Casa Nucleo / AGA Estudio

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Casa Núcleo» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»AGA Estudio – Venezuela
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]La casa de Aura, Wilder, Moisés y Ángela (la familia Marchán), responde a dos realidades: por una parte a las formas del asentamiento emergente en la periferia de la ciudad de Barquisimeto en Venezuela, donde de manera autogestionada -como muchas otras familias- han resuelto precariamente su hábitat producto de la relación necesidad-determinación (e improvisación); y por otra parte la que atiende a la relación entre lo doméstico y productivo, desde el reconocimiento y estudio de prácticas cotidianas vinculadas a emprendimientos económicos que funcionan en red e incorporan modelos asociativos en la domesticidad al interior de esta comunidad.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Frente a estas dos realidades, el proyecto se plantea como una alternativa que ofrece una mirada como resultado del inventario de comprobaciones del programa “Viviendas Barriales Productivas”, desarrollado e implementado por un colectivo de agentes urbanos del cual formamos parte. Interesados en la posibilidad de generar entornos o protocolos de colectividad que produzcan transformaciones relevantes en el territorio, al tiempo que se da respuesta bajo la premisa de la producción de prototipos transferibles, se evaluaban posibles opciones para la modificación de viviendas estandarizadas bajo la necesidad de reordenar los ambientes y las formas constructivas con capacidad de adaptarse a lugares que no admiten la configuración preestablecida, que preserven estrategias similares al del conjunto de la comunidad y rescaten diversas inteligencias constructivas locales, conforme a una tecnología de lo necesario.

ENTORNO DOMÉSTICO

El proyecto atiende a la actividad productiva a escala familiar, entendida como un recurso local para la producción de alimentos, el conocimiento, la manufactura y los productos sociales en general, asociados a la vivienda como núcleo productivo, lo cual no plantea una novedad, sino una realidad que está cada vez más presente en las ciudades. Viviendas que soportan (mezclan, cruzan) emprendimientos integrados al ensamblaje de lo doméstico, arropando diversas realidades, y performatividades de lo cotidiano.

En función de lo anterior, lo doméstico es capaz de repartirse en un conjunto de fragmentos espaciales y tejidos sociales, que se transforman en el tiempo y que por asociación configuran “el entorno de la domesticidad”, es decir, que no se desarrolla únicamente dentro de los límites de una vivienda estable, como una realidad autónoma y desvinculada del contexto en el que se encuentra. En el caso específico de Aura Marchán, ese entorno doméstico se nutre desde y con su cocina, en una economía barrial no monetarizada, junto a un grupo de vecinos de los 5 sectores del barrio que conforman la comunidad, que cotidianamente se alimentan en su vivienda y que a través de un modelo asociativo de cooperación e intercambio de insumos cultivados y/o adquiridos, se apoyan para mantener sus condiciones de vida. Este tipo de vida doméstica y micropolítica económica posibilita, estimula y desarrolla vínculos productivos como también afectivos.

Barrio Enmanuel “Los Sin Techo”.

PROTOVIVIENDA BARRIAL

La propuesta de vivienda (protovivienda) se gestó diseñando elementos que estimularan la respuesta por parte de la familia Marchán y sus vecinos, para que en lugar de estar organizados en habilitar un entorno de desconexión ante lo colectivo, tuviesen la oportunidad de desplegar su talento a partir de sus prácticas cotidianas, creando módulos de conocimiento, que fuesen transferibles de unos a otros y en el que las personas que participen de ellos, encuentren oportunidades para contribuir a construir y a disputar sus tejidos sociales, y así fomentar asociaciones y utilizaciones compartidas.

La nueva vivienda resulta de un andamiaje de acciones, saberes, procedimientos y tecnologías locales. Un dispositivo autoconstruido colaborativamente entre catorce vecinos, la familia Marchán y nosotros. En una cooperativa de trabajo temporal que gestionó socialmente el conocimiento con el alcance y la capacidad de adaptarse a la realidad de condiciones ya predeterminadas, tanto desde el punto de vista técnico (fabricación húmeda-seca, protocolos administrativos, condiciones operativas, disponibilidades económicas y materiales, ), como comunitario (los casos priorizados, sus demandas, necesidades, aspiraciones, expectativas individuales y de la organización vecinal), características de la vivienda de periferia (el patio, suelo de cultivo), pero también a las propias características del contexto donde se ubica (parcelas irregulares, topografía accidentada).

La nueva vivienda, como sustitución de la anterior, entiende las prexistencias de la organización espacial en función de reeditar nociones de implantación y construcción. Valida y retoma la lógica de topografía «aterrazada» aplicada ahora en distintos niveles, generando un nuevo suelo útil en el mismo espacio disponible, replanteando los protocolos de ocupación del suelo hasta ahora vigentes entre los vecinos, desprendiendo de este proceso un acuerdo actualizado para futuros desarrollos en el sector. Se desarrolla la protovivienda en altura, liberando éste nuevo suelo para su incorporación al interior, el cual es nutrido por irrigación pasiva y retoma (gestiona) las experiencias locales de huerto-jardín cultivable y comestible, al tiempo que incorpora un patio al interior de la casa que organiza la totalidad de los ambientes de la vivienda. Los que están destinados para el descanso y la pernocta se ubican en niveles superiores al de la cocina-comedor, éste último más próximo a la calle y en lo que se pudiera considerar la planta baja. La configuración de los espacios se desarrolla en módulos que permiten la progresividad de la vivienda a través de futuras ampliaciones (que sucederán) como resultado de un proyecto abierto; a partir de esta idea se puede dar origen a más de 10 variaciones de la casa.[/vc_column_text][vc_column_text]   [/vc_column_text][us_separator][vc_column_text]SOPORTE PERFORMATIVO

La casa, y su conjunto de condiciones, nos permitió proponer una respuesta singular e inédita, una solución ajustada al desarrollo de nuevos esquemas de entornos domésticos y viviendas en contextos emergentes, con la intención de explorar modelos que se pongan así mismos en crisis, al tiempo que avala una referencia de fácil reinterpretación y/o reproducción para la comunidad y el resto de sus habitantes.

Esta propuesta responde a dos realidades expuestas y plantea preguntas abiertas ante la realidad de cualquier ciudad: ¿Qué tipos de domesticidad(es) se da hoy en la ciudad? ¿Qué formas de sociabilidad se están desarrollando? ¿Qué potencialidades hay detrás de estas realidades? ¿Qué andamiajes, no solo tipológicos, sino sociales y económicos podrían potencialmente llegar a sugerir nuevos/otros modelos sociales, de barrio, de urbanismo?

La vida doméstica no se desarrolla, al menos desde nuestra experiencia, en una única casa ni en unidades abstractas, sino en toda una asociación de soportes arquitectónicos y urbanísticos. Y es en este punto, en esa potencialidad, desde donde proponemos pensar la construcción del hábitat y el habitar.

Fotografías del proyecto terminado

  

Fotografía de frente de calle

Relación cocina-comedor con patio interior.

Relación habitaciones con patio interior.

[/vc_column_text][vc_column_text]

Obra: Casa Núcleo

Barrio Enmanuel “Los Sin Techo”, Barquisimeto
Lara, Venezuela (2016)

Proyecto: Gabriel Visconti, Alejandro Pantin / Aura, Wilder, Moisés, Ángela (Familia Marchán).
Colaboradores: Stefano Dodero, Michelle Isoldi.
Gestión Vecinal: Constituida por formas de organización y participación social del Barrio Enmanuel (vocerías y comités).
Construcción: Vecinos del sector Los 19 – Barrio Enmanuel.
Soporte Logístico y Financiamiento: Programa Viviendas Barriales Productivas.

Fotografía: Karina Domínguez, María Lennon, Génesis Rodríguez. (2018)

www.aga-estudio.com

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»AGA Estudio» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Equipo que reúne disciplinas del diseño y el fenómeno urbano, como estructura colaborativa que crece o mengua en función de proporcionar alternativas derivadas del conocimiento y la experiencia, enfocados en el desarrollo de líneas de investigación-acción aplicadas a las prácticas humanas, los objetos y el territorio.

Del 2010 a la fecha, han dirigido, diseñado y/o construido espacios públicos, viviendas, equipamientos urbanos, al tiempo que desarrollan piezas, artefactos e instalaciones a partir de dimensiones sociales, económicas, políticas y tecnológicas que integren el arte, la ciencia y la cultura en el desarrollo social y ambiental, a razón del interés en la escala humana.[/mpc_callout][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Reconocimientos 2018″ title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  • XXI Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito – BAQ | Muestra Nacional.
  • Premio Oscar Niemeyer para la Arquitectura Latinoamericana | Finalista.
  • C.A.F. Desarrollo Urbano e Inclusión Social – Concurso Internacional | Premio.
  • Young Architects in Latin America – Y.A.L.A | Premio.
  • XVI Muestra Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia | Muestra Y.A.L.A.

[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»3161,3157,3160,3158,3156,3159,3153,3152,3154,3155″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row]

Repensando el habitat rural / Patricia Pastor y Guillermo Pinto

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Repensando el habitat rural» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Alternativas proyectuales para el desarrollo del Valle del Colca – Anexo de Canocota» font_container=»tag:h3|font_size:30px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:30px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Patricia Pastor y Guillermo Pinto – Perú
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Introducción
El curso de diseño es uno los espacios más importantes para la formación del futuro profesional de la arquitectura, en éste no solo se adiestra al alumno para abordar el desarrollo de proyectos, sino en ejercitar y ampliar su condición crítica y valorativa de la realidad. Para ello el taller se aboca a enfrentar el proceso de diseño de manera más directa con la sociedad, a fin de ampliar no tan solo el conocimiento de ella, sino también a afincar en el alumno su sentido social.
Para el desarrollo del proceso, tanto de investigación y diseño, nos aproximamos al conocimiento del territorio estableciendo un diálogo directo con la comunidad, con el objetivo de descubrir su problemática y nos permita generar soluciones que fomenten su desarrollo.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Estamos conscientes que el estudio con las posibles propuestas estén enfocadas desde nuestra visión de arquitectos, sin embargo estas abren la puerta a otras disciplinas para ampliar dichos estudios con lo más importante -que es- generar soluciones reales por parte de los estudiantes y profesionales de la universidad hacia la construcción del desarrollo regional.
Se presenta entonces una experiencia académica sobre el proyecto urbano arquitectónico que pretende articular las variables disciplinares y extra-disciplinares, que estimulan a los alumnos a reflexionar con profundidad conceptual y rigor sobre la realidad en las que les tocará actuar y en su manifestación física.
Dicho trabajo fue realizado sobre el Centro Poblado de Canocota, anexo de Chivay, ubicado en el Valle del Colca. Ámbito de singular belleza no tan solo por su paisaje natural, sino por la manera que el hombre a través del tiempo fue adaptando el territorio con fines productivos.

Fotografías del poblado de Canocota – Elaboración propia.

¿PORQUÉ ELEGIR CANOCOTA?
Los pueblos del Valle del Colca, presentan una gran diversidad de actividades y configuraciones. Entendiendo el territorio no solamente como el espacio físico, sino también en su dimensión social, es decir, el conjunto de relaciones sociales que producen y manifiestan una identidad con un sentido de apropiación compartido por múltiples actores. Se intuye, por lo tanto, que las intervenciones a proyectar, en cualquier ámbito, debieran poseer una intención determinada, para actores locales que poseen necesidades únicas (Construcción de una visión).
Bajo este enfoque, para efectos del trabajo en el taller de la Cátedra, se propuso el estudio sobre el pueblo de Canocota a partir de una evaluación integral de los poblados del Valle del Colca, donde se detectan espacios representativos de la problemática que aqueja al hábitat rural; planteando al taller la premisa de que en una sociedad de escasos recursos materiales y consecuentemente con mayores dificultades sociales se debe pensar, reflexionar e innovar más, entendiendo que esta acción es la única posibilidad de revertir esta condición de vulnerabilidad.

REFERENCIAS:
La actividad turística en el Valle ha ido incrementándose estos últimos años, dada su dinámica se constituye en una actividad económica generadora de recursos con gran impacto social y cultural. Diversos autores de estudios sobre los efectos del turismo en las sociedades anfitrionas manifiestan que esta es una expresión de valores como la libertad y la creatividad, y que promueve la comunicación entre los pueblos y su desarrollo, pero por otro lado están los que consideran que trae más problemas de carácter cultural a las sociedades anfitrionas.
Dicho postulado se reafirmó en la visita general que se realizó con el taller a la mayoría de pueblos que conforman el Valle, dado que la utilización de los recursos generados por esta actividad, en su mayoría no está direccionados hacia el logro del desarrollo sostenible y equitativo del ámbito en general. Ello está generando un desarrollo desigual, en muchos casos acrecentando la pobreza de las comunidades, generando cambios desde la conducta, las relaciones familiares, la economía de la población en deterioro, pérdida de su identidad y cultura de manera progresiva.
Si bien es cierto que el gobierno Regional y local están apoyando iniciativas de diversa índole, principalmente siempre están abocadas a la actividad turística (turismo vivencial y nuevos negocios de turismo, etc.) generando que la actividad turística vaya creciendo y en muchos casos fomentando la informalidad de actividades directamente ligadas a este a este rubro (transporte, agencias de turismo, comercio, etc.). A esta problemática, se suma la legislación existente que no se aplica en su verdadera dimensión y no siempre es compatible con la realidad singular que cualifica el territorio del Colca, desarrollando muchas veces programas que van en deterioro de preservar el entorno cultural y medioambiental del territorio.

Fotografías Del Valle del Colca – Elaboración propia.

DESAFÍOS:
El Centro poblado de Canocota, se encuentra ubicado en la margen izquierda del rio Colca, aproximadamente a veinte minutos de Chivay. Es un pueblos cuyo acceso está alejado de la vía que une al resto de pueblos, condición que lo ha excluido del circuito turístico que normalmente se realiza en el Valle, sumiendo a la población en una constante congoja debido que se ven ajenos al goce directo de los recursos económicos que podrían generar con la visita constante de la afluencia turística.
Canocota política y administrativamente es un anexo del Distrito de Chivay, por lo que sus autoridades no administran sus recursos económicos, dependiendo para la realización de proyectos y programas de las decisiones del Distrito de Chivay.
Asimismo, hay que manifestar que su población está decreciendo (en la actualidad cuenta con 164 habitantes), debido principalmente a la falta de oportunidades que el pueblo ofrece, tendencia que se denota en la poca presencia de jóvenes y niños, estando constituida en su mayoría por una población envejecida. De igual manera las aspiraciones de los niños no están ligadas a la actividad que actualmente sustenta a la población como es la agricultura.
Cuenta con equipamientos de salud y educación (inicial y primaria), más no secundaria, haciendo que la población joven migre a otros espacios cercanos para que le puedan brindar este servicio (principalmente Chivay y Tisco).
En relación a su base económica – productiva es la agropecuaria- ésta se desarrolla principalmente de forma familiar y su nivel de producción en gran medida es de subsistencia. Esta forma de afrontar su economía denota la pérdida del sentido de comunidad, factor básico para la realización de todo proyecto que pretenda desarrollarse.
Como se observa; este contexto de vulnerabilidad se encuentra ligado a diversos factores: culturales, políticos, económicos y espaciales que junto a las relaciones de sus actores conforman este hábitat. Por lo cual “El desarrollo rural” debe ser entendido como un proceso de cambio, una construcción social encaminada a nivelar el crecimiento económico-productivo, en un contexto de igualdad de oportunidades, que orienten las decisiones de las autoridades y la población en relación a la ocupación y uso del territorio, favoreciendo el aprovechamiento de los recursos físicos y naturales de manera sostenible.

ESTRATEGIAS:
Entender al poblado de Canocota como objeto de estudio en tanto máxima manifestación cultural de una sociedad en un tiempo y espacio determinado es el punto de partida del trabajo en el taller, sitio en el que se han de investigar y vivenciar los alcances disciplinares mediante la construcción colectiva de conocimiento, la cual ofrece resultados de gran riqueza en general, superior siempre respecto de la producción individual.
Es en este contexto que la investigación se abordará desde la observación, descripción y análisis de la situación actual del pueblo de Canocota, centrando y acotando el tema a desarrollar: Alternativas para su desarrollo, con el fin de proponer intervenciones programáticas y proyectuales.
Se utilizarán técnicas de recolección de datos correspondientes a información primaria (observación directa), fuentes secundarias (revisión y análisis bibliográfico) y entrevistas a actores relevantes, para un posterior análisis de éstos.
El desarrollo y programación de esta metodología, si bien poseen un esbozo inicial, puede estar sujeta a variaciones de acuerdo a la información que se vaya recogiendo, a medida que se profundiza el conocimiento del problema.
De este modo el planteamiento del problema se delimita en dimensiones de análisis: una dimensión socio cultural (construyendo la visión), político económica (reactivando la economía) y otra físico espacial (reconocimiento de actividades y espacios). Esta delimitación sobre el caso de estudio, junto a la obtención de fuentes primarias y secundarias, permitirá tener en conocimiento el marco conceptual a emplear donde se desenvolverá la investigación.
Es preciso aclarar que los paneles presentados constituyen un resumen de lo actuado en el taller. Este nace, en primer lugar de la elaboración grupal, para luego ser socializado y construir cada etapa de manera conjunta. Es así que los datos y esquemas de las conclusiones generales presentados son un escueto resumen de lo realizado en el taller.

1. CONSTRUYENDO LA VISIÓN
Fue un trabajo conjunto, entre la comunidad y los estudiantes; el cual permitió definir su problemática presente y expectativas futuras.

Fotografías del taller en la comunidad de Canocota – Elaboración propia.

A partir de ello, el trabajo del taller se realizó identificando los temas y dimensiones generales así como las variables de estudio que definieron a cada una de ellas. Las cuales a partir de un análisis FODA se reconocieron principalmente las debilidades y potencialidades, representados en diagramas que no solo puedan verse como secuencias lineales, sino reconociendo su relación entre ellas.

Panel Grupo 6.Taller 7C 2018. – Elaboración Propia.

Identificada esta problemática, se construyó la visión del poblado siendo éste:
“Canocota modelo comunitario, para la exploración natural, emprendimiento y vivencia tradicional, basado en la producción agropecuaria sustentable”.

La visión, dio paso a la construcción de lineamientos y estrategias que facilitarían el desarrollo de nuestro actuar proyectual.

Panel Grupo 5. Taller 7C 2018 – Elaboración propia.

2. REACTIVANDO LA ECONOMÍA
El trabajo en taller, no solo incluyen aptitudes teóricas, sino también definen el pensamiento, el carácter, los valores y el buen manejo de las situaciones problemáticas.
Esta etapa fue fundamental en el aprendizaje integral del alumno, permitieron descubrir que el arquitecto puede ser un gestor de ideas más allá de las formas, que como en este caso, era necesario sustentarlas en un desarrollo económico, sino estas no cabrían dentro de la realidad.
Las propuestas económicas se constituirían en un eje transversal, las cuales posibilitarían, a medida que estas fueran incorporándose en la comunidad, también los proyectos propuestos, los cuales se desarrollarían también por etapas.

3. RECONOCIENDO ACTIVIDADES + ESPACIOS
La siguiente fase presenta tres niveles de acercamiento hasta el desarrollo de propuestas arquitectónicas, todas ellas nacidas de preguntas en relación a cada uno de estos niveles de actuación:
a) El Territorio y el Sitio
b) El sitio: los flujos / las Actividades + Espacios = programa
c) Propuestas

a) EL TERRITORIO + SITIO:
¿Cómo integrar Canocota al sistema territorial macro?
Si bien las condiciones de ubicación dentro de la dinámica turística (bajo los criterios de flujos y articulación) son desfavorables para el poblado, se partió de entender que los flujos no solo se generan entre puntos de partida y de llegada, sino también entre los intermedios, estos últimos son los que en un territorio son capaces de ofertar la variedad, alternativas distintas y distinción al recorrido.

Operaciones:
Para ello Canocota se reconoció como parte de este sistema intermedio menor, como un sub-centro de actividades de desarrollo social-económico concentrado al interior del poblado y no necesariamente dependiente de la actividad turística. Constituyéndose en una alternativa de desarrollo y posible modelo diferenciado no dependiente de factores exógenos.
La articulación del poblado se ha concebido a partir de dos vías (líneas) que se concentran en un punto.
Las líneas concebidas, son las vías de diferente carácter: la primera, tangencial al circuito turístico que vincula a los poblados del Valle del Colca en la margen derecha del rio. La segunda vía, nacida de la recuperación de un camino ancestral (inca) que vincula puntos de interés turístico como La Calera (baños termales) y el centro administrativo principal del valle que es Chivay; de esta manera se ampliarían las posibilidades de articulación al sistema mayor y estableciendo alternativas de ingreso y salida indistintas «input/output».

b) EL SITIO
LOS FLUJOS: ¿Cómo articular los flujos y aprovechar sus potencialidades?
El poblado de Canocota está organizado a lo largo de una vía principal; las actividades y equipamientos se distribuyen a lo largo de ésta. Así mismo, se identifica una segunda vía que discurre paralela a la principal; teniendo su inicio y final en espacios de contacto localizados en los dos extremos del pueblo.

Operaciones:
Bajo estas consideraciones la articulación interna del poblado se realizó bajo los siguientes criterios:
⦁ Ampliar el sistema de flujos, reconociendo su carácter y rol urbano dentro de un plan integral para la localización de actividades afines con su naturaleza.
⦁ Establecer un sistema abierto de relación con su entorno, sea éste visual y/o espacial dependiendo del sector a intervenir.

La propuesta se tradujo en una ampliación del sistema de articulación a partir de su definición conceptual de sus límites (bordes), posibilitando el intercambio de flujos, relaciones internas y en su conjunto (un sistema abierto). A partir de este borde no solo se abriría el sistema a su entorno, sino que también se potenciarían los flujos en el sentido transversal pre – existentes con la incorporación de actividades.

LAS ACTIVIDADES + ESPACIOS = PROGRAMA:
¿Qué nuevas estructuras programáticas y espaciales pueden activar a Canocota a fin de lograr su desarrollo sustentable?
Esta es la pregunta que nos reafirmó que la arquitectura se debe entender desde un punto de vista sistémico; y esta debe traducirse de igual manera como actividades y espacios a fin de reconocer a «la arquitectura» como un mediador potencial de desarrollo social.

Operaciones:
La propuesta integral desarrolla bajo la idea de intervenir en sectores clave (forma puntual), de diversa condición, que aun siendo de programa variado estos deben favorecer y ampliar las relaciones sociales y estas con el territorio. El reto a lograr era superar los viejos conceptos de desarrollo jerárquico y mono-funcionales, hacia una lógica de programar y proyectar espacios flexibles, diversos y diversificados, cohesivos socialmente y estas con el contexto.

Bajo estas condiciones las actividades deberán tener principalmente una vocación comunal, principalmente de servicio para el poblador residente por lo que ha sido imposible generar actividades y espacios estables (mono-funcionales). En la mayoría de programas de servicio al usuario temporal (dependiendo de su naturaleza), contiene en mayor o menor intensidad actividades de servicio comunal, es decir nunca dejarán de funcionar ya que no debe existir dependencia del usuario temporal.
Asimismo, el desarrollo espacial de las unidades programáticas, contienen espacios de convergencia e integración social entre la comunidad y también con los visitantes, pero ante todo se buscó establecer vínculos con el paisaje circundante.

c) PROPUESTAS
Corresponde a la etapa final, en ella el alumno, en base a premisas y condiciones de diseño generales, esboza premisas y un programa de actividades y espacios en relación a su idea.

Propuesta general de Actividades.
Los proyectos desarrollados son producto del aporte de cada grupo, incorporados en un solo planteamiento (Master Plan), evaluados y validados de manera conjunta.
Cada proyecto sumó a resolver de manera integral la propuesta al afrontar temáticas de variada naturaleza, apelando a la diversidad programática y la diversificación de las mismas; entendiendo que a partir de ello se puede lograr un desarrollo equilibrado y sustentable en diálogo directo con su territorio.

[/vc_column_text][us_separator][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Equipo del Taller de Diseño Arquitectonico 7C 2018″ title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Docentes:
Arq. Patricia Pastor Sánchez
Arq. Guillermo Pinto Rojas

Alumnos:
Cáceres Huayapa, Evelyn Geraldine
Ccallo Mamani, Pablo
Ccosi Espinoza, Liz Loren
Ccuno Flores, Max Hober
Chambi Basconsuelos, Alexander Erick
Condori Huisacayna, Rodrigo Eggan
Condori Rivera, Cecilia Rocío
Esquivel Meza, Erika Alejandrina
Flores Márquez, Tania Marisol
Flores Pérez, Karina Carol
Gallegos Begazo, Darwin
Gómez Fuentes, Estefany Garlet
Huamaní Sauañe, Jerson Eduardo
Jucharo Suni, Ivan
Lizárraga Céspedes, Gabriela Medalid
López Chinchayan, José Orlando
Luna Zambrano, Saulo Daniel
Manrique Postigo, Gabriel
Mendoza Salazar, Luis Martin
Millones Villanueva, Renata
Motta Condori, Renato Álvaro
Pinto Enriquez, Úrsula Estefany
Puma Huahuasonco, Christopher
Quispe Calla, Julio Mijaíl
Quispe Quispe, José Leoncio
Quispe Vargas, Ángela Sthefany
Ramos Toledo, Ernesto Darnel
Ticona Cruz, Margoth
Tinta Duran, David[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Guillermo Arturo Pinto Rojas» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecto por la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa UNSA – 2009. Estudios concluídos de la Maestría en Diseño Arquitectónico Avanzado de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU-UBA), mediante la Beca Presidente de la República del PRONABEC 2015-2016. Diplomado en Gestión, Evaluación y Estudios de Impacto Ambiental por la Universidad Nacional Federico Villareal 2013 y estudios en Diseño Geométrico Vial Urbano por el Instituto de la Construcción y la Gerencia 2013. Docente contratado en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo – UNSA 2018. Arquitecto Proyectista en el Gobierno Regional de Arequipa 2009-2013. Primer Puesto en la XVIII Bienal de Arquitectura Peruana en el 2018, categoría Proyectos estudiantiles a nivel de diseño arquitectónico y urbano territoriales en general. Finalista en el Concurso de Diseño Continente y Contenido organizado por la Embajada de Brasil en Lima – Perú 2014. Segundo lugar en el Concurso Internacional Paisajístico Profesional Central Park organizado por Arkitectum, Lima – Perú 2011. Reconocimiento Profesional otorgado por Colegio de Arquitectos del Perú – Regional Arequipa 2011. CAP 12311[/mpc_callout][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Patricia Mercedes Pastor Sánchez» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecta, con experiencia profesional independiente como arquitecto diseñador en vivienda y habilitaciones urbanas. Con estudios concluidos de Maestría en Renovación Urbana. Es docente nombrado, categoría de Asociado en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo – UNSA en los cursos de Diseño Arquitectónico e Historia de la arquitectura Peruana. Ha sido miembro editor de revistas, entre ellas la primera revista de la Facultad de Arquitectura y urbanismo – UNSA e INFO CAP Regional Arequipa. Ha participado como expositor, ponente en conferencias e integrado comisiones para la organización de seminarios, conferencias a nivel local, nacional e internacional y otros relacionados con el ejercicio profesional de nivel superior. Asimismo es ganadora de concursos relacionados al diseño publicitario a nivel local y nacional. En relación a su actuar profesional ganadora en primer puesto del VIII Concurso de Proyectos de Titulación Banco Wiese Sudameris. 2004, Primer Puesto para la Sede de la UNSA en Camaná – Arequipa, Concurso interno de anteproyectos de arquitectura para las sedes de la U.N.S.A de Arequipa 2016, Primer Puesto en la XVIII Bienal de Arquitectura Peruana en el 2018, categoría Proyectos estudiantiles a nivel de diseño arquitectónico y urbano territoriales en general. CAP 7839[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»3129,3133,3132,3131,3130,3128,3127,3126,3125,3124,3123,3122,3121,3120,3119,3118,3117,3116,3115,3114,3113,3112″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row]

Habitar las Alturas / Marcello Berolatti

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Habitar las Alturas» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Marcello Berolatti – Arquitecto – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Abstract

Las condiciones del «habitar» no solo dependen del medio físico en el que uno se encuentra, depende también de la cultura de las personas que moran en este mundo, de la manera que se apropian del lugar, domestican sus casas y las convierten en hogares.

El presente artículo tiene como fin tratar de explicar las condicionantes que nos llevaron a proponer una vivienda para pastores alpaqueros alto andinos en la provincia de Melgar en Puno, Perú (a más de 4000 m.s.n.m.) y de cómo se llegó a proponer un patrón de vivienda existente con mucha historia en nuestra cultura andina.

Este proyecto fue por encargo de una empresa privada que se dedica a la industrialización de la fibra de alpaca, animales criados y cuidados por estos pastores alto andinos que viven en condiciones de extrema pobreza.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]La imagen inicial

Unas bellísimas pampas altiplánicas llenas de pastizales y pajas de puna se convierten en montes tapizados por la misma textura dorada al sol; en medio de estos tapices, rompen a la luz unos montículos rocosos como una muestra terca y presente de antiguas formaciones ígneas, todo cubierto de un cielo azul tan intenso como solo puede ser apreciado a 4000 m.s.n.m., una atmósfera clarísima y transparente que hace parecer todo muy cercano, algo simplemente imposible en nuestras ciudades. Tan pronto nos acercamos al fundo,  unos lejanos rebaños de alpacas nos recordaban que no estábamos en otra dimensión.

Estos paisajes no me son desconocidos,  yo viví en la ciudad de Puno desde muy pequeño hasta mi adolescencia. Digo esto porque además del impacto que causaron en mi estos increíbles territorios, la nostalgia y añoranza asomaban a mi mente con los recuerdos de mis paseos de niñez.

El gran contraste, la fuerte experiencia traumática por decir lo menos, fue cuando me llevaron a ver el ámbito donde se construirían las viviendas, pregunté dónde es que los pastores en cuestión vivían en ese momento. Ya me habían adelantado algo: «las condiciones de la vida de los pastores eran realmente rudas y precarias», pero creo que nadie hubiese sido capaz de graficar la situación que las fotografías que adjunto intentan explicar. Visité tres ejemplos de donde pernoctan los pastores, desgraciadamente no puedo encontrar otra palabra que describa de manera más amable los ¨lugares¨ donde pasaban la noche (muchos lo siguen haciendo). El primero que visitamos era solo una cobertura de paja sobre unas cuantas ramas, sus dimensiones apenas superan las de una carpa de montaña, el piso semienterrado (más o menos 50 centímetros) de tierra y una tarima de 40 centímetros de alto, todo con evidentes muestras de humedad. El segundo caso era un pircado de piedras de medidas similares al primero y con cobertura de paja, rústicamente forrado en plástico por el interior con la inocente intención de tapar el viento helado que pasa por las ranuras que dejan las piedras entre si. El tercer caso era un conjunto de tres recintos separados, cada uno de metro y medio de ancho por dos metros de largo, formando un espacio abierto central, los recintos hechos de adobe con cobertura de paja, dentro de su precariedad, parecía ser los que mejores condiciones tenían, un recinto estaba dedicado a depósito de los enseres propios de la actividad pastoril, el segundo usado de cocina y el tercero usado de dormitorio solo que la puerta era una hojalata hecha de un viejo cilindro aplanado, los otros dos recintos tenían puertas hechas de ramitas amarradas y empastadas con una argamasa hecha de heces de alpaca.

Imagen de «Chaguas» en el altiplano andino

Entonces, no había manera de llamar a estas precarias construcciones casas, viviendas, ni menos hogares. El tema es más álgido aún, los inversionistas, los promotores, los arquitectos, vivimos en un mundo de cultura occidental, que por definición tenemos una visión del mundo ¨antropo-centrista¨, basada en la persona, en el ser, todo gira en torno del individuo, a una ordenación del mundo basada en la propiedad privada, apuntado al individuo (solitario) y ¨arrojado¨ al mundo que tiene un tiempo lineal e irrepetible, con la única certeza de la muerte. El habitante andino tiene una visión del mundo ¨cosmo-centrista¨, basada en ser y sentirse parte de un todo; él y el mundo son uno solo, se entiende en común unidad con el territorio, con el clima, con sus animales y sobre todo con su familia. Recordemos que el núcleo social fue el Ayllu. Debido a la poca relación del ámbito rural, y sobre todo en zona de altura, con la cultura occidental, es que me atrevo a afirmar que esta visión del mundo todavía persiste en nuestros días, tal como lo pudimos observar más tarde durante nuestras pesquisas en Puno.

Como consecuencia de todo esto, la familia se desintegra, los hijos van a los pueblos más cercanos donde alquilan (habitualmente) un cuarto o una casita en el mejor de los casos, la madre está siempre dividida entre atender a los hijos y laborar con el pastor en los quehaceres que haga falta. El resultado final es que los hijos pasan mucho tiempo solos, el pastor también y la madre con el stress de no saber dónde establecerse, es fácil entonces esperar que toda la familia presione al pastor a dejar el campo y buscar un trabajo muchas veces mal pagado en los pueblos o ciudades intermedias.

Sin embargo el dejar a sus animales siempre es una decisión muy dura de tomar, la relación del hombre andino con sus animales es muy fuerte, no son vistos como en el mundo occidental como una inversión que debe rendir frutos, son vistos más bien como parte de su mundo, parte de su familia y su cosmos. No encuentro forma de explicar la relación que tienen estos pastores con el paisaje, ellos le suelen llamar la estancia, término muy común en América latina que expresa una hacienda principalmente para la cría de animales. Término que me trae recuerdos de mi infancia cuando los hombres o mujeres del campo decían que se iban a sus estancias a ver sus ¨animalitos y a su chacrita¨, estos necesitaban de su compañía y cuidados, en este constante diminutivo está también la impronta del cariño y su relación más que afectiva entre su ser y el cosmos.

El Encargo Arquitectónico

El encargo de los promotores era brindar una «vivienda digna» a los pastores alpaqueros para que conserven la unidad familiar y no tengan la necesidad de abandonar el oficio y por ende el abastecimiento de la fibra para la industria a la que representaban. Estaba claro para todos que no podía ser un prototipo urbano ni occidental, tenía que ser una vivienda que se adapte a las costumbres, necesidades y forma de ser del hombre rural.

Las reflexiones previas

Me dediqué entonces a viajar al lugar donde se debería asentar el primer prototipo. Ya describí mi impresión del mismo, ahora trataba de racionalizar mis emociones e impresiones. En mi quehacer arquitectónico adquirí bastante experiencia en el ámbito rural. Mi caminar por los pequeños poblados del Altiplano puneño viene desde 1985 cuando hice un levantamiento topográfico en una comunidad en las cercanías de Yunguyo. En 1986 participé en un programa público para llevar trabajo a estos lugares -que hasta entonces estaban olvidados por el estado y el terrorismo de esos años hacía escarnio especialmente en estos lugares-. Fué entonces cuando tuve la oportunidad de construir 16 postas médicas en adobe en el altiplano, desde la frontera con Bolivia por Desaguadero, al sur del departamento, hasta Huancané al norte de Puno, casi todos en el ámbito rural.

Me enamoré de los materiales usados en estos lugares, el adobe, la piedra, las magníficas coberturas de paja, de cómo manejan estos materiales, cómo construían sus casas, el apoyo mutuo -aprendido en los cursos de historia en el colegio-, de cómo la gente pagaba la tierra con sangre de alpaca y enterraban una ofrenda (generalmente un feto de alpaca) al hacer las zanjas para los cimientos, en una ceremonia de mucha espiritualidad. La organización de las comunidades campesinas, es aleccionadora, sus asambleas, si bien es cierto que pueden ser muy intensas, nunca terminan sino hasta llegar a los consensos; aprendí de primera mano lo que significa la comunidad, el bien común y el verdadero sentido del servicio, temas muy manoseados pero muy poco practicados en nuestra civilización occidental.

¿De dónde llegan esas admirables costumbres?, ¿dónde aprendieron la tolerancia, el sentido del bien común, la ayuda mutua, etc.?. Lógicamente que no era en las escuelas de la ciudad (en las comunidades no suele haber escuelas). Se conservaban a través de valores culturales ancestrales, prehispánicos, este fue el punto de partida para descifrar el problema.

Ya desde pequeño -sin saberlo aún- pude experimentar la organización de la vivienda rural, un patio central, rodeado solo por tres lados. El cuarto, un muro bajo que ayuda a definir la intimidad del patio pero que permite la contemplación del paisaje. Para mi era natural, así es como se debería vivir en el campo. Ya mucho después, siendo estudiante de arquitectura, me enteré que este tipo de vivienda no era otra cosa que la Kancha Andina, una tipología arquitectónica prehispánica que los estudios remontan hasta la época Wari.

La Kancha Andina

Es una unidad arquitectónica que consta de dos, tres, o cuatro recintos separados y que se ubican alrededor de un espacio central dejando las esquinas abiertas pero cercadas de manera perimetral dejando pequeños espacios esquinados entre recinto y recinto. Este modelo es sumamente versátil, porque puede ir aumentando su escala y formar centros de mucha importancia como el Cori-Kancha, con más de cuatro recintos. En escalas más domésticas se repite formando manzanas como en Pikillacta (Cultura Wari) o en Ollantaytambo usado para formar, templos, palacios, o una simple unidad de vivienda. Los usos que se dan a estos recintos suele ser de depósito y de dormitorio, utilizando el espacio abierto para el resto de actividades, de acuerdo al uso que se le dé al conjunto.

Imagen Isométrica de la reconstrucción de la manzana 7 de Ollantaytambo, con las Kancha sin techo.
Figura redibujada (Autor: Fernando Cuzziramos.) en base al dibujo original extraído del libro “ARQUITECTURA Y CONSTRUCCIÓN INCAS EN OLLANTAYTAMBO” De Jean-Pierre Protzen. Fondo editorial PUCP, Lima 2005.

La búsqueda de vestigios

Como había comentado líneas arriba, yo conocía en primera persona estas viviendas, la había visto en el campo, en los pequeños centros poblados y en las conformaciones iniciales de la periferia de las ciudades intermedias. La pregunta era si se seguía usando esta tipología. Me puse a navegar entonces en el Google Earth, en las inmediaciones del lago Titicaca que era donde mis recuerdos me remitían y grande fue mi sorpresa cuando encontré que hasta hoy día están presentes y por el color de las coberturas (calamina generalmente), se podía deducir que muchas eran nuevas.

Imagen de agrupación de Kancha, comunidad campesina Huerta Huaraya, Puno. Imagen: Google Earth.

Persiste (de manera documentada) todavía el uso en las inmediaciones de Ayaviri, Huancané, Lampa, San Román, Puno y Ácora. Todas ellas en pleno uso, algunas deterioradas, otras con muy buen mantenimiento y otras recién construidas: los usos que encontré fueron en todos los casos de vivienda, pero en tres ubicaciones diferenciadas: en la periferia de pequeños centros poblados, en el ámbito rural es zonas agrícolas y algunas más precarias (principalmente de piedra) en las zonas altas, casi todas por encimas de los 4,000 m.s.n.m. en zonas alpaqueras.

Vestigios de vivienda en forma de Kancha Andina.

La propuesta

No es difícil suponer que la propuesta al final fué la aplicación de esta tipología, ya ensayada y repetida desde tiempos pretéritos. Lo único que hicimos fue adaptar la tipología a las nuevas prestaciones de confort climático, acceso a servicios, como la luz eléctrica, el agua corriente, el desagüe, etc.

Los usos fueron dados producto de conversaciones con los promotores y los beneficiarios del proyecto prototípico; el resultado también era el que se esperaba: un recinto para uso de habitación, otro para uso de depósito y el último (el central) como cocina, comedor y baño.

Vista de Planta del prototipo de vivienda con el modelo de Kancha Andina.Corte transversal del prototipo de vivienda con el modelo de Kancha Andina.

Los logros y aprendizajes

El primer logro es que la familia está ahora reunida con mejores condiciones de vida que en los pueblos pequeños, bajo un techo de calamina; tienen una cama tibia, una habitación abrigada, la compañía de la familia, los hijos llegan de la escuela casi al mismo tiempo que los pastores con sus animales, los niños tienen en el espacio abierto de la cancha para jugar con las mascotas, etc.

Imagen del modelo construido.

Una vivienda que está siendo replicada tanto por los mismos promotores, como por los pastores de zonas vecinas. Además que otras empresas que desean invertir en Puno, usan este modelo como apoyo al poblador rural en sus procesos de consulta popular, lo demuestran los grupos de personas que visitan los modelos ya construidos y en uso. El proyecto fue presentado y donado al PNVR (Programa Nacional de Vivienda Rural) del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento del Perú.

Cuando te paras en este ¨patio central¨, en la Kancha Andina, (en cualquiera) dentro del ámbito rural, tienes un sin fin de emociones, primero el silencio propiciado por la reunión de los tres recintos hacen que el viento sople suavemente en los techos de paja y ese sonido casi arrullador sea el que acompañe el atardecer. La relación con toda la naturaleza y la contemplación del paisaje desde la protección de este espacio abierto pero íntimo, hace que te sientas parte del todo, no eres el centro, eres solo parte y eso te llena de serenidad. Este espacio abierto es el espacio social y de trabajo, allí es donde se hacen los hilados, las mantas, donde se reparan los aparejos, donde juegan los hijos protegidos de la inmensidad del paisaje. En suma, es un pedazo de territorio traído a la escala del ser humano, estás allí (en el cosmos), pero estás en la intimidad de tu hogar.

Imagen del modelo construido en su entorno.

De esta experiencia aprendí que el arquitecto no es el creador, es el que tiene que descubrir lo que la gente y el territorio necesitan, ordenando los espacios que les permitan vivir en armonía.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Marcello Berolatti de La Cuba» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecto principal del estudio ¨BEROLATTI  Arquitectos Contratistas Generales E.I.R.L.¨, con oficina en la Ciudad de Arequipa en Perú. Ha recibido diferentes premios a nivel local y nacional, entre ellos el primer premio Educación y Salud Macro Región Sur, en la XV Bienal de Arquitectura Peruana y en Junio del 2016 el reconocimiento otorgado por el Colegio de Arquitectos del Perú (CAP) “Por su destacada trayectoria como profesional de arquitectura, educador y gremialista y sus aportes en el desarrollo de la arquitectura arequipeña”

Docente universitario desde 1989, en diferentes casas de estudio:

  • Instituto Superior Thomas Jefferson (de 1989 al 1996).
  • Universidad Nacional de San Agustín Arequipa (de 1997 al 2002).
  • Profesor invitado por FLACAM (Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales, cátedra de la UNESCO en desarrollo sustentable) La Plata, Argentina (2004).
  • Universidad Católica de Santa María Arequipa (desde 2002 a la fecha)

Estudios de Pre-grado:

  • Arquitectura en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA).
  • Construcciones y Topografía en la Escuela Superior de Educación Superior (ESEP) Pedro P. Diaz Arequipa y José Antonio Encinas en Puno.

Estudios de Post Grado:

  • Estudios de Maestría en ¨Planeamiento y Gestión Urbano Ambiental¨ en la UNSA Arequipa.
  • Estudios de Maestría en ¨Desarrollo Sustentable¨ en el FLACAM (Cátedra de la UNESCO en desarrollo sustentable) Universidad de Lanús, Argentina.
  • Estudios de Maestría en ¨Proyectación, Construcción y Gestión de la Vivienda Colectiva¨ en la UCSM de Arequipa.

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Acerca del conjunto de viviendas PRO.CRE.AR / MSGSSS

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» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Este proyecto surge de retomar la idea del proyecto Torres en La Boca, de los arquitectos Justo Solsona, Josefa Santos, Gian Peani, y Ernesto Katzenstein (con la estructura de Ing. Gallo) del año 1956. Proyecto ganador de un concurso nacional para la construcción de 300 viviendas en La Boca nunca realizado. La idea principal de aquellos edificios, de concepción metabolista, era el apilamiento de cajas alternadas piso a piso que propongan una tipología de vivienda con terrazas en esquina, cosa que permita una visión panorámica del puerto y la ciudad.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]La continuidad de las ideas.
Por: Gustavo Alonso Serafín.

Este texto ha sido publicado originalmente en la revista Summa+, en el número 162, correspondiente al mes de febrero de 2018. Agradecemos a sus editores por permitir su reproducción en este medio.

Se ha finalizado recientemente un conjunto de viviendas realizado dentro del Programa de Crédito Argentino del Bicentenario (PRO.CRE.AR), cuyo encargo fue obtenido por el estudio de Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona y Sallaberry mediante un concurso público en el marco de dicho programa.

Ubicado en la zona de la Estación Buenos Aires en Barracas, el proyecto cuenta con dos torres de viviendas, un bloque horizontal de menor altura con vivienda y comercio en planta baja. Respondiendo a las exigencias establecidas de contar con el número determinado de unidades y equipamiento tal como lo solicitaban las bases. Sin embargo, en el difuso margen de libertad que existe entre un programa de necesidades expresado en unidades y metros cuadrados (además, claro está, en costo económico por superficie) y la materialización del proyecto definitivo, es donde la capacidad del arquitecto de insertar sus propios temas de interés entra en juego, es en este punto donde este proyecto adquiere su singularidad al continuar una línea de indagación arquitectónica local, en torno a la formulación de un ambiente doméstico adecuado que recorre gran parte del siglo pasado.

Según la memoria de sus autores, el conjunto retoma la idea del proyecto Torres en La Boca, que el Grupo de Arquitectura y Planeamiento elaboró en el año 1956 para un concurso del Banco Hipotecario Nacional con el fin de construir trescientas viviendas en la Boca, que resultó ganador y fue construido solo hasta las bases, quedando luego trunco. Sin embargo, las articulaciones espaciales planteadas en la propuesta fueron suficientemente contundentes, no solo para ser revisitadas en la propuesta contemporánea, sino que también abrieron el juego a otras exploraciones sucedidas desde que fue enunciada.

El “Grupo de Arquitectura y Planeamiento”(GAP) conformado en 1955 por Ernesto Katzenstein, Eduardo Bell, Gregorio Laferrere, Gian Peani, Josefina Santos y Justo Solsona, siendo estos aún estudiantes de arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, fue la plataforma mediante la cual sus integrantes comenzaron a elaborar algunas de sus primeras propuestas profesionales, marcadas tanto por sus intereses académicos, su formación y cierto idealismo de juventud, sin que ello implicara menor rigor de pensamiento. En palabras de Solsona: “Nosotros como grupo de jóvenes no teníamos el nivel intelectual para poder producir ideas arquitectónicas desde la teoría y el discurso. Seguramente nos era más fácil poner en crisis o llevar a un límite ideas arquitectónicas ya reconocidas y verlas con otra mirada, sacar de ellas otro tipo de edificios”. [1] En los poco más de diez años que estuvo activo, el grupo fue variando su conformación, permitiendo el recambio de sus integrantes, manteniendo un núcleo principal con Katzenstein, Peani, Santos y Solsona hasta su disolución en el año 1966 debido en parte a un extenso viaje que realiza Katzenstein con la oportunidad de Santos y Solsona de integrar un nuevo equipo de trabajo junto al cual aún hoy continúan en actividad.

Es desde el GAP que ellos cuatro, junto a la asesoría estructural del ingeniero Atilio Gallo, desarrollaron el proyecto ganador de La Boca, presentando además propuestas para otros concursos, también de gran relevancia como la urbanización de Villa Caraza, la Iglesia en Venado Tuerto o la Biblioteca Nacional, realizados con distintos colaboradores, esto les permitió situarse en un lugar destacado tanto entre los arquitectos de su generación como entre los profesionales ya establecidos.

Para indagar en el significado al que refiere el considerar con otra mirada ideas ya establecidas o llevar al límite ideas arquitectónicas ya reconocidas, se debe indagar en las particularidades que presentaba el proyecto. Debido a la densidad de viviendas estipuladas para un terreno acotado de doble frente, se decidió un planteo en tres torres. Cada una de las torres consistía en un volumen de veinticinco pisos de altura, con una distribución de cuatro unidades por planta (una para cada esquina) en forma de cruz, alrededor de un núcleo central de circulaciones verticales, dos de ellas conteniendo viviendas de dos dormitorios y la tercera de tres dormitorios. Si bien la torre de viviendas en altura era una solución poco frecuente en aquel momento y que solo incipientemente ganaba protagonismo, es en otros aspectos en los que se destaca la audacia de la propuesta.

Concebida para ser materializada en hormigón armado, la estructura presentaba un planteo inusitado aun en parámetros actuales: cuatro pares de columnas sostienen las losas de cada unidad, cada losa teniendo la forma de una pirámide invertida, quedando la columna como centro de cada unidad, intercalándose de manera desfasada cada dos pisos con la unidad inmediatamente superior, y que mediante este desplazamiento de plantas alternadas otorgaban carácter al edificio. Estos pares de columnas se hallaban, a su vez, rigidizados frente al viento por los tabiques perimetrales del núcleo central. Este tipo de estructuras, denominadas fungiformes o Baroni, constituían uno de los intereses personales de Katzenstein en aquel momento, (recurriendo a ellas en diversas oportunidades de su obra), [2] y su configuración puede encontrar cierto correlato en experiencias de aquel momento como las bóvedas cáscara de Williams o Testa, incluso más lejanamente, con la arborescente Torre Price de Wright, terminada el mismo año del concurso.

Por otro lado, el sistema de cerramientos de las unidades, tanto en los paramentos externos como en los internos, fueron pensados como elementos premoldeados con instalaciones embutidas en fábrica y que se montarían en obra, en un gesto a tono con las propuestas del momento, que planteaban maximizar los efectos plásticos de la obra a través de la condensación de los medios expresivos en la materialización. [3] De este modo, tanto por el desfasaje visual de las viviendas, como por su materialización, la apariencia exterior remedaría a un apilamiento de unidades, una imagen de avanzada para la época, casi “metabolista” avant la lettre, si tenemos en cuenta que dicha corriente aún no se había desarrollado.

Sin embargo, el punto central de este desarrollo será la inédita resolución de las viviendas en torno a un patio exterior suspendido en las alturas. Según Katzenstein “se trató –dentro de lo estrecho de las posibilidades– de conservar las características tradicionales del lugar como patios, terrazas cubiertas y cocinas amplias”, [4] buscando de esta manera articular una relación doméstica entre la casa patio, propia de la arquitectura local, con las posibilidades técnicas y estructurales del momento, una renovación moderna del tipo, que pudiera adecuarse a las condiciones locales climáticas, ambientales e idiosincráticas del contexto. Así, los dormitorios se ubicaban en las caras exteriores, dejando el sector de estar y cocina en relación directa con la terraza exterior, y que como bien define Silvio Plotquin “es un área de estar anexa a la cocina como un patio tradicional o habitación exterior. Es una habitación, a fin de cuentas, una habitación cubierta por la unidad superior y resguardada en dos de sus cuatro lados en vez de estar completamente abierta”. [5] Si bien esta es una solución poco frecuente en conjuntos de vivienda colectiva, es interesante destacar que este ha sido uno de los intereses de algunos de los arquitectos más relevantes del medio local, que han buscado la forma de conjugar soluciones análogas en diversas circunstancias.

Puede tomarse como un claro antecedente para la configuración de esa planta, el notable ejemplo de laMansión Garay (1936), de Jorge Kalnay, ubicado en las calles Garay y Defensa. Este caso, un bloque de diez plantas más basamento, también presenta una planta de configuración cuadrada, con una distribución de cuatro unidades por piso y con terrazas balcón en cada una de sus esquinas, a las que se accede perpendicularmente desde un dormitorio y el estar. Por otra parte, de la década de 1930, es la formulación del Sistema Helios de Wladimiro Acosta desarrollado en obras y proyectos de diversas escalas llegando incluso a una formulación de viviendas patio en altura en el año 1960 para las viviendas en Isla Maciel (cabe destacar que tanto Katzenstein como Solsona eran al momento del concurso, docentes en la cátedra de Acosta en la Universidad de Buenos Aires, teniendo un estrecho vínculo con él). En línea con estas propuestas, pueden mencionarse algunas obras destacadas de la modernidad local emparentadas a través de su configuración del ambiente doméstico como son los Atelieres para artistas de Paraguay y Suipacha del Grupo Austral, con su voluntad de adaptación al clima local y la ubicación de la terraza, con el estudio de pared móvil en la esquina, configurando una relación interior-exterior sumamente singular; o acaso las viviendas escalonadas con terrazas del Terrazas Palace en Mar del Plata de Bonet (momento en el cual Katzenstein entra como colaborador en el estudio de dicho arquitecto) o la primera versión de las Viviendas en el espacio de Amancio Williams.

Joaquín Medina Warmburg al referirse a la relación entre el clima y el desarrollo de la arquitectura moderna en el segundo cuarto del siglo XX, alega que las teorías higienistas y de helioterapia continuaron siendo consistentes con el nuevo modo de vida, es decir, que clima y arquitectura participaron en una construcción cultural más amplia que, a su vez, los imbricó de un cierto sentido social. [6] Podría decirse así que un interés en satisfacer necesidades ambientales e idiosincráticas al mismo tiempo que dar una respuesta propia y localmente apropiada a los postulados de las vanguardias de la primera mitad de siglo (y sus revisiones críticas en la postguerra), es la matriz a partir de la cual oscilará el proyecto.

Casi tres décadas después, Katzenstein proyectará junto con Horacio Baliero, Carmen Córdova y Alfredo Casares, el edificio en la calle Montañeses en el barrio de Belgrano (1977), en lo que podría considerarse una revisión mesurada de los postulados para La Boca. Si bien su planta ya no es cuadrada y las unidades no se intercalan estructuralmente, y fue pensada “para hacer arquitectura con el mínimo de medios, a saber: revoque común, hormigón armado convencional, y departamentos rigurosamente estándar”, [7] el proyecto mantiene el planteo de cuatro unidades por piso en las plantas tipo y la búsqueda de una solución doméstica ambientalmente amable. Así, las unidades cuentan con una terraza balcón exterior que por medio de una operación de vaciado interno del bloque macizo, queda libre en tres de sus cuatro costados, siendo el cuarto la carpintería del estar que a ella expande. Además, determinados detalles como la ventana en esquina del estar, que provee una doble ventilación, el retranqueo de las ventanas en los muros de las habitaciones, intencionalmente engrosados con placares, y una cocina de una dimensión mayor a la habitual en ese tipo de viviendas, proveen a cada vivienda de condiciones poco frecuentes para el común denominador de la vivienda en propiedad horizontal, a pesar de lo rigurosamente estándar de su propuesta, siendo uno de los ejemplos cabales de la arquitectura precisa y carente de gestos superfluos que alegaban practicar sus autores.

Circunstancias distintas, en un momento distinto, abrieron la posibilidad de revisitar el proyecto de 1956. En el año 2013, dentro del PRO.CRE.AR, lanzado por el gobierno nacional para la construcción y adquisición de viviendas a crédito con tasas de interés bajas, se organizó el concurso en el que vuelve a presentarse un equipo de trabajo que cuenta nuevamente con Justo Solsona y Josefina Santos como integrantes, dentro de la conformación actual del estudio MSGSSS. Así, el proyecto es interpretado por ellos como una reformulación contemporánea de aquel de 1956, en el que además de las cuestiones específicas del nuevo encargo (cantidad de viviendas, altura de las torres, programa anexo), surgen cuestiones coyunturales que además formalizan el encargo. Determinados por un presupuesto relativamente acotado y unas condiciones técnicas más limitadas para su ejecución, lejos queda la posibilidad de un planteo estructural experimental. Sin embargo, consecuentes con la caracterización que alguna vez Liernur ha realizado sobre la obra del estudio, que puede entenderse como “moderna y tradicional, elemental y refinada, conveniente y atípica”, [8] apelaron para la resolución del proyecto a un adecuado planteo constructivo, con estructura tradicional de tabiques con columnas en hormigón armado y paramentos de mampostería revocados pintados de blanco, que lo acerca más a esa arquitectura realizada con el mínimo de medios que al progresismo constructivo de los años 50, pudiendo así mantener intacta la condición ambiental de casa patio en altura, trayendo a la actualidad un planteo subyacente y fundacional de la arquitectura moderna local.

Agradecemos al arquitecto Silvio Plotquin por el aporte bibliográfico para la realización de este artículo.

Exteriores alternativos

 Este texto ha sido publicado originalmente en la revista Summa+, en el número 162, correspondiente al mes de febrero de 2018. Agradecemos a sus editores por permitir su reproducción en este medio.

Estación Buenos Aires: Sector 10

La particularidad de este sector proviene de ser principio y fin, portal de entrada y de salida del conjunto Estación Buenos Aires. La tipología en torre también le confiere este carácter de remate, de puerta sur del conjunto. El conjunto propuesto para el sector se resuelve en dos torres de planta baja y doce pisos, con cuatro unidades por piso, y un edificio bajo de planta baja y tres niveles, con ocho unidades de un dormitorio por piso, y en planta baja un kiosco-bar.

Para la implantación de las Torres se propone un desplazamiento de una con respecto a la otra, tomando la diagonal de la calle de borde, de la trama urbana del sector.

Torres de La Boca: la continuidad de las ideas

Este proyecto surge de retomar la idea del proyecto Torres en La Boca, de los arquitectos Justo Solsona, Josefa Santos, Gian Peani y Ernesto Katzenstein (con la estructura de Ing. Gallo), del año 1956. Proyecto ganador de un concurso nacional para la construcción de trescientas viviendas en La Boca, nunca realizado. La idea principal de aquellos edificios, de concepción metabolista, era el apilamiento de cajas alternadas piso a piso, que propusieran una tipología de vivienda con terrazas en esquina, para permitir una visión panorámica del puerto y la ciudad.

Torres de Barracas: alternando las plantas

La idea para estas torres fue reinterpretar en clave contemporánea aquel proyecto que contemplaba cuatro unidades por planta con sus cuatro esquinas. Para ello se resignaron algunas unidades de un dormitorio, desplazadas al edificio K (Kiosco/Bar). El interés central del proyecto reside en la generación y rotación de sus plantas, permitiendo organizar las viviendas alrededor de una terraza-patio de dimensiones y proporciones que lo convierten en el espacio central de la unidad. La terraza es la expansión, pero a la vez está contenida en la planta como un local más. El estar, el comedor y la cocina expanden hacia la misma que, con dos lados libres y dos protegidos, se asegura un confort climático adecuado para esta ciudad. Se propone así una vivienda no-encajonada, como una transición entre un departamento y una vivienda individual. Alternar las plantas es la otra clave del proyecto (ya presente en las cajas de Solsona del año 57), que se fusionan en una masa que va y viene con voladizos en esquina, y construye un cuerpo edilicio uniforme, sintético y blanco.

En los pisos de distribuyen entonces dos unidades de dos dormitorios (unidad base), una de tres y una de un dormitorio. La unidad de tres dormitorios toma uno del adyacente para generar a su vez la de un dormitorio, quedando el adicional del lado del estar, y pudiendo funcionar también como escritorio o dormitorio independiente para el hijo adolescente. Aunque no tengan gran altura, las torres propuestas tendrán, por sus características formales y arquitectónicas, un fuerte impacto en el paisaje urbano.

Edificio K: un bar verde

Para el edificio K, originalmente un kiosco en planta baja, se propone un edificio “verde”, con terraza jardín accesible y fachadas ajardinadas. Son tres pisos de ocho unidades de un dormitorio cada una, y el mencionado kiosco/bar en planta baja. Por otro lado, tomando el tema de las terrazas-azoteas verdes requeridas para el proyecto, pensamos que las torres no aportan gran superficie verde, y esta es una manera de compensarlas, naturalizando el conjunto con este edificio verde como remate del parque propuesto. Asimismo, para unir los criterios proyectuales del mismo a los de las Torres, se alternan las plantas para producir con los balcones el movimiento piso a piso que tienen aquellas.

 

Materialidad y estructura

Para el diseño de la estructura se apeló a la solución tradicional de hormigón armado. Sin embargo, en la búsqueda de lograr flexibilidad en el diseño se minimiza la utilización de vigas, reservando las mismas a posiciones estratégicas, en correspondencia con mamposterías divisorias de unidades y en el perímetro, generando la posibilidad de futuras ampliaciones y/o modificaciones internas. Es por eso que se realizó una configuración con luces mayores entre vigas y columnas, generando ambientes amplios, sin interrupciones de elementos estructurales. Los edificios de las torres expresan exteriormente los tabiques de hormigón armado que lo sostienen perimetralmente, pero pintado para facilitar reparaciones y dar una correcta terminación exterior.

El Edificio K se muestra exteriormente con la fachada verde propuesta, que se resuelve con un sistema de guías de chapa galvanizada sobre las que se prende una malla soldada. Por detrás de esta piel, se construye un cerramiento tradicional de mampostería con aislación exterior y revoques pintados. El tránsito sobre la cubierta verde se resuelve con una serie de baldosas premoldeadas apoyadas sobre el suelo natural propuesto.

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  1. Solsona, Justo: Entrevistas. Apuntes para una autobiografía, Ediciones Infinito, Buenos Aires, 1998, p. 20.
  2. Katzenstein, Ernesto y Leston, Eduardo: Arquitectura a dos voces, Summa 199, Buenos Aires, mayo de 1984, p. 34.
  3. Ver en Liernur, Jorge Francisco: Arquitectura en la Argentina del Siglo XX, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1999, p. 290.
  4. Katzenstein, Ernesto:Ernesto Katzenstein Arquitecto, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1999, p. 38.
  5. Plotquin, Silvio: “The subject of Architecture should be precisely that” en The Construction of Climate, Lampreave. Madrid, 2015, p. 87.
  6. Ver Medina Warmburg, Joaquín: “Buenos Aires 1939: the climate arguments of modern architecture” en The Construction of Climate, Op. Cit, p. 50.
  7. Baliero, Horacio y Leston, Eduardo: “Arquitectura a dos voces”, Op. Cit, p. 31.
  8. Liernur, Jorge Francisco: “Entre la ventana y el espejo” en Summa 199.

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Autores:Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Sallaberry, Vinsón, arqs.
Socio a cargo: Joaquín Sánchez Gómez, arq.
Colaboradores:Georgina Primo, Alan Revale, Federico Valverdi, arqs.
Construcción:COSUD / Constructora Sudamericana
Ingeniería:COSUD / Constructora Sudamericana
Jefe de obra: Antonio Franze, arq.
Ubicación:Barracas, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Superficie:13.300 m2
Fotógrafo: Javier Agustín Rojas
Sitio web: http://www.javieragustinrojas.com
Otros participantes / colaboradores: Georgina Primo, Alan Revale, Federico Valverdi
Construcción / Ingeniería: COSUD / Constructora Sudamericana
Jefe de obra: Arq. Antonio Franze

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Arquitecta egresada de la Universidad de Buenos Aires (1962). Forma parte del Estudio Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Salaberry, Vinson Arquitectos desde sus inicios, teniendo especialmente a cargo las obras relacionadas con el reciclaje de edificios y proyectos para la educación, así como también las de vivienda colectiva. Integró durante varios años la comisión directiva de la Sociedad Central de Arquitectos. Fue Profesora Titular de Introducción al Conocimiento y a la Práctica Proyectual del Ciclo Básico Común de la UBA. Integra el Colegio de Asesores y Jurados de la Sociedad Central de Arquitectos y el Colegio de Jurados del Consejo Profesional de la Provincia de Buenos Aires. Fue invitada como conferencista a numerosos centros académicos y profesionales. Ha obtenido el Premio Trayectoria de la Sociedad Central de Arquitectos en el año 2016.

Javier Sánchez Gómez

Arquitecto graduado en 1962 en la Universidad de Buenos Aires. Dentro del Estudio MSGSSS Arquitectos realiza tareas de proyecto, trabajando especialmente en temas relacionados a grandes conjuntos de vivienda urbanos y suburbanos, urbanizaciones y centros de recreación. Profesor Titular Consulto de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, en el Taller Vertical de Arquitectura Sánchez Gómez-Berdichevsky-Lopatín-Amette, de primero a quinto año. Fue Secretario Académico de la misma y durante dos periodos, representante del Claustro de Profesores en el Consejo Directivo. Como integrante del Colegio de Jurados y Asesores de la Sociedad Central de Arquitectos, fue jurado en numerosos concursos de arquitectura. Ha recibido el Premio Trayectoria de la Sociedad Central de Arquitectos, año 2015. Ha sido nombrado Profesor Emérito de la UBA desde el año 2016.

Josefina Santos

Arquitecta graduada en la Universidad de Buenos Aires en 1956. Socia fundadora del estudio GAP que luego dio origen al Estudio Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Salaberry, Vinson Arquitectos. Ha desarrollado su actividad participando en diferentes proyectos y concursos. Docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires. Reconocida a nivel nacional por la calidad y alto nivel de sus proyectos. Miembro del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo, del que formó parte de la Comisión Directiva durante el decenio 1988-98. Integró la Comisión Asesora Honoraria de relaciones entre la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y los Consejos de Arquitectura y Urbanismo y el de Ingeniería Civil. Miembro del Colegio de Jurados de la Sociedad Central de Arquitectos.

Carlos Sallaberry

Arquitecto (UBA, 1971). Miembro del Estudio MSGSSS Arquitectos desde la década del 70. Integra el Colegio de Jurados del Consejo Profesional de la Provincia de Buenos Aires. Fue Vice-Presidente del CPAU Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo durante el periodo 1998-2002. Project Manager en la Candidatura Olímpica «Buenos Aires 2004”, 1997/1998. Profesor Emérito y Decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Palermo desde el 2000 al 2010. Profesor Honorario de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Morón. Arquitecto del Año Revista Architector, 2000, Premio a la Excelencia Académica Feria del Libro, 2012. Creador del Departamento de Diseño del CAYC, 1975 Fundador de Aladi, Asociación Latinoamericana de Diseño Industrial, 1976, México. Fundador de la Red BAAL, Red de Bienales Latinoamericanas, Quito, 2012, y del premio Oscar Niemayer a la Arquitectura latinoamericana. Director en la BIABA (Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires) desde 1989 a la fecha. Director de Infraestructura de YOG Buenos Aires 1018 Olympic Games, 2012 a la fecha.

Damián Vinsón

Arquitecto (FADU-UBA, 1989). Miembro del Estudio Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Sallaberry, Vinsón Arquitectos, desde fines de la década del 80. Es profesor adjunto de las materias Arquitectura 2 y Arquitectura 3 de la Cátedra Amette-Sanchez Gomez/Berdichevsky/Lopatin de la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo, de la Universidad de Buenos Aires. Miembro del Tribunal de Honor de la Sociedad Central de Arquitectos(2001-04). Primer Premio promoción 1990 de la FADU-UBA otorgado por el CPAU. Conferencia «Arquitectura del croquis al detalle, del detalle a la obra» en el IX congreso Sisteccer, el 5 de noviembre de 2015 en la Rural. Integrante de la mesa redonda sobre Tendencias Globales en Arquitectura Sustentable en la VII conferencia Internacional + Expo Green Building, 2015. “El cerramiento como elemento de confort”, Octubre 2006. Proyecto Aeropuerto Internacional de Ezeiza en el Congreso Aeroportuario organizado por AA2000, agosto 2007. Panelista en Gen 40 Proyectistas,2012, CTDO CABA. Exposición la Mano Piensa, 2012, CPAU CABA. TEN 10 Tendencias de diseño, Proyectistas en grandes obras, 2014.

Justo Solsona Arquitecto

(UBA, 1956). Se desempeña en la docencia en la Universidad de Buenos Aires hasta la renuncia masiva de 1966 reanudando su actividad como Profesor Titular en 1983. Actualmente dirige la Maestría en Diseño Arquitectónico Avanzado en el Posgrado. Miembro fundador del Estudio Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Sallaberry, Vinson Arquitectos desde 1966 cuyas obras más destacadas son ATC, estadio de Mendoza, el segundo premio de la Biblioteca Nacional, las torres Prourban y Mulieris, y los conjuntos de viviendas en Aluar, Piedrabuena y Torres Rioja. Entre sus publicaciones se destacan: Hacer y decir; Solsona. Apuntes para una autobiografía; Arquitectura Moderna en Argentina 1930-1950; La avenida de Mayo y La Escuelita (realizados en colaboración). Sus obras pictóricas se exhiben desde 1999 en exposiciones del Centro Cultural Recoleta y Centro Cultural Borges. Recibió el premio a la Trayectoria de la Sociedad Central de Arquitectos(2009) y Huésped de Honor por la Universidad Nacional de La Plata. Premio Trayectoria Jorge Glusberg XVI17 Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires.

Biografía Autor del Texto  “La Continuidad de las ideas”.

Gustavo Alonso Serafín

Arquitecto por la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Es docente en la asignatura de Historia de la Arquitectura, habiendo dado clases en la Universidad de Buenos Aires, Universidad Torcuato Di Tella, Universidad Argentina de la Empresa y Universidad de Flores. Ha participado en diversos proyectos de investigación y publicado artículos en las revistas Plot, Log y Summa+, trabajando en la actualidad para esta última.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2966,2965,2985,2986,2989,2980,2983,2976,2967,2973,2975,2968″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][us_separator][/vc_column][/vc_row]

La complejidad del hábitat rural y su recorrido / Ana Asensio

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»La complejidad del hábitat rural y su recorrido; un glosario
» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Ana Asensio – Arquitecta – España» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Los hábitats rurales no son homogéneos, ni tampoco lo son las miradas que se proyectan sobre ellos. La percepción que se tiene sobre el mundo rural y por tanto las maneras de interactuar con él o de desarrollarse que se imponen a través de los imaginarios colectivos, también son diversas.

La andadura de pueblos, aldeas, pedanías o hábitats dispersos, sigue caminos más o menos clasificables a grandes rasgos. En este texto se inicia, de este modo, la creación de un pequeño diccionario donde recoger, en términos concretos, los diferentes rostros que pueden adquirir las poblaciones rurales y su desarrollo; y es que los caminos son múltiples, incluso aunque muchos de ellos coincidan en las inquietudes de trasfondo y también en los objetivos: fijar la población en el rural, aumentar sus opciones, y asegurar un desarrollo económico, están siempre detrás de estos caminos que se inician. Cómo se interpretan esas intenciones, y cómo se llevan a cabo sus acciones, eso es otro cantar.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]A) Musealización

Algunas poblaciones rurales han destacado por poseer una belleza especial, una historia que, en el paisaje, la trama urbana y la extrusión de sus viviendas e infraestructuras, se ha materializado de manera sutilmente hermosa o particular. Muchos son los pueblos bellos, pero no todos son tocados por ciertas políticas que, pretendiendo conservar y poner en valor (además de la constante necesidad de generar un desarrollo económico) acaban deteniendo bruscamente los lugares en un punto de la línea del tiempo. El turismo, fiel aliado de la musealización de los lugares, es el único que acaba añadiendo una capa que se superpone a esa belleza intrínseca, el único con la potestad de añadir transformación física al superprotegido y superconservado lugar. Esa población tiende poco a poco a su muerte como espacio vivencial, como hábitat, para convertirse en los pasillos de un Louvre donde los muros son las propias obras expuestas donde los bares, cafeterías y tiendas del museo campan a sus anchas.

B) Folclorización

De nuevo víctima de su belleza, como el film de Malena, pero con matices diferentes. Esta vía de desarrollo de las poblaciones rurales opta por la exteriorización constante de lo identitario, reducido a lo folclórico y pintoresco, a lo que se le suma como aderezo todo aquello folclórico y pintoresco que combine bien con sus rasgos identitarios. Se convierten, los pueblos, en un batiburrillo de muestras de cuán típico y particular se es, aunque parte de ello sea simplemente falso, importado, o aliño. Por supuesto, el turismo también es un buen amigo de la folclorización, en un proceso que a diferencia del anterior, no detiene lo patrimonial en el tiempo, sino que lo deforma, adorna, le pone música, guirnaldas y le toca las castañuelas, haciendo del patrimonio material e inmaterial una especie de obra del Moulin Rouge. Todo patrimonio popular es fácilmente guiable por esta senda del hiperfolclore.

C) Teatralización

En ocasiones, este tipismo se enfrenta con las aspiraciones reales de la población, que en el fondo ven su entorno construido un lugar de atraso alejado de los lujos de la modernidad. Si esta mirada aspiracional de los asentamientos rurales se orienta hacia lo urbano (o urbanita), desde entornos más empobrecidos se hace hacia lo importado, lo occidental, y todo Dorado que idealiza una idea de desarrollo que camina de la mano de la prosperidad.

Nos encontramos ante poblaciones que abandonan sus construcciones populares para construirse una nueva asumiendo que por emplear cemento u otros materiales industrializados, a rasgos generales, es mejor, más moderna con un mayor estatus social. Lo cierto es que en numerosas ocasiones esos materiales y tipologías no son empleadas con conciencia al asumir per se que son mejores en cualquier circunstancia, produciendo un hábitat inhabitable.

Pero no olvidemos de por dónde comenzamos: la belleza de un tipismo habitacional y un paisaje cultural que hay que hay que azuzar y corear para que esa carroza de monedas que se entiende por turismo no pase de largo. El turismo quiere lo popular, pero su población ya no quiere construir así (puede que ya no sepa construir así); “pues lo escenografiamos”.

Comparto el ejemplo de un pueblo en el valle del Draa, Tamnougalt, al sur de Marruecos. El Draa destaca en el paisaje seco y rocoso como un río verde, un paraíso de dátiles que alberga construcciones de leyenda, los qasar y sus kasbah, construidos en tapia alcanzando alturas magistrales. La población poco a poco abandona el qasar para levantar un nuevo pueblo junto a él que permite la mejora de la calidad de vida de la modernidad a la que se aspira. El nuevo pueblo es de bloque de hormigón y poco más, en un territorio que alcanza temperaturas apocalípticas. Es literalmente inhabitable, por no hablar del coste que requiere la importación del material, o el sobrecoste energético que les conlleva al verse obligados a climatizar. Para poder acoger turistas, se construyen hotelitos de bloque de hormigón imitando las antiquísimas kasbah, que luego se revisten de barro; ni que decir tiene que muchos turistas entran a ellas creyendo que están en una obra de la arquitectura en tierra, a pesar de los 45ºC que puede haber en el interior de unos muros donde la inercia térmica brilla por su ausencia. Las instalaciones necesarias para sostener esta infraestructura a veces provocaban apagones en el pueblo nuevo, y así sucesivamente, en un despropósito de escenografía de lo popular causada por lo que el libro de Rist llamaría «el desarrollo, historia de una creencia occidental».

D) Exotización

Este caso podría consistir en el opuesto al anterior, encontrando en el habitar popular del entorno rural más aislado o precario, su lugar; solo que como siempre, en todo hay matices. Nos encontramos ante poblaciones que valoran su paisaje y quieren continuar en él, pero que sienten el peso de una falta de comunicaciones y relaciones que afectan a su prosperidad diaria; a esto se suma un descenso de la productividad de un suelo cada vez más agotado y sometido a estrés por la variación de condiciones causada por el cambio climático. Su forma de vida con una economía básica de subsistencia choca de manera frontal con la vida encarecida de las ciudades, que establecen un hándicap altísimo para los pobladores rurales.

Las comunidades en esta situación, antiguamente subsistentes por la agricultura y el pastoreo, hoy encuentran una esperanza en un tipo de turismo llamado vivencial. Especialmente desarrollado en Latinoamérica, no es análogo al «turismo rural» europeo, que en los 90 vino para imponerse como concepto sobre lo que antiguamente era simplemente «ir de pueblos». Este concepto se basa en la inmersión local, por lo que ganan un especial peso los lugares más rurales o aislados, sumando un plus «explorador» a ese turista que paga por vivir la experiencia. No hace falta decir que numerosos viajeros portan una mirada paternalista sobre estos lugares que «admiran» por su vida «primitiva», mientras veladamente se admiran también a sí mismos también por «haber llegado allí». Al mismo tiempo, a las comunidades huésped les genera una especie de horizonte único en el que servir al turista se convierte en su principal opción. Al estar trabajando en el mejoramiento de la vivienda rural indígena en los valles aledaños a la ciudad de Cusco (2017), algunos vecinos me contaban «estamos arreglando nuestras casitas, queremos avanzar, mejorar y así podremos traer grupos de turistas»; otros explicaban «si metes cemento ya cambia la escenografía… los turistas no quieren casa de cemento» o «esto es terreno virgen, aún no hay turismo por aquí; deberían venir las agencias a estudiar la accesibilidad, ver por dónde se podría entrar». Resulta agridulce este proceso en el que la arquitectura popular se mantiene y mejora, se trabaja en comunidad o se mejoran las comunicaciones – pero para los visitantes- que inevitablemente transformarán una forma de vida en la representación de sí misma donde lo precario o primitivo resulta exótico.

E) Inclasificable

En lo que a caminos seguidos por poblaciones rurales se refiere hay casos del todo inclasificables, pero que dan muchos datos sobre esa necesidad de ser situados en el mapa y atraer visitantes. El ejemplo más descolocante que conozco es el caso del pueblo de Júzcar, una población completamente común en la serranía de Ronda (Málaga). Este pueblo tan común como cualquier otro fue tocado en 2011 por una varita mágica llamada Sony Pictures, que decidió que este lugar acogería su gran estreno del año: la película de Los Pitufos. Para ello, los 200 vecinos dieron su consentimiento para que el pueblo entero fuera pintado de azul, todas las viviendas, y hasta la iglesia y el cementerio. La vida del pueblo cambió, comenzando a recibir visitantes en aumento exponencial y situando Júzcar en el mapamundi como el primer «Pueblo Pitufo» del mundo.

Cuando la productora, finalizada la campaña, planteó restituirles sus viviendas tal y como las cedieron, la población votó de manera unánime un «no»: el pueblo se quedaría azul. Además, comenzaron a ir adaptando sus pequeñas infraestructuras al turismo. A los pocos meses no había población en paro. Tanto fue así que los herederos de los personajes de animación, hace unos años, comenzaron a exigir al ayuntamiento que les debía retribuir un porcentaje (no bajo) de sus ingresos totales en concepto de derechos de marca (batalla legal que el ayuntamiento ha perdido). Hoy el «pueblo pitufo» no puede ser más llamado así oficialmente, ni exhibir figurines por sus calles ni beneficiarse de una explotación económica de estos personajes de ficción; sin embargo su color azul con sus celebraciones y visitantes se mantienen, todos felices. Los caminos del destino son inescrutables.

F) Maltrato

El maltrato es por desgracia, una de las principales transformaciones del semblante de las poblaciones rurales más comunes. En estos casos el mantener habitado y productivo un lugar pasa por encima del reconocimiento de sus valores naturales, arquitectónicos e incluso culturales. Comienzan a aparecer ampliaciones de viviendas en bloque de hormigón, mejoras de la habitabilidad con acabados fuera de lugar, construcciones secundarias con materiales de residuo, y un largo etcétera. Algunas de esas intervenciones en el paisaje acaban creando una nueva imagen habitual de estética cutre-costumbrista, como los cercados con muelles de Somier.

Podría pensarse que estas intervenciones de maltrato del paisaje parten de una falta de recursos que impide realizar intervenciones más apropiadas, sin embargo, en naciones en las que no existe una gran desigualdad o precariedad extendida, ocurre igualmente sin poder achacarlo a este motivo, siendo el origen principal, simple y llanamente, la falta de cultura de lo popular, de educación paisajística, y de sensibilidad hacia los entornos que nos abrigan.

A esto se suman, por supuesto, las trazas del urbanismo caníbal, que en su agresividad insaciable y falta de escrúpulos, ha dañado sin posibilidad de vuelta atrás todos nuestros paisajes.

G) Abandono

Junto al maltrato, el abandono es la más creciente de las situaciones, siendo preocupación constante en los debates de desarrollo territorial a nivel internacional. La población joven disminuye, teniendo que marchar a núcleos urbanos en busca de oportunidades laborales y de desarrollo personal. Es un proceso que se retroalimenta, por tanto, que aumenta exponencialmente.

La cuestión es que muchas de estas personas quisieran poder estar fijados en el rural, desarrollando su actividad en el territorio al que pertenecen o un día decidieron pertenecer, sin embargo, debido al abandono por parte delas políticas de desarrollo y políticas empresariales, se establece una desigualdad de oportunidades que obliga al éxodo de la población. Es importante recordar esto cuando analizamos la fuga de población de lo rural a lo urbano y no responsabilizar de ello a los propios pobladores; como si de una casuística “natural” se tratase.

H) Vuelta origen

El extremo del despoblamiento son pueblos que quedan absolutamente deshabitados, siendo el último paso el traslado de la población envejecida a zonas en las que puedan ser atendidas de mejor modo. Solo en España, existen centenares de asentamientos absolutamente deshabitados (por causas de todo tipo, no sólo el éxodo) o al borde de esa situación.

Como iniciativa llamativa, algunos ayuntamientos deciden ofertar la adquisición de viviendas o terrenos a coste muy bajo, como incentivo para atraer población joven que revitalice las construcciones, cultivos y que forme una familia. En estos tratos suele estar incluido un compromiso de años de estancia y la rehabilitación de parte de las construcciones propias o comunes.

Llaman la atención algunos casos polémicos e incomprensibles como el del pueblo despoblado de Fraguas (España), donde el Estado creó cotos de caza y permitió maniobras militares en décadas precedentes, al que una serie de repobladores okupas llegaron en 2013 para instalarse y restaurar motu propio las construcciones. Estos incómodos visitantes que con su propia economía, energía, tiempo, con técnicas tradicionales, volvieron a activar la población; hoy se enfrentan a delitos por usurpar el monte público; además se les acusa de un delito contra el patrimonio por el que les piden dos años de cárcel y un delito de daños, castigado igualmente con dos años. Este modo de proceder resulta chocante, extremo y también paradójico, que hace que nos formulemos la pregunta ¿cómo exactamente se plantea la problemática y necesidad de repoblación rural?

Lo que está claro es que hay muchas personas interesadas en no abandonar sus poblaciones a base de promover la inversión en carreteras, colegios, telecomunicaciones, pero también muchas otras atraídas por lo rural, interpretado desde una especie de “vuelta al origen” donde precisamente el aislamiento, las técnicas antiguas, los saberes perdidos y la búsqueda de conexión total con la naturaleza son el peso principal en la balanza, llevando hasta en ocasiones como la vista a actuar por encima de la ley, pero de la mano de la lógica y el valor basal de un lugar.

I) Reinvención / Transición / Nueva identidad

La realidad es que ni la hiperprotección por un lado, ni la falta de regularización y políticas de desarrollo por el otro, son efectivas o válidas. Hay que ser consciente de que los lugares necesitan una evolución, que su identidad primigenia es un manantial que alimenta el crecimiento de otras personalidades acordes al momento y necesidades actuales, pero respetuosas con el lugar, su memoria, su paisaje y sus habitantes.

Como ejemplo de éxito citaría al pequeño pueblo almeriense de Almócita (España), que, desde el inicio de la crisis española hasta ahora, no sólo no ha reducido su población, sino que la ha aumentado, pasando de 156 habitantes en 2006 a 174 en el último censo en 2017, a base de poner en marcha acciones territoriales, culturales y de desarrollo sostenible.

Así, este pueblo ha creado un carril bici que conecta Almócita con las poblaciones vecinas; organiza cada año el festival “Alma de Almócita” que consigue desplazar a los habitantes de la capital hasta él; además, Almócita forma parte de las Redes de Transición, un movimiento internacional que se organiza en cada país mediante una red formada por iniciativas locales y un eje vertebrador: “convertir las comunidades en las que se vive en lugar resiliente, más sanas y vibrantes, de fuerte carácter local, que reduce al mismo tiempo la huella ecológica. Acogido a la Transition Network, Almócita ha implementado un gallinero comunitario, un espacio de producción de setas ecológicas, un horno comunitario, así como constantes actividades capacitadoras, encuentros, mercados, viajes de formación a otras comunidades, etc. Siempre en materia de energías renovables, economía local, educación colectiva.

Es curioso observar la evolución de este lugar, ver cómo cada vez más gente la sitúa en el mapa, y sobre todo constatar que, mientras en lugares cercanos se quedan sin niños en la escuela, se escucha a más parejas y familias jóvenes decir “me gustaría irme a vivir a Almócita”.

J) Internacionalización /Glocalización

Sin duda, la intervención que inclina la balanza con un peso crucial son las telecomunicaciones, que consiguen permitir a lugares aislados dotar de puestos de trabajo remotos a jóvenes de cualquier parte del mundo, atrayendo población tanto fija como rotativa pero constante. Este flujo, alejado del habitual y dañino flujo turístico, habita los pueblos despoblados. Pero, además, actúa como altavoz, haciéndolos atrayentes para jóvenes de otros lugares, potenciales futuros inversores o propietarios. Este flujo también permite la entrada de fondos en pequeños pueblos, reactivando su economía de productos locales, bares y supermercados, y sin convertirlos en la feria del souvenir y el artificio.

Cito el caso del pueblo gallego Senderiz (España), y del coworking/coliving Sende, recuperando un fragmento de la entrevista realizada a Edo Sadikovic, cocreador de Sende, “En Senderiz encontramos nuestro hogar, que estamos compartiendo con gente creativa, innovadora y emprendedora de todo el mundo. Hemos creado un espacio coliving & coworking en la aldea de 20 habitantes. […] El equipo de Sende, junto con familiares, amigos y colaboradores, ha intentado recuperar algunas casitas de piedra. Hemos creado espacios donde la gente puede venir a trabajar, crear e innovar. Hemos llevado un proceso de adaptación con vecinos, porque nosotros éramos los que teníamos que encajar en la rutina de pueblo, y poco a poco hemos hecho grandes amistades con nuestros vecinos que llevan aquí toda la vida. […Trabajamos con emprendedores y nómadas digitales que vienen aquí, con artistas y creativos que vienen a dibujar, escribir y diseñar, y con educadores que organizan junto con nosotros seminarios y formaciones. […] Cuando tenemos eventos con 30 personas, estamos duplicando la población de la aldea. Y claro, todo esto llama mucho la atención a los lugareños, que ya están acostumbrados a ver nueva gente. La interacción entre ellos es increíble, y creo esta es la mejor aportación que podríamos dar. Creo que hicimos un impacto grande aquí en la zona, pero también bastante repercusión en toda Europa (gracias a los medios), mucha gente nos escribe que están empezando a revalorar sus aldeas gracias a proyectos como éste”.

Sí, es posible, existe un futuro para las aldeas. Revisar esos casos nos puede llevar mejorar sustancialmente, tanto las miradas ajenas sobre lo rural (y sus interacciones) como las propias (y su identidad y proyección exterior). Cambiando la mirada se cambia el mundo.[/vc_column_text][mpc_callout preset=»preset_0″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0a0a» title_font_size=»16″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Este artículo es una composición de dos publicaciones elaboradas para Arquitasa S.A, tituladas «Los caminos del campo son inescrutables» (parte I y II) publicadas durante el 2018 en España, adaptada para la revista RADAR».[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»preset_0″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0a0a» title_font_size=»16″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Ana Asensio» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecta formada entre Granada, Venecia, Londres, Santiago de Chile y Madrid. Especializada en memoria y arquitectura popular (Tesina de investigación UGR) y Habitabilidad Básica para Asentamientos Humanos Precarios (postgrado UPM), realiza un activismo por investigación, documentalismo, divulgación y acción cultural.
Especialmente centrada en la experimentación arquitectónica, la cultura contemporánea, el medio rural y marginal. Ana es fundadora de la revista «AAAA Magazine» (ISSN 2386-2610), el sello «Ediciones Mínimas», cofundadora del colectivo «MAKE» y de «Habita Producciones Documentales»; con ellos ha publicado 3 revistas (Collage, House y White), ha sido organizadora del festival «IFAC» (Almería 2016), y ha co-dirigido el documental «Habita. Relatos de memoria e independencia» (Cusco, 2017). Eterna nómada, subversiva y aprendiz exigente.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2944,2943,2942,2941,2940,2939,2938,2935″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

Reflexiones Cotidianas / NOMENA

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» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]

Abstract

El auge de la construcción viene transformado, una vez más, el paisaje de Lima sin modificar su trama urbana. Cerca del 70% de proyectos que se construyen formalmente en la capital son edificios de vivienda multifamiliar. Sin embargo, es muy escasa la discusión disciplinar sobre este fenómeno, sus causas y consecuencias en la vida doméstica y colectiva. ¿Qué condiciones de convivencia promueven? ¿Cuál es la visión de ciudad que construyen como conjunto?

El artículo utiliza investigaciones previas sobre la evolución de la vivienda colectiva dentro del tejido tradicional limeño para informar críticamente el proceso de diseño de un encargo específico: un multifamiliar de veinte pisos de altura. El enfoque tipológico a nivel de análisis de precedentes y como herramienta proyectual plantea una serie de derroteros para edificios tipo relleno en altura, teniendo en cuenta las contingencias específicas que supone la trama tradicional de cara a un crecimiento vertical de Lima.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Introducción

Los limeños nos enfrentamos a diario a las diversas y complejas problemáticas de una ciudad a la deriva. Como arquitectos, nuestra práctica cotidiana gira alrededor de algunos aspectos concretos y persistentes de esta realidad. El desarrollo inmobiliario de la última década nos plantea el reto de proyectar edificios de vivienda colectiva bajo condicionantes extremadamente restrictivas.

Entendemos la arquitectura como una disciplina basada en un conocimiento que vincula el diseño, la docencia, la investigación y la crítica. En ese sentido, venimos estudiando el desarrollo y evolución los edificios multifamiliares en Lima dentro del trazado tradicional de manzanas y lotes. Nos preocupa esta relación, pues somos testigos que la vorágine constructiva ha abandonado argumentos tipo-morfológicos para orientar el crecimiento vertical de nuestra ciudad. Entre sus muchos escritos sobre Lima, Ludeña coincide que está pendiente un estudio que vincule morfología urbana y tipología edilicia.

Por otro lado, estudios sobre vivienda colectiva señalan que el edificio tipo relleno es el que presenta las mayores dificultades de diseño. Y es precisamente esta pieza (el multifamiliar entre medianeras) la que en su repetición configura gran parte de nuestro entorno urbano. En otras palabras, es un tipo dominante que describe y caracteriza a Lima. Dos investigaciones previas, basadas en el análisis sistematizado de casos precedentes, nos ha permitido reconstruir una suerte de genealogía del multifamiliar limeño.

Un aspecto fundamental del diseño en base a tipos es la interrelación de las decisiones en el proceso proyectual. Argán define los niveles tipológicos como escalas donde las alternativas de diseño constituyen un sistema coherente de elecciones. Estos niveles pueden ser vistos de forma aislada o vinculados, los que a su vez pueden ser desmenuzados en distintos componentes. Es en la articulación y ensamblaje de todos ellos que los edificios cobran especificidad.

En el presente artículo utilizamos un encargo puntual para comentar cómo esta aproximación informa una práctica crítica. Creemos que es posible, a pesar de la inclemencia del mercado, realizar pequeñas mejoras desde dentro del mundo de las promotoras inmobiliarias. El requerimiento consistió en diseñar un edificio multifamiliar de 20 pisos en esquina frente a uno de los parques públicos más importantes de la capital: el Campo de Marte. Como sucede en tantos otros lugares similares en Lima, durante la última década se ha visto rodeado de edificios de gran altura. El edificio Nazca incorpora la reflexión tipológica en su diseño para intentar contribuir a su entorno en vez de empobrecerlo.

Saber Crecer

Como hemos comentado, el proceso de verticalización en Lima se da sobre un tejido tradicional de manzanas regulares con lotes angostos y profundos, que durante siglos han albergado tipos de baja altura. Por cuatrocientos años el callejón y sus descendientes (casa de vecindad, quintas, etc.) han sido los arquetipos dominantes en la Lima de morfología cuadrada, cuyo rasgo común es la acumulación de pequeñas unidades alrededor de vacíos internos.

Los casos estudiados durante la modernidad evidencian que existen espacios para la innovación bajo condicionantes muy estrictas de diseño. Las influencias modernas que se filtraron a mediados de siglo XX aceleraron considerablemente el desarrollo de los tipos básicos de relleno. El enfoque tipológico demuestra que el proceso de verticalización en Lima consistió en la evolución progresiva de los precedentes y, a la vez, que el tejido limeño tradicional ha sido capaz de albergar un número limitado de tipos de edificios de vivienda multifamiliar.

Esta limitación se hace manifiesta para edificios en altura. Es por ello que el Plan Piloto de Lima de 1945 proponía reemplazar el tejido de manzanas densas del centro -entonces decadente e insalubre- por un sistema de edificios tipo torre sobre áreas libres. La lógica de la tabula rasa resultaba tentadora para dar una solución edilicia al problema del lote limeño. Pero el Plan fracasó y la lógica parcelaria se mantuvo omnipresente en decenas de nuevas urbanizaciones descoordinadas. En consecuencia, los edificios multifamiliares modernos se limitaron a casos puntuales dentro de la trama tradicional.

Actualmente, muchos lotes están condenados a albergar un tipo de multifamiliar deficiente para ser explotados al máximo. Los nuevos edificios que se insertan en el mismo tejido son ajenos a sus contingencias. ¿El resultado? Edificios de hasta veinte niveles entre medianeras ciegas, el porcentaje de área libre se fragmenta en infinidad de pozos intermedios incapaces de ser usados colectivamente, asfixiando el corazón de la manzana. A escala peatonal, muros opacos y portones vehiculares dibujan un paisaje que niega toda relación con la calle para poder resolver la enorme exigencia de estacionamientos dentro de cada lote.

El diseño de edificios multifamiliares bajo la premisa del trazado urbano limeño, dirigido por los parámetros normativos distritales y regulado por el Reglamento Nacional de Edificación (RNE) refuta los criterios con que se estudia y se proyecta la vivienda colectiva. Hoy en día las manzanas se (des)componen mediante un tipo de multifamiliar cuya repetición no contempla la voluntad de generar un tejido urbano coherente.

Un tipo alto

Existe una contradicción inherente entre el tipo de edificio que promueven los parámetros y su situación urbana, pues la única alternativa compacta para resolver gran densidad en altura es la torre de núcleo central. Y es justamente en este tipo –en el que los ambientes utilizan todo el perímetro para ventilar e iluminar- que se puede llegar incluso a prescindir de frentes ciegos.

Se comprueba que todos los casos que superan el 40% del área libre corresponden a edificios de huella compacta o cuentan con vacíos amplios que cobran protagonismo e incluso configuran espacios de carácter colectivo dentro del ensamble. Por el contrario, todos los casos por debajo del 30% de área libre fragmentan excesivamente el poco vacío con que cuentan, lo que resulta en huellas extensas que suelen abarcar la totalidad del lote. En este sentido, no sorprende que a su vez cuenten con altos porcentajes de área de circulación común, pues son los edificios compactos los que resuelven de manera más eficiente y económica el ratio de accesos.

Los tipos de edificios suelen definirse por la forma en que se agrupan sus unidades y se accede a ellas: bloque, manzana, torre, hilera, relleno. Mientras que en la modernidad fuimos capaces de establecer una filiación con los arquetipos coloniales y republicanos, en la mayoría de edificios multifamiliares recientes la incongruencia entre sus rasgos tipológicos más esenciales hace que escapen a estas categorías comprobadas.

Por sus características y atributos tipo-morfológicos, definimos estos casos bajo un prototipo de edificio recurrente que resulta de estas condicionantes particulares: el tren. El tipo tren hace alusión a los edificios cuya planta se resuelve con un corredor central extenso a lo largo del cual se suceden unidades de vivienda pasantes en pares, enfrentando sus caras abiertas uno tras otro separados por pozos internos para iluminar las partes intermedias de su huella hasta llegar al fondo del lote.

A pesar de sus deficiencias cuantitativas y cualitativas, podemos afirmar que por su persistencia es ya un tipo dominante limeño, es decir, que encarna los principios estructurales, organizacionales, sociales y económicos de nuestra ciudad. Por más que estos edificios hagan grandes disfuerzos por diferenciarse en su diseño hacia la calle, los podemos reconocer por la simetría bilateral en fachada y la sucesión de enormes muros medianeros ciegos.

Para escapar a esta problemática, el ensamble del Edificio Nazca se resuelve con un tipo de unidad de un solo frente congruente con el lote limeño. Para lograrlo, los ambientes se van “asomando” uno tras otro hasta abarcar 9 metros de fachada y 14 metros de profundidad. A su vez, estas unidades tipo se agrupan en distintas orientaciones alrededor de un núcleo de circulación vertical central. De esta manera el edificio ocupa una huella compacta y sin vacíos interiores, acercándose a la categoría de torre.

Debido a la zonificación por alturas, es muy probable que los vecinos nunca puedan superar los siete niveles, dejando nuestro edificio visible por todos sus frentes. La torre evita las medianeras anodinas, abre registros parciales en ellas para iluminar y ventilar naturalmente las circulaciones comunes y fragmenta los muros ciegos, trabajándolos como si se tratase de fachadas. Los retranqueos de la planta se expresan en una volumetría subdividida en cuerpos esbeltos que enfatizan su verticalidad y rematan escalonadamente. Es por ello que el edificio no recurre a fachadismos: su imagen exterior es la expresión directa de su complejidad interior.

Un factor decisivo que merece ser observado con detenimiento es el impacto de incluir estacionamientos en los lotes. Compatibilizar funcional y estructuralmente este uso con el propio de vivienda multifamiliar es una exigencia de diseño añadida para los edificios tipo relleno. Actualmente asumimos este requerimiento por defecto, pero durante el siglo XX son la excepción, y cuando los presentan nunca superan un nivel de sótano.

A nivel de zócalo se busca una relación animada con la calle, libre de límites verticales opacos. Para ello se colocan los estacionamientos de visitas -eventuales y fluctuantes- en todo el perímetro. Mamparas de altura y media encierran los ambientes de uso común, que a la vez que se eleva ligeramente el primer nivel a +0.50m creando un vínculo visual con los peatones. Por último, la estructura se apoya directamente y termina de articular una transición de espacios colectivos que funde el ámbito público con el privado.

Domesticar la vivienda

Las unidades precedentes son bastante diversas en cuanto a las variables de caracterización (repartición de áreas, organización, jerarquía y saneamiento), lo que evidencia cambios radicales en las estructuras de convivencia a lo largo del tiempo. La irregularidad en cuanto a estándares de habitación se mantiene a través de los distritos e incluso las épocas, lo que interpretamos como una ciudad de crecimiento heterogéneo a nivel económico y social.

En términos generales predominan los tipos de unidad de menos frente que fondo, que al día de hoy siguen siendo dominantes en los multifamiliares. Estas proporciones a su vez favorecen ciertos tipos de organización: estancia, pasillo, racimo, vestíbulo, escalera. Cada una también corresponde a una concepción sobre distintos grados de privacidad determinados espacialmente. Durante los años iniciales del estudio las unidades se organizaban por medio de la agrupación de las estancias contiguas de tamaños regulares para resolver la circulación interna de cada departamento.

Paulatinamente aparece el pasillo o corredor como elemento organizador interno. La separación física devino en independencia y finalmente en especialización de usos, lo que terminó aboliendo la ambigüedad de las estancias previa a la modernidad. Aunque esto no impidió a los arquitectos modernos de vanguardia proponer organizaciones espaciales promotoras de modos de convivencia alternativos, entre estos dos valores -distribución y dimensión- se define la jerarquía entre los ocupantes de la unidad.

Pero la jerarquía referida al tamaño y disposición estratégicos tiene que ver con la posibilidad de apropiación espontánea de los ambientes, y por lo tanto garantizar su vigencia a pesar de las costumbres cambiantes en el tiempo. Actualmente, la jerarquía de la sala-comedor, por ejemplo, no sólo tiene que ver con su mayor área, se subraya cuando marca el comienzo de los recorridos. El mismo argumento aplica para referirnos a la jerarquía de los dormitorios principales. Cuando hace las veces de término del pasillo o se ubica hacia el frente de calle, su posición relativa a las demás habitaciones de la unidad refuerza su hegemonía.

La presencia de un baño incorporado a la habitación también sirve para descubrir la jerarquía con que se conciben los espacios y por tanto las estructuras de convivencia entre los ocupantes. A pesar de esta característica extendida hoy en día, es un rasgo que se observa recién 50 años atrás. Podemos concluir que durante la modernidad el máximo lujo no era contar con los ambientes más amplios, sino tener baño propio.

El hecho más pernicioso que contribuye a la deformación de los tipos básicos es una gran cantidad de ambientes de servicio dispersos. Carecer de servicios agrupados dificulta ensamblar racionalmente el edificio a partir de la proximidad de las instalaciones técnicas de sus unidades. Alrededor de 1955 se empiezan a agrupar los servicios mejorando la distribución de las zonas húmedas y economizando las montantes en edificios que ya empezaban a superar los cinco pisos de altura.

Sin embargo, desde la colonia hasta el día de hoy persiste la costumbre de contar con “áreas de servidumbre”. La aparición del baños y dormitorios de servicio en las unidades tiende a ser especialmente conflictiva desde el punto de vista del ensamble, debido a que suelen estar separadas del resto de habitaciones y baños. Más bien, usualmente se empaquetar con otra serie de ambientes que podrían llegar a prescindir de iluminación y ventilación directa como la cocina y lavandería.  En lotes de escaso frente, esta contingencia suele resolverse sacrificando la correcta orientación de estos ambientes o mediante pozos mínimos. Es decir, a expensas de alguna o varias de las categorías de análisis a escala de la unidad o del edificio.

En nuestro caso, los departamentos tipo del Edificio Nazca cumplen con el estándar del mercado en la zona: un dormitorio principal y dos secundarios en menos de 90m2. Pero a la vez cuestiona la rigidez de este modelo de convivencia dominante. El planteamiento estructural agrupa las zonas húmedas alrededor de un ducto central que funciona como columna hueca. El resto de apoyos es perimétrico, lo que permite pensar en albergar diversos modos de convivencia no convencionales (parejas sin hijos, familias monoparentales, independientes que trabajan en casa, parejas homosexuales) y la adaptabilidad de los mismos, salvando la integridad estructural y formal del edificio en el tiempo.

La distribución interior “comercial” de las unidades es de tipo racimo ingresando por un punto intermedio, con la posibilidad de elegir ir a la sala-comedor o a las habitaciones, sin la obligación de atravesar ambientes sociales. La zona privada se encuentra desjerarquizada en cuanto a dimensiones, incluso, tanto las habitaciones hacia el frente como las del fondo pueden integrarse con los servicios indistintamente. También es posible implementar una zona previo de trabajo independizada del ámbito más intimo de la vivienda. La híper y la in-determinación programática repercuten en la disposición de las partes rígidas y flexibles al interior de la vivienda.

Finalmente, el edificio de vivienda multifamiliar entre medianeras carece de una profunda reflexión disciplinar. Toda visión alternativa de ciudad conlleva, indefectiblemente, tipos de unidades y por tanto de edificios específicos para su correcto funcionamiento en el sentido más amplio del término. En el ámbito de la vivienda, los tipos comprobados son parte fundamental del proceso de diseño. Esto no impide planteamientos novedosos, como sostiene Moneo, la reflexión tipológica supone todo lo contrario. Creemos que Lima tiene pendiente encontrar una huella genética que reconozca la diversidad y a la vez los límites de su tejido urbano de base. La aplicación de la reflexión tipo-morfológica comentada pretende pensar los edificios multifamiliares no de manera fragmentada y hermética, sino dentro de un tejido enhebrado por piezas capaces de dialogar entre sí para proponer múltiples configuraciones.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»NOMENA» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Los autores son parte de un estudio de arquitectura en Lima,Perú que propone construir ideas a través del diálogo. Su interés en la disciplina arquitectónica se manifiesta en una amplia gama de proyectos: edificios, publicaciones, investigación y enseñanza. Su trabajo ha sido ampliamente exhibido y reconocido en bienales nacionales e internacionales. En 2010 publicaron “Con_Posiciones: 20 aproximaciones a la arquitectura peruana”, libro seleccionado en la VIII BIAU en Cádiz el 2012. Actualmente son docentes de pregrado en la Universidad Católica y Universidad de Lima. En esta última se desempeñan también como investigadores del Instituto de Investigación Científica (IDIC).[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2832,2831,2830,2829,2828,2827,2826,2825,2824,2823,2822,2821,2820,2819,2818,2817,2816″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][us_separator][/vc_column][/vc_row]

Casa Vila Matilda / Danilo Terra Pedro Tuma

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Casa Vila Matilda» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Danilo Terra, Pedro Tuma – Brasil
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Introducción
Por Gonzalo Renato Núñez Melgar, Arquitecto Urbanista Docente de la Universidad Federal do Amazonas – Brasil.

Esta pequeña casa localizada en un barrio pobre de Sao Paulo representa modestamente el verdadero sentido de la arquitectura, mejorar la vida de la gente. Una anciana de 74 años, empleada doméstica junta el dinero de toda su vida y la confía a un estudio de arquitectura de jóvenes arquitectos “Terra e Tuma Arquitectos Asociados” para transformar su casa, el resultado no podría ser mejor… un proyecto austero que atiende a las necesidades del cliente y nos desafía a que, de hecho, la arquitectura sea y deba ser, para todos.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Muy distante de la arquitectura del espectáculo este proyecto se destacó por su precisión y su sencillez, resolviendo de modo simple el problema de la habitación espontánea y demostró que el alcance de la arquitectura puede transformar también la vida de una familia de escasos recursos, este caso se torna más relevante aún cuando llevamos en cuenta la realidad del papel planificador del poder público en el Brasil, principalmente en los grandes centros urbanos, contrariando su historia de casos paradigmáticos de planeamiento urbano y políticas habitacionales.

La “Casa da Vila Matilde” contribuye a pensar que la arquitectura puede ser relevante bastándose con la transformación de la calidad de vida de una pequeña familia y que la solución a un problema tan grave como es la precarización del consumo de la vivienda, puede ser atendida desde la objetividad del caso particular, único. Contribuyendo a dar respuestas adecuadas individualmente, colocamos en cuestión también las respuestas totalizadoras que el investigador y crítico de vivienda social John Turner llamaba de “mass housing” modelo ampliamente utilizado en el Brasil desde los inicios del proceso de urbanización de barrios operarios y que infelizmente el mercado se esforzó en reproducir como nuevo error, en la contemporaneidad, dentro del programa de habitación para todos “Minha casa, minha vida” (Mi casa, mi vida).

Contribuye también a ampliar el campo de acción profesional del Arquitecto Urbanista, que en el caso brasileño presenta datos realmente alarmantes levantados en el año de 2016 por el CAU/BR (Colegio de Arquitectos del Brasil), donde apenas el 15% de la población tiene acceso a los servicios de un arquitecto; me atrevo a pensar que no debe ser muy diferente de la realidad latinoamericana en general, pero se torna dramático y especialmente doloroso en un país donde ya hubo casos emblemáticos de las buenas prácticas de la arquitectura y el planeamiento urbano, así como también dentro del ámbito proyectual de la vivienda de interés social.

Sobre la obra

Iniciamos nuestras actividades en “Terra e Tuma” en 2006 para consolidar la relación entre los socios: Danilo Terra y Pedro Tuma. Egresados de la Universidad Mackenzie de San Pablo en el año de 2003/2004, bajo la contradictoria cultura docente que validaba la actuación de los “Star Architects” como un modelo a seguir en el ejercicio profesional del Brasil.

Los primeros cinco años fueron de oficina, trabajando día y noche, dispuestos a cumplir con todos los pedidos de proyectos y así formar un gran estudio. La mayor parte de nuestro tiempo estuvo dedicado a la lotería que significan los concursos de arquitectura, fue un gran aprendizaje. Al final de esta etapa algo nos incomodaba profundamente: el hecho de contar con 15 colaboradores, numerosos proyectos en el papel y casi nada construido.

Entendimos que necesitábamos mejorar algunas fallas dentro del proceso. Si, los proyectos no eran construidos, nosotros éramos también responsables por ello. Entonces pasamos a reevaluar todas las etapas del proceso, desde las primeras conversaciones con el cliente hasta la finalización de la construcción.

Al principio decidimos dejar de participar en concursos abiertos y pasamos a conversar francamente con nuestros clientes sobre la toma de decisiones, principalmente cuando interferían en el presupuesto de obra. Estábamos en condiciones de ayudar en la formulación de un plan de trabajo factible. Finalmente pasamos a dedicar nuestro esfuerzo a lo que efectivamente sería construido.

Atentos a las oportunidades de esta naturaleza, recibimos el pedido del joven Marcelo Borges. Nos contó que vivía con su madre en una pequeña casa en el barrio de “Vila Matilde” en Sao Paulo, y la edificación estaba a punto de colapsar. A partir de ese contacto y de nuestro asesoramiento, buscamos entender, cuál sería la mejor solución para este caso: la reforma de la casa existente, la venta del inmueble y comprar un departamento o la construcción de una nueva casa.

Partiendo de un análisis objetivo que comprendió el programa de necesidades y el presupuesto, la posibilidad de materiales y el uso de técnicas locales, la normativa que se aplica a estos casos, condiciones climáticas, entre otros factores, nuestro equipo presento a los clientes la estrategia de demoler la casa existente y construir una nueva en el mismo terreno. De tal modo, que podrían continuar habitando el lugar donde crearon sus lazos afectivos, en una casa pensada para atender las demandas reales de su modo de vida.

Fotografías de la casa antigua

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El proyecto permitió que la señora de 74 años desarrolle su cotidianeidad en el primer nivel de la casa: sala, núcleo de servicio (lavabo, cocina y área de servicio), jardín y, al fondo, su habitación con baño. En el segundo nivel, la habitación y cuarto de baño, del hijo Marcelo, además de la huerta sobre el techo de la sala.

Fotografías del proyecto terminado

    

A pesar que el proyecto es de 2011, la Sra. Dalva y su hijo iniciaron la obra en el año de 2014, cuando la casa comenzó a derruirse. Pasadas las etapas de demolición y de cimentación, fue necesario solo cuatro meses para que ellos volvieran a habitar la nueva casa.

Además del proyecto de arquitectura, organizamos todo el desarrollo de obra junto al constructor. Desde la demolición del antiguo edificio hasta la ejecución de los detalles de la nueva casa, todo fue detallado, cuantificado y validado por la oficina, cliente y constructora. La casa de 95m2 implantados sobre un terreno de 4.8 metros de ancho por 25 metros de fondo con un valor de 35,000 dólares americanos, inicialmente programados.

Para la optimización de la construcción buscamos facilitar el dialogo entre la oficina y la obra. Utilizamos apenas tres planos de obra: 1. Plantas 2. Cortes y elevaciones 3. Detalles Constructivos. Un conjunto de dibujos intuitivos, modulados a partir de los bloques y los paneles de las losas, ambos prefabricados. También encomendamos el proyecto de paisajismo al estudio “Gabriella Ornaghi Arquitetura da Paisagem” que fue fundamental para que los clientes se apropien de la casa.

Corte Transversal

Vista de Planta

Marcelo y la Sra. Dalva, invirtieron en el proyecto de arquitectura, proyecto de estructuras y seguimiento de obra. Solamente así fue posible garantizar la ejecución de obra dentro del presupuesto esperado, con calidad constructiva (ambiental y tectónica) y legalmente aprobada por los Órganos Reguladores.

Al finalizar la obra, invitamos a Pedro Kok para el registro fotográfico de la casa. Con las primeras publicaciones en las redes sociales, inesperadamente, comenzamos a recibir invitaciones a los periódicos de mayor circulación, así como de las principales redes de televisión del Brasil para presentar la Casa da Vila Matilde.

Creímos que este proyecto debía contar una historia común, del cliente que presenta un encargo y es atendido por profesionales dentro de un valor y plazo establecido. Es de ese modo que actuamos en cualquier esfera de la arquitectura, ya sea para una pequeña casa o una obra de gran escala, Asumimos la responsabilidad por los trazos que imprimimos en el papel.

Planos del proyecto

[/vc_column_text][vc_column_text]     

Obra: Casa Vila Matilda

Autores: Terra e Tuma Arquitectos Asociados
Danilo Terra ,Pedro Tuma, Juliana Assali
www.terraetuma.com.br

Construcción: Valdionor Andrade de Carvalho y equipo
Estructura: Megalos Ingeniería
www.megaloseng.com.br
Paisajismo: Gabriella Ornaghi
www.gabriellaornaghi.com.br
Area: 95 m2
Año de proyecto:  2011-2015
Año de construcción: 2015

Fotografías: Pedro Kok
www.pedrokok.com.br

[/vc_column_text][us_separator][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Danilo Terra, Pedro Tuma » title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Dirigen la oficina de arquitectura Terra e Tuma Arquitetos Associados junto a Fernanda Sakano; constituyendo una unión de experiencias en varios segmentos de actuación.

Los proyectos desarrollados por la oficina -desde la reformulación de barrios enteros en áreas de riesgo hasta pequeñas residencias- tienen en común el deseo y el compromiso de maximizar el potencial del proyecto, desde la integración del entorno hasta la elección de los materiales, combinando comodidad y calidad.

Desde una estructura dinámica, Terra e Tuma conserva la capacidad de actuar en red, creando sistemas integrados y multidisciplinarios únicos para el desarrollo de cada proyecto. Por lo tanto, ha trabajado en asociación con sociólogos, antropólogos, ingenieros y, por supuesto, arquitectos.

Hasta el momento, la oficina tiene proyectos reconocidos y exhibidos en las Bienales de Venecia, Rotterdam y Quito y fue ganador de varios premios nacionales e internacionales.[/mpc_callout][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Premios y menciones» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  • Archdaily BUILDING OF THE YEAR 2016
  • XV Muestra Internacional de Arquitectura de la  Bienal de Venezia
  • X Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo 2016
  • Premio de Arquitectura Instituto Tomie Ohtake Akzonobel 2016
  • Nominada al «Mies Crown Hall Americas Prize» – Instituto de Tecnología de Illinois Chicago

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