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Abstract
El auge de la construcción viene transformado, una vez más, el paisaje de Lima sin modificar su trama urbana. Cerca del 70% de proyectos que se construyen formalmente en la capital son edificios de vivienda multifamiliar. Sin embargo, es muy escasa la discusión disciplinar sobre este fenómeno, sus causas y consecuencias en la vida doméstica y colectiva. ¿Qué condiciones de convivencia promueven? ¿Cuál es la visión de ciudad que construyen como conjunto?
El artículo utiliza investigaciones previas sobre la evolución de la vivienda colectiva dentro del tejido tradicional limeño para informar críticamente el proceso de diseño de un encargo específico: un multifamiliar de veinte pisos de altura. El enfoque tipológico a nivel de análisis de precedentes y como herramienta proyectual plantea una serie de derroteros para edificios tipo relleno en altura, teniendo en cuenta las contingencias específicas que supone la trama tradicional de cara a un crecimiento vertical de Lima.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]
Introducción
Los limeños nos enfrentamos a diario a las diversas y complejas problemáticas de una ciudad a la deriva. Como arquitectos, nuestra práctica cotidiana gira alrededor de algunos aspectos concretos y persistentes de esta realidad. El desarrollo inmobiliario de la última década nos plantea el reto de proyectar edificios de vivienda colectiva bajo condicionantes extremadamente restrictivas.
Entendemos la arquitectura como una disciplina basada en un conocimiento que vincula el diseño, la docencia, la investigación y la crítica. En ese sentido, venimos estudiando el desarrollo y evolución los edificios multifamiliares en Lima dentro del trazado tradicional de manzanas y lotes. Nos preocupa esta relación, pues somos testigos que la vorágine constructiva ha abandonado argumentos tipo-morfológicos para orientar el crecimiento vertical de nuestra ciudad. Entre sus muchos escritos sobre Lima, Ludeña coincide que está pendiente un estudio que vincule morfología urbana y tipología edilicia.
Por otro lado, estudios sobre vivienda colectiva señalan que el edificio tipo relleno es el que presenta las mayores dificultades de diseño. Y es precisamente esta pieza (el multifamiliar entre medianeras) la que en su repetición configura gran parte de nuestro entorno urbano. En otras palabras, es un tipo dominante que describe y caracteriza a Lima. Dos investigaciones previas, basadas en el análisis sistematizado de casos precedentes, nos ha permitido reconstruir una suerte de genealogía del multifamiliar limeño.
Un aspecto fundamental del diseño en base a tipos es la interrelación de las decisiones en el proceso proyectual. Argán define los niveles tipológicos como escalas donde las alternativas de diseño constituyen un sistema coherente de elecciones. Estos niveles pueden ser vistos de forma aislada o vinculados, los que a su vez pueden ser desmenuzados en distintos componentes. Es en la articulación y ensamblaje de todos ellos que los edificios cobran especificidad.
En el presente artículo utilizamos un encargo puntual para comentar cómo esta aproximación informa una práctica crítica. Creemos que es posible, a pesar de la inclemencia del mercado, realizar pequeñas mejoras desde dentro del mundo de las promotoras inmobiliarias. El requerimiento consistió en diseñar un edificio multifamiliar de 20 pisos en esquina frente a uno de los parques públicos más importantes de la capital: el Campo de Marte. Como sucede en tantos otros lugares similares en Lima, durante la última década se ha visto rodeado de edificios de gran altura. El edificio Nazca incorpora la reflexión tipológica en su diseño para intentar contribuir a su entorno en vez de empobrecerlo.
Saber Crecer
Como hemos comentado, el proceso de verticalización en Lima se da sobre un tejido tradicional de manzanas regulares con lotes angostos y profundos, que durante siglos han albergado tipos de baja altura. Por cuatrocientos años el callejón y sus descendientes (casa de vecindad, quintas, etc.) han sido los arquetipos dominantes en la Lima de morfología cuadrada, cuyo rasgo común es la acumulación de pequeñas unidades alrededor de vacíos internos.
Los casos estudiados durante la modernidad evidencian que existen espacios para la innovación bajo condicionantes muy estrictas de diseño. Las influencias modernas que se filtraron a mediados de siglo XX aceleraron considerablemente el desarrollo de los tipos básicos de relleno. El enfoque tipológico demuestra que el proceso de verticalización en Lima consistió en la evolución progresiva de los precedentes y, a la vez, que el tejido limeño tradicional ha sido capaz de albergar un número limitado de tipos de edificios de vivienda multifamiliar.
Esta limitación se hace manifiesta para edificios en altura. Es por ello que el Plan Piloto de Lima de 1945 proponía reemplazar el tejido de manzanas densas del centro -entonces decadente e insalubre- por un sistema de edificios tipo torre sobre áreas libres. La lógica de la tabula rasa resultaba tentadora para dar una solución edilicia al problema del lote limeño. Pero el Plan fracasó y la lógica parcelaria se mantuvo omnipresente en decenas de nuevas urbanizaciones descoordinadas. En consecuencia, los edificios multifamiliares modernos se limitaron a casos puntuales dentro de la trama tradicional.
Actualmente, muchos lotes están condenados a albergar un tipo de multifamiliar deficiente para ser explotados al máximo. Los nuevos edificios que se insertan en el mismo tejido son ajenos a sus contingencias. ¿El resultado? Edificios de hasta veinte niveles entre medianeras ciegas, el porcentaje de área libre se fragmenta en infinidad de pozos intermedios incapaces de ser usados colectivamente, asfixiando el corazón de la manzana. A escala peatonal, muros opacos y portones vehiculares dibujan un paisaje que niega toda relación con la calle para poder resolver la enorme exigencia de estacionamientos dentro de cada lote.
El diseño de edificios multifamiliares bajo la premisa del trazado urbano limeño, dirigido por los parámetros normativos distritales y regulado por el Reglamento Nacional de Edificación (RNE) refuta los criterios con que se estudia y se proyecta la vivienda colectiva. Hoy en día las manzanas se (des)componen mediante un tipo de multifamiliar cuya repetición no contempla la voluntad de generar un tejido urbano coherente.
Un tipo alto
Existe una contradicción inherente entre el tipo de edificio que promueven los parámetros y su situación urbana, pues la única alternativa compacta para resolver gran densidad en altura es la torre de núcleo central. Y es justamente en este tipo –en el que los ambientes utilizan todo el perímetro para ventilar e iluminar- que se puede llegar incluso a prescindir de frentes ciegos.
Se comprueba que todos los casos que superan el 40% del área libre corresponden a edificios de huella compacta o cuentan con vacíos amplios que cobran protagonismo e incluso configuran espacios de carácter colectivo dentro del ensamble. Por el contrario, todos los casos por debajo del 30% de área libre fragmentan excesivamente el poco vacío con que cuentan, lo que resulta en huellas extensas que suelen abarcar la totalidad del lote. En este sentido, no sorprende que a su vez cuenten con altos porcentajes de área de circulación común, pues son los edificios compactos los que resuelven de manera más eficiente y económica el ratio de accesos.
Los tipos de edificios suelen definirse por la forma en que se agrupan sus unidades y se accede a ellas: bloque, manzana, torre, hilera, relleno. Mientras que en la modernidad fuimos capaces de establecer una filiación con los arquetipos coloniales y republicanos, en la mayoría de edificios multifamiliares recientes la incongruencia entre sus rasgos tipológicos más esenciales hace que escapen a estas categorías comprobadas.
Por sus características y atributos tipo-morfológicos, definimos estos casos bajo un prototipo de edificio recurrente que resulta de estas condicionantes particulares: el tren. El tipo tren hace alusión a los edificios cuya planta se resuelve con un corredor central extenso a lo largo del cual se suceden unidades de vivienda pasantes en pares, enfrentando sus caras abiertas uno tras otro separados por pozos internos para iluminar las partes intermedias de su huella hasta llegar al fondo del lote.
A pesar de sus deficiencias cuantitativas y cualitativas, podemos afirmar que por su persistencia es ya un tipo dominante limeño, es decir, que encarna los principios estructurales, organizacionales, sociales y económicos de nuestra ciudad. Por más que estos edificios hagan grandes disfuerzos por diferenciarse en su diseño hacia la calle, los podemos reconocer por la simetría bilateral en fachada y la sucesión de enormes muros medianeros ciegos.
Para escapar a esta problemática, el ensamble del Edificio Nazca se resuelve con un tipo de unidad de un solo frente congruente con el lote limeño. Para lograrlo, los ambientes se van “asomando” uno tras otro hasta abarcar 9 metros de fachada y 14 metros de profundidad. A su vez, estas unidades tipo se agrupan en distintas orientaciones alrededor de un núcleo de circulación vertical central. De esta manera el edificio ocupa una huella compacta y sin vacíos interiores, acercándose a la categoría de torre.
Debido a la zonificación por alturas, es muy probable que los vecinos nunca puedan superar los siete niveles, dejando nuestro edificio visible por todos sus frentes. La torre evita las medianeras anodinas, abre registros parciales en ellas para iluminar y ventilar naturalmente las circulaciones comunes y fragmenta los muros ciegos, trabajándolos como si se tratase de fachadas. Los retranqueos de la planta se expresan en una volumetría subdividida en cuerpos esbeltos que enfatizan su verticalidad y rematan escalonadamente. Es por ello que el edificio no recurre a fachadismos: su imagen exterior es la expresión directa de su complejidad interior.
Un factor decisivo que merece ser observado con detenimiento es el impacto de incluir estacionamientos en los lotes. Compatibilizar funcional y estructuralmente este uso con el propio de vivienda multifamiliar es una exigencia de diseño añadida para los edificios tipo relleno. Actualmente asumimos este requerimiento por defecto, pero durante el siglo XX son la excepción, y cuando los presentan nunca superan un nivel de sótano.
A nivel de zócalo se busca una relación animada con la calle, libre de límites verticales opacos. Para ello se colocan los estacionamientos de visitas -eventuales y fluctuantes- en todo el perímetro. Mamparas de altura y media encierran los ambientes de uso común, que a la vez que se eleva ligeramente el primer nivel a +0.50m creando un vínculo visual con los peatones. Por último, la estructura se apoya directamente y termina de articular una transición de espacios colectivos que funde el ámbito público con el privado.
Domesticar la vivienda
Las unidades precedentes son bastante diversas en cuanto a las variables de caracterización (repartición de áreas, organización, jerarquía y saneamiento), lo que evidencia cambios radicales en las estructuras de convivencia a lo largo del tiempo. La irregularidad en cuanto a estándares de habitación se mantiene a través de los distritos e incluso las épocas, lo que interpretamos como una ciudad de crecimiento heterogéneo a nivel económico y social.
En términos generales predominan los tipos de unidad de menos frente que fondo, que al día de hoy siguen siendo dominantes en los multifamiliares. Estas proporciones a su vez favorecen ciertos tipos de organización: estancia, pasillo, racimo, vestíbulo, escalera. Cada una también corresponde a una concepción sobre distintos grados de privacidad determinados espacialmente. Durante los años iniciales del estudio las unidades se organizaban por medio de la agrupación de las estancias contiguas de tamaños regulares para resolver la circulación interna de cada departamento.
Paulatinamente aparece el pasillo o corredor como elemento organizador interno. La separación física devino en independencia y finalmente en especialización de usos, lo que terminó aboliendo la ambigüedad de las estancias previa a la modernidad. Aunque esto no impidió a los arquitectos modernos de vanguardia proponer organizaciones espaciales promotoras de modos de convivencia alternativos, entre estos dos valores -distribución y dimensión- se define la jerarquía entre los ocupantes de la unidad.
Pero la jerarquía referida al tamaño y disposición estratégicos tiene que ver con la posibilidad de apropiación espontánea de los ambientes, y por lo tanto garantizar su vigencia a pesar de las costumbres cambiantes en el tiempo. Actualmente, la jerarquía de la sala-comedor, por ejemplo, no sólo tiene que ver con su mayor área, se subraya cuando marca el comienzo de los recorridos. El mismo argumento aplica para referirnos a la jerarquía de los dormitorios principales. Cuando hace las veces de término del pasillo o se ubica hacia el frente de calle, su posición relativa a las demás habitaciones de la unidad refuerza su hegemonía.
La presencia de un baño incorporado a la habitación también sirve para descubrir la jerarquía con que se conciben los espacios y por tanto las estructuras de convivencia entre los ocupantes. A pesar de esta característica extendida hoy en día, es un rasgo que se observa recién 50 años atrás. Podemos concluir que durante la modernidad el máximo lujo no era contar con los ambientes más amplios, sino tener baño propio.
El hecho más pernicioso que contribuye a la deformación de los tipos básicos es una gran cantidad de ambientes de servicio dispersos. Carecer de servicios agrupados dificulta ensamblar racionalmente el edificio a partir de la proximidad de las instalaciones técnicas de sus unidades. Alrededor de 1955 se empiezan a agrupar los servicios mejorando la distribución de las zonas húmedas y economizando las montantes en edificios que ya empezaban a superar los cinco pisos de altura.
Sin embargo, desde la colonia hasta el día de hoy persiste la costumbre de contar con “áreas de servidumbre”. La aparición del baños y dormitorios de servicio en las unidades tiende a ser especialmente conflictiva desde el punto de vista del ensamble, debido a que suelen estar separadas del resto de habitaciones y baños. Más bien, usualmente se empaquetar con otra serie de ambientes que podrían llegar a prescindir de iluminación y ventilación directa como la cocina y lavandería. En lotes de escaso frente, esta contingencia suele resolverse sacrificando la correcta orientación de estos ambientes o mediante pozos mínimos. Es decir, a expensas de alguna o varias de las categorías de análisis a escala de la unidad o del edificio.
En nuestro caso, los departamentos tipo del Edificio Nazca cumplen con el estándar del mercado en la zona: un dormitorio principal y dos secundarios en menos de 90m2. Pero a la vez cuestiona la rigidez de este modelo de convivencia dominante. El planteamiento estructural agrupa las zonas húmedas alrededor de un ducto central que funciona como columna hueca. El resto de apoyos es perimétrico, lo que permite pensar en albergar diversos modos de convivencia no convencionales (parejas sin hijos, familias monoparentales, independientes que trabajan en casa, parejas homosexuales) y la adaptabilidad de los mismos, salvando la integridad estructural y formal del edificio en el tiempo.
La distribución interior “comercial” de las unidades es de tipo racimo ingresando por un punto intermedio, con la posibilidad de elegir ir a la sala-comedor o a las habitaciones, sin la obligación de atravesar ambientes sociales. La zona privada se encuentra desjerarquizada en cuanto a dimensiones, incluso, tanto las habitaciones hacia el frente como las del fondo pueden integrarse con los servicios indistintamente. También es posible implementar una zona previo de trabajo independizada del ámbito más intimo de la vivienda. La híper y la in-determinación programática repercuten en la disposición de las partes rígidas y flexibles al interior de la vivienda.
Finalmente, el edificio de vivienda multifamiliar entre medianeras carece de una profunda reflexión disciplinar. Toda visión alternativa de ciudad conlleva, indefectiblemente, tipos de unidades y por tanto de edificios específicos para su correcto funcionamiento en el sentido más amplio del término. En el ámbito de la vivienda, los tipos comprobados son parte fundamental del proceso de diseño. Esto no impide planteamientos novedosos, como sostiene Moneo, la reflexión tipológica supone todo lo contrario. Creemos que Lima tiene pendiente encontrar una huella genética que reconozca la diversidad y a la vez los límites de su tejido urbano de base. La aplicación de la reflexión tipo-morfológica comentada pretende pensar los edificios multifamiliares no de manera fragmentada y hermética, sino dentro de un tejido enhebrado por piezas capaces de dialogar entre sí para proponer múltiples configuraciones.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»NOMENA» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Los autores son parte de un estudio de arquitectura en Lima,Perú que propone construir ideas a través del diálogo. Su interés en la disciplina arquitectónica se manifiesta en una amplia gama de proyectos: edificios, publicaciones, investigación y enseñanza. Su trabajo ha sido ampliamente exhibido y reconocido en bienales nacionales e internacionales. En 2010 publicaron “Con_Posiciones: 20 aproximaciones a la arquitectura peruana”, libro seleccionado en la VIII BIAU en Cádiz el 2012. Actualmente son docentes de pregrado en la Universidad Católica y Universidad de Lima. En esta última se desempeñan también como investigadores del Instituto de Investigación Científica (IDIC).[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2832,2831,2830,2829,2828,2827,2826,2825,2824,2823,2822,2821,2820,2819,2818,2817,2816″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][us_separator][/vc_column][/vc_row]















