Cuestión de Habitar: La Arquitectura Popular desde su Definición / Ana Asensio

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Cuestión de Habitar: La Arquitectura Popular desde su Definición» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Ana Asensio – Arquitecta – España» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]¿Por qué hemos adoptado el término arquitectura popular y no otro para representar la materialización edificada de los rasgos sociales, económicos, geográficos, culturales, emocionales y sensoriales de una población?

En numerosas publicaciones especializadas podemos encontrar otras etiquetas diferentes para referirse a la nebulosa arquitectónica que nos ocupa. La simple etiqueta parece un rasgo poco importante, sin embargo, en la etimología de las palabras y su posterior aplicación en forma de juicios previos y sentencias, hallamos situaciones no tan inocentes. Esta cuestión etimológica puede encontrar su base en la archiconocida publicación de Bernard Rudofsky en 1965, ligada a su exposición en el MOMA de Nueva York, “Arquitectura sin arquitectos” en cuyo prefacio se rebelaba Rudofsky ante el desconocimiento en aras de un mayor interés en el estudio de estas arquitecturas que él denominaba “sin arquitectos”. Un mayor estudio para luchar contra la lacra de la ignorancia que rodeaba las obras “sin pedigree”.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#dfc978″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#dfc978″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Arquitectura sin arquitectos intenta romper con nuestros estrechos conceptos del arte de la construcción, mediante la presentación del desconocido mundo de la arquitectura sin pedigree. Se sabe tan poco que ni siquiera tenemos un nombre para él. A falta de una etiqueta genérica, vamos a llamarla vernácula, anónima, espontánea, indígena, o rural, según el caso.

¿Arquitectura sin arquitectos, vernácula, anónima, espontánea, indígena, rural, tradicional?

De repente y tratando de ilustrar y definir la complejidad de la producción arquitectónica de los pueblos alrededor del mundo, adoptaba Rudofsky una serie de tags bastante discutibles. “Sin arquitectos”, “vernácula”, “anónima”, “espontánea”, “indígena”, “rural”, son sólo las primeras clasificaciones imprecisas de una lista que sumará muchas otras, como inmutable, primitiva, sin genealogía, etcétera: La arquitectura vernácula no sigue los ciclos de la moda. Es casi inmutable, inmejorable, dado que cumple con su cometido a la perfección.

De esta breve introducción al libro de Rudofsky, destacaría el juicio menos romántico de todos los que presenta: no sigue los ciclos de la moda. Y es que la arquitectura popular parte de una necesidad, y una escasez. Para dar respuesta a esas necesidades, contando con unos medios concretos y limitados, una economía media-humilde, y un tiempo material bien acotado (como dicta la esclavitud del trabajo de las clases medias-humildes, la mayoría de la población mundial), sus artífices no se pueden permitir preocuparse por los vaivenes de las vanguardias, las doctrinas, o la propagandística.

Esto no tiene nada que ver con que la arquitectura popular no tenga una vocación estética, como se suele rezar. El que la belleza sencilla de estas arquitecturas parta de una expresión constructiva y funcional, no debe volverse análogo a un desinterés por la búsqueda de belleza. La arquitectura popular es la respuesta a necesidades, condicionada por una serie de limitaciones, y con lenguaje e intercomunicación humano e independiente. De hecho, son paradójicamente los movimientos arquitectónicos ligados a cuestiones de mercado, políticas o vanguardias artísticas, los que, en numerosas ocasiones, recurren a esta integridad humana de la arquitectura popular para redefinir conceptos y buscar nuevos horizontes.

Funcionalismo, racionalismo, organicismo, y tantos otros movimientos, tienen en su filosofía primigenia inquietudes que parten de la observación de las arquitecturas populares, en un intento hablar su lenguaje, sin darse cuenta de que carecían de su característica principal: la independencia.

Volviendo a la economía material y de tiempo, rasgo determinante de las arquitecturas populares, llegamos a otra característica que me parece clave: el desarrollo grupal y la generación de colectividad, como respuesta a esa necesidad de economizar. Es decir, los propios procesos de desarrollo de las arquitecturas populares implican establecer una serie de relaciones humanas desde el momento de la construcción, lo que, de alguna manera, marcará como una huella los lazos sociales que estas construcciones configuran.

Así, independencia de los sistemas globales, y comunidad, son dos de los principales rasgos que, personalmente, observo en todo paisaje rural o urbano, antropizado por el pueblo. Curiosamente, todo lo contrario, a la evolución y el devenir de nuestra sociedad, que tiende a sistemas cada vez más controladores, y a un individualismo inusitado.

Ya comentaba el español Torres Balbás en su libro “La vivienda popular en España” (1933) la diferencia entre las vidas humildes, y las de los sistemas impuestos:

La Historia es, en gran parte, el relato del vivir de las gentes humildes que forman la masa amorfa de las naciones, no tan sólo la de coturno y blasones, creación artificial de una cultura impuesta o prestada a veces, pero siempre algo exterior y superpuesta por las instituciones políticas y sociales a la perdurable vida popular, raíz y base de la de cortesanos, militares, funcionarios y clérigos, que en toda la historia son los que dirigen y modifican, pero que no anulan ni borran ese fondo permanente de lo anónimo e indiferente que constituye la masa popular.

Así, dejando de lado temporalmente la concepción de Rudofsky al respecto, continúo con las palabras de Torres Balbás, expresadas 32 años antes que el escritor estadounidense, y con una visión relativamente semejante. En ellas encontramos de nuevo adjetivaciones como “anónimas”, “espontáneas”, “instintivas”, “no eruditas”, e incluso, “ingenuas”. Balbás, en su afán por poner en valor este gran patrimonio desconocido e ignorado, escribía que:

La Historia de la arquitectura, más rezagada que la general de los pueblos, ha sido hasta ahora, exclusivamente, la historia de los grandes monumentos, exóticos con frecuencia al país en el que se levantan. Nuestros tratados tan sólo se ocupan de las obras eruditas, edificios levantados por gentes que habían recibido una enseñanza técnica, ya fuese en el taller, en la obra o en la escuela. Falta escribir el análisis y la historia de la arquitectura popular, del arte espontáneo con el que la gran muchedumbre de las gentes han construido y acondicionado sus hogares; la historia de las casas humildes, modestas, construidas sin preocupación alguna de arte ni de arquitectura, por obreros anónimos que no soñaron con dejar su nombre a la posteridad, ni cursaron en escuela alguna: formáronse en el taller, en la calle, entre el pueblo al cual pertenecían, confundidos en la masa anónima, toda instinto y naturalidad.

Muchos problemas de la gran historia han de encontrar su explicación en la de la arquitectura popular. Y se verá al estudiar ésta la influencia ejercida sobre la erudita, como el pueblo coge espontáneamente los elementos más vitales y afines a su naturaleza de aquélla, en algunas ocasiones, y los adapta a su sentir, y de qué manera la arquitectura monumental llega a un momento -como el actual- en el que, ahíta de erudición, con un caudal enorme de formas complejas, vuélvese hacia el arte popular en busca de un poco de sencillez, de buen sentido, de espontaneidad sobre todo.

Al igual que Rudofsky, insiste en miradas que Paul Oliver rebatiría perfectamente en publicaciones como “Cobijo y sociedad”, o la “Enciclopedia de arquitectura vernácula del mundo”, contra una visión paternalista de arquitectura instintiva, casi animal, que da respuesta sencilla y prácticamente subconscientemente a las diferentes circunstancias y necesidades. Y es que ambos arquitectos nos justificaban esta supuesta espontaneidad de la arquitectura y la falta de formación de sus artífices, al tiempo que afirmaban su carácter holístico a base de estratos de historia, aprendizajes, errores, influencias y una evolución desde los ancestros hasta el momento en el que se decide poner un ojo científico sobre ellas.

En este carácter estratificado de conocimiento subyacen no sólo las soluciones constructivas, sino una memoria cultural que atesora de manera comunitaria los tabúes, sueños, recuerdos, anhelos, miedos, emociones que una sociedad hereda, generando un imaginario colectivo en constante adhesión.

La memoria subconsciente, así como el conocimiento consciente, es homogeneizada, compartida, transmitida y construida por el conjunto. Estos conocimientos aprehendidos a base de generaciones y generaciones, pueden calificarse de cualquier manera, menos espontáneos o sin formación. Recordemos que el hecho de que los estudios reglados sean relativamente recientes no convierten al resto de modos de transmisión de conocimiento y memoria en hechos menos remarcables. Paul Oliver se expresaría así en su libro “Cobijo y sociedad” (1969):

La arquitectura, podría rezar una definición, la proyectan los arquitectos. […] “Arquitecto” es una palabra derivada del griego arkitekton, donde arkhi (o arqui) significa jefe, superior o dirigente, y tekton constructor: es decir, “constructor jefe” […] Enfrentado a este dilema, pero deseando preservar el término “arquitectura”, Bernard Rudofsky acuñó la engorrosa expresión “arquitectura sin arquitectos” […] “vernácula, anónima, espontánea, indígena o rural, según el caso”. […] Aunque un buen número de tales edificios han sido construidos por artesanos anónimos, conocemos los suficientes nombres de constructores como para evidenciar la inadecuación del término arquitectura “anónima”. Además, la aplicación por parte de algunas culturas de formas determinadas por años e incluso generaciones de uso y costumbre permite rechazar de pleno la denominación “espontánea”; lejos de ser espontáneos, dichos edificios se cuentan entre los que probablemente responden a tradiciones más ancestrales, apenas modificadas durante siglos.

De manera similar, el término “indígena”, significador de “nativo de la tierra, intocado por influencias exteriores o extrañas” suele ser inapropiado. Es evidente que numerosas formas constructivas están condicionadas por contactos habidos con otras sociedades, o proceden de regiones diferentes en las que seguramente se adaptaban mucho mejore a las condiciones locales.

Los términos “rural” y “tradicional” también son utilizados indistintamente y sin excesiva precisión. Si podemos encontrar un patrimonio cultural tanto en ciudades como áreas rurales, ¿por qué relegamos la identidad a aquellos lugares que simplemente han mantenido las tradiciones? Este hecho desplaza automáticamente tipologías del patrimonio (como es la arquitectura popular) a esas áreas rurales, dejándolas fuera de la muchas de las necesidades actuales.

Recordemos que, a principios del siglo XX, la mayor parte de la población se distribuía en núcleos menores (<10000habitantes), mientras que en las últimas décadas se ha producido un éxodo irrefrenable del campo a la ciudad, tendiendo a una agrupación de la población mundial en grandes ciudades.

Esta obsolescencia (que nos lleva a otros debates) de los pequeños núcleos de población y su entorno natural hace que sean considerados como “tradicionales”, sacándolos de la contemporaneidad cultural y arquitectónica, y estancando sus rasgos identitarios en un pasado a plasmar (que no incorporar). Recordemos, sin ir más lejos, las diferentes acepciones de “tradicional” según el DRAE:

  1. Perteneciente o relativo a la tradición.
  2. Que se transmite por medio de ella.
  3. Que sigue las ideas, normas o costumbres del pasado.

De manera que, si la arquitectura popular se asocia con lo rural, y lo rural a su vez con la tradición, ¿qué diferentes connotaciones encontraremos entre la arquitectura popular urbana y la rural? La arquitectura-tradicional-rural será condenada de dos maneras: suponiéndola parte de una tradición romántica y casi pintoresca, o considerándola un fracaso de la modernidad, por el simple hecho de querer seguir siendo “rural”. La arquitectura-tradicional-urbana será considerada un residuo de lo rural, fuera de lugar en medio de la ciudad que la absorbió, desubicada, y como plato suculento a destruir por el avance de la modernidad y la renovación de las ciudades; futura tumba.

“La esencia del construir es el dejar habitar”. La construcción debe respetar el lugar, el mundo, la tierra donde nuestra determinada forma de pensar tiene sentido, […] Lo que hemos intentado aquí es mostrar cómo el habitar y el construir están estrechamente vinculados con el pensar. Porque, al igual que el pensar, el construir le da apertura al ser, crea un mundo, un espacio habitable, y es en el propio habitar donde se percibe el sentido de este espacio y el pensar acoge e instala al ser. (La Arquitectura de la Memoria. Espacio e Identidad Adolfo Vásquez Rocca, parafraseando a Heidegger,)

Acuñando como el más correcto y perviviente el término “arquitectura popular”, y generando una definición propia sin ánimo de sentenciar, considero ésta como: la arquitectura del pueblo (incluyendo en el concepto “pueblo” las acepciones de la RAE: 3. m. Conjunto de personas de un lugar, región o país / 4. m. Gente común y humilde de una población), libres de doctrinas, sistemas políticos y económicos, o tendencias artísticas y/o culturales impuestos, conformada por un patrimonio tanto tangible como intangible, herencia de una codificación generacional materializada en el paisaje antropizado, urbano o rural, construible, y habitable tanto por el cuerpo como por el pensamiento; mutable a un ritmo independiente de los cambios globales, y con derecho a la contemporaneidad y al futuro.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»preset_0″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0a0a» title_font_size=»16″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Ana Asensio» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecta formada entre Granada, Venecia, Londres, Santiago de Chile y Madrid. Especializada en memoria y arquitectura popular (tesina de investigación, UGR), y Habitabilidad Básica para Asentamientos Humanos Precarios (postgrado UPM), realiza un activismo por investigación, documentalismo, divulgación y acción cultural, especialmente centrada en la experimentación arquitectónica, la cultura contemporánea y el medio rural y marginal. Ana es fundadora de la revista «AAAA magazine» (ISSN 2386-2610) y el sello «Ediciones Mínimas», y cofundadora del colectivo «MAKE» y de «Habita Producciones Documentales»; con ellos ha publicado 3 revistas (Collage, House y White), ha sido organizadora del festival «IFAC» (Almería, 2016), y ha co-dirigido el documental «Habita. Relatos de memoria e independencia» (Cusco, 2017). Eterna nómada, subversiva y aprendiz exigente.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2955,2954,2953,2952,2951,2950″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

El conjunto habitacional Nicolás de Piérola / Gisele Llerena Arizaga

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»El conjunto habitacional Nicolás de Piérola» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Gisele Llerena – Arquitecta – Perú
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]La vivienda cumplió y sigue cumpliendo uno de los roles más importantes en los procesos de expansión urbana de las ciudades; a pesar de ello, ha sido un tema poco desarrollado en las investigaciones académicas, más aún en las ciudades de provincia. Uno de los primeros estudios sobre la Vivienda, que recoge información fuera de Lima, fue el realizado por el arquitecto Adolfo Córdova (1958) en su informe La vivienda en el Perú: estado actual y evaluación de las necesidades; después de ello, la información se centra en las estadísticas censales o en los informes del estado sobre intervenciones realizadas. Existen estudios posteriores; especial mención merecen el trabajo de CEDER, (1989); y el de Ramón Gutiérrez, Pedro Belaúnde M., Elías Mujica B. (1997). Asimismo, el INADUR, aporta una interesante compilación de las intervenciones estatales en el tema de vivienda, con los trabajos de Ramos Cebreros (1991) y de Rojas (1984). Sobre el Conjunto Habitacional Nicolás de Piérola, cabe resaltar la importante información recopilada por Ponce, Sanchez y Juarez (2011) .[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]1. EVOLUCIÓN URBANA DE LA CIUDAD DE AREQUIPA 1960 -1980

El proceso de transformación urbana de Arequipa, que se da antes de 1960, modificó las relaciones de la ciudad (centro-periferia), dándole una configuración radial, a través de la expansión del área central con actividades comerciales y la aparición de la periferia, con tendencias de ocupación diferenciada para clase media (por empresas urbanizadoras) y la adjudicación de lotes por el Municipio a los sectores de escasos recursos en barrios populares periféricos (Leyton, 1992). Las malas condiciones de vida en estos últimos se acentuaron por la existencia de industria (curtiembres, lavaderos de lana) y el mercado, que dio lugar a los inquilinatos y con el paso del tiempo a tugurios. La Figura 1 (Guerra, 1971) muestra la expansión hacia la nueva periferia.

A partir de 1960, la ciudad refuerza una configuración radio céntrica con la concentración de actividades económicas (gestión y comercio) en la zona central y ejes viales; y la dispersión hacia la periferia de otras actividades ligadas a la vivienda y a la producción. La creación de la Junta de Rehabilitación y Desarrollo de Arequipa – JRDA (Gutiérrez et al. 1997), y la posterior instauración del Sistema Mutual, originaron una euforia constructiva que apuntó a una expansión urbana horizontal y dispersa, la clase media buscaba el sueño de la casa propia alejada de la zona central. Este proceso se vio favorecido al aparecer las Cooperativas de Vivienda, el Banco Hipotecario, compañías urbanizadoras, fábricas de materiales de construcción, etc.

La sequía de la zona alto andina a comienzo de 1960, trajo consigo una alta migración, impulsando el crecimiento de las barriadas y la tugurización de zonas centrales. Se muestran dos tendencias de expansión: una semicontrolada generada por un estrato social medio nativo de Arequipa que afectado por los terremotos precipitan el desplazamiento centro-periferia, y por otro lado el surgimiento masivo de asentamientos informales, formados por migrantes.(Gutierrez et al., 1997). La vivienda que permanece en la zona central, convierte muchas casonas en conventillos y tugurios, los cuales formaron un anillo al borde del área central, mas no se insertaron en el casco histórico por ser el suelo de mayor valor.

Posteriormente, la Junta Nacional de Vivienda – JNV , lleva a cabo un proyecto de vivienda cuya primera etapa fue inaugurada en 1966 en la zona conocida como la “Casa Rosada”, motivo del presente artículo. A pesar de estos intentos, la política de vivienda reduce el papel del Estado al abastecimiento de servicios de infraestructura, dando paso a la autoconstrucción individual en la periferia.

Desde los años 70 hasta los 90, (Leyton,1992) se distingue dos momentos que corren paralelos, la recesión de la construcción debido a gobierno de Velasco, y la ley de intangibilidad del área central y de monumentos, que desplaza los capitales al turismo.

Hacia 1970 encontramos un área central que mantiene un centro comercial, con un 55% de vivienda, ubicada mayormente en su perímetro (Guerra, 1971), donde las viviendas multifamiliares en calidad de tugurios (22.5%), producto de la subdivisión y ocupación de uso, se ubican sobre todo en la zona alrededor del Mercado San Camilo .

Cabe indicar que entre los años 61 y 72 (10 años), el incremento intercensal es de un 82.3%, época que coincide con los terremotos y las migraciones, descendiendo luego a un 55% (Tabla N°1), dicha situación se observa espacialmente en los mapas elaborados para el Plan Estratégico Metropolitano (Municipalidad Provincial de Arequipa, 2001), donde la mancha urbana se expande a casi el doble entre 1962 y 1978, hacia la zona suroeste y este (Figura 2).

2. LA PRODUCCIÓN DE VIVIENDA

La clasificación que el urbanista Wiley Ludeña (2004) denomina como “las tres principales tradiciones del urbanismo: la tradición del urbanismo estatal, la tradición del urbanismo privado y la tradición del urbanismo barrial”, para las formas de producción de vivienda en Lima; puede ser tomadas como referente para Arequipa (Grafico N°1 y Tabla 2):

URBANISMO URBANISMO URBANISMO
ESTATAL PRIVADA POPULAR
1961 81 29294 1988
1972 2427 44282 20398
1981 4606 52632 30325
7114 126208 52711
POBLACION SERVIDA VIVIENDAS
AÑOS ESTADO PRIVADO POPULAR TOTAL ESTADO PRIVADO POPULAR TOTAL
1961 395 159,153 10,093 169,641 81 29,294 1,988 31,363
% 0.23% 93.82% 5.95% 100.00% 0.26% 93.40% 6.34% 100.00%
1972 12,125 190,304 104,904 307,333 2,427 44,282 20,398 67,107
% 3.95% 61.92% 34.13% 100.00% 3.62% 65.99% 30.40% 100.00%
1981 23,873 264,865 203,587 492,325 1,606 52,632 30,325 84,563
% 4.85% 53.80% 41.35% 100.00% 1.90% 62.24% 35.86% 100.00%

 

  • El Estado como actor en la producción de vivienda de interés social: vivienda construida y vivienda progresiva, siendo la manifestación inicial con el Barrio Obrero, luego tenemos edificaciones de la Beneficencia Pública; así como conjuntos de vivienda, viviendas unifamiliares, núcleos básicos y lotes con servicios por encargo de la JNV, de la JRDA y, posteriormente, por EMADIPERU. El porcentaje de estas viviendas llega solo a un 0.26 % hacia 1961 y alcanza un 5,26 % en 1981 respecto de la producción total de vivienda.
  • Los actores del sector privado, que habilitan el suelo y venden viviendas o lotes en unidades unifamiliares, representan en 1981 más de 60% de la producción de vivienda.
  • La vivienda barrial es producto de las invasiones. Las primeras barriadas de Gráficos y Edificadores Misti aparecen el año 1949 como una expansión natural; después de los terremotos (1958-1960) la reubicación de damnificados y pobladores desplazados da origen a asentamientos informales, con la anuencia del municipio. A partir de 1965, las urbanizaciones populares se incrementan conformadas en su mayoría por migrantes. Durante el periodo 1960-1980 representan un 35% del total de viviendas.

En el plano de Arequipa hacia 1978, (Figura 3) se aprecia estas tres formas de producción de vivienda.

ORGANISMOS DE INTERVENCION ESTATAL ENTRE 1960-1980

Si bien, la actuación del Estado se centraba mucho más en Lima que en provincias, se debe resaltar que en Arequipa existieron oficinas descentralizadas para el desarrollo de políticas de vivienda (como es el caso de la JNV sede Arequipa, y la JRDA).

LA JUNTA DE REHABILITACION Y DESARROLLO DE AREQUIPA – JRDA

Creada mediante Ley N° 12972 , nació como respuesta a los daños causados por los terremotos de 1958 y 1960; teniendo entre otros fines (Leyton, 1989) el desarrollar programas de solución a los problemas de vivienda y dotación de servicios básicos, mediante créditos y ayuda mutua .

La JRDA, también otorgo créditos para programas de construcción masiva de vivienda (Ferroviarios, Ciudad Satélite, Las Palmeras) controlados y supervisados por la misma Junta. La principal preocupación, se dio primero en la reconstrucción y reubicación pos-terremoto, y posteriormente a la atención de las barriadas, urbanizaciones populares, barrios incompletos, así como para la formación de nuevos urbanizadores para adjudicarles terrenos de propiedad fiscal o privados adquiridos con ese objeto, y calificados para viviendas de interés social (Dongo, 1962).

El cambio de orientación política del Gobierno Militar a fines del 1968, debilita y desactiva la JRDA. SINAMOS propicia los grupos de ayuda mutua, encargándose también de recaudar los préstamos concedidos por la JRDA; asimismo, años antes de su desactivación, los programas habitacionales empezaron a canalizarse por la JNV. En la Tabla N°3, véase las intervenciones de la JRDA (1958-1967).

AÑO CREDITO MINIMO CREDITO MEDIO CREDITO A COOPERATIVAS AYUDA MUTUA CASA EN URB. FERROVIARIOS, CIUDAD SATELITE, LAS PALMERAS TOTAL ACTUAL
1958 132 0 0 132
1959 352 126 169 0 647
1960 604 94 53 0 751
1961 713 99 586 214 292 1904
1962 339 111 98 193 742 1483
1963 233 49 176 201 659
1964 260 9 161 173 603
1965 87 8 49 44 188
1966 59 25 184 268
1967 34 11 261 306
TOTALES 2813 496 1328 1270 1034 6941
% 40.53% 7.15% 19.13% 18.30% 14.90% 100.00%

LA JUNTA NACIONAL DE LA VIVIENDA- JNV

La Junta Nacional de Vivienda, creada por el D.L. 14936 el 4 de Febrero de 1963, durante el Gobierno Militar; sustituyó a la Corporación Nacional de Vivienda y al Instituto de Vivienda, de los cuales recibe los activos y pasivos, que incluían bienes muebles e inmuebles, inversiones y recursos. (Rojas, 1984). La JNV, tiene entre otras, las atribuciones de formular planes de vivienda de interés social y proyectos de vivienda a ser ejecutados por sí misma, por otros organismos del estado o empresas privadas. Asimismo, el llevar a cabo la remodelación, saneamiento y erradicación de barrios marginales; y promover, reglamentar y autorizar la formación de Urbanizaciones Populares de Interés Social (UPIS). Además de la partida del presupuesto de la república, tuvo como fuente de financiamiento un préstamo del BID, con este último se realizaron 39 de los 74 programas entre 1963 y 1969 (Rojas, 1984).

En “El Laberinto de la Ciudad: Politicas Urbanas de Estado 1950-1979” (Calderón y Sánchez León, 1980) se habla de dos orientaciones en la acción de la JNV: la atención al sector medio (conjuntos residenciales y unidades vecinales); y reafirmación la barriada como alternativa de vivienda popular (saneamiento, remodelación y titulación provisional). El estudio realizado por el INADUR (Rojas, 1984), indica además que el énfasis del trabajo de la JNV hacia la construcción de viviendas y departamentos para la clase media utilizó incluso recursos destinados a las barriadas. Dentro del programa de construcción de vivienda, la modalidad de construcción directa fue la preferida por la JNV (Tabla N° 4), con el 70% del total invertido.

PROGRAMAS N°de crédito Millones
PROGRAMA DE CONSTRUCCION 34,092  2,401.00
Autoayuda 7,214  389.00
Construccion Directa 14,722  1,678.00
Erradicacion de Barriadas 7,085  224.00
Rehabilitacion Urbana 5,071  110.00
PROGRAMA DE SANEAMIENTO 17,342  242.00

Calderón et al. (1980), señala que la JNV no recibió el apoyo económico necesario para la realización de las UPIS (urbanizaciones populares de interés social), abandonándose el compromiso para su construcción. Así mismo, el presupuesto se vio reducido cuando los inmuebles de la ex Corporación de Vivienda, pasan a propiedad de sus inquilinos. Esto llevó a la desaparición de la JNV y su sustitución durante el gobierno de Velasco, por el Ministerio de Vivienda, mediante la ONDEJOP y el SINAMOS.

A nivel nacional (Tabla N°5) las intervenciones de la JNV en programas de construcción (excluyendo saneamiento) se enfocan en Lima. En Arequipa, trabajó tanto en barriadas como en edificios y viviendas construidas: la Rehabilitación Urbana significó una inversión de 30 millones (33.6%), los programas de Autoayuda, 28.3 millones (31.76%), y la construcción directa en Multifamiliares, 30.8 millones (34.56%), donde se ubica el Conjunto Nicolás de Piérola en su primera etapa (Tabla N° 6).

LUGAR N° UNIDADES PORCENTAJE
Arequipa  2,225.00 6.53%
Cuzco  1,214.00 3.56%
Chiclayo  1,311.00 3.85%
Chimbote  3,373.00 9.89%
Ica  1,035.00 3.04%
Trujillo  1,224.00 3.59%
Lima  21,861.00 64.12%
Demas Provincias  1,849.00 5.42%
TOTAL  34,092.00 100.00%

 

NOMBRE N° DE UNIDADES TIPO DE PROGRAMA FINANCIACION MONTO DE INVERSION
Programa 1962 424 Autoayuda PERU BID 18´1
Zona Porongoche 425 Rehabilitacion Urbana PERU BID 8´7
Zona San lazaro 246 Rehabilitacion Urbana PERU BID 4´8
Urb. Chapi Chico 132 Construccion Directa PERU BID 4´1
Ciudad Satelite 489 Rehabilitacion Urbana PERU BID 10´6
Nicolas de Pierola 150 Multifamiliar 26´7
Tasahuayo 215 Rehabilitacion Urbana PERU 5´9
Lourdes 144 Autoayuda PERU BID 10´2

EMPRESA DE ADMINISTRACIÓN DE INMUEBLES – EMADI

Creada en 1969, según el Decreto Ley 17528 , encargándose del mantenimiento, adjudicación, arrendamiento, venta y administración general de los inmuebles que el Ministerio de Vivienda puso a su cargo, así como de la recaudación de las ventas y alquileres que se produjeran.

La actuación de EMADI en todo el país (Tabla N°7), se destaca por un alto porcentaje de lotes con servicios y simplemente tizados (aproximadamente 81%), además de observarse la concentración de intervenciones en Lima (78.54%).

TIPOLOGIA Arequipa Lima Otras Prov. TOTAL
Viviendas 357 3,209 2,235 5,801
Núcleos Básicos 469 824 1,081 2,374
Lotes con servicios/tizados 969 34,030 5,049 40,048
Departamentos 398 575 973
TOTALES 2,193 38,638 8,365 49,196
% 4.46% 78.54% 17.00% 100.00%

En Arequipa, ejecutó programas entre 1972 y 1981, fecha en que ENACE asume sus funciones. Si comparamos con la actuación nacional, los porcentajes consignados en la ciudad de Arequipa son notablemente diferentes: 41 % en lotes con servicios (no se da la modalidad de lotes tizados), un 16% y 21 % en viviendas y núcleos básicos respectivamente, y por ultimo un 18 % en departamentos, que corresponde al Conjunto Nicolás de Piérola segunda y tercera etapa (Tabla N°8).

NOMBRE N° DE UNIDADES TIPO DE PROGRAMA FINANCIACIÓN MONTO DE INVERSIÓN
Pablo VI 139 Viviendas * *
Alto de la luna 198 Viviendas BID EMADI BVP 35´749
90 Nucleos Basicos
Bartolome Herrera 124 Lotes con servicios * 2´947
Pedro Diez Canseco 379 Nucleos Basicos EMADI PERU 4´117
150 Lotes con servcios
Mariano Bustamante 159 Lotes con servicios EMADI BVP 492
Cerro Colorado 536 Lotes con servicios EMADI PERU 4′
Nicolás de Piérola Viviendas Unif. EMADI BVP BID; Fondo de jubilacion obrera *
20 Casas
398 Departamentos
* no se tiene información.

EL CONJUNTO HABITACIONAL NICOLÁS DE PIÉROLA

LA CASA ROSADA

Un estudio del Área de Salud (Vega, Alvarado, Collantes y Vivanco, 1964) contabiliza en 1963 para la ciudad un total de 259 tugurios, con 2771 familias y 13 469 habitantes; formando un anillo de deterioro central, donde el 90% de tugurios ubican en el perímetro del sector comercial (Mercado San Camilo), y alrededor de la plaza San Antonio.

La Casa Rosada, conocida como uno de los más grandes tugurios, de propiedad de la familia Gómez Cornejo, se ubica espaldas del Mercado San Camilo, sobre tres manzanas otrora integradas; albergando a población de escasos recursos, comerciantes, población desplazada por los terremotos y migrantes (Vega et. al, 1964). Sobre este terreno, la JNV, programó un ambicioso proyecto, según Ramón Gutiérrez (1997) “el primer proyecto de Renovación Urbana del Perú”; que incluía varias etapas de ejecución. Influenciado por los conceptos de la modernidad, el proyecto apuesta por la vivienda en altura y la densificación habitacional.

El terreno que comprendía el proyecto, estaba habitado por un total 158 familias. En la Figura 4. se muestra el área de intervención hacia 1945 y en la Figura 5, el esquema de las manzanas intervenidas y el área que comprendía el proyecto general (Vega et al., 1964), que ocupaba tanto la “Casa Rosada” como terrenos colidantes.

El estudio realizado por Vega et al. (1964) contiene información relativa a los pobladores de la Casa Rosada, antes de realizarse la primera etapa, advirtiéndose en dichos datos un alto porcentaje de hacinamiento: un 49% con viviendas de 5 m2 y el 28.2% entre 5 y 10 m2, además el 36.6% de las viviendas eran improvisadas y el 52% pequeños departamentos o cuartos en mal estado, el 88% contaba con servicio de agua colectivo y el 73% usaba baño común. Adicionalmente, señala que el 58% no pertenecía a ninguna cooperativa de vivienda, el 50 % no tenía idea de su significado, el 42 % no sabía lo que era la ayuda mutua; situación que da luces sobre el desconocimiento y el desinterés de la población acerca de los Programas del Estado.

Finalmente para Vega et al. (1964) “(…) la decisión de hacer el complejo tuvo móviles políticos, se dio mas por presión de continuas promesas de ejecución de proyectos en dicho tugurio, no teniendo definida la financiación, y el acceso de la población de bajos recursos al proyecto.”

FORMA DE INTERVENCIÓN

El Estado, realizó la compra de la manzana donde se ubica la primera etapa (Mz. 43-B, Figura 5); las manzanas destinadas a la segunda y tercera etapas, fueron expropiadas . La población residente en las áreas intervenidas fue reubicada en las nuevas zonas de expansión de la ciudad (Ponce, et al. 2011): los pobladores de la primera etapa a Ciudad Mi Trabajo, los de la segunda etapa a Alto Selva Alegre, Francisco Bolognesi, Alto la Libertad y Hunter; y los de la tercera etapa en la Ciudad Satélite.

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO:

El proyecto, estuvo concebido en seis etapas, que abarcarían un área aproximada de 6 hectáreas (Figura 6). Sin embargo solo se desarrollaron tres:

  • La primera etapa, realizada por la JNV, con 150 departamentos y locales comerciales, la cual se desarrollara más adelante.
  • La segunda etapa terminada en 1973 por EMADI, con 268 departamentos: 62 unidades tipo flat y 206 tipo dúplex.
  • La tercera etapa en 1978 con 130 departamentos, y 20 viviendas unifamiliares ejecutada por EMADI. Contempla una zona comercial hacia las calles Dos de Mayo y Perú.
  • La cuarta etapa estuvo programada dentro de Plan Operativo de 1981-82 (ORDEAREQUIPA, 1980) a ser ejecutada por el FONAVI (55 unidades de vivienda y 26 unidades comerciales). El proyecto nunca fue llevado a cabo, al igual que la quinta y sexta etapa.

PRIMERA ETAPA

Realizada durante el primer gobierno de Belaunde Terry, inaugurada a fines de 1966, siendo los proyectistas los arquitectos Adolfo Córdova y Carlos Williams.

  • EL EMPLAZAMIENTO: Se ubicó en la manzana conformada por las calles Jorge Chávez, Víctor Lira, Pizarro y 2 de Mayo. Es un emplazamiento conflictivo por su cercanía al mercado San Camilo y su colindancia a una vía de importante conexión interdistrital: avenida Jorge Chávez en la denominada Zona Roja de la Ciudad” con altos niveles de delincuencia, comercio informal, intenso tráfico vehicular y notable contaminación. Cuando se construyó el Conjunto, la zona no presentaba la problemática actual, sin embargo sí estaba rodeada por tugurios, y se notaba la importancia comercial del mercado.
  • DISTRIBUCIÓN DEL CONJUNTO: Se desarrolló en un área de 10 328.70 m2 abarcando toda la manzana con 5 bloques de vivienda (Figura 7), la densidad aproximada fue de 852 Hab./ha. Los bloques más bajos, de 4 y 5 pisos, bordean los límites de la manzana (bloques 1, 2, 3 y 4), dejando un espacio central de área libre, dividido en dos por una torre de 11 pisos (bloque 5), que funciona como un hito urbano, dentro de la manzana y en el entorno. En la Figura 8, el conjunto recién inaugurado.La zona comercial se ubicó hacia la calle Víctor Lira (bloque 4), con 6 locales comerciales en el primer nivel. El conjunto tiene aprox. 60 % de área libre que incluye: áreas verdes (25%), circulaciones peatonales y la zona actual de estacionamiento, antes área verde, pero que, adaptada para su nuevo uso, tiene su ingreso por la Av. Jorge Chávez. (Figura 9.)Las circulaciones en el interior del conjunto son exclusivamente peatonales, dos circulaciones horizontales principales vinculan la Calle Jorge Chávez y la Calle Pizarro, y una perpendicular a estas conduce la circulación de la calle Víctor Lira al interior del conjunto (Figura 10). Los ingresos, que en un primer diseño se encontraban abiertos, vinculando interior y exterior – (Figura 11, extraída del Arquitecto Peruano -1969), en la actualidad se encuentran cercados, permitiéndose el ingreso solamente a propietarios. (Figura 12.)

TIPOLOGÍAS DE VIVIENDA: Se diseñaron 150 departamentos entre dúplex y flat, (Figuras 13 y 14), distribuidos de la siguiente forma:

  • El bloque 1, (4 pisos) con 24 departamentos dúplex de 3 dormitorios más dormitorio de servicio.
  • El bloque 2, (4 pisos) con 40 departamentos tipo flat de dos dormitorios en primer piso, y de tres dormitorios en los demás pisos. El área de las unidades fluctúa entre 65 y 77 m2
  • El bloque 3, (4 pisos) con 30 departamentos dúplex de 3 y 4 dormitorios, y un área de aproximada de 125 m2.
  • El bloque 4, (5 pisos) con 16 departamentos dúplex.
  • El bloque 5, (11 pisos más sótano y azotea) con 42 departamentos de tipo flat, 40 depósitos en el primer piso, y 42 cuartos de servicio en la azotea. Los departamentos son de 3 dormitorios de 84 m2. En el sótano se encuentran las instalaciones generales (cisterna, tableros, el incinerador, etc.).

  • CARACTERÍSTICAS ARQUITECTÓNICAS: El diseño urbanístico sigue la tradición de los agrupamientos vecinales; una macromanzana con circulaciones peatonales en el interior del conjunto, generando espacios pavimentados y zonas de área verde, con circulación vehicular externa al conjunto y el comercio ubicado en la periferia que sirve también al entorno (Figura 15, la zona comercial del Bloque 4 en la fecha de la inauguración y en la actualidad).El enfoque arquitectónico, responde a las premisas de la corriente moderna, con líneas simples y diseño funcionalista, expresión honesta de materiales y estructura, circulaciones verticales y horizontales acusadas en la volumetría. Los volúmenes presentan la estructura y las barandas acabadas en concreto expuesto, y los vanos, estandarizados en tamaño y diseño de carpintería metálica, contribuyen a la unidad y facilitan la producción (Figura 16, 17 y 18).Especial mención merece el edificio de 11 pisos (Figura 19.), el cual debió ser considerado controversial para la época en una ciudad que no crecía en altura, producto de los terremotos. En el conjunto juega un papel protagónico, por la altura, densidad, y el tratamiento rítmico empleado en la textura de sus fachadas.
  • ASIGNACIÓN DE LOS DEPARTAMENTOS: Los departamentos del bloque 2, se asignaron a los damnificados por el entonces reciente sismo; y los de los bloques 1, 3 y 5 fueron entregados en la modalidad de alquiler- venta. El valor de las viviendas era de S./ 210 000 soles, con un crédito que podía llegar hasta 90 %, a ser pagado en 20 años. (Ponce et al., 2011). El bloque 4 fue entregado a la Congregación Hermanitas de los Ancianos Desamparados, siendo que gran parte de la manzana pertenecía al asilo Lira de dicha congregación.

EL CONJUNTO NICOLÁS DE PIÉROLA – PRIMERA ETAPA- EN LA ACTUALIDAD Y REFLEXIONES FINALES

En medio de un entorno desvirtuado por las actividades de un comercio excesivo, contaminación e inseguridad, el Conjunto se comporta, como una isla de vivienda de alta densidad, que resalta por su dimensión, comportándose como un hito en la zona, a pesar de la falta de mantenimiento y la indiferencia de sus propietarios.

El conjunto mantiene una zona interna de espacios verdes, necesaria para un centro que carece de espacios públicos, otorgándole calidad de vida a sus residentes (Figura 20 y 21); a lo que se suma la circulación diferenciada vehículo-peatón, característica de estos agrupamientos. La utilización de estructuras en concreto armado visto otorgan singularidad al conjunto, diferenciándolo de edificaciones circundantes. La altura de los edificios, fue innovadora, enfrentándose a la horizontalidad de la ciudad y al miedo de la población a la construcción en altura; siendo además, uno de los primeros edificios de departamentos, que se contraponía a la idea de la casa chalet, común para la época.

La vocación del suelo y su sobrexplotación comercial sumadas a la antigüedad de las construcciones colindantes, han producido un deterioro físico del entorno, que pugna por contagiar al Conjunto que ha desvirtuado ya las zonas externas de la manzana por la Av. Jorge Chavez, con modificaciones diversas, (Figura 22). La ocupación de los techos que modifique la volumetría es mínimo (Figura 23); advirtiéndose en cambio la ampliación y cercado del retiro en las circulaciones internas disminuyendo el ancho de pasajes.

Lamentablemente, al no haberse concluido las demás etapas, la primera etapa se encuentra desvinculada de las segunda y tercera, siendo difícil identificarlas como parte de un solo conjunto. Sin perjuicio de ello, de acuerdo al trabajo de Ponce et al. (2011), las condiciones de habitabilidad de las manzanas no intervenidas que formaban parte del proyecto inicial cuentan con más del 50% de inquilinos con notables condiciones de hacinamiento (Tabla 9); mostrando ademas, como la presencia del conjunto mejora el bajo nivel de residencialidad del entorno (Figura 24).

CONDICIONES Maz. 1 Maz. 2
TENENCIA Propietarios  47.56% 21.50%
Inquilino 52.44% 78.50%
SERVICIOS HIENICOS Propio 77.73% 45.34%
Común 22.27% 54.66%
HACINAMIENTO % 20.83% 52.03%

Finalmente, intervenciones como esta nos hacen pensar en la necesidad de políticas y lineamientos de recuperación de las áreas cercanas al centro histórico de la ciudad, usando como motor la revitalización de la actividad residencial evitando la migración de la población hacia las periferias, conservando y rescatando el tejido social existente, elevando su nivel de vida y, además, atrayendo nueva población.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»][1] Este artículo es un extracto del publicado en la Revista Wasi Vol. 1, Nº 1, Revista de estudios sobre vivienda , publicada el  6 de Agosto de 2014 ,Sección de Posgrado de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes de la Universidad Nacional de Ingeniería.

[2] Alumnos del Doctorado en Ciencias con especialidad en Vivienda, de la Universidad Nacional de San Agustín, trabajo realizado bajo la catedra del profesor invitado Arq. Adolfo Cordova.

[3] La periferia  en ese entonces, se denominó a aquello que se encontraba fuera del casco fundacional, barrios que hoy se ubican en el dentro del área central.

[4] Creada en 1958,  oriento sus acciones a construcción de casa y edificios mediante con programas de crédito  hipotecario  y ayuda mutua.  Para mayor detalle ver “Informe 10 años. Junta de rehabilitación y Desarrollo de Arequipa”. 1958-1968

[5] La Junta Nacional de Vivienda tuvo oficinas descentralizadas, una de ellas fue en la ciudad de Arequipa, donde canalizó programas habitacionales y realizó estudios de demanda de vivienda.

[6] La zona habitada del centro tenía  una densidad de 251 Hab. /ha, a diferencia de las zonas residenciales fuera del área central, que tienen en promedio  100 Hab. /ha. y 300m2 por unidad de vivienda.

[7] En el libro Historia y Urbanismo en cifras 1821-1970 (2004) distingue una clasificación barrial de Lima según la identificación de pertenencia a alguno de los tres actores principales que están detrás de manera preeminente en la promoción, financiamiento o gestación del barrio mismo, los cuales son el Estado, (gobierno central y municipalidades), el sector privado (urbanizadores privados);  y el sector barrial (barriadas o asentamientos humanos)

[8]  El Decreto Supremo N° F-45 del 27 de Diciembre de 1958, establece las Funciones de la JRDA para la ejecución de Programas de Vivienda de Interés Social. (Dongo, 1962)

[9] La intervención se caracterizó por otorgar: a) Créditos para Cooperativas y Asociaciones de Vivienda para la adquisición de terrenos, ejecución de obras de habilitación urbana o construcción de viviendas, b) Créditos medios y mínimos, del  50% del valor de la obra y del 75% en caso de reconstrucción, y c) Ayuda Mutua en los barrios marginales, con bajas tasas de interés y amplios  plazos de pagos; además de asistencia técnica

[10] EMADI, nace dentro de la nueva Ley Orgánica del Sector Vivienda, como un organismo público descentralizado, creada por el Gral. Juan Velasco Alvarado.  http://peru.justia.com/federales/decretos-leyes/17528-mar-21-1969/gdoc/

[11] El Decreto Ley 17729, de Julio de 1969 señala las atribuciones de la Empresa, régimen administrativo y régimen eeconómico. http://peru.justia.com/federales/decretos-leyes/17729-jul-1-1969/gdoc/. En 1974, se le otorga las facilidades la obtención de préstamos del Banco Central Hipotecario del Perú, de organismos financieros, u otra entidad crediticia. Igualmente se le otorga la administración y manejo de créditos supervisados otorgados por la Comisión de Reconstrucción y Rehabilitación de las zonas afectadas por el sismo de 1970.

[12]  De acuerdo a los  conceptos  desarrollados  por  el  sociólogo  Henri Coing,   la   renovación   para   1960   y   1970   estaba   asociada   a   la   destrucción,   especialmente  de  viviendas,  bajo la justificación de que las construcciones estaban degradadas, lo  que  le  daba  un  carácter  indigno  a  las  áreas  habitadas; asimismo, con  la  destrucción  de  viviendas  se  incurría  también  en  un  desplazamiento  agresivo  de  las  personas  que  originalmente  habitaban el lugar. (Hurtado, 2011) http://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/2406/1032400263-2011.pdf;jsessionid=BE33A63270DDF95BAA96C8B95B05E41B?sequence=1

[13] El decreto Ley N° 17803 del 2 de Setiembre de 1969 promulgado por Velasco Alvarado durante el Gobierno Militar, establece disposiciones sobre la Expropiación Forzosa para fines de Ensanche de Poblaciones, indicando en su Art. N°3, que la expropiación forzosa tendrá lugar exclusivamente para construir núcleos de vivienda de tipo económico y sus respectivos servicios comunales, para erradicar tugurios y  construir obras necesarias para el desarrollo de las poblaciones.

[14] Fe de erratas: en la Revista Wasi Vol. 1, Nº 1 se indica 60 ha. siendo lo correcto 6 ha.

[15] El Organismo de Desarrollo Regional de Arequipa – ORDEAREQUIPA, fue creado por  Decreto Ley N° 22635 del 14 de Agosto de 1979, con la finalidad de impulsar y orientar el desarrollo del Departamento, de acuerdo a los planes de desarrollo nacional.

[16] En esa arteria se ha proyectado el futuro recorrido de transporte público segregado.[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Bibliografía » title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

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  • (1963). Decreto Ley N° 14391 Declarando de necesidad y Utilidad Publica , el establecimiento de Urbanizaciones de Interes Social que realicen la Junta Nacional de Viivenda y el Banco de la Vivienda del Peru. Lima.
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[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Gisele Grendha Llerena Arizaga» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecta por la Universidad Nacional de San Agustín, con estudios terminados en la maestría en ciencias con mención en vivienda en la Unidad de Posgrado de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes, de la Universidad Nacional de Ingeniería. Trabajando para el sector público desde el año 2012, primero en la Municipalidad Metropolitana de Lima, y a partir del 2014 en la Superintendencia Nacional de Bienes Estatales como especialista certificada en gestión de bienes inmuebles del Estado, participando como ponente para dicha institución en Trujillo, Pucallpa, Puerto Maldonado, Iquitos y Cusco. Asimismo, participe como ponente en el Encuentro PRE-ALAS Perú 2015 en la mesa del Urbanismo con el tema: “Reflexiones sobre la Tierra Vacante en Lima. Ausencia de Políticas de Suelo para construir una ciudad compacta y sustentable”.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][us_separator][/vc_column][/vc_row]

Habitar / Anna & Eugeni Bach

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Habitar» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Anna & Eugeni Bach – Arquitectos – Finlandia y España
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]

El término “habitar” contiene una serie de matices y significados que nos trasladan directamente a otro concepto más amplio, el de “vivir”. Sin embargo, el primero incluye unas connotaciones de pertenencia a un lugar, y en esencia, de construcción y adaptación de un espacio, que no tiene el segundo, y es en este acto de modificación donde reside el interés arquitectónico por este concepto.

[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

El primer gesto al habitar un lugar empieza por la preparación del espacio físico como proceso de apropiación. Esta modificación confiere una alteración física y afectiva con el espacio que califica el acto de construir como parte inseparable del habitar e incluso del ser, estableciendo el acto de habitar como una actividad transformadora que va más allá del simple vivir: algo más pasivo e indiferente.

Para poder construir los múltiples matices del “habitar”, y poder abarcar sus derivadas, nos será útil una simple ecuación a partir de la cual analizar sus partes:

Habitar = Contenido + Continente + Contexto

A través de estos tres conceptos propios de la arquitectura, y su relación con tres actividades que se reflejan en el acto de habitar, podremos ahondar en los matices que nos darán una visión más amplia de su significado.

CONTENIDO: Habitar / habere (tener)

Los muebles, los objetos personales, los recuerdos, aquello que se relaciona directamente con nuestras vivencias, es lo que nos explica que se habita un espacio, y no simplemente que éste se “ocupa”. No se trata únicamente de una cuestión de alcance temporal, sino del establecimiento de una relación afectiva con un lugar, y ésta se establece, en un primer momento, a través de nuestra relación con aquello que nos une a nuestros recuerdos. Ante un incendio u otro tipo de catástrofe en la vivienda, solemos lamentar la pérdida de los objetos y lo que éstos significan, antes que la pérdida del espacio físico que los contenía.

Las fotografías de Charles y Ray Eames de su propia casa representan un buen ejemplo de esta íntima relación del habitar a través de los objetos. Los Eames no fotografían la casa, sino sus objetos; las plantas, los suelos, los muebles, las tazas de café, los cuadros, los juguetes fotografían su vida. Aquello que les ata física y sentimentalmente a ese lugar. En este caso, la idea de un contenedor que permite guardar, mostrar y disfrutar los objetos, es una estrategia consciente que configura todas las decisiones arquitectónicas del diseño de la casa, poniendo en valor el contenido por delante del contenedor.(1)

Fotografía de Charles Eames tomada en su casa. En “Eames Design”, John Neuhart, Marilyn Neuhart y Ray Eames. Harry N. Abrams Incorporated Publishers, New York, 1989.

Alison y Peter Smithson también establecen una relación muy parecida con su cottage de Upper Lawn. En sus fotografías aparecen, ante todo, el jardín, las plantas, las piedras de los distintos pavimentos, los hijos y sus juguetes, las zapatillas en la entrada, las cometas en el cielo.

Zapatillas al pie de las escaleras del “cottage” en Upper Lawn. En “Alison y Peter Smithson. De la casa del futuro a la casa de hoy”, Dirk Van Den Heuvel y Max Risselada. COAC/Ediciones Polígrafa, Barcelona, 2007.

Estos dos ejemplos plantean arquitecturas que permiten la coexistencia del contenedor con los diferentes y cambiantes contenidos de sus habitantes. Los casos mencionados son casas para los propios arquitectos y es obvio que la sintonía entre éstos y su cliente es inmejorable. Pero esto no invalida la estrategia del contenedor frente a la del estuche. En el segundo, el espacio se adapta tan estrechamente a su contenido que no admite cambio alguno, y la vida es cambio. En el primero, el marco de la arquitectura es lo suficientemente abierto y receptivo a múltiples contenidos, de manera que la especificidad viene dada en gran medida por los objetos personales y no sólo por el espacio físico que los contiene.(2)

CONTINENTE: Habitar / habitáculo

En Construir, Habitar, Pensar,(3) Heidegger relaciona los conceptos de abrigar y cuidar con el habitar y la arquitectura. Esta esencia protectora del continente la podemos encontrar en la idea de “refugio” como origen del habitáculo. Ese espacio que nos da lo mínimo, aunque esencial, para sentirnos protegidos.

Para poder cuidar y abrigar, entendiendo el primer concepto de manera psicológica y el segundo de una manera física, la arquitectura tiene que responder a las necesidades personales del habitante igual que a las amenazas intrínsecas del lugar. Es en la relación que ésta establece con el futuro habitante donde podemos dar una respuesta construida a esas necesidades.

En el proyecto y exposición “Cabañas para pensar” (4), se muestran los distintos refugios que personajes como Martin Heidegger, Gustav Mahler, Ludvig Wittgenstein, Edvard Grieg o Virginia Woolf construyeron para su actividad intelectual, mostrándolos a través del análisis de su forma física, de su uso y del contexto natural. El resultado pone de relieve cómo cada uno de ellos había reducido a un mínimo indispensable sus necesidades, y aunque todas las cabañas eran muy parecidas, todas ellas tenían una cierta especificidad indisociable de cada usuario. Cada refugio albergaba una actividad singular, prácticamente sin posesiones ni objetos materiales, construyendo el sentido de habitar a través del uso: a través de una ocupación intelectual que en estos casos sustituía lo material.

Cabaña de August Strindberg en Kymmendö, Suecia. En “Cabañas para pensar”, Eduardo Outeiro Ferreño, Alfredo Olmedo y Alberto Ruiz de Samaniego. Fundación Luis Seoane / Maia Ediciones, La Coruña, 2011.

CONTEXTO: Habitar / hábitat

Tanto el continente como el contenido necesitan de en un espacio físico; un hábitat, que implica un contexto natural, construido, climático y social,distinto en cada caso.

En este sentido, “habitar” comprende también el hecho de “pertenecer” a un lugar, formando parte de una comunidad, de una cultura y consecuentemente, de un paisaje.  La responsabilidad y el poder de la arquitectura está en construir esta relación con el entorno formando un hábitat positivo tanto desde su concepción material y formal, como cultural, incentivando relaciones sociales y modos de vida que permitan tal arraigo.

La pertenencia a un colectivo o comunidad dota de significado a la privacidad del habitáculo y su contenido; define la relación entre lo privado y lo público permitiendo la construcción de ese habitar que forma parte esencial del ser. La calle, la escalera de un bloque de viviendas, el balcón o los espacios intermedios de relación, son espacios de vinculación que ayudan a esta integración, y permiten aprehender que el espacio íntimo y privado pertenece también a una realidad más amplia.

La importancia del sentimiento de pertenencia puede ejemplificarse en un caso extremo. La tribu de los Dogon, en Mali, tiene una concepción de la ciudad muy característica: esta cultura asimila el concepto de aldea al de vivienda, entendiendo por ésta la totalidad del poblado, mientras que cada cabaña es interpretada como una habitación. Una ciudad de habitaciones en lugar de una ciudad de viviendas; un caso extremo de colectividad que implica una manera particular de entender el espacio público y el ámbito de lo privado. (5)

Poblado Godon, Mali. En “Architecture without architects”, Bernard Rudofsky. Museum of Modern Art, New York, 1964.

En la cultura occidental, intrínsecamente competitiva, la situación es exactamente la opuesta; la esfera de lo privado es cada vez más amplia, reduciendo los espacios de relación no sólo a reductos del espacio público, sino cada vez más a la esfera de lo virtual. Sin embargo, todavía existe la necesidad de formar parte de un colectivo, de tener una vinculación afectiva, cultural y social con un grupo más amplio; la necesidad de habitar el mundo.

La arquitectura tiene el poder, y el deber, de formar parte de la construcción de esta identidad. Su reto y responsabilidad es proponer hábitats formados por espacios privados y colectivos, mediadores entre lo público y lo privado, habitáculos que cuiden y protejan las vinculaciones afectivas de sus habitantes y que reconozcan y permitan las colecciones vitales que reflejan sus propias vidas. Pero la arquitectura debe llegar más allá, sin conformarse a ser únicamente la solución física a unas necesidades, y conseguir convertirse en el elemento mediador y afectivo entre las tres partes de la ecuación.

[/vc_column_text][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  1. Para un análisis en profundidad de esta casa, léase el capítulo “La Casa Eames” en COLOMINA, BEATRIZ. La domesticidad en guerra. Barcelona, Ed. Actar, 2006.
  2. Léase el capítulo “La casa, la gente y sus enseres” en MONTEYS, XAVIER y FUERTES, PERE. Casa Collage. Un ensayo sobre la arquitectura de la casa. Barcelona, Ed, Gustavo Gili, 2001; así como el resto de los libros que cierran la trilogía sobre Habitar: MONTEYS, XAVIER. La habitación. Más allá de la sala de estar. Barcelona, Ed. Gustavo Gili, 2014. Y MONTEYS, XAVIER. La calle y la casa. Urbanismo de interiores. Barcelona, Ed. Gustavo Gili, 2018.
  3. HEIDEGGER, MARTIN. Construir habitar pensar (Bauen Wohnen Denken).Madrid. Oficina de Arte y Ediciones, 2015.
  4. Catálogo de la exposición “Cabañas para pensar”, proyecto de Eduardo Outeiro Ferreño, Comisariado por Alfredo Olmedo y Alberto Ruiz de Samaniego. La Coruña: Fundación Luis Seoane / Maia Ediciones, 2011.
  5. Para profundizar en la historia de la habitación y el concepto de privacidad, léase AURELI, PIER VITTORIO y TATTARA, MARTINO. The room of one´s own. The architecture of the (private) room.Editado en ocasión de la participación del estudio DOGMA en la Bienal de Arquitectura de Chicago 2017.

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Su trabajo ha sido expuesto en el Pabellón Español de La Bienal de Venecia 2016 (León de Oro), en Export, Museo ICO, Madrid, 2015; “Las afinidades electivas”, exposición monográfica sobre su estudio en el Colegio de Arquitectos de Barcelona, 2015 y Gerona, 2014; BAND, Wyzsza Szkola Techniczna, Katowice, Polonia, 2014; Galery Architektury, Brno y Kabinet Architektury, Ostrava, República Checa,2014; “Aproximacions”, COAC Barcelona, 2012; “Architecture Catalane 2004-2009 Portrait d´époque” en la Cité de l´Architecture et du Patrimoine, Paris 2009; Pabellón Español de la Bienal de Venecia 2000; Bo01 Parasite – The City of Small Things Copenhague, Rotterdam, Oslo, Londres 1999, HiCat Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, 1999, o en Eme3 Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, 1999; y sus obras han sido publicadas en múltiples revistas nacionales e internacionales como Domus, MARK Magazine, Arquitectura Viva, Interni, A10 o Quaderns, entre otras.

Entre sus reconocimientos, destacan la Selección y Finalistas en la XIV Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo 2018 y en la XIII Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo 2016, la Nominación a los Premios Mies van der Rohe 2015, Nominados al Iakov Chernikhov International Prize for Young Architects 2015, el Premio FAD Internacional 2014, Premios FAD de la Opinión en Interiorismo e Internacional 2014, Finalistas Premios FAD 2013, Finalistas Arquia-Próxima 2010, Premio FAD de la Opinión 2008, Finalistas en la X Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo 2009, Seleccionados en la VII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo 2009 o el Premio AJAC jóvenes arquitectos 2004, entre otros.[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Anna Bach» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Nummi, Finlandia, 1973.

Arquitecta por la Helsinki University of Technology, 2001.

Master en Teoría y Práctica del Proyecto de Arquitectura por la ETSAB, UPC, 2014.

Profesora PDI de Trabajo Final de Grado en EINA – Centro Universitario de Diseño y Arte de Barcelona, Universidad Autónoma de Bellaterra, Barcelona (2008 – actualidad).[/mpc_callout][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Eugeni Bach» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Barcelona, 1974.

Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, UPC, 1999 y Diploma de Estudios Avanzados, 2005.

Profesor de Proyectos en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, ETSAB, UPC (2015 – actualidad).

Profesor invitado en la Escuela de Arquitectura de Pamplona, Universidad de Navarra, 2018.

Profesor de Proyectos en la Escuela de Arquitectura La Salle, Universitat Ramon Llull, Barcelona (2005 – 2016).[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Megaestructuras Virtuales / Federico Eliaschev

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» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Abstract

El presente artículo plantea el surgimiento de un “dispositivo” arquitectónico, la mega-estructura como aquel que a través del control o soporte permitía la liberación del contenido donde el usuario pudiese participar libremente de las decisiones sobre su propio habitat. El artículo invita a pensar en esta contradicción representada por la megaestructura y trata de identificar una evolución de la misma hacia el terreno de lo virtual. En este sentido, la megaestructura virtual autónoma, robótica pone cerca del precipicio al autor-arquitecto. La opción es: desterrarlo del ambiente doméstico, confinarlo al terreno de las bellas artes o amplificarlo a través de la tecnología.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

1. La megaestructura como “dispositivo”

Si apelamos a la Noción de “Dispositivo” de Foucault, sobran pruebas de que el “Proyecto” en tanto plantea una “Estrategia” de cómo debe ser apropiado y delimitado el mundo infundiendo una serie de “acciones”, induciendo determinadas “conductas” en los habitantes plantea una relación de poder con el usuario que bien nos permite hablar de “Dispositivo Proyectual”. Estos serán más o menos coercitivos pero siempre producirán la “resistencia” y con esto la constitución de una relación de Poder. Como bien describe Foucault en su Libro Vigilar y Castigar en relación al panoptismo de determinadas instalaciones Arquitectónicas como los presidios donde el carácter represivo será claro, exisistirán también otras situaciones más sutiles donde la identificación será tal vez más esquiva. Si pensamos la noción de Megaestructura que plantea Banham citando a Wilcoxxon:

“…no sólo una estructura de gran tamaño, sino también una estructura que frecuentemente está:
1. Construída por unidades modulares;
2.Capaz de una gran extensión o incluso una extensión indefinida.
3.Un soporte estructural dentro del cual pequeñas unidades estructurales (dormitorios, casas o pequeños edificios de otro tipo) pueden ser construidas o incluso “enchufadas” luego de haber sido prefabricadas en otro lugar;
4.Un soporte estructural que se espera pueda durar mucho más tiempo que las pequeñas unidades que soporta.”(1)

Es claro el establecimiento de una relación de poder dentro del mismo edificio. Es decir una estructura que subordina a otra. Una estructura, “la mega estructura”, el “soporte” en el modelo de Jhon Habraken, para garantizar la liberación del “infill”, el contenido. Es decir: ”para que exista liberación tiene que haber control”.

“Pese a su aparente neutralidad, supone un programa intelectual para la isla: con su indiferencia respecto a lo que existe, reivindica la construcción mental sobre la realidad. La disciplina bidimensional de la retícula crea también una libertad inesperada para la anarquía tridimensional. La retícula define un nuevo equilibrio entre el control y el descontrol, según la cual la ciudad puede ser al mismo tiempo ordenada y fluida, es decir, una metrópolis del caos estricto”(2)

Para Koolhaas es claro que lo que garantiza el “caos estricto” de Manhattan es precisamente una regularidad obsesiva en la trama.

La pregunta es sobre la necesidad de estas estructuras para posibilitar una participación clara y fructífera en el proceso de diseño.

Michel de Certeau plantea su visión del “dispositivo” Foucaultiano pero poniéndolo en el campo de la relación entre Estrategia y Táctica.

Estratégicas serían entonces todas las acciones tendientes a construir una relación de poder mientras que tácticas aquellas que se producen como efectos colaterales liberadores producto de las contradicciones que en muchas ocasiones encierran los procesos estratégicos.

“Llamo estrategia. Al cálculo (o a la manipulación) de las relaciones de fuerzas que se hace posible desde que un sujeto de voluntad y de poder (una empresa, un ejército, una ciudad, una institución científica) resulta aislable. La estrategia postula un lugar susceptible de ser circunscrito como algo propio y de ser la base donde administrar las relaciones con una exterioridad de metas o de amenazas.” “Las estrategias son pues acciones que, gracias al principio de un lugar de poder (la propiedad de un lugar propio), elaboran lugares teóricos (sistemas y discursos totalizadores) capaces de articular un conjunto de lugares físicos donde se reparten las fuerzas.”(3)

“llamo «táctica» a un cálculo que no puede contar con un lugar propio, ni por tanto con una frontera que distinga al otro como una totalidad visible. La táctica no tiene más lugar que el del otro. Se insinúa, fragmentariamente, sin tomarlo en su totalidad, sin poder mantenerlo a distancia. No dispone de una base donde capitalizar sus ventajas, preparar sus expansiones y asegurar una independencia en relación con las circunstancias. Lo «propio» es una victoria del lugar sobre el tiempo. Al contrario, debido a su no lugar, la táctica depende del tiempo, atenta a «coger al vuelo» las posibilidades de provecho. Lo que gana no lo conserva. Necesita constantemente jugar con los acontecimientos para hacer de ellos «ocasiones». Sin cesar, el débil debe sacar provecho de fuerzas que le resultan ajenas..”(4)

Los dispositivos dejan siempre fisuras, allí por esas fisuras es donde la táctica se despliega.

La táctica es acontecimiento. Si lo llevamos al terreno del habitar, la planta de una vivienda que le proponemos a un usuario por más alejada que este de los “dispositivos” instalados del habitar, siempre es “estrategia”, en términos de Michel De Certeau. El modo en que utilizamos esa vivienda es siempre más o menos táctico. Hipotetizo una interdependencia entre ambas. En términos Nietzscheanos, lo “Apolíneo”, “estructural”, “Estratégico”, es mutuamente dependiente de lo “Dionisíaco”, “Acontecimiento”, “´táctico”.

2. Megaestructuras virtuales.

El auge de la participación del usuario en los procesos de diseño a mediados de los 60´s coincide también con el interés de muchos investigadores por dar cabida dentro de la disciplina a diferentes teorias como la teoría cibernética, la T.S.G, teoría de la información entre otras.

De ese modo Investigadores como Nicholas Negroponte, Nigel Cross, Yona Friedman, Cristopher Alexander, entre otros, comienzan a experimentar con diferentes modelos computacionales que permitiesen la participación de los Usuarios en el proceso de Diseño de sus propias viviendas.

La Megaestructura Física, Tectónica, abre paso ahora a la Megaestructura Virtual, Algorítmica.

En general, las experiencias de investigación tendieron a dividirse entre aquellas que frente al diagnóstico de una disciplina que se encontraba alejada del Zeitgeist, optaron por responsabilizar al arquitecto y castigarlo y otras que en tanto detectaron sus problemas cognocitivos optaron por pensar en otorgarle nuevas herramientas.

Amplificador de diseño o arquitecto amplificado.

Dice Negroponte que en la arquitectura indígena no necesitaban una máquina arquitectónica porque su entorno era simple y comprensible, las opciones, y por ende las decisiones, eran limitadas. En pos de volver más simple el acceso del usuario a la información de un mundo complejo, Negroponte propone la idea de “amplificadores de diseño”.

En este punto es preciso indicar que la intención de Negroponte en aquel momento era construir un mediador entre los usuarios y la arquitectura que anulara por completo la presencia del arquitecto autor en el proceso. Es decir, remplazar la presencia del arquitecto en el proceso de proyectación del habitar por una máquina que cumpla solamente con el rol de amplificar el instinto humano, bastante olvidado ya, de resolución de su propio hábitat.

Imagen 23 – La rudimentaria Architecture Machine de Negroponte.

Es decir, el afán de Negroponte no era replicar al arquitecto humano, sino hacer una herramienta que pueda elaborar y contribuir con experiencia técnica a las intenciones de diseño del usuario. Nuevos sistemas CAD (diseño asistido por computadora) pensados como máquinas “informadas” y no necesariamente inteligentes. Este punto resulta importante, puesto que dotar de una inteligencia análoga a la del arquitecto humano podría generar los mismos problemas de traducción de antes.

En definitiva, lo que estaba pensando Negroponte era que el arquitecto tal como se conocía hasta ese entonces venia equipado con una serie de respuestas disciplinares de cómo “debía” ser el hábitat para el hombre contemporáneo, que, lejos de adecuarlo a las necesidades y deseos del futuro habitante, adquieren un carácter represivo antes que liberador. Pecando en algún punto de una simpleza casi angelical, Negroponte pensaba que eran los usuarios quienes mejor conocían sus problemas y necesidades. Inspirado, seguramente en un joven e inocente Nigel Cross, que veía en las sociedades primitivas un modelo a seguir, puesto que la función de resolución del propio hábitat era una más de las capacidades que debía tener el hombre, así como la habilidad para cazar y proveerse su alimento o la actividad agraria. Esta falsa idea de participación que en general era denominador común en muchas de las arquitecturas de los sesenta, sobre todo, por ejemplo, en Habraken y su teoría del “open building” es posteriormente complejizada por arquitectos como Lucien Kroll, que reelaboran críticamente el concepto, advirtiendo que abandonar a los usuarios en la decisión de su propio hábitat es abandonarlos a las propias trazas del establishment. Es decir, no es posible dejar en libertad a un usuario que aún no es libre y cuya subjetividad se encuentra presa de la sociedad de consumo.

Negroponte plantea la analogía de un maestro que genera un ambiente intelectual donde el alumno descubre y aprende por sí mismo en comparación con el maestro que imparte hechos y principios.

De este modo, los “amplificadores de diseño” poseen una doble existencia: el maestro benevolente y el alumno sediento, todo en uno.

Negroponte navega luego por diversos sistemas computacionales (amplificadores de diseño), entre los que se destaca Flatwriter, de Yona Friedman.

Desarrollando sus teorías de la ciudad flexible, Yona Friedman piensa Flatwriter como una manera de involucrar a los futuros habitantes en el planeamiento de sus propios apartamentos.

La mayoría de los arquitectos que diseñan vivienda colectiva trabajan para una gran cantidad de individuos, por lo que se les hace difícil la tarea de estudiar la conducta y las preferencias de cada uno de ellos. El diseñar para un usuario estándar no contempla ni satisface la posibilidad de elección, por parte de los habitantes, de particularidades de uso. El proyecto Flatwriter permite al individuo seleccionar sus preferencias habitacionales, pudiendo ubicar su vivienda en una infraestructura de servicios dada. El arquitecto deberá advertir a los usuarios de las posibles consecuencias de sus decisiones, ya que el grupo de habitantes, al ser un ensamblaje de individuos pobremente conectados, puede encontrarse afectado por las elecciones de sus miembros. El proyecto contiene un repertorio de millones de posibles apartamentos y puede estimar si el lugar elegido por un futuro residente entra en conflicto con otro residente.

El uso del proyecto Flatwriter comprende una infraestructura (un esqueleto vacío de varios pisos) diseñada para aceptar cualquier elección del repertorio, sirviéndose de una provisión de red de agua, electricidad, telefonía y otros servicios que están contenidos en dicho esqueleto. Se produce entonces no solo la aplicación de un nuevo proceso de información entre el futuro usuario y el objeto que quiere usar, sino que también hace posible la decisión individual, previendo que no interfiera en la convivencia grupal.

Imagen 24 – Esquema del proceso de decisión utilizado en Flatwriter.

Imagen 25 – Megaestructura de Flatwriter.

Las ideas arquitectónico-cibernéticas de Frazer toman en general como base la teoría “genética” como modelo de producción de complejidad.

Sus ideas, tanto como las de Gordon Pask, tienen la importancia de que serán luego tomadas por muchos de los teóricos actuales que intentan dar marco a la producción arquitectónica del nuevo “paradigma digital”(5). En este punto debemos mencionar a Manuel de Landa, Karl Chu, y el mismo Patrick Schumacher.

“Para conseguir el modelo evolutivo es necesario definir lo siguiente: un script (guion) del código genético, normas para el desarrollo del código, traducción del código a un modelo virtual, la naturaleza del entorno para el desarrollo del modelo, y sobre todo los criterios de selección” (6).

La idea de script, veremos, es común a muchas de las experiencias digitales actuales. Implica el ingreso de instrucciones de dibujo precisas detalladas y secuenciales a la computadora, diferenciándose del uso corriente de los sistemas CAD, que operan en general con el stock de formas disponibles en el programa. Construir el proyecto como un script posibilita el control local de la forma arquitectónica y facilita la vinculación entre parámetros internos, ambientales con las instrucciones generativas.

Dice Frazer:

“Proponemos una metodología alternativa, en la que el modelo se adapte repetidamente en el ordenador respondiendo a la retroalimentación a partir de la evaluación”(7).

“…nuestro modelo describe procesos más que formas. Este procedimiento es ambientalmente sensible. Las normas son constantes, pero el resultado varía en función de los materiales o las condiciones ambientales”(8).

En clara discrepancia con el modelo de Architecture Machine de Negroponte, donde el arquitecto era remplazado por un “amplificador de diseño” que subsanaba los problemas cognoscitivos del usuario para resolver su propio hábitat como hacía el hombre primitivo, Frazer plantea la idea del “arquitecto ampliado” como una amplificación de la capacidad productiva del arquitecto, ya que, en tanto sus diseños actúan como semillas de procesos autónomos de adaptación progresiva, podemos esperar mayor cantidad de diseños que llevan el sello autoral.

El arquitecto es “ampliado” porque aumenta, se amplifica, su capacidad generativa. Es ampliado porque incorpora al entorno y al usuario en el proceso proyectual.

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  1. Wilcoxxon en BANHAM, Reyner, “Mega estructuras: futuro urba­no del pasado reciente”, BANHAM, Reyner, Mega estructuras: futuro urbano del pasado reciente, 1976, Barcelona: Ed. GG 2da Ed. 2001
  2. KOOLHAAS, Rem: Delirio de Nueva York, un manifiesto retroactivo para Manhattan, Ed. GG, Barcelona, 1raed., 2004, Pág. 19.
  3. De Certeau,  Michel, “La invención de lo cotidiano” Mexico D.F: Universidad Iberoamericana 1ed. 1980
  4. Ibídem.
  5. La noción de nuevo “paradigma digital” es en principio provisoria y de resistencia a algunas intenciones de los teóricos en boga. En este punto conviene destacar la intención manifiesta de Patrick Schumacher a partir de 2008 de englobar la convergencia de todas estas prácticas de vanguardia dentro del término “parametrisicismo”.
  6. FRAZER, John, “Un modelo natural para la arquitectura, la naturaleza del modelo evolutivo” 1995 en ORTEGA, Lluís (Ed.): La digitalización toma el mando, Ed. GG, Barcelona, 2009. Pág.30
  7. Ibídem. Pág.32
  8. Ibídem. Pág.35

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Realiza actualmente una extensa práctica docente como Profesor Adjunto de la Materia «Investigacion Proyectual, Teoria metodologia y Tecnica.» Y Profesor en el Master de Investigacion Proyectual en U.B.A.

Ha sido participe como director y co-director en diferentes investigaciones UBACYT en el Tema Vivienda y Proyecto Urbano. Ha sido premiado por CPAU (Consejo profesional de Arquitectura), SCA (Sociedad Central de Arquitectos), FADEA (Federación Argentina de Arquitectos)  por su práctica profesional y académica en 2012 y 2018.

En el campo académico, su trabajo ha sido plasmado en 10 publicaciones entre las cuales destaca el libro «DPS, Dispositivos  proyectuales sensibles» publicado por editorial Concentra en 2017, y que es resultado de su tesis doctoral. En el campo profesional su oficina ha realizado obras y proyectos de propiedad horizontal, vivienda unifamiliar, y oficinas, que han sido publicadas en revista Summa+, Clarín Arquitectura,  y en  diferentes medios gráficos y digitales.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2519,2518,2517″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][us_separator][/vc_column][/vc_row]