizada a unos pocos edificios acote aún más su análisis a unos cuantos componentes, sobre todo los poseedores de una estructura compositiva y ornamental, siendo por ello las portadas los elementos de mayor interés.

Circunscribiéndonos primeramente en el caso argentino, sería exagerado mencionar que la arquitectura barroca arequipeña formó parte del repertorio estilístico de todos los arquitectos que enarbolaron los principios nacionalistas y diseñaron proyectos bajo el denominado estilo neocolonial, sin embargo no faltamos a la verdad si afirmamos que Arequipa sí estuvo presente tanto en las formulaciones teóricas como en las propuestas fácticas de dos de sus principales representantes: Ángel Guido y Martín Noel.

Ambos arquitectos rioplatenses coincidirán en que “el nuevo arquitecto de la época estaba obligado a protagonizar una reacción americanista frente a aquellos elementos extraños y heterogéneos entre sí (italianos, franceses, ingleses, etc.) que desde mediados de la centuria anterior habían reemplazado a las formas coloniales sin tener en cuenta la idiosincrasia del país”(4).

Es pues bajo esta perspectiva que Martín Noel, luego de realizar sus estudios en Europa y retornar a su país en  en 1913, encuentra necesario emprender un viaje iniciático   por aquellos lugares de esa “Gran Patria Americana” que pudiera proporcionarle el derrotero para sus planteamientos teóricos y su quehacer profesional en búsqueda de una arquitectura auténtica. Así es que llega al Perú y luego de conocer Lima quedará impactado con edificios como el Convento de San Francisco y el Palacio de Torre Tagle.  Posteriormente visitará  el Cusco y parte del territorio boliviano, para finalmente encontrarse con Arequipa. Fruto de este viaje Noel escribirá en el año de 1915 el artículo “Comentarios sobre el nacimiento de la arquitectura hispanoamericano”(5) en donde explicará el caso arequipeño como una manifestación propia y auténtica sucedida en américa, refiriendo que la lejanía de Arequipa del poder central del virreinato le otorgó la libertad para poder plantear de manera más franca tanto la cosmovisión y el mundo natural que rodea a los artesanos arequipeños como la manera específica de hacer arquitectura heredada por sus ancestros.

Fotos: Pabellón argentino para la exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, autor Rafael Rodríguez-Roales

El encargo más importante que recibió Martín Noel fue el diseño del pabellón argentino para la exposición Iberoamericana de Sevilla del año de 1929. Para la composición de una de sus portadas hará una copia fiel de la de la casa del Moral de Arequipa, realizando sutiles variaciones para desacralizar el contenido original.

A partir de ese fructífero encuentro entre Noel y la ciudad blanca, sus edificios aparecerán recurrentemente en su producción teórica y en la práctica también, pudiendo ver por ejemplo explícitos referentes en El Pabellón Argentino para la Exposición Iberoamericana de Sevilla del año 1929(6), la cual fue sin duda la obra más emblemática de Noel en estos afanes por buscar una arquitectura nacionalista americana.

La referencia más evidente a Arequipa  la podemos ver en una puerta posterior que reproduce directamente la portada de la casa del Moral, respetando su escala y proporciones y morfología, haciendo sutiles variaciones en la ornamentación pero que transforman radicalmente el significado del programa icnográfico

En cuanto al arquitecto Ángel Guido podemos decir que fue él es quien profundizó de una manera más explícita la temática arequipeña, tanto en su producción teórica como práctica, acuñando el tema de mestizaje tan extensamente debatido en los últimos años.

Tal como menciona el arquitecto Alberto Nicolini Guido verá en el Cusco una superposición de constructiva de un plateresco herreriano o barroco sobre estructuras parciales netamente incaicas, en su lugar Guido dirá sobre Arequipa que “Esconde el injerto anímico de nuestra fusión. Las formas hispanas han sufrido allí una transfiguración recónditamente indígena tal que su exteriorización expresiva conjunta emociona vivamente en forma originalmente nuestra”(7).

Guido será sin duda, como lo calificó su maestro Ricardo Rojas, el arquitecto de Eurindia. Este concepto que intentaba sintetizar la fusión y síntesis de lo Europeo con lo indígena.

Que mejor oportunidad tendrá Guido de plasmar estos conceptos en la casa que el propio Ricardo Rojas le encargó. La vivienda de Ricardo Rojas puede ser considerada como la casa manifiesto del movimiento. No dudamos que el solo proceso de materializar la casa así como el poder contrastar el resultado final con los postulados teóricos del nacionalismo, tanto Guido como Noel enriquecieron el bagaje del cual nutrir sus ensayos y sus publicaciones, prueba de ello es que mientras la residencia se construía el arquitecto Ángel Guido publicó su obra “Orientación espiritual de la arquitectura en América”(8) y sólo un año más tarde Ricardo Rojas daría a conocer su “Silabario de la decoración americana”(9).

En esta casa Guido consigue plantear el espacio arequipeñista mejor logrado del movimiento nacionalista argentino. Nos referimos al patio principal de la vivienda que refiere de manera explícita a los claustros de la compañía de Arequipa, adaptado, claro está  a las proporciones del lote residencial. Allí el tema de los pilares ornamentados es el elemento esencial de la composición

Si bien el referente arequipeño no se limita a este espacio, pues aparecen portadas en vanos internos este patio es uno de los pocos ejemplos neocoloniales en donde lo espacial trascenderá a lo eminentemente  ornamental.

Foto: Patio de la Casa de Ricardo Rojas, Cortesía de Romina Santarelli / Secretaría de la Presidencia de la Nación.

Foto: Claustro del complejo de la Compañía de Jesús en Arequipa, autor Carlos Rodríguez Quiroz.

Uno de los espacios mejor logrados por Ángel Guido bajo el estilo arequipeñista será el patio de la casa de Ricardo Rojas,  tomando como modelo los claustros de la compañía de Jesús de la ciudad peruana.

La capital peruana, Lima, así como la propia ciudad contemporánea de Arequipa empezarán a hacer uso también de ese pasado real, aunque a veces también idealizado, del repertorio colonial peruano. Por primera vez las provincias influenciarán a las capitales y se verá con otros ojos ese patrimonio tantas veces postergado y hasta desconocido.

Conclusiones

Pese a los escasos aportes en el ámbito espacial, y en proponer una arquitectura local y contemporánea que se despegue de lo estrictamente ornamental. Esta corriente denominada en muchos países como neocolonial fue un primer intento a nivel continental de hacer una arquitectura propia, y de empezar a valorar el patrimonio edificado no sólo desde la melancolía, sino desde su capacidad de nutrirnos y de congregarnos como una gran nación.

La interpretación textual de la arquitectura, que se detiene en el análisis epidémico y que no profundiza en la estructura profunda que la originó, tiene siempre unos límites bastante estrechos para seguir desarrollando nuevas propuestas a partir de ella.

La lucha frontal entre la arquitectura “peruanista”, principalmente representada por el “neocolonial”, contra los impulsores de la modernidad, impidió que pudiera concretarse una arquitectura moderna sin prejuicios de tomar lo válido de un pasado histórico por demás rico y merecedor de atención.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  1. Al respecto Ramón Gutiérrez menciona: “…En lo urbano paradigmáticamente Paris con algo de Berlín, Milán o Turín, en lo cultural dominantemente lo francés, en lo utilitario lo inglés y en la componente ét­nica predomina lo latino…” en GUTIÉRREZ, Ramón. Arquitectura y Urbanismo en Iberoamérica, Madrid, Ed. Cátedra. 2004, p. 404.
  2. GUIDO, Ángel. Fusión hispano-indígena en la arquitectura colonial, Rosario, Ed. Casa del Libro, 1925.
  3. BUSCHIAZZO, Mario. Estudios de arquitectura colonial hispano americana, Buenos Aires, Ed. Guillermo Kraft 1944.
  4. GUTIÉRREZ, Ramón y GUTMAN, Margarita. El arquitecto Martín Noel. Su tiempo y su obra, Sevilla, Ed. Junta de Andalucía. Conserjería de Cultura, 1995.
  5. NOEL, Martín. “Comentarios sobre el nacimiento de la arquitectura hispano-americana” en Revista de Arquitectura, Buenos Aires, septiembre de 1915, Nº 1.
  6. GUTMAN, Margarita. “Martín Noel: Un particular modelo de recuperar la memoria”, en AA.VV. Estudios sobre arquitectura iberoamericana.
  7. NICOLINI, Alberto. “Ángel Guido y las teorías estéticas de la fusión hispano-indígena”, en AMARAL Aracy (coord.) Arquitectura neocolonial: América Latina, Caribe, Estados Unidos, Sao Paulo, Fondo de Cultura Económica, 1994.
  8. GUIDO, Ángel. Orientación espiritual de la arquitectura en América, Buenos Aires, Ed. La Tierra, 1927.
  9. ROJAS, Ricardo. Silabario de la decoración americana, Buenos Aires, Ed. Losada, 1952. (Primera edición en 1930).

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Bibliografía» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  • AMARAL, Aracy (coord.). Arquitectura neocolonial: América Latina, Cari­be, Estados Unidos, Sao Paulo, Fondo de Cultura Económica, 1994.
  • BONICATO, Cristina. “La materialización de una imagen nacional: Ricar­do Rojas en la arquitectura Argentina”, en Boletín de Estética del cen­tro de Investigaciones Filosóficas, Programa de Estudios en Filosofía del Arte, Año VI Nº 15, Diciembre 2010-marzo 2011.
  • BUSCHIAZZO, Mario. Estudios de arquitectura colonial hispano america­na, Buenos Aires, Ed. Guillermo Kraft 1944.
  • GUIDO, Ángel. Fusión hispano-indígena en la arquitectura colonial, Rosa­rio, Ed. Casa del Libro, 1925.
  • GUIDO, Ángel. Orientación espiritual de la arquitectura en América, Bue­nos Aires, Ed. La Tierra, 1927.
  • GUTIÉRREZ, Ramón. Arquitectura y urbanismo en Iberoamérica, Madrid, Ed. Cátedra, 2004.
  • GUTIÉRREZ, Ramón. Evolución histórica urbana de Arequipa 1540-1990, Lima, Ed. Epígrafe, 1990.
  • GUTIÉRREZ, Ramón y GUTMAN, Margarita. El arquitecto Martín Noel. Su tiempo y su obra, Sevilla, Ed. Junta de Andalucía. Conserjería de Cultura, 1995.
  • MARTUCCELLI, Elio. Arquitectura para una ciudad fragmentada, Lima, Ed. Universidad Ricardo Palma, 2000.
  • RÍOS VIZCARRA Gonzalo, Arequipa como paradigma. Introspecciones americanas en busca de una arquitectura propia, Arequipa, Universidad católica de Santa María, 2015
  • ROJAS, Ricardo. Eurindia, ensayo y estética sobre las culturas americanas, Ed. CEAL, 1980, Buenos Aires, primera edición, 1924.
  • ROJAS, Ricardo. Silabario de la decoración americana, Buenos Aires, Ed. Losada, 1952. (Primera edición en 1930).
  • SAN CRISTÓBAL, Antonio. Arquitectura planiforme y textilográfica virrei­nal de Arequipa, Arequipa, Facultad de Arquitectura, Universidad Nacio­nal de San Agustín, 1997.
  • VELARDE BERGMAN, Héctor. Arquitectura Peruana, Lima, Ed. Studium Editores, 1978, tercera edición. (Primera edición en 1946).
  • WAISMAN, Marina. El Interior de la Historia, historiografía arquitectónica para uso de latinoamericanos, Bogotá, Ed. Escala, 2009. (Primera edición 1990).
  • VV. Guía de arquitectura y paisaje, Lima y el Callao, Lima, Ed. Junta de Andalucía, Universidad Ricardo Palma, 2009.
  • VV. Cuzco – Buenos Aires Ruta de intelectualidad Americana (1900- 1950), Lima, Ed. Universidad San Marín de Porras, 2009.

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Gonzalo Ríos Vizcarra» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Gonzalo Ríos Vizcarra es arquitecto peruano, Doctor por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla España. Especialista en temas de índole patrimonial, así como en teoría e historia de la arquitectura. Es en la actualidad docente asociado de la Universidad Católica de Santa María de Arequipa, en donde también ejerce la investigación.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»4876,4875,4874,4873,4872,4871,4870,4869,4868″ meta=»1″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Paisajes Umbilicales / Camila Valdeavellano

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Paisajes Umbilicales» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Camila Valdeavellano – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]La obra de la artista plástica Camila Valdeavellano a la manera de un palimpsesto, está hecha de un conjunto de capas: actos, territorios, formas, signos y memorias, que amplifican su significado e irradian múltiples lecturas. En esta ruta, sus más recientes trabajos son: Telúrica y magnética (2018) y Extraer – Contener (2019).[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#63858b» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#63858b» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Telúrica y magnética

La trayectoria trazada en esta exposición es la síntesis obtenida de la travesía de Camila Valdeavellano, artista visual trashumante que nos muestra el registro e interpretación, a manera de colección personal, de su existir como habitante y espectadora de un espacio telúrico y magnético llamado Arequipa.

Estas anotaciones de lo encontrado recogen diferentes puntos de vista, formas, texturas y relieves, elementos naturales y materiales que se transforman con el paso del tiempo y que nos permiten apropiarnos de los espacios y sus morfologías, en ese tránsito que simula el transcurrir de la vida y los vestigios que esta deja en el cuerpo, en nuestra geografía humana.

“Telúrica y magnética” nos lleva desde las alturas hasta lo subterráneo, en un sensible y paciente trabajo de recolección de piezas y detalles que nos aproximan a entender nuestra esencia, como un revelador descubrimiento arqueológico.

Karina Cáceres Pacheco  / Cineasta

Mina, tierra, tiza y carbón sobre papel, 80 x 100 cm, 2018

Rieles, oxido y tierra con cera de abeja sobre papel lija granate, 23 x 30.5, 2018

Telurica_magnetica, sillas, ceniza, tierra con cera de abeja sobre papel, 2017, 2018

Telúrica_magnética_ Cañon, oÌxido y tierra con cera de abeja u oleo de linaza, 23 x 30 cm, 2018

Extraer – Contener

Lo Sublime: concepto tan preciado por artistas, científicos y filósofos, en contemplar la naturaleza infinitamente potente ante la pequeñez del ser.

Sin embargo, el hombre consciente de su  ambición ha retado al paisaje, transformándolo rumbo a una prosperidad material con la alquimia de las industrias extractivas que exigen estructuras horizontales y verticales descomunales, que cortan y convulsionan el horizonte y que generan, una vez mas, vértigo.

¿Llevar el paisaje a la tela o la tela al paisaje para que regrese impregnada de él?

Un dibujo lleva a otro, y un elemento al objeto, al paisaje de donde remotamente fue extraído. Que la intemperie actúe sobre el papel, lo sedimente y lo germine. Tierras y óxidos que nos ayuden. Que elementos como la lluvia, el fuego y el metal, pasen dejando huellas como en un cuerpo. Recolectar, frotar,  raspar, raer, encubrir, allanar, quemar, excavar, acariciar…dibujar.

Quizá por un petroglifo de los arrieros conocedores de las entrañas y cumbres del territorio, o por los registros de Humboldt de Maracaibo al Chimborazo, o detrás de algún paisaje rasgado de Macedonio de la Torre, o por el tren descarrilado con la carga  de mineral contado por los abuelos; aprendo.  De la poesía visual de Jorge Eduardo Eielson, de las dinámicas de Miquel Barceló, de la memoria del niño de la zona ferroviaria, como de la artista inglesa o del poeta arequipeño; asocio.

Y comparto la incursión y vivencia en el paisaje  para siempre volver a él.

Camila Valdeavellano

Ciclo, frottage de grafito y cubiertos allanados por tren de carga e ichu sobre tocuyo, 70x230cm

Lineadetiempo 01, fotografia, 2019

Plataforma

Sedimento, fotografia, 2019

Sub-paisaje, oleo sobre papel, 300 x 50 cm

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][vc_video link=»https://vimeo.com/328639635″ video_title=»1″][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0a0a» title=»Camila Valdeavellano» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0a0a» background_color=»#f7f7f7″]Lima 1973

Hija de una cineasta con un minero. Graduada en diseño por l’Ecole Camondo, Paris, complementó estudios de arte en The Art Students League de Nueva York; Corriente Alterna, Lima; y Escola de Artes Visuais do Parque Lage, Rio de Janeiro. Entre 2016 y 2017 participa en las colectivas NosOtros Otra visión de las Américas, en el Instituto Cervantes y  4Cantos, en la Sala Berni, ambos de Rio de Janeiro, y Jardines Artificiales en Y Gallery, Lima. Ha codirigido con Cayetana Carrión los cortos animados Memorias de Salmo Trutta (premio Filmocorto 2007) y Estación G , proyectados en la bienal del Museo del Barrio-Nueva York y en los festivales Interfilm-Berlin y KROK –Rusia,  entre otros.

El 2018 presentó Telúrica y Magnética su primera individual en la Biblioteca Regional Vargas Llosa de Arequipa que entre marzo y abril 2019 complementa en la muestra Extraer/Contener, donde expone junto a Vivian Wolloh, en el Centro Cultural Inca Garcilaso de Lima.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»4832,4831,4833,4835,4837,4838,4839,4840,4836,4857,4858″ meta=»1″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

La construcción de la identidad / Isa Clara Neves

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»La construcción de la identidad» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Isa Clara Neves – Doctora Arquitecta – Portugal» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]La construcción de la identidad

Algunos colores de la Escuela de Oporto.

Identidad

La arquitectura portuguesa contemporánea ha atravesado durante los últimos 45 años un proceso evolutivo que consistía en la «invención de la tradición», una reinterpretación del lenguaje, los valores y las herramientas procesales frente a un nuevo marco social que influye naturalmente en el hombre, en el arquitecto y, consecuentemente, en el concepto de su obra y en su discurso. Se produjeron cambios más complejos que provienen de una revolución cultural, un cambio relevante en las mentalidades, y de los modos de comunicación, una emancipación de la disciplina arquitectónica frente al poder político e ideológico.

Tenemos la herencia de los valores y herramientas defendidas por la Escuela de Porto, que en sus principios nos ofrecen respuestas inteligentes a la globalización de las formas de actuar. La identidad de la Escuela de Oporto, aparte de todos sus colores y variaciones, se relaciona con una forma de afrontar el proyecto que realza el diseño como una herramienta esencial del proceso, así como valora el contexto, o entorno, como parte integrante del proyecto. Si algo positivo hay que hacer a esta herencia es actualizarla, reinvertirla. Esta continuidad existe principalmente en el nivel de las habilidades del proyecto como la importancia dada al diseño, como una marca distintiva de la Escuela de Oporto. Estas habilidades seguirán siendo útiles, a pesar de la existencia de otras herramientas de diseño proyectual a las que la arquitectura portuguesa -después de unos años- se adhiere sin prejuicios, a pesar de su resistencia a la volatilidad de las modas.  La exportación de los graduados portugueses de arquitectura en el extranjero es un signo evidente de este prestigio y contemporaneidad.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#63858b» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#63858b» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Expresiones

Al otro lado de las fronteras, la arquitectura portuguesa apareció, desde los años 90, reflejada en el genio de Álvaro Siza como una arquitectura periférica Europea, sin formalismos rígidos y de gran capacidad para adaptarse a la cultura de sus creadores y sus usuarios, mostrando un fuerte valor de la tradición, su racionalismo,  la adecuación de los materiales utilizados y la variedad de soluciones presentes en las diversas regiones. Siza industrializa nuestra capacidad y nuestra tradición de artesanía, incorporando nuestros argumentos a las nuevas condiciones de producción. Su arquitectura demuestra que uno puede convertirse en universal sin el pretexto de un brillo cosmopolita, resolviendo problemas cotidianos en un contexto muy localizado.

2008 – Alvaro Siza Vieira – Adega Quinta do Portal

En la Bodega Quinta do Portal (Granja del Portal) Siza integra de manera armónica el edificio en el paisaje del Duero, recurriendo a los materiales usados ​​en la zona, como el esquisto, la piedra con que se hacen los muros de soporte de las terrazas; además del esquisto y del corcho, como revestimientos de la estructura de hormigón y acero, donde se van a almacenar los vinos. En las obras de Siza los desplazamientos geométricos, los deslizamientos, las distorsiones, el paralelismo y las agrupaciones incompletas de sus formas, son expresiones de una arquitectura que produce el ex novo en cada ocasión. La novedad provisional de cada proyecto en este caso se centrará en el color utilizado, en el horizonte que se genera de una silueta de patio en la cubierta casi corbusiana, y en una escalera en el núcleo de todo el proyecto, que asume una plasticidad sin precedentes y enaltece el valor del recorrido.

Sus obras seducen por la constante evolución, confiriendo a la sucesión de todos ellas, algo fuera de la suma de las partes, algo que hace su arquitectura. En cada proyecto se corren los mayores riesgos, como si hubiera conciencia de los proyectos, como un paso de un proyecto más grande.

2008 – Alvaro Siza Vieira – Adega Quinta do Portal

A pesar de estar distante de cualquier idea de la cultura nacional, la visión universal de este arquitecto es parte de una matriz cultural portuguesa. Para Álvaro Siza la expresión arquitectónica se revela en la capacidad de crear a partir de las raíces, extrapolándolas y reinventándolas junto a una lectura «universalista» del mundo, transformando lo universal en local, y lo local en universal. Una obra que desterritorializa para explicar las particularidades del lugar, acercándose a la condición ancestral del «universalismo», y no de «regionalismo crítico» como lo afirmó Frampton (1).

Empleando una gramática completamente distinta, Eduardo Souto Moura utiliza un lenguaje más esencialista, más por sentido estético y contextual que por sentido ideológico o deseo de reconstrucción social del proyecto moderno, prefiriendo una opción más visual y posmoderna. Las obras de Souto Moura reflejan esta fusión desde el punto de vista mental y cultural, entre las diferentes realidades del contexto y enfoques del proyecto. Edificios como la Casa de Tavira o la Casa de Moledo revelan una claridad conceptual y un fuerte sentido de plasticidad de las formas y de la pureza de los volúmenes, creando nuevas relaciones y valores entre lo que es construido y lo que lo rodea. La influencia suiza intensifica una nueva materialidad en la obra de Souto Moura, combinada con los valores tradicionales, y la discreción de la arquitectura portuguesa.

1997 – Eduardo Souto de Moura – Casa Moledo

Los últimos proyectos muestran una voluntad de cambio, junto con una necesidad de reflexión en relación con la regla de su arquitectura, una voluntad de experimentar otras posibilidades. La Casa das histórias e desenhos (Casa de las historias y dibujos), fundación de Paula Rego es uno de los frutos de esa necesidad. Se manifiesta el abandono de sus arquetipos autorreferenciales para acercarse al lugar y la memoria de una arquitectura vernacular como la de Raúl Lino, que hacía apología de la «casa portuguesa» a principios de siglo XX. Es quizás su trabajo más «historicista» en el buen sentido.

2009 – Eduardo Souto de Moura -Casa das Histórias Paula Rego

Para que el edificio no fuera una suma neutra de cajas, hay una jerarquía notoria, introduciendo dos grandes pirámides (linternas) en el eje de la entrada, que son la librería y la cafetería, donde la cocina de Alcobaça es una figura presente. Las paredes estructurales del museo son de hormigón rojo con un rastro estriado del encofrado, creando un patrón oblicuo. En el exterior un color rosa viejo, de manera similar a obras en Pakistán o en la India en hormigón rojo, que contrasta con el verde del bosque envolvente.

2009 – Eduardo Souto de Moura -Casa das Histórias Paula Rego

Es una obra estimulante por la diferencia, por la aventura de la primera vez, por el casi retorno a ser el aprendiz que experimenta lo nuevo, lo inesperado gramaticalmente. Al igual que los cuadros de Paula Rego, esta obra «habla» con lo que está afuera, cuenta una historia. En una atmósfera híbrida entre «Alicia en el país en las maravillas» y el aura de los grabados del Boullée; es un escenario digno del imaginario de Paula Rego.

La Casa de las historias y dibujos, confirmaría la caída de las etiquetas, revelando una obra que parece haber ganado vida propia en cierto momento, inesperado, portando una vez más la evolución de la búsqueda de un lenguaje propio y reinventado, marginal a las modas o a formas ya probadas. Para Souto Moura  «no hay lenguajes universales, así como no hay sitios universales, sólo existe adecuación” (2), y eso es lo que demuestra su obra en este momento.

2009 – Eduardo Souto de Moura -Casa das Histórias Paula Rego

Camilo Rebelo representa una generación más reciente. La fuerza de su trabajo es el resultado de los viajes, a saber, de una apreciación natural de la arquitectura suiza, reconciliando la disciplina portuguesa con influencias más cosmopolitas, absorbiendo diferentes referencias a varios niveles: cultural, conceptual, técnico y personal.

El museo de Foz Côa, del que es autor, fue una especie de iluminación que no oscurece, antes de paralizar el movimiento rápido de los párpados. A la par de una propia angularidad, que hemos visto en el gesto total de la obra, no se rechazó la herencia cultural, de la misma manera que no se abandonó la búsqueda de influencias en otros ámbitos y culturas, buscando un discurso más amplio, en consonancia con formas de hacer alternativas, recurriendo a las tecnologías disponibles. Como una roca incrustada en la ladera, el museo actúa como una plataforma panorámica a través de su cubierta, que funciona como espacio de llegada y prolonga el terreno hasta caer abruptamente sobre el paisaje. Su forma triangular, refuerza ese sentido de apertura al horizonte y reinventa el contexto, reforzando su naturaleza.

2009 – Camilo Rebelo e Tiago Pimentel – Museu Foz Côa

Hay una integración plena entre el paisaje y el edificio: un bloque de hormigón con expresión de esquisto y con la afinación de su pigmento, resultan en una imagen híbrida. Esta composición es sugerida en la trilla y secado de la almendra que caracterizan algunos terrenos del entorno, aunque predomina el esquisto. Para la reproducción de la textura del esquisto, se recurrió a moldes de fibra de vidrio, reproducidos tantas veces como fuera necesario.

El gesto que organiza todo el edificio es una rampa que va rompiendo la masa hasta su interior. Hay una narrativa intrínseca que se apropia lentamente, espacio a espacio. A medida que el observador se acerca, la imagen del objeto perdido en el paisaje, a lo lejos, será sustituida por una masa puntual rasgada por estrechas aberturas, transpirando densidad psicológica. Tenemos la impresión de visitar una cavidad húmeda y cálida, atemporal, y de todos los tiempos, donde tal vez la comunicación se haga «por vibraciones». En el museo de Foz Côa, todo pertenece allí, haciéndonos casi cuestionar si este sitio algún día ha sido realmente anónimo, vacío de identidad, desatado de significado y tiempo.

2009 – Camilo Rebelo e Tiago Pimentel – Museu Foz Côa

Cuando respiramos este aire fresco, asistimos a una clara síntesis entre pasado y presente, entre local y global. Hay una distancia del pasado progresivo que saborea y reinventa un legado. Y hay un estímulo en la confluencia con una cultura global sin perder el significado de «ser portugués». Esta nueva conciencia a través del reconocimiento de nuestra identidad en mutación, una alteración de prácticas y enfoques tradicionales, un cambio sutil de influencias y referencias que alteran el contexto de la arquitectura portuguesa.

Motivaciones

Tal vez las próximas respuestas estén en la capacidad subversiva del arquitecto para formular afirmaciones que puedan ser traducidas a un cuadro social, frente al contexto desequilibrado de los tiempos. La subversión es la única solución... (3) Y la subversión cuestiona el sistema instalado, incorporando la duda metodológica.

La metamorfosis que se representa aquí, por tanto, no es de formas, sino de modos, no se refiere a un cambio de lenguajes o estilos, sino de actitudes. Esta nueva postura de estar en el mundo y en el entorno disciplinar representa una nueva fase de la arquitectura portuguesa, un momento de mutación en las prácticas arquitectónicas con un desplazamiento de la valoración correspondiente de la propuesta de trabajo, más allá de los límites tradicionales y la realidad evidente.

La arquitectura que no presenta la nostalgia del pasado, sino que apunta al futuro, bebiendo de un «internacionalismo crítico» (4), aprehendiendo «aquí y allá» en la herencia, en las reflexiones válidas, en la «energía» interna de las obras consistentes.

2003 – Eduardo Souto de Moura _Estádio Municipal de Braga

En última instancia, tal como Juan Urbano afirmó (5), una producción nacional arquitectónica desconcertante no nos haría mal. Para eso tendremos que transmutar en una cultura desastrosa, que no somos. Este desconcierto tal vez sea ir contra las expectativas de lo que nos espera…Tendremos que arriesgar todo, y no tener miedo de fallar, que la próxima vez sólo nos queda fracasar mejor, según Beckett. Y reinventar el precioso legado que tenemos, vivo y todavía sorprendente.

Pasamos del modernismo que invirtió en la creación de grandes verdades, para la posmodernidad atenta sobre la deconstrucción de esas mismas verdades. Hoy tal vez estemos en una supermodernidad, que no corresponda con la creación o la identificación del valor de «verdad». El soporte que ofrecía el proyecto moderno o la nueva justificación de pensamiento de crisis que el postmodernismo acarreaba, ya no tienen lugar. En vez de eso, la información que es útil es seleccionada de las fuentes superabundantes de los nuevos medios de comunicación. La supermodernidad actúa entre el «ruido» y el exceso de la significación, para evitar la tautología nihilista de la posmodernidad.

Gramáticas propias que reinventan y renuevan  cada nueva situación. Exentos de cualquier sistema de principios, de tradiciones o códigos lingüísticos estipulados, de ahí la singularidad de los eventos. Producción de objetos cuya finalidad se agota en el hecho de producción. No hay métodos propuestos ni verdades absolutas. Esta es nuestra realidad universal actual.

2003 – Eduardo Souto de Moura _Estádio Municipal de Braga

La utopía moderna sería una de los peores sueños. Hoy vivimos un sueño con mucho más colores… No necesitamos la garantía de los dioses, de las narrativas de maestro. Construimos verdades plausibles, elegimos.

Contamos las cosas porque repetimos y (re) creamos relieves, adecuando la admiración del mundo a nuestros diminutos hombros. Inventamos nombres y hacemos pausas para masticar la memoria y preparar disparos inoportunos, inesperados, volátiles.

Tenemos la previsible imprevisibilidad del hoy. Además, tenemos el afán invariable de atar las cosas a tiempo. Al presente. No es un don eterno y divino, ni es la continuidad entre el pasado y el futuro. Sólo el presente. Ahora.

[/vc_column_text][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Créditos de fotografías» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Todos los créditos de las fotografías se atribuyen a los talleres de arquitectos autores de cada obra.

Las fotografías aparecen por cortesía de cada taller de los arquitectos mencionados en los pies de fotos.

  • Eduardo Souto de Moura – Casa de Moledo -1997
  • Eduardo Souto de Moura – Estádio Municipal de Braga – 2003
  • Álvaro Siza Vieira  – Quinta do Portal – 2008
  • Eduardo Souto de Moura  – Casa das Histórias Paula Rego – 2009
  • Eduardo Souto de Moura – Casa das Histórias Paula Rego – 2009
  • Camilo Rebelo e Tiago Pimentel – Museu Foz Côa – 2009

[/mpc_callout][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  1. Concepto de Kenneth Frampton in Frampton, Kenneth «Place-Form and Cultural Identity,» in Design after Modernism, ed. John Thackara (New York: Thames and Hudson, 1988).
  2. Souto Moura, Eduardo en “Una conversación con Eduardo Souto de Moura” Nuno Grande, Porto, 2009.
  3. Gadanho, Pedro in “NEXUS00- 7entrevistas”_ Ediciones NEXUS.
  4. Concepto de Jean-Louis in Cohen, Jean-Louis. «The Italophiles at Work.» Reprinted in Architecture Theory since 1968. Edited by K. Michael Hays. Cambridge, MA: MIT Press, 199.
  5. Urbano, João in “NEXUS00 – 7entrevistas”_ Ediciones NEXUS.

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][vc_column_text]

Versão em português:

A Construção da  Identidade.

Algumas cores da Escola do Porto.

 Identidades

A arquitectura portuguesa contemporânea atravessou ao longo dos últimos 45 anos  um processo evolutivo que consistiu na “invenção da tradição”, uma reinterpretação da linguagem, dos valores e ferramentas processuais face a um novo quadro social que influencia naturalmente o Homem, o arquitecto, e consequentemente o conceito da sua obra e do seu discurso. Ocorreram mudanças mais complexas e abragentes que advêm de uma revolução cultural, uma mudança relevante das mentalidades, e dos modos de comunicação, uma emancipação da disciplina arquitectónica face ao poder político e ideológico.

Temos a herança dos valores e ferramentas defendidos pela Escola do Porto, que nos seus princípios, nos oferecem respostas inteligentes à globalização das formas de atuar.  A identidade da Escola do Porto, à parte de todas as suas cores e variações, prende-se com um modo de encarar o projeto que enaltece o desenho como ferramenta essencial do processo, assim como valoriza o contexto, ou entorno, como parte integrante do projeto. Se alguma coisa positiva há a fazer a essa herança é actualizá-la, reinvesti-la. Essa continuidade existe principalmente a nível de skills de projecto como a importância dada ao desenho como marca distintiva da Escola do Porto. Esses skills continuarão a ser úteis, ainda que existam outras ferramentas de concepção projetual às quais a arquitetura portuguesa ao fim de alguns anos adere sem preconceito, apesar da sua resistência à volatilidade das modas.  A exportação de licenciados de arquitectura portugueses para o estrangeiro é um sinal evidente desse prestígio e contemporaneidade.

 Expressões

Além fronteiras, a arquitetura portuguesa aparecia desde os anos 90 espelhada na genialidade de Álvaro Siza como uma arquitetura periférica europeia, sem formalismos rígidos e de grande capacidade de adaptação com a cultura dos seus criadores e dos seus utentes, mostrando um forte valor da tradição, no seu racionalismo, e na adequação dos materiais utilizados e da variedade das soluções presentes nas várias regiões. Siza industrializa a nossa capacidade e a nossa tradição artesanal, incorporando os nossos argumentos às novas condições de produção.

A sua arquitectura demonstra que se pode chegar a ser universal sem a pretensão de um brilho cosmopolita, resolvendo problemas quotidianos num contexto muito localizado.

Na Adega da quinta do Portal, Siza integra harmoniosamente o edifício na paisagem do Douro, recorrendo aos materiais usados na zona, como o xisto, a pedra com que se fazem os muros de suporte dos socalcos, além do xisto e da cortiça, materiais de revestimento da estrutura de betão e aço, onde vão ser armazenados os vinhos.

Nas obras de Siza as deslocações geométricas, os deslizamentos, as distorções e o paralelismo, os agrupamentos incompletos das suas formas são expressão de uma arquitectura que produz o ex-novo em cada ocasião. A novidade provisional de cada projecto que neste caso incidirá na cor utilizada, no skyline que se gera de uma silhueta de pátio na cobertura quase corbusiana, e numa escada cerne de todo o projecto que assume uma plasticidade inédita e enaltece o valor do percurso.

As suas obras seduzem pela constante evolução, conferindo à sucessão de todas elas, algo exterior à soma das partes, algo que torna a sua arquitetura. Correm-se os maiores riscos em cada projecto, como se houvesse entre os mesmos uma consciencialização dos projectos como etapes de um projecto maior.

Apesar de afastada de uma qualquer ideia de cultura nacional, a visão universal deste arquitecto insere-se numa matriz cultural portuguesa. Para Álvaro Siza a expressão arquitectónica revela-se na capacidade de criar desde as raízes, extrapolondo-as e reinventando-as a par de uma leitura «universalista» do mundo, transformando o universal em local, o local em universal. Obra que se desterritorializa para explicar as particularidades do lugar, aproximando-nos da ancestral condição de “universalismo”, e não de “regionalismo crítico” como afirmava Frampton (1).

Utilizando uma gramática completamente distinta, Eduardo Souto Moura utiliza uma linguagem mais essencialista, mais por sentido estético e contextual do que por sentido ideológico ou desejo de reconstrução social do projecto moderno, preferindo uma opção mais visual e pós-moderna.

As obras de Souto Moura vão reflectir esta fusão no ponto de vista mental e cultural, entre as diferentes realidades do contexto e abordagens ao projecto. Edifícios como a Casa de Tavira ou a Casa de Moledo revelam uma claridade conceptual e um forte sentido de plasticidade das formas e da pureza dos volumes, criando novas relações e valores entre o que é construído e o que o rodeia. A influência suiça intensifica uma nova materialidade na obra de Souto Moura, conjugada com os valores tradicionais, e com a discrição da arquitectura portuguesa.

Os últimos projectos mostram uma vontade de mudança, a par de uma necessidade de reflexão em relação à regra da sua arquitectura, uma vontade de experimentar outras possibilidades. A “Casa das histórias e desenhos”, fundação da Paula Rego é um dos frutos dessa necessidade. Denota-se o abandono dos seus arquétipos auto referenciais para se aproximar do lugar e da memória de um arquitecto vernacular como Raul Lino que fazia a apologia da “Casa Portuguesa”no início do séc. XX. É talvez a sua obra mais “historicista” no bom sentido.

Para que o edifício não fosse um somatório neutro de caixas, há uma hierarquia notória, introduzindo duas grandes pirâmides (lanternins) no eixo da entrada, que são a livraria e o café, onde a cozinha de Alcobaça é uma silhueta presente. As paredes estruturais do museu são em betão vermelho aparente, parte da cofragem é estriada criando um padrão oblíquo. No exterior um rosa velho, à semelhança de obras no Paquistão ou na Índia em betão vermelho, que contrasta com o verde do bosque envolvente.

Obra estimulante pela diferença, pela aventura da primeira vez, pelo quase regresso ao aprendiz que experiencia o novo, o inesperado gramaticalmente. Tal como os quadros de Paula Rego, esta obra “fala” com o que está cá fora, conta uma história. Numa atmosfera híbrida entre a “Alice no país nas maravilhas” e a aura das gravuras do Boullée, é um cenário digno do imaginário de Paula Rego.

A Casa das Histórias viria a confirmar a queda dos rótulos, revelando-se uma obra que aparenta ter ganho vida própria a certo momento, inesperado, protagonizando mais uma vez a evolução da procura de uma linguagem própria e reinventada, marginal a modas ou a formas já testadas. Para Souto Moura “não há linguagens universais, assim como não há sítios universais, existe apenas “adequação”(2) e é isso que demonstra a sua obra neste momento.

Camilo Rebelo representa uma geração mais recente. A força do seu trabalho é  fruto de deslocações, nomeadamente um natural apreço pela arquitectura Suiça, conciliando a disciplina portuguesa com influências mais cosmopolitas, absorvendo diferentes referências aos mais variados níveis: cultural, conceptual, técnico e pessoal.

O museu de Foz Côa, do qual são autores, foi desde logo uma espécie de iluminação que não ofusca, antes paralisa o movimento rápido das pálpebras. A par de uma acutilância própria que folgamos assistir no gesto total da obra, não se rejeitou a herança cultural, do mesmo modo que não se abandonou a procura de influências noutros domínios e culturas, procurando um discurso mais abrangente, em consonância com formas de fazer alternativas, recorrendo a tecnologias disponíveis.

Como uma rocha incrustada na encosta, o museu actua como uma plataforma panorâmica através da sua cobertura, que funciona como espaço de chegada e prolonga o terreno até cair abruptamente sobre a paisagem. A sua forma triangular, reforça esse sentido de abertura ao horizonte e reinventa o contexto, reforçando a sua natureza.

Há uma integração plena entre a paisagem e o edifício, um bloco de betão com expressão de xisto e com a afinação do seu pigmento, resultando uma imagem híbrida. Esta composição é sugerida nas eiras de secagem da amêndoa que pontuam alguns terrenos da envolvente, embora com a predominante xisto. Para a reprodução da textura do xisto, recorreu-se a moldes de fibra de vidro, reproduzidos quantas vezes necessário.

O gesto que organiza todo o edifício é uma rampa que vai rompendo a massa até ao seu interior. Há uma narrativa intrínseca apropriando-se lentamente, espaço a espaço. À medida que o observador se aproxima, a imagem do objecto perdido na paisagem, ao longe, irá sendo substituída por uma massa pontualmente rasgada por estreitas aberturas, transpirando densidade psicológica. Temos a impressão de visitar uma cavidade húmida e quente, atemporal, e de todos os tempos, onde talvez a comunicação seja feita «por vibrações». No museu de Foz Côa, tudo pertence ali, fazendo-nos quase  questionar se este sítio algum dia terá sido realmente anónimo, vazio de identidade, desatado de significado e tempo.

Quando respiramos este ar fresco, assistimos a uma síntese acutilante entre passado e presente, local e global. Há uma distância do passado progressiva que saboreia e reinventa um legado. E há um estímulo na confluência com uma cultura global, sem se perder o significado do “ser português”.

Esta nova consciência passa pelo reconhecimento dos nossos traços identitários em mutação, uma alteração das práticas e das abordagens tradicionais, uma mudança subtil das influências e referências que alteram o contexto da arquitectura portuguesa.

Motivações

Talvez as próximas respostas estejam na capacidade subversiva do arquitecto para formular afirmações que possam ser traduzidas para um quadro social, face ao contexto desequilibrado dos tempos. A subversão é a única solução (3)… E a subversão é questionamento do sistema instalado, o incorporar da dúvida metodológica.

A metamorfose que aqui se retrata não é, portanto, de formas, mas de modos; não diz respeito a uma alteração de linguagens ou estilos, mas sim de atitudes. Esta nova postura de estar no mundo e no meio disciplinar representa uma nova fase da arquitectura portuguesa, um momento de mutação das práticas arquitectónicas com um deslocamento dos referentes de valorização da obra projectada para além dos limites tradicionais e da realidade evidente.

Arquitectura que não apresenta a nostalgia do passado, mas sim aponta para o futuro, bebendo de um “internacionalismo crítico”(4), apreendendo “aqui & ali” na herança, nas reflexões válidas, na “energia” interna das obras consistentes.

Em última análise, tal como João Urbano (5) afirmou, uma produção nacional arquitectónica desconcertante não nos faria mal. Para isso teremos que transmutar numa cultura desassombrada, que não somos. Esse desconcerto talvez seja ir contra as expectativas do que nos espera… teremos que arriscar tudo, não ter medo de falhar, que da próxima vez só nos resta falhar melhor, segundo Beckett. E reinventar o precioso legado que temos, vivo e ainda a surpreender.

Passamos do modernismo que investiu na criação de grandes verdades, para a pósmodernidade atenta sobre a desconstrução dessas mesmas verdades. Hoje talvez estejamos numa supermodernidade, que não se coaduna com a criação ou a identificação do valor de “verdade”. O Suporte que oferecia o projecto moderno ou a nova justificação de pensamento de crise que o pós modernismo acarretava, já não se colocam. Em vez disso, a informação que é útil é seleccionada das fontes superabundantes de novos meios de comunicação. A supermodernidade actua entre o “ruído”e o excesso da significação, para evitar a tautologia niilista da posmodernidade.

Gramáticas próprias que se reinventam e renovam a cada nova situação. Isentos de qualquer sistema de princípios, de tradições ou códigos linguísticos estipulados, daí a singularidade dos acontecimentos. Produção de objectos cuja finalidade se esgota no acontecimento da produção. Não há métodos propostos nem verdades absolutas. Esta é a nossa realidade universal actual.

A utopia moderna seria concerteza um dos piores sonhos. Hoje vivemos um sonho com muito mais cores… Não precisamos da garantia dos deuses, das narrativas de mestre. Construimos verdades plausíveis, escolhemos.

Contamos coisas porque repetimos e (re)criamos relevos, adequando a admiração do mundo aos nossos ombros diminutos. Inventamos nomes e fazemos pausas para mastigar a memória e preparar disparos inoportunos, inesperados, voláteis.

Temos a previsível imprevisibilidade do hoje. A par disso temos a invariável ânsia de atar as coisas ao tempo. Ao presente. Não um presente eterno, divino, não a continuidade entre o passado e futuro. Apenas o presente. Agora.[/vc_column_text][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Créditos das imagens» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Todos os créditos das imagens são atribuídos aos ateliers da autoria da respectiva obra.

Imagens gentilmente cedidas pelo atelier do respectivo arquiteto,

  • Eduardo Souto de Moura _Casa de Moledo -1997
  • Eduardo Souto de Moura _Estádio Municipal de Braga – 2003
  • Álvaro Siza Vieira _Quinta do Portal – 2008
  • Eduardo Souto de Moura _Casa das Histórias Paula Rego – 2009
  • Eduardo Souto de Moura _Casa das Histórias Paula Rego – 2009
  • Camilo Rebelo e Tiago Pimentel – Museu Foz Côa – 2009

[/mpc_callout][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referências» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  1. Conceito de Kenneth Frampton in Frampton, Kenneth «Place-Form and Cultural Identity,» in Design after Modernism, ed. John Thackara (New York: Thames and Hudson, 1988).
  2. Souto Moura, Eduardo in “Uma conversa com Eduardo Souto de Moura” Nuno Grande, Porto, 2009.
  3. Gadanho, Pedro in “NEXUS00- 7entrevistas”_ Edições NEXUS
  4. Conceito do Jean-Louis  in Cohen, Jean-Louis. «The Italophiles at Work.» Reprinted in Architecture Theory since 1968. Edited by K. Michael Hays. Cambridge, MA: MIT Press, 199
  5. Urbano, João in “NEXUS00 – 7entrevistas”_ Edições NEXUS

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Isa Clara Neves» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecta, profesora e investigadora.  Licenciada en arquitectura por FAUP (Oporto, 2004); Máster en cultura arquitectónica por FAUL (Lisboa, 2009);  Doctora en arquitectura FAUL (Lisboa, 2015).

Colaboradora de Eduardo Souto de Moura entre 2007 y 2010. Fundadora de la revista Nexus. Autora de varios artículos publicados en congresos, revistas, revistas y libros. Ha coordinados y co-organizados diversos eventos, incluyendo DigitalDarq. Asistente invitada en Escola Superior Artes e Design (ESAD). Paralelamente, realiza un proyecto arquitectónico en colaboración.

Desarrolla una investigación post-doctoral en el centro de estudios sociales de la Universidad de Coimbra y la Facultad de Artes y arquitectura de la Universidad Estatal de Pensilvania. Ganadora de la 13ª edición del Premio Távora (2018).


Versão em português:

Arquitecta, professora e investigadora.  Licenciada em Arquitectura pela FAUP (Porto, 2004); Mestre em Cultura Arquitectónica pela FAUL (Lisboa, 2009);  doutorada em Arquitectura FAUL (Lisboa, 2015).

Colaboradora de Eduardo Souto de Moura entre 2007 e 2010. Fundadora da revista Nexus. Autora de vários artigos publicados em conferências, Journals, revistas e livros. Coordenou e coorganizou eventos, entre os quais DigitalDarq. Assistente convidada na Escola Superior Artes e Design (ESAD). Exerce paralelamente projecto de arquitectura, em parceria.

Desenvolve investigação de Pós-Doutoramento pelo Centro de Estudos Sociais da Universidade de Coimbra e pelo College of Arts and Architecture at The Pennsylvania State University. Vencedora da 13º edição do Prémio Távora (2018).[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»4776,4777,4778,4782,4783,4784,4785,4788,4789,4790,4791,4792,4793,4794,4795,4796″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Pintura / Ricardo Cordova

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Transfiguraciones» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%23dfc978|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Ricardo Cordova – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%23dfc978|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]“Cambio profundo en la figura o el aspecto de una persona o cosa, generalmente provocado por un sentimiento o un estado de ánimo.”

“La transfiguración es un transformación de algo e implica un cambio de forma de modo tal que revela su verdadera naturaleza.”

“El tipo más común de transfiguración en la actualidad, resplandeciente o brillante, podría ser una visión u ocurrir durante una visión y puede durar un tiempo después de dicho acontecimiento.”[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#dfc978″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#dfc978″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Las imágenes de los cuadros de la serie Transfiguraciones no son borrosas, sino sólo imprecisas. Esto muestra la alteridad de la imagen, en donde ella sólo resulta un medio. Esta falta de enfoque o barrido hace imposible ver a través de la imagen, captar con claridad lo representado y percibirlo con exactitud, negando en parte la expresión de un contenido concreto que flota entre la aparición y la desaparición. Hacer que surja algo donde parece que no hay nada.

A pesar de todo ello, la esencia de las imágenes representadas transmite lo esencial de la obra en la trayectoria del artista: la representación de la luz, cada vez más pura, concreta con menos distracciones objetuales reconocibles para poder llegar al espectador con el mensaje directo, pero a la vez misterioso. Son 12 cuadros de mediano formato trabajados a lo largo del 2010. Puede parecer un cambio sustancial, pero en el fondo es la misma búsqueda de muchos años, sólo que cada vez más esencial.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0a0a» title=»Ricardo Córdova Farfán» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0a0a» background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-bottom:20px;»]Arequipa, Perú 1961.

La primera exposición individual, la realiza en Arequipa en 1978 y en Lima en 1981, y desde entonces ha realizado más de 30 exposiciones individuales tanto en el Perú como en el extranjero que han llevado su obra a Colombia, Chile, Ecuador, Estados Unidos y China y ha obtenido numerosos premios en Concursos de pintura a nivel nacional y participa también en Bienales y Ferias de Arte del Perú y del extranjero.

Se graduó como Licenciado en Artes en 1992. En los años siguientes continúo estudios de especialización graduándose en el 2003 como Magíster en Artes y concluyendo el 2008 el Doctorado en Filosofía en la Universidad Nacional de San Agustín, en donde es profesor Principal de la Escuela de Artes.

Participa frecuentemente en exposiciones colectivas que han llevado su obra a Colombia, Chile, Ecuador, Estados Unidos y China.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»4753,4754,4755,4756,4757,4758,4759,4760,4761″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Fotografía / Nicolas Combarro

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Fotografía» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Nicolás Combarro – Fotógrafo – España» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Este texto recorre un proceso de investigación y creación desarrollado a través de la interacción entre arte y arquitectura por el artista Nicolás Combarro.

El trabajo reflexiona sobre el espacio construido a partir de la observación y el análisis de sus diferentes formas y manifestaciones, sus patrones y estructuras, buscando referentes que permitan la comprensión de las diversas maneras de establecer diálogos desde el arte. La construcción, como transformación del entorno natural, sirve de lienzo para el desarrollo de distintas series de creación que comparten la intervención de la arquitectura como elemento común.

La intervención es un método híbrido que aglutina diferentes disciplinas: dibujo, pintura, escultura e instalaciones, están presentes a lo largo del trabajo, siendo la fotografía el medio a través del cual se establece un puente entre las estructuras intervenidas y el lector, una ventana a un espacio que navega entre realidad y ficción, referente y representación.

La mayoría de las intervenciones están realizadas sobre edificaciones en proceso de construcción o de-construcción. Un limbo en el que parece que el tiempo está paralizado conteniendo tanto la memoria de su pasado, y de su función original, como su proyección a un estadio posterior de finalización o de destrucción. La falta de una identidad cerrada permite apoderarse de la arquitectura mediante la acción artística. Estas construcciones son seleccionadas a través de un vasto trabajo de localización. En esta fase previa la fotografía se emplea también como herramienta de documentación y comprensión del espacio.

Se trata, en fin, de una búsqueda constante para comprender y experimentar directamente sobre el entorno arquitectónico. Toda construcción contiene el potencial de ser, de continuar transformándose, superando su estatismo, generando una visión más orgánica, viva, que nos permita relacionarnos con nuestro entorno, expandir la realidad de nuestro hábitat, activar estructuras congeladas.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#63858b» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#63858b» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]1. Líneas:

La primera serie, Líneas, está formada por intervenciones pictóricas sobre interiores arquitectónicos en las que una línea atraviesa el espacio, realizando un corte longitudinal que traza un límite entre norte y sur, un horizonte que proviene de la noción de paisaje. Esta marca distribuye los distintos elementos plásticos que aparecen a lo largo de la serie: extensiones pictóricas, manchas, presencias orgánicas que coexisten en tensión con la tendencia al orden del fondo arquitectónico y que, poco a poco, van generando una mayor entropía, cargando así de simbolismo la imagen.

El empleo de materiales y la adaptación de métodos de la propia construcción permiten una relación más equilibrada entre la intervención y su continente. La pintura industrial, el tiralíneas (con pigmento azul) que se utiliza para delimitar y dibujar sobre el cemento, la cal o el alquitrán, se utilizan también como instrumentos de trabajo a lo largo de la serie.

La obra reflexiona y profundiza en la relación entre las dimensiones presentes en el trabajo. La posibilidad de delimitar un punto de vista determinado hacen que las dos dimensiones de la representación fotográfica creen un juego elástico con su referente arquitectónico tridimensional, convirtiéndolo en un plano, en un lienzo donde la posibilidad de adentrarse reside en la imaginación del espectador.

Se establece así un puente con el referente pictórico abstracto. Forma y color son proyectados directamente sobre el espacio, evidenciando la relación entre la realidad del paisaje construido y su representación.

2. La línea de sombra:

El nombre de esta serie se asocia, por un lado, a la naturaleza acromática y oscura de las intervenciones realizadas en esta etapa y, por otro, a la novela de Joseph Conrad de la que se extrae el título. En el caso de la novela, el título se refiere a un proceso de transición del protagonista que en esta serie se traslada a la evolución desde la línea a la masa y de lo inerte a lo orgánico.

La serie arranca con una línea negra discontinua que enlaza directamente con la serie anterior (Líneas). Ahora el color desaparece para adentrarnos más en la arquitectura, en un intento de formar parte de ella en lugar de dibujarla. De esta manera, la línea se va extendiendo como una enorme mancha, una masa pictórica que se confunde con el entorno alterado por la mano del hombre y en cierto modo desnudado para dejar al descubierto su esqueleto.

Los materiales de intervención vuelven a ser los propios de la construcción, en este caso la pintura negra o el alquitrán empleados para impermeabilizar las partes de la estructura en contacto con las zonas húmedas, naturales y orgánicas, hacia donde se extiende la masa pictórica.

El juego de perspectiva reaparece en las primeras imágenes estableciendo cierta continuidad entre el paisaje natural y el construido. Esta tensión se rompe a mitad de la serie para permitir a la intervención extenderse de manera más libre por la estructura. La última mancha negra representa esa liberación casi orgánica sobre el espacio, imitando así a la naturaleza.

3. Bangkok:

Esta serie se desarrolla desde la latencia, la vida subyacente en toda construcción. El título de la serie se refiere a la circunstancia de haber sido realizada en una construcción en ruinas de Bangkok. Tanto la estructura como el material sobre los que se trabaja son comunes a edificaciones en infinidad de lugares. Frente a la globalización y uniformización con la que se construye masivamente en la actualidad, esta serie reivindica la singularidad de cada espacio.

El hormigón armado sirve de lienzo y de paleta. Una “piedra artificial” sobre la que surgen líquenes y demás manifestaciones naturales que crean formas y dibujos caprichosos, rompiendo su voluntad simétrica y uniforme. El estadio en el que la edificación fue paralizada deja al descubierto su esqueleto, permitiéndonos observar sus imperfecciones. Bordes inacabados, huecos, nos dan acceso al interior de su materia como si pudiéramos introducirnos en sus grietas, metiendo el dedo en la llaga. Quizás por eso las intervenciones en el muro son de color rojo, recordándonos casi a heridas de la arquitectura, sus marcas, su historia impresa en el material. En el suelo otras líneas actúan como reflejo de las anteriores, con un color y forma líquidos que dialogan con la aparición del agua, superficie reflectante que se deja ver en algunos huecos de la arquitectura generando extensiones visuales.

La composición, el color y la relación con el “lienzo arquitectónico” nos acompañan en una progresión pictórica, donde la disminución de la tercera dimensión del espacio y el formato cuadrado nos acercan cada vez más al “cuadro”.

4. Serie negra:

Esta serie establece un intenso diálogo con el paisaje postindustrial de la región donde se enmarca, Asturias.

La localización y exploración de espacios y construcciones en desuso, vestigio de esta herencia arquitectónica, y la recopilación de materiales presentes en las mismas, detona la intervención de las estructuras abandonadas con sus propios elementos, buscando una sencilla transformación del lugar para permitir el reencuentro con su pasado industrial.

El carbón mineral es el material mas identificativo de la zona y todos los elementos que de él se derivan sirven de base para la intervención. El escombro (o ceniza) sobrante de la quema del carbón sirve de pigmento para impregnar los restos de una edificación de ladrillo. Un tubo negro de plástico con forma de acordeón se extiende y apodera de diferentes ruinas. Las láminas cortadas de un tronco quemado se erigen en el paisaje surgiendo del interior de una bocamina en desuso.

Son, por tanto, intervenciones escultóricas que abren diferentes caminos de reactivación y proyección sobre estas construcciones olvidadas, que resisten el paso del tiempo y contienen la memoria del lugar, de sus habitantes y de su uso, en un contexto social actualmente paralizado pero que fue cabeza de la lucha obrera en el norte de España.

5. Arquitectura Oculta:

Utilizando el entorno más inmediato como escenario para una búsqueda artística esta serie se infiltra en diferentes edificaciones del norte de España paralizadas en un limbo que se denominan “obra negra”. Son construcciones inacabadas y que constituyen una suerte de ruina contemporánea. La intervención sirve para reactivar el espacio generando en su interior una nueva realidad.

El material con el que se trabaja a lo largo de la serie es el de las propias barreras de protección de obra abandonadas, listones de madera que son pintados con pigmento flúor, empleado habitualmente en la construcción por su cualidad reflectante. Estas barreras son desplazadas y reconfiguradas para generar composiciones en equilibrio, en una armonía efímera donde los elementos sostienen unos a los otros formando un conjunto inscrito en el espacio.

La escala se pierde ante la ausencia de la referencia humana. Esa alteración de la realidad potenciada a través de la reproducción fotográfica propicia un cambio de reglas en el que la imaginación del espectador toma protagonismo.

Estas composiciones recuerdan a la primera serie (Líneas), pero en este caso ese horizonte pictórico adquiere volumen, se rompe y se distribuye por el espacio, en una intervención escultórica.

6. Re_construcción / Collage Urbano:

El trabajo parte de una serie de pequeñas intervenciones, collages urbanos, a través de la manipulación de restos de materiales de construcción que han sido abandonados en la calle. Estos escombros contienen una memoria y una estética (forma, color, volumen) que permite realizar ejercicios escultóricos in-situ.

Esta labor previa de comprensión de los materiales a pequeña escala da pie a una nueva fase, una serie de composiciones escultóricas realizadas en espacios industriales reconvertidos para la práctica artística: Fabra i Coats en Barcelona, antigua fábrica textil del siglo XIX transformada en centro de arte, y el Kreativquartier de Múnich, zona industrial ocupada en la actualidad por iniciativas artísticas y culturales.

La serie se nutre de materiales reciclados que son inscritos en el espacio para generar instalaciones que son a la vez escultóricas, al tratarse de volúmenes tridimensionales, pero que por medio de la visión desde un punto de vista determinado forman composiciones pictóricas. Esta serie pone de manifiesto sus referentes directos, concretamente el diálogo, desde la distancia, con el Prounenraum (la habitación del Proun) de El Lissisky, extensiva a otros referentes de las vanguardias rusas.

De nuevo el formato fotográfico nos permite trasladar la intervención al lector de imágenes desde una perspectiva determinada, una experiencia concreta del espacio y la manipulación de las dimensiones con la que tanto se ha experimentado en la práctica artística. Esta ventana fotográfica adquiere, por tanto, el mismo estatus que su referente, poniendo a ambos al mismo nivel frente al público.

7. Arquitectura Espontánea:

El proyecto parte de una particular visión sobre la arquitectura popular contemporánea. Un tipo de construcción que se genera de forma espontánea, no regulada, libre.

La observación, documentación y reflexión sobre estas edificaciones genera un corpus de trabajo diverso. Una colección de formas arquitectónicas que parten de su realidad más inmediata capturada a través de una mirada documental. Un archivo que se aglutina en torno al concepto de Arquitectura y resistencia, compilando construcciones donde se mezcla la lógica estructural con la herencia cultural. Una arquitectura libre de representar en sí misma una forma de resistencia frente a condicionantes estéticos o socio-económicos, o que simplemente resisten en pie a pesar de haber sido olvidada o incluso denostada.

A  partir de esta colección la fotografía sufre diferentes transformaciones: intervenciones pictóricas, collages y dibujos que buscan la descontextualización  y la deconstrucción de estas edificaciones, para abstraer sus formas y transformar sus estructuras de base.

El conjunto forma una suerte de laboratorio arquitectónico, en ocasiones, de gabinete de curiosidades, donde las estructuras y las formas toman protagonismo. Las reglas desaparecen y las edificaciones se apropian de entorno liberándose de complejos. Elementos generalmente ocultos que se reivindican y se retroalimentan.

8. Desvelar_Desplazar:

Esta serie fue realizada en la Antigua Fábrica de Tabacos de Madrid (Tabacalera), un espacio industrial del s. XVIII cuya estructura ha sido consolidada sin llegar a ser transformada, con una parte dedicada a la exhibición de arte contemporáneo y dos plantas superiores clausuradas. La oportunidad de dialogar con un inmenso vacío cuya arquitectura está impregnada de la memoria de su pasado obrero, dio lugar a esta serie de intervenciones lumínicas.

El trabajo se realizó en repetidas visitas nocturnas al espacio. En este caso el material de intervención elegido es la luz, proyectando formas geométricas sencillas extraídas de la propia arquitectura: cuadrados, rectángulos, cubos. Estas formas bidimensionales, arrancadas de su origen, se devuelven de nuevo al espacio acoplándose a él a través de la luz y asimilando su tridimensionalidad. Las proyecciones iluminan partes ocultas de la arquitectura, desvelando detalles de la misma y ofreciendo una nueva interpretación al observador.

La transferencia de esas intervenciones lumínicas al formato fotográfico permite generar una ventana al espectador permitiéndole descubrir partes del edificio cerradas al público y a la vez propone un juego de interpretación entre las formas proyectadas y el propio edificio.

9. CGAC:

Esta serie parte de la invitación para realizar una serie de intervenciones en el Centro Galego de Arte Contemporáneo de Santiago de Compostela, un emblemático espacio museístico del arquitecto portugués Álvaro Siza. En esta ocasión el contexto arquitectónico es tan poderoso que el trabajo aborda un diálogo con el edificio para poner de manifiesto elementos de su estructura activados a través de la intervención.

Como concepción de partida, un prisma blanco, eco del interior del museo. Este prisma se fractura, se expande y se contrae siguiendo la voluntad de la arquitectura. De nuevo, la luz como elemento de intervención llevada a su mínima expresión: la proyección de un rectángulo blanco permite que éste se amolde a las formas del museo, generando imágenes sencillas pero a la vez poderosas, poniendo de relieve la fuerza de la arquitectura con la que establece contacto.

La ausencia de color del edificio se traspasa a la imagen, circundada por el negro de las partes veladas, aún así intuidas por la reflexión de la luz. Los ritmos, las tensiones, el cuerpo del edificio se manifiesta en cada una de sus esquinas permitiéndonos descubrir un nuevo espacio. El continente transformado en contenido.

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Nicolás Combarro» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_color=»#333333″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»](A Coruña 1979)

Ha realizado exposiciones individuales en museos como la Maison Européenne de la Photographie (París), el CGAC de (Santiago de Compostela), MARCO (Vigo), Palexco (A Coruña), Institut Français (Madrid), OCEMX (Méjico DF) y en galerías como la Solo Galerie (París), Galería Moriarty (Madrid), Kwanhoon Gallery (Seúl), Galería Taché (Barcelona) o la PABLO Gallery (Manila). Ha realizado piezas site specific para la I Manila Biennale, Tabacalera (Madrid), Kreativquartier (Munich), 42 Salón Nacional de artistas (Cartagena de Indias) y participado en el Pabellón de España de la XV Bienal de Venecia de Arquitectura (premiado con el León de Oro) entre otros.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»4730,4731,4732,4733,4734,4735,4736,4737,4738″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

La Toscana en Escobar / Juan Ignacio Azpiazu

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»La Toscana en Escobar.» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Juan Ignacio Azpiazu – Arquitecto – Argentina» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]

Mario Bigongiari y “El Bicho Colorado”, su casa de fin de semana en las afueras de Buenos Aires.

De Livorno a Buenos Aires

El livornés Mario Bigongiari (1923-2007) estudia ingeniería en Pisa entre 1942 y 1945, y en julio de 1948 se gradúa con la nota máxima y honores en arquitectura en Florencia, en donde Giovanni Michelucci (1891-1990) tuteló su tesis –que a diferencia de los habitualmente desmesurados proyectos urbanos de graduación consistió en un pequeño trabajo real, y a diferencia de las líneas neoclasicistas que seguían la mayoría de los profesores mostraba las búsquedas modernas que alentaba Michelucci.

[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#63858b» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#63858b» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

A principios de 1949 Bigongiari llega a una Argentina vuelta tierra de promesa para una gran oleada de italianos que escapaban de las estrecheces económicas de la posguerra y de la amenaza del comunismo. Rápidamente encontrará su inserción profesional entre los industriales llegados con esa misma oleada: en aquellos primeros años proyecta conjuntos de viviendas e instalaciones industriales para la metalúrgica Techint, diseña arquitectura y componentes para la recientemente establecida filial argentina de la fabricante de premoldeados SCAC Società Cementi Armati Centrifugati, y realiza el proyecto del Teatro Coliseo, propiedad en Buenos Aires de la República Italiana y construido con aportes de la comunidad, entre otros trabajos.

1. Bigongiari (derecha) con su compañero de estudios Vittorio Giorgini, en 1947. 2. Proyecto de graduación, y única obra en Livorno antes de su partida a Buenos Aires: la entrada al balneario Bagni Pejani, hoy Onde del Tirreno. Luigi Betti/Alinari Archives, Florence/Alinari via Getty Images.

3. Casa en Balcarce (1954), con Maurizio Mazzocchi. De Mazzocchi, Molte vite in una vita. 4, 5. Hotel en San Clemente del Tuyú (1953), construido por SCAC; foto reciente con modificaciones en la planta baja. SCAC Italia producía pilotes, durmientes, postes centrifugados, para obras de ingeniería, y es con los postes para tendidos de distribución eléctrica que comienza a operar su filial Argentina en 1948. Bigongiari trabajaba para la empresa en el proyecto de edificios y desarrollo de componentes, impulsando además los premoldeados para arquitectura en experimentos observados desde Italia con cierta preocupación. Para este hotel se desarrolla la “ventanita San Clemente” (ver fig. 19), un marco premoldeado de 50 x 50 cm a modo de encofrado y terminación de armazones emparrillados que luego Bigongiari utilizaría en sus proyectos en las más diversas posiciones; en la fig. 5 se ven las columnas realizadas con postes premoldeados, de los que también aparecería uno en El Bicho Colorado.

En 1955 Bigongiari y su esposa adquieren un terreno de unos 43 metros de frente y 100 de fondo sobre la entonces despoblada y despejada barranca de Escobar, a unos cincuenta kilómetros de Buenos Aires, para levantar su casa de fin de semana. El pequeño cuerpo principal y la piscina se construyen en 1955-56, y el mismo Bigongiari realizará sucesivas ampliaciones y modificaciones hasta 1964.

Escobar, la Toscana

“El Bicho Colorado” es originalmente una vivienda rústica en el más primordial sentido de la expresión: sencilla y de carácter rural, la antítesis de los departamentos en lo más urbano de Buenos Aires en que el arquitecto vivía y trabajaba durante la semana; un refugio de espíritu parecido al que en el norte tiene el cabin, la cabaña en el bosque. También es a su modo una choza, construida con el mínimo recurso material y su mínima transformación, con lo que se tiene a mano: en vez de los troncos y las ramas tomados de la naturaleza circundante para la choza primitiva, Bigongiari utilizó componentes de hormigón premoldeado traídos desde los playones de SCAC –en el caso de las “ventanitas” y posiblemente las losas del techo se trata de piezas diseñadas por el mismo Bigongiari para otros propósitos específicos, que al igual que el poste para redes de distribución eléctrica aparecen aquí empleadas de maneras inesperadas. En El Bicho Colorado a los ruidos del tránsito urbano los reemplazaban cantos de teros y ranas; no hubo servicio eléctrico hasta principios de los 70, ni telefónico hasta más tarde; un molino de viento extraía el agua de la primera napa hasta que con las décadas el crecimiento de los árboles de alrededor lo dejó sin fuerza motriz; aunque instaló un pequeño artefacto de cocina a kerosén, el dispositivo que el gran gourmet y anfitrión Bigongiari siempre prefirió para la cocina era el hogar, de posición central en el estar. El muy autóctono bicho colorado (Trombicula autumnalis) es una especie de pequeñísima garrapata que vive en la hierba y durante unos días deposita sus larvas en la piel de quienes caminan o se recuestan sobre el pasto, causando gran picazón; “El Bicho Colorado” estaba íntegramente pintada exterior e interiormente a la cal con óxido de hierro (ferrite; la rubrica de Plinio). Los solados exteriores son de ladrillo común y los interiores del ladrillo de 12 x 12 x 3 cm que reaparecería en obras siguientes como revestimiento de piso, paredes exteriores e interiores, cielorraso, y cubierta.

6. Vista desde el filo de la barranca en 1956. Se distinguen los postes de cerco de fondo (este) y lateral derecho (sur). Las pequeñas manchas lejanas son ganado vacuno. Hoy una cortina de árboles quita del panorama a las urbanizaciones que han ocupado el bajo. 7. Schinkel, “Vivienda rural en Sicilia” (1804). Los arquitectos del siglo diecinueve llenaban sus cuadernos de viaje a Italia con dibujos de viviendas rurales con ambientes exteriores tanto o más importantes que los interiores, construcción sencilla y disposiciones y directas, y composiciones inseparables del terreno, ajustadas a la pendiente e integrando cercos y tapias, plataformas, pérgolas y árboles, patios y huertas. Kupferstichkabinett, Staatliche Museen zu Berlín.

Al transponer el portón de entrada a El Bicho Colorado se abre ante el visitante un paisaje de la Toscana. La casa se ubica a unos veinte metros, casi sobre el filo de la barranca, al que se llega bordeando una bajada hasta el saliente desde el que se dominará la vista lejana —un belvedere cubierto por una pérgola de premoldeados que hubiera puesto a dibujar a Schinkel. Solamente ocho metros más allá, pero dos y medio por debajo que la ubican en otra escena, está la piscina creada con mínimo movimiento de suelos, cerrando la bajada con un dique (una pequeña presa en forma de arco). Hacia la derecha de la pérgola-belvedere se desarrolla la casa, de una habitación de espesor, con sus espacios abiertos a la vista de la barranca a través de una parrilla inclinada (portante) de “ventanitas San Clemente” (ver fig. 4). El ambiente principal tiene algo del carácter de la vivienda primitiva en hoyo, o de una tienda paraviento abierta hacia la barranca, con el estar descendiendo un peldaño alto, el hogar central contra el ventanal, y las paredes longitudinales (armazón de ventanitas hacia la barranca, mampostería revocada hacia el alto) que ascienden inclinándose hacia adentro —inclinación que Bigongiari explicaba como surgida de la necesidad de un ancho espacial mayor que los cinco metros de longitud de las losas disponibles para el techo, pero que luego se repetiría en las mamposterías de basamento de otros proyectos sin tal restricción.

[Aclaración necesaria para lectores de otras latitudes: los porteños y muchos de los argentinos somos gente de llanura y habitualmente nuestra arquitectura contemporánea no entiende la pendiente. El desnivel requiere entonces movimiento de suelos para recrear la llanura, sobre la que levantar disposiciones de llanura —una incomodidad, incluso económica, que a su vez reduce el rendimiento y entonces el valor del terreno. Para referirnos entonces a los temas no declarados por el arquitecto que alimentan el proyecto arquitectónico: sus raíces en la Toscana son parte del “metatexto”, en los términos de esta publicación, al que Bigongiari jamás hubiera considerado necesario referirse para describir la obra pero que obviamente la explican en aspectos fundamentales para quien habiendo paseado por Italia llega a esta casa.]

8. Plano municipal. Norte hacia abajo, línea de frente a la derecha, el terreno cae hacia la izquierda. El pabellón principal (1955-56), con las adiciones hacia el norte de la plataforma sobre el saliente para la pérgola (1964) y hacia el sur del estudio contra el eje medianero (~1964); un cuerpo de garage y casero (~1960) al frente. La propiedad se extiende unos 50 metros hacia la izquierda (este). Abajo a la derecha el corte longitudinal de la pileta, creada con mínimo movimiento de suelos sobre una bajada natural; se ve un sector para niños en la parte alta y el dique que cierra la baja. Las puertas exteriores, circulaciones y dormitorios están a 25 cm sobre el nivel exterior; al estar y al estudio se desciende un peldaño alto, lo que no aparece en el plano; tampoco aparecen el hogar y el tanque de agua; hay imprecisiones menores en la planta de la terraza y la orientación de la piscina.

El bloque de garage y servicio construido pocos años después se ordena en relación con el frente y uno de los ejes divisorios, mientras la casa propiamente dicha se suelta de las líneas de propiedad y posiciona en relación con la barranca; las vistas en todas las direcciones se extienden por fuera de los límites del terreno, marcados inicialmente por sencillísimos cercos de palos y hoy por cercos invisibles entre la vegetación cercana que en la perspectiva se funde en una única composición con la lejana, el “paisaje prestado” de los jardines japoneses. Como resultado de la hábil integración de la composición arquitectónica en el sitio resultan efectos a escala del paisaje, de una magnitud que cuesta asociar con esta construcción pequeña (unos 90 m² cubiertos en el bloque principal, incluida la adición del estudio) que crea un umbral para la barranca.

Bigongiari pasó sus fines de semana en El Bicho Colorado hasta 1965. La casa se fue transformando entre 1956 y 1964 (entre sus 33 y 41 años), recibiendo la pérgola, una habitación de estudio con acceso independiente, un garage que se extendió en toda un ala para el casero, y elaboraciones sucesivas de los espacios exteriores y los elementos que los definen. La observación de la historia y los detalles de estas adiciones, e incluso las sucesivas reelaboraciones de cada espacio, evidencian que se trató de sucesivas operaciones independientes, que no respondieron a un plan preconcebido materializado en etapas sino que realmente resultaron de nuevos requerimientos o nuevas comprensiones del lugar y sus usos: cuando aparece la pérgola de viguetas y “ventanitas” se produce un encuentro irresuelto con una faja de “ventanitas” altas en el muro cabecero, que terminaron cerrándose con albañilería tiempo después; la mayor parte de la pérgola a su vez se cubrirá con bovedillas de ladrillos; en las fotos se verán también sucesivas versiones de la plataforma-belvedere, de protecciones para las nunca del todo resueltas hojas de abrir sobre el armazón inclinado de ventanitas premoldeadas, del hogar principal, y de cierres de ventanitas (especialmente en los dormitorios y placards) con paños opacos. Cada operación es elaborada, culta y a menudo tecnológicamente inventiva, pero el conjunto no pierde la adaptabilidad y modificabilidad que es requerimiento natural de la obra doméstica.

9. El conjunto en 1964. Observar que no hay vínculo directo entre el estar (en hoyo, en torno al hogar y con la vista lejana y del cielo a través de la parrilla de ventanitas) y la plataforma exterior al filo de la barranca (que según la costumbre local hubiera sido una galería); los dormitorios protegidos por el tala que era entonces el único hito del paisaje; la jerarquía formal del exterior, y la espacial en el recorrido interior, que resultan de la altura inusualmente baja de la pérgola y del estudio, de unos 2,20 m de altura libre; la puerta principal abriendo a la terraza saliente cubierta por la pérgola, que es el punto en el cual en el recorrido de llegada se abre y domina la vista; los contrastes entre albañilería de suelo, mastabas y “árboles” de piezas verticales de base rígida con voladizos; la estructura portante elaborada y ordenadora pero irreconocible como sistema formal, puesta al servicio del orden espacial. Nótese también que el cuerpo de servicio, de dimensiones ordinarias en sus locales y componentes, y sin el trabajo de escala que tiene la casa propiamente dicha (o con el trabajo opuesto: un bloque que reúne las diversas funciones sin articulación, con las aberturas aisladas como única operación) parece en la vista axonométrica un dibujo a otra escala.

 10. Cortes transversales por la pérgola y el estar, y longitudinal.

En pocos metros cuadrados y con recursos sencillos, la celebración de la oportunidad es constante, más allá de la aplicación imaginativa de componentes de sistemas industrializados: en el bloque inicial hay dos tipos de hogares, el ya mencionado del estar y otro alojado en un “muro de servicio” con escritorios y placards entre los dos dormitorios del frente, abriendo a uno y con fondo de chapa radiante sobre el otro; el molino bombea para llenar la pileta desde un chorro a modo de fuente en el sector de niños; el dique tiene un ojo de buey bajo el pelo de agua.

11. El bloque principal en obra. Se distingue en la pared posterior una ventana baja para el comedor que desaparecerá durante el mismo proceso de construcción. Por delante la bajada natural en la que se construiría la piscina. 12. La puerta de entrada a principios de 1956. El arbusto que debía cubrir la orientación norte se apoyaría más adelante en la pérgola. 13. La pérgola en su estado inicial.

14, 15. La pérgola ya con alguna cobertura vegetal. La plataforma todavía sin sus muros de contención que se extienden en bancos perimetrales. El tanque de agua, más tarde ampliado, sobre el poste premoldeado. Los huecos para las ventanas en el muro de albañilería portante también tienen marco y estructura de “ventanitas” premoldeadas.

16, 17. Mario Bigongiari cocinando en el hogar, y las cortinas de mimbre que cubren la pared de ventanitas. 18. Las hojas de abrir, por delante del armazón de marcos premoldeados. 19. Ventanitas, dibujo hecho por Mario Bigongiari en 2007 para piezas de reposición.

20, 21, 22. Secuencia de acceso. El bloque pegado al tanque es una adición reciente.

23, 24.

 

25, 26, 27.

28, 29. Estado actual. Originalmente paredes y cielorrasos pintados con óxido de hierro, pisos de ladrillo 12 x 12 x 3.

Apostillas

Como suele suceder en las obras juveniles, El Bicho Colorado presenta preocupaciones fundamentales que reaparecerán luego en obras de distintas escalas, funciones, tipologías. Los trabajos de escala en la composición, los efectos a escala del paisaje que resultan de la comprensión del sitio y la inteligente inserción en el mismo, la explotación de tecnología de avanzada en composiciones complejas en sus prestaciones funcionales y arquitectónicas pero elementales, que emplean pocos recursos de maneras directas (de modo que la obra se presenta entre otras cosas como construcción pura, y pura estructura, sin que el tema de la arquitectura se vuelva la construcción y la estructura), las preocupaciones por los temas clásicos de armazón y mampostería, y hundirse en el terreno y elevarse en el aire, se repetirán en todos los proyectos de Bigongiari, grandes y pequeños, en ubicaciones rurales y urbanas.

Sobre Mario Bigongiari y el edificio Roostertail (1969) ver también: Azpiazu, Los primeros de nosotros: Vivienda colectiva extraordinaria en los primeros modernos de Buenos Aires. Buenos Aires: Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (2017). Versión digital en http://www.modernabuenosaires.org/textos/descarga/73. Fotos recientes de El Bicho Colorado en https://www.facebook.com/ignacio.azpiazu.3/media_set?set=a.10155922001556602.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Agradecimientos y créditos:» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

Contribuyeron al contenido de este artículo: Eleonora Smolensky, Diego Bigongiari, Emilio Emmer, René Longoni.

Las fotos de época no atribuidas son gentileza de Diego Bigongiari; las actuales y los dibujos al autor del artículo.

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Juan Ignacio Azpiazu» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

Juan Ignacio Azpiazu (Buenos Aires, 1965) es arquitecto. Recibió el Premio Estímulo Bonifacio del Carril de la Academia Nacional de Bellas Artes 1995. Fue docente en las universidades de Buenos Aires, Torcuato Di Tella y Flores. Tradujo, editó y publicó Semper: El estilo (2013), que incluye la primera traducción al español del manual de Gottfried Semper.

[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»4647,4648,4649,4650,4651,4652,4653,4654,4655,4707,4657,4658,4659,4660,4661,4662,4663,4664,4665,4666,4667,4668,4669,4670,4671,4672,4673,4674,4675″ meta=»1″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Poesía / Javier Manuel Rivera Martínez

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Poesía» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Javier Manuel Rivera Martínez – Poeta – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Elegía moderna a una muchacha

Gary Daher

En Objects in Mirror, javiermanuel nos propone la lectura de nuestro tiempo visto desde un retrovisor, es decir, desde un espejo, que nos muestra el instante posterior a lo que se transcurre, pero con la advertencia de que los objetos están más cerca de lo que parecen.

También la podemos interpretar como la miopía del hombre contemporáneo que viaja a gran velocidad, digamos acelerado por la tecnología.

Y en ese viaje precipitado, la memoria ha almacenado su cúmulo de crustáceos, casi gusanos, y aunque no lo son, hacen parte de la basura, que la velocidad de la vida va dejando atrás.

El texto se desgrana cantando, si vale el término, el desgraciado momento en que una muchacha, de apenas 23 años, muere en un accidente, en un mundo de seres inhumanos donde la basura se ha afincado.

Pues: Cuando vuelva a casa y vea los huecos plenos de mujer que dejaste a tu paso / seré una brasa que le duele al viento.

Y el universo de los fracasos del amor aflora en los poemas donde el adulterio, los celos y los abandonos se funden con el estallido de la cópula, mientras los jardines de la infancia han sido mancillados por el abandono paterno, pero que el amor materno mantiene con una religión de ritos que no se comprenden: Cuando muere una madre todos somos un poco más huérfanos que los domingos.

Así Objects in Mirror se transforma de una elegía moderna a una muchacha en una elegía a la madre, pero ¿no es toda muchacha una madre?

El lenguaje de javiermanuel incorpora términos científicos, acaso para encontrar la teoría del experimento que somos, especialmente aquellos términos ligados a los métodos matemáticos de la física, que nos llevan a un limen filosófico. Tales las once dimensiones o branas, o las veinte constantes del universo, donde el Número de Avogadro contiene una imprecisión, la segunda ley de la termodinámica, los taquiones que viajan a velocidades mayores que la luz, o el After the Bang de la teoría del Big Bang. Lenguaje útil para transmitirnos un estar en el siglo XXI, donde el caos, incluyendo el caos de la memoria, es difícil de transmitir; y acaso para mostrarnos el universo como:

el error de Dios que es la poesía

separar luz de tinieblas,

una anomalía perfecta de exactas once dimensiones,

hasta ahora.

Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

Julio de 2017

 

 

[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#63858b» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#63858b» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]El metatexto de los metatextos de O&M

Por Javier Manuel Rivera Martínez

Y cada vez que llegaba a casa ebria y gritando en la madrugada, yo pensaba que su mamá la castigaba, que le caía su resondrada con jalón de patillas y todo, pero no. Entonces empecé a pensar en la multiplicidad, más precisamente, en los multiversos. ¿Qué pasaría si por alguna razón se alteraban la frecuencia de vibración y/o la longitud de las ondas que la componían? ¿Qué pasaría si se alteraban las de su mamá, su hermano, las mías o las de las amigas que la acompañaban? ¿Los hechos hubieran sido distintos? ¿Hubieras sabido qué era mejor para ti si la mecánica cuántica hubiera estado de tu lado? Hubiera escrito otro libro, tal vez. Pero ya estoy harto de los “hubieras” y los “tal vez”, además, creo que no pensé eso. Una tarde de playa, volviendo a casa en el auto, vi el espejo retrovisor y ¡zas!… el título. Pero no fue tan fácil, tenías que morirte primero. Y mientras eso ocurría yo pensaba en que me gustaría que fueras Jesucristo, que resucitaras de tu muerte para encontrarme en algún universo y contarme cómo te fueron las cosas, si te casaste o tuviste hijos, si te graduaste de algo tal vez, si dejaste de beber como los peces en el río, si lograste por fin superar el síndrome de abstinencia del amor. Entonces me di cuenta que todo ya estaba escrito para ti, para todos, una versión de cada uno para cada universo y nada estaba escrito, nada, definitivamente nada, ni para ti ni para nadie y entonces, las cosas se empezaban a bifurcar, la vida, como el texto, se empezaba a partir y ya no solo en dos, sino en tres, diez o quinientos pedazos de posibilidad haciéndose realidad todos a la vez, porque cuando uno escribe la palabra amor junto a la palabra muerte todo puede ocurrir en un segundo y todo ocurre, en un descuido millonésimo, cosas como salirte de la vía por los aires de Carmen Alto y aterrizar varios hígados más tarde sobre tu propia sangre. Pero morirte como Jesucristo ¿me entiendes? O sea, de a mentiritas, ¿me entiendes? Porque cuando has sufrido la desdicha de crecer con una madre laxa y un padre alcohólico, es decir, con tan poco amor, buscas, apenas puedes, la ilusión de que alguien te regale su corazón como un enorme anticucho qué engullir para saciar todo ese síndrome de abstinencia, robustecido por los años y adobado con los alcoholes baratos de la juventud ordinaria, finalmente y por inercia, se activa en tu ADN la dependencia por sustancias que te suavizan la repetición y la modorra (tu línea paterna), comprendes que no puedes morir si ya estás muerta. Y yo tratando de escribirte. De soñarte. De escribir el palimpsesto que corresponde a tu realidad, como dice Medo, de hacerte la elegía que menciona Gary o animar los objetos que te dan forma con el soplo de mi resonancia, según Luis Carlos. Y así los chicos te pasaban por encima, te endulzaban la oreja y tu caías en sus juegos como una boba, les creíste a algunos, sobre todo al que te mató, a ese ex sí que se lo creíste todo, tanto como para levantarte de la cama a la media noche y empezar a emperifollarte, embutirte en esos jeans que te marcaban el cameltoe y clavarte entre las pechugas un letrero de oiga, pase y vea, aquí hay un escote. Él te condujo, así suculenta como estabas, a otro universo, uno lejos de los cristianos designios del quiliasmo y de mis brazos que tanto te extrañan hasta hoy, hermanita. Sí, también está medido que escriba en segunda y tercera persona indistintamente, así ocurre en el libro, al final, tú también eres el todos al que se dirigen los textos, este incluido.

« 34

Llevas pantalones cortos de mezclilla y un polo de Minnie Mouse, una cola en el cabello y monedas de diez para ponerlas en los rieles del tren. Ves cómo pasa. La moneda se amalgama con el riel, finalmente, todo es líquido o menos. Te gusta pasar la tarde despeinando los bronceados campos de maíz donde tus padres no pelean. Ríes con ferocidad Lizita, ríes con ferocidad. Ríes por todas las risas que te tragas en la casa. Ríes por tus codos de niña y sus terrosas escamas. Sueñas con volver de la muerte algún día para jugar con la hierba y bajo el sol, sueñas con la velocidad y la moneda que se disipan en el acero caliente junto a la ternura de tu risa, sueñas en estado líquido o menos.»

Es una verdad como un piano que, en el instante en que uno explica un chiste, pierde toda su gracia. Como yo lo veo, pasa lo mismo con la poesía.

Abomino de los prólogos hechos por el propio autor porque todos descreen en lo profundo de la capacidad de los lectores para decodificar y apreciar el texto que tienen delante.

Los comentarios de terceros no son menos invasivos ni más lúcidos necesariamente, pero gozan de una ventaja de origen cuando son sinceros, tienen la perspectiva de un otro.

Por eso, cuando recibí la invitación de RADAR para hacer un “comentario” (análisis metatextual) de mi propio libro, sentí una profunda preocupación que me respondí con una pregunta: ¿Para qué escribir un “comentario” sobre mi libro (con el riesgo de que parezca un horrible prólogo a destiempo y en primera persona) si en el libro los hay tantos?

Objects in mirror are closer than they appear, O&M para los amigos, es el título de mi último libro. Aquella extensa y misteriosa anotación de seguridad sobre los espejos retrovisores de algunos autos, representó el conector fundamental para empezar a escribir un libro sobre el dolor por la muerte de alguien muy querido. En él, obran siete metatextos escritos por siete poetas latinos, capos todos: dos prólogos y cinco comentarios en el dossier final.

Existiendo entonces tan magníficos metatextos al texto original, me dedicaré en estas líneas a escribir el metatexto de los metatextos de O&M.

Tal vez, empezar a nombrar lo más señalado por los capos, sea un buen inicio.

Probemos.

Boca de Río, 23 de febrero del 2019.[/vc_column_text][us_separator size=»large» show_line=»1″ line_width=»default»][vc_column_text]Objects in mirror are closer than they appear

A Liz,

CAUDALOSO ARREBATO DE TERNURA.

 

Sagrado libro       de los hechos

11. El término Multiverso fue acuñado en 1895 por el psicólo­go William James. Los diferentes universos dentro del Multiverso son llamados universos paralelos. 2En otros contextos, también son llamados «universos alternativos», «universos cuánticos», «mundos paralelos» o «realidades alternati­vas». 3En 2013 los científicos Laura Mersini-Houghton y Richard Hol­man afirmaron haber descubierto, a través del telescopio Planck, posible evidencia de que haya otros univer­sos por fuera del nuestro.

4Esta teoría ha creado controversia en la comunidad científica.

12. La supuesta estructura básica de toda la materia según la Teoría de Cuerdas es una especie de filamen­tos de sutil energía que, gracias a su aptitud para adoptar un número ilimitado de formas, 2explicaría la maravillosa variedad de todo lo que hay en el Universo, por muy grande o pequeño que sea.

13. El Milenarismo o Quiliasmo es la doctrina según la cual Cristo volverá para reinar sobre la Tierra durante mil años, antes del último combate contra el mal, la condena del Diablo y el Juicio Universal.

2Tuvo influencia en la Iglesia del si­glo II de la era cristiana, en la Edad Media y durante el siglo XX entre teólogos católicos de América del Sur influidos por la obra del sacer­dote chileno Manuel Lacunza. 3Para algunos autores el Milenarismo ha seguido vigente a través de proyec­tos políticos de salvación universal o ingeniería social totalitaria.

14. Lizbeth Gamarra Jordán (23) falleció a las 3:30 de la madrugada del domingo 7 de octubre del 2007 como consecuencia de las extrañas condiciones de un despiste vehicu­lar. 2El accidente se produjo luego de haber estado reunida con amigos en las inmediaciones del Mirador de Carmen Alto. Había otras cinco personas en el automóvil siniestra­do, todas ebrias, incluyendo el con­ductor.

3Solo ella falleció.

Nunca se le hizo justicia.

 

 

 

 

 

Fin del       Sagrado libro

 

 

 

 

[/vc_column_text][us_separator size=»large» show_line=»1″ line_width=»default»][vc_column_text][ I ] PRELUDIO

 

0

Los animales viven sin fe y viven.

El atardecer dibuja un pájaro vivo sobre el lomo de una casa.

Los niños lanzan esferas brillantes sobre la Tierra

el perro esconde cabezas humanas y ladridos en los patios

las hojas de los árboles mueren arrugadas

continentes desesperados en silenciosas ramas que nacen de su vientre.

Yo he venido a vivir aquí, a la cima del mundo, para que todos escuchen mi voz que

perpetra

hojas y esferas

ladridos y niños

juegos y árboles

que no existen.

 

 

1

Soy el profeta del Novísimo Testamento

multiverso revelado /incomprendido /padrenuestro cuánti­co:

Los objetos en el espejo están más cerca de lo que parecen.

Pensamiento complejo.

Nosotros

declaramos

ser vistos

desde los cielos

por un Otro.

Vivimos /vibramos /volvemos

partidos nos narramos con números enteros

en hambres de luna sangrientos.

Misterio de la Sangre de Cristo.

La segunda venida está más cerca de lo que parece.

La segunda venida vive en el espejo.

Los objetos parecen lejanos y entonces:

lo amado no se puede abrazar

lo odiado no se puede cambiar.

Soy el que desató guerra y tregua

el que diseña el orgullo convexo de Las Revelaciones

el que vierte el disangelio de la multitudinaria Soledad.

 

 

2

El poste de tendido eléctrico se aleja de la carretera

engrosa el terral al tiempo de la marcha.

El momento es propicio para el secreto de los cerros varados.

Con buen aire se les cumple el deseo 28 29

que otro les escuche y resuelvan el misterio de todos sus mitos.

Entre poste y poste, polícroma la piedra de mar

el erizo y la estrella surgen bajo el color ceniza y las bolsas de basura.

No son inocentes, no comparten reino con los nematelmin­tos,

sin embargo, se mimetizan a la misma velocidad por el aire,

caída muerta de la tierra libre sobre los cuerpos.

Son el aire.

¿En qué se parece el cerro a la memoria?

El perro negro acostado en la carretera es solo un recuerdo

de lo que alguna vez ocurrió sobre esta sequedad

y se aleja hacia la oscuridad con todo y la palabra

su mordida lengua y voz

calavera de can

ovillo de nervios.

 

 

3

Bebimos los dorados manicomios

y fuimos limpios bajo absenta y mezcalina.

Sencillos ebrios volvimos a humedecer los ojos

con las formas de nuestro lenguaje.

Oramos frente a iris brillantes de lágrimas

como conchas de nautilus

la autopoiesis y el cambio de estaciones

que consagran el número áureo

estructuras disipativas en botón

que se invocan

en cada barbarie

en cada nacimiento.

Las varas de metal enderezan el destino

hasta dejarlo perfectamente hiperbólico.[/vc_column_text][vc_column_text]

 

[ II ] EL AMOR ES LA HERIDA DONDE ROMPE UNA

 

 

4

Duele amarte Grimanesa.

Derramada sobre la pequeña tierra que cobija tus raíces

vas tomando el color del sol cuando muere por la ventana.

Duele amarte Grimanesa.

     Duele verte morir.

Mañana compraré una planta de sombra

que sea feliz en mi permanente oscuridad.

Durante un tiempo ella te verá llorar y morir de amarillo

hasta que mueras.

      Y aunque tal vez no la ame

ella será feliz Grimanesa

hasta que un día

      tal vez

la ame

o tome el color del sol cuando muere por la ventana.

 

 

5

Corazón de ángulos ranurados

jaula asimétrica y perfecta que intenta vivir

exhibes de la guerra y el amor

tus miserias

residuos oscilantes entre

      tu [sangre                                           valor]

y

      mi [cobardía                                       sangre]

En la noche sin viento leo el humo

nubes que arden de smog y desechos de luces terrestres

revientan la tristeza en imposibles fuegos de memoria.

Allí siempre falta el sabor de mi madre

ácidas y abandonadas arenas disuelven el hogar

soledad del hombre justo cual roca de mar agreste

en su amor erosivo y bajo su manto sagrado

aquí me dejó.

Mi padre promete sostener en su mano

una cosa especialmente quebradiza y húmeda que me

[pertenece

en cambio

hace malabares con la cabeza de Juan, El Bautista.

Tú que hablabas en lenguas

tú que curabas el cáncer

tú que desterrabas demonios

¿qué harás ahora que todo está más cerca de lo que parece?

 

 

6

Distorsión de la gravedad y la embriaguez entre los campos

del maíz (substancia y forma)

péndulo del caos histórico shock hipovolémico

desgarramiento (materia y patrón)

tanto, para decir, que estás muerta.

 

 

7

Me gustaría decirte que todo estará bien.

Que las piernas de los cielos se abrirán cada mañana y parirán

días sin dolor.

Que el cobre subirá en la bolsa plástica del alcaloide, que no

son tan inorgánicos los niños pantalla que criamos, que las

toallas no se llenarán de pequeñas arañas ni pelo de perro y

que los besos curarán la tiña inguinal.

Hablarte en secreto de nuestros planes juntos.

Asegurarte que mi cabeza funcionará sobre mis hombros

como una gran máquina de hacer dinero, que veré películas

animadas con los niños y reiré, que nunca se me partirán los

dientes con la comida que preparas.

Me gustaría decirte que todo estará bien.

Susurrarte al oído la belleza de tu desguace.

Que las anguladas fauces de los trenes no seguirán vomitando

basura en cada terminal.

Que cada ser humano es maravilloso e irrepetible.

Que somos seres humanos.

Me gustaría decirte que todo estará bien.

Lo juro, me encantaría.

 

 

8

Triturarme la glotis con un adverbio horrísono

arrancarme el hipocampo y llenarme por su cuenco de

benzedrina y fósforo

gritar tu nombre en absoluto silencio contra mis entrañas

amarillas.

Cuando vuelva a casa y vea los huecos plenos de mujer que

dejaste a tu paso

seré una brasa que le duele al viento

argamasa de tristeza sin humedad

ni oxígeno.

[/vc_column_text][vc_column_text]

 

[ VI ] LOS HARTOS LECHOS

 

 

31

Soy escarabajo transparente que cae de tus ojos rotos y

[enfangados

Soy herida en el bajo vientre que te subraya las estrías hasta

[el hijo

Soy tu dolor en la puerta del útero / próximamente tu cáncer

Soy tu náusea de mañana / la vértebra de hielo que te parte

[de noche.

 

 

32

Conserve la calma e informe

si no puede respirar por las branquias marque uno

si acalambra la tapa ósea que une la panza con el

[cogote marque dos

si siente hormiguear su brazo derecho marque dos

[punto uno

si es el izquierdo, dos punto dos

si no es ninguno de los anteriores marque cero

si siente que la casa se viene abajo presione asterisco

si ve animales anaranjados gruñir elegantes pida con

[el hemiciclo parlamentario

si no se puede subir el pantalón pida con el hemiciclo

[parlamentario

si por alguna extraña razón, su mujer

que vivió en el ande o en la selva en los 90’s,

no puede tener hijos,

pida con el hemiciclo parlamentario.

 

 

33

Live vest under your seat

Sálvame de todas las mañanas, Oh Señor.

Sálvame de la luz.

Sálvame de la estupidez generalizada de las juventudes

de la tinta que corroe indeleble las conciencias

de los televisores que ladran su cólera boba

de los cráteres en la cama de la fría Junio

de los oboes que susurran voces en mi cabeza

sombras de peces astronómicos

de la muerte civil que pende de cada erección.

Sálvame de las corporaciones, de los bancos, de las loterías,

[de las maletas,

de las pirámides, de los sellos, los obeliscos y las recetas,

sálvame de las bocas, de las guaridas, las humedades y los

[felinos,

de las mujeres invisibles y de las otras,

de todas las buenas intenciones / de los destinos

 

 

 

34

Llevas pantalones cortos de mezclilla y un polo de Minnie

Mouse, una cola en el cabello y monedas de diez para ponerlas

en los rieles del tren. Ves cómo pasa. La moneda se amalgama

con el riel, finalmente, todo es líquido o menos. Te gusta pasar

la tarde despeinando los bronceados campos de maíz donde tus

padres no pelean. Ríes con ferocidad Lizita, ríes con ferocidad.

Ríes por todas las risas que te tragas en la casa. Ríes por tus

codos de niña y sus terrosas escamas. Sueñas con volver de la

muerte algún día para jugar con la hierba y bajo el sol, sueñas

con la velocidad y la moneda que se disipan en el acero caliente

junto a la ternura de tu risa, sueñas en estado líquido o menos.

[/vc_column_text][vc_column_text]

 

[ VIII ] LA UBICUIDAD DE LA MUERTE

 

 

49

En la sombra hay números que dispuestos en tres triadas

representan una operación espiritual.

En ellos se esconde la burbuja extática del tiempo

una bola de billar a punto de arder

donde tres hoyos equidistan otros tres.

Los cometas, los países y los besos se alinearon

en la planetaria mesa de fuego.

Entonces pude resolver lo que tanto quise

te vi en un oratorio

olvidándote de un poema viejo en tres partes

donde cada parte contenía otras tres

creyendo que tu cara no era tu cara

que tu cárcel no era tu cárcel

que tu manta no era tu frío.

Te devora desde dentro

el rito sagrado de encontrarnos

cada vez con un nombre distinto

en esta calcinada abadía alfanumérica.

La matriz sigue escondiendo el silencio de tu ingravidez

la palabra secreta que te da forma

que da origen al centro de todo

que transforma el golpe en dolor de sonido

y el silencio

en estridentes silbidos de guadaña.

 

[/vc_column_text][vc_column_text]Comentarios

Desde el título Objects in mirror, javiermanuel parece adver­tirnos que, en este libro, encontraremos algo de lo que ocu­rre “afuera” de los textos reunidos. Lo que veremos no son los acontecimientos en sí sino, más bien, el reflejo de éstos, los cuales son reconstruidos mediante la acción simbólica que realiza, o tendría que realizar, el lenguaje ante el caos –com­prendido como aquello no organizado. La realidad es así. Y más si el autor no se contenta con cumplir el cometido de un dispatcher –y menos el de un amanuense aplicado- sino que, como es el caso de javiermanuel, arriesga a cuestionar tanto el sentido como los diversos significados, ocultos en esos acon­tecimientos a través de una lectura palimpséstica. La realidad es un palimpsesto. También la experiencia de/y con esa reali­dad. Por ello el “registro” de los textos reunidos en Objects in mirror devienen en diversas velocidades, y constituyen líneas de fuga –respecto del poder, esa forma de pensamiento opre­sivo. Por esta razón en lugar de referirnos a un posible “estilo literario” hablaremos de un libro ensamblado a través de lo múltiple, en el cual, la realidad constituye un pretexto para construir un laberinto paralelo al que, en sí, representa. Esto es importante: la escritura de javiermanuel no se entrampa con los preceptos de una probable “poesía de la experiencia” y, por momentos, podría considerársele como una reflexión sobre la experiencia de escribir poesía. No “de espaldas” a los avatares de “Calais jungle” o de otros acontecimientos mucho más per­sonales como el trágico fallecimiento de Lizbeth Gamarra Jor­dán –sin caer en la ortodoxia elegíaca- o de lo que se “rompe” o permanece en una separación –sin resbalar en perspectiva trágica que podría traer consigo una vieja milonga. Objects in mirror es un libro demasiado veloz para detenerse y abrevar de las aguas de los lugares comunes. Es ecléctico. Está lleno de encuentros y desavenencias, cuyos desenlaces, en contra de cualquier predictiva, bien pueden ocurrir al borde de lo ines­perado, a veces sin un atisbo de claridad. Esto lo convierte en un “objeto” muy singular que parece invitarnos a encontrar en él a nuestro propio reflejo.

Maurizio Medo (Perú)[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Javier Manuel Rivera Martínez» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Javier Manuel Rivera Martínez (Arequipa, 1978) es Ingeniero Químico titulado por la Universidad Nacional de San Agustín. Publicó los siguientes libros de poesía: Cronopiáceos (Adrus, 2012), Parasomnias y otras identidades del recuerdo (Conde de Lemos, 2015) y Objects in mirror are closer than they appear (Aletheya, 2018). Ha participado en la Caravana Poética y el VI Festival de Poesía de Lima 2015 donde presentó sus poemas en la Casa de la Literatura Peruana. En 2016 participó en el Festival de Poesía Enero en la Palabra, en el Festival Internacional de Poesía de Arequipa y en el IV Encuentro Internacional de Escritores y Escritoras en Babahoyo y Guayaquil, Ecuador. En 2017 obtuvo el segundo premio en el Concurso “Cartas de Amor” organizado por la Asociación Cultural Casa de Cartón y fue incluido en la antología de textos en homenaje a Mario Vargas Llosa “Arequipa y el Escribidor” publicado por el Gobierno Regional de Arequipa y la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa. Presentador de la Gala de Poesía en el Hay Festival 2018 e invitado al VI Encuentro Internacional de Poesía 2019 en la Ciudad de Los Anillos en el marco de la 20 Feria Internacional del Libro de Santa Cruz, Bolivia.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»4617,4618″ meta=»1″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

La Teoría revela la Praxis / María Cecilia Schroh

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»La Teoría revela la Praxis.» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»María Cecilia Schroh – Arquitecta – Argentina» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Edificio de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad de Mendoza.
Mendoza – Argentina.
Proyecto: Arquitecto Enrico Tedeschi.

Praxis proviene de un término griego y hace referencia a la práctica. Se trata de un concepto que se utiliza en oposición a la teoría. El término suele usarse para denominar el proceso por el cual una teoría pasa a formar parte de la experiencia vivida.

La praxis aparece como una etapa necesaria en la construcción del conocimiento válido. A diferencia de la teoría, que es desarrollada en las aulas y se focaliza en la abstracción intelectual, la praxis se hace presente cuando dichas ideas son experimentadas en el mundo físico para continuar con una contemplación reflexiva de sus resultados. (RAE, 2014)[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#63858b» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#63858b» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Como jóvenes estudiantes de arquitectura y sujetos de aprendizaje, reflexionamos en el pasado sobre la teoría arquitectónica nacida de la experiencia de carácter histórico sobre obras de arquitectura emblemáticas. Cuando esa teoría se revela materializándose en un edificio, éste nos muestra la existencia de una cultura arquitectónica trascendente a las generaciones futuras y a los tiempos históricos. Una cultura dinámica en donde nos movemos, asumiendo nuestro protagonismo.

Ya lejos de los primeros pasos de una carrera extraordinaria, ubicados hoy como profesionales y también como formadores en ese valioso intercambio que se presenta dentro de la cultura arquitectónica y de la práctica docente, ponemos la mirada sobre el edificio de nuestra querida Facultad de Arquitectura de la Universidad de Mendoza, que nos abrió sus puertas ayer como alumnos y actualmente como parte del cuerpo académico, haciéndonos crecer en el saber y en el conocimiento.

El edificio fue proyectado por el gran maestro de la arquitectura Enrico Tedeschi, hijo adoptivo de nuestra provincia, en donde generosamente legó sus dos últimas décadas de trayectoria académica y profesional, dejando como herencia su obra más preciada: el campus de la Universidad de Mendoza con el edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, obra emblemática de la modernidad argentina.


Imagen 1. Fachada Norte. Foto – Leonardo Codina.

Enrico Tedeschi nació en Roma en 1910. Diplomado en Arquitectura en 1934, destacó como notable académico de la cultura arquitectónica del movimiento moderno. Miembro del grupo Metron, realizó un histórico aporte crítico a la arquitectura de posguerra. Ya en Argentina (1948) su trayectoria académica-cultural comienza en Tucumán, siguiendo por Córdoba y San Juan, iniciando su historia en Mendoza en 1960.

Luego de la exposición de la Feria de las Américas (1954), con más de cien pabellones en el Parque General San Martín, Mendoza era una ciudad alejada culturalmente de los caminos de la modernidad, muy distante de asumirlos o adoptarlos. A principio de los sesenta, las obras construidas tanto por ingenieros como por arquitectos, eran en general de estilos históricos y pintoresquistas, destacándose en forma aislada, sólo algunos edificios vanguardistas de arquitectura internacional y racionalista.

Mendoza no contaba con una Facultad de Arquitectura, pero si tenía un valioso grupo de líderes de la modernidad relacionados con lo científico, histórico, sociológico, arquitectónico, geográfico, jurídico, filosófico y artístico; un verdadero oasis cultural cuyano entre los que se destacaron: Guido Soajes Ramos, Daniel Ramos Correas, Juan Draghi Lucero, los hermanos Civit, Dardo Pérez Guilhou, Luis Casnati, Julio Soler Miralles, Juan Schobinger, Victor Delhez, Abelardo Pithod, Julio Perceval y Edmundo Correas siendo algunos de los numerosos nombres que integraron el patrimonio cultural provincial. Entre todos aquellos académicos y artistas que imaginaron una escuela de arquitectura en Mendoza se encontraba Enrico Tedeschi.


Imagen 2. Escalera. Fuente- Archivo FAUD Universidad de Mendoza.

La arquitecta Eliana Bórmida, como alumna de la llamada Escuela de Tedeschi, realiza en el libro Enrico Tedeschi Work in Progress una semblanza de su maestro, describiéndolo como un hombre moderno que llegó a Mendoza en la década del sesenta para participar de un proyecto universitario modelo, transmitiendo durante ese tiempo su espíritu y convicciones de modernidad.

La Escuela de Tedeschi, como llamaban a la Facultad de Arquitectura en el resto del país, era reconocida como un ámbito académico reducido, nuevo y prometedor. El arquitecto italiano, hombre de amplia cultura y pocas palabras, pero de una gran lucidez y precisión de pensamiento, junto al experimentado Daniel Ramos Correas y un grupo de jóvenes y entusiastas profesores, ideó un plan de estudios que comprendía clases teóricas y sobre todo talleres de arquitectura. Estos intercambios académicos-educativos comenzaban en horas  de la mañana, terminando a altas horas de la noche. El ritmo era intenso y el rumbo claro y coherente (Adagio & Sella, 2013).


Imagen 3. Galería. Fuente- Archivo FAUD Universidad de Mendoza.

Esa modernidad transmitida exigía a sus alumnos estar permanentemente informados, con conocimientos integrados de distintos campos: Historia de la arquitectura y el urbanismo, historia del arte, historia social y del territorio, poblamiento territorial y ciudades, paisaje natural y cultural, arquitectura orgánica y racional, sitio y clima, construcción y materialidad, estructuras resistentes, plástica y composición espacial, usos de los espacios, eran campos donde se desarrollaba la formación del futuro arquitecto, alejado de la influencia de las bellas artes y de lo meramente ingenieril. (Tedeschi, 1980) Allí colaboraban arquitectos, artistas plásticos e ingenieros de renombre, así como también profesores permanentes e invitados, todos aportando sus enfoques de los postulados de la arquitectura moderna. Siempre con la convicción de que la arquitectura posee otra dimensión que va más allá del proceso proyectual y de la realización de la obra.


Imagen 4. Fachada. Fuente- Archivo FAUD Universidad de Mendoza.

La Mendoza que Enrico Tedeschi encontró a principio de los sesenta, cuando comenzó su tarea de decano de la Facultad de Arquitectura, era una ciudad con un crecimiento notable que comenzaba a generar la conurbación del Gran Mendoza, con los severos conflictos que requerían soluciones urgentes de ordenamiento, planificación y diseño. La velocidad de los cambios urbanos motivó a la Facultad a realizar un análisis y seguimiento de los mismos. La Municipalidad de Mendoza le encargó a Tedeschi el diseño de un Plan de Ordenamiento Urbano, que concluyó presentándose como “Expediente Urbano” por un equipo multidisciplinario. Este estudio planteo un método de observación y análisis de la realidad afectada por los cambios de la ciudad sobre el territorio. La mirada de Tedeschi fue amplia, humana y científica, considerando la escala macro del territorio y la escala micro del individuo, su vecindario y su contexto.


Imagen 5. Fachada . Foto – Leonardo Codina.

El maestro con esta nueva concepción de la escala del objeto arquitectónico, y con el enunciado de funcionalidad, orden, simplificación, estandarización, higiene, confort y seguridad, sintetizado en su libro Teoría de la Arquitectura, presentó las bases para proyectar la buena arquitectura, apoyada en la funcionalidad de los espacios de acuerdo a los usos, la adaptación al clima y al contexto cultural, social y físico. Tomar conciencia de habitar un oasis que depende del riego artificial, en un territorio de clima desértico, con importantes riesgos sísmicos, condicionó los procesos proyectuales de sus alumnos. También se trabajó con una escala de valores arquitectónicos diferente a la acostumbrada por la belleza académica, donde lo valioso sería evaluado por el interés despertado en el usuario u observador. Se enseñó así que la forma arquitectónica surge de una creación espacial y artística basada en: la interpretación de los programas de necesidades, la funcionalidad de los usos del espacio, la coherencia entre el espacio interior y el exterior, la contextualidad de la obra, los condicionamientos del control solar y de las brisas, la estructura sismo-resistente, la lógica constructiva y la materialidad despojada.

El modernismo llegó así a Mendoza de la mano del organicismo, del racionalismo y en menor escala del brutalismo. Todo esto generó mucho entusiasmo en alumnos y profesores de la Facultad. La escuela de Tedeschi no cerraba nunca. La investigación científica fue para él una constante, buscando siempre abrir caminos de nuevos conocimientos, como la energía solar, el medio ambiente y la arquitectura bioclimática, creando un Instituto de Investigaciones dentro de la facultad, que más tarde formaría parte del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).


Imagen 6. Galería. Foto – Leonardo Codina.

En los años setenta, con las universidades politizadas por la situación complicada del país, Tedeschi es destituido y abandona la Facultad junto al grupo de docentes que lo acompañó durante largos años. Sus exalumnos, hoy muchos de ellos profesores destacados de la misma Facultad, coinciden en afirmar que nunca más se volvió a sentir aquella unión e interrelación extraordinaria del cuerpo docente, que sin la guía del arquitecto italiano, comenzó a mostrar interés por el eclecticismo posmoderno, separándose del estudio de la historia, de la teoría y de la crítica arquitectónica. Se comenzó a popularizar el formalismo, sin duda muy importante, pero lejos de la cultura arquitectónica, sin marcos de referencia ni fundamentos. La arquitectura estaba cambiando.


Imagen 7. Escalera. Foto – Leonardo Codina.

Legado de un Maestro:

Según Alejandra Sella, la obra Teoría de la Arquitectura (1962) de Tedeschi se considera por un lado, un trascendente aporte al corpus de la teoría disciplinar bajo un prisma amplio, interpretación de la realidad del fenómeno complejo de la arquitectura y pensamiento propositivo, y por otro, sostiene su capacidad para ser la manifestación de lineamientos teóricos que sustentan la práctica que le fue contemporánea.

La unión entre teoría y praxis, es decir la formulación del andamiaje de fundamentación de la producción arquitectónica y la corroboración de la misma en obras específicas se presenta como un momento de extraordinaria contemporaneidad (Adagio & Sella, 2013).


Imagen 8. Galería. Fuente- Archivo FAUD Universidad de Mendoza

En Mendoza, Tedeschi fue decano y principal responsable de construir el edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Mendoza, así como también de elaborar una teoría de la arquitectura, fundando esa nueva institución, que serviría como modelo de cultura universitaria y técnica. Era seguro que no realizaría un edificio tradicional, sino que aplicaría los conceptos de la modernidad en un objeto arquitectónico contemporáneo: Tecnología, condiciones locales, sociales y personales. Su ubicación sería eficiente en relación a la luz solar directa y a la ventilación natural, demostrando así que “las tecnologías son consecuencia de las ideas y no de sus causas” (Adagio & Sella, 2013).

El edificio de la Facultad de Arquitectura de Mendoza representa una obra paradigmática de los años sesenta. El análisis realizado por el arquitecto Leonardo Codina en su libro La estructura como instrumento de una ideaEnrico Tedeschi, nos sirve para entender el proceso de la gestión, proyecto y construcción del edificio de complicada ejecución, por ser una institución nueva y de gestión privada. El proyecto y su decisión final se realizaron de común acuerdo entre Tedeschi, el Ingeniero Diego Franciosi (gerente de prefabricados SCAC) y el Ingeniero Roberto Azzoni en cálculo general (Codina, 2013).

 Forma y tecnología de un edificio paradigma

Codina describe en su libro una estructura externa de 20.40 metros, organizada en cuatro módulos, incorporado una estructura perpendicular de cada nivel de piso,  presentando cuatro plantas libres para talleres, aulas y otros espacios necesarios determinados por programa. Terminado el diseño, se suma un lote vecino, que permite añadir dos módulos más al edificio, que había sido diseñado originalmente según las proporciones áureas.



Imagen 9. Edificio en Construcción. Fuente- Archivo FAUD Universidad de Mendoza

La escalera, una vez definida la ampliación, queda ubicada en forma asimétrica. Con la resolución de la estructura “afuera” o exoestructura, se pudo resolver la fachada, el control solar y el uso de galerías al norte, en respuesta al clima mendocino, a la verificación sísmica y a las plantas libres.

Imagen 10. Planta 1°Piso. Fuente- Archivo FAUD Universidad de Mendoza

El terreno estrecho y profundo permitió ubicar el edificio atrás, elevándolo a 1.65 metros sobre el nivel de la calle dándole una presencia imponente, dejando adelante un gran espacio de ingreso. La estructura está formada por 157 elementos prefabricados: Columnas cónicas centrifugas, vigas pretensadas transversales de 12.50 metros de luz y 0.50 metros de altura, caballetes o elementos en X, vigas canaletas de las cubiertas y losetas de entrepisos y cubierta. La construcción se fue realizando piso a piso, y el montaje se realizó en forma simultánea con las dos fachadas. Los cerramientos y tabiques son modulados, la carpintería y vidrio transparente se encuentra al norte y los vidrios dobles con relleno térmico al sur, ambos con vidrios corredizos superiores para asegurar ventilación (Codina, 2013).

Imagen 11. Plano fachada. Fuente – Leonardo Codina

Tedeschi destaca la formación del arquitecto y su relación con el ingeniero calculista: “con su colaboración la imaginación creadora del arquitecto se convierte en realidad concreta” (Adagio & Sella, 2013).

Tedeschi pensaba que el arquitecto debe conocer cada uno de los principios de todas las disciplinas involucradas en el proyecto arquitectónico.  El edificio de la Facultad de Arquitectura se convierte en una sola pieza entera, siendo imposible separar sus elementos sin comprometer las relaciones entre ellos. Es un volumen unitario, de una misma trama estructural.

Imagen 12. Croquis del autor. Fuente- Archivo FAUD Universidad de Mendoza. 

Reflexión Final                                                                                              

El libro “Teoría de la Arquitectura” de Enrico Tedeschi es concluyente en la creación del edificio de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Mendoza. Pensamiento y proyecto del autor se presentan en una unión singular, materializándose en una obra paradigmática de la arquitectura latinoamericana, donde el pensar y el hacer se manifiestan transformando lo textual en ejemplar. El edificio realizado en la ciudad de Mendoza se convierte de esta manera en testimonio vivo que permite delinear el pensamiento proyectual del gran arquitecto modernista, con una respuesta arquitectónica acorde a su extraordinario aporte disciplinar.

La Teoría revela la Praxis.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias:» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  • RAE. (2014). Diccionario de la Real Academia Española. http://www.rae.es/.
  • Adagio, N., & Sella, A. (2013). Enrico Tedeschi Work in Progress. Mendoza: EDIUM.
  • Codina, L. (2013). La Estructura como instrumento de una idea. Buenos Aires: 1:100 Ediciones.
  • Tedeschi, E. (1980). Teoría de la Arquitectura. Buenos Aires: Nueva Visión.

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»María Cecilia Schroh» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecta por la Universidad de Mendoza (UM), Mendoza, República Argentina.

Profesor universitario por la Universidad de Mendoza (UM), Mendoza, República Argentina.

Maestrando en Desarrollo Sustentable del Hábitat Humano por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN- FRM), Mendoza, República Argentina.

Cursa actualmente la Especialización en Investigación y Docencia para el Nivel Superior por la Universidad de Mendoza (UM), Mendoza, República Argentina.

Diplomada en Procesos Proyectuales Complejos por la Universidad de Mendoza (UM), Mendoza, República Argentina.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»4577,4576,4575,4587,4586,4585,4584,4583,4582,4581,4580,4579,4578,4574,4573,4572,4571,4570,4569,4568,4567,4566″ meta=»1″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Casatomada / Mariano A. Ferreti

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»#casatomada» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Mariano A. Ferreti – Dr. Arquitecto – Argentina» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]“Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia […] Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No sé por qué tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mí, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas”. (Cortazar, 1946)[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#63858b» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#63858b» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Con estas palabras, Cortázar definía en su cuento las peripecias de sus dos personajes encerrados en los vericuetos persistentes de la memoria de su casa en alguna parte de Buenos Aires… Personajes que, siendo hermanos podrían haber sido cualquier otra cosa menos la inconsciencia de haber transitado media vida atrapados en el recuerdo, la certeza y la resignación. Como cuando los arquitectos tejemos, al proyectar, sin pensar que lo hacemos condicionados por historias que nos atraviesan y cuyos hilos al trenzarse constituyen una urdimbre plagada de contradicciones. Probablemente Irene, nuestra invitada ausente, y digo ausente por la aparente presencia sin espacio, donde el tiempo que ya no es su tiempo ha quedado subsidiado a la existencia de los otros. Un tiempo prestado o quizá entregado al monumento que construyen los objetos empolvados, los nombres traspasados de generación en generación o lo que resulta aún más perturbador: el horror al vacío narrativo de nuestras redundancias en la acción del habitar.

“Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo”. (Cortazar, 1946)

Irene se escandalizaría, es cierto, precisamente por la conciencia de haber entregado todo su tiempo tejiendo siempre lo mismo, del mismo modo y en las mismas circunstancias. El, en cambio, hubiera preferido mil veces no haberse acostumbrado a releer sus libros sin antes haber hurgado en las librerías de Buenos Aires los textos nuevos que iban apareciendo…aunque en esa época llegaban pocos títulos en francés a la Argentina. Como sea de que se trate, nos hallamos expectantes a la existencia de la posibilidad de que algo pueda ser de otra manera en su proceso de relectura…y en eso consiste la acción como forma de política en la construcción del espacio arquitectónico: la posibilidad.

Lo posible, ya lo sabemos, es otra cosa. Hoy todo es posible en el ámbito de la arquitectura, o casi todo. Estamos quizá hartos de tanta producción que pueda, como dice nuestro protagonista, repetirse sin escándalo. Nuestros espacios contemporáneos son como los libros que releemos una y otra vez, pero sin preguntarnos para qué lo hacemos, para qué repetimos constantemente las fórmulas ya probadas sin tensiones ni mayores cuestionamientos. Son las lógicas productivas en la era de la reproducción técnica, la seriación, el desecho y la caducidad permanentes que hacen de toda una tonalidad existente, una frontalidad que cancela toda interpretación posible, todo conflicto. Nuestras arquitecturas carecen de profundidad y hacen de la narración un conjunto monocorde que simplifica toda la provocación reinante en un solo modo de posicionamiento donde lo subjetivo queda resumido a la mera utilización del tiempo en formas de existencia cerradas sobre lo previsible y lo políticamente correcto.

“Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble cómo se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa”. (Cortazar, 1946)

Figura 1: interpretación publicada del esquema de planta de la casa en cuestión. Fuente: “Casa tomada en traducción al diseño gráfico”. Juan Fresán (1993). Barcelona: Ediciones Minotauro.

El hecho importante aquí es, que ante la escasez de discursos que nos interpelen en relación con la historia de nuestra propia existencia, no se nos ocurre otra cosa que el abandono y la resignación a lo posible… como estos hermanos de la casa, que clausuran permanentemente la posibilidad de que lo nuevo acontezca. Cuando la posibilidad es cancelada, lo posible se hace cargo de la escena:

“Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venía impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tiré contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.

Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:

-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo.

Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.

-¿Estás seguro?

Asentí.

-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado”. (Cortazar, 1946)

Nuestra tarea como pensadores de espacios es pensar. Es ocupar el tiempo para discurrir en la posibilidad de lo diferente, de lo nuevo frente a lo consensuado, es decir, lo novedoso. Y aquí, otra vez la aclaración: novedad no es lo mismo que novedoso.

Novedad es, una condición inherente a la experiencia de lo nuevo como posibilidad abierta al interior del individuo en puro tiempo presente de la acción narrativa que habilita la pregunta por el pasado de las cosas. Novedoso es, quizá, una relación de posicionamiento frente al pasado y que, una vez acontecido, se convierte en rutina…una forma de construcción que ya sabemos no habilita la posibilidad de la novedad. Esto fue ensayado una y otra vez por las vanguardias arquitectónicas para cuestionar la historia a partir del mecanismo simplificador de la abstracción y ella, como forma operativa frente a la singularidad de los eventos históricos se convirtió en rutina, hasta hacerse polvo por medio de su repetición ya que el objeto de su manipulación termina siendo una exterioridad al individuo que nunca es perforada o atrapada para provecho de su existencia.

En lo novedoso radica la despolitización de la existencia que no sólo no interpela, sino que entretiene y distrae por la fugacidad de sus apariciones. Sigamos atentamente la próxima escena:

“Irene estaba contenta porque le quedaba más tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papá, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:

-Fijate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?

Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar”. (Cortazar, 1946)

¿Se puede vivir sin pensar? Quizá se pueda permanecer suspendido, atónito y sorprendido, pero no indiferente a los efectos reveladores de la memoria que nos perturba e interpela desde nuestras propias contradicciones. El trabajo del arquitecto es una plataforma que revela los recovecos ocultos de la subjetividad y es, por lo tanto, un ámbito de discusión que trasciende cualquier postura disuasoria que se pretenda encarnar. Más aún si en la conciencia del que lo ejercita no existe la necesaria autocrítica para hacer de todo ello un acto de posicionamiento sobre el lugar que nos compete en la contemporaneidad.

Una creciente incertidumbre se percibe en los habitantes de esa desafortunada casa donde el desconcierto se fundamenta en el abandono o la autoexclusión a formas de habitar que se hacen cargo de las preguntas por el modo de utilizar el tiempo y sus inevitables consecuencias:

“Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.

No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían más fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oía nada.

-Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.

-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.

-No, nada” (Cortazar, 1946)

Estos personajes, que se parecen mucho a nuestros contemporáneos de la neo modernidad, han resignado el conflicto inherente a la vida doméstica que muchas veces ponemos en cumplimiento de otros cuando habitamos los espacios de nuestra intimidad como si fuesen espacios de otros o de todos, es decir, cuando utilizamos sin hacer uso, y aquí es crucial lo que entendemos como apropiación. Si apropiarse es hacer propio algún bien que no lo era, como por ejemplo las cosas que son de los otros utilizadas para nuestro provecho o por lo pronto, hacerse cargo uno mismo del uso de algo que no necesariamente es nuestro o, en cualquier caso, de algo que también es nuestro. Esa es la condición fundamental de lo habitable que debería existir en todo espacio arquitectónico, porque de lo contrario, incurriremos en la dramática omisión -involuntaria al fin- de hacer de la arquitectura una escenografía para que en todo momento seamos otros. Como cuando asistimos a una fiesta con el prejuicio del aburrimiento, sabiendo de antemano que todo lo que se nos presentará de alguna u otra forma, ya pertenece al campo de lo dado, de lo determinado.

“Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.

Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada”. (Cortazar, 1946)

La acción final narrada por nuestro autor permite graficar las consecuencias inevitables de la falta de cuestionamientos en el ejercicio del habitar… pero, ¿cómo es que llegamos a eso? ¿cómo es que resignamos a los otros lo que en su esencia debería ser siempre nuestro? ¿y si los otros sólo son el reflejo de nuestra propia incapacidad de hacernos cargo de encontrar un nuevo sentido a las cosas?… una forma diferente de pensar para qué hacemos lo que hacemos.

Figura 2: publicación del cuento por la editorial Alfaguara cuya interpretación de portada alude a la porosidad y permeabilidad de los espacios interiores. Fuente: web profesional de la diseñadora gráfica Sofía Kuchikian. (https://sofiakuchikian.com)

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias:» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  • Cortázar, Julio, (1946), Casa Tomada, Madrid España, Alfaguara. Julio Cortázar (1914), es uno de los escritores argentinos más importantes de todos los tiempos. Muchos de sus cuentos se encuentran entre los más perfectos del género, siendo “Casa tomada” aquel que más interpretaciones ha habilitado en diversos ámbitos como la crítica sociológica, la política o el cine.

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Dr. Mariano A. Ferretti» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecto egresado con honores por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Córdoba, Argentina. 1999.

Máster en “Teoría, Crítica y Proyecto” por la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC). Barcelona, España. 2001.

Doctor en Arquitectura y ciudad por el Programa Interinstitucional de Doctorado en Arquitectura – PIDA. Universidad de Guanajuato (UG). Guanajuato, México. 2018.

​Ha ejercido profesionalmente en varias oficinas de arquitectura tanto en España cómo en Argentina en proyectos relacionados con el hábitat y el espacio público de pequeña y mediana escala.

Desde el año 2010 al 2018 se desarrolla profesionalmente en México como docente e investigador tanto en grado como en posgrado en la Universidad De La Salle Bajío (UDLSB), el Tecnológico de Monterrey (ITESM) y la Universidad de Monterrey (UDEM) como así también profesor invitado de la Escuela Superior de Arquitectura de Guadalajara (ESARQ). Ha publicado libros y artículos en temas de morfología urbana y espacio público e impartido cursos de posgrado, conferencias, exposiciones y mesas redondas en torno al proyecto doméstico de la Arquitectura Moderna, la problemática de los contextos urbanos sometidos a las lógicas de la acumulación del capital, el rol de la arquitectura y los arquitectos en los distintos ámbitos de actuación como así también las implicaciones de la subjetividad en los procesos de ideación de la forma arquitectónica tanto en España como en México, Perú, Costa Rica y Argentina.

Es fundador de la Escuela Radical de Arquitecturas (ERA) junto a otros colegas mexicanos.

Reside y trabaja en Argentina.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»4500″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]