La complejidad del hábitat rural y su recorrido / Ana Asensio

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»La complejidad del hábitat rural y su recorrido; un glosario
» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Ana Asensio – Arquitecta – España» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Los hábitats rurales no son homogéneos, ni tampoco lo son las miradas que se proyectan sobre ellos. La percepción que se tiene sobre el mundo rural y por tanto las maneras de interactuar con él o de desarrollarse que se imponen a través de los imaginarios colectivos, también son diversas.

La andadura de pueblos, aldeas, pedanías o hábitats dispersos, sigue caminos más o menos clasificables a grandes rasgos. En este texto se inicia, de este modo, la creación de un pequeño diccionario donde recoger, en términos concretos, los diferentes rostros que pueden adquirir las poblaciones rurales y su desarrollo; y es que los caminos son múltiples, incluso aunque muchos de ellos coincidan en las inquietudes de trasfondo y también en los objetivos: fijar la población en el rural, aumentar sus opciones, y asegurar un desarrollo económico, están siempre detrás de estos caminos que se inician. Cómo se interpretan esas intenciones, y cómo se llevan a cabo sus acciones, eso es otro cantar.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]A) Musealización

Algunas poblaciones rurales han destacado por poseer una belleza especial, una historia que, en el paisaje, la trama urbana y la extrusión de sus viviendas e infraestructuras, se ha materializado de manera sutilmente hermosa o particular. Muchos son los pueblos bellos, pero no todos son tocados por ciertas políticas que, pretendiendo conservar y poner en valor (además de la constante necesidad de generar un desarrollo económico) acaban deteniendo bruscamente los lugares en un punto de la línea del tiempo. El turismo, fiel aliado de la musealización de los lugares, es el único que acaba añadiendo una capa que se superpone a esa belleza intrínseca, el único con la potestad de añadir transformación física al superprotegido y superconservado lugar. Esa población tiende poco a poco a su muerte como espacio vivencial, como hábitat, para convertirse en los pasillos de un Louvre donde los muros son las propias obras expuestas donde los bares, cafeterías y tiendas del museo campan a sus anchas.

B) Folclorización

De nuevo víctima de su belleza, como el film de Malena, pero con matices diferentes. Esta vía de desarrollo de las poblaciones rurales opta por la exteriorización constante de lo identitario, reducido a lo folclórico y pintoresco, a lo que se le suma como aderezo todo aquello folclórico y pintoresco que combine bien con sus rasgos identitarios. Se convierten, los pueblos, en un batiburrillo de muestras de cuán típico y particular se es, aunque parte de ello sea simplemente falso, importado, o aliño. Por supuesto, el turismo también es un buen amigo de la folclorización, en un proceso que a diferencia del anterior, no detiene lo patrimonial en el tiempo, sino que lo deforma, adorna, le pone música, guirnaldas y le toca las castañuelas, haciendo del patrimonio material e inmaterial una especie de obra del Moulin Rouge. Todo patrimonio popular es fácilmente guiable por esta senda del hiperfolclore.

C) Teatralización

En ocasiones, este tipismo se enfrenta con las aspiraciones reales de la población, que en el fondo ven su entorno construido un lugar de atraso alejado de los lujos de la modernidad. Si esta mirada aspiracional de los asentamientos rurales se orienta hacia lo urbano (o urbanita), desde entornos más empobrecidos se hace hacia lo importado, lo occidental, y todo Dorado que idealiza una idea de desarrollo que camina de la mano de la prosperidad.

Nos encontramos ante poblaciones que abandonan sus construcciones populares para construirse una nueva asumiendo que por emplear cemento u otros materiales industrializados, a rasgos generales, es mejor, más moderna con un mayor estatus social. Lo cierto es que en numerosas ocasiones esos materiales y tipologías no son empleadas con conciencia al asumir per se que son mejores en cualquier circunstancia, produciendo un hábitat inhabitable.

Pero no olvidemos de por dónde comenzamos: la belleza de un tipismo habitacional y un paisaje cultural que hay que hay que azuzar y corear para que esa carroza de monedas que se entiende por turismo no pase de largo. El turismo quiere lo popular, pero su población ya no quiere construir así (puede que ya no sepa construir así); “pues lo escenografiamos”.

Comparto el ejemplo de un pueblo en el valle del Draa, Tamnougalt, al sur de Marruecos. El Draa destaca en el paisaje seco y rocoso como un río verde, un paraíso de dátiles que alberga construcciones de leyenda, los qasar y sus kasbah, construidos en tapia alcanzando alturas magistrales. La población poco a poco abandona el qasar para levantar un nuevo pueblo junto a él que permite la mejora de la calidad de vida de la modernidad a la que se aspira. El nuevo pueblo es de bloque de hormigón y poco más, en un territorio que alcanza temperaturas apocalípticas. Es literalmente inhabitable, por no hablar del coste que requiere la importación del material, o el sobrecoste energético que les conlleva al verse obligados a climatizar. Para poder acoger turistas, se construyen hotelitos de bloque de hormigón imitando las antiquísimas kasbah, que luego se revisten de barro; ni que decir tiene que muchos turistas entran a ellas creyendo que están en una obra de la arquitectura en tierra, a pesar de los 45ºC que puede haber en el interior de unos muros donde la inercia térmica brilla por su ausencia. Las instalaciones necesarias para sostener esta infraestructura a veces provocaban apagones en el pueblo nuevo, y así sucesivamente, en un despropósito de escenografía de lo popular causada por lo que el libro de Rist llamaría «el desarrollo, historia de una creencia occidental».

D) Exotización

Este caso podría consistir en el opuesto al anterior, encontrando en el habitar popular del entorno rural más aislado o precario, su lugar; solo que como siempre, en todo hay matices. Nos encontramos ante poblaciones que valoran su paisaje y quieren continuar en él, pero que sienten el peso de una falta de comunicaciones y relaciones que afectan a su prosperidad diaria; a esto se suma un descenso de la productividad de un suelo cada vez más agotado y sometido a estrés por la variación de condiciones causada por el cambio climático. Su forma de vida con una economía básica de subsistencia choca de manera frontal con la vida encarecida de las ciudades, que establecen un hándicap altísimo para los pobladores rurales.

Las comunidades en esta situación, antiguamente subsistentes por la agricultura y el pastoreo, hoy encuentran una esperanza en un tipo de turismo llamado vivencial. Especialmente desarrollado en Latinoamérica, no es análogo al «turismo rural» europeo, que en los 90 vino para imponerse como concepto sobre lo que antiguamente era simplemente «ir de pueblos». Este concepto se basa en la inmersión local, por lo que ganan un especial peso los lugares más rurales o aislados, sumando un plus «explorador» a ese turista que paga por vivir la experiencia. No hace falta decir que numerosos viajeros portan una mirada paternalista sobre estos lugares que «admiran» por su vida «primitiva», mientras veladamente se admiran también a sí mismos también por «haber llegado allí». Al mismo tiempo, a las comunidades huésped les genera una especie de horizonte único en el que servir al turista se convierte en su principal opción. Al estar trabajando en el mejoramiento de la vivienda rural indígena en los valles aledaños a la ciudad de Cusco (2017), algunos vecinos me contaban «estamos arreglando nuestras casitas, queremos avanzar, mejorar y así podremos traer grupos de turistas»; otros explicaban «si metes cemento ya cambia la escenografía… los turistas no quieren casa de cemento» o «esto es terreno virgen, aún no hay turismo por aquí; deberían venir las agencias a estudiar la accesibilidad, ver por dónde se podría entrar». Resulta agridulce este proceso en el que la arquitectura popular se mantiene y mejora, se trabaja en comunidad o se mejoran las comunicaciones – pero para los visitantes- que inevitablemente transformarán una forma de vida en la representación de sí misma donde lo precario o primitivo resulta exótico.

E) Inclasificable

En lo que a caminos seguidos por poblaciones rurales se refiere hay casos del todo inclasificables, pero que dan muchos datos sobre esa necesidad de ser situados en el mapa y atraer visitantes. El ejemplo más descolocante que conozco es el caso del pueblo de Júzcar, una población completamente común en la serranía de Ronda (Málaga). Este pueblo tan común como cualquier otro fue tocado en 2011 por una varita mágica llamada Sony Pictures, que decidió que este lugar acogería su gran estreno del año: la película de Los Pitufos. Para ello, los 200 vecinos dieron su consentimiento para que el pueblo entero fuera pintado de azul, todas las viviendas, y hasta la iglesia y el cementerio. La vida del pueblo cambió, comenzando a recibir visitantes en aumento exponencial y situando Júzcar en el mapamundi como el primer «Pueblo Pitufo» del mundo.

Cuando la productora, finalizada la campaña, planteó restituirles sus viviendas tal y como las cedieron, la población votó de manera unánime un «no»: el pueblo se quedaría azul. Además, comenzaron a ir adaptando sus pequeñas infraestructuras al turismo. A los pocos meses no había población en paro. Tanto fue así que los herederos de los personajes de animación, hace unos años, comenzaron a exigir al ayuntamiento que les debía retribuir un porcentaje (no bajo) de sus ingresos totales en concepto de derechos de marca (batalla legal que el ayuntamiento ha perdido). Hoy el «pueblo pitufo» no puede ser más llamado así oficialmente, ni exhibir figurines por sus calles ni beneficiarse de una explotación económica de estos personajes de ficción; sin embargo su color azul con sus celebraciones y visitantes se mantienen, todos felices. Los caminos del destino son inescrutables.

F) Maltrato

El maltrato es por desgracia, una de las principales transformaciones del semblante de las poblaciones rurales más comunes. En estos casos el mantener habitado y productivo un lugar pasa por encima del reconocimiento de sus valores naturales, arquitectónicos e incluso culturales. Comienzan a aparecer ampliaciones de viviendas en bloque de hormigón, mejoras de la habitabilidad con acabados fuera de lugar, construcciones secundarias con materiales de residuo, y un largo etcétera. Algunas de esas intervenciones en el paisaje acaban creando una nueva imagen habitual de estética cutre-costumbrista, como los cercados con muelles de Somier.

Podría pensarse que estas intervenciones de maltrato del paisaje parten de una falta de recursos que impide realizar intervenciones más apropiadas, sin embargo, en naciones en las que no existe una gran desigualdad o precariedad extendida, ocurre igualmente sin poder achacarlo a este motivo, siendo el origen principal, simple y llanamente, la falta de cultura de lo popular, de educación paisajística, y de sensibilidad hacia los entornos que nos abrigan.

A esto se suman, por supuesto, las trazas del urbanismo caníbal, que en su agresividad insaciable y falta de escrúpulos, ha dañado sin posibilidad de vuelta atrás todos nuestros paisajes.

G) Abandono

Junto al maltrato, el abandono es la más creciente de las situaciones, siendo preocupación constante en los debates de desarrollo territorial a nivel internacional. La población joven disminuye, teniendo que marchar a núcleos urbanos en busca de oportunidades laborales y de desarrollo personal. Es un proceso que se retroalimenta, por tanto, que aumenta exponencialmente.

La cuestión es que muchas de estas personas quisieran poder estar fijados en el rural, desarrollando su actividad en el territorio al que pertenecen o un día decidieron pertenecer, sin embargo, debido al abandono por parte delas políticas de desarrollo y políticas empresariales, se establece una desigualdad de oportunidades que obliga al éxodo de la población. Es importante recordar esto cuando analizamos la fuga de población de lo rural a lo urbano y no responsabilizar de ello a los propios pobladores; como si de una casuística “natural” se tratase.

H) Vuelta origen

El extremo del despoblamiento son pueblos que quedan absolutamente deshabitados, siendo el último paso el traslado de la población envejecida a zonas en las que puedan ser atendidas de mejor modo. Solo en España, existen centenares de asentamientos absolutamente deshabitados (por causas de todo tipo, no sólo el éxodo) o al borde de esa situación.

Como iniciativa llamativa, algunos ayuntamientos deciden ofertar la adquisición de viviendas o terrenos a coste muy bajo, como incentivo para atraer población joven que revitalice las construcciones, cultivos y que forme una familia. En estos tratos suele estar incluido un compromiso de años de estancia y la rehabilitación de parte de las construcciones propias o comunes.

Llaman la atención algunos casos polémicos e incomprensibles como el del pueblo despoblado de Fraguas (España), donde el Estado creó cotos de caza y permitió maniobras militares en décadas precedentes, al que una serie de repobladores okupas llegaron en 2013 para instalarse y restaurar motu propio las construcciones. Estos incómodos visitantes que con su propia economía, energía, tiempo, con técnicas tradicionales, volvieron a activar la población; hoy se enfrentan a delitos por usurpar el monte público; además se les acusa de un delito contra el patrimonio por el que les piden dos años de cárcel y un delito de daños, castigado igualmente con dos años. Este modo de proceder resulta chocante, extremo y también paradójico, que hace que nos formulemos la pregunta ¿cómo exactamente se plantea la problemática y necesidad de repoblación rural?

Lo que está claro es que hay muchas personas interesadas en no abandonar sus poblaciones a base de promover la inversión en carreteras, colegios, telecomunicaciones, pero también muchas otras atraídas por lo rural, interpretado desde una especie de “vuelta al origen” donde precisamente el aislamiento, las técnicas antiguas, los saberes perdidos y la búsqueda de conexión total con la naturaleza son el peso principal en la balanza, llevando hasta en ocasiones como la vista a actuar por encima de la ley, pero de la mano de la lógica y el valor basal de un lugar.

I) Reinvención / Transición / Nueva identidad

La realidad es que ni la hiperprotección por un lado, ni la falta de regularización y políticas de desarrollo por el otro, son efectivas o válidas. Hay que ser consciente de que los lugares necesitan una evolución, que su identidad primigenia es un manantial que alimenta el crecimiento de otras personalidades acordes al momento y necesidades actuales, pero respetuosas con el lugar, su memoria, su paisaje y sus habitantes.

Como ejemplo de éxito citaría al pequeño pueblo almeriense de Almócita (España), que, desde el inicio de la crisis española hasta ahora, no sólo no ha reducido su población, sino que la ha aumentado, pasando de 156 habitantes en 2006 a 174 en el último censo en 2017, a base de poner en marcha acciones territoriales, culturales y de desarrollo sostenible.

Así, este pueblo ha creado un carril bici que conecta Almócita con las poblaciones vecinas; organiza cada año el festival “Alma de Almócita” que consigue desplazar a los habitantes de la capital hasta él; además, Almócita forma parte de las Redes de Transición, un movimiento internacional que se organiza en cada país mediante una red formada por iniciativas locales y un eje vertebrador: “convertir las comunidades en las que se vive en lugar resiliente, más sanas y vibrantes, de fuerte carácter local, que reduce al mismo tiempo la huella ecológica. Acogido a la Transition Network, Almócita ha implementado un gallinero comunitario, un espacio de producción de setas ecológicas, un horno comunitario, así como constantes actividades capacitadoras, encuentros, mercados, viajes de formación a otras comunidades, etc. Siempre en materia de energías renovables, economía local, educación colectiva.

Es curioso observar la evolución de este lugar, ver cómo cada vez más gente la sitúa en el mapa, y sobre todo constatar que, mientras en lugares cercanos se quedan sin niños en la escuela, se escucha a más parejas y familias jóvenes decir “me gustaría irme a vivir a Almócita”.

J) Internacionalización /Glocalización

Sin duda, la intervención que inclina la balanza con un peso crucial son las telecomunicaciones, que consiguen permitir a lugares aislados dotar de puestos de trabajo remotos a jóvenes de cualquier parte del mundo, atrayendo población tanto fija como rotativa pero constante. Este flujo, alejado del habitual y dañino flujo turístico, habita los pueblos despoblados. Pero, además, actúa como altavoz, haciéndolos atrayentes para jóvenes de otros lugares, potenciales futuros inversores o propietarios. Este flujo también permite la entrada de fondos en pequeños pueblos, reactivando su economía de productos locales, bares y supermercados, y sin convertirlos en la feria del souvenir y el artificio.

Cito el caso del pueblo gallego Senderiz (España), y del coworking/coliving Sende, recuperando un fragmento de la entrevista realizada a Edo Sadikovic, cocreador de Sende, “En Senderiz encontramos nuestro hogar, que estamos compartiendo con gente creativa, innovadora y emprendedora de todo el mundo. Hemos creado un espacio coliving & coworking en la aldea de 20 habitantes. […] El equipo de Sende, junto con familiares, amigos y colaboradores, ha intentado recuperar algunas casitas de piedra. Hemos creado espacios donde la gente puede venir a trabajar, crear e innovar. Hemos llevado un proceso de adaptación con vecinos, porque nosotros éramos los que teníamos que encajar en la rutina de pueblo, y poco a poco hemos hecho grandes amistades con nuestros vecinos que llevan aquí toda la vida. […Trabajamos con emprendedores y nómadas digitales que vienen aquí, con artistas y creativos que vienen a dibujar, escribir y diseñar, y con educadores que organizan junto con nosotros seminarios y formaciones. […] Cuando tenemos eventos con 30 personas, estamos duplicando la población de la aldea. Y claro, todo esto llama mucho la atención a los lugareños, que ya están acostumbrados a ver nueva gente. La interacción entre ellos es increíble, y creo esta es la mejor aportación que podríamos dar. Creo que hicimos un impacto grande aquí en la zona, pero también bastante repercusión en toda Europa (gracias a los medios), mucha gente nos escribe que están empezando a revalorar sus aldeas gracias a proyectos como éste”.

Sí, es posible, existe un futuro para las aldeas. Revisar esos casos nos puede llevar mejorar sustancialmente, tanto las miradas ajenas sobre lo rural (y sus interacciones) como las propias (y su identidad y proyección exterior). Cambiando la mirada se cambia el mundo.[/vc_column_text][mpc_callout preset=»preset_0″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0a0a» title_font_size=»16″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Este artículo es una composición de dos publicaciones elaboradas para Arquitasa S.A, tituladas «Los caminos del campo son inescrutables» (parte I y II) publicadas durante el 2018 en España, adaptada para la revista RADAR».[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»preset_0″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0a0a» title_font_size=»16″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Ana Asensio» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecta formada entre Granada, Venecia, Londres, Santiago de Chile y Madrid. Especializada en memoria y arquitectura popular (Tesina de investigación UGR) y Habitabilidad Básica para Asentamientos Humanos Precarios (postgrado UPM), realiza un activismo por investigación, documentalismo, divulgación y acción cultural.
Especialmente centrada en la experimentación arquitectónica, la cultura contemporánea, el medio rural y marginal. Ana es fundadora de la revista «AAAA Magazine» (ISSN 2386-2610), el sello «Ediciones Mínimas», cofundadora del colectivo «MAKE» y de «Habita Producciones Documentales»; con ellos ha publicado 3 revistas (Collage, House y White), ha sido organizadora del festival «IFAC» (Almería 2016), y ha co-dirigido el documental «Habita. Relatos de memoria e independencia» (Cusco, 2017). Eterna nómada, subversiva y aprendiz exigente.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2944,2943,2942,2941,2940,2939,2938,2935″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Habitar / Josep Quetglas

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Habitar» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Josep Quetglas – Doctor Arquitecto – España» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]

Este texto ha sido amablemente cedido por Josep Quetglas, publicado originalmente en «Circo» (M. Mansilla, Rojo, Tuñón), en el número 15 del año 1994 y republicado en el libro «Restos de arquitectura y crítica de la cultura» (Arcadia / Atmarcadia SL Ed.) en el año 2017.

“La vivienda de nuestro tiempo aún no existe”. Con esta frase aforística como todas las suyas, Mies iniciaba el programa para la Exposición de la Construcción celebrada en Berlín en 1930. “Sin embargo –seguía Mies– la transformación del modo de vida exige su realización.(1)

» La frase sugiere varios sentidos, el primero se abre al leer la frase por el envés: “la vivienda que existe no es la de nuestro tiempo”. El segundo se desprende al concluirla: “sentimos la carencia de una vivienda nuestra”.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#dfc978″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Quiero apuntar cómo podría circular en ambas direcciones. Respecto al segundo sentido —”carecemos de vivienda”— quien quiera dar vueltas por esa cuestión quizás podría empezar leyendo entrecruzada literatura americana y alemana de los años Treinta. John Steinbeck y Joseph Roth. Los racimos de la ira y Fuga sin fin, por ejemplo. Cada una de ellas, por separado, parece proceder de unas condiciones específicas, propias, distintas: el exilio interior del judío centroeuropeo de entreguerras, la disolución de la cultura progresista, la finis Austriae, la exquisita melancolía intelectual, por parte de Roth; la crisis agraria del Oeste Medio Americano, la áspera y bíblica naturaleza, en Steinbeck. Pero la fuga es la misma, el camino hacia el mito es el mismo. Ambos relatan viajes hacia el estupor de quien ha quedado sin sitio donde estar: de donde se viene ya no existe, y no hay lugar adonde ir.

Anatole Kopp publicó hace algunos años un libro, Quand le moderne n’était pas un style mais une cause(1988), lamentablemente de poca fortuna entre nosotros, donde comparaba entre sí dos procesos contemporáneos, producidos durante aquella misma década de los años treinta, correspondientes a algo que podríamos llamar provisionalmente cultura de élite y cultura popular. Por cultura de élite, Kopp describía el modelo de vivienda con el que los arquitectos exiliados alemanes imaginaron su refugio –frágil, provisional, desarraigado– en Gran Bretaña o Estados Unidos. Mies localizando su primera casa americana sobre un puente, Gropius imaginando su vivienda con los materiales y la silueta de un carromato de nómada. Por cultura de masas, Kopp describía, contemporáneo a ese exilio sumatorio de individualidades, el éxodo masivo, anónimo, que en Palestina, México, los Estados Unidos de Roosevelt o la Unión Soviética de los primeros planes quinquenales presencia la migración de decenas y cientos de miles de personas, y que obliga a la invención de un modelo de vivienda transitorio, parada de acogida a medio camino, filtro entre la vida agraria y la vida urbana, apelando a una hibridación entre la modelística de los CIAM y las construcciones vernáculas, tradicionales, en adobe y madera  –y cuyos ecos tardíos llegarían entre nosotros hasta la postguerra, con las reconstrucciones de regiones devastadas o los poblados de absorción: De la Sota y Coderch ya estarían ahí–.

Aquello que sería característico de esa década –recordémoslo, no es cualquier década, es la de la prehistoria sentimental de nuestro tiempo– sería por tanto, una errancia generalizada. En consecuencia, la de la dificultad por establecerse en un lugar donde arraigar y fundar casa. Wright, expulsado cada vez más lejos; de Ocatillo a Arizona: el puro desierto, el campamento de lonas, sin techo, el firmamento.

El arquitecto más ingenuamente sensible a la condición contemporánea –Le Corbusier– recoge inconscientemente esta situación, cuando el domicilio no es para él sino una franja horaria, cotidianamente atravesada por el habitante, atado a su exilio eterno sobre el ciclo solar de las 24 horas: Sísifo rodando en una noria. En el primer sentido de la frase de Mies «la vivienda que hay no es la de nuestro tiempo”, Mies está reconociendo la inactualidad de un modelo de vivienda, activo durante un siglo. Para entendernos: el de la hegemonía de la cultura burguesa. Es el mismo modelo que, mientras Mies escribe su frase, Walter Benjamin está analizando y descubriendo capa a capa.

“Bajo el reino de Louis-Philippe hace su entrada en la historia el individuo particular. Para éste, los locales de vivienda se encuentran por primera vez en oposición con los locales de trabajo. […] El particular, que en su despacho sólo tiene en cuenta realidades, pide que en su interior se le alimenten las ilusiones. En la disposición de su ambiente privado, rechaza sus preocupaciones. De ahí derivan todas las fantasmagorías del interior; para el particular, éste representa el universo. Reúne las regiones lejanas y los recuerdos del pasado. Su salón es un palco sobre el teatro del universo. El interior es el asilo donde se refugia el arte. El coleccionista viene a ser el verdadero ocupante del interior. Asume la tarea de idealizar objetos. Es a él a quien le incumbe esa tarea de Sísifo de quitar a las cosas, porque él las posee, su carácter de mercancía. Pero no puede conferirles más valor que el que poseen para el aficionado, no su valor de uso. El coleccionista se complace en suscitar un mundo, no solamente lejano y difunto sino, al mismo tiempo, mejor; un mundo donde, a decir verdad, el hombre está tan poco provisto de lo necesario como en el mundo real, pero donde las cosas están liberadas de la servidumbre de ser útiles».(2)

Benjamin ha construido el modelo de ese interior-funda; teatro y güarida donde se custodian los valores del habitante, donde éste deja huellas sobre cada objeto que le reflejan sus rastros, como si cada objeto fuera un espejo que representa al habitante («Habitar significa dejar huellas»: Walter Benjamin, 1935) más aún: que le devuelve como representación, aquello que no posee.

Lo que quiero decir es que entre ese interior burgués ochocentista, acolchado como una bata y la racionalización de los CIAM o de los arquitectos de la Existenzminimum no hay ruptura. El modelo ahí es siempre la vivienda como estuche que custodia los valores, los gestos, la memoria del habitante. Los diagramas de Klein, rastreando los trayectos y recorridos del habitante en su vivienda son su límite: la vivienda como puro rastro. Ese sentido de la guarida es lo ya inactual cuando Mies o Benjamin escriben. Los pasos del habitante no pueden detenerse en un local, siguen un vector abierto, trazan una fuga sin fin, flecha lanzada al aire, sin diana.

Cada vez que la releo, siempre me detengo tras una frase de la Introducción general a la crítica de la economía política, de Carlos Marx. Es ésta: «Un vestido, por ejemplo, no se convierte en vestido real sino en el acto de llevarlo; una casa inhabitada no es, de hecho, una casa real”.

La frase no esconde mayor enigma, si se la lee en su contexto donde Marx, hegelianamente, está recordando cómo la producción no se realiza y verifica sino en su opuesto, en el consumo, uso y desgaste del producto distribuido. Pero creo que, en este caso, es mejor descontextualizar la frase para permitirle, en una lectura a ras de letra, desplegar sus reflejos imaginarios.

Una casa inhabitada no es, de hecho, una casa real. ¿Qué es, pues? Pasando la negación al otro lado de la ecuación: una casa inhabitada es, de hecho, una casa irreal. ¿Y qué es una casa “irreal”?, ¿cómo son las casas irreales -de hecho- realmente construidas? Una primera imagen, quizás la directamente aludida por Marx, son esas casas nuevas, recién construidas, desamuebladas, aun oliendo seminalmente a yeso y barniz.

¿Sabríamos quizás operar en alguna otra dirección, en la ecuación de la frase de Marx? Por ejemplo así: “una casa inhabitada es una casa sin habitante”. Es cierto, pero no dice nada nuevo, coincide con lo que ya sabíamos. Pero también puede ser esto: “una casa inhabitada es una casa con inhabitante”. Eso ya es otra cosa, ahí nos hemos encontrado con un personaje inesperado: el inhabitante.

Recuerdo un cuento de Henry James, El rincón feliz, donde alguien visita a solas, cada noche, la casa vacía de lo que fue su infancia, de la que es propietario y que conserva sólo para esas visitas nocturnas, ocultas a todos. Una noche comprende que hay alguien más en esa casa; siente que, sin advertirlo, ha entrado un visitante, se ha colado un extraño. Empieza entonces una agónica persecución, a lo largo de la cual el propietario está simultáneamente buscando y escapando de la amenaza del intruso. En el culmen del circuito, al irse a encontrar por fin cara a cara con el otro, un colapso golpea y detiene al propietario: el lector descubre que es otro él, del mismo propietario, a quien estaba buscando y rechazando. Es consigo mismo a quien se enfrenta. Los opuestos, el propietario y el intruso, el que recuerda y el recién llegado, desgarran, a lado y lado de cada puerta, a un mismo individuo(3). Siempre he recordado este cuento al pensar en el Pabellón de Mies.

¿Qué es un inhabitante? Quien habita sin poseer, sin estar, sin hacer, sin poder; aquél que no vive su presencia, sino que representa su vida.

El sujeto abstracto, el productor y producto del trabajo abstracto, la persona de la sociedad del capital, el individuo moderno: nosotros. («El hombre desrealizado hace de su domicilio un refugio”: Walter Benjamin, 1935.)

Hasta aquí, entre casa real y casa irreal, entre habitante e inhabitante, entre casa de nuestros días y casa inactual, entre carencia de casa y posesión de casa, se han ido trazando, involuntariamente, inexorablemente, unas relaciones especulares, de simetría y oposición. Cuando Adolf Loos habla de la casa no creo que pueda ser casual que se construya idéntica figura. Me refiero a los siguientes dos párrafos, uno de ellos entre los más leídos de Loos:

“Hoy la mayoría de las casas gusta sólo a dos personas: al propietario y al arquitecto. La casa tiene que gustar a todos. A diferencia de la obra de arte, que no tiene que gustar a nadie. La obra de arte es asunto privado del artista. La casa no lo es. La obra de arte se introduce en el mundo sin que exista necesidad para ello. La casa cumple una necesidad. La obra de arte no debe rendir cuentas a nadie, la casa a cualquiera. La obra de arte quiere arrancar a las personas de su comodidad. La casa tiene que servir a la comodidad. La obra de arte es revolucionaria, la casa es conservadora. La obra de arte enseña nuevos caminos a la humanidad y piensa en el futuro. La casa piensa en el presente. La persona ama todo lo que sirve para su comodidad. Odia todo lo que quiera arrancarle de su posición acostumbrada y asegurada y le abrume. Y por ello ama la casa y odia el arte. Así, ¿la casa no tendría nada que ver con el arte y no debería colocarse la arquitectura entre las artes? Así es. Sólo hay una pequeña parte de la arquitectura que pertenezca al arte: el monumento funerario y el monumento conmemorativo. Todo lo demás, lo que sirve para un fin, debe quedar excluido del reino del arte”.(4)

“Hay una muestra de cómo puede emitir juicio una persona no especializada en este tipo de cosas, en el ejemplo de Raoul Auernheier, cuando escribe en su “Muerte de la casa”:

«Puede pensarse lo que se quiera sobre la casa del arquitecto Loos, pero en ningún caso da la impresión de un sonriente heredero. Su modernidad le da seguramente poca satisfacción a sí misma, aparece triste y melancólica, ensimismada, y muestra un visage bien rasurado, donde no habita ninguna sonrisa; posiblemente por principio, porque tampoco la sonrisa sea más que un ornamento». Esto es cierto. Esas frases muestran lo distintas que son nuestras consideraciones acerca de la belleza. Pienso que el rostro bien rasurado de Beethoven, donde no habita ninguna sonrisa, es más hermoso que las divertidas barbas en pico de los socios de la Casa de los Artistas. Serias y solemnes deben presentarse las casas vienesas, como siempre lo han parecido, serias y solemnes. ¡Basta de fiestas de mequetrefes, basta de bromas! Quisiera acabar con las bufonadas en arquitectura».(5)

Leamos entretejidas ambas frases. En la primera, casa y arte se enfrentan, opuestas como a lado y lado de un espejo. Todo el párrafo va nombrando, uno tras otro, valores, cualidades, adjetivos de la casa y de su opuesto, el arte. Pero “arte” es también una cualidad, no una entidad. Sólo en la última frase Loos deja de aludir a valores de una cosa y otra para, finalmente, dar el nombre de lo opuesto de la casa: la tumba. Pero el opuesto de la casa tiene también, recordémoslo, otros nombres: la casa irreal, la casa inhabitada, la casa del inhabitante. En el párrafo siguiente, donde se alude al artículo de un periodista que había escrito sobre su casa en la Michaelerplatz, titulándose el artículo, precisamente, “Muerte de la casa”, Loos mantiene, enterrada entre líneas, esa misma imagen del espejo, de la casa mirándose a sí misma, poniéndose seria, viéndose como tumba, frente al espejo donde se ha afeitado.

La vivienda de nuestro tiempo aún no existe. Existe la vivienda que no es nuestra, la de otro tiempo que no es nuestro, y existe la vivienda nuestra, de nosotros, inhabitantes, que no tenemos tiempo. Quien está fuera del tiempo no vive, o vive una vida ficticia («Como había previsto Fourier, es cada vez más en los despachos donde hay que buscar el marco verdadero de la vida del ciudadano. El marco ficticio de su vida se constituye en el domicilio privado», Walter Benjamin, 1935). El marco ficticio de nuestra vida real, el marco real de nuestra vida ficticia. Esa es nuestra casa, una tumba.

(Final alternativo, feliz:
La vivienda de nuestro tiempo aún no existe; sin embargo, la transformación del modo de vida exige su realización. Esta exigencia sólo puede cumplirse en el curso de un continuado movimiento real, capaz de cancelar tanto la vida ficticia –la vida sometida a medida, juicio y valoración por parte de otros– como el lugar de su representación –el dominio privado como refugio y escenario de los valores del individuo-. Entonces la casa, desaparecida como institución, como lugar específico opuesto a los otros lugares –por cuanto el ocio dejará de ser la aparente oposición al trabajo, y lo privado dejará de ser la aparente oposición a lo colectivo– estará por todas partes: será cualquier lugar, cada espacio y cada tiempo donde se afirme y reencuentre un sujeto libre y múltiple, igualitario y real.)

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  1. Publicado en Die Form n° 7, Junio de 1931, pág. 241.
  2. De los cuadernos de 1935 de París, capital del siglo XIX.
  3. Leed cómo acaba. Hay varias traducciones. El título original es, The Jolly Corner, (1908).
  4. Adolf Loos, Arquitectura, (1910).
  5. Adolf Loos, Mi casa en la Michaelerplatz, (1911).

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Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, siendo profesor en la misma desde 1974. Obtuvo el título de doctor en 1980 con una tesis dirigida por Rafael Moneo.

Desde 1988 es catedrático de la Universidad Politécnica de Cataluña realizando investigaciones en los campos de la historia del arte y la arquitectura moderna y contemporánea.

Ha organizado las revistas «Calle de la Ciudad» (1977-80), «Revista Técnica» (1988-89) y «Web Architecture Magazine. WAM» (desde 1996). Ha organizado y dirigido las colecciones de libros «Colección de Arquitectura», por el Colegio de Aparejadores de Murcia (entre 1980 y 1985), y la «Biblioteca de Arquitectura», por El Croquis Editorial, Madrid (desde 1992). Y en 2006, la revista Cuadernos de Arquitectura y Urbanismo, del Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña. Dirige desde 2002 el anuario Massilia.

Ha escrito y publicado decenas de libros, donde destacan Pasado a limpio I y II (Ed. Pre-textos, Valencia, 1999 y 2002), El horror cristalizado. Imágenes del Pabellón de Alemania de Mies Van der Rohe (Ed. Actar, Barcelona, 2001), Artículos de ocasión (Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 2003), Breviario de Ronchamp (Ed. Ediciones Asimétricas, Madrid, 2017), entre otros.

Recibió la medalla del FAD en 2002. En julio de 2009 fue galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura y Espacio Público , concedido por la Generalitat de Cataluña, por su incansable investigación y divulgación de estudios sobre Le Corbusier incorporados a «Massilia. Anuario de études corbuséennes» y por su dilatada trayectoria como crítico de arquitectura. Se le concedió el premio Ramon Llull de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares del año 2011.

[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image image=»2924″][vc_column_text]Fotografía: www.sancheztaffurarquitecto.wordpress.com[/vc_column_text][/vc_column_inner][vc_column_inner][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

El conjunto habitacional Nicolás de Piérola / Gisele Llerena Arizaga

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»El conjunto habitacional Nicolás de Piérola» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Gisele Llerena – Arquitecta – Perú
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]La vivienda cumplió y sigue cumpliendo uno de los roles más importantes en los procesos de expansión urbana de las ciudades; a pesar de ello, ha sido un tema poco desarrollado en las investigaciones académicas, más aún en las ciudades de provincia. Uno de los primeros estudios sobre la Vivienda, que recoge información fuera de Lima, fue el realizado por el arquitecto Adolfo Córdova (1958) en su informe La vivienda en el Perú: estado actual y evaluación de las necesidades; después de ello, la información se centra en las estadísticas censales o en los informes del estado sobre intervenciones realizadas. Existen estudios posteriores; especial mención merecen el trabajo de CEDER, (1989); y el de Ramón Gutiérrez, Pedro Belaúnde M., Elías Mujica B. (1997). Asimismo, el INADUR, aporta una interesante compilación de las intervenciones estatales en el tema de vivienda, con los trabajos de Ramos Cebreros (1991) y de Rojas (1984). Sobre el Conjunto Habitacional Nicolás de Piérola, cabe resaltar la importante información recopilada por Ponce, Sanchez y Juarez (2011) .[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]1. EVOLUCIÓN URBANA DE LA CIUDAD DE AREQUIPA 1960 -1980

El proceso de transformación urbana de Arequipa, que se da antes de 1960, modificó las relaciones de la ciudad (centro-periferia), dándole una configuración radial, a través de la expansión del área central con actividades comerciales y la aparición de la periferia, con tendencias de ocupación diferenciada para clase media (por empresas urbanizadoras) y la adjudicación de lotes por el Municipio a los sectores de escasos recursos en barrios populares periféricos (Leyton, 1992). Las malas condiciones de vida en estos últimos se acentuaron por la existencia de industria (curtiembres, lavaderos de lana) y el mercado, que dio lugar a los inquilinatos y con el paso del tiempo a tugurios. La Figura 1 (Guerra, 1971) muestra la expansión hacia la nueva periferia.

A partir de 1960, la ciudad refuerza una configuración radio céntrica con la concentración de actividades económicas (gestión y comercio) en la zona central y ejes viales; y la dispersión hacia la periferia de otras actividades ligadas a la vivienda y a la producción. La creación de la Junta de Rehabilitación y Desarrollo de Arequipa – JRDA (Gutiérrez et al. 1997), y la posterior instauración del Sistema Mutual, originaron una euforia constructiva que apuntó a una expansión urbana horizontal y dispersa, la clase media buscaba el sueño de la casa propia alejada de la zona central. Este proceso se vio favorecido al aparecer las Cooperativas de Vivienda, el Banco Hipotecario, compañías urbanizadoras, fábricas de materiales de construcción, etc.

La sequía de la zona alto andina a comienzo de 1960, trajo consigo una alta migración, impulsando el crecimiento de las barriadas y la tugurización de zonas centrales. Se muestran dos tendencias de expansión: una semicontrolada generada por un estrato social medio nativo de Arequipa que afectado por los terremotos precipitan el desplazamiento centro-periferia, y por otro lado el surgimiento masivo de asentamientos informales, formados por migrantes.(Gutierrez et al., 1997). La vivienda que permanece en la zona central, convierte muchas casonas en conventillos y tugurios, los cuales formaron un anillo al borde del área central, mas no se insertaron en el casco histórico por ser el suelo de mayor valor.

Posteriormente, la Junta Nacional de Vivienda – JNV , lleva a cabo un proyecto de vivienda cuya primera etapa fue inaugurada en 1966 en la zona conocida como la “Casa Rosada”, motivo del presente artículo. A pesar de estos intentos, la política de vivienda reduce el papel del Estado al abastecimiento de servicios de infraestructura, dando paso a la autoconstrucción individual en la periferia.

Desde los años 70 hasta los 90, (Leyton,1992) se distingue dos momentos que corren paralelos, la recesión de la construcción debido a gobierno de Velasco, y la ley de intangibilidad del área central y de monumentos, que desplaza los capitales al turismo.

Hacia 1970 encontramos un área central que mantiene un centro comercial, con un 55% de vivienda, ubicada mayormente en su perímetro (Guerra, 1971), donde las viviendas multifamiliares en calidad de tugurios (22.5%), producto de la subdivisión y ocupación de uso, se ubican sobre todo en la zona alrededor del Mercado San Camilo .

Cabe indicar que entre los años 61 y 72 (10 años), el incremento intercensal es de un 82.3%, época que coincide con los terremotos y las migraciones, descendiendo luego a un 55% (Tabla N°1), dicha situación se observa espacialmente en los mapas elaborados para el Plan Estratégico Metropolitano (Municipalidad Provincial de Arequipa, 2001), donde la mancha urbana se expande a casi el doble entre 1962 y 1978, hacia la zona suroeste y este (Figura 2).

2. LA PRODUCCIÓN DE VIVIENDA

La clasificación que el urbanista Wiley Ludeña (2004) denomina como “las tres principales tradiciones del urbanismo: la tradición del urbanismo estatal, la tradición del urbanismo privado y la tradición del urbanismo barrial”, para las formas de producción de vivienda en Lima; puede ser tomadas como referente para Arequipa (Grafico N°1 y Tabla 2):

URBANISMO URBANISMO URBANISMO
ESTATAL PRIVADA POPULAR
1961 81 29294 1988
1972 2427 44282 20398
1981 4606 52632 30325
7114 126208 52711
POBLACION SERVIDA VIVIENDAS
AÑOS ESTADO PRIVADO POPULAR TOTAL ESTADO PRIVADO POPULAR TOTAL
1961 395 159,153 10,093 169,641 81 29,294 1,988 31,363
% 0.23% 93.82% 5.95% 100.00% 0.26% 93.40% 6.34% 100.00%
1972 12,125 190,304 104,904 307,333 2,427 44,282 20,398 67,107
% 3.95% 61.92% 34.13% 100.00% 3.62% 65.99% 30.40% 100.00%
1981 23,873 264,865 203,587 492,325 1,606 52,632 30,325 84,563
% 4.85% 53.80% 41.35% 100.00% 1.90% 62.24% 35.86% 100.00%

 

  • El Estado como actor en la producción de vivienda de interés social: vivienda construida y vivienda progresiva, siendo la manifestación inicial con el Barrio Obrero, luego tenemos edificaciones de la Beneficencia Pública; así como conjuntos de vivienda, viviendas unifamiliares, núcleos básicos y lotes con servicios por encargo de la JNV, de la JRDA y, posteriormente, por EMADIPERU. El porcentaje de estas viviendas llega solo a un 0.26 % hacia 1961 y alcanza un 5,26 % en 1981 respecto de la producción total de vivienda.
  • Los actores del sector privado, que habilitan el suelo y venden viviendas o lotes en unidades unifamiliares, representan en 1981 más de 60% de la producción de vivienda.
  • La vivienda barrial es producto de las invasiones. Las primeras barriadas de Gráficos y Edificadores Misti aparecen el año 1949 como una expansión natural; después de los terremotos (1958-1960) la reubicación de damnificados y pobladores desplazados da origen a asentamientos informales, con la anuencia del municipio. A partir de 1965, las urbanizaciones populares se incrementan conformadas en su mayoría por migrantes. Durante el periodo 1960-1980 representan un 35% del total de viviendas.

En el plano de Arequipa hacia 1978, (Figura 3) se aprecia estas tres formas de producción de vivienda.

ORGANISMOS DE INTERVENCION ESTATAL ENTRE 1960-1980

Si bien, la actuación del Estado se centraba mucho más en Lima que en provincias, se debe resaltar que en Arequipa existieron oficinas descentralizadas para el desarrollo de políticas de vivienda (como es el caso de la JNV sede Arequipa, y la JRDA).

LA JUNTA DE REHABILITACION Y DESARROLLO DE AREQUIPA – JRDA

Creada mediante Ley N° 12972 , nació como respuesta a los daños causados por los terremotos de 1958 y 1960; teniendo entre otros fines (Leyton, 1989) el desarrollar programas de solución a los problemas de vivienda y dotación de servicios básicos, mediante créditos y ayuda mutua .

La JRDA, también otorgo créditos para programas de construcción masiva de vivienda (Ferroviarios, Ciudad Satélite, Las Palmeras) controlados y supervisados por la misma Junta. La principal preocupación, se dio primero en la reconstrucción y reubicación pos-terremoto, y posteriormente a la atención de las barriadas, urbanizaciones populares, barrios incompletos, así como para la formación de nuevos urbanizadores para adjudicarles terrenos de propiedad fiscal o privados adquiridos con ese objeto, y calificados para viviendas de interés social (Dongo, 1962).

El cambio de orientación política del Gobierno Militar a fines del 1968, debilita y desactiva la JRDA. SINAMOS propicia los grupos de ayuda mutua, encargándose también de recaudar los préstamos concedidos por la JRDA; asimismo, años antes de su desactivación, los programas habitacionales empezaron a canalizarse por la JNV. En la Tabla N°3, véase las intervenciones de la JRDA (1958-1967).

AÑO CREDITO MINIMO CREDITO MEDIO CREDITO A COOPERATIVAS AYUDA MUTUA CASA EN URB. FERROVIARIOS, CIUDAD SATELITE, LAS PALMERAS TOTAL ACTUAL
1958 132 0 0 132
1959 352 126 169 0 647
1960 604 94 53 0 751
1961 713 99 586 214 292 1904
1962 339 111 98 193 742 1483
1963 233 49 176 201 659
1964 260 9 161 173 603
1965 87 8 49 44 188
1966 59 25 184 268
1967 34 11 261 306
TOTALES 2813 496 1328 1270 1034 6941
% 40.53% 7.15% 19.13% 18.30% 14.90% 100.00%

LA JUNTA NACIONAL DE LA VIVIENDA- JNV

La Junta Nacional de Vivienda, creada por el D.L. 14936 el 4 de Febrero de 1963, durante el Gobierno Militar; sustituyó a la Corporación Nacional de Vivienda y al Instituto de Vivienda, de los cuales recibe los activos y pasivos, que incluían bienes muebles e inmuebles, inversiones y recursos. (Rojas, 1984). La JNV, tiene entre otras, las atribuciones de formular planes de vivienda de interés social y proyectos de vivienda a ser ejecutados por sí misma, por otros organismos del estado o empresas privadas. Asimismo, el llevar a cabo la remodelación, saneamiento y erradicación de barrios marginales; y promover, reglamentar y autorizar la formación de Urbanizaciones Populares de Interés Social (UPIS). Además de la partida del presupuesto de la república, tuvo como fuente de financiamiento un préstamo del BID, con este último se realizaron 39 de los 74 programas entre 1963 y 1969 (Rojas, 1984).

En “El Laberinto de la Ciudad: Politicas Urbanas de Estado 1950-1979” (Calderón y Sánchez León, 1980) se habla de dos orientaciones en la acción de la JNV: la atención al sector medio (conjuntos residenciales y unidades vecinales); y reafirmación la barriada como alternativa de vivienda popular (saneamiento, remodelación y titulación provisional). El estudio realizado por el INADUR (Rojas, 1984), indica además que el énfasis del trabajo de la JNV hacia la construcción de viviendas y departamentos para la clase media utilizó incluso recursos destinados a las barriadas. Dentro del programa de construcción de vivienda, la modalidad de construcción directa fue la preferida por la JNV (Tabla N° 4), con el 70% del total invertido.

PROGRAMAS N°de crédito Millones
PROGRAMA DE CONSTRUCCION 34,092  2,401.00
Autoayuda 7,214  389.00
Construccion Directa 14,722  1,678.00
Erradicacion de Barriadas 7,085  224.00
Rehabilitacion Urbana 5,071  110.00
PROGRAMA DE SANEAMIENTO 17,342  242.00

Calderón et al. (1980), señala que la JNV no recibió el apoyo económico necesario para la realización de las UPIS (urbanizaciones populares de interés social), abandonándose el compromiso para su construcción. Así mismo, el presupuesto se vio reducido cuando los inmuebles de la ex Corporación de Vivienda, pasan a propiedad de sus inquilinos. Esto llevó a la desaparición de la JNV y su sustitución durante el gobierno de Velasco, por el Ministerio de Vivienda, mediante la ONDEJOP y el SINAMOS.

A nivel nacional (Tabla N°5) las intervenciones de la JNV en programas de construcción (excluyendo saneamiento) se enfocan en Lima. En Arequipa, trabajó tanto en barriadas como en edificios y viviendas construidas: la Rehabilitación Urbana significó una inversión de 30 millones (33.6%), los programas de Autoayuda, 28.3 millones (31.76%), y la construcción directa en Multifamiliares, 30.8 millones (34.56%), donde se ubica el Conjunto Nicolás de Piérola en su primera etapa (Tabla N° 6).

LUGAR N° UNIDADES PORCENTAJE
Arequipa  2,225.00 6.53%
Cuzco  1,214.00 3.56%
Chiclayo  1,311.00 3.85%
Chimbote  3,373.00 9.89%
Ica  1,035.00 3.04%
Trujillo  1,224.00 3.59%
Lima  21,861.00 64.12%
Demas Provincias  1,849.00 5.42%
TOTAL  34,092.00 100.00%

 

NOMBRE N° DE UNIDADES TIPO DE PROGRAMA FINANCIACION MONTO DE INVERSION
Programa 1962 424 Autoayuda PERU BID 18´1
Zona Porongoche 425 Rehabilitacion Urbana PERU BID 8´7
Zona San lazaro 246 Rehabilitacion Urbana PERU BID 4´8
Urb. Chapi Chico 132 Construccion Directa PERU BID 4´1
Ciudad Satelite 489 Rehabilitacion Urbana PERU BID 10´6
Nicolas de Pierola 150 Multifamiliar 26´7
Tasahuayo 215 Rehabilitacion Urbana PERU 5´9
Lourdes 144 Autoayuda PERU BID 10´2

EMPRESA DE ADMINISTRACIÓN DE INMUEBLES – EMADI

Creada en 1969, según el Decreto Ley 17528 , encargándose del mantenimiento, adjudicación, arrendamiento, venta y administración general de los inmuebles que el Ministerio de Vivienda puso a su cargo, así como de la recaudación de las ventas y alquileres que se produjeran.

La actuación de EMADI en todo el país (Tabla N°7), se destaca por un alto porcentaje de lotes con servicios y simplemente tizados (aproximadamente 81%), además de observarse la concentración de intervenciones en Lima (78.54%).

TIPOLOGIA Arequipa Lima Otras Prov. TOTAL
Viviendas 357 3,209 2,235 5,801
Núcleos Básicos 469 824 1,081 2,374
Lotes con servicios/tizados 969 34,030 5,049 40,048
Departamentos 398 575 973
TOTALES 2,193 38,638 8,365 49,196
% 4.46% 78.54% 17.00% 100.00%

En Arequipa, ejecutó programas entre 1972 y 1981, fecha en que ENACE asume sus funciones. Si comparamos con la actuación nacional, los porcentajes consignados en la ciudad de Arequipa son notablemente diferentes: 41 % en lotes con servicios (no se da la modalidad de lotes tizados), un 16% y 21 % en viviendas y núcleos básicos respectivamente, y por ultimo un 18 % en departamentos, que corresponde al Conjunto Nicolás de Piérola segunda y tercera etapa (Tabla N°8).

NOMBRE N° DE UNIDADES TIPO DE PROGRAMA FINANCIACIÓN MONTO DE INVERSIÓN
Pablo VI 139 Viviendas * *
Alto de la luna 198 Viviendas BID EMADI BVP 35´749
90 Nucleos Basicos
Bartolome Herrera 124 Lotes con servicios * 2´947
Pedro Diez Canseco 379 Nucleos Basicos EMADI PERU 4´117
150 Lotes con servcios
Mariano Bustamante 159 Lotes con servicios EMADI BVP 492
Cerro Colorado 536 Lotes con servicios EMADI PERU 4′
Nicolás de Piérola Viviendas Unif. EMADI BVP BID; Fondo de jubilacion obrera *
20 Casas
398 Departamentos
* no se tiene información.

EL CONJUNTO HABITACIONAL NICOLÁS DE PIÉROLA

LA CASA ROSADA

Un estudio del Área de Salud (Vega, Alvarado, Collantes y Vivanco, 1964) contabiliza en 1963 para la ciudad un total de 259 tugurios, con 2771 familias y 13 469 habitantes; formando un anillo de deterioro central, donde el 90% de tugurios ubican en el perímetro del sector comercial (Mercado San Camilo), y alrededor de la plaza San Antonio.

La Casa Rosada, conocida como uno de los más grandes tugurios, de propiedad de la familia Gómez Cornejo, se ubica espaldas del Mercado San Camilo, sobre tres manzanas otrora integradas; albergando a población de escasos recursos, comerciantes, población desplazada por los terremotos y migrantes (Vega et. al, 1964). Sobre este terreno, la JNV, programó un ambicioso proyecto, según Ramón Gutiérrez (1997) “el primer proyecto de Renovación Urbana del Perú”; que incluía varias etapas de ejecución. Influenciado por los conceptos de la modernidad, el proyecto apuesta por la vivienda en altura y la densificación habitacional.

El terreno que comprendía el proyecto, estaba habitado por un total 158 familias. En la Figura 4. se muestra el área de intervención hacia 1945 y en la Figura 5, el esquema de las manzanas intervenidas y el área que comprendía el proyecto general (Vega et al., 1964), que ocupaba tanto la “Casa Rosada” como terrenos colidantes.

El estudio realizado por Vega et al. (1964) contiene información relativa a los pobladores de la Casa Rosada, antes de realizarse la primera etapa, advirtiéndose en dichos datos un alto porcentaje de hacinamiento: un 49% con viviendas de 5 m2 y el 28.2% entre 5 y 10 m2, además el 36.6% de las viviendas eran improvisadas y el 52% pequeños departamentos o cuartos en mal estado, el 88% contaba con servicio de agua colectivo y el 73% usaba baño común. Adicionalmente, señala que el 58% no pertenecía a ninguna cooperativa de vivienda, el 50 % no tenía idea de su significado, el 42 % no sabía lo que era la ayuda mutua; situación que da luces sobre el desconocimiento y el desinterés de la población acerca de los Programas del Estado.

Finalmente para Vega et al. (1964) “(…) la decisión de hacer el complejo tuvo móviles políticos, se dio mas por presión de continuas promesas de ejecución de proyectos en dicho tugurio, no teniendo definida la financiación, y el acceso de la población de bajos recursos al proyecto.”

FORMA DE INTERVENCIÓN

El Estado, realizó la compra de la manzana donde se ubica la primera etapa (Mz. 43-B, Figura 5); las manzanas destinadas a la segunda y tercera etapas, fueron expropiadas . La población residente en las áreas intervenidas fue reubicada en las nuevas zonas de expansión de la ciudad (Ponce, et al. 2011): los pobladores de la primera etapa a Ciudad Mi Trabajo, los de la segunda etapa a Alto Selva Alegre, Francisco Bolognesi, Alto la Libertad y Hunter; y los de la tercera etapa en la Ciudad Satélite.

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO:

El proyecto, estuvo concebido en seis etapas, que abarcarían un área aproximada de 6 hectáreas (Figura 6). Sin embargo solo se desarrollaron tres:

  • La primera etapa, realizada por la JNV, con 150 departamentos y locales comerciales, la cual se desarrollara más adelante.
  • La segunda etapa terminada en 1973 por EMADI, con 268 departamentos: 62 unidades tipo flat y 206 tipo dúplex.
  • La tercera etapa en 1978 con 130 departamentos, y 20 viviendas unifamiliares ejecutada por EMADI. Contempla una zona comercial hacia las calles Dos de Mayo y Perú.
  • La cuarta etapa estuvo programada dentro de Plan Operativo de 1981-82 (ORDEAREQUIPA, 1980) a ser ejecutada por el FONAVI (55 unidades de vivienda y 26 unidades comerciales). El proyecto nunca fue llevado a cabo, al igual que la quinta y sexta etapa.

PRIMERA ETAPA

Realizada durante el primer gobierno de Belaunde Terry, inaugurada a fines de 1966, siendo los proyectistas los arquitectos Adolfo Córdova y Carlos Williams.

  • EL EMPLAZAMIENTO: Se ubicó en la manzana conformada por las calles Jorge Chávez, Víctor Lira, Pizarro y 2 de Mayo. Es un emplazamiento conflictivo por su cercanía al mercado San Camilo y su colindancia a una vía de importante conexión interdistrital: avenida Jorge Chávez en la denominada Zona Roja de la Ciudad” con altos niveles de delincuencia, comercio informal, intenso tráfico vehicular y notable contaminación. Cuando se construyó el Conjunto, la zona no presentaba la problemática actual, sin embargo sí estaba rodeada por tugurios, y se notaba la importancia comercial del mercado.
  • DISTRIBUCIÓN DEL CONJUNTO: Se desarrolló en un área de 10 328.70 m2 abarcando toda la manzana con 5 bloques de vivienda (Figura 7), la densidad aproximada fue de 852 Hab./ha. Los bloques más bajos, de 4 y 5 pisos, bordean los límites de la manzana (bloques 1, 2, 3 y 4), dejando un espacio central de área libre, dividido en dos por una torre de 11 pisos (bloque 5), que funciona como un hito urbano, dentro de la manzana y en el entorno. En la Figura 8, el conjunto recién inaugurado.La zona comercial se ubicó hacia la calle Víctor Lira (bloque 4), con 6 locales comerciales en el primer nivel. El conjunto tiene aprox. 60 % de área libre que incluye: áreas verdes (25%), circulaciones peatonales y la zona actual de estacionamiento, antes área verde, pero que, adaptada para su nuevo uso, tiene su ingreso por la Av. Jorge Chávez. (Figura 9.)Las circulaciones en el interior del conjunto son exclusivamente peatonales, dos circulaciones horizontales principales vinculan la Calle Jorge Chávez y la Calle Pizarro, y una perpendicular a estas conduce la circulación de la calle Víctor Lira al interior del conjunto (Figura 10). Los ingresos, que en un primer diseño se encontraban abiertos, vinculando interior y exterior – (Figura 11, extraída del Arquitecto Peruano -1969), en la actualidad se encuentran cercados, permitiéndose el ingreso solamente a propietarios. (Figura 12.)

TIPOLOGÍAS DE VIVIENDA: Se diseñaron 150 departamentos entre dúplex y flat, (Figuras 13 y 14), distribuidos de la siguiente forma:

  • El bloque 1, (4 pisos) con 24 departamentos dúplex de 3 dormitorios más dormitorio de servicio.
  • El bloque 2, (4 pisos) con 40 departamentos tipo flat de dos dormitorios en primer piso, y de tres dormitorios en los demás pisos. El área de las unidades fluctúa entre 65 y 77 m2
  • El bloque 3, (4 pisos) con 30 departamentos dúplex de 3 y 4 dormitorios, y un área de aproximada de 125 m2.
  • El bloque 4, (5 pisos) con 16 departamentos dúplex.
  • El bloque 5, (11 pisos más sótano y azotea) con 42 departamentos de tipo flat, 40 depósitos en el primer piso, y 42 cuartos de servicio en la azotea. Los departamentos son de 3 dormitorios de 84 m2. En el sótano se encuentran las instalaciones generales (cisterna, tableros, el incinerador, etc.).

  • CARACTERÍSTICAS ARQUITECTÓNICAS: El diseño urbanístico sigue la tradición de los agrupamientos vecinales; una macromanzana con circulaciones peatonales en el interior del conjunto, generando espacios pavimentados y zonas de área verde, con circulación vehicular externa al conjunto y el comercio ubicado en la periferia que sirve también al entorno (Figura 15, la zona comercial del Bloque 4 en la fecha de la inauguración y en la actualidad).El enfoque arquitectónico, responde a las premisas de la corriente moderna, con líneas simples y diseño funcionalista, expresión honesta de materiales y estructura, circulaciones verticales y horizontales acusadas en la volumetría. Los volúmenes presentan la estructura y las barandas acabadas en concreto expuesto, y los vanos, estandarizados en tamaño y diseño de carpintería metálica, contribuyen a la unidad y facilitan la producción (Figura 16, 17 y 18).Especial mención merece el edificio de 11 pisos (Figura 19.), el cual debió ser considerado controversial para la época en una ciudad que no crecía en altura, producto de los terremotos. En el conjunto juega un papel protagónico, por la altura, densidad, y el tratamiento rítmico empleado en la textura de sus fachadas.
  • ASIGNACIÓN DE LOS DEPARTAMENTOS: Los departamentos del bloque 2, se asignaron a los damnificados por el entonces reciente sismo; y los de los bloques 1, 3 y 5 fueron entregados en la modalidad de alquiler- venta. El valor de las viviendas era de S./ 210 000 soles, con un crédito que podía llegar hasta 90 %, a ser pagado en 20 años. (Ponce et al., 2011). El bloque 4 fue entregado a la Congregación Hermanitas de los Ancianos Desamparados, siendo que gran parte de la manzana pertenecía al asilo Lira de dicha congregación.

EL CONJUNTO NICOLÁS DE PIÉROLA – PRIMERA ETAPA- EN LA ACTUALIDAD Y REFLEXIONES FINALES

En medio de un entorno desvirtuado por las actividades de un comercio excesivo, contaminación e inseguridad, el Conjunto se comporta, como una isla de vivienda de alta densidad, que resalta por su dimensión, comportándose como un hito en la zona, a pesar de la falta de mantenimiento y la indiferencia de sus propietarios.

El conjunto mantiene una zona interna de espacios verdes, necesaria para un centro que carece de espacios públicos, otorgándole calidad de vida a sus residentes (Figura 20 y 21); a lo que se suma la circulación diferenciada vehículo-peatón, característica de estos agrupamientos. La utilización de estructuras en concreto armado visto otorgan singularidad al conjunto, diferenciándolo de edificaciones circundantes. La altura de los edificios, fue innovadora, enfrentándose a la horizontalidad de la ciudad y al miedo de la población a la construcción en altura; siendo además, uno de los primeros edificios de departamentos, que se contraponía a la idea de la casa chalet, común para la época.

La vocación del suelo y su sobrexplotación comercial sumadas a la antigüedad de las construcciones colindantes, han producido un deterioro físico del entorno, que pugna por contagiar al Conjunto que ha desvirtuado ya las zonas externas de la manzana por la Av. Jorge Chavez, con modificaciones diversas, (Figura 22). La ocupación de los techos que modifique la volumetría es mínimo (Figura 23); advirtiéndose en cambio la ampliación y cercado del retiro en las circulaciones internas disminuyendo el ancho de pasajes.

Lamentablemente, al no haberse concluido las demás etapas, la primera etapa se encuentra desvinculada de las segunda y tercera, siendo difícil identificarlas como parte de un solo conjunto. Sin perjuicio de ello, de acuerdo al trabajo de Ponce et al. (2011), las condiciones de habitabilidad de las manzanas no intervenidas que formaban parte del proyecto inicial cuentan con más del 50% de inquilinos con notables condiciones de hacinamiento (Tabla 9); mostrando ademas, como la presencia del conjunto mejora el bajo nivel de residencialidad del entorno (Figura 24).

CONDICIONES Maz. 1 Maz. 2
TENENCIA Propietarios  47.56% 21.50%
Inquilino 52.44% 78.50%
SERVICIOS HIENICOS Propio 77.73% 45.34%
Común 22.27% 54.66%
HACINAMIENTO % 20.83% 52.03%

Finalmente, intervenciones como esta nos hacen pensar en la necesidad de políticas y lineamientos de recuperación de las áreas cercanas al centro histórico de la ciudad, usando como motor la revitalización de la actividad residencial evitando la migración de la población hacia las periferias, conservando y rescatando el tejido social existente, elevando su nivel de vida y, además, atrayendo nueva población.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»][1] Este artículo es un extracto del publicado en la Revista Wasi Vol. 1, Nº 1, Revista de estudios sobre vivienda , publicada el  6 de Agosto de 2014 ,Sección de Posgrado de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes de la Universidad Nacional de Ingeniería.

[2] Alumnos del Doctorado en Ciencias con especialidad en Vivienda, de la Universidad Nacional de San Agustín, trabajo realizado bajo la catedra del profesor invitado Arq. Adolfo Cordova.

[3] La periferia  en ese entonces, se denominó a aquello que se encontraba fuera del casco fundacional, barrios que hoy se ubican en el dentro del área central.

[4] Creada en 1958,  oriento sus acciones a construcción de casa y edificios mediante con programas de crédito  hipotecario  y ayuda mutua.  Para mayor detalle ver “Informe 10 años. Junta de rehabilitación y Desarrollo de Arequipa”. 1958-1968

[5] La Junta Nacional de Vivienda tuvo oficinas descentralizadas, una de ellas fue en la ciudad de Arequipa, donde canalizó programas habitacionales y realizó estudios de demanda de vivienda.

[6] La zona habitada del centro tenía  una densidad de 251 Hab. /ha, a diferencia de las zonas residenciales fuera del área central, que tienen en promedio  100 Hab. /ha. y 300m2 por unidad de vivienda.

[7] En el libro Historia y Urbanismo en cifras 1821-1970 (2004) distingue una clasificación barrial de Lima según la identificación de pertenencia a alguno de los tres actores principales que están detrás de manera preeminente en la promoción, financiamiento o gestación del barrio mismo, los cuales son el Estado, (gobierno central y municipalidades), el sector privado (urbanizadores privados);  y el sector barrial (barriadas o asentamientos humanos)

[8]  El Decreto Supremo N° F-45 del 27 de Diciembre de 1958, establece las Funciones de la JRDA para la ejecución de Programas de Vivienda de Interés Social. (Dongo, 1962)

[9] La intervención se caracterizó por otorgar: a) Créditos para Cooperativas y Asociaciones de Vivienda para la adquisición de terrenos, ejecución de obras de habilitación urbana o construcción de viviendas, b) Créditos medios y mínimos, del  50% del valor de la obra y del 75% en caso de reconstrucción, y c) Ayuda Mutua en los barrios marginales, con bajas tasas de interés y amplios  plazos de pagos; además de asistencia técnica

[10] EMADI, nace dentro de la nueva Ley Orgánica del Sector Vivienda, como un organismo público descentralizado, creada por el Gral. Juan Velasco Alvarado.  http://peru.justia.com/federales/decretos-leyes/17528-mar-21-1969/gdoc/

[11] El Decreto Ley 17729, de Julio de 1969 señala las atribuciones de la Empresa, régimen administrativo y régimen eeconómico. http://peru.justia.com/federales/decretos-leyes/17729-jul-1-1969/gdoc/. En 1974, se le otorga las facilidades la obtención de préstamos del Banco Central Hipotecario del Perú, de organismos financieros, u otra entidad crediticia. Igualmente se le otorga la administración y manejo de créditos supervisados otorgados por la Comisión de Reconstrucción y Rehabilitación de las zonas afectadas por el sismo de 1970.

[12]  De acuerdo a los  conceptos  desarrollados  por  el  sociólogo  Henri Coing,   la   renovación   para   1960   y   1970   estaba   asociada   a   la   destrucción,   especialmente  de  viviendas,  bajo la justificación de que las construcciones estaban degradadas, lo  que  le  daba  un  carácter  indigno  a  las  áreas  habitadas; asimismo, con  la  destrucción  de  viviendas  se  incurría  también  en  un  desplazamiento  agresivo  de  las  personas  que  originalmente  habitaban el lugar. (Hurtado, 2011) http://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/2406/1032400263-2011.pdf;jsessionid=BE33A63270DDF95BAA96C8B95B05E41B?sequence=1

[13] El decreto Ley N° 17803 del 2 de Setiembre de 1969 promulgado por Velasco Alvarado durante el Gobierno Militar, establece disposiciones sobre la Expropiación Forzosa para fines de Ensanche de Poblaciones, indicando en su Art. N°3, que la expropiación forzosa tendrá lugar exclusivamente para construir núcleos de vivienda de tipo económico y sus respectivos servicios comunales, para erradicar tugurios y  construir obras necesarias para el desarrollo de las poblaciones.

[14] Fe de erratas: en la Revista Wasi Vol. 1, Nº 1 se indica 60 ha. siendo lo correcto 6 ha.

[15] El Organismo de Desarrollo Regional de Arequipa – ORDEAREQUIPA, fue creado por  Decreto Ley N° 22635 del 14 de Agosto de 1979, con la finalidad de impulsar y orientar el desarrollo del Departamento, de acuerdo a los planes de desarrollo nacional.

[16] En esa arteria se ha proyectado el futuro recorrido de transporte público segregado.[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Bibliografía » title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

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[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Gisele Grendha Llerena Arizaga» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecta por la Universidad Nacional de San Agustín, con estudios terminados en la maestría en ciencias con mención en vivienda en la Unidad de Posgrado de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes, de la Universidad Nacional de Ingeniería. Trabajando para el sector público desde el año 2012, primero en la Municipalidad Metropolitana de Lima, y a partir del 2014 en la Superintendencia Nacional de Bienes Estatales como especialista certificada en gestión de bienes inmuebles del Estado, participando como ponente para dicha institución en Trujillo, Pucallpa, Puerto Maldonado, Iquitos y Cusco. Asimismo, participe como ponente en el Encuentro PRE-ALAS Perú 2015 en la mesa del Urbanismo con el tema: “Reflexiones sobre la Tierra Vacante en Lima. Ausencia de Políticas de Suelo para construir una ciudad compacta y sustentable”.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][us_separator][/vc_column][/vc_row]

Habitar / Anna & Eugeni Bach

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Habitar» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Anna & Eugeni Bach – Arquitectos – Finlandia y España
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]

El término “habitar” contiene una serie de matices y significados que nos trasladan directamente a otro concepto más amplio, el de “vivir”. Sin embargo, el primero incluye unas connotaciones de pertenencia a un lugar, y en esencia, de construcción y adaptación de un espacio, que no tiene el segundo, y es en este acto de modificación donde reside el interés arquitectónico por este concepto.

[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

El primer gesto al habitar un lugar empieza por la preparación del espacio físico como proceso de apropiación. Esta modificación confiere una alteración física y afectiva con el espacio que califica el acto de construir como parte inseparable del habitar e incluso del ser, estableciendo el acto de habitar como una actividad transformadora que va más allá del simple vivir: algo más pasivo e indiferente.

Para poder construir los múltiples matices del “habitar”, y poder abarcar sus derivadas, nos será útil una simple ecuación a partir de la cual analizar sus partes:

Habitar = Contenido + Continente + Contexto

A través de estos tres conceptos propios de la arquitectura, y su relación con tres actividades que se reflejan en el acto de habitar, podremos ahondar en los matices que nos darán una visión más amplia de su significado.

CONTENIDO: Habitar / habere (tener)

Los muebles, los objetos personales, los recuerdos, aquello que se relaciona directamente con nuestras vivencias, es lo que nos explica que se habita un espacio, y no simplemente que éste se “ocupa”. No se trata únicamente de una cuestión de alcance temporal, sino del establecimiento de una relación afectiva con un lugar, y ésta se establece, en un primer momento, a través de nuestra relación con aquello que nos une a nuestros recuerdos. Ante un incendio u otro tipo de catástrofe en la vivienda, solemos lamentar la pérdida de los objetos y lo que éstos significan, antes que la pérdida del espacio físico que los contenía.

Las fotografías de Charles y Ray Eames de su propia casa representan un buen ejemplo de esta íntima relación del habitar a través de los objetos. Los Eames no fotografían la casa, sino sus objetos; las plantas, los suelos, los muebles, las tazas de café, los cuadros, los juguetes fotografían su vida. Aquello que les ata física y sentimentalmente a ese lugar. En este caso, la idea de un contenedor que permite guardar, mostrar y disfrutar los objetos, es una estrategia consciente que configura todas las decisiones arquitectónicas del diseño de la casa, poniendo en valor el contenido por delante del contenedor.(1)

Fotografía de Charles Eames tomada en su casa. En “Eames Design”, John Neuhart, Marilyn Neuhart y Ray Eames. Harry N. Abrams Incorporated Publishers, New York, 1989.

Alison y Peter Smithson también establecen una relación muy parecida con su cottage de Upper Lawn. En sus fotografías aparecen, ante todo, el jardín, las plantas, las piedras de los distintos pavimentos, los hijos y sus juguetes, las zapatillas en la entrada, las cometas en el cielo.

Zapatillas al pie de las escaleras del “cottage” en Upper Lawn. En “Alison y Peter Smithson. De la casa del futuro a la casa de hoy”, Dirk Van Den Heuvel y Max Risselada. COAC/Ediciones Polígrafa, Barcelona, 2007.

Estos dos ejemplos plantean arquitecturas que permiten la coexistencia del contenedor con los diferentes y cambiantes contenidos de sus habitantes. Los casos mencionados son casas para los propios arquitectos y es obvio que la sintonía entre éstos y su cliente es inmejorable. Pero esto no invalida la estrategia del contenedor frente a la del estuche. En el segundo, el espacio se adapta tan estrechamente a su contenido que no admite cambio alguno, y la vida es cambio. En el primero, el marco de la arquitectura es lo suficientemente abierto y receptivo a múltiples contenidos, de manera que la especificidad viene dada en gran medida por los objetos personales y no sólo por el espacio físico que los contiene.(2)

CONTINENTE: Habitar / habitáculo

En Construir, Habitar, Pensar,(3) Heidegger relaciona los conceptos de abrigar y cuidar con el habitar y la arquitectura. Esta esencia protectora del continente la podemos encontrar en la idea de “refugio” como origen del habitáculo. Ese espacio que nos da lo mínimo, aunque esencial, para sentirnos protegidos.

Para poder cuidar y abrigar, entendiendo el primer concepto de manera psicológica y el segundo de una manera física, la arquitectura tiene que responder a las necesidades personales del habitante igual que a las amenazas intrínsecas del lugar. Es en la relación que ésta establece con el futuro habitante donde podemos dar una respuesta construida a esas necesidades.

En el proyecto y exposición “Cabañas para pensar” (4), se muestran los distintos refugios que personajes como Martin Heidegger, Gustav Mahler, Ludvig Wittgenstein, Edvard Grieg o Virginia Woolf construyeron para su actividad intelectual, mostrándolos a través del análisis de su forma física, de su uso y del contexto natural. El resultado pone de relieve cómo cada uno de ellos había reducido a un mínimo indispensable sus necesidades, y aunque todas las cabañas eran muy parecidas, todas ellas tenían una cierta especificidad indisociable de cada usuario. Cada refugio albergaba una actividad singular, prácticamente sin posesiones ni objetos materiales, construyendo el sentido de habitar a través del uso: a través de una ocupación intelectual que en estos casos sustituía lo material.

Cabaña de August Strindberg en Kymmendö, Suecia. En “Cabañas para pensar”, Eduardo Outeiro Ferreño, Alfredo Olmedo y Alberto Ruiz de Samaniego. Fundación Luis Seoane / Maia Ediciones, La Coruña, 2011.

CONTEXTO: Habitar / hábitat

Tanto el continente como el contenido necesitan de en un espacio físico; un hábitat, que implica un contexto natural, construido, climático y social,distinto en cada caso.

En este sentido, “habitar” comprende también el hecho de “pertenecer” a un lugar, formando parte de una comunidad, de una cultura y consecuentemente, de un paisaje.  La responsabilidad y el poder de la arquitectura está en construir esta relación con el entorno formando un hábitat positivo tanto desde su concepción material y formal, como cultural, incentivando relaciones sociales y modos de vida que permitan tal arraigo.

La pertenencia a un colectivo o comunidad dota de significado a la privacidad del habitáculo y su contenido; define la relación entre lo privado y lo público permitiendo la construcción de ese habitar que forma parte esencial del ser. La calle, la escalera de un bloque de viviendas, el balcón o los espacios intermedios de relación, son espacios de vinculación que ayudan a esta integración, y permiten aprehender que el espacio íntimo y privado pertenece también a una realidad más amplia.

La importancia del sentimiento de pertenencia puede ejemplificarse en un caso extremo. La tribu de los Dogon, en Mali, tiene una concepción de la ciudad muy característica: esta cultura asimila el concepto de aldea al de vivienda, entendiendo por ésta la totalidad del poblado, mientras que cada cabaña es interpretada como una habitación. Una ciudad de habitaciones en lugar de una ciudad de viviendas; un caso extremo de colectividad que implica una manera particular de entender el espacio público y el ámbito de lo privado. (5)

Poblado Godon, Mali. En “Architecture without architects”, Bernard Rudofsky. Museum of Modern Art, New York, 1964.

En la cultura occidental, intrínsecamente competitiva, la situación es exactamente la opuesta; la esfera de lo privado es cada vez más amplia, reduciendo los espacios de relación no sólo a reductos del espacio público, sino cada vez más a la esfera de lo virtual. Sin embargo, todavía existe la necesidad de formar parte de un colectivo, de tener una vinculación afectiva, cultural y social con un grupo más amplio; la necesidad de habitar el mundo.

La arquitectura tiene el poder, y el deber, de formar parte de la construcción de esta identidad. Su reto y responsabilidad es proponer hábitats formados por espacios privados y colectivos, mediadores entre lo público y lo privado, habitáculos que cuiden y protejan las vinculaciones afectivas de sus habitantes y que reconozcan y permitan las colecciones vitales que reflejan sus propias vidas. Pero la arquitectura debe llegar más allá, sin conformarse a ser únicamente la solución física a unas necesidades, y conseguir convertirse en el elemento mediador y afectivo entre las tres partes de la ecuación.

[/vc_column_text][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  1. Para un análisis en profundidad de esta casa, léase el capítulo “La Casa Eames” en COLOMINA, BEATRIZ. La domesticidad en guerra. Barcelona, Ed. Actar, 2006.
  2. Léase el capítulo “La casa, la gente y sus enseres” en MONTEYS, XAVIER y FUERTES, PERE. Casa Collage. Un ensayo sobre la arquitectura de la casa. Barcelona, Ed, Gustavo Gili, 2001; así como el resto de los libros que cierran la trilogía sobre Habitar: MONTEYS, XAVIER. La habitación. Más allá de la sala de estar. Barcelona, Ed. Gustavo Gili, 2014. Y MONTEYS, XAVIER. La calle y la casa. Urbanismo de interiores. Barcelona, Ed. Gustavo Gili, 2018.
  3. HEIDEGGER, MARTIN. Construir habitar pensar (Bauen Wohnen Denken).Madrid. Oficina de Arte y Ediciones, 2015.
  4. Catálogo de la exposición “Cabañas para pensar”, proyecto de Eduardo Outeiro Ferreño, Comisariado por Alfredo Olmedo y Alberto Ruiz de Samaniego. La Coruña: Fundación Luis Seoane / Maia Ediciones, 2011.
  5. Para profundizar en la historia de la habitación y el concepto de privacidad, léase AURELI, PIER VITTORIO y TATTARA, MARTINO. The room of one´s own. The architecture of the (private) room.Editado en ocasión de la participación del estudio DOGMA en la Bienal de Arquitectura de Chicago 2017.

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Su trabajo ha sido expuesto en el Pabellón Español de La Bienal de Venecia 2016 (León de Oro), en Export, Museo ICO, Madrid, 2015; “Las afinidades electivas”, exposición monográfica sobre su estudio en el Colegio de Arquitectos de Barcelona, 2015 y Gerona, 2014; BAND, Wyzsza Szkola Techniczna, Katowice, Polonia, 2014; Galery Architektury, Brno y Kabinet Architektury, Ostrava, República Checa,2014; “Aproximacions”, COAC Barcelona, 2012; “Architecture Catalane 2004-2009 Portrait d´époque” en la Cité de l´Architecture et du Patrimoine, Paris 2009; Pabellón Español de la Bienal de Venecia 2000; Bo01 Parasite – The City of Small Things Copenhague, Rotterdam, Oslo, Londres 1999, HiCat Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, 1999, o en Eme3 Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, 1999; y sus obras han sido publicadas en múltiples revistas nacionales e internacionales como Domus, MARK Magazine, Arquitectura Viva, Interni, A10 o Quaderns, entre otras.

Entre sus reconocimientos, destacan la Selección y Finalistas en la XIV Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo 2018 y en la XIII Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo 2016, la Nominación a los Premios Mies van der Rohe 2015, Nominados al Iakov Chernikhov International Prize for Young Architects 2015, el Premio FAD Internacional 2014, Premios FAD de la Opinión en Interiorismo e Internacional 2014, Finalistas Premios FAD 2013, Finalistas Arquia-Próxima 2010, Premio FAD de la Opinión 2008, Finalistas en la X Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo 2009, Seleccionados en la VII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo 2009 o el Premio AJAC jóvenes arquitectos 2004, entre otros.[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Anna Bach» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Nummi, Finlandia, 1973.

Arquitecta por la Helsinki University of Technology, 2001.

Master en Teoría y Práctica del Proyecto de Arquitectura por la ETSAB, UPC, 2014.

Profesora PDI de Trabajo Final de Grado en EINA – Centro Universitario de Diseño y Arte de Barcelona, Universidad Autónoma de Bellaterra, Barcelona (2008 – actualidad).[/mpc_callout][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Eugeni Bach» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Barcelona, 1974.

Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, UPC, 1999 y Diploma de Estudios Avanzados, 2005.

Profesor de Proyectos en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, ETSAB, UPC (2015 – actualidad).

Profesor invitado en la Escuela de Arquitectura de Pamplona, Universidad de Navarra, 2018.

Profesor de Proyectos en la Escuela de Arquitectura La Salle, Universitat Ramon Llull, Barcelona (2005 – 2016).[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Reflexiones Cotidianas / NOMENA

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Abstract

El auge de la construcción viene transformado, una vez más, el paisaje de Lima sin modificar su trama urbana. Cerca del 70% de proyectos que se construyen formalmente en la capital son edificios de vivienda multifamiliar. Sin embargo, es muy escasa la discusión disciplinar sobre este fenómeno, sus causas y consecuencias en la vida doméstica y colectiva. ¿Qué condiciones de convivencia promueven? ¿Cuál es la visión de ciudad que construyen como conjunto?

El artículo utiliza investigaciones previas sobre la evolución de la vivienda colectiva dentro del tejido tradicional limeño para informar críticamente el proceso de diseño de un encargo específico: un multifamiliar de veinte pisos de altura. El enfoque tipológico a nivel de análisis de precedentes y como herramienta proyectual plantea una serie de derroteros para edificios tipo relleno en altura, teniendo en cuenta las contingencias específicas que supone la trama tradicional de cara a un crecimiento vertical de Lima.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Introducción

Los limeños nos enfrentamos a diario a las diversas y complejas problemáticas de una ciudad a la deriva. Como arquitectos, nuestra práctica cotidiana gira alrededor de algunos aspectos concretos y persistentes de esta realidad. El desarrollo inmobiliario de la última década nos plantea el reto de proyectar edificios de vivienda colectiva bajo condicionantes extremadamente restrictivas.

Entendemos la arquitectura como una disciplina basada en un conocimiento que vincula el diseño, la docencia, la investigación y la crítica. En ese sentido, venimos estudiando el desarrollo y evolución los edificios multifamiliares en Lima dentro del trazado tradicional de manzanas y lotes. Nos preocupa esta relación, pues somos testigos que la vorágine constructiva ha abandonado argumentos tipo-morfológicos para orientar el crecimiento vertical de nuestra ciudad. Entre sus muchos escritos sobre Lima, Ludeña coincide que está pendiente un estudio que vincule morfología urbana y tipología edilicia.

Por otro lado, estudios sobre vivienda colectiva señalan que el edificio tipo relleno es el que presenta las mayores dificultades de diseño. Y es precisamente esta pieza (el multifamiliar entre medianeras) la que en su repetición configura gran parte de nuestro entorno urbano. En otras palabras, es un tipo dominante que describe y caracteriza a Lima. Dos investigaciones previas, basadas en el análisis sistematizado de casos precedentes, nos ha permitido reconstruir una suerte de genealogía del multifamiliar limeño.

Un aspecto fundamental del diseño en base a tipos es la interrelación de las decisiones en el proceso proyectual. Argán define los niveles tipológicos como escalas donde las alternativas de diseño constituyen un sistema coherente de elecciones. Estos niveles pueden ser vistos de forma aislada o vinculados, los que a su vez pueden ser desmenuzados en distintos componentes. Es en la articulación y ensamblaje de todos ellos que los edificios cobran especificidad.

En el presente artículo utilizamos un encargo puntual para comentar cómo esta aproximación informa una práctica crítica. Creemos que es posible, a pesar de la inclemencia del mercado, realizar pequeñas mejoras desde dentro del mundo de las promotoras inmobiliarias. El requerimiento consistió en diseñar un edificio multifamiliar de 20 pisos en esquina frente a uno de los parques públicos más importantes de la capital: el Campo de Marte. Como sucede en tantos otros lugares similares en Lima, durante la última década se ha visto rodeado de edificios de gran altura. El edificio Nazca incorpora la reflexión tipológica en su diseño para intentar contribuir a su entorno en vez de empobrecerlo.

Saber Crecer

Como hemos comentado, el proceso de verticalización en Lima se da sobre un tejido tradicional de manzanas regulares con lotes angostos y profundos, que durante siglos han albergado tipos de baja altura. Por cuatrocientos años el callejón y sus descendientes (casa de vecindad, quintas, etc.) han sido los arquetipos dominantes en la Lima de morfología cuadrada, cuyo rasgo común es la acumulación de pequeñas unidades alrededor de vacíos internos.

Los casos estudiados durante la modernidad evidencian que existen espacios para la innovación bajo condicionantes muy estrictas de diseño. Las influencias modernas que se filtraron a mediados de siglo XX aceleraron considerablemente el desarrollo de los tipos básicos de relleno. El enfoque tipológico demuestra que el proceso de verticalización en Lima consistió en la evolución progresiva de los precedentes y, a la vez, que el tejido limeño tradicional ha sido capaz de albergar un número limitado de tipos de edificios de vivienda multifamiliar.

Esta limitación se hace manifiesta para edificios en altura. Es por ello que el Plan Piloto de Lima de 1945 proponía reemplazar el tejido de manzanas densas del centro -entonces decadente e insalubre- por un sistema de edificios tipo torre sobre áreas libres. La lógica de la tabula rasa resultaba tentadora para dar una solución edilicia al problema del lote limeño. Pero el Plan fracasó y la lógica parcelaria se mantuvo omnipresente en decenas de nuevas urbanizaciones descoordinadas. En consecuencia, los edificios multifamiliares modernos se limitaron a casos puntuales dentro de la trama tradicional.

Actualmente, muchos lotes están condenados a albergar un tipo de multifamiliar deficiente para ser explotados al máximo. Los nuevos edificios que se insertan en el mismo tejido son ajenos a sus contingencias. ¿El resultado? Edificios de hasta veinte niveles entre medianeras ciegas, el porcentaje de área libre se fragmenta en infinidad de pozos intermedios incapaces de ser usados colectivamente, asfixiando el corazón de la manzana. A escala peatonal, muros opacos y portones vehiculares dibujan un paisaje que niega toda relación con la calle para poder resolver la enorme exigencia de estacionamientos dentro de cada lote.

El diseño de edificios multifamiliares bajo la premisa del trazado urbano limeño, dirigido por los parámetros normativos distritales y regulado por el Reglamento Nacional de Edificación (RNE) refuta los criterios con que se estudia y se proyecta la vivienda colectiva. Hoy en día las manzanas se (des)componen mediante un tipo de multifamiliar cuya repetición no contempla la voluntad de generar un tejido urbano coherente.

Un tipo alto

Existe una contradicción inherente entre el tipo de edificio que promueven los parámetros y su situación urbana, pues la única alternativa compacta para resolver gran densidad en altura es la torre de núcleo central. Y es justamente en este tipo –en el que los ambientes utilizan todo el perímetro para ventilar e iluminar- que se puede llegar incluso a prescindir de frentes ciegos.

Se comprueba que todos los casos que superan el 40% del área libre corresponden a edificios de huella compacta o cuentan con vacíos amplios que cobran protagonismo e incluso configuran espacios de carácter colectivo dentro del ensamble. Por el contrario, todos los casos por debajo del 30% de área libre fragmentan excesivamente el poco vacío con que cuentan, lo que resulta en huellas extensas que suelen abarcar la totalidad del lote. En este sentido, no sorprende que a su vez cuenten con altos porcentajes de área de circulación común, pues son los edificios compactos los que resuelven de manera más eficiente y económica el ratio de accesos.

Los tipos de edificios suelen definirse por la forma en que se agrupan sus unidades y se accede a ellas: bloque, manzana, torre, hilera, relleno. Mientras que en la modernidad fuimos capaces de establecer una filiación con los arquetipos coloniales y republicanos, en la mayoría de edificios multifamiliares recientes la incongruencia entre sus rasgos tipológicos más esenciales hace que escapen a estas categorías comprobadas.

Por sus características y atributos tipo-morfológicos, definimos estos casos bajo un prototipo de edificio recurrente que resulta de estas condicionantes particulares: el tren. El tipo tren hace alusión a los edificios cuya planta se resuelve con un corredor central extenso a lo largo del cual se suceden unidades de vivienda pasantes en pares, enfrentando sus caras abiertas uno tras otro separados por pozos internos para iluminar las partes intermedias de su huella hasta llegar al fondo del lote.

A pesar de sus deficiencias cuantitativas y cualitativas, podemos afirmar que por su persistencia es ya un tipo dominante limeño, es decir, que encarna los principios estructurales, organizacionales, sociales y económicos de nuestra ciudad. Por más que estos edificios hagan grandes disfuerzos por diferenciarse en su diseño hacia la calle, los podemos reconocer por la simetría bilateral en fachada y la sucesión de enormes muros medianeros ciegos.

Para escapar a esta problemática, el ensamble del Edificio Nazca se resuelve con un tipo de unidad de un solo frente congruente con el lote limeño. Para lograrlo, los ambientes se van “asomando” uno tras otro hasta abarcar 9 metros de fachada y 14 metros de profundidad. A su vez, estas unidades tipo se agrupan en distintas orientaciones alrededor de un núcleo de circulación vertical central. De esta manera el edificio ocupa una huella compacta y sin vacíos interiores, acercándose a la categoría de torre.

Debido a la zonificación por alturas, es muy probable que los vecinos nunca puedan superar los siete niveles, dejando nuestro edificio visible por todos sus frentes. La torre evita las medianeras anodinas, abre registros parciales en ellas para iluminar y ventilar naturalmente las circulaciones comunes y fragmenta los muros ciegos, trabajándolos como si se tratase de fachadas. Los retranqueos de la planta se expresan en una volumetría subdividida en cuerpos esbeltos que enfatizan su verticalidad y rematan escalonadamente. Es por ello que el edificio no recurre a fachadismos: su imagen exterior es la expresión directa de su complejidad interior.

Un factor decisivo que merece ser observado con detenimiento es el impacto de incluir estacionamientos en los lotes. Compatibilizar funcional y estructuralmente este uso con el propio de vivienda multifamiliar es una exigencia de diseño añadida para los edificios tipo relleno. Actualmente asumimos este requerimiento por defecto, pero durante el siglo XX son la excepción, y cuando los presentan nunca superan un nivel de sótano.

A nivel de zócalo se busca una relación animada con la calle, libre de límites verticales opacos. Para ello se colocan los estacionamientos de visitas -eventuales y fluctuantes- en todo el perímetro. Mamparas de altura y media encierran los ambientes de uso común, que a la vez que se eleva ligeramente el primer nivel a +0.50m creando un vínculo visual con los peatones. Por último, la estructura se apoya directamente y termina de articular una transición de espacios colectivos que funde el ámbito público con el privado.

Domesticar la vivienda

Las unidades precedentes son bastante diversas en cuanto a las variables de caracterización (repartición de áreas, organización, jerarquía y saneamiento), lo que evidencia cambios radicales en las estructuras de convivencia a lo largo del tiempo. La irregularidad en cuanto a estándares de habitación se mantiene a través de los distritos e incluso las épocas, lo que interpretamos como una ciudad de crecimiento heterogéneo a nivel económico y social.

En términos generales predominan los tipos de unidad de menos frente que fondo, que al día de hoy siguen siendo dominantes en los multifamiliares. Estas proporciones a su vez favorecen ciertos tipos de organización: estancia, pasillo, racimo, vestíbulo, escalera. Cada una también corresponde a una concepción sobre distintos grados de privacidad determinados espacialmente. Durante los años iniciales del estudio las unidades se organizaban por medio de la agrupación de las estancias contiguas de tamaños regulares para resolver la circulación interna de cada departamento.

Paulatinamente aparece el pasillo o corredor como elemento organizador interno. La separación física devino en independencia y finalmente en especialización de usos, lo que terminó aboliendo la ambigüedad de las estancias previa a la modernidad. Aunque esto no impidió a los arquitectos modernos de vanguardia proponer organizaciones espaciales promotoras de modos de convivencia alternativos, entre estos dos valores -distribución y dimensión- se define la jerarquía entre los ocupantes de la unidad.

Pero la jerarquía referida al tamaño y disposición estratégicos tiene que ver con la posibilidad de apropiación espontánea de los ambientes, y por lo tanto garantizar su vigencia a pesar de las costumbres cambiantes en el tiempo. Actualmente, la jerarquía de la sala-comedor, por ejemplo, no sólo tiene que ver con su mayor área, se subraya cuando marca el comienzo de los recorridos. El mismo argumento aplica para referirnos a la jerarquía de los dormitorios principales. Cuando hace las veces de término del pasillo o se ubica hacia el frente de calle, su posición relativa a las demás habitaciones de la unidad refuerza su hegemonía.

La presencia de un baño incorporado a la habitación también sirve para descubrir la jerarquía con que se conciben los espacios y por tanto las estructuras de convivencia entre los ocupantes. A pesar de esta característica extendida hoy en día, es un rasgo que se observa recién 50 años atrás. Podemos concluir que durante la modernidad el máximo lujo no era contar con los ambientes más amplios, sino tener baño propio.

El hecho más pernicioso que contribuye a la deformación de los tipos básicos es una gran cantidad de ambientes de servicio dispersos. Carecer de servicios agrupados dificulta ensamblar racionalmente el edificio a partir de la proximidad de las instalaciones técnicas de sus unidades. Alrededor de 1955 se empiezan a agrupar los servicios mejorando la distribución de las zonas húmedas y economizando las montantes en edificios que ya empezaban a superar los cinco pisos de altura.

Sin embargo, desde la colonia hasta el día de hoy persiste la costumbre de contar con “áreas de servidumbre”. La aparición del baños y dormitorios de servicio en las unidades tiende a ser especialmente conflictiva desde el punto de vista del ensamble, debido a que suelen estar separadas del resto de habitaciones y baños. Más bien, usualmente se empaquetar con otra serie de ambientes que podrían llegar a prescindir de iluminación y ventilación directa como la cocina y lavandería.  En lotes de escaso frente, esta contingencia suele resolverse sacrificando la correcta orientación de estos ambientes o mediante pozos mínimos. Es decir, a expensas de alguna o varias de las categorías de análisis a escala de la unidad o del edificio.

En nuestro caso, los departamentos tipo del Edificio Nazca cumplen con el estándar del mercado en la zona: un dormitorio principal y dos secundarios en menos de 90m2. Pero a la vez cuestiona la rigidez de este modelo de convivencia dominante. El planteamiento estructural agrupa las zonas húmedas alrededor de un ducto central que funciona como columna hueca. El resto de apoyos es perimétrico, lo que permite pensar en albergar diversos modos de convivencia no convencionales (parejas sin hijos, familias monoparentales, independientes que trabajan en casa, parejas homosexuales) y la adaptabilidad de los mismos, salvando la integridad estructural y formal del edificio en el tiempo.

La distribución interior “comercial” de las unidades es de tipo racimo ingresando por un punto intermedio, con la posibilidad de elegir ir a la sala-comedor o a las habitaciones, sin la obligación de atravesar ambientes sociales. La zona privada se encuentra desjerarquizada en cuanto a dimensiones, incluso, tanto las habitaciones hacia el frente como las del fondo pueden integrarse con los servicios indistintamente. También es posible implementar una zona previo de trabajo independizada del ámbito más intimo de la vivienda. La híper y la in-determinación programática repercuten en la disposición de las partes rígidas y flexibles al interior de la vivienda.

Finalmente, el edificio de vivienda multifamiliar entre medianeras carece de una profunda reflexión disciplinar. Toda visión alternativa de ciudad conlleva, indefectiblemente, tipos de unidades y por tanto de edificios específicos para su correcto funcionamiento en el sentido más amplio del término. En el ámbito de la vivienda, los tipos comprobados son parte fundamental del proceso de diseño. Esto no impide planteamientos novedosos, como sostiene Moneo, la reflexión tipológica supone todo lo contrario. Creemos que Lima tiene pendiente encontrar una huella genética que reconozca la diversidad y a la vez los límites de su tejido urbano de base. La aplicación de la reflexión tipo-morfológica comentada pretende pensar los edificios multifamiliares no de manera fragmentada y hermética, sino dentro de un tejido enhebrado por piezas capaces de dialogar entre sí para proponer múltiples configuraciones.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»NOMENA» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Los autores son parte de un estudio de arquitectura en Lima,Perú que propone construir ideas a través del diálogo. Su interés en la disciplina arquitectónica se manifiesta en una amplia gama de proyectos: edificios, publicaciones, investigación y enseñanza. Su trabajo ha sido ampliamente exhibido y reconocido en bienales nacionales e internacionales. En 2010 publicaron “Con_Posiciones: 20 aproximaciones a la arquitectura peruana”, libro seleccionado en la VIII BIAU en Cádiz el 2012. Actualmente son docentes de pregrado en la Universidad Católica y Universidad de Lima. En esta última se desempeñan también como investigadores del Instituto de Investigación Científica (IDIC).[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2832,2831,2830,2829,2828,2827,2826,2825,2824,2823,2822,2821,2820,2819,2818,2817,2816″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][us_separator][/vc_column][/vc_row]

Utopías. El nacimiento de la vivienda multifamiliar / Cristina Dreifuss Serrano

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William Morris, “Los objetivos del arte” (1877)[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Durante la historia de la arquitectura, el arquitecto tenía un rol volcado hacia las clases altas. Era el constructor de palacios, templos, teatros y castillos. La vivienda de la gente común, por otro lado, surgía, alrededor de los centros religiosos y de poder, a través de la autoconstrucción. La función de habitar –dwell– estaba, por lo tanto, profundamente ligada a la cotidianidad y al trabajo manual, y era una respuesta que la misma gente ideaba frente a sus necesidades.

Con la revolución industrial, este panorama cambia. Las oleadas migratorias que ocupan las periferias de las ciudades industriales, presentan un problema de salud, seguridad y ornato. Algo debe hacerse frente a la situación de los asentamientos informales.

La tarea de encontrar una solución recae entonces en los arquitectos, quienes son designados a diseñar y proveer vivienda en masa, que dé respuesta a esta creciente necesidad (Kostof, Castillo, & Tobias, 1995, pág. 584).

Uno de los primeros proyectos de vivienda multifamiliar, a inicios de la Ilustración, es el de las Salinas de Chaux, también conocidas como Saline Royaleen Arc-et-Senans, Francia. La concepción del proyecto es de Claude-Nicolas Ledoux (1736-1806), quien había sido contratado por el rey Luis XVI como comisionado de los trabajos de sal en la región. Por iniciativa propia, el arquitecto presentó en 1774 un plan para una ambiciosa ciudad ideal en Chaux, construida en torno a los trabajos de extracción y procesamiento de la sal.

Salinas de Chaux (artchist.blogspot.com)

Por lo ambicioso del proyecto, y las pocas consideraciones prácticas del mismo, éste fue abandonado, pero un año después Ledoux presentaría un segundo proyecto  cuya construcción se iniciaría ese mismo año. Ambos proyectos consideraban los edificios de producción como elementos centrales y jerárquicos, rodeados de una “ciudad” de vivienda y servicios para los trabajadores, en palabras del arquitecto. La segunda propuesta colocaba los edificios de vivienda de modo radial, alrededor de los edificios productivos, con el fin de que se pueda instituir “la vida cooperativa y asociativa bajo el ojo benevolente de algún supervisor” (Kostof, Castillo, & Tobias, 1995, pág. 567)

Este proyecto puede considerarse como “uno de los primeros ensayos de arquitectura industrial, así como una integración consciente de unidades productivas y vivienda de trabajadores” (Frampton, 1992, pág. 16). Si bien sólo se construyó los edificios principales de la fábrica, y no las viviendas, las dos imágenes presentadas por Ledoux se hicieron conocidas, y despertaron la imaginación de las siguientes generaciones.

Es curioso, sin embargo, que muchas de las primeras preocupaciones en torno a la vivienda masiva no vinieran de los arquitectos, sino de otros profesionales a quienes los problemas de hacinamiento y malas condiciones de habitabilidad afectaban directamente: los empresarios.

Robert Owen (1771-1858) fue un empresario, filántropo, y uno de los creadores del socialismo utópico. Es uno de los primeros promotores de la jornada laboral de ocho horas, que implementó en su propia fábrica. A lo largo de su vida promovió una serie de proyectos teóricos y prácticos que buscaban mejorar la calidad de vida de las personas a través de la vivienda. El más exitoso es la comunidad de New Harmony, en Indiana, que con el tiempo se convirtió en un centro de investigación en educación y ciencia. Los residentes del pueblo se encuentran entre los primeros en establecer una escuela pública para hombres y mujeres.

Sin embargo, Owen es más conocido por sus proyecto del New Moral World, una ciudad ideal cuyo diseño nunca se construyó. En esta, las personas estarían separadas según edad, con el fin de mejorar su desempeño: así, los ancianos ocuparían el primer nivel del edificio, los niños el segundo, y los adultos en edad de trabajar, los niveles superiores.

El complejo se complementaba con edificios públicos, escuelas y bibliotecas, pensados en el bienestar de los trabajadores. Nunca fue construido, pero Owen lo siguió utilizando como ejemplo para el desarrollo de sus ideas sobre el bienestar de los trabajadores.

Charles Fourier (1772-1837), otro de los fundadores del socialismo utópico, proyectaría uno de los complejos multifamiliares más conocidos del siglo XIX. El Falansterio, cuyo nombre proviene de la unión de las palabras falangey monasterio, es un edificio pensado para contener una comunidad de alrededor de 1800 personas, dividida en falanges, o grupos, organizados para trabajar en comunidad, sin salarios ni propiedad privada. Además de las unidades de vivienda, parte del edificio estaría ocupado por servicios públicos: comedor, biblioteca, oficina de correos, capilla, tiendas y talleres (Kostof, Castillo, & Tobias, 1995, pág. 581).

Fourier agrega al proyecto una dimensión adicional: el diseño está basado en el de un palacio, y busca despertar en sus habitantes un sentido de orgullo y dignidad, alejado de las terribles condiciones de los asentamientos periféricos. Al igual que el proyecto de Owen, el Falansterio separa a las familias según sus edades y necesidades, y promueve además el amor libre, como un modelo más natural de promover la procreación.

Falansterio (cadiznoticias.es)

El proyecto dio pie a una serie de reflexiones que se prolongarían hasta nuestros días. Victor Considérant (1808-1893), discípulo de Fourier, comparó la deseada autonomía del proyecto con “albergar 1800 hombres en el medio del océano, a seiscientas leguas de cualquier costa” (Frampton, 1992, pág. 22). Si bien Considérant utiliza esta metáfora con connotaciones negativas, años después Le Corbusier la tomaría prestada como una característica más que deseable de sus proyectos de vivienda social, a los que comparó con transatlánticos.

Al igual que el proyecto de Owen, el de Fourier nunca fue construido, pero dio pie a uno de los primeros proyectos multifamiliares exitosos.

El Familisterio es un planteamiento del empresario Jean-Baptiste André Godin (1817-1888), quien, desde un origen humilde, había logrado poseer una exitosa fábrica de estufas de metal. Conocedor de las ideas del socialismo utópico, y preocupado por el bienestar de sus trabajadores, inicia la construcción de un proyecto social de vivienda, que incluiría una guardería, un colegio, un teatro, tiendas, y una serie de servicios para los trabajadores.

Toma de partida la idea del Falansterio de Fourier, pero incorpora un cambio radical: las personas estarían organizadas por familias, y es así que el proyecto tomaría el nombre de Familisterio.

El complejo se plantea en torno a tres edificios de vivienda, alrededor de patios centrales. La estructura permite que dichas viviendas se subdividan, de modo que las unidades resultantes varíen en tamaño dependiendo de la cantidad de miembros en cada familia (Adda, 1996). En el proyecto original, la planta baja iba a estar destinada a cafés, bibliotecas y locales para la comunidad, pero finalmente se decidió que fueran también viviendas.

Familisterio-(enlacearquitectura.com)

Desde su inauguración, en 1880, funcionó como vivienda hasta la década del 60, cuando se planteó un cambio de uso que, al no ser exitoso, hizo que se regrese a la función de multifamiliar. Si bien algunos de los edificios anexos han sido demolidos o han cambiado de uso, la esencia del multifamiliar se mantiene. Más importante aún, muchas de las ideas que lo originaron siguen teniendo vigencia en el diseño y construcción de los más exitosos multifamiliares contemporáneos.

Es interesante reflexionar en cómo el hábitat multifamiliar nace de ideales de bienestar y calidad de vida, y de cómo la manera de habitar ha cambiado muy poco a lo largo de la historia. Exceptuando algunas adecuaciones de nuevas tecnologías, los seres humanos, en esta búsqueda de bienestar, quieren establecerse en hogares acogedores que permitan, a la vez, forjar lazos comunitarios. Dos características que, lamentablemente, pocos proyectos multifamiliares contemporáneos logran.

[/vc_column_text][us_separator][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Adda, C. (Director). (1996). Le Familistere. Une cité radieuse au XIXème siècle[Motion Picture].

Frampton, K. (1992). Modern Architecture. A Critical History.London: Thames & Hudson.

Kostof, S., Castillo, G., & Tobias, R. (1995). A History of Architecture: Settings and Rituals.Oxford: Oxford University Press.

Noble, R. (2009). Utopias.Cambridge, MA: The MIT Press.[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Cristina Dreifuss Serrano» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Doctora en Teoría de la Arquitectura, especializada en estética de la ciudad informal, apego al lugar y enseñanza de la arquitectura.
Profesora a tiempo completo e investigadora en la Universidad de Lima, Perú. Coordinadora de investigación para la Carrera de Arquitectura.
Directora de grupos de investigación en informalidad y uso social del espacio, tanto en asentamientos informales como en habitaciones de clase media. Actualmente desarrolla un Post Doctorado en la Università degli Studi di Roma, La Sapienza.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2805,2804,2803″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Abstracción del Habitar/ Jhonathan Quezada Lira

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Abstracción del habitar
» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Jhonathan Quezada Lira – Artista Plástico – Perú
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]

Estoy muy lejos, a unos 10,237 Km lejos, lejos del lugar donde he vivido por más de cuarenta años, miro mi cuadro, estará colgado en una galería en unas semanas, y empiezo a sentir que habito en él, lo miro y recuerdo mi casa, mi niñez y la casa en el árbol. El recuerdo es un lugar, mis cuadros me lo dicen.

Habitar, pintar como un ejercicio zen, cerrar los ojos, imaginar, sentir, visualizar, transmutar.

[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Después de la creación, cuando observo las pinturas terminadas, colgadas en alguna pared, inevitablemente pienso (siento) que pertenezco a ellas, las habito, están en mí. Así como me habita la alegría, la pena, el recuerdo.

Habitar un lugar es intentar conocerlo, sentirlo, reconocerse en él, si quieren entender mis pinturas, el espectador tendría que convertirse en ocupante, apropiarse de los paisajes, conocerlos, viajar dentro de ellos, cobijarse, imaginar una vida, la suya o la de cualquier otro está ahí, adentro.

Habitar es vivir observando, pasar un tiempo sintiendo lo que te rodea, las casas, los árboles, la calle, las personas, tu cama, tu silla, un cuadro.

Cada pintura, me refiero a la serie de los árboles en la que estoy trabajando desde hace un tiempo ya, cuenta una pequeña historia. No puedes concebir esa historia si no habitas en mis cuadros, si no te imaginas dentro de ellos. La imagen está allí, en algún lugar de tu cerebro esperando enlazar alguna otra figura, algún color, alguna forma. Puedo decir que mis cuadros o parte de ellos habitan en el cerebro de todos, como habita la luz, el recuerdo de un sabor, de un olor, una idea, un rostro.

El acto creativo no debería estar divorciado de la experiencia, ni del sentimiento, ni de la razón. Construyo este concepto a partir de la sensación que me da el observar mi obra, al enfrentarla, al estudiar sus mutaciones y contradicciones en el tiempo, al hacerla mía, es decir, a partir de habitarla.

El habitar, en mi experiencia y mi trabajo, está ligado al complejo hecho de existir, la existencia del que observa, piensa, siente y reflexiona. El habitar va de la mano a mantenerse creando de una manera sincera, visceral, constante y desafiante.

Llevo un cuaderno de dibujo a donde viajo, cada uno de los bocetos y pinturas ahí trazados constituyen un momento de vida ejerciendo mi condición de ser humano y configuran un habitar diferente según el lugar donde lo haya pintado. Puede ser en la misma ciudad, a dos cuadras de casa o a miles de kilómetros de distancia, suelo cuestionarme continuamente el lugar donde estoy, cómo se ve, cómo funciona, lo frágil de su existencia, lo maravilloso de ella, lo falaz, lo evidente e inútil.

Todo esto me hace enfrentar la realidad, a veces queriendo escapar, en otras cambiarla, tal vez volver a la casa del árbol que de pequeño me cobijaba y me hacía habitar dentro de mi propio mundo, el mío, creado, infranqueable. Un lugar en el que mis pensamientos cohabiten con la tranquilidad que requiere la mente creativa para seguir creando, estar inmerso en el taller donde, como un todopoderoso renegado pero sensible o como un Sajra despiadado y curioso me propongo morar los obscuros, coloridos y desconocidos espacios de mi habitar interior.

[/vc_column_text][us_separator][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Jhonathan Quezada Lira» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Nacido el 5 de julio de 1976 con estudios en la Escuela de arte Carlos Baca Flor de Arequipa. Ha participado en más de 50 exposiciones colectivas en Perú, Bolivia, Chile, México, Suecia, Dinamarca, Francia, Alemania, Suiza e individuales en Perú, Suecia, Francia y Suiza; también fue seleccionado para exponer en la Feria Internacional Aberdeen Fair-Escocia-2014.

Finalista del Concurso de acuarela Pro-Unámonos en Arequipa, Perú (2008), participó en el I Taller de interculturalidad Perú-Francia-Museo de Arte Contemporáneo 2012 y ha sido encargado de las sesiones de arte terapia a pacientes oncológicos en la clínica Paz Holandesa.

Fué Invitado a participar en la exposición “El mundo de Tim Burton” en el Museo Franz Mayer en la ciudad de México y asistió a la clase maestra de Tim Burton.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2772,2773,2774,2775,2776,2777,2778,2779,2780,2781,2782,2783″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row]

Casa Vila Matilda / Danilo Terra Pedro Tuma

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Casa Vila Matilda» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Danilo Terra, Pedro Tuma – Brasil
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Introducción
Por Gonzalo Renato Núñez Melgar, Arquitecto Urbanista Docente de la Universidad Federal do Amazonas – Brasil.

Esta pequeña casa localizada en un barrio pobre de Sao Paulo representa modestamente el verdadero sentido de la arquitectura, mejorar la vida de la gente. Una anciana de 74 años, empleada doméstica junta el dinero de toda su vida y la confía a un estudio de arquitectura de jóvenes arquitectos “Terra e Tuma Arquitectos Asociados” para transformar su casa, el resultado no podría ser mejor… un proyecto austero que atiende a las necesidades del cliente y nos desafía a que, de hecho, la arquitectura sea y deba ser, para todos.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Muy distante de la arquitectura del espectáculo este proyecto se destacó por su precisión y su sencillez, resolviendo de modo simple el problema de la habitación espontánea y demostró que el alcance de la arquitectura puede transformar también la vida de una familia de escasos recursos, este caso se torna más relevante aún cuando llevamos en cuenta la realidad del papel planificador del poder público en el Brasil, principalmente en los grandes centros urbanos, contrariando su historia de casos paradigmáticos de planeamiento urbano y políticas habitacionales.

La “Casa da Vila Matilde” contribuye a pensar que la arquitectura puede ser relevante bastándose con la transformación de la calidad de vida de una pequeña familia y que la solución a un problema tan grave como es la precarización del consumo de la vivienda, puede ser atendida desde la objetividad del caso particular, único. Contribuyendo a dar respuestas adecuadas individualmente, colocamos en cuestión también las respuestas totalizadoras que el investigador y crítico de vivienda social John Turner llamaba de “mass housing” modelo ampliamente utilizado en el Brasil desde los inicios del proceso de urbanización de barrios operarios y que infelizmente el mercado se esforzó en reproducir como nuevo error, en la contemporaneidad, dentro del programa de habitación para todos “Minha casa, minha vida” (Mi casa, mi vida).

Contribuye también a ampliar el campo de acción profesional del Arquitecto Urbanista, que en el caso brasileño presenta datos realmente alarmantes levantados en el año de 2016 por el CAU/BR (Colegio de Arquitectos del Brasil), donde apenas el 15% de la población tiene acceso a los servicios de un arquitecto; me atrevo a pensar que no debe ser muy diferente de la realidad latinoamericana en general, pero se torna dramático y especialmente doloroso en un país donde ya hubo casos emblemáticos de las buenas prácticas de la arquitectura y el planeamiento urbano, así como también dentro del ámbito proyectual de la vivienda de interés social.

Sobre la obra

Iniciamos nuestras actividades en “Terra e Tuma” en 2006 para consolidar la relación entre los socios: Danilo Terra y Pedro Tuma. Egresados de la Universidad Mackenzie de San Pablo en el año de 2003/2004, bajo la contradictoria cultura docente que validaba la actuación de los “Star Architects” como un modelo a seguir en el ejercicio profesional del Brasil.

Los primeros cinco años fueron de oficina, trabajando día y noche, dispuestos a cumplir con todos los pedidos de proyectos y así formar un gran estudio. La mayor parte de nuestro tiempo estuvo dedicado a la lotería que significan los concursos de arquitectura, fue un gran aprendizaje. Al final de esta etapa algo nos incomodaba profundamente: el hecho de contar con 15 colaboradores, numerosos proyectos en el papel y casi nada construido.

Entendimos que necesitábamos mejorar algunas fallas dentro del proceso. Si, los proyectos no eran construidos, nosotros éramos también responsables por ello. Entonces pasamos a reevaluar todas las etapas del proceso, desde las primeras conversaciones con el cliente hasta la finalización de la construcción.

Al principio decidimos dejar de participar en concursos abiertos y pasamos a conversar francamente con nuestros clientes sobre la toma de decisiones, principalmente cuando interferían en el presupuesto de obra. Estábamos en condiciones de ayudar en la formulación de un plan de trabajo factible. Finalmente pasamos a dedicar nuestro esfuerzo a lo que efectivamente sería construido.

Atentos a las oportunidades de esta naturaleza, recibimos el pedido del joven Marcelo Borges. Nos contó que vivía con su madre en una pequeña casa en el barrio de “Vila Matilde” en Sao Paulo, y la edificación estaba a punto de colapsar. A partir de ese contacto y de nuestro asesoramiento, buscamos entender, cuál sería la mejor solución para este caso: la reforma de la casa existente, la venta del inmueble y comprar un departamento o la construcción de una nueva casa.

Partiendo de un análisis objetivo que comprendió el programa de necesidades y el presupuesto, la posibilidad de materiales y el uso de técnicas locales, la normativa que se aplica a estos casos, condiciones climáticas, entre otros factores, nuestro equipo presento a los clientes la estrategia de demoler la casa existente y construir una nueva en el mismo terreno. De tal modo, que podrían continuar habitando el lugar donde crearon sus lazos afectivos, en una casa pensada para atender las demandas reales de su modo de vida.

Fotografías de la casa antigua

[/vc_column_text][vc_column_text]   [/vc_column_text][us_separator][vc_column_text]

El proyecto permitió que la señora de 74 años desarrolle su cotidianeidad en el primer nivel de la casa: sala, núcleo de servicio (lavabo, cocina y área de servicio), jardín y, al fondo, su habitación con baño. En el segundo nivel, la habitación y cuarto de baño, del hijo Marcelo, además de la huerta sobre el techo de la sala.

Fotografías del proyecto terminado

    

A pesar que el proyecto es de 2011, la Sra. Dalva y su hijo iniciaron la obra en el año de 2014, cuando la casa comenzó a derruirse. Pasadas las etapas de demolición y de cimentación, fue necesario solo cuatro meses para que ellos volvieran a habitar la nueva casa.

Además del proyecto de arquitectura, organizamos todo el desarrollo de obra junto al constructor. Desde la demolición del antiguo edificio hasta la ejecución de los detalles de la nueva casa, todo fue detallado, cuantificado y validado por la oficina, cliente y constructora. La casa de 95m2 implantados sobre un terreno de 4.8 metros de ancho por 25 metros de fondo con un valor de 35,000 dólares americanos, inicialmente programados.

Para la optimización de la construcción buscamos facilitar el dialogo entre la oficina y la obra. Utilizamos apenas tres planos de obra: 1. Plantas 2. Cortes y elevaciones 3. Detalles Constructivos. Un conjunto de dibujos intuitivos, modulados a partir de los bloques y los paneles de las losas, ambos prefabricados. También encomendamos el proyecto de paisajismo al estudio “Gabriella Ornaghi Arquitetura da Paisagem” que fue fundamental para que los clientes se apropien de la casa.

Corte Transversal

Vista de Planta

Marcelo y la Sra. Dalva, invirtieron en el proyecto de arquitectura, proyecto de estructuras y seguimiento de obra. Solamente así fue posible garantizar la ejecución de obra dentro del presupuesto esperado, con calidad constructiva (ambiental y tectónica) y legalmente aprobada por los Órganos Reguladores.

Al finalizar la obra, invitamos a Pedro Kok para el registro fotográfico de la casa. Con las primeras publicaciones en las redes sociales, inesperadamente, comenzamos a recibir invitaciones a los periódicos de mayor circulación, así como de las principales redes de televisión del Brasil para presentar la Casa da Vila Matilde.

Creímos que este proyecto debía contar una historia común, del cliente que presenta un encargo y es atendido por profesionales dentro de un valor y plazo establecido. Es de ese modo que actuamos en cualquier esfera de la arquitectura, ya sea para una pequeña casa o una obra de gran escala, Asumimos la responsabilidad por los trazos que imprimimos en el papel.

Planos del proyecto

[/vc_column_text][vc_column_text]     

Obra: Casa Vila Matilda

Autores: Terra e Tuma Arquitectos Asociados
Danilo Terra ,Pedro Tuma, Juliana Assali
www.terraetuma.com.br

Construcción: Valdionor Andrade de Carvalho y equipo
Estructura: Megalos Ingeniería
www.megaloseng.com.br
Paisajismo: Gabriella Ornaghi
www.gabriellaornaghi.com.br
Area: 95 m2
Año de proyecto:  2011-2015
Año de construcción: 2015

Fotografías: Pedro Kok
www.pedrokok.com.br

[/vc_column_text][us_separator][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Danilo Terra, Pedro Tuma » title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Dirigen la oficina de arquitectura Terra e Tuma Arquitetos Associados junto a Fernanda Sakano; constituyendo una unión de experiencias en varios segmentos de actuación.

Los proyectos desarrollados por la oficina -desde la reformulación de barrios enteros en áreas de riesgo hasta pequeñas residencias- tienen en común el deseo y el compromiso de maximizar el potencial del proyecto, desde la integración del entorno hasta la elección de los materiales, combinando comodidad y calidad.

Desde una estructura dinámica, Terra e Tuma conserva la capacidad de actuar en red, creando sistemas integrados y multidisciplinarios únicos para el desarrollo de cada proyecto. Por lo tanto, ha trabajado en asociación con sociólogos, antropólogos, ingenieros y, por supuesto, arquitectos.

Hasta el momento, la oficina tiene proyectos reconocidos y exhibidos en las Bienales de Venecia, Rotterdam y Quito y fue ganador de varios premios nacionales e internacionales.[/mpc_callout][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Premios y menciones» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  • Archdaily BUILDING OF THE YEAR 2016
  • XV Muestra Internacional de Arquitectura de la  Bienal de Venezia
  • X Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo 2016
  • Premio de Arquitectura Instituto Tomie Ohtake Akzonobel 2016
  • Nominada al «Mies Crown Hall Americas Prize» – Instituto de Tecnología de Illinois Chicago

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Megaestructuras Virtuales / Federico Eliaschev

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Megaestructuras Virtuales» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»La Participación del Ambiente
» font_container=»tag:h3|font_size:18px|text_align:left|color:%230a0505|line_height:20px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Dr. Mg. Arq. Federico Eliaschev – Argentina
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Abstract

El presente artículo plantea el surgimiento de un “dispositivo” arquitectónico, la mega-estructura como aquel que a través del control o soporte permitía la liberación del contenido donde el usuario pudiese participar libremente de las decisiones sobre su propio habitat. El artículo invita a pensar en esta contradicción representada por la megaestructura y trata de identificar una evolución de la misma hacia el terreno de lo virtual. En este sentido, la megaestructura virtual autónoma, robótica pone cerca del precipicio al autor-arquitecto. La opción es: desterrarlo del ambiente doméstico, confinarlo al terreno de las bellas artes o amplificarlo a través de la tecnología.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

1. La megaestructura como “dispositivo”

Si apelamos a la Noción de “Dispositivo” de Foucault, sobran pruebas de que el “Proyecto” en tanto plantea una “Estrategia” de cómo debe ser apropiado y delimitado el mundo infundiendo una serie de “acciones”, induciendo determinadas “conductas” en los habitantes plantea una relación de poder con el usuario que bien nos permite hablar de “Dispositivo Proyectual”. Estos serán más o menos coercitivos pero siempre producirán la “resistencia” y con esto la constitución de una relación de Poder. Como bien describe Foucault en su Libro Vigilar y Castigar en relación al panoptismo de determinadas instalaciones Arquitectónicas como los presidios donde el carácter represivo será claro, exisistirán también otras situaciones más sutiles donde la identificación será tal vez más esquiva. Si pensamos la noción de Megaestructura que plantea Banham citando a Wilcoxxon:

“…no sólo una estructura de gran tamaño, sino también una estructura que frecuentemente está:
1. Construída por unidades modulares;
2.Capaz de una gran extensión o incluso una extensión indefinida.
3.Un soporte estructural dentro del cual pequeñas unidades estructurales (dormitorios, casas o pequeños edificios de otro tipo) pueden ser construidas o incluso “enchufadas” luego de haber sido prefabricadas en otro lugar;
4.Un soporte estructural que se espera pueda durar mucho más tiempo que las pequeñas unidades que soporta.”(1)

Es claro el establecimiento de una relación de poder dentro del mismo edificio. Es decir una estructura que subordina a otra. Una estructura, “la mega estructura”, el “soporte” en el modelo de Jhon Habraken, para garantizar la liberación del “infill”, el contenido. Es decir: ”para que exista liberación tiene que haber control”.

“Pese a su aparente neutralidad, supone un programa intelectual para la isla: con su indiferencia respecto a lo que existe, reivindica la construcción mental sobre la realidad. La disciplina bidimensional de la retícula crea también una libertad inesperada para la anarquía tridimensional. La retícula define un nuevo equilibrio entre el control y el descontrol, según la cual la ciudad puede ser al mismo tiempo ordenada y fluida, es decir, una metrópolis del caos estricto”(2)

Para Koolhaas es claro que lo que garantiza el “caos estricto” de Manhattan es precisamente una regularidad obsesiva en la trama.

La pregunta es sobre la necesidad de estas estructuras para posibilitar una participación clara y fructífera en el proceso de diseño.

Michel de Certeau plantea su visión del “dispositivo” Foucaultiano pero poniéndolo en el campo de la relación entre Estrategia y Táctica.

Estratégicas serían entonces todas las acciones tendientes a construir una relación de poder mientras que tácticas aquellas que se producen como efectos colaterales liberadores producto de las contradicciones que en muchas ocasiones encierran los procesos estratégicos.

“Llamo estrategia. Al cálculo (o a la manipulación) de las relaciones de fuerzas que se hace posible desde que un sujeto de voluntad y de poder (una empresa, un ejército, una ciudad, una institución científica) resulta aislable. La estrategia postula un lugar susceptible de ser circunscrito como algo propio y de ser la base donde administrar las relaciones con una exterioridad de metas o de amenazas.” “Las estrategias son pues acciones que, gracias al principio de un lugar de poder (la propiedad de un lugar propio), elaboran lugares teóricos (sistemas y discursos totalizadores) capaces de articular un conjunto de lugares físicos donde se reparten las fuerzas.”(3)

“llamo «táctica» a un cálculo que no puede contar con un lugar propio, ni por tanto con una frontera que distinga al otro como una totalidad visible. La táctica no tiene más lugar que el del otro. Se insinúa, fragmentariamente, sin tomarlo en su totalidad, sin poder mantenerlo a distancia. No dispone de una base donde capitalizar sus ventajas, preparar sus expansiones y asegurar una independencia en relación con las circunstancias. Lo «propio» es una victoria del lugar sobre el tiempo. Al contrario, debido a su no lugar, la táctica depende del tiempo, atenta a «coger al vuelo» las posibilidades de provecho. Lo que gana no lo conserva. Necesita constantemente jugar con los acontecimientos para hacer de ellos «ocasiones». Sin cesar, el débil debe sacar provecho de fuerzas que le resultan ajenas..”(4)

Los dispositivos dejan siempre fisuras, allí por esas fisuras es donde la táctica se despliega.

La táctica es acontecimiento. Si lo llevamos al terreno del habitar, la planta de una vivienda que le proponemos a un usuario por más alejada que este de los “dispositivos” instalados del habitar, siempre es “estrategia”, en términos de Michel De Certeau. El modo en que utilizamos esa vivienda es siempre más o menos táctico. Hipotetizo una interdependencia entre ambas. En términos Nietzscheanos, lo “Apolíneo”, “estructural”, “Estratégico”, es mutuamente dependiente de lo “Dionisíaco”, “Acontecimiento”, “´táctico”.

2. Megaestructuras virtuales.

El auge de la participación del usuario en los procesos de diseño a mediados de los 60´s coincide también con el interés de muchos investigadores por dar cabida dentro de la disciplina a diferentes teorias como la teoría cibernética, la T.S.G, teoría de la información entre otras.

De ese modo Investigadores como Nicholas Negroponte, Nigel Cross, Yona Friedman, Cristopher Alexander, entre otros, comienzan a experimentar con diferentes modelos computacionales que permitiesen la participación de los Usuarios en el proceso de Diseño de sus propias viviendas.

La Megaestructura Física, Tectónica, abre paso ahora a la Megaestructura Virtual, Algorítmica.

En general, las experiencias de investigación tendieron a dividirse entre aquellas que frente al diagnóstico de una disciplina que se encontraba alejada del Zeitgeist, optaron por responsabilizar al arquitecto y castigarlo y otras que en tanto detectaron sus problemas cognocitivos optaron por pensar en otorgarle nuevas herramientas.

Amplificador de diseño o arquitecto amplificado.

Dice Negroponte que en la arquitectura indígena no necesitaban una máquina arquitectónica porque su entorno era simple y comprensible, las opciones, y por ende las decisiones, eran limitadas. En pos de volver más simple el acceso del usuario a la información de un mundo complejo, Negroponte propone la idea de “amplificadores de diseño”.

En este punto es preciso indicar que la intención de Negroponte en aquel momento era construir un mediador entre los usuarios y la arquitectura que anulara por completo la presencia del arquitecto autor en el proceso. Es decir, remplazar la presencia del arquitecto en el proceso de proyectación del habitar por una máquina que cumpla solamente con el rol de amplificar el instinto humano, bastante olvidado ya, de resolución de su propio hábitat.

Imagen 23 – La rudimentaria Architecture Machine de Negroponte.

Es decir, el afán de Negroponte no era replicar al arquitecto humano, sino hacer una herramienta que pueda elaborar y contribuir con experiencia técnica a las intenciones de diseño del usuario. Nuevos sistemas CAD (diseño asistido por computadora) pensados como máquinas “informadas” y no necesariamente inteligentes. Este punto resulta importante, puesto que dotar de una inteligencia análoga a la del arquitecto humano podría generar los mismos problemas de traducción de antes.

En definitiva, lo que estaba pensando Negroponte era que el arquitecto tal como se conocía hasta ese entonces venia equipado con una serie de respuestas disciplinares de cómo “debía” ser el hábitat para el hombre contemporáneo, que, lejos de adecuarlo a las necesidades y deseos del futuro habitante, adquieren un carácter represivo antes que liberador. Pecando en algún punto de una simpleza casi angelical, Negroponte pensaba que eran los usuarios quienes mejor conocían sus problemas y necesidades. Inspirado, seguramente en un joven e inocente Nigel Cross, que veía en las sociedades primitivas un modelo a seguir, puesto que la función de resolución del propio hábitat era una más de las capacidades que debía tener el hombre, así como la habilidad para cazar y proveerse su alimento o la actividad agraria. Esta falsa idea de participación que en general era denominador común en muchas de las arquitecturas de los sesenta, sobre todo, por ejemplo, en Habraken y su teoría del “open building” es posteriormente complejizada por arquitectos como Lucien Kroll, que reelaboran críticamente el concepto, advirtiendo que abandonar a los usuarios en la decisión de su propio hábitat es abandonarlos a las propias trazas del establishment. Es decir, no es posible dejar en libertad a un usuario que aún no es libre y cuya subjetividad se encuentra presa de la sociedad de consumo.

Negroponte plantea la analogía de un maestro que genera un ambiente intelectual donde el alumno descubre y aprende por sí mismo en comparación con el maestro que imparte hechos y principios.

De este modo, los “amplificadores de diseño” poseen una doble existencia: el maestro benevolente y el alumno sediento, todo en uno.

Negroponte navega luego por diversos sistemas computacionales (amplificadores de diseño), entre los que se destaca Flatwriter, de Yona Friedman.

Desarrollando sus teorías de la ciudad flexible, Yona Friedman piensa Flatwriter como una manera de involucrar a los futuros habitantes en el planeamiento de sus propios apartamentos.

La mayoría de los arquitectos que diseñan vivienda colectiva trabajan para una gran cantidad de individuos, por lo que se les hace difícil la tarea de estudiar la conducta y las preferencias de cada uno de ellos. El diseñar para un usuario estándar no contempla ni satisface la posibilidad de elección, por parte de los habitantes, de particularidades de uso. El proyecto Flatwriter permite al individuo seleccionar sus preferencias habitacionales, pudiendo ubicar su vivienda en una infraestructura de servicios dada. El arquitecto deberá advertir a los usuarios de las posibles consecuencias de sus decisiones, ya que el grupo de habitantes, al ser un ensamblaje de individuos pobremente conectados, puede encontrarse afectado por las elecciones de sus miembros. El proyecto contiene un repertorio de millones de posibles apartamentos y puede estimar si el lugar elegido por un futuro residente entra en conflicto con otro residente.

El uso del proyecto Flatwriter comprende una infraestructura (un esqueleto vacío de varios pisos) diseñada para aceptar cualquier elección del repertorio, sirviéndose de una provisión de red de agua, electricidad, telefonía y otros servicios que están contenidos en dicho esqueleto. Se produce entonces no solo la aplicación de un nuevo proceso de información entre el futuro usuario y el objeto que quiere usar, sino que también hace posible la decisión individual, previendo que no interfiera en la convivencia grupal.

Imagen 24 – Esquema del proceso de decisión utilizado en Flatwriter.

Imagen 25 – Megaestructura de Flatwriter.

Las ideas arquitectónico-cibernéticas de Frazer toman en general como base la teoría “genética” como modelo de producción de complejidad.

Sus ideas, tanto como las de Gordon Pask, tienen la importancia de que serán luego tomadas por muchos de los teóricos actuales que intentan dar marco a la producción arquitectónica del nuevo “paradigma digital”(5). En este punto debemos mencionar a Manuel de Landa, Karl Chu, y el mismo Patrick Schumacher.

“Para conseguir el modelo evolutivo es necesario definir lo siguiente: un script (guion) del código genético, normas para el desarrollo del código, traducción del código a un modelo virtual, la naturaleza del entorno para el desarrollo del modelo, y sobre todo los criterios de selección” (6).

La idea de script, veremos, es común a muchas de las experiencias digitales actuales. Implica el ingreso de instrucciones de dibujo precisas detalladas y secuenciales a la computadora, diferenciándose del uso corriente de los sistemas CAD, que operan en general con el stock de formas disponibles en el programa. Construir el proyecto como un script posibilita el control local de la forma arquitectónica y facilita la vinculación entre parámetros internos, ambientales con las instrucciones generativas.

Dice Frazer:

“Proponemos una metodología alternativa, en la que el modelo se adapte repetidamente en el ordenador respondiendo a la retroalimentación a partir de la evaluación”(7).

“…nuestro modelo describe procesos más que formas. Este procedimiento es ambientalmente sensible. Las normas son constantes, pero el resultado varía en función de los materiales o las condiciones ambientales”(8).

En clara discrepancia con el modelo de Architecture Machine de Negroponte, donde el arquitecto era remplazado por un “amplificador de diseño” que subsanaba los problemas cognoscitivos del usuario para resolver su propio hábitat como hacía el hombre primitivo, Frazer plantea la idea del “arquitecto ampliado” como una amplificación de la capacidad productiva del arquitecto, ya que, en tanto sus diseños actúan como semillas de procesos autónomos de adaptación progresiva, podemos esperar mayor cantidad de diseños que llevan el sello autoral.

El arquitecto es “ampliado” porque aumenta, se amplifica, su capacidad generativa. Es ampliado porque incorpora al entorno y al usuario en el proceso proyectual.

[/vc_column_text][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  1. Wilcoxxon en BANHAM, Reyner, “Mega estructuras: futuro urba­no del pasado reciente”, BANHAM, Reyner, Mega estructuras: futuro urbano del pasado reciente, 1976, Barcelona: Ed. GG 2da Ed. 2001
  2. KOOLHAAS, Rem: Delirio de Nueva York, un manifiesto retroactivo para Manhattan, Ed. GG, Barcelona, 1raed., 2004, Pág. 19.
  3. De Certeau,  Michel, “La invención de lo cotidiano” Mexico D.F: Universidad Iberoamericana 1ed. 1980
  4. Ibídem.
  5. La noción de nuevo “paradigma digital” es en principio provisoria y de resistencia a algunas intenciones de los teóricos en boga. En este punto conviene destacar la intención manifiesta de Patrick Schumacher a partir de 2008 de englobar la convergencia de todas estas prácticas de vanguardia dentro del término “parametrisicismo”.
  6. FRAZER, John, “Un modelo natural para la arquitectura, la naturaleza del modelo evolutivo” 1995 en ORTEGA, Lluís (Ed.): La digitalización toma el mando, Ed. GG, Barcelona, 2009. Pág.30
  7. Ibídem. Pág.32
  8. Ibídem. Pág.35

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Federico Eliaschev » title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Master en Diseño Arquitectónico Avanzado (U.B.A), Doctor en Arquitectura (U.B.A), Co-director del Centro POIESIS.

Realiza actualmente una extensa práctica docente como Profesor Adjunto de la Materia «Investigacion Proyectual, Teoria metodologia y Tecnica.» Y Profesor en el Master de Investigacion Proyectual en U.B.A.

Ha sido participe como director y co-director en diferentes investigaciones UBACYT en el Tema Vivienda y Proyecto Urbano. Ha sido premiado por CPAU (Consejo profesional de Arquitectura), SCA (Sociedad Central de Arquitectos), FADEA (Federación Argentina de Arquitectos)  por su práctica profesional y académica en 2012 y 2018.

En el campo académico, su trabajo ha sido plasmado en 10 publicaciones entre las cuales destaca el libro «DPS, Dispositivos  proyectuales sensibles» publicado por editorial Concentra en 2017, y que es resultado de su tesis doctoral. En el campo profesional su oficina ha realizado obras y proyectos de propiedad horizontal, vivienda unifamiliar, y oficinas, que han sido publicadas en revista Summa+, Clarín Arquitectura,  y en  diferentes medios gráficos y digitales.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2519,2518,2517″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][us_separator][/vc_column][/vc_row]

Neofeudalismo inmobiliario / Josep Maria Montaner – Zaida Muxí

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Habitar, una aproximación política
» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Neofeudalismo inmobiliario y el problema de la vivienda
» font_container=»tag:h3|font_size:18px|text_align:left|color:%230a0505|line_height:20px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Josep Maria Montaner, Catedrático ETSAB – Zaida Muxí , Profesora ETSAB – España
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Abstract

El artículo responde a la cuestión del habitar desde una interpretación política repasando la situación contemporánea de la cuestión de la vivienda en el mundo centrándose en el caso de la crisis inmobiliaria en España, poniendo referencias de las políticas en Europa y señalando algunas tendencias en la manera de afrontar la cuestión de la vivienda en América Latina. Se reclama un nuevo papel de los arquitectos y arquitectas que sea capaz de defender a la vez la calidad de la arquitectura y el urbanismo de la vivienda así como sus valores sociales como derecho humano esencial.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

En 1872 Friedrich Engels escribió una serie de tres artículos bajo el título de “El problema de la vivienda” que recopilados se convirtieron en un libro fundacional y clásico(1). Con este texto Engels estaba delimitando y conceptualizando un problema que ya era estructural y endémico de la economía capitalista. Según él, ni la filantropía, ni el higienismo, ni el socialismo utópico, iban a resolver el problema de la vivienda.

Este solo se solucionaría con la revolución social ya que el problema de la vivienda es estructural al sistema económico capitalista que se basa en la propiedad privada del suelo y en la explotación de la fuerza de trabajo. En el contexto del capitalismo, el valor de cambio de la vivienda es un elemento clave de dominio, explotación y esclavización, ya tenga el obrero que buscar la residencia por su cuenta, ya sea el empresario o industrial en el que se la facilite cerca de la fábrica o el lugar de trabajo. Y ello no iba a cambiar con las propuestas del paternalismo empresarial o del socialismo utópico. El mismo Engels había dejado clara la diferencia en su texto esencial, “Del socialismo utópico al socialismo científico”(2). Por lo tanto la explotación del trabajo va estrechamente ligada a la propiedad del suelo y al control del mercado de la vivienda. En la actualidad, tal como ha señalado la urbanista brasileña Raquel Rolnik, las dos grandes características de la ciudad en esta época neoliberal han estado, por una parte, la proliferación de la arquitectura de las grandes firmas dedicada a la “global class” –los rascacielos y otros objetos proyectados por las estrellas de la arquitectura y sus secuaces- y por otra parte la insistencia en convencer a la sociedad de la falsedad de que con la casa en propiedad y el crédito hipotecario individual se iba a resolver el problema de la vivienda y de la ciudad(3). Más recientemente en su último libro “La guerra de los lugares”, nos explica como la vivienda, convertida en valor de inversión financiera, acrecienta el problema de acceder a la vivienda como derecho(4).

A principios del siglo XXI dicho problema sigue siendo acuciante en las grandes ciudades de los países en desarrollado y lo es, paradójicamente, en la España contemporánea caracterizada por el capitalismo inmobiliario y por la política neoliberal aplicada desde finales de los años noventa. Basándose en la falsedad de que la vivienda era cara por la falta de suelo, se decretó en el año 2000 que todo el suelo era urbanizable, una liberalización que generó una transformación insostenible. Se demostró que no es la cantidad sino la calidad (dotaciones, centralidad, servicios) lo que da precio al suelo, mientras que el precio de la vivienda lo fija el mercado en función del máximo endeudamiento posible de las familias. Mientras que en la mayor parte de Europa(5) –Francia, Austria, Finlandia, Suecia, Alemania, etc– a pesar del encarecimiento del precio de la vivienda se ha intentado garantizar el derecho a una vivienda digna con el de control de los precios y la promoción de vivienda protegida adecuada al estado del bienestar, en nuestro país las dos legislaturas gobernadas por la política de derechas consiguieron hacer reaparecer el problema de la vivienda bajo la fórmula de la “burbuja inmobiliaria” que explotó en el año 2008. Este grave factor de riesgo por el dominio del sector inmobiliario en el Estado español y por los efectos de exclusión fue especialmente destacado en los informes que el relator de las Naciones Unidas para el derecho a la vivienda Miloon Kothari elaboró en los años 2006 y 2007(6).

La vivienda se convirtió, debido al bajo rendimiento financiero de las bolsas a nivel mundial en un festín especulativo para los inversores. Al mismo tiempo, cada vez más población quedaba excluida sin tener acceso a un derecho convertido en puro negocio. Las plusvalías del boom inmobiliario que se reforzó desde 1997 hasta su estallido en 2008 han llevado a la inflación de precios de la vivienda más exagerada e irresponsable de la historia, comportando un mayor empobrecimiento y debilidad de la economía de la mayoría de los ciudadanos. Se puede calcular que casi el 30% de españoles, unos 8 millones, quedan fuera de la promoción privada y pública de vivienda, en los que se incluye el 20% que está por debajo del umbral de la pobreza. Se trata de sectores marginados incluso de las políticas públicas que no pueden acceder a viviendas sociales o de precios tasados.

Muchos países desarrollados han pasado por la experiencia de fuertes crisis relacionadas con los booms inmobiliarios: Holanda en 1982 en que el precio real de la vivienda cayó un 48% y Finlandia entre 1991 y 1992 en que cayó un 47%. El caso más espeluznante fue el de Japón que entre 1992 y 1996 sufrió una caída aproximadamente del 33%, provocada por el blanqueo de dinero en el sector inmobiliario por parte de las redes de crimen organizado de los llamados “Yazuka”, mafias japonesas dedicadas al tráfico de estupefacientes, la prostitución y la extorsión. En Japón se provocó un verdadero desastre financiero y social con miles de personas que perdieron su vivienda (cuya hipoteca pasaba a estar por encima de su valor en el mercado) viviendo solas en la calle a pesar de mantener algunos su puesto de trabajo. Y a raíz de estas crisis, países como Holanda y Finlandia replantearon su política de vivienda, reforzando la creación de vivienda protegida. Países como Dinamarca, o ciudades como Viena, se encuentran en mejor situación; esto es resultado de la diversificación de los modelos de acceso y tenencia: un gran porcentaje de alquileres protegidos, la cesión de uso y modelos cooperativos de propiedad compartida.

En el caso español es evidente que la caída del número de viviendas protegidas realizadas en España entre 1997 y 2004 no era nada inocente: para proteger los intereses inmobiliarios, manteniendo el alza de los precios, se procuró que la vivienda social pasara del 50% del total construido en los años ochenta al 10 % a finales de los noventa no compitiendo con el mercado libre. Esta situación se trató de corregir con la nueva política desde el Ministerio de la Vivienda del gobierno del PSOE (2004-2010), que en el año 2007 promulgó una nueva Ley del Suelo que intentaba evitar el crecimiento expansionista y desarrollista, buscando un urbanismo acorde con el desarrollo sostenible; y desde las políticas autonómicas como la de Cataluña, con su Ley para el Derecho a la Vivienda (2007), elaborada por el Departamento de Medio Ambiente y Vivienda de la Generalitat de Catalunya, a pesar de que la coyuntura financiera no haya sido favorable para llevarla adelante y hacerla cumplir. Sólo en estos tres últimos años, desde 2015, en los municipios gobernados por la izquierda los artículos de la ley han empezado a aplicarse. En Barcelona se siguen los criterios de disciplina de vivienda por lo que respecta a pisos vacíos e infravivienda, al tiempo que se potencia las reservas de viviendas asequibles en las promociones privadas. La ciudad también ha sido la pionera en el Estado español en la propuesta de co-housing siguiendo el mecanismo de la cesión de uso del suelo y ha modificado la promoción de vivienda pública de venta hacia la promoción de viviendas de alquiler público, que representa un 80% del total de las nuevas promociones (4000 viviendas)(7).

A pesar de estos intentos e intenciones de la nueva legislación y de las nuevas promociones de vivienda social se arrastran tres problemas graves: el retraso acumulado durante años en materia de legislación y promoción de vivienda pública; la imprevisión flagrante ante las consecuencias de la crisis inmobiliaria -imperdonable para los responsables políticos- y la de su inevitable y permanente lentitud en avanzar en estos procesos, con pactos inacabables, estiras y aflojas, retrocesos, una enorme dificultad de condiciones, avances, puesta en práctica, la legislación y los cambios en la normativa.

A partir del año 2009, con la crisis económica en España, la situación ha empeorado para los usuarios. Los desahucios por no poder pagar la hipoteca y posteriormente por no poder cubrir los alquileres, se han convertido en uno de los problemas sociales más importantes en toda España. No olvidemos que en Estados Unidos más 30 millones de personas perdieron su vivienda a causa de la crisis de las hipotecas “subprime” la mayoría de afroamericanos y latinos.

Es por todo ello que hoy podemos hablar de un “neofeudalismo inmobiliario” que continua vigente. En la Edad Media, los señores feudales se fueron apropiando de las tierras de los campesinos a medida que había crisis de recolección, engrosando su ejército de siervos de la plebe. Hoy el sistema financiero ha elaborado un paso más sofisticado aún para concentrar el poder y el dinero para producir exclusión generando miles de siervos de unos bancos cada vez más en manos de fondos de inversión y grandes operadores internacionales que ya no tiene un rostro visible.

En el contexto latinoamericano la influencia de las políticas económicas difundidas por el BID y el Banco Mundial han resultado en políticas de vivienda nefastas promoviendo la cantidad y no la calidad a partir de los subsidios directos a la demanda. Como en Chile que fue el banco de pruebas aún bajo la dictadura de Pinochet: el Estado como mero intermediario entre la necesidad y la solución, la población y las constructoras respectivamente; al tiempo que el rol del Estado en el planeamiento, producción y mantenimiento desaparecía. Así surge lo que los arquitectos Ana Sugranyes y Alfredo Rodríguez denominan “el problema de los con techo”, viviendas de superficies ínfimas sin condiciones de habitabilidad en entornos periféricos y sin condiciones de ciudad. A esto han seguido las políticas del INFONAVIT en México, miles de viviendas en los páramos, más allá de las ciudades, que hoy han sido abandonado en gran parte, o el programa brasilero “Minha Casa Minha vida”; Colombia y Argentina también implementaron programas similares en menor cuantía. En definitiva se ha dejado que sea el mercado el que ofrezca un bien a un precio asequible cuando se ha dejado de controlar la calidad de la extensión urbana y de las mismas viviendas.

La responsabilidad de la arquitectura

Ciertamente todo está condicionado por las políticas de vivienda, pero la arquitectura no debería seguir siendo la misma, convencional y comercial sino que debería atender a los cambios que se están produciendo en las sociedades: cambios en la estructura familiar, migraciones, envejecimiento de la población, dificultades de los jóvenes para emanciparse, aumento de las minusvalías, incremento de las marginaciones de todo tipo, inclusión de las actividades de estudio y trabajo en la vivienda, etc.

En este fenómeno la arquitectura tiende a tener un papel muy secundario. Es el último factor, aunque no debería ser el de menor importancia. En este escalofriante baile de cantidades no debería ser desdeñable el hecho de la calidad de estas viviendas: su buena construcción, orientación y ventilación; que tuvieran una planta flexible y transformable, que favorezcan la diversidad de usos y su perfectibilidad y que potencie la igualdad de género y la desjerarquización; que estuvieran construidos siguiendo criterios de sostenibilidad; y que se consolide una cultura de conservación y reutilización de los edificios. En este sentido, una serie de criterios arquitectónicos no serían nada menores, sino que tendrían mucho que ver con la calidad de vida, la equidad y la sostenibilidad: disponer de un espacio exterior propio; que no haya baños privados en la suite, sino accesibles para todos los habitantes de la vivienda; que la fachada en cada orientación sea distinta; que haya espacios de guardado. Las cuestiones relacionadas con la desjerarquización no son menores, sino que son trascendentales para promover unos hábitos democráticos. El baño en suite es un escándalo de lujo y desprecio en un mundo en el que 2.600 millones de los habitantes del planeta viven sin saneamiento, es decir, 4 de cada 10 personas no tienen acceso a ninguna letrina o inodoro; y cuando disponer de agua potable aún es tan difícil para un sector de la población mundial(8).

El problema de la vivienda no se puede resolver con una única solución brillante, sino que debe abordarse desde frentes muy diversos, utilizando todos los instrumentos posibles y siguiendo procesos laboriosos: movimientos sociales, cambios en las legislaciones en las diferentes escalas administrativas, ayudas económicas, control del precio del suelo, de la vivienda terminada y de los alquileres, proyectos arquitectónicos experimentales y modélicos, mejora tecnológica y aplicación de criterios de sostenibilidad, en operaciones que apuesten tanto por la obra de nueva planta como por la rehabilitación; flexibilidad en los tipos de tenencia, promoviendo tanto la compra como distintas modalidades de alquiler, vida comunitaria o “masovería urbana”. Actuar sobre una injusticia tan flagrante como los miles de viviendas vacías es imprescindible pero no suficiente. Es clave asegurar una legislación a favor de la tenencia en el alquiler, con control de precios y garantías de continuidad.

Se trata, en definitiva, de potenciar una situación social alternativa a la creada en los años de predominio impune de los intereses de los ricos (que se incrementan en porcentaje) y los inversores; una situación que ya fue retratada en su momento álgido con fina ironía por Ferran Torrent, en sus novelas Sociedad limitada (2002) y Especies protegidas (2003), ambientadas en uno de los lugares de más descarada corrupción inmobiliaria en España: la costa valenciana.

Se trata de promover unas nuevas condiciones en las que los profesionales les correspondan tanto denunciar el problema social como reivindicar la necesaria calidad de la vivienda como objetivo de la arquitectura. Hoy el problema de la vivienda vuelve a ser el primero de la agenda urbana junto a los problemas medioambientales, la desigualdad y la movilidad. Para afrontar estos retos arquitectos y arquitectas han de reclamar su lugar justificarlo con propuestas sostenibles que defiendan la igualdad y los derechos humanos.

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  1. ENGELS, Friedrich, El problema de la vivienda y las grandes ciudades, Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 1977.
  2. ENGELS, Friedrich, Del socialismo utópico al socialismo científico (1880), Ricardo Aguilera editor, Madrid, 1968.
  3. ROLNIK, Raquel, “Confinamiento o conflagración: metrópolis brasileñas al límite” en A.A.V.V Después del neoliberalismo: ciudades y caos sistemático, MACBA, Barcelona, 2009.
  4. ROLNIK, Raquel. La guerra de los lugares. La colonización de la tierra y la vivienda en la era de las finanzas. LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2017.
  5. MONTANER, Josep Maria. La arquitectura de la vivienda colectiva. Políticas y proyectos en la ciudad contemporánea. Editorial Reverté, Barcelona, 2015.
  6. KOTHARI, Miloon, “Informe del Relator Especial sobre una vivienda adecuada como elemento del derecho a un nivel de vida adecuado” en Naciones Unidas. Asamblea General, 7 de febrero de 2008. http://observatoridesc.org/?q=es/node/319
  7. http://habitatge.barcelona/es/estrategia/plan-derecho-vivienda
  8. GEORGE, Rose, La mayor necesidad. Un paseo por las cloacas del mundo, Ediciones Turner, Madrid, 2009.

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Concejal de Vivienda y Rehabilitación del Ayuntamiento de Barcelona (2015-2019)[/mpc_callout][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Zaida Muxí Martínez» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Profesora agregada de Urbanismo de la ETSAB. 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Autores de Arquitectura y política. Ensayos para mundos alternativos. (Gustavo Gili, Barcelona, 2011) entre otros libros.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][us_separator][/vc_column][/vc_row]