El territorio como patrimonio cultural y su consideración con los paisajes / Renato Ampuero

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»El territorio como patrimonio cultural y su consideración con los paisajes» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%23b76658|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Renato Ampuero – Arquitecto – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%23b76658|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]La siguiente reflexión es producto de la investigación que vengo desarrollando como parte de mi tesis doctoral en Arquitectura y Paisaje en la Universidade do Minho, Portugal, gracias a la beca del Proyecto ELARCH, con el apoyo de la Comisión Europea.

Entender el territorio desde la perspectiva del Patrimonio Cultural es el objetivo que nos planteamos desde el presente artículo. Así, en primer lugar, debemos definirlo y para ello, utilizaremos el concepto que de este último utiliza el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), para el cual, el Patrimonio Cultural es “…subjetivo y dinámico, no depende de los objetos o bienes sino de los valores que la sociedad en general les atribuye…”. Asimismo, la UNESCO nos dice que el Patrimonio Cultural es entendido como “…los lugares: obras del hombre u obras conjuntas del hombre y la naturaleza, así como las zonas, incluidos los lugares arqueológicos, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico”. Entonces, podríamos decir que el Patrimonio Cultural es, como lo es el territorio, dinámico y una obra conjunta del hombre y la naturaleza. Además, es fundamental reconocer la dimensión económica del patrimonio, utilizando a este como recurso para el desarrollo de los territorios.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#b76658″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#b76658″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Como ya se dijo, el concepto o definición de Patrimonio Cultural implica la atribución de valores que la sociedad asigna a los bienes, es así que hablamos de una patrimonialización, hecho que ocurre también con el territorio, entendiendo el valor patrimonial en el carácter identitario. Esto implica, que también se puedan dar procesos de despatrimonialización, debido principalmente a que las dinámicas de asignación de valores no son lineales sino variables, ya que algunos elementos pueden perder interés y desvalorizarse. En este sentido sería valedero sostener que el Patrimonio es inmaterial siempre pues, va cambiando la importancia que le otorgamos a la materialidad en la que se refleja la asignación de sus valores. De esta manera, entendiendo el Patrimonio desde esta visión, las definiciones usadas hasta ahora como la de Patrimonio Natural o Patrimonio Cultural dejan de tener relevancia, puesto que todo Patrimonio, como construcción social, es cultural (1). No debemos olvidar que el Patrimonio tiene una consideración institucional, puesto que muchas veces los elementos adquieren el valor patrimonial a través de reconocimientos institucionales (Ambiente Urbano Monumental, Reserva Natural, Paisaje Cultural, etc.)

Así, la asignación de valores convierte un paisaje en Patrimonio, lo cual está directamente relacionado con la apropiación de este por parte de la población. Con esto, podríamos afirmar que todos los paisajes son potencialmente patrimonializables, pero sólo los que cumplan ciertos requisitos, particularmente los referidos a autenticidad e integridad, utilizados por la UNESCO para definir y seleccionar los bienes que serán incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial, en los que autenticidad está ligado a la conservación de los significados originales por parte del bien e integridad se encuentra ligada a la parte del bien que guarda los valores patrimoniales, serán reconocidos y protegidos (2).

El gran contenedor de los valores paisajísticos, el territorio, es un indiscutible ejemplo de capital fijo, conformado por diversos elementos, como edificios, caminos, parcelas agrícolas, canales, andenerías, vías, etc., todos estos elementos son considerados activos fijos. A estos elementos les tendríamos que añadir la dimensión intangible, la herencia cultural reflejada en el territorio (Fig. 1). El valor de estos elementos, singulares de por sí, está determinado por la pertenencia a un entorno territorial definido. Es así que el territorio adquiere un carácter económico destacado, debido al valor patrimonial que se le otorga, puesto que el territorio heredado es el resultante de la superposición de diversas tramas y “arquitecturas”, construidas a lo largo de la historia, lo cual tendrá como resultado un bien cultural único, fortaleciendo el valor que la sociedad le ha asignado (3).

Fig. 1: Ejemplo de paisaje urbano: Iglesia y Convento de São Gonçalo, junto al puente del mismo nombre, sobre el río Támega. Ciudad de Amarante, distrito de Porto (Portugal). Autoría propia.

Analizado el territorio desde sus usos, podemos decir que es aprovechado de dos maneras. La primera tiene que ver con el aprovechamiento directo, es decir productivo, residencial, etc., los que podríamos decir, son usos tradicionales demandados por la sociedad; pero también existe una segunda manera de aprovechar el territorio, de forma indirecta, la cual deviene de la valoración del territorio como bien patrimonial, siendo la sociedad la que le otorga el valor cultural al mismo (4).

Lo estético del territorio es resultado de una “composición”, la que se traduce en el paisaje, el cual brinda la posibilidad de la contemplación escénica, el culto por lo natural y cultural. Los paisajes son el resultado de un diseño, en cierta medida espontáneo, pero consciente, con lo cual, además tiene una dimensión proyectiva, dotando a estos de una valoración estética y cultural. Cabe destacar que la variedad y complejidad de los paisajes es el valor a destacar del territorio, más aún cuando estos paisajes conforman, unidos, patrones estéticos dominantes, con elementos simbólicos culturales identificativos de estos paisajes (5).

A algunos paisajes se les asigna valor debido a hitos puntuales, como son los monumentos, cerros, andenería, molinos, etc., los cuales también pueden ser lineales, como caminos de trashumancia, acequias históricas, etc. Todos estos elementos son bienes con valor patrimonial, pero que de ninguna manera configuran por sí solos paisajes. El paisaje tiene una dimensión territorial significativa, debido principalmente a que abarca escalas locales (pequeños conjuntos históricos) así como también escalas regionales (reservas naturales, reservas de la biosfera, etc.). Cada paisaje es una unidad territorial, en la cual, a modo de palimpsesto (6), se superponen capas (históricas, físicas, naturales, etc.) y en el que se reconocen distintas formas de apropiación del territorio y de actividades culturales, las cuales están ligadas a un determinado espacio geográfico y por el cual se identificarán y diferenciarán, otorgándoles diversos valores culturales y naturales, dando como resultado el que se les reconozca un valor patrimonial a los diferentes territorios. Para el mejor entendimiento y estudio de los paisajes y el territorio donde se desarrollan estos, es necesaria la descomposición de dichas capas, pero resulta importante también, el ejercicio contrario, es decir la recomposición de dichas capas, recuperando la visión totalizadora del territorio, el cual es dinámico como lo es también el paisaje (Fig. 2). Este ejercicio de descomponer el territorio en sus diferentes capas nos traerá como resultado la identificación de los diversos recursos susceptibles de ser activados (culturales, humanos, económicos, geográficos, etc.) lo que permitirá la utilización adecuada de estos, además de identificar potencialidades territoriales locales que puedan ser compartidas con territorios contiguos, provocando sinergias interterritoriales, contribuyendo a una utilización racional y compartida de recursos.

Fig. 2: Ejemplo de análisis territorial mediante la descomposición del territorio en capas. Provincia de Arequipa. Elaboración propia.

Además, el territorio empieza a cobrar mayor relevancia debido al cambio del paradigma económico, donde el patrimonio es un elemento determinante para el desarrollo sostenible del territorio, pero también es esencial en la ordenación de este, como consecuencia del entendimiento de que los recursos patrimoniales no son objetos aislados de los contextos económicos y de gobernabilidad, sino que por el contrario, se encuentran ligados con las actividades humanas y se interrelacionan con el territorio en el cual se encuentran. Es así que en los últimos años se ha visto un incremento de bienes declarados, sobre todo por parte de organismos internacionales, como la UNESCO, con esto se hace necesaria la puesta en valor de dichos bienes, los cuales resultan básicos para el desarrollo social y económico. Bajo la nueva perspectiva del territorio como patrimonio y a la vez propulsor del desarrollo local, se debe tener en cuenta la evaluación de las aptitudes del territorio y el impacto sobre este que tendrán los nuevos usos ligados al aprovechamiento económico (7).

Resulta, en este sentido, fundamental el trabajo en la ordenación del territorio, puesto que planificar es esencial para la identificación, definición y puesta en valor de estos territorios, desde las vertientes cultural y económica, lo que derivará en una adecuada gestión de estos, lo cual, en cierta medida asegurará la preservación de los bienes en el tiempo, compatibilizando estos con una explotación económica sostenible y respetuosa de las características de los lugares con valor patrimonial. Las actuaciones políticas y territoriales, en la actualidad, se basan principalmente en el entendimiento de que existe una relación directa entre el desarrollo local y la revaloración de sus potenciales patrimoniales locales, los cuales son considerados como eje transversal en la ordenación y desarrollo territorial (8).

A nivel investigativo, los procesos de reapropiación y revalorización del Patrimonio Cultural y Natural, que permitan el desarrollo territorial han sido poco tratados, encontrándose algunos análisis empíricos acerca de este tema. La aplicación de la definición de Patrimonio, que se le quiere otorgar al territorio resulta compleja, debido principalmente a que los bienes a los que se le otorga esta categoría engloban diferentes tipos de conceptos, los cuales muchas veces no pueden ser aplicados de la misma manera al territorio. A nivel normativo y de protección, resulta complejo también, puesto que, a pesar de que en muchas ocasiones y sobre todo en la actualidad, el territorio es considerado un recurso patrimonial, debido a que ejerce un papel preponderante en el desarrollo socio-económico de una región, se evidencia la ausencia de un marco normativo definido para la protección del territorio como Patrimonio.

Entonces, es conveniente hablar de una “territorialización del Patrimonio”, en la cual, los bienes patrimoniales han adquirido una nueva dimensión, de mayor complejidad, pues al tradicional concepto de Patrimonio como legado, se le añaden nuevas maneras de entender e intervenir sobre este y el territorio que lo rodea, actuando sobre el mismo en el presente y asegurando un futuro sostenible, a través del aprovechamiento de los recursos humanos, ambientales, territoriales, etc.; es decir, el Patrimonio deberá integrar no sólo lo cultural, sino también lo natural, lo físico – espacial, lo económico y lo territorial, entre otras cosas (9).

Fig. 3: Vista de la ciudad y el entorno de Guimarães, Portugal. Ciudad inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO (2001), alberga una gran cantidad de bienes y conjuntos patrimoniales. Se observa la dispersión en el territorio de la ciudad y de los pueblos cercanos.

En conclusión, con esta nueva manera de entender el Patrimonio desde el territorio, la cultura propia de cada lugar se torna primordial, donde el patrimonio es el elemento principal del territorio, entendido este como construcción cultural y social, siendo el componente que mejor representa la relación de la sociedad con su entorno.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  1. Fals Borda, Orlando(2000). El territorio como construcción social. Revista Foro (pp45 – 51). Fundación Foro Nacional Mar 2000.
  2. Silva Pérez, Rocío y Fernández Salinas, Víctor (2008). El patrimonio y el Territorio como activos para el desarrollo desde la perspectiva del ocio y del turismo. Investigaciones Geográficas Nº 46, 2008 (pp. 69-88). Universidad de Alicante: Instituto Universitario de Geografía.
  3. José Ortega Valcárcel (1998) El patrimonio territorial: El territorio como recurso cultural y económico. Ciudades: Revista del Instituto Universitario de Urbanística de la Universidad de Valladolid (pp33-48). Universidad de Valladolid.
  4. Fernández, Guillermina; Ricci, Susana; Valenzuela, Silvia; Ramos, Aldo (2016). Reapropiación y resignificacióndel Territorio y el Patrimonio: aplicación de la evaluación de acogida a la zona de Dos Huecos, Argentina. International journalof worldof tourismVol. 3, Número 5 (pp20-32). Universidad de Sevilla: Facultad de Turismo y Finanzas.
  5. Fals Borda, Orlando (2000). El territorio, Op. Cit.
  6. Corboz, André (2004). El territorio como palimpsesto. En Angel Martín Ramos (coordinador) Lo urbano en 20 autores contemporáneos. (pp. 25-34). Universitat Politècnicade Catalunya, Servicio de Publicaciones.
  7. Silva Pérez, Rocío y Fernández Salinas, Víctor (2008). El patrimonio, Op. Cit.
  8. Fals Borda, Orlando(2000). El territorio, Op. Cit.
  9. Martínez Yáñez, Celia (2008). Patrimonialización del territorio y territorialización del patrimonio. Cuadernos de arte de la Universidad de Granada Nº 39 (pp251-266). Universidad de Granada: Departamento de Historia del Arte.

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Renato Alonso Ampuero Rodríguez» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecto por la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco. Máster en Arquitectura Avanzada, Paisaje, Urbanismo y Diseño de la Universidad Politécnica de Valencia, además ha realizado una especialidad en Gestión de Proyectos Urbanos y Espacio Público por la Universitat Oberta de Catalunya. Actualmente desarrolla la tesis doctoral en Arquitectura y Paisaje en la Universidade do Minho (Portugal), dentro del Proyecto Erasmus Mundus ELARCH (Euro-Latin America partnership in natural Risk mitigation and protection of the Cultural Heritage), con el respaldo de la Comisión Europea. Se ha desempeñado como Jefe de la División de Obras Públicas de la Municipalidad Distrital de Yanahuara, Arequipa – Perú y Sub Gerente de la Unidad de Formulación de Estudios y Proyectos del Distrito de Yanahuara – Provincia y Departamento de Arequipa – Perú. Ha trabajado como Arquitecto responsable de la Unidad de Planeamiento y Formulación de Proyectos dentro del Proyecto de Desarrollo Integral del Patrimonio Cultural del Valle del Colca PDIPCC del Programa P>D Patrimonio para el Desarrollo (AECID). Miembro del equipo técnico del Plan de Acondicionamiento Territorial del Valle del Colca. PAT COLCA-AECID. [/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»3275,3276,3277″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Entre Paradojas e Imaginarios / Giuliano Valdivia

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Entre Paradojas e Imaginarios» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%23b76658|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Giuliano Valdivia – Arquitecto – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%23b76658|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Aún hoy el modo más generalizado de aproximarse al tema de las preexistencias sigue siendo una perspectiva conservacionista en la que la preexistencia aparece como un vestigio del pasado vaciado de sus contenidos originales, se las piensa como una pieza o conjunto de piezas materiales con cierta carga inmaterial que llega del pasado y que se juzga fundamental para conformar e ir afianzando cierta identidad cultural; recientemente otro enfoque ha ido incorporando nuevas áreas del conocimiento y formas de entender la preexistencia y su correlación con el patrimonio, en el convencimiento de que los hombres en general y los arquitectos en particular actúan siempre sobre un conjunto de preexistencias ya sean físicas, ambientales o culturales, como señala Ferrada Aguilar (2010) Preexistencias son también, la estructura socioeconómica de una población, sus hábitos de ocupación del espacio, las estructuras legales, y también los condicionamientos tecnológicos de una época.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#b76658″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#b76658″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Damos por hecho su procedencia pretérita, pero ¿Qué tan pasadas son, acaso no son tan presentes como todo aquello que nos rodea en este instante?, ¿No es su presencia signada por procesos de obsolescencia y decadencia una anomalía en el tiempo?; sólo después, aparecen otras interrogantes sobre qué actitud adoptar o cómo intervenir con lo preexistente, desplegándose una muy variada y polémica serie de opciones, como al respecto refiere Sargiotti (1999) una primera reflexión nos lleva a asumir que las mismas (las preexistencias) están, de una u otra manera, presentes en todo acto creativo de dos modos al menos: externas u objetivas, pertenecientes al mundo exterior a nosotros; e internas o subjetivas, ya acumuladas en nuestra memoria, clasificándolas en tres campos: las directas, concernientes al entorno del objeto a diseñar; las indirectas, pertenecientes al mundo exterior y las subjetivas, intelectualizadas, insertas en la memoria del diseñador.

Recurriré a la popular metáfora del iceberg para reflexionar sobre estos temas, es obvio que la preexistencia objetiva (huella, traza, ruina, vestigio, notable o no) a la que se refiere Sargiotti la conforman tanto la punta del iceberg como el enorme cuerpo sumergido en el agua que es ese complejo sistema de valores tangibles e intangibles que requiere ser develado poco a poco con acucioso cuidado; limitarse a entenderla así sólo permitirá ver la cosa o el fenómeno concreto, la preexistencia directa y posiblemente conocer mucho de ella, de su naturaleza; pero no los porqué y cómo está presente aquí y ahora, y porqué o cómo debería continuar en él; para entender ello deberemos fijarnos fuera del iceberg, en el medio que lo contiene, en el agua, en el aire y en el estado de la atmósfera, escudriñar sus elementos y los factores que concurren para que conjuntamente hagan posible su presencia; de lo anterior y por analogía señalaremos que lo exterior precede al iceberg y por tanto lo preexiste, estamos frente a las preexistencias indirectas mencionadas por Sargiotti las que se conocen hoy como preexistencias ambientales, aquellas condiciones (sociales y ambientales) que caracterizan a un lugar determinado y cuyas características son de variado tipo como aludía Ferrada Aguilar.

En los últimos años este aspecto externo y la validación del contexto de las preexistencias ha cobrado mayor relevancia entre las organizaciones culturales entendidas en el manejo del patrimonio, manifiestas en la proposición de nuevas nociones e instrumentos como la recomendación sobre el paisaje urbano histórico (Centro de Patrimonio Mundial de UNESCO, Viena 2005); el reconocimiento de la preeminencia de las preexistencias ambientales, de la aparición gradual de algunas de ellas y de la inusitada violencia con que algunas irrumpen en una constante transformación de ese contexto, hacen patente la simultaneidad de los múltiples niveles del tiempo al actuar con las preexistencias, además de no limitar el concepto de patrimonio cultural a las preexistencias excepcionales sean estas materiales o inmateriales, naturales o construidas.

Sobre la simultaneidad del tiempo en las realizaciones artísticas y arquitectónicas Sigfried Giedion se ha referido al «presente eterno», considerando que pasado y futuro confluyen aquí y ahora, al mismo tiempo, con sus limitaciones, alternativas y estímulos; en el plano filosófico este asunto ha sido sujeto de diversas e interesantes cavilaciones, Martínez Quintanar (2018) arguye que el hábito constituye el presente vivo en el tiempo y hace del pasado y el futuro los dos elementos asimétricos del presente, que la memoria se funda sobre el hábito, y que ésta para trascender como pasado puro debe fundarse sobre sí misma.

Las cuatro paradojas constitutivas del pasado desarrolladas por Gilles Deleuze (Martínez Quintanar, 2018) relativas a la contemporaneidad, la coexistencia, la preexistencia y la infinidad de los niveles del pasado permite entender ciertos modos actuales de intervención sobre las preexistencias: 1. Paradoja de la contemporaneidad del pasado con el presente que él mismo ha sido… hablamos necesariamente de un pasado que no fue nunca presente, ya que no se forma “después”. Su manera de ser contemporáneo de sí como presente consiste en ponerse como ya-allí. Probablemente sean aquellas intervenciones realizadas sobre preexistencias continuas, que nunca dejaron de estar vivas, son simplemente aquellas actuaciones cotidianas hechas con sentido común y buen gusto.

Imagen 1. Anticuchería El Tío Mario, Puente de los Suspiros, Barranco-Lima / Luis Jiménez

Imagen 2. Ampliación vivienda rural en Melgaço-Portugal / Correia Ragazzi Arquitectos

 

2. Paradoja de la coexistencia del pasado con el nuevo presente… cada presente actual es la totalidad del pasado en su estado más contraído… Según Deleuze el pasado como tal no existe sino que adquiere todas las características de lo que insiste en el tiempo, o mejor, la insistencia del tiempo. Nos acerca a posturas donde el develamiento, la recuperación, la re-significación y la puesta en valor de lo preexistente es el cometido principal de la intervención.

Imagen 3. Centro Cultural Escuelas Pías de Lavapies, Madrid-España / José Ignacio Linazasoro

Imagen 4. Neues Museum, Berlín-Alemania / David Chipperfield

3. Paradoja de la preexistencia del pasado que nunca fue presente… La síntesis activa, al contrario, es la representación del presente bajo el doble aspecto de la reproducción de lo antiguo y la reflexión de lo nuevo… el nuevo presente (…) se refleja en el elemento del pasado en general mientras que el antiguo presente solamente es enfocado como particular a través de este elemento. Parece remitirnos a aquellas modalidades que favorecen la imitación y mimetización extrema de la actuación.

Imagen 5. Borgo Cittá Nuova de Alessandria, Italia / León Krier

Imagen 6. Abraxas, Ville Nouvelle de Marne-la Vallé, París-Francia / Ricardo Boffill

 

 

4. Paradoja de la infinidad de niveles del pasado… En un caso el presente es el estado más contraído de instantes o elementos sucesivos, independientes los unos de los otros en sí. En el otro, el presente designa el grado más contraído de todo un pasado, que es en sí, como totalidad, coexistente. Se enlaza con modalidades recientes de actuación, donde prima la reflexión crítica del tiempo, además de su inventiva y su expresión afirmativa o intemporal.

Imagen 7. Ayuntamiento de Murcia, España / Rafael Moneo

Imagen 8. Ampliación del Museo Moritzburg, Alemania / Nieto Sobejano Arquitectos

La pérdida total o parcial de los contenidos originales ha llevado a diversos autores a sugerir la actualización de su significado, este acto pasa por reconocer que los vestigios son aún portadores de valores de diferente índole: históricos-documentales, artísticos, formales, arquitectónicos, constructivos-estructurales, simbólicos, funcionales o de uso, entre otros (Montes González, 2015) y a preguntarse si estos valores son objetivos o subjetivos, y cómo entenderlos o interpretarlos; la discusión sobre las preexistencias se despliega en el campo de la subjetividad, internalizada en la memoria de cada diseñador, puesto que como indica Ignasi de Solà-Morales (1982) En realidad todo problema de intervención es siempre un problema de interpretación de una obra de arquitectura ya existente, porque las posibles formas de intervención que se plantean siempre son formas de interpretar el nuevo discurso que el edificio puede producir. Una intervención es tanto como intentar que el edificio vuelva a decir algo y lo diga en una determinada dirección.

 

La paradoja de Teseo es idónea para ilustrar este punto, según la leyenda griega «El barco en el cual volvieron (desde Creta) Teseo y los jóvenes de Atenas tenía treinta remos, y los atenienses lo conservaban desde la época de Demetrio de Falero, ya que retiraban las tablas estropeadas y las reemplazaban por unas nuevas y más resistentes, de modo que este barco se había convertido en un ejemplo entre los filósofos sobre la identidad de las cosas que crecen; un grupo defendía que el barco continuaba siendo el mismo, mientras el otro aseguraba que no lo era.» Esta paradoja nos lleva a reflexionar sobre la transformación, la identidad y la autenticidad, si se reemplazaran todas las piezas de un objeto ¿Estaríamos frente al mismo objeto?, si con las piezas reemplazadas reconstruyéramos el objeto ¿Cuál de ellos sería el objeto original?; la anécdota del documentalista Douglas Adams tras su visita al Kinkaku-ji (Templo del Pabellón Dorado, Kioto) muestra la singularidad de estas diferencias culturales, sorprendido por el buen estado del templo a pesar de haberse incendiado varias veces desde su construcción en el siglo catorce, pregunta si se trata del templo original, a lo que le responden que por supuesto es el original, que fue reconstruido muchas veces, con materiales completamente nuevos, a lo que repregunta ¿cómo es posible que sea el mismo edificio? y le responden que siempre es el mismo edificio, y concluye “tuve que admitir que este era un punto de vista perfectamente racional, solo que partía de un postulado completamente inesperado. La idea del edificio, la finalidad del mismo, y su diseño, son todos conceptos inmutables y son la esencia del edificio. El propósito de los constructores originales es lo que sobrevive. La madera de la que está construido decae y es reemplazada todas las veces que sea necesario. El preocuparse por los materiales originales, que solo son recuerdos sentimentales del pasado es no saber apreciar al edificio.»

Imagen 9. El barco de Teseo

Imagen 10. Templo Kinkaku-ji, Kioto-Japón

Pareciera que la puesta en valor de las preexistencias como testimonios del pasado, o como argumento para conformar y consolidar identidades culturales colectivas no basta… El mundo que hay a nuestro alrededor es hoy tan distinto al del pasado que hay que hacer un esfuerzo para que la arquitectura se despoje de todo lastre, de todo lo que fueron los ideales de la arquitectura del s. XX, para llegar a hacer una arquitectura próxima y hermana de todo el nuevo mundo en que vivimos… sentenciaba Rafael Moneo en el 2004, de otra parte, Oriol Bohigas en el 2009 advierte una turbadora actitud en la arquitectura actual… los arquitectos, cada vez con mayor frecuencia, están muy de acuerdo en centrar la idea fundamental de sus proyectos en la conservación de algún testimonio histórico o, más exactamente, de alguna preexistencia. (…) No se trata sólo de tener respeto por las preexistencias, sino de convertirlas en el punto de partida argumental. (…) Parece que a la arquitectura más reciente, (…), le falten recursos fundamentales para su planteamiento formal, es decir, para su discurso estético. Como señala Bohigas lo alarmante es la falta de recursos o fundamentos de la arquitectura actual, cada vez más proclive a la toma de referencias formales en otros campos artísticos, o de una manera más romántica a la colocación de una preexistencia arbitrariamente conservada como referente formal, contrariamente a la autonomía innovadora de los inicios del movimiento moderno.

Los concursos arquitectónicos siempre han sido un buen termómetro para medir el nivel de discusión y sobre todo de proposición de un tema en particular, a comienzos del presente siglo ARQUITECTUM (agencia peruana dedicada a la elaboración de concursos y eventos de arquitectura a nivel internacional) organizó una serie de concursos internacionales con el fin de reflexionar sobre la posibilidad de intervenir en lo preexistente, los lugares escogidos en las primeras competencias fueron de sumo interés para tal fin, se trataba de intervenir en paisajes míticos y excepcionales como Machu Picchu, Nazca, Chan Chan, Kuélap o Chichén Itzá.

En el concurso Nazca 2005 el reto consistía en diseñar e insertar un albergue-observatorio en las Pampas de Nazca, se recibieron cerca de 500 propuestas procedentes de todos los rincones del mundo, por lo tanto, de una gran diversidad cultural, mi papel como miembro del jurado me permitió hacer algunos hallazgos y confirmar ciertos supuestos sobre la intervención en las preexistencias; consciente de que la mayoría de los participantes había tenido una relación mediática con el lugar, primero enfoqué mi juicio en lo que para ellos significaba las Pampas de Nazca y como este imaginario estaba representado en sus propuestas, un hallazgo es que con respecto a un lugar, paraje, paisaje o preexistencia mediatizada se elaboran imaginarios colectivos independientemente de la distancia geográfica, de las diferencias idiomáticas y generacionales de quienes los producen y en correspondencia directa con aquella parte del mensaje que ha sido aislada y priorizada por ellos; las Pampas de Nazca en el desierto de Ica, albergan una de las mayores expresiones de la cultura del mismo nombre, las líneas de Nazca, geoglifos realizados en el tablazo desértico y solo observables a vuelo de pájaro, sobre las cuales se han tejido cientos de historias, mitos y leyendas; entre los imaginarios elaborados recuerdo aquellos que asociaron las líneas con temas extraterrestres o alienígenas, módulos lunares y temáticas aeroespaciales en alusión a su visualización aérea; los relacionados con la historia y cultura pre-hispánica del Perú con una amplia estilización de seres mitológicos y deidades andinas; los vinculados a temas del desierto, adaptaciones bioclimáticas, su atmósfera intemporal, ruinas y campamentos mineros, analogías de las flora y fauna endémicas, espejismos y por contraste el agua en sus diferentes estados; los que se basaron en el contexto inmediato tomando las líneas como fuentes de inspiración e interpretadas de distinto modo, entre tantas otras; confirman tanto la potencia de la subjetividad al intervenir en lo preexistente, como la propensión a basarse en las preexistencias externas o ambientales para elaborar las propuestas.

Ya en el proceso de deliberación, me fijé mucho en las preexistencias ambientales que elegían los concursantes, cómo las interpretaban y cómo las empleaban en sus propuestas; tuve que idearme una estrategia basada en ellas para reducir a un número manejable las propuestas a seleccionar, me pregunté entonces ¿qué relación debía establecer este objeto con la pampa?, ¿será sólo una o varias relaciones?, tras una lectura escrupulosa del contexto entendí que esta relación se establecía por lo menos en tres niveles relacionados a tres elementos preexistentes en él: las líneas de Nazca, la carretera Panamericana y el montículo donde debería asentarse el objeto; para aclarar este mecanismo, comentaré algunas de las propuestas presentadas: la mención de honor al mejor proyecto poético pondera más la relación mágica con la pampa al proponer una línea más para Nazca, en este caso vertical alzándose sobre la pampa a modo de una constelación de estrellas que brilla en el cielo nocturno de la pampa, su fuerza radica en la asociación con la interpretación de que las líneas de Nazca son un calendario astronómico para ser vistas por los dioses.

Imagen 11. Albergue-observatorio, Concurso Nazca 2005, Mención mejor proyecto poético

El proyecto galardonado con el tercer lugar destaca la experiencia del montículo como parte de la experiencia total del albergue-observatorio, la pampa es vasta, habría que preguntarse por qué los organizadores del concurso eligieron precisamente este sitio para insertar el objeto, era una simple casualidad o el montículo debería jugar un papel en la propuesta.

Imagen 12. Albergue-observatorio, Concurso Nazca 2005, proyecto 3er lugar

En tanto, el proyecto ganador obtiene enormes beneficios de la proximidad del sitio con la carretera Panamericana, al igual que el montículo la presencia de la Panamericana no es casual, el objeto a insertar será observado a distintas distancias y velocidad desde allí, por lo tanto, condicionará su aspecto. En este caso la preexistencia directa son las líneas de Nazca, mágicas, míticas e inmensurables, ante lo insignificantes que puedan parecernos el montículo y la carretera (las preexistencias indirectas), pero todas ellas relevantes al momento de definir lo nuevo.

Imagen 13. Albergue-observatorio, Concurso Nazca 2005, proyecto 1er lugar

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#000000″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#333333″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  • BOHIGAS, Oriol. (2009). Las preexistencias como discurso estético. Quaderns d’arquitectura i urbanisme, nº 259. Barcelona.
  • DE SOLÀ-MORALES, Ignasi. (1982). Teorías de la intervención arquitectónica. Quaderns d’arquitectura i urbanisme, nº 155. Barcelona.
  • FERRADA AGUILAR, Mario. (2010). Proyectar sobre proyectos. Viña del Mar: Universidad Nacional Andrés Bello.
  • MARTÍNEZ QUINTANAR, Miguel Ángel. (2018). La filosofía de Gilles Deleuze: Del empirismo trascendental al constructivismo pragmático. TD. Universidade de Santiago de Compostela.
  • MONEO, Rafael. (2004). Construir sobre lo construido. Conferencia Colegio de Arquitectos de Tarragona.
  • MONTES GONZÁLEZ, Carlos. (2015). Construir en lo construido. TFG. Universidad de Sevilla.
  • SARGIOTTI, Ricardo. (2005). El diseño arquitectónico y las preexistencias. III Jornadas Internacionales de Tutela de los Bienes Culturales.

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#000000″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Giuliano Valdivia Zegarra» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#333333″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecto por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, con Maestría en Desarrollo Sustentable en la Universidad Nacional de Lanús–Argentina, Cátedra UNESCO / Red UNITWIN para el Desarrollo Sustentable Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales (FLACAM). Ha ejercido la docencia en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNSA, y en la actualidad es catedrático en las Escuelas Profesionales de Arquitectura y de Ingeniería Ambiental de la Universidad Católica de Santa María. Su labor proyectual se despliega en diversos campos como:la arquitectura, el diseño urbano, el paisaje y la ordenación del territorio; obteniendo las siguientes distinciones:

  • Primer Premio: Concurso Internacional de Arquitectura y Paisajismo MACHU PICCHU 2004 –Albergue de Selva en Machu Picchu, Cusco –Perú,organizado por ARQUITECTUM,2004.
  • Primer Premio: Concurso Nacional de Arquitectura “Santuario de la Santísima Virgen de Chapi”, convocado por el Arzobispado de Arequipa y organizado por el Colegio de Arquitectos del Perú –Regional Arequipa –Perú,2004.
  • Mención Honrosa al mejor Proyecto Paisajista: Concurso Internacional de Arquitecturay Paisajismo KUÉLAP 2007 –Albergue Museo en Chachapoyas -Perú, organizado por ARQUITECTUM, 2007.
  • Primer Premio: Concurso Nacional de Arquitectura Galería Artesanal “La Comercial”, organizado por el Colegio de Arquitectos del Perú –Regional Arequipa –Perú,2009.
  • Primer Premio: Concurso Privado de Arquitectura Centro Empresarial de la CCIA, convocado y organizado por la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa –Perú, 2011.
  • Mención Honrosa: Concurso Nacional de Arquitectura “Local Institucional Colegio Químico Farmacéutico de Arequipa”, organizado por el Colegio de Arquitectos del Perú –Regional Arequipa –Perú, 2015.
  • Mención Honrosa Categoría costa industrial: Concurso Nacional de Vivienda Social “Construye para crecer” convocado por el Ministerio de Vivienda Construcción y Saneamiento y el Fondo MiVivienda S.A. Lima–Perú, 2015.

[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»3240,3241,3242,3243,3244,3245,3246,3253,3254,3255,3251,3252,3248,3247,3250,3249″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

PREEXISTENCIAS / José Muñoz, Omar Urday

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Preexistencias» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%23b76658|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»José Muñoz, Omar Urday – Arquitectos – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%23b76658|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]“Para que lo nuevo pueda encontrar su lugar nos tiene primero que estimular a ver de una forma nueva lo preexistente”.
Peter Zumthor.

Actuar en cualquier contexto conlleva entenderse con determinadas preexistencias, que nos remiten a antecedentes materiales e inmateriales, a presencias anteriores ligadas a la memoria e historia: estratos que como un palimpsesto contienen un sistema de herencias que a través del tiempo van construyendo una identidad específica.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#b76658″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#b76658″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Accionar sobre un palimpsesto, que todavía revela huellas de los anteriores manuscritos que fueron borrados precisamente para su existencia, implica renovar un compromiso como respuesta a nuevas necesidades, antes de correr la misma suerte de sus predecesores.

Interpretando el concepto del sentido histórico de T.S. Eliot, el proyecto y la obra construida no tienen significancia ni valoración por sí mismos, su apreciación depende de su relación con las obras y teorías del pasado, que actúan como leyes, que son productos culturales de la historia de la civilización interactuando con la naturaleza, a la cual el hombre se acerca solo por analogía y símbolos.

Los valores semióticos preexistentes se enlazan a los nuevos significados de intervención en una suerte de tejido cuyos hilos son acciones, que al agruparse permiten encontrar nuevos escenarios y relaciones. Si ensayáramos un modo de agrupación, una lista de acciones traducidas a verbos –como lo hiciera Richard Serra en el difícil 1968– sería lo más certero en el camino de enunciar posibilidades: reconocer, transmitir, lograr (atemporalidad), construir (la ciudad y el territorio), significar, representar, saber utilizar (proporciones y escala), incluir, vincular, ser, reflejar, visibilizar, disolver, contrastar, ligar, integrar, camuflar, preservar, renovar, interpretar, proyectar; porqué en cada intención intrínseca de la acción existe una inminente oportunidad de materialización.

RADAR busca compartir acciones y pensamientos que involucran el trabajo sobre y en las preexistencias, proponer un campo de reflexión y debate que intente redirigir nuestra mirada sobre estas para reivindicarlas.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image image=»3230″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Casa Nucleo / AGA Estudio

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Casa Núcleo» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»AGA Estudio – Venezuela
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]La casa de Aura, Wilder, Moisés y Ángela (la familia Marchán), responde a dos realidades: por una parte a las formas del asentamiento emergente en la periferia de la ciudad de Barquisimeto en Venezuela, donde de manera autogestionada -como muchas otras familias- han resuelto precariamente su hábitat producto de la relación necesidad-determinación (e improvisación); y por otra parte la que atiende a la relación entre lo doméstico y productivo, desde el reconocimiento y estudio de prácticas cotidianas vinculadas a emprendimientos económicos que funcionan en red e incorporan modelos asociativos en la domesticidad al interior de esta comunidad.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Frente a estas dos realidades, el proyecto se plantea como una alternativa que ofrece una mirada como resultado del inventario de comprobaciones del programa “Viviendas Barriales Productivas”, desarrollado e implementado por un colectivo de agentes urbanos del cual formamos parte. Interesados en la posibilidad de generar entornos o protocolos de colectividad que produzcan transformaciones relevantes en el territorio, al tiempo que se da respuesta bajo la premisa de la producción de prototipos transferibles, se evaluaban posibles opciones para la modificación de viviendas estandarizadas bajo la necesidad de reordenar los ambientes y las formas constructivas con capacidad de adaptarse a lugares que no admiten la configuración preestablecida, que preserven estrategias similares al del conjunto de la comunidad y rescaten diversas inteligencias constructivas locales, conforme a una tecnología de lo necesario.

ENTORNO DOMÉSTICO

El proyecto atiende a la actividad productiva a escala familiar, entendida como un recurso local para la producción de alimentos, el conocimiento, la manufactura y los productos sociales en general, asociados a la vivienda como núcleo productivo, lo cual no plantea una novedad, sino una realidad que está cada vez más presente en las ciudades. Viviendas que soportan (mezclan, cruzan) emprendimientos integrados al ensamblaje de lo doméstico, arropando diversas realidades, y performatividades de lo cotidiano.

En función de lo anterior, lo doméstico es capaz de repartirse en un conjunto de fragmentos espaciales y tejidos sociales, que se transforman en el tiempo y que por asociación configuran “el entorno de la domesticidad”, es decir, que no se desarrolla únicamente dentro de los límites de una vivienda estable, como una realidad autónoma y desvinculada del contexto en el que se encuentra. En el caso específico de Aura Marchán, ese entorno doméstico se nutre desde y con su cocina, en una economía barrial no monetarizada, junto a un grupo de vecinos de los 5 sectores del barrio que conforman la comunidad, que cotidianamente se alimentan en su vivienda y que a través de un modelo asociativo de cooperación e intercambio de insumos cultivados y/o adquiridos, se apoyan para mantener sus condiciones de vida. Este tipo de vida doméstica y micropolítica económica posibilita, estimula y desarrolla vínculos productivos como también afectivos.

Barrio Enmanuel “Los Sin Techo”.

PROTOVIVIENDA BARRIAL

La propuesta de vivienda (protovivienda) se gestó diseñando elementos que estimularan la respuesta por parte de la familia Marchán y sus vecinos, para que en lugar de estar organizados en habilitar un entorno de desconexión ante lo colectivo, tuviesen la oportunidad de desplegar su talento a partir de sus prácticas cotidianas, creando módulos de conocimiento, que fuesen transferibles de unos a otros y en el que las personas que participen de ellos, encuentren oportunidades para contribuir a construir y a disputar sus tejidos sociales, y así fomentar asociaciones y utilizaciones compartidas.

La nueva vivienda resulta de un andamiaje de acciones, saberes, procedimientos y tecnologías locales. Un dispositivo autoconstruido colaborativamente entre catorce vecinos, la familia Marchán y nosotros. En una cooperativa de trabajo temporal que gestionó socialmente el conocimiento con el alcance y la capacidad de adaptarse a la realidad de condiciones ya predeterminadas, tanto desde el punto de vista técnico (fabricación húmeda-seca, protocolos administrativos, condiciones operativas, disponibilidades económicas y materiales, ), como comunitario (los casos priorizados, sus demandas, necesidades, aspiraciones, expectativas individuales y de la organización vecinal), características de la vivienda de periferia (el patio, suelo de cultivo), pero también a las propias características del contexto donde se ubica (parcelas irregulares, topografía accidentada).

La nueva vivienda, como sustitución de la anterior, entiende las prexistencias de la organización espacial en función de reeditar nociones de implantación y construcción. Valida y retoma la lógica de topografía «aterrazada» aplicada ahora en distintos niveles, generando un nuevo suelo útil en el mismo espacio disponible, replanteando los protocolos de ocupación del suelo hasta ahora vigentes entre los vecinos, desprendiendo de este proceso un acuerdo actualizado para futuros desarrollos en el sector. Se desarrolla la protovivienda en altura, liberando éste nuevo suelo para su incorporación al interior, el cual es nutrido por irrigación pasiva y retoma (gestiona) las experiencias locales de huerto-jardín cultivable y comestible, al tiempo que incorpora un patio al interior de la casa que organiza la totalidad de los ambientes de la vivienda. Los que están destinados para el descanso y la pernocta se ubican en niveles superiores al de la cocina-comedor, éste último más próximo a la calle y en lo que se pudiera considerar la planta baja. La configuración de los espacios se desarrolla en módulos que permiten la progresividad de la vivienda a través de futuras ampliaciones (que sucederán) como resultado de un proyecto abierto; a partir de esta idea se puede dar origen a más de 10 variaciones de la casa.[/vc_column_text][vc_column_text]   [/vc_column_text][us_separator][vc_column_text]SOPORTE PERFORMATIVO

La casa, y su conjunto de condiciones, nos permitió proponer una respuesta singular e inédita, una solución ajustada al desarrollo de nuevos esquemas de entornos domésticos y viviendas en contextos emergentes, con la intención de explorar modelos que se pongan así mismos en crisis, al tiempo que avala una referencia de fácil reinterpretación y/o reproducción para la comunidad y el resto de sus habitantes.

Esta propuesta responde a dos realidades expuestas y plantea preguntas abiertas ante la realidad de cualquier ciudad: ¿Qué tipos de domesticidad(es) se da hoy en la ciudad? ¿Qué formas de sociabilidad se están desarrollando? ¿Qué potencialidades hay detrás de estas realidades? ¿Qué andamiajes, no solo tipológicos, sino sociales y económicos podrían potencialmente llegar a sugerir nuevos/otros modelos sociales, de barrio, de urbanismo?

La vida doméstica no se desarrolla, al menos desde nuestra experiencia, en una única casa ni en unidades abstractas, sino en toda una asociación de soportes arquitectónicos y urbanísticos. Y es en este punto, en esa potencialidad, desde donde proponemos pensar la construcción del hábitat y el habitar.

Fotografías del proyecto terminado

  

Fotografía de frente de calle

Relación cocina-comedor con patio interior.

Relación habitaciones con patio interior.

[/vc_column_text][vc_column_text]

Obra: Casa Núcleo

Barrio Enmanuel “Los Sin Techo”, Barquisimeto
Lara, Venezuela (2016)

Proyecto: Gabriel Visconti, Alejandro Pantin / Aura, Wilder, Moisés, Ángela (Familia Marchán).
Colaboradores: Stefano Dodero, Michelle Isoldi.
Gestión Vecinal: Constituida por formas de organización y participación social del Barrio Enmanuel (vocerías y comités).
Construcción: Vecinos del sector Los 19 – Barrio Enmanuel.
Soporte Logístico y Financiamiento: Programa Viviendas Barriales Productivas.

Fotografía: Karina Domínguez, María Lennon, Génesis Rodríguez. (2018)

www.aga-estudio.com

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»AGA Estudio» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Equipo que reúne disciplinas del diseño y el fenómeno urbano, como estructura colaborativa que crece o mengua en función de proporcionar alternativas derivadas del conocimiento y la experiencia, enfocados en el desarrollo de líneas de investigación-acción aplicadas a las prácticas humanas, los objetos y el territorio.

Del 2010 a la fecha, han dirigido, diseñado y/o construido espacios públicos, viviendas, equipamientos urbanos, al tiempo que desarrollan piezas, artefactos e instalaciones a partir de dimensiones sociales, económicas, políticas y tecnológicas que integren el arte, la ciencia y la cultura en el desarrollo social y ambiental, a razón del interés en la escala humana.[/mpc_callout][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Reconocimientos 2018″ title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  • XXI Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito – BAQ | Muestra Nacional.
  • Premio Oscar Niemeyer para la Arquitectura Latinoamericana | Finalista.
  • C.A.F. Desarrollo Urbano e Inclusión Social – Concurso Internacional | Premio.
  • Young Architects in Latin America – Y.A.L.A | Premio.
  • XVI Muestra Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia | Muestra Y.A.L.A.

[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»3161,3157,3160,3158,3156,3159,3153,3152,3154,3155″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row]

Repensando el habitat rural / Patricia Pastor y Guillermo Pinto

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Repensando el habitat rural» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Alternativas proyectuales para el desarrollo del Valle del Colca – Anexo de Canocota» font_container=»tag:h3|font_size:30px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:30px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Patricia Pastor y Guillermo Pinto – Perú
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Introducción
El curso de diseño es uno los espacios más importantes para la formación del futuro profesional de la arquitectura, en éste no solo se adiestra al alumno para abordar el desarrollo de proyectos, sino en ejercitar y ampliar su condición crítica y valorativa de la realidad. Para ello el taller se aboca a enfrentar el proceso de diseño de manera más directa con la sociedad, a fin de ampliar no tan solo el conocimiento de ella, sino también a afincar en el alumno su sentido social.
Para el desarrollo del proceso, tanto de investigación y diseño, nos aproximamos al conocimiento del territorio estableciendo un diálogo directo con la comunidad, con el objetivo de descubrir su problemática y nos permita generar soluciones que fomenten su desarrollo.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Estamos conscientes que el estudio con las posibles propuestas estén enfocadas desde nuestra visión de arquitectos, sin embargo estas abren la puerta a otras disciplinas para ampliar dichos estudios con lo más importante -que es- generar soluciones reales por parte de los estudiantes y profesionales de la universidad hacia la construcción del desarrollo regional.
Se presenta entonces una experiencia académica sobre el proyecto urbano arquitectónico que pretende articular las variables disciplinares y extra-disciplinares, que estimulan a los alumnos a reflexionar con profundidad conceptual y rigor sobre la realidad en las que les tocará actuar y en su manifestación física.
Dicho trabajo fue realizado sobre el Centro Poblado de Canocota, anexo de Chivay, ubicado en el Valle del Colca. Ámbito de singular belleza no tan solo por su paisaje natural, sino por la manera que el hombre a través del tiempo fue adaptando el territorio con fines productivos.

Fotografías del poblado de Canocota – Elaboración propia.

¿PORQUÉ ELEGIR CANOCOTA?
Los pueblos del Valle del Colca, presentan una gran diversidad de actividades y configuraciones. Entendiendo el territorio no solamente como el espacio físico, sino también en su dimensión social, es decir, el conjunto de relaciones sociales que producen y manifiestan una identidad con un sentido de apropiación compartido por múltiples actores. Se intuye, por lo tanto, que las intervenciones a proyectar, en cualquier ámbito, debieran poseer una intención determinada, para actores locales que poseen necesidades únicas (Construcción de una visión).
Bajo este enfoque, para efectos del trabajo en el taller de la Cátedra, se propuso el estudio sobre el pueblo de Canocota a partir de una evaluación integral de los poblados del Valle del Colca, donde se detectan espacios representativos de la problemática que aqueja al hábitat rural; planteando al taller la premisa de que en una sociedad de escasos recursos materiales y consecuentemente con mayores dificultades sociales se debe pensar, reflexionar e innovar más, entendiendo que esta acción es la única posibilidad de revertir esta condición de vulnerabilidad.

REFERENCIAS:
La actividad turística en el Valle ha ido incrementándose estos últimos años, dada su dinámica se constituye en una actividad económica generadora de recursos con gran impacto social y cultural. Diversos autores de estudios sobre los efectos del turismo en las sociedades anfitrionas manifiestan que esta es una expresión de valores como la libertad y la creatividad, y que promueve la comunicación entre los pueblos y su desarrollo, pero por otro lado están los que consideran que trae más problemas de carácter cultural a las sociedades anfitrionas.
Dicho postulado se reafirmó en la visita general que se realizó con el taller a la mayoría de pueblos que conforman el Valle, dado que la utilización de los recursos generados por esta actividad, en su mayoría no está direccionados hacia el logro del desarrollo sostenible y equitativo del ámbito en general. Ello está generando un desarrollo desigual, en muchos casos acrecentando la pobreza de las comunidades, generando cambios desde la conducta, las relaciones familiares, la economía de la población en deterioro, pérdida de su identidad y cultura de manera progresiva.
Si bien es cierto que el gobierno Regional y local están apoyando iniciativas de diversa índole, principalmente siempre están abocadas a la actividad turística (turismo vivencial y nuevos negocios de turismo, etc.) generando que la actividad turística vaya creciendo y en muchos casos fomentando la informalidad de actividades directamente ligadas a este a este rubro (transporte, agencias de turismo, comercio, etc.). A esta problemática, se suma la legislación existente que no se aplica en su verdadera dimensión y no siempre es compatible con la realidad singular que cualifica el territorio del Colca, desarrollando muchas veces programas que van en deterioro de preservar el entorno cultural y medioambiental del territorio.

Fotografías Del Valle del Colca – Elaboración propia.

DESAFÍOS:
El Centro poblado de Canocota, se encuentra ubicado en la margen izquierda del rio Colca, aproximadamente a veinte minutos de Chivay. Es un pueblos cuyo acceso está alejado de la vía que une al resto de pueblos, condición que lo ha excluido del circuito turístico que normalmente se realiza en el Valle, sumiendo a la población en una constante congoja debido que se ven ajenos al goce directo de los recursos económicos que podrían generar con la visita constante de la afluencia turística.
Canocota política y administrativamente es un anexo del Distrito de Chivay, por lo que sus autoridades no administran sus recursos económicos, dependiendo para la realización de proyectos y programas de las decisiones del Distrito de Chivay.
Asimismo, hay que manifestar que su población está decreciendo (en la actualidad cuenta con 164 habitantes), debido principalmente a la falta de oportunidades que el pueblo ofrece, tendencia que se denota en la poca presencia de jóvenes y niños, estando constituida en su mayoría por una población envejecida. De igual manera las aspiraciones de los niños no están ligadas a la actividad que actualmente sustenta a la población como es la agricultura.
Cuenta con equipamientos de salud y educación (inicial y primaria), más no secundaria, haciendo que la población joven migre a otros espacios cercanos para que le puedan brindar este servicio (principalmente Chivay y Tisco).
En relación a su base económica – productiva es la agropecuaria- ésta se desarrolla principalmente de forma familiar y su nivel de producción en gran medida es de subsistencia. Esta forma de afrontar su economía denota la pérdida del sentido de comunidad, factor básico para la realización de todo proyecto que pretenda desarrollarse.
Como se observa; este contexto de vulnerabilidad se encuentra ligado a diversos factores: culturales, políticos, económicos y espaciales que junto a las relaciones de sus actores conforman este hábitat. Por lo cual “El desarrollo rural” debe ser entendido como un proceso de cambio, una construcción social encaminada a nivelar el crecimiento económico-productivo, en un contexto de igualdad de oportunidades, que orienten las decisiones de las autoridades y la población en relación a la ocupación y uso del territorio, favoreciendo el aprovechamiento de los recursos físicos y naturales de manera sostenible.

ESTRATEGIAS:
Entender al poblado de Canocota como objeto de estudio en tanto máxima manifestación cultural de una sociedad en un tiempo y espacio determinado es el punto de partida del trabajo en el taller, sitio en el que se han de investigar y vivenciar los alcances disciplinares mediante la construcción colectiva de conocimiento, la cual ofrece resultados de gran riqueza en general, superior siempre respecto de la producción individual.
Es en este contexto que la investigación se abordará desde la observación, descripción y análisis de la situación actual del pueblo de Canocota, centrando y acotando el tema a desarrollar: Alternativas para su desarrollo, con el fin de proponer intervenciones programáticas y proyectuales.
Se utilizarán técnicas de recolección de datos correspondientes a información primaria (observación directa), fuentes secundarias (revisión y análisis bibliográfico) y entrevistas a actores relevantes, para un posterior análisis de éstos.
El desarrollo y programación de esta metodología, si bien poseen un esbozo inicial, puede estar sujeta a variaciones de acuerdo a la información que se vaya recogiendo, a medida que se profundiza el conocimiento del problema.
De este modo el planteamiento del problema se delimita en dimensiones de análisis: una dimensión socio cultural (construyendo la visión), político económica (reactivando la economía) y otra físico espacial (reconocimiento de actividades y espacios). Esta delimitación sobre el caso de estudio, junto a la obtención de fuentes primarias y secundarias, permitirá tener en conocimiento el marco conceptual a emplear donde se desenvolverá la investigación.
Es preciso aclarar que los paneles presentados constituyen un resumen de lo actuado en el taller. Este nace, en primer lugar de la elaboración grupal, para luego ser socializado y construir cada etapa de manera conjunta. Es así que los datos y esquemas de las conclusiones generales presentados son un escueto resumen de lo realizado en el taller.

1. CONSTRUYENDO LA VISIÓN
Fue un trabajo conjunto, entre la comunidad y los estudiantes; el cual permitió definir su problemática presente y expectativas futuras.

Fotografías del taller en la comunidad de Canocota – Elaboración propia.

A partir de ello, el trabajo del taller se realizó identificando los temas y dimensiones generales así como las variables de estudio que definieron a cada una de ellas. Las cuales a partir de un análisis FODA se reconocieron principalmente las debilidades y potencialidades, representados en diagramas que no solo puedan verse como secuencias lineales, sino reconociendo su relación entre ellas.

Panel Grupo 6.Taller 7C 2018. – Elaboración Propia.

Identificada esta problemática, se construyó la visión del poblado siendo éste:
“Canocota modelo comunitario, para la exploración natural, emprendimiento y vivencia tradicional, basado en la producción agropecuaria sustentable”.

La visión, dio paso a la construcción de lineamientos y estrategias que facilitarían el desarrollo de nuestro actuar proyectual.

Panel Grupo 5. Taller 7C 2018 – Elaboración propia.

2. REACTIVANDO LA ECONOMÍA
El trabajo en taller, no solo incluyen aptitudes teóricas, sino también definen el pensamiento, el carácter, los valores y el buen manejo de las situaciones problemáticas.
Esta etapa fue fundamental en el aprendizaje integral del alumno, permitieron descubrir que el arquitecto puede ser un gestor de ideas más allá de las formas, que como en este caso, era necesario sustentarlas en un desarrollo económico, sino estas no cabrían dentro de la realidad.
Las propuestas económicas se constituirían en un eje transversal, las cuales posibilitarían, a medida que estas fueran incorporándose en la comunidad, también los proyectos propuestos, los cuales se desarrollarían también por etapas.

3. RECONOCIENDO ACTIVIDADES + ESPACIOS
La siguiente fase presenta tres niveles de acercamiento hasta el desarrollo de propuestas arquitectónicas, todas ellas nacidas de preguntas en relación a cada uno de estos niveles de actuación:
a) El Territorio y el Sitio
b) El sitio: los flujos / las Actividades + Espacios = programa
c) Propuestas

a) EL TERRITORIO + SITIO:
¿Cómo integrar Canocota al sistema territorial macro?
Si bien las condiciones de ubicación dentro de la dinámica turística (bajo los criterios de flujos y articulación) son desfavorables para el poblado, se partió de entender que los flujos no solo se generan entre puntos de partida y de llegada, sino también entre los intermedios, estos últimos son los que en un territorio son capaces de ofertar la variedad, alternativas distintas y distinción al recorrido.

Operaciones:
Para ello Canocota se reconoció como parte de este sistema intermedio menor, como un sub-centro de actividades de desarrollo social-económico concentrado al interior del poblado y no necesariamente dependiente de la actividad turística. Constituyéndose en una alternativa de desarrollo y posible modelo diferenciado no dependiente de factores exógenos.
La articulación del poblado se ha concebido a partir de dos vías (líneas) que se concentran en un punto.
Las líneas concebidas, son las vías de diferente carácter: la primera, tangencial al circuito turístico que vincula a los poblados del Valle del Colca en la margen derecha del rio. La segunda vía, nacida de la recuperación de un camino ancestral (inca) que vincula puntos de interés turístico como La Calera (baños termales) y el centro administrativo principal del valle que es Chivay; de esta manera se ampliarían las posibilidades de articulación al sistema mayor y estableciendo alternativas de ingreso y salida indistintas «input/output».

b) EL SITIO
LOS FLUJOS: ¿Cómo articular los flujos y aprovechar sus potencialidades?
El poblado de Canocota está organizado a lo largo de una vía principal; las actividades y equipamientos se distribuyen a lo largo de ésta. Así mismo, se identifica una segunda vía que discurre paralela a la principal; teniendo su inicio y final en espacios de contacto localizados en los dos extremos del pueblo.

Operaciones:
Bajo estas consideraciones la articulación interna del poblado se realizó bajo los siguientes criterios:
⦁ Ampliar el sistema de flujos, reconociendo su carácter y rol urbano dentro de un plan integral para la localización de actividades afines con su naturaleza.
⦁ Establecer un sistema abierto de relación con su entorno, sea éste visual y/o espacial dependiendo del sector a intervenir.

La propuesta se tradujo en una ampliación del sistema de articulación a partir de su definición conceptual de sus límites (bordes), posibilitando el intercambio de flujos, relaciones internas y en su conjunto (un sistema abierto). A partir de este borde no solo se abriría el sistema a su entorno, sino que también se potenciarían los flujos en el sentido transversal pre – existentes con la incorporación de actividades.

LAS ACTIVIDADES + ESPACIOS = PROGRAMA:
¿Qué nuevas estructuras programáticas y espaciales pueden activar a Canocota a fin de lograr su desarrollo sustentable?
Esta es la pregunta que nos reafirmó que la arquitectura se debe entender desde un punto de vista sistémico; y esta debe traducirse de igual manera como actividades y espacios a fin de reconocer a «la arquitectura» como un mediador potencial de desarrollo social.

Operaciones:
La propuesta integral desarrolla bajo la idea de intervenir en sectores clave (forma puntual), de diversa condición, que aun siendo de programa variado estos deben favorecer y ampliar las relaciones sociales y estas con el territorio. El reto a lograr era superar los viejos conceptos de desarrollo jerárquico y mono-funcionales, hacia una lógica de programar y proyectar espacios flexibles, diversos y diversificados, cohesivos socialmente y estas con el contexto.

Bajo estas condiciones las actividades deberán tener principalmente una vocación comunal, principalmente de servicio para el poblador residente por lo que ha sido imposible generar actividades y espacios estables (mono-funcionales). En la mayoría de programas de servicio al usuario temporal (dependiendo de su naturaleza), contiene en mayor o menor intensidad actividades de servicio comunal, es decir nunca dejarán de funcionar ya que no debe existir dependencia del usuario temporal.
Asimismo, el desarrollo espacial de las unidades programáticas, contienen espacios de convergencia e integración social entre la comunidad y también con los visitantes, pero ante todo se buscó establecer vínculos con el paisaje circundante.

c) PROPUESTAS
Corresponde a la etapa final, en ella el alumno, en base a premisas y condiciones de diseño generales, esboza premisas y un programa de actividades y espacios en relación a su idea.

Propuesta general de Actividades.
Los proyectos desarrollados son producto del aporte de cada grupo, incorporados en un solo planteamiento (Master Plan), evaluados y validados de manera conjunta.
Cada proyecto sumó a resolver de manera integral la propuesta al afrontar temáticas de variada naturaleza, apelando a la diversidad programática y la diversificación de las mismas; entendiendo que a partir de ello se puede lograr un desarrollo equilibrado y sustentable en diálogo directo con su territorio.

[/vc_column_text][us_separator][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Equipo del Taller de Diseño Arquitectonico 7C 2018″ title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Docentes:
Arq. Patricia Pastor Sánchez
Arq. Guillermo Pinto Rojas

Alumnos:
Cáceres Huayapa, Evelyn Geraldine
Ccallo Mamani, Pablo
Ccosi Espinoza, Liz Loren
Ccuno Flores, Max Hober
Chambi Basconsuelos, Alexander Erick
Condori Huisacayna, Rodrigo Eggan
Condori Rivera, Cecilia Rocío
Esquivel Meza, Erika Alejandrina
Flores Márquez, Tania Marisol
Flores Pérez, Karina Carol
Gallegos Begazo, Darwin
Gómez Fuentes, Estefany Garlet
Huamaní Sauañe, Jerson Eduardo
Jucharo Suni, Ivan
Lizárraga Céspedes, Gabriela Medalid
López Chinchayan, José Orlando
Luna Zambrano, Saulo Daniel
Manrique Postigo, Gabriel
Mendoza Salazar, Luis Martin
Millones Villanueva, Renata
Motta Condori, Renato Álvaro
Pinto Enriquez, Úrsula Estefany
Puma Huahuasonco, Christopher
Quispe Calla, Julio Mijaíl
Quispe Quispe, José Leoncio
Quispe Vargas, Ángela Sthefany
Ramos Toledo, Ernesto Darnel
Ticona Cruz, Margoth
Tinta Duran, David[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Guillermo Arturo Pinto Rojas» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecto por la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa UNSA – 2009. Estudios concluídos de la Maestría en Diseño Arquitectónico Avanzado de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU-UBA), mediante la Beca Presidente de la República del PRONABEC 2015-2016. Diplomado en Gestión, Evaluación y Estudios de Impacto Ambiental por la Universidad Nacional Federico Villareal 2013 y estudios en Diseño Geométrico Vial Urbano por el Instituto de la Construcción y la Gerencia 2013. Docente contratado en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo – UNSA 2018. Arquitecto Proyectista en el Gobierno Regional de Arequipa 2009-2013. Primer Puesto en la XVIII Bienal de Arquitectura Peruana en el 2018, categoría Proyectos estudiantiles a nivel de diseño arquitectónico y urbano territoriales en general. Finalista en el Concurso de Diseño Continente y Contenido organizado por la Embajada de Brasil en Lima – Perú 2014. Segundo lugar en el Concurso Internacional Paisajístico Profesional Central Park organizado por Arkitectum, Lima – Perú 2011. Reconocimiento Profesional otorgado por Colegio de Arquitectos del Perú – Regional Arequipa 2011. CAP 12311[/mpc_callout][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Patricia Mercedes Pastor Sánchez» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecta, con experiencia profesional independiente como arquitecto diseñador en vivienda y habilitaciones urbanas. Con estudios concluidos de Maestría en Renovación Urbana. Es docente nombrado, categoría de Asociado en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo – UNSA en los cursos de Diseño Arquitectónico e Historia de la arquitectura Peruana. Ha sido miembro editor de revistas, entre ellas la primera revista de la Facultad de Arquitectura y urbanismo – UNSA e INFO CAP Regional Arequipa. Ha participado como expositor, ponente en conferencias e integrado comisiones para la organización de seminarios, conferencias a nivel local, nacional e internacional y otros relacionados con el ejercicio profesional de nivel superior. Asimismo es ganadora de concursos relacionados al diseño publicitario a nivel local y nacional. En relación a su actuar profesional ganadora en primer puesto del VIII Concurso de Proyectos de Titulación Banco Wiese Sudameris. 2004, Primer Puesto para la Sede de la UNSA en Camaná – Arequipa, Concurso interno de anteproyectos de arquitectura para las sedes de la U.N.S.A de Arequipa 2016, Primer Puesto en la XVIII Bienal de Arquitectura Peruana en el 2018, categoría Proyectos estudiantiles a nivel de diseño arquitectónico y urbano territoriales en general. CAP 7839[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»3129,3133,3132,3131,3130,3128,3127,3126,3125,3124,3123,3122,3121,3120,3119,3118,3117,3116,3115,3114,3113,3112″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row]

Habitar las Alturas / Marcello Berolatti

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Habitar las Alturas» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Marcello Berolatti – Arquitecto – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Abstract

Las condiciones del «habitar» no solo dependen del medio físico en el que uno se encuentra, depende también de la cultura de las personas que moran en este mundo, de la manera que se apropian del lugar, domestican sus casas y las convierten en hogares.

El presente artículo tiene como fin tratar de explicar las condicionantes que nos llevaron a proponer una vivienda para pastores alpaqueros alto andinos en la provincia de Melgar en Puno, Perú (a más de 4000 m.s.n.m.) y de cómo se llegó a proponer un patrón de vivienda existente con mucha historia en nuestra cultura andina.

Este proyecto fue por encargo de una empresa privada que se dedica a la industrialización de la fibra de alpaca, animales criados y cuidados por estos pastores alto andinos que viven en condiciones de extrema pobreza.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]La imagen inicial

Unas bellísimas pampas altiplánicas llenas de pastizales y pajas de puna se convierten en montes tapizados por la misma textura dorada al sol; en medio de estos tapices, rompen a la luz unos montículos rocosos como una muestra terca y presente de antiguas formaciones ígneas, todo cubierto de un cielo azul tan intenso como solo puede ser apreciado a 4000 m.s.n.m., una atmósfera clarísima y transparente que hace parecer todo muy cercano, algo simplemente imposible en nuestras ciudades. Tan pronto nos acercamos al fundo,  unos lejanos rebaños de alpacas nos recordaban que no estábamos en otra dimensión.

Estos paisajes no me son desconocidos,  yo viví en la ciudad de Puno desde muy pequeño hasta mi adolescencia. Digo esto porque además del impacto que causaron en mi estos increíbles territorios, la nostalgia y añoranza asomaban a mi mente con los recuerdos de mis paseos de niñez.

El gran contraste, la fuerte experiencia traumática por decir lo menos, fue cuando me llevaron a ver el ámbito donde se construirían las viviendas, pregunté dónde es que los pastores en cuestión vivían en ese momento. Ya me habían adelantado algo: «las condiciones de la vida de los pastores eran realmente rudas y precarias», pero creo que nadie hubiese sido capaz de graficar la situación que las fotografías que adjunto intentan explicar. Visité tres ejemplos de donde pernoctan los pastores, desgraciadamente no puedo encontrar otra palabra que describa de manera más amable los ¨lugares¨ donde pasaban la noche (muchos lo siguen haciendo). El primero que visitamos era solo una cobertura de paja sobre unas cuantas ramas, sus dimensiones apenas superan las de una carpa de montaña, el piso semienterrado (más o menos 50 centímetros) de tierra y una tarima de 40 centímetros de alto, todo con evidentes muestras de humedad. El segundo caso era un pircado de piedras de medidas similares al primero y con cobertura de paja, rústicamente forrado en plástico por el interior con la inocente intención de tapar el viento helado que pasa por las ranuras que dejan las piedras entre si. El tercer caso era un conjunto de tres recintos separados, cada uno de metro y medio de ancho por dos metros de largo, formando un espacio abierto central, los recintos hechos de adobe con cobertura de paja, dentro de su precariedad, parecía ser los que mejores condiciones tenían, un recinto estaba dedicado a depósito de los enseres propios de la actividad pastoril, el segundo usado de cocina y el tercero usado de dormitorio solo que la puerta era una hojalata hecha de un viejo cilindro aplanado, los otros dos recintos tenían puertas hechas de ramitas amarradas y empastadas con una argamasa hecha de heces de alpaca.

Imagen de «Chaguas» en el altiplano andino

Entonces, no había manera de llamar a estas precarias construcciones casas, viviendas, ni menos hogares. El tema es más álgido aún, los inversionistas, los promotores, los arquitectos, vivimos en un mundo de cultura occidental, que por definición tenemos una visión del mundo ¨antropo-centrista¨, basada en la persona, en el ser, todo gira en torno del individuo, a una ordenación del mundo basada en la propiedad privada, apuntado al individuo (solitario) y ¨arrojado¨ al mundo que tiene un tiempo lineal e irrepetible, con la única certeza de la muerte. El habitante andino tiene una visión del mundo ¨cosmo-centrista¨, basada en ser y sentirse parte de un todo; él y el mundo son uno solo, se entiende en común unidad con el territorio, con el clima, con sus animales y sobre todo con su familia. Recordemos que el núcleo social fue el Ayllu. Debido a la poca relación del ámbito rural, y sobre todo en zona de altura, con la cultura occidental, es que me atrevo a afirmar que esta visión del mundo todavía persiste en nuestros días, tal como lo pudimos observar más tarde durante nuestras pesquisas en Puno.

Como consecuencia de todo esto, la familia se desintegra, los hijos van a los pueblos más cercanos donde alquilan (habitualmente) un cuarto o una casita en el mejor de los casos, la madre está siempre dividida entre atender a los hijos y laborar con el pastor en los quehaceres que haga falta. El resultado final es que los hijos pasan mucho tiempo solos, el pastor también y la madre con el stress de no saber dónde establecerse, es fácil entonces esperar que toda la familia presione al pastor a dejar el campo y buscar un trabajo muchas veces mal pagado en los pueblos o ciudades intermedias.

Sin embargo el dejar a sus animales siempre es una decisión muy dura de tomar, la relación del hombre andino con sus animales es muy fuerte, no son vistos como en el mundo occidental como una inversión que debe rendir frutos, son vistos más bien como parte de su mundo, parte de su familia y su cosmos. No encuentro forma de explicar la relación que tienen estos pastores con el paisaje, ellos le suelen llamar la estancia, término muy común en América latina que expresa una hacienda principalmente para la cría de animales. Término que me trae recuerdos de mi infancia cuando los hombres o mujeres del campo decían que se iban a sus estancias a ver sus ¨animalitos y a su chacrita¨, estos necesitaban de su compañía y cuidados, en este constante diminutivo está también la impronta del cariño y su relación más que afectiva entre su ser y el cosmos.

El Encargo Arquitectónico

El encargo de los promotores era brindar una «vivienda digna» a los pastores alpaqueros para que conserven la unidad familiar y no tengan la necesidad de abandonar el oficio y por ende el abastecimiento de la fibra para la industria a la que representaban. Estaba claro para todos que no podía ser un prototipo urbano ni occidental, tenía que ser una vivienda que se adapte a las costumbres, necesidades y forma de ser del hombre rural.

Las reflexiones previas

Me dediqué entonces a viajar al lugar donde se debería asentar el primer prototipo. Ya describí mi impresión del mismo, ahora trataba de racionalizar mis emociones e impresiones. En mi quehacer arquitectónico adquirí bastante experiencia en el ámbito rural. Mi caminar por los pequeños poblados del Altiplano puneño viene desde 1985 cuando hice un levantamiento topográfico en una comunidad en las cercanías de Yunguyo. En 1986 participé en un programa público para llevar trabajo a estos lugares -que hasta entonces estaban olvidados por el estado y el terrorismo de esos años hacía escarnio especialmente en estos lugares-. Fué entonces cuando tuve la oportunidad de construir 16 postas médicas en adobe en el altiplano, desde la frontera con Bolivia por Desaguadero, al sur del departamento, hasta Huancané al norte de Puno, casi todos en el ámbito rural.

Me enamoré de los materiales usados en estos lugares, el adobe, la piedra, las magníficas coberturas de paja, de cómo manejan estos materiales, cómo construían sus casas, el apoyo mutuo -aprendido en los cursos de historia en el colegio-, de cómo la gente pagaba la tierra con sangre de alpaca y enterraban una ofrenda (generalmente un feto de alpaca) al hacer las zanjas para los cimientos, en una ceremonia de mucha espiritualidad. La organización de las comunidades campesinas, es aleccionadora, sus asambleas, si bien es cierto que pueden ser muy intensas, nunca terminan sino hasta llegar a los consensos; aprendí de primera mano lo que significa la comunidad, el bien común y el verdadero sentido del servicio, temas muy manoseados pero muy poco practicados en nuestra civilización occidental.

¿De dónde llegan esas admirables costumbres?, ¿dónde aprendieron la tolerancia, el sentido del bien común, la ayuda mutua, etc.?. Lógicamente que no era en las escuelas de la ciudad (en las comunidades no suele haber escuelas). Se conservaban a través de valores culturales ancestrales, prehispánicos, este fue el punto de partida para descifrar el problema.

Ya desde pequeño -sin saberlo aún- pude experimentar la organización de la vivienda rural, un patio central, rodeado solo por tres lados. El cuarto, un muro bajo que ayuda a definir la intimidad del patio pero que permite la contemplación del paisaje. Para mi era natural, así es como se debería vivir en el campo. Ya mucho después, siendo estudiante de arquitectura, me enteré que este tipo de vivienda no era otra cosa que la Kancha Andina, una tipología arquitectónica prehispánica que los estudios remontan hasta la época Wari.

La Kancha Andina

Es una unidad arquitectónica que consta de dos, tres, o cuatro recintos separados y que se ubican alrededor de un espacio central dejando las esquinas abiertas pero cercadas de manera perimetral dejando pequeños espacios esquinados entre recinto y recinto. Este modelo es sumamente versátil, porque puede ir aumentando su escala y formar centros de mucha importancia como el Cori-Kancha, con más de cuatro recintos. En escalas más domésticas se repite formando manzanas como en Pikillacta (Cultura Wari) o en Ollantaytambo usado para formar, templos, palacios, o una simple unidad de vivienda. Los usos que se dan a estos recintos suele ser de depósito y de dormitorio, utilizando el espacio abierto para el resto de actividades, de acuerdo al uso que se le dé al conjunto.

Imagen Isométrica de la reconstrucción de la manzana 7 de Ollantaytambo, con las Kancha sin techo.
Figura redibujada (Autor: Fernando Cuzziramos.) en base al dibujo original extraído del libro “ARQUITECTURA Y CONSTRUCCIÓN INCAS EN OLLANTAYTAMBO” De Jean-Pierre Protzen. Fondo editorial PUCP, Lima 2005.

La búsqueda de vestigios

Como había comentado líneas arriba, yo conocía en primera persona estas viviendas, la había visto en el campo, en los pequeños centros poblados y en las conformaciones iniciales de la periferia de las ciudades intermedias. La pregunta era si se seguía usando esta tipología. Me puse a navegar entonces en el Google Earth, en las inmediaciones del lago Titicaca que era donde mis recuerdos me remitían y grande fue mi sorpresa cuando encontré que hasta hoy día están presentes y por el color de las coberturas (calamina generalmente), se podía deducir que muchas eran nuevas.

Imagen de agrupación de Kancha, comunidad campesina Huerta Huaraya, Puno. Imagen: Google Earth.

Persiste (de manera documentada) todavía el uso en las inmediaciones de Ayaviri, Huancané, Lampa, San Román, Puno y Ácora. Todas ellas en pleno uso, algunas deterioradas, otras con muy buen mantenimiento y otras recién construidas: los usos que encontré fueron en todos los casos de vivienda, pero en tres ubicaciones diferenciadas: en la periferia de pequeños centros poblados, en el ámbito rural es zonas agrícolas y algunas más precarias (principalmente de piedra) en las zonas altas, casi todas por encimas de los 4,000 m.s.n.m. en zonas alpaqueras.

Vestigios de vivienda en forma de Kancha Andina.

La propuesta

No es difícil suponer que la propuesta al final fué la aplicación de esta tipología, ya ensayada y repetida desde tiempos pretéritos. Lo único que hicimos fue adaptar la tipología a las nuevas prestaciones de confort climático, acceso a servicios, como la luz eléctrica, el agua corriente, el desagüe, etc.

Los usos fueron dados producto de conversaciones con los promotores y los beneficiarios del proyecto prototípico; el resultado también era el que se esperaba: un recinto para uso de habitación, otro para uso de depósito y el último (el central) como cocina, comedor y baño.

Vista de Planta del prototipo de vivienda con el modelo de Kancha Andina.Corte transversal del prototipo de vivienda con el modelo de Kancha Andina.

Los logros y aprendizajes

El primer logro es que la familia está ahora reunida con mejores condiciones de vida que en los pueblos pequeños, bajo un techo de calamina; tienen una cama tibia, una habitación abrigada, la compañía de la familia, los hijos llegan de la escuela casi al mismo tiempo que los pastores con sus animales, los niños tienen en el espacio abierto de la cancha para jugar con las mascotas, etc.

Imagen del modelo construido.

Una vivienda que está siendo replicada tanto por los mismos promotores, como por los pastores de zonas vecinas. Además que otras empresas que desean invertir en Puno, usan este modelo como apoyo al poblador rural en sus procesos de consulta popular, lo demuestran los grupos de personas que visitan los modelos ya construidos y en uso. El proyecto fue presentado y donado al PNVR (Programa Nacional de Vivienda Rural) del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento del Perú.

Cuando te paras en este ¨patio central¨, en la Kancha Andina, (en cualquiera) dentro del ámbito rural, tienes un sin fin de emociones, primero el silencio propiciado por la reunión de los tres recintos hacen que el viento sople suavemente en los techos de paja y ese sonido casi arrullador sea el que acompañe el atardecer. La relación con toda la naturaleza y la contemplación del paisaje desde la protección de este espacio abierto pero íntimo, hace que te sientas parte del todo, no eres el centro, eres solo parte y eso te llena de serenidad. Este espacio abierto es el espacio social y de trabajo, allí es donde se hacen los hilados, las mantas, donde se reparan los aparejos, donde juegan los hijos protegidos de la inmensidad del paisaje. En suma, es un pedazo de territorio traído a la escala del ser humano, estás allí (en el cosmos), pero estás en la intimidad de tu hogar.

Imagen del modelo construido en su entorno.

De esta experiencia aprendí que el arquitecto no es el creador, es el que tiene que descubrir lo que la gente y el territorio necesitan, ordenando los espacios que les permitan vivir en armonía.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Marcello Berolatti de La Cuba» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecto principal del estudio ¨BEROLATTI  Arquitectos Contratistas Generales E.I.R.L.¨, con oficina en la Ciudad de Arequipa en Perú. Ha recibido diferentes premios a nivel local y nacional, entre ellos el primer premio Educación y Salud Macro Región Sur, en la XV Bienal de Arquitectura Peruana y en Junio del 2016 el reconocimiento otorgado por el Colegio de Arquitectos del Perú (CAP) “Por su destacada trayectoria como profesional de arquitectura, educador y gremialista y sus aportes en el desarrollo de la arquitectura arequipeña”

Docente universitario desde 1989, en diferentes casas de estudio:

  • Instituto Superior Thomas Jefferson (de 1989 al 1996).
  • Universidad Nacional de San Agustín Arequipa (de 1997 al 2002).
  • Profesor invitado por FLACAM (Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales, cátedra de la UNESCO en desarrollo sustentable) La Plata, Argentina (2004).
  • Universidad Católica de Santa María Arequipa (desde 2002 a la fecha)

Estudios de Pre-grado:

  • Arquitectura en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA).
  • Construcciones y Topografía en la Escuela Superior de Educación Superior (ESEP) Pedro P. Diaz Arequipa y José Antonio Encinas en Puno.

Estudios de Post Grado:

  • Estudios de Maestría en ¨Planeamiento y Gestión Urbano Ambiental¨ en la UNSA Arequipa.
  • Estudios de Maestría en ¨Desarrollo Sustentable¨ en el FLACAM (Cátedra de la UNESCO en desarrollo sustentable) Universidad de Lanús, Argentina.
  • Estudios de Maestría en ¨Proyectación, Construcción y Gestión de la Vivienda Colectiva¨ en la UCSM de Arequipa.

[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»3028,3033,3034,3035,3026,3027,3029,3030,3031,3032,3089,3090,3091,3092″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Fotografía / Iwan Baan

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Fotografía» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Iwan Baan – Fotógrafo – Holanda» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Bakú: Petróleo y Urbanismo
por Eve Blau

Bakú, la capital de Azerbaiyán, es la ciudad petrolera por naturaleza, una cosmópolis construida con y sobre petróleo. Desde el primer auge petrolero de la ciudad a finales del siglo XIX  -cuando la rama rusa de la familia Nobel modernizó la industria petrolera y los barones petroleros locales canalizaron sus ganancias hacia el desarrollo institucional, la representación y la vida pública de los ciudadanos- el petróleo y el urbanismo han estado estrechamente entrelazados en la construcción del tejido político, cultural y físico de la ciudad. En la década de 1890 el capital extranjero había penetrado profundamente la economía petrolera de Bakú. En 1901, Bakú fue la mayor proveedora de petróleo del mundo y la ciudad se conoció como el «París del Caspio».[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Durante el período soviético (1920-1991), Bakú se convirtió en el sitio de un experimento: la conformación de un nuevo tipo de ciudad industrial; una “ciudad petrolera del hombre socialista» – basado en modelos experimentales de planificación urbana, diseño de viviendas e infraestructura social. La meseta que se ubica por encima del «anfiteatro» natural de Bakú, todavía está dominada por las masivas losas prefabricadas y los bloques de vivienda en torre de la época de Khrushchev y Brezhnev. Con la independencia en 1991, Azerbaiyán se convirtió en un actor importante en el mercado mundial energético. Hoy en día, Bakú es uno de los territorios urbanos que con más rapidez cambian en el mundo.

El Bakú contemporáneo es un paisaje de contrastes y contradicciones. Entre el 2000 y el 2005 se construyeron en Bakú más de quinientas torres de gran altura con miles de edificios residenciales de baja altura y alta gama. Los nuevos edificios cambiaron dramáticamente los patrones de uso del suelo en la ciudad. Muchas de las nuevas torres se insertaron en los patios interiores de las grandes manzanas del centro de la ciudad o en los espacios comunitarios abiertos de los mikroraiony  (micro distritos socialistas) de las épocas de Khrushchev y Brezhnev – justo en las afueras del centro- espacios que habían sido públicos en la era soviética de Bakú; como resultado, sectores de la ciudad que se habían asignado para uso público y que estaban equipadas con infraestructura esencial de asistencia social (escuelas, guarderías, parques infantiles, parques, clínicas y otros servicios) en la ciudad socialista fueron asignadas en la ciudad post-socialista para usos comerciales y residenciales privados de alta gama. Durante ese período la incierta condición legal de la nueva construcción en Bakú se agravó por la confusión post-socialista respecto a la propiedad. Hasta 2009, los residentes eran dueños de los derechos de sus apartamentos pero no de los espacios comunales dentro de los edificios, o de la tierra en la que se erigían los edificios. Esto llevó a un descuido generalizado de los espacios compartidos y al deterioro del tejido externo de los propios edificios. La incierta condición legal de las nuevas construcciones también dió origen a una de las características distintivas de los edificios de apartamentos, tanto en el interior de la ciudad como en la periferia urbana: la eflorescencia de las ampliaciones «ilegales», extrusiones precariamente conectadas a manera de balcones que se proyectan en las fachadas frontales y traseras de los edificios.

La Bakú actual ha tratado de distanciarse de la transición post-soviética de la década del 2000. A medida que se embarcan en una nueva fase de modernización asociada con el tercer auge histórico del petróleo en Bakú, los responsables de moldear el futuro económico de la ciudad están mirando la temprana historia capitalista de la ciudad y están recomponiendo las prácticas establecidas durante el primer auge petrolero de Bakú. En particular, el ejemplo de los barones petroleros locales que hace un siglo canalizaron sus ganancias hacia la ciudad. En los últimos años, este esfuerzo ha involucrado un importante programa de construcción pública en el que nuevos centros comerciales y monumentos culturales (salas de conciertos, museos y teatros) diseñados por un conjunto internacional de arquitectos «estrella», son  ubicados estratégicamente para una óptima presencia en plazas y parques públicos en el centro de la ciudad. Las piezas centrales de este programa, lanzado en 2007, son: el espectacular Centro Cultural Heydar Aliyev de Zaha Hadid (completado en 2012), las emblemáticas Flame Towers diseñadas por HOK (completadas en 2013), y la Ciudad Blanca, un nuevo e inmenso CBD (distrito central de negocios, por sus siglas en inglés) diseñado por la firma de ingeniería Atkins junto a Foster + Partners, que está reemplazando a los antiguos distritos industriales de Bakú. La demolición generalizada de barrios enteros ha desplazado a miles de residentes a la periferia, donde grandes segmentos de la población (incluidos muchos miles de refugiados del “conflicto congelado” en Nagorno-Karabaj) viven entre las bombas de perforación y las piscinas de petróleo, en algunas de las zonas más contaminadas de la ciudad. Estas no forman parte del auge económico y no tienen acceso a sus ventajas urbanas.

Nuevos “monumentos accidentales” están emergiendo. A medida que el tejido histórico de Bakú desaparece, su infraestructura petrolera se hace cada vez más visible. Hoy, mientras la ciudad se dirige a un incierto futuro post – petróleo, las infraestructuras urbanas e industriales densamente entrelazadas de Bakú dan forma a las bases materiales y sociales sobre las que se construyó la ciudad. Mucho más poderosamente que los espectaculares nuevos rascacielos, museos y salas de conciertos construidos en las últimas décadas, estas arduas infraestructuras del petróleo, gas y agua unen a la ciudad con su pasado industrial y son, sin duda, los monumentos más resonantes de la Bakú contemporánea.


English Version

Baku: Oil and Urbanism
By Eve Blau 

Baku, the capital of Azerbaijan, is the original oil city, a cosmopolis built on and with oil. Since the city’s first oil boom in the late 19th century – when the Russian branch of the Nobel family modernized the oil industry and local oil barons channeled their profits into institution building,representation and the public life of citizens – oil and urbanism have been tightly interwoven in the political, cultural, and physical fabric of the city. By the 1890s foreign capital had penetrated deep into the Baku oil economy. In 1901 Baku was the largest supplier of oil in the world and the city became known as the “Paris of the Caspian.” During the Soviet period (1920-1991), Baku became the site of an experiment — the shaping of a new kind of industrial city: an “oil city of socialist man” — based on experimental models of urban planning, housing design, and social infrastructure. The plateau beyond Baku’s natural “amphitheater” is still dominated by the massive prefabricated slabs and tower blocks of the Khrushchev- and Brezhnev-era housing. With independence in 1991, Azerbaijan became a major player in the global energy market. Today Baku is one of the most rapidly changing urban territories in the world.

Contemporary Baku is a landscape of contrasts and contradictions. Between 2000 and 2005 more than 500 high-rise towers and thousands of low-rise, high-end residential buildings were constructed in Baku. The new buildings dramatically changed land-use patterns in the city. Many of the new towers were inserted into the interior courtyards of large downtown city blocks or in the open communal spaces of the Khrushchev- and Brezhnev-era socialist mikroraiony (micro districts) just outside the center, spaces that had been public in Soviet-era Baku. As a result, parts of the city that had been allocated for public use and equipped with essential social welfare infrastructure (schools, day-care centers, playgrounds, parks, clinics, and other services) in the socialist city were appropriated in the post-socialist city for high-end private commercial and residential uses. During that period, the uncertain legal status of new construction in Baku was compounded by post-socialist confusion regarding ownership. Until 2009, residents owned the rights to their apartments but not to the communal spaces within the buildings, or to the land on which the buildings were erected. This led to widespread neglect of shared spaces and deterioration of the external fabric of the buildings themselves. The uncertain legal status of new construction also gave rise to one of the distinctive features of apartment buildings both in the inner city and on the urban periphery: the efflorescence of “illegal” extensions — precariously braced balcony-like extrusions projecting out from both the front and rear facades of the buildings.

Official Baku has sought to distance itself from the post-Soviet transition of the 2000s. As they embark on a new phase of modernization associated with Baku’s third historical oil boom, those responsible for shaping the city’s economic future are looking to the city’s early capitalist history, and are reworking practices established during Baku’s first oil boom. In particular, they see the example of the local oil barons who channeled their profits into the city a century ago. In recent years that effort has involved a major public building program in which new commercial centers and cultural monuments (concert halls, museums, and theaters) designed by an international array of star architects are strategically placed for optimum viewing in public squares and parks in the city center. The centerpieces of this program, launched in 2007, are Zaha Hadid’s spectacular Heydar Aliyev Cultural Center (completed 2012), the iconic Flame Towers, designed by HOK (completed in 2013), and the White City a vast new CBD designed by the engineering firm Atkins and Foster + Partners, that it is replacing the old industrial districts of Baku. The wholesale demolition of entire neighborhoods has displaced thousands of residents to the periphery, where large segments of the population (including many thousands of refugees from the “frozen conflict” in Nagorno-Karabakh) live among pumping oil derricks and pools of oil in some of the most polluted areas of the city. They are not part of the economic boom and have no access to its urban advantages.

New “accidental monuments” are emerging. As the historical fabric of Baku disappears, its oil infrastructure becomes ever more visible. Today, as the city heads into an uncertain post-oil future, Baku’s densely interwoven urban and industrial infrastructures give form to the material and social foundations on which the city itself was built. Far more powerfully than the spectacular new skyscrapers, museums, and concert halls built in the last decades, these hardworking infrastructures of oil, gas, and water bind the city to its industrial past and are without question the most resonant monuments in contemporary Baku.[/vc_column_text][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Eve Blau» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#333333″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Es la autora del próximo libro: Baku: Oil and Urbanism, que será publicado por Park Books en noviembre de 2018. Es profesora de la Harvard Graduate School of Design donde enseña historia de la forma urbana y co-dirige la Harvard Mellon Urban Initiative.

Ha escrito extensamente sobre arquitectura moderna, urbanismo y medios de comunicación. Sus publicaciones incluyen: The Architecture of Red Vienna 1919-1934; Project Zagreb: Transition as Condition, Strategy, Practice; Architecture and Cubism; Architecture and Its Image: Four Centuries of Architectural Representation.


English Version

Is the author of the forthcoming book: Baku: Oil and Urbanism, which will be published by Park Books in November 2018. She is a professor at the Harvard University Graduate School of Design where she teaches the history of urban form and co-directs the Harvard Mellon Urban Initiative.

She has written extensively on modern architecture, urbanism and media. Her publications include The Architecture of Red Vienna 1919-1934; Project Zagreb: Transition as Condition, Strategy, Practice;Architecture and Cubism;Architecture and Its Image: Four Centuries of Architectural Representation[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Iwan Baan» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_color=»#333333″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]El fotógrafo holandés Iwan Baan es conocido principalmente por las imágenes que narran la vida y las interacciones que ocurren dentro de la arquitectura. Nacido en 1975, Iwan creció fuera de Ámsterdam, estudió en la Real Academia de Arte de La Haya y trabajó en publicaciones y fotografía documental en Nueva York y Europa.

El amor de Iwan Baan por la fotografía se remonta a su duodécimo cumpleaños, cuando su abuela le regaló su primera cámara. Después de sus estudios de fotografía en la Real Academia de Artes de La Haya, Baan continuó su interés por la fotografía documental, antes de centrarse en registrar las diversas formas en que los individuos, las comunidades y las sociedades crean e interactúan dentro de su entorno construido.

Con su pasión combinada por el documental y el espacio, las fotografías de Baan revelan nuestra habilidad innata para volver a apropiarnos de nuestros objetos y materiales disponibles a fin de encontrar un lugar al que podamos llamar «nuestro». Se pueden ver ejemplos de esto en su trabajo sobre comunidades informales donde la arquitectura vernácula y la creación de lugares de interés sirven como ejemplos de ingenio humano, como sus imágenes de la Torre David en Caracas, una serie con la que Baan ganó el León de Oro a la mejor instalación en la Bienal de Arquitectura de Venecia del 2012.

Sin una formación formal en arquitectura, su visión refleja las preguntas y perspectivas de las personas comunes que dan sentido y contexto a la arquitectura y los espacios que nos rodean, su enfoque artístico le ha dado a los asuntos de la arquitectura una voz amigable y accesible.

Como primer ganador del premio de fotografía Julius Shulman, hoy en día, arquitectos como Rem Koolhaas, Herzog & de Meuron, Zaha Hadid, Diller Scofidio & Renfro, Toyo Ito, SANAA y Morphosis recurren a Baan para que su trabajo tenga un sentido de lugar y narrativa dentro de sus ambientes. Junto con sus comisiones de arquitectura, Iwan ha colaborado en varios proyectos exitosos de libros como Insular Insight: Where Art and Architecture Conspire with the nature, Torre David: Informal Vertical Communitiesy Brasilia & Chandigarh – Living With Modernity. El trabajo de Baan también aparece en las publicaciones de arquitectura, diseño y estilo de vida como The Wall Street Journal, The New York Times, Architectural Record, Domus, Abitare y Architectural Digest.

En Diciembre de 2011, con motivo de su edición número 100, la revista Il Magazine dell’Architetturanombró a Iwan Baan como una de las 100 personas más influyentes en el mundo de la arquitectura contemporánea.

Iwan Baan ha recibido el Premio AIA Stephen A. Kliment Oculus.


English Version

Dutch photographer Iwan Baan is known primarily for images that narrate the life and interactions that occur within architecture. Born in 1975, Iwan grew up outside Amsterdam, studied at the Royal Academy of Art in The Hague and worked in publishing and documentary photography in New York and Europe.

Iwan Baan’s love for photography goes back to his twelfth birthday, when his Grandmother gave him his first camera.  After his studies in photography at the Royal Academy of Arts in The Hague, Baan followed his interest in documentary photography, before narrowing his focus to record the various ways in which individuals, communities and societies create, and interact within their built environment.

With his combined passion for documentary and space, Baan’s photographs reveal our innate ability to re-appropriate our available objects and materials, in order to find a place we can call our own. Examples of this can be seen in his work on informal communities where vernacular architecture and placemaking serve as examples of human ingenuity, such as his images of the Torre David in Caracas – a series that won Baan the Golden Lion for Best Installation at the 2012 Venice Architecture Biennale.

With no formal training in architecture, his perspective mirrors the questions and perspectives of the everyday individuals who give meaning and context to the architecture and spaces that surround us, and this artistic approach has given matters of architecture an approachable and accessible voice.

As the inaugural recipient of the Julius Shulman award for photography, today, architects such as Rem Koolhaas, Herzog & de Meuron, Zaha Hadid, Diller Scofidio & Renfro, Toyo Ito, SANAA and Morphosis turn to Baan to give their work a sense of place and narrative within their environments. Alongside his architecture commissions, Iwan has collaborated on several successful book projects such as Insular Insight: Where Art and Architecture Conspire with Nature, Torre David: Informal Vertical Communities and Brasilia & Chandigarh – Living With Modernity. Baan’s work also appears on the pages of architecture, design and lifestyle publications such as The Wall Street Journal, The New York Times, Architectural Record, Domus, Abitare and Architectural Digest.

December 2011: Iwan Baan was named one of the 100 most influential people in contemporary architecture world by the magazine Il Magazine dell’Architettura on occasion of their 100th issue.

Iwan Baan is recipient of the AIA Stephen A. Kliment Oculus Award.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»3051,3043,3044,3046,3047,3048,3049,3050,3052,3053,3054,3055,3056,3057,3059,3060″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Poesía / Filonilo Catalina

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Poesía» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Filonilo Catalina – Poeta – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]IV

Antes tenía una cabaña y un perro

luego tuve un cerro

ahora tengo un río

un río que canta mientras duermo

y una mujer

(Su cuerpo combina con el mío

como sus largas piernas con el río)

Al fin / tengo manos / de eso sí estoy seguro

y no por que estén pegados a mis brazos

digo que tengo manos porque escribo

Estoy convencido

Que lo único que podré ahorrar es el calor y el cariño

Y me alegro por no tener que matar a nadie

Por no ganarme el pan con la pena ni el hambre

Pienso en lo que hay tras una ventana

en lo que esconde un suspiro y

la alegría del agua, el agua

en ese su modo de andar que tiene sin mirar atrás

Es una locura la seriedad

cuando tu sonrisa crea

el más grande parque de diversiones en la ciudad

En todo final está el secreto del principio.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]ROPAS INTERIORES

            Las palabras – como el viento –
Solo de vez en cuando nos traen pájaros

Contra el viento el poeta nada puede, dijo el poeta, pero se olvidó que el poeta puede:
Plantar árboles, que es lo mismo que pintarlos, hacer cabañas que no es lo mismo que
dormir en un hotel pero es otra forma de hacerle la camita al olvido, sembrar trigo, hacer
represas, construir un barco y sentarse a pescar hasta que te olvides del verso aquel y
sientas ir al viento de la mano contigo.

T      U         R        E         C        U       E        R      D    O

El sol llega puntual como un empleado más

El día  se amarra los zapatos en

mi cuarto y se abotona la camisa

dejando

ver su pecho

con tu nombre

tatuado

Desde las calles se viene escuchando el quejido del pan

Desenvuelve la ciudad su lengua sobre las pistas y veredas

En mi cama el mundo tiene cinco frazadas para el frío

Se detiene mi corazón en la esquina de tu casa como un semáforo

FIN.

Creéme que existes como los planetas, como la lluvia como el mar existe y que por ti también existió un lugar llamado hogar, un lugar llamado cama.

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»preset_0″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0a0a» title_font_size=»16″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Filonilo Catalina» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Poeta y gestor cultural peruano. Actualmente dirige el sello editorial RUPESTRE; su trabajo poético ha sido reconocido con diferentes premios de orden local, nacional e internacional. Entre sus libros publicados podemos mencionar los siguientes: Memorias de un degollador (Arequipa, Triángulo Editores, 2000), La canción de la cucaracha (Arequipa, Triángulo Editores, 2003), Janaí, o para bailar bajo la lluvia (Arequipa, Grita Ediciones, 2004),  Poesía  (Arequipa, Ediciones Cascahuesos, 2006), El Monstruo de los cerros (Lima, Ediciones Copé, 2007) , Estigmas (Arequipa,  Cascahuesos Editores, 2011), Arquitectura de pájaros (Arequipa, Cascahuesos Editores), Primer accidente universal (Rupestre ediciones), POP ESÏA (Rupestre ediciones) y Movimiento Perpetuo (Rupestre Ediciones).[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Acerca del conjunto de viviendas PRO.CRE.AR / MSGSSS

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Acerca del conjunto de viviendas PRO.CRE.AR» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»MSGSSS – Arquitectos – Argentina
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Este proyecto surge de retomar la idea del proyecto Torres en La Boca, de los arquitectos Justo Solsona, Josefa Santos, Gian Peani, y Ernesto Katzenstein (con la estructura de Ing. Gallo) del año 1956. Proyecto ganador de un concurso nacional para la construcción de 300 viviendas en La Boca nunca realizado. La idea principal de aquellos edificios, de concepción metabolista, era el apilamiento de cajas alternadas piso a piso que propongan una tipología de vivienda con terrazas en esquina, cosa que permita una visión panorámica del puerto y la ciudad.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]La continuidad de las ideas.
Por: Gustavo Alonso Serafín.

Este texto ha sido publicado originalmente en la revista Summa+, en el número 162, correspondiente al mes de febrero de 2018. Agradecemos a sus editores por permitir su reproducción en este medio.

Se ha finalizado recientemente un conjunto de viviendas realizado dentro del Programa de Crédito Argentino del Bicentenario (PRO.CRE.AR), cuyo encargo fue obtenido por el estudio de Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona y Sallaberry mediante un concurso público en el marco de dicho programa.

Ubicado en la zona de la Estación Buenos Aires en Barracas, el proyecto cuenta con dos torres de viviendas, un bloque horizontal de menor altura con vivienda y comercio en planta baja. Respondiendo a las exigencias establecidas de contar con el número determinado de unidades y equipamiento tal como lo solicitaban las bases. Sin embargo, en el difuso margen de libertad que existe entre un programa de necesidades expresado en unidades y metros cuadrados (además, claro está, en costo económico por superficie) y la materialización del proyecto definitivo, es donde la capacidad del arquitecto de insertar sus propios temas de interés entra en juego, es en este punto donde este proyecto adquiere su singularidad al continuar una línea de indagación arquitectónica local, en torno a la formulación de un ambiente doméstico adecuado que recorre gran parte del siglo pasado.

Según la memoria de sus autores, el conjunto retoma la idea del proyecto Torres en La Boca, que el Grupo de Arquitectura y Planeamiento elaboró en el año 1956 para un concurso del Banco Hipotecario Nacional con el fin de construir trescientas viviendas en la Boca, que resultó ganador y fue construido solo hasta las bases, quedando luego trunco. Sin embargo, las articulaciones espaciales planteadas en la propuesta fueron suficientemente contundentes, no solo para ser revisitadas en la propuesta contemporánea, sino que también abrieron el juego a otras exploraciones sucedidas desde que fue enunciada.

El “Grupo de Arquitectura y Planeamiento”(GAP) conformado en 1955 por Ernesto Katzenstein, Eduardo Bell, Gregorio Laferrere, Gian Peani, Josefina Santos y Justo Solsona, siendo estos aún estudiantes de arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, fue la plataforma mediante la cual sus integrantes comenzaron a elaborar algunas de sus primeras propuestas profesionales, marcadas tanto por sus intereses académicos, su formación y cierto idealismo de juventud, sin que ello implicara menor rigor de pensamiento. En palabras de Solsona: “Nosotros como grupo de jóvenes no teníamos el nivel intelectual para poder producir ideas arquitectónicas desde la teoría y el discurso. Seguramente nos era más fácil poner en crisis o llevar a un límite ideas arquitectónicas ya reconocidas y verlas con otra mirada, sacar de ellas otro tipo de edificios”. [1] En los poco más de diez años que estuvo activo, el grupo fue variando su conformación, permitiendo el recambio de sus integrantes, manteniendo un núcleo principal con Katzenstein, Peani, Santos y Solsona hasta su disolución en el año 1966 debido en parte a un extenso viaje que realiza Katzenstein con la oportunidad de Santos y Solsona de integrar un nuevo equipo de trabajo junto al cual aún hoy continúan en actividad.

Es desde el GAP que ellos cuatro, junto a la asesoría estructural del ingeniero Atilio Gallo, desarrollaron el proyecto ganador de La Boca, presentando además propuestas para otros concursos, también de gran relevancia como la urbanización de Villa Caraza, la Iglesia en Venado Tuerto o la Biblioteca Nacional, realizados con distintos colaboradores, esto les permitió situarse en un lugar destacado tanto entre los arquitectos de su generación como entre los profesionales ya establecidos.

Para indagar en el significado al que refiere el considerar con otra mirada ideas ya establecidas o llevar al límite ideas arquitectónicas ya reconocidas, se debe indagar en las particularidades que presentaba el proyecto. Debido a la densidad de viviendas estipuladas para un terreno acotado de doble frente, se decidió un planteo en tres torres. Cada una de las torres consistía en un volumen de veinticinco pisos de altura, con una distribución de cuatro unidades por planta (una para cada esquina) en forma de cruz, alrededor de un núcleo central de circulaciones verticales, dos de ellas conteniendo viviendas de dos dormitorios y la tercera de tres dormitorios. Si bien la torre de viviendas en altura era una solución poco frecuente en aquel momento y que solo incipientemente ganaba protagonismo, es en otros aspectos en los que se destaca la audacia de la propuesta.

Concebida para ser materializada en hormigón armado, la estructura presentaba un planteo inusitado aun en parámetros actuales: cuatro pares de columnas sostienen las losas de cada unidad, cada losa teniendo la forma de una pirámide invertida, quedando la columna como centro de cada unidad, intercalándose de manera desfasada cada dos pisos con la unidad inmediatamente superior, y que mediante este desplazamiento de plantas alternadas otorgaban carácter al edificio. Estos pares de columnas se hallaban, a su vez, rigidizados frente al viento por los tabiques perimetrales del núcleo central. Este tipo de estructuras, denominadas fungiformes o Baroni, constituían uno de los intereses personales de Katzenstein en aquel momento, (recurriendo a ellas en diversas oportunidades de su obra), [2] y su configuración puede encontrar cierto correlato en experiencias de aquel momento como las bóvedas cáscara de Williams o Testa, incluso más lejanamente, con la arborescente Torre Price de Wright, terminada el mismo año del concurso.

Por otro lado, el sistema de cerramientos de las unidades, tanto en los paramentos externos como en los internos, fueron pensados como elementos premoldeados con instalaciones embutidas en fábrica y que se montarían en obra, en un gesto a tono con las propuestas del momento, que planteaban maximizar los efectos plásticos de la obra a través de la condensación de los medios expresivos en la materialización. [3] De este modo, tanto por el desfasaje visual de las viviendas, como por su materialización, la apariencia exterior remedaría a un apilamiento de unidades, una imagen de avanzada para la época, casi “metabolista” avant la lettre, si tenemos en cuenta que dicha corriente aún no se había desarrollado.

Sin embargo, el punto central de este desarrollo será la inédita resolución de las viviendas en torno a un patio exterior suspendido en las alturas. Según Katzenstein “se trató –dentro de lo estrecho de las posibilidades– de conservar las características tradicionales del lugar como patios, terrazas cubiertas y cocinas amplias”, [4] buscando de esta manera articular una relación doméstica entre la casa patio, propia de la arquitectura local, con las posibilidades técnicas y estructurales del momento, una renovación moderna del tipo, que pudiera adecuarse a las condiciones locales climáticas, ambientales e idiosincráticas del contexto. Así, los dormitorios se ubicaban en las caras exteriores, dejando el sector de estar y cocina en relación directa con la terraza exterior, y que como bien define Silvio Plotquin “es un área de estar anexa a la cocina como un patio tradicional o habitación exterior. Es una habitación, a fin de cuentas, una habitación cubierta por la unidad superior y resguardada en dos de sus cuatro lados en vez de estar completamente abierta”. [5] Si bien esta es una solución poco frecuente en conjuntos de vivienda colectiva, es interesante destacar que este ha sido uno de los intereses de algunos de los arquitectos más relevantes del medio local, que han buscado la forma de conjugar soluciones análogas en diversas circunstancias.

Puede tomarse como un claro antecedente para la configuración de esa planta, el notable ejemplo de laMansión Garay (1936), de Jorge Kalnay, ubicado en las calles Garay y Defensa. Este caso, un bloque de diez plantas más basamento, también presenta una planta de configuración cuadrada, con una distribución de cuatro unidades por piso y con terrazas balcón en cada una de sus esquinas, a las que se accede perpendicularmente desde un dormitorio y el estar. Por otra parte, de la década de 1930, es la formulación del Sistema Helios de Wladimiro Acosta desarrollado en obras y proyectos de diversas escalas llegando incluso a una formulación de viviendas patio en altura en el año 1960 para las viviendas en Isla Maciel (cabe destacar que tanto Katzenstein como Solsona eran al momento del concurso, docentes en la cátedra de Acosta en la Universidad de Buenos Aires, teniendo un estrecho vínculo con él). En línea con estas propuestas, pueden mencionarse algunas obras destacadas de la modernidad local emparentadas a través de su configuración del ambiente doméstico como son los Atelieres para artistas de Paraguay y Suipacha del Grupo Austral, con su voluntad de adaptación al clima local y la ubicación de la terraza, con el estudio de pared móvil en la esquina, configurando una relación interior-exterior sumamente singular; o acaso las viviendas escalonadas con terrazas del Terrazas Palace en Mar del Plata de Bonet (momento en el cual Katzenstein entra como colaborador en el estudio de dicho arquitecto) o la primera versión de las Viviendas en el espacio de Amancio Williams.

Joaquín Medina Warmburg al referirse a la relación entre el clima y el desarrollo de la arquitectura moderna en el segundo cuarto del siglo XX, alega que las teorías higienistas y de helioterapia continuaron siendo consistentes con el nuevo modo de vida, es decir, que clima y arquitectura participaron en una construcción cultural más amplia que, a su vez, los imbricó de un cierto sentido social. [6] Podría decirse así que un interés en satisfacer necesidades ambientales e idiosincráticas al mismo tiempo que dar una respuesta propia y localmente apropiada a los postulados de las vanguardias de la primera mitad de siglo (y sus revisiones críticas en la postguerra), es la matriz a partir de la cual oscilará el proyecto.

Casi tres décadas después, Katzenstein proyectará junto con Horacio Baliero, Carmen Córdova y Alfredo Casares, el edificio en la calle Montañeses en el barrio de Belgrano (1977), en lo que podría considerarse una revisión mesurada de los postulados para La Boca. Si bien su planta ya no es cuadrada y las unidades no se intercalan estructuralmente, y fue pensada “para hacer arquitectura con el mínimo de medios, a saber: revoque común, hormigón armado convencional, y departamentos rigurosamente estándar”, [7] el proyecto mantiene el planteo de cuatro unidades por piso en las plantas tipo y la búsqueda de una solución doméstica ambientalmente amable. Así, las unidades cuentan con una terraza balcón exterior que por medio de una operación de vaciado interno del bloque macizo, queda libre en tres de sus cuatro costados, siendo el cuarto la carpintería del estar que a ella expande. Además, determinados detalles como la ventana en esquina del estar, que provee una doble ventilación, el retranqueo de las ventanas en los muros de las habitaciones, intencionalmente engrosados con placares, y una cocina de una dimensión mayor a la habitual en ese tipo de viviendas, proveen a cada vivienda de condiciones poco frecuentes para el común denominador de la vivienda en propiedad horizontal, a pesar de lo rigurosamente estándar de su propuesta, siendo uno de los ejemplos cabales de la arquitectura precisa y carente de gestos superfluos que alegaban practicar sus autores.

Circunstancias distintas, en un momento distinto, abrieron la posibilidad de revisitar el proyecto de 1956. En el año 2013, dentro del PRO.CRE.AR, lanzado por el gobierno nacional para la construcción y adquisición de viviendas a crédito con tasas de interés bajas, se organizó el concurso en el que vuelve a presentarse un equipo de trabajo que cuenta nuevamente con Justo Solsona y Josefina Santos como integrantes, dentro de la conformación actual del estudio MSGSSS. Así, el proyecto es interpretado por ellos como una reformulación contemporánea de aquel de 1956, en el que además de las cuestiones específicas del nuevo encargo (cantidad de viviendas, altura de las torres, programa anexo), surgen cuestiones coyunturales que además formalizan el encargo. Determinados por un presupuesto relativamente acotado y unas condiciones técnicas más limitadas para su ejecución, lejos queda la posibilidad de un planteo estructural experimental. Sin embargo, consecuentes con la caracterización que alguna vez Liernur ha realizado sobre la obra del estudio, que puede entenderse como “moderna y tradicional, elemental y refinada, conveniente y atípica”, [8] apelaron para la resolución del proyecto a un adecuado planteo constructivo, con estructura tradicional de tabiques con columnas en hormigón armado y paramentos de mampostería revocados pintados de blanco, que lo acerca más a esa arquitectura realizada con el mínimo de medios que al progresismo constructivo de los años 50, pudiendo así mantener intacta la condición ambiental de casa patio en altura, trayendo a la actualidad un planteo subyacente y fundacional de la arquitectura moderna local.

Agradecemos al arquitecto Silvio Plotquin por el aporte bibliográfico para la realización de este artículo.

Exteriores alternativos

 Este texto ha sido publicado originalmente en la revista Summa+, en el número 162, correspondiente al mes de febrero de 2018. Agradecemos a sus editores por permitir su reproducción en este medio.

Estación Buenos Aires: Sector 10

La particularidad de este sector proviene de ser principio y fin, portal de entrada y de salida del conjunto Estación Buenos Aires. La tipología en torre también le confiere este carácter de remate, de puerta sur del conjunto. El conjunto propuesto para el sector se resuelve en dos torres de planta baja y doce pisos, con cuatro unidades por piso, y un edificio bajo de planta baja y tres niveles, con ocho unidades de un dormitorio por piso, y en planta baja un kiosco-bar.

Para la implantación de las Torres se propone un desplazamiento de una con respecto a la otra, tomando la diagonal de la calle de borde, de la trama urbana del sector.

Torres de La Boca: la continuidad de las ideas

Este proyecto surge de retomar la idea del proyecto Torres en La Boca, de los arquitectos Justo Solsona, Josefa Santos, Gian Peani y Ernesto Katzenstein (con la estructura de Ing. Gallo), del año 1956. Proyecto ganador de un concurso nacional para la construcción de trescientas viviendas en La Boca, nunca realizado. La idea principal de aquellos edificios, de concepción metabolista, era el apilamiento de cajas alternadas piso a piso, que propusieran una tipología de vivienda con terrazas en esquina, para permitir una visión panorámica del puerto y la ciudad.

Torres de Barracas: alternando las plantas

La idea para estas torres fue reinterpretar en clave contemporánea aquel proyecto que contemplaba cuatro unidades por planta con sus cuatro esquinas. Para ello se resignaron algunas unidades de un dormitorio, desplazadas al edificio K (Kiosco/Bar). El interés central del proyecto reside en la generación y rotación de sus plantas, permitiendo organizar las viviendas alrededor de una terraza-patio de dimensiones y proporciones que lo convierten en el espacio central de la unidad. La terraza es la expansión, pero a la vez está contenida en la planta como un local más. El estar, el comedor y la cocina expanden hacia la misma que, con dos lados libres y dos protegidos, se asegura un confort climático adecuado para esta ciudad. Se propone así una vivienda no-encajonada, como una transición entre un departamento y una vivienda individual. Alternar las plantas es la otra clave del proyecto (ya presente en las cajas de Solsona del año 57), que se fusionan en una masa que va y viene con voladizos en esquina, y construye un cuerpo edilicio uniforme, sintético y blanco.

En los pisos de distribuyen entonces dos unidades de dos dormitorios (unidad base), una de tres y una de un dormitorio. La unidad de tres dormitorios toma uno del adyacente para generar a su vez la de un dormitorio, quedando el adicional del lado del estar, y pudiendo funcionar también como escritorio o dormitorio independiente para el hijo adolescente. Aunque no tengan gran altura, las torres propuestas tendrán, por sus características formales y arquitectónicas, un fuerte impacto en el paisaje urbano.

Edificio K: un bar verde

Para el edificio K, originalmente un kiosco en planta baja, se propone un edificio “verde”, con terraza jardín accesible y fachadas ajardinadas. Son tres pisos de ocho unidades de un dormitorio cada una, y el mencionado kiosco/bar en planta baja. Por otro lado, tomando el tema de las terrazas-azoteas verdes requeridas para el proyecto, pensamos que las torres no aportan gran superficie verde, y esta es una manera de compensarlas, naturalizando el conjunto con este edificio verde como remate del parque propuesto. Asimismo, para unir los criterios proyectuales del mismo a los de las Torres, se alternan las plantas para producir con los balcones el movimiento piso a piso que tienen aquellas.

 

Materialidad y estructura

Para el diseño de la estructura se apeló a la solución tradicional de hormigón armado. Sin embargo, en la búsqueda de lograr flexibilidad en el diseño se minimiza la utilización de vigas, reservando las mismas a posiciones estratégicas, en correspondencia con mamposterías divisorias de unidades y en el perímetro, generando la posibilidad de futuras ampliaciones y/o modificaciones internas. Es por eso que se realizó una configuración con luces mayores entre vigas y columnas, generando ambientes amplios, sin interrupciones de elementos estructurales. Los edificios de las torres expresan exteriormente los tabiques de hormigón armado que lo sostienen perimetralmente, pero pintado para facilitar reparaciones y dar una correcta terminación exterior.

El Edificio K se muestra exteriormente con la fachada verde propuesta, que se resuelve con un sistema de guías de chapa galvanizada sobre las que se prende una malla soldada. Por detrás de esta piel, se construye un cerramiento tradicional de mampostería con aislación exterior y revoques pintados. El tránsito sobre la cubierta verde se resuelve con una serie de baldosas premoldeadas apoyadas sobre el suelo natural propuesto.

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  1. Solsona, Justo: Entrevistas. Apuntes para una autobiografía, Ediciones Infinito, Buenos Aires, 1998, p. 20.
  2. Katzenstein, Ernesto y Leston, Eduardo: Arquitectura a dos voces, Summa 199, Buenos Aires, mayo de 1984, p. 34.
  3. Ver en Liernur, Jorge Francisco: Arquitectura en la Argentina del Siglo XX, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1999, p. 290.
  4. Katzenstein, Ernesto:Ernesto Katzenstein Arquitecto, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1999, p. 38.
  5. Plotquin, Silvio: “The subject of Architecture should be precisely that” en The Construction of Climate, Lampreave. Madrid, 2015, p. 87.
  6. Ver Medina Warmburg, Joaquín: “Buenos Aires 1939: the climate arguments of modern architecture” en The Construction of Climate, Op. Cit, p. 50.
  7. Baliero, Horacio y Leston, Eduardo: “Arquitectura a dos voces”, Op. Cit, p. 31.
  8. Liernur, Jorge Francisco: “Entre la ventana y el espejo” en Summa 199.

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»MSGSSS PRO.CRE.AR / Estación Buenos Aires – Sector 10.» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

Autores:Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Sallaberry, Vinsón, arqs.
Socio a cargo: Joaquín Sánchez Gómez, arq.
Colaboradores:Georgina Primo, Alan Revale, Federico Valverdi, arqs.
Construcción:COSUD / Constructora Sudamericana
Ingeniería:COSUD / Constructora Sudamericana
Jefe de obra: Antonio Franze, arq.
Ubicación:Barracas, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Superficie:13.300 m2
Fotógrafo: Javier Agustín Rojas
Sitio web: http://www.javieragustinrojas.com
Otros participantes / colaboradores: Georgina Primo, Alan Revale, Federico Valverdi
Construcción / Ingeniería: COSUD / Constructora Sudamericana
Jefe de obra: Arq. Antonio Franze

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Biografía autores de la obra PRO.CRE.AR. / Estación Buenos Aires, Sector 10.» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Flora Manteola

Arquitecta egresada de la Universidad de Buenos Aires (1962). Forma parte del Estudio Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Salaberry, Vinson Arquitectos desde sus inicios, teniendo especialmente a cargo las obras relacionadas con el reciclaje de edificios y proyectos para la educación, así como también las de vivienda colectiva. Integró durante varios años la comisión directiva de la Sociedad Central de Arquitectos. Fue Profesora Titular de Introducción al Conocimiento y a la Práctica Proyectual del Ciclo Básico Común de la UBA. Integra el Colegio de Asesores y Jurados de la Sociedad Central de Arquitectos y el Colegio de Jurados del Consejo Profesional de la Provincia de Buenos Aires. Fue invitada como conferencista a numerosos centros académicos y profesionales. Ha obtenido el Premio Trayectoria de la Sociedad Central de Arquitectos en el año 2016.

Javier Sánchez Gómez

Arquitecto graduado en 1962 en la Universidad de Buenos Aires. Dentro del Estudio MSGSSS Arquitectos realiza tareas de proyecto, trabajando especialmente en temas relacionados a grandes conjuntos de vivienda urbanos y suburbanos, urbanizaciones y centros de recreación. Profesor Titular Consulto de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, en el Taller Vertical de Arquitectura Sánchez Gómez-Berdichevsky-Lopatín-Amette, de primero a quinto año. Fue Secretario Académico de la misma y durante dos periodos, representante del Claustro de Profesores en el Consejo Directivo. Como integrante del Colegio de Jurados y Asesores de la Sociedad Central de Arquitectos, fue jurado en numerosos concursos de arquitectura. Ha recibido el Premio Trayectoria de la Sociedad Central de Arquitectos, año 2015. Ha sido nombrado Profesor Emérito de la UBA desde el año 2016.

Josefina Santos

Arquitecta graduada en la Universidad de Buenos Aires en 1956. Socia fundadora del estudio GAP que luego dio origen al Estudio Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Salaberry, Vinson Arquitectos. Ha desarrollado su actividad participando en diferentes proyectos y concursos. Docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires. Reconocida a nivel nacional por la calidad y alto nivel de sus proyectos. Miembro del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo, del que formó parte de la Comisión Directiva durante el decenio 1988-98. Integró la Comisión Asesora Honoraria de relaciones entre la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y los Consejos de Arquitectura y Urbanismo y el de Ingeniería Civil. Miembro del Colegio de Jurados de la Sociedad Central de Arquitectos.

Carlos Sallaberry

Arquitecto (UBA, 1971). Miembro del Estudio MSGSSS Arquitectos desde la década del 70. Integra el Colegio de Jurados del Consejo Profesional de la Provincia de Buenos Aires. Fue Vice-Presidente del CPAU Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo durante el periodo 1998-2002. Project Manager en la Candidatura Olímpica «Buenos Aires 2004”, 1997/1998. Profesor Emérito y Decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Palermo desde el 2000 al 2010. Profesor Honorario de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Morón. Arquitecto del Año Revista Architector, 2000, Premio a la Excelencia Académica Feria del Libro, 2012. Creador del Departamento de Diseño del CAYC, 1975 Fundador de Aladi, Asociación Latinoamericana de Diseño Industrial, 1976, México. Fundador de la Red BAAL, Red de Bienales Latinoamericanas, Quito, 2012, y del premio Oscar Niemayer a la Arquitectura latinoamericana. Director en la BIABA (Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires) desde 1989 a la fecha. Director de Infraestructura de YOG Buenos Aires 1018 Olympic Games, 2012 a la fecha.

Damián Vinsón

Arquitecto (FADU-UBA, 1989). Miembro del Estudio Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Sallaberry, Vinsón Arquitectos, desde fines de la década del 80. Es profesor adjunto de las materias Arquitectura 2 y Arquitectura 3 de la Cátedra Amette-Sanchez Gomez/Berdichevsky/Lopatin de la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo, de la Universidad de Buenos Aires. Miembro del Tribunal de Honor de la Sociedad Central de Arquitectos(2001-04). Primer Premio promoción 1990 de la FADU-UBA otorgado por el CPAU. Conferencia «Arquitectura del croquis al detalle, del detalle a la obra» en el IX congreso Sisteccer, el 5 de noviembre de 2015 en la Rural. Integrante de la mesa redonda sobre Tendencias Globales en Arquitectura Sustentable en la VII conferencia Internacional + Expo Green Building, 2015. “El cerramiento como elemento de confort”, Octubre 2006. Proyecto Aeropuerto Internacional de Ezeiza en el Congreso Aeroportuario organizado por AA2000, agosto 2007. Panelista en Gen 40 Proyectistas,2012, CTDO CABA. Exposición la Mano Piensa, 2012, CPAU CABA. TEN 10 Tendencias de diseño, Proyectistas en grandes obras, 2014.

Justo Solsona Arquitecto

(UBA, 1956). Se desempeña en la docencia en la Universidad de Buenos Aires hasta la renuncia masiva de 1966 reanudando su actividad como Profesor Titular en 1983. Actualmente dirige la Maestría en Diseño Arquitectónico Avanzado en el Posgrado. Miembro fundador del Estudio Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Sallaberry, Vinson Arquitectos desde 1966 cuyas obras más destacadas son ATC, estadio de Mendoza, el segundo premio de la Biblioteca Nacional, las torres Prourban y Mulieris, y los conjuntos de viviendas en Aluar, Piedrabuena y Torres Rioja. Entre sus publicaciones se destacan: Hacer y decir; Solsona. Apuntes para una autobiografía; Arquitectura Moderna en Argentina 1930-1950; La avenida de Mayo y La Escuelita (realizados en colaboración). Sus obras pictóricas se exhiben desde 1999 en exposiciones del Centro Cultural Recoleta y Centro Cultural Borges. Recibió el premio a la Trayectoria de la Sociedad Central de Arquitectos(2009) y Huésped de Honor por la Universidad Nacional de La Plata. Premio Trayectoria Jorge Glusberg XVI17 Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires.

Biografía Autor del Texto  “La Continuidad de las ideas”.

Gustavo Alonso Serafín

Arquitecto por la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Es docente en la asignatura de Historia de la Arquitectura, habiendo dado clases en la Universidad de Buenos Aires, Universidad Torcuato Di Tella, Universidad Argentina de la Empresa y Universidad de Flores. Ha participado en diversos proyectos de investigación y publicado artículos en las revistas Plot, Log y Summa+, trabajando en la actualidad para esta última.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2966,2965,2985,2986,2989,2980,2983,2976,2967,2973,2975,2968″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][us_separator][/vc_column][/vc_row]

Cuestión de Habitar: La Arquitectura Popular desde su Definición / Ana Asensio

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Cuestión de Habitar: La Arquitectura Popular desde su Definición» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Ana Asensio – Arquitecta – España» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]¿Por qué hemos adoptado el término arquitectura popular y no otro para representar la materialización edificada de los rasgos sociales, económicos, geográficos, culturales, emocionales y sensoriales de una población?

En numerosas publicaciones especializadas podemos encontrar otras etiquetas diferentes para referirse a la nebulosa arquitectónica que nos ocupa. La simple etiqueta parece un rasgo poco importante, sin embargo, en la etimología de las palabras y su posterior aplicación en forma de juicios previos y sentencias, hallamos situaciones no tan inocentes. Esta cuestión etimológica puede encontrar su base en la archiconocida publicación de Bernard Rudofsky en 1965, ligada a su exposición en el MOMA de Nueva York, “Arquitectura sin arquitectos” en cuyo prefacio se rebelaba Rudofsky ante el desconocimiento en aras de un mayor interés en el estudio de estas arquitecturas que él denominaba “sin arquitectos”. Un mayor estudio para luchar contra la lacra de la ignorancia que rodeaba las obras “sin pedigree”.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#dfc978″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#dfc978″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Arquitectura sin arquitectos intenta romper con nuestros estrechos conceptos del arte de la construcción, mediante la presentación del desconocido mundo de la arquitectura sin pedigree. Se sabe tan poco que ni siquiera tenemos un nombre para él. A falta de una etiqueta genérica, vamos a llamarla vernácula, anónima, espontánea, indígena, o rural, según el caso.

¿Arquitectura sin arquitectos, vernácula, anónima, espontánea, indígena, rural, tradicional?

De repente y tratando de ilustrar y definir la complejidad de la producción arquitectónica de los pueblos alrededor del mundo, adoptaba Rudofsky una serie de tags bastante discutibles. “Sin arquitectos”, “vernácula”, “anónima”, “espontánea”, “indígena”, “rural”, son sólo las primeras clasificaciones imprecisas de una lista que sumará muchas otras, como inmutable, primitiva, sin genealogía, etcétera: La arquitectura vernácula no sigue los ciclos de la moda. Es casi inmutable, inmejorable, dado que cumple con su cometido a la perfección.

De esta breve introducción al libro de Rudofsky, destacaría el juicio menos romántico de todos los que presenta: no sigue los ciclos de la moda. Y es que la arquitectura popular parte de una necesidad, y una escasez. Para dar respuesta a esas necesidades, contando con unos medios concretos y limitados, una economía media-humilde, y un tiempo material bien acotado (como dicta la esclavitud del trabajo de las clases medias-humildes, la mayoría de la población mundial), sus artífices no se pueden permitir preocuparse por los vaivenes de las vanguardias, las doctrinas, o la propagandística.

Esto no tiene nada que ver con que la arquitectura popular no tenga una vocación estética, como se suele rezar. El que la belleza sencilla de estas arquitecturas parta de una expresión constructiva y funcional, no debe volverse análogo a un desinterés por la búsqueda de belleza. La arquitectura popular es la respuesta a necesidades, condicionada por una serie de limitaciones, y con lenguaje e intercomunicación humano e independiente. De hecho, son paradójicamente los movimientos arquitectónicos ligados a cuestiones de mercado, políticas o vanguardias artísticas, los que, en numerosas ocasiones, recurren a esta integridad humana de la arquitectura popular para redefinir conceptos y buscar nuevos horizontes.

Funcionalismo, racionalismo, organicismo, y tantos otros movimientos, tienen en su filosofía primigenia inquietudes que parten de la observación de las arquitecturas populares, en un intento hablar su lenguaje, sin darse cuenta de que carecían de su característica principal: la independencia.

Volviendo a la economía material y de tiempo, rasgo determinante de las arquitecturas populares, llegamos a otra característica que me parece clave: el desarrollo grupal y la generación de colectividad, como respuesta a esa necesidad de economizar. Es decir, los propios procesos de desarrollo de las arquitecturas populares implican establecer una serie de relaciones humanas desde el momento de la construcción, lo que, de alguna manera, marcará como una huella los lazos sociales que estas construcciones configuran.

Así, independencia de los sistemas globales, y comunidad, son dos de los principales rasgos que, personalmente, observo en todo paisaje rural o urbano, antropizado por el pueblo. Curiosamente, todo lo contrario, a la evolución y el devenir de nuestra sociedad, que tiende a sistemas cada vez más controladores, y a un individualismo inusitado.

Ya comentaba el español Torres Balbás en su libro “La vivienda popular en España” (1933) la diferencia entre las vidas humildes, y las de los sistemas impuestos:

La Historia es, en gran parte, el relato del vivir de las gentes humildes que forman la masa amorfa de las naciones, no tan sólo la de coturno y blasones, creación artificial de una cultura impuesta o prestada a veces, pero siempre algo exterior y superpuesta por las instituciones políticas y sociales a la perdurable vida popular, raíz y base de la de cortesanos, militares, funcionarios y clérigos, que en toda la historia son los que dirigen y modifican, pero que no anulan ni borran ese fondo permanente de lo anónimo e indiferente que constituye la masa popular.

Así, dejando de lado temporalmente la concepción de Rudofsky al respecto, continúo con las palabras de Torres Balbás, expresadas 32 años antes que el escritor estadounidense, y con una visión relativamente semejante. En ellas encontramos de nuevo adjetivaciones como “anónimas”, “espontáneas”, “instintivas”, “no eruditas”, e incluso, “ingenuas”. Balbás, en su afán por poner en valor este gran patrimonio desconocido e ignorado, escribía que:

La Historia de la arquitectura, más rezagada que la general de los pueblos, ha sido hasta ahora, exclusivamente, la historia de los grandes monumentos, exóticos con frecuencia al país en el que se levantan. Nuestros tratados tan sólo se ocupan de las obras eruditas, edificios levantados por gentes que habían recibido una enseñanza técnica, ya fuese en el taller, en la obra o en la escuela. Falta escribir el análisis y la historia de la arquitectura popular, del arte espontáneo con el que la gran muchedumbre de las gentes han construido y acondicionado sus hogares; la historia de las casas humildes, modestas, construidas sin preocupación alguna de arte ni de arquitectura, por obreros anónimos que no soñaron con dejar su nombre a la posteridad, ni cursaron en escuela alguna: formáronse en el taller, en la calle, entre el pueblo al cual pertenecían, confundidos en la masa anónima, toda instinto y naturalidad.

Muchos problemas de la gran historia han de encontrar su explicación en la de la arquitectura popular. Y se verá al estudiar ésta la influencia ejercida sobre la erudita, como el pueblo coge espontáneamente los elementos más vitales y afines a su naturaleza de aquélla, en algunas ocasiones, y los adapta a su sentir, y de qué manera la arquitectura monumental llega a un momento -como el actual- en el que, ahíta de erudición, con un caudal enorme de formas complejas, vuélvese hacia el arte popular en busca de un poco de sencillez, de buen sentido, de espontaneidad sobre todo.

Al igual que Rudofsky, insiste en miradas que Paul Oliver rebatiría perfectamente en publicaciones como “Cobijo y sociedad”, o la “Enciclopedia de arquitectura vernácula del mundo”, contra una visión paternalista de arquitectura instintiva, casi animal, que da respuesta sencilla y prácticamente subconscientemente a las diferentes circunstancias y necesidades. Y es que ambos arquitectos nos justificaban esta supuesta espontaneidad de la arquitectura y la falta de formación de sus artífices, al tiempo que afirmaban su carácter holístico a base de estratos de historia, aprendizajes, errores, influencias y una evolución desde los ancestros hasta el momento en el que se decide poner un ojo científico sobre ellas.

En este carácter estratificado de conocimiento subyacen no sólo las soluciones constructivas, sino una memoria cultural que atesora de manera comunitaria los tabúes, sueños, recuerdos, anhelos, miedos, emociones que una sociedad hereda, generando un imaginario colectivo en constante adhesión.

La memoria subconsciente, así como el conocimiento consciente, es homogeneizada, compartida, transmitida y construida por el conjunto. Estos conocimientos aprehendidos a base de generaciones y generaciones, pueden calificarse de cualquier manera, menos espontáneos o sin formación. Recordemos que el hecho de que los estudios reglados sean relativamente recientes no convierten al resto de modos de transmisión de conocimiento y memoria en hechos menos remarcables. Paul Oliver se expresaría así en su libro “Cobijo y sociedad” (1969):

La arquitectura, podría rezar una definición, la proyectan los arquitectos. […] “Arquitecto” es una palabra derivada del griego arkitekton, donde arkhi (o arqui) significa jefe, superior o dirigente, y tekton constructor: es decir, “constructor jefe” […] Enfrentado a este dilema, pero deseando preservar el término “arquitectura”, Bernard Rudofsky acuñó la engorrosa expresión “arquitectura sin arquitectos” […] “vernácula, anónima, espontánea, indígena o rural, según el caso”. […] Aunque un buen número de tales edificios han sido construidos por artesanos anónimos, conocemos los suficientes nombres de constructores como para evidenciar la inadecuación del término arquitectura “anónima”. Además, la aplicación por parte de algunas culturas de formas determinadas por años e incluso generaciones de uso y costumbre permite rechazar de pleno la denominación “espontánea”; lejos de ser espontáneos, dichos edificios se cuentan entre los que probablemente responden a tradiciones más ancestrales, apenas modificadas durante siglos.

De manera similar, el término “indígena”, significador de “nativo de la tierra, intocado por influencias exteriores o extrañas” suele ser inapropiado. Es evidente que numerosas formas constructivas están condicionadas por contactos habidos con otras sociedades, o proceden de regiones diferentes en las que seguramente se adaptaban mucho mejore a las condiciones locales.

Los términos “rural” y “tradicional” también son utilizados indistintamente y sin excesiva precisión. Si podemos encontrar un patrimonio cultural tanto en ciudades como áreas rurales, ¿por qué relegamos la identidad a aquellos lugares que simplemente han mantenido las tradiciones? Este hecho desplaza automáticamente tipologías del patrimonio (como es la arquitectura popular) a esas áreas rurales, dejándolas fuera de la muchas de las necesidades actuales.

Recordemos que, a principios del siglo XX, la mayor parte de la población se distribuía en núcleos menores (<10000habitantes), mientras que en las últimas décadas se ha producido un éxodo irrefrenable del campo a la ciudad, tendiendo a una agrupación de la población mundial en grandes ciudades.

Esta obsolescencia (que nos lleva a otros debates) de los pequeños núcleos de población y su entorno natural hace que sean considerados como “tradicionales”, sacándolos de la contemporaneidad cultural y arquitectónica, y estancando sus rasgos identitarios en un pasado a plasmar (que no incorporar). Recordemos, sin ir más lejos, las diferentes acepciones de “tradicional” según el DRAE:

  1. Perteneciente o relativo a la tradición.
  2. Que se transmite por medio de ella.
  3. Que sigue las ideas, normas o costumbres del pasado.

De manera que, si la arquitectura popular se asocia con lo rural, y lo rural a su vez con la tradición, ¿qué diferentes connotaciones encontraremos entre la arquitectura popular urbana y la rural? La arquitectura-tradicional-rural será condenada de dos maneras: suponiéndola parte de una tradición romántica y casi pintoresca, o considerándola un fracaso de la modernidad, por el simple hecho de querer seguir siendo “rural”. La arquitectura-tradicional-urbana será considerada un residuo de lo rural, fuera de lugar en medio de la ciudad que la absorbió, desubicada, y como plato suculento a destruir por el avance de la modernidad y la renovación de las ciudades; futura tumba.

“La esencia del construir es el dejar habitar”. La construcción debe respetar el lugar, el mundo, la tierra donde nuestra determinada forma de pensar tiene sentido, […] Lo que hemos intentado aquí es mostrar cómo el habitar y el construir están estrechamente vinculados con el pensar. Porque, al igual que el pensar, el construir le da apertura al ser, crea un mundo, un espacio habitable, y es en el propio habitar donde se percibe el sentido de este espacio y el pensar acoge e instala al ser. (La Arquitectura de la Memoria. Espacio e Identidad Adolfo Vásquez Rocca, parafraseando a Heidegger,)

Acuñando como el más correcto y perviviente el término “arquitectura popular”, y generando una definición propia sin ánimo de sentenciar, considero ésta como: la arquitectura del pueblo (incluyendo en el concepto “pueblo” las acepciones de la RAE: 3. m. Conjunto de personas de un lugar, región o país / 4. m. Gente común y humilde de una población), libres de doctrinas, sistemas políticos y económicos, o tendencias artísticas y/o culturales impuestos, conformada por un patrimonio tanto tangible como intangible, herencia de una codificación generacional materializada en el paisaje antropizado, urbano o rural, construible, y habitable tanto por el cuerpo como por el pensamiento; mutable a un ritmo independiente de los cambios globales, y con derecho a la contemporaneidad y al futuro.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»preset_0″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0a0a» title_font_size=»16″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Ana Asensio» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecta formada entre Granada, Venecia, Londres, Santiago de Chile y Madrid. Especializada en memoria y arquitectura popular (tesina de investigación, UGR), y Habitabilidad Básica para Asentamientos Humanos Precarios (postgrado UPM), realiza un activismo por investigación, documentalismo, divulgación y acción cultural, especialmente centrada en la experimentación arquitectónica, la cultura contemporánea y el medio rural y marginal. Ana es fundadora de la revista «AAAA magazine» (ISSN 2386-2610) y el sello «Ediciones Mínimas», y cofundadora del colectivo «MAKE» y de «Habita Producciones Documentales»; con ellos ha publicado 3 revistas (Collage, House y White), ha sido organizadora del festival «IFAC» (Almería, 2016), y ha co-dirigido el documental «Habita. Relatos de memoria e independencia» (Cusco, 2017). Eterna nómada, subversiva y aprendiz exigente.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2955,2954,2953,2952,2951,2950″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]