Acerca del conjunto de viviendas PRO.CRE.AR / MSGSSS

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Acerca del conjunto de viviendas PRO.CRE.AR» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»MSGSSS – Arquitectos – Argentina
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Este proyecto surge de retomar la idea del proyecto Torres en La Boca, de los arquitectos Justo Solsona, Josefa Santos, Gian Peani, y Ernesto Katzenstein (con la estructura de Ing. Gallo) del año 1956. Proyecto ganador de un concurso nacional para la construcción de 300 viviendas en La Boca nunca realizado. La idea principal de aquellos edificios, de concepción metabolista, era el apilamiento de cajas alternadas piso a piso que propongan una tipología de vivienda con terrazas en esquina, cosa que permita una visión panorámica del puerto y la ciudad.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]La continuidad de las ideas.
Por: Gustavo Alonso Serafín.

Este texto ha sido publicado originalmente en la revista Summa+, en el número 162, correspondiente al mes de febrero de 2018. Agradecemos a sus editores por permitir su reproducción en este medio.

Se ha finalizado recientemente un conjunto de viviendas realizado dentro del Programa de Crédito Argentino del Bicentenario (PRO.CRE.AR), cuyo encargo fue obtenido por el estudio de Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona y Sallaberry mediante un concurso público en el marco de dicho programa.

Ubicado en la zona de la Estación Buenos Aires en Barracas, el proyecto cuenta con dos torres de viviendas, un bloque horizontal de menor altura con vivienda y comercio en planta baja. Respondiendo a las exigencias establecidas de contar con el número determinado de unidades y equipamiento tal como lo solicitaban las bases. Sin embargo, en el difuso margen de libertad que existe entre un programa de necesidades expresado en unidades y metros cuadrados (además, claro está, en costo económico por superficie) y la materialización del proyecto definitivo, es donde la capacidad del arquitecto de insertar sus propios temas de interés entra en juego, es en este punto donde este proyecto adquiere su singularidad al continuar una línea de indagación arquitectónica local, en torno a la formulación de un ambiente doméstico adecuado que recorre gran parte del siglo pasado.

Según la memoria de sus autores, el conjunto retoma la idea del proyecto Torres en La Boca, que el Grupo de Arquitectura y Planeamiento elaboró en el año 1956 para un concurso del Banco Hipotecario Nacional con el fin de construir trescientas viviendas en la Boca, que resultó ganador y fue construido solo hasta las bases, quedando luego trunco. Sin embargo, las articulaciones espaciales planteadas en la propuesta fueron suficientemente contundentes, no solo para ser revisitadas en la propuesta contemporánea, sino que también abrieron el juego a otras exploraciones sucedidas desde que fue enunciada.

El “Grupo de Arquitectura y Planeamiento”(GAP) conformado en 1955 por Ernesto Katzenstein, Eduardo Bell, Gregorio Laferrere, Gian Peani, Josefina Santos y Justo Solsona, siendo estos aún estudiantes de arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, fue la plataforma mediante la cual sus integrantes comenzaron a elaborar algunas de sus primeras propuestas profesionales, marcadas tanto por sus intereses académicos, su formación y cierto idealismo de juventud, sin que ello implicara menor rigor de pensamiento. En palabras de Solsona: “Nosotros como grupo de jóvenes no teníamos el nivel intelectual para poder producir ideas arquitectónicas desde la teoría y el discurso. Seguramente nos era más fácil poner en crisis o llevar a un límite ideas arquitectónicas ya reconocidas y verlas con otra mirada, sacar de ellas otro tipo de edificios”. [1] En los poco más de diez años que estuvo activo, el grupo fue variando su conformación, permitiendo el recambio de sus integrantes, manteniendo un núcleo principal con Katzenstein, Peani, Santos y Solsona hasta su disolución en el año 1966 debido en parte a un extenso viaje que realiza Katzenstein con la oportunidad de Santos y Solsona de integrar un nuevo equipo de trabajo junto al cual aún hoy continúan en actividad.

Es desde el GAP que ellos cuatro, junto a la asesoría estructural del ingeniero Atilio Gallo, desarrollaron el proyecto ganador de La Boca, presentando además propuestas para otros concursos, también de gran relevancia como la urbanización de Villa Caraza, la Iglesia en Venado Tuerto o la Biblioteca Nacional, realizados con distintos colaboradores, esto les permitió situarse en un lugar destacado tanto entre los arquitectos de su generación como entre los profesionales ya establecidos.

Para indagar en el significado al que refiere el considerar con otra mirada ideas ya establecidas o llevar al límite ideas arquitectónicas ya reconocidas, se debe indagar en las particularidades que presentaba el proyecto. Debido a la densidad de viviendas estipuladas para un terreno acotado de doble frente, se decidió un planteo en tres torres. Cada una de las torres consistía en un volumen de veinticinco pisos de altura, con una distribución de cuatro unidades por planta (una para cada esquina) en forma de cruz, alrededor de un núcleo central de circulaciones verticales, dos de ellas conteniendo viviendas de dos dormitorios y la tercera de tres dormitorios. Si bien la torre de viviendas en altura era una solución poco frecuente en aquel momento y que solo incipientemente ganaba protagonismo, es en otros aspectos en los que se destaca la audacia de la propuesta.

Concebida para ser materializada en hormigón armado, la estructura presentaba un planteo inusitado aun en parámetros actuales: cuatro pares de columnas sostienen las losas de cada unidad, cada losa teniendo la forma de una pirámide invertida, quedando la columna como centro de cada unidad, intercalándose de manera desfasada cada dos pisos con la unidad inmediatamente superior, y que mediante este desplazamiento de plantas alternadas otorgaban carácter al edificio. Estos pares de columnas se hallaban, a su vez, rigidizados frente al viento por los tabiques perimetrales del núcleo central. Este tipo de estructuras, denominadas fungiformes o Baroni, constituían uno de los intereses personales de Katzenstein en aquel momento, (recurriendo a ellas en diversas oportunidades de su obra), [2] y su configuración puede encontrar cierto correlato en experiencias de aquel momento como las bóvedas cáscara de Williams o Testa, incluso más lejanamente, con la arborescente Torre Price de Wright, terminada el mismo año del concurso.

Por otro lado, el sistema de cerramientos de las unidades, tanto en los paramentos externos como en los internos, fueron pensados como elementos premoldeados con instalaciones embutidas en fábrica y que se montarían en obra, en un gesto a tono con las propuestas del momento, que planteaban maximizar los efectos plásticos de la obra a través de la condensación de los medios expresivos en la materialización. [3] De este modo, tanto por el desfasaje visual de las viviendas, como por su materialización, la apariencia exterior remedaría a un apilamiento de unidades, una imagen de avanzada para la época, casi “metabolista” avant la lettre, si tenemos en cuenta que dicha corriente aún no se había desarrollado.

Sin embargo, el punto central de este desarrollo será la inédita resolución de las viviendas en torno a un patio exterior suspendido en las alturas. Según Katzenstein “se trató –dentro de lo estrecho de las posibilidades– de conservar las características tradicionales del lugar como patios, terrazas cubiertas y cocinas amplias”, [4] buscando de esta manera articular una relación doméstica entre la casa patio, propia de la arquitectura local, con las posibilidades técnicas y estructurales del momento, una renovación moderna del tipo, que pudiera adecuarse a las condiciones locales climáticas, ambientales e idiosincráticas del contexto. Así, los dormitorios se ubicaban en las caras exteriores, dejando el sector de estar y cocina en relación directa con la terraza exterior, y que como bien define Silvio Plotquin “es un área de estar anexa a la cocina como un patio tradicional o habitación exterior. Es una habitación, a fin de cuentas, una habitación cubierta por la unidad superior y resguardada en dos de sus cuatro lados en vez de estar completamente abierta”. [5] Si bien esta es una solución poco frecuente en conjuntos de vivienda colectiva, es interesante destacar que este ha sido uno de los intereses de algunos de los arquitectos más relevantes del medio local, que han buscado la forma de conjugar soluciones análogas en diversas circunstancias.

Puede tomarse como un claro antecedente para la configuración de esa planta, el notable ejemplo de laMansión Garay (1936), de Jorge Kalnay, ubicado en las calles Garay y Defensa. Este caso, un bloque de diez plantas más basamento, también presenta una planta de configuración cuadrada, con una distribución de cuatro unidades por piso y con terrazas balcón en cada una de sus esquinas, a las que se accede perpendicularmente desde un dormitorio y el estar. Por otra parte, de la década de 1930, es la formulación del Sistema Helios de Wladimiro Acosta desarrollado en obras y proyectos de diversas escalas llegando incluso a una formulación de viviendas patio en altura en el año 1960 para las viviendas en Isla Maciel (cabe destacar que tanto Katzenstein como Solsona eran al momento del concurso, docentes en la cátedra de Acosta en la Universidad de Buenos Aires, teniendo un estrecho vínculo con él). En línea con estas propuestas, pueden mencionarse algunas obras destacadas de la modernidad local emparentadas a través de su configuración del ambiente doméstico como son los Atelieres para artistas de Paraguay y Suipacha del Grupo Austral, con su voluntad de adaptación al clima local y la ubicación de la terraza, con el estudio de pared móvil en la esquina, configurando una relación interior-exterior sumamente singular; o acaso las viviendas escalonadas con terrazas del Terrazas Palace en Mar del Plata de Bonet (momento en el cual Katzenstein entra como colaborador en el estudio de dicho arquitecto) o la primera versión de las Viviendas en el espacio de Amancio Williams.

Joaquín Medina Warmburg al referirse a la relación entre el clima y el desarrollo de la arquitectura moderna en el segundo cuarto del siglo XX, alega que las teorías higienistas y de helioterapia continuaron siendo consistentes con el nuevo modo de vida, es decir, que clima y arquitectura participaron en una construcción cultural más amplia que, a su vez, los imbricó de un cierto sentido social. [6] Podría decirse así que un interés en satisfacer necesidades ambientales e idiosincráticas al mismo tiempo que dar una respuesta propia y localmente apropiada a los postulados de las vanguardias de la primera mitad de siglo (y sus revisiones críticas en la postguerra), es la matriz a partir de la cual oscilará el proyecto.

Casi tres décadas después, Katzenstein proyectará junto con Horacio Baliero, Carmen Córdova y Alfredo Casares, el edificio en la calle Montañeses en el barrio de Belgrano (1977), en lo que podría considerarse una revisión mesurada de los postulados para La Boca. Si bien su planta ya no es cuadrada y las unidades no se intercalan estructuralmente, y fue pensada “para hacer arquitectura con el mínimo de medios, a saber: revoque común, hormigón armado convencional, y departamentos rigurosamente estándar”, [7] el proyecto mantiene el planteo de cuatro unidades por piso en las plantas tipo y la búsqueda de una solución doméstica ambientalmente amable. Así, las unidades cuentan con una terraza balcón exterior que por medio de una operación de vaciado interno del bloque macizo, queda libre en tres de sus cuatro costados, siendo el cuarto la carpintería del estar que a ella expande. Además, determinados detalles como la ventana en esquina del estar, que provee una doble ventilación, el retranqueo de las ventanas en los muros de las habitaciones, intencionalmente engrosados con placares, y una cocina de una dimensión mayor a la habitual en ese tipo de viviendas, proveen a cada vivienda de condiciones poco frecuentes para el común denominador de la vivienda en propiedad horizontal, a pesar de lo rigurosamente estándar de su propuesta, siendo uno de los ejemplos cabales de la arquitectura precisa y carente de gestos superfluos que alegaban practicar sus autores.

Circunstancias distintas, en un momento distinto, abrieron la posibilidad de revisitar el proyecto de 1956. En el año 2013, dentro del PRO.CRE.AR, lanzado por el gobierno nacional para la construcción y adquisición de viviendas a crédito con tasas de interés bajas, se organizó el concurso en el que vuelve a presentarse un equipo de trabajo que cuenta nuevamente con Justo Solsona y Josefina Santos como integrantes, dentro de la conformación actual del estudio MSGSSS. Así, el proyecto es interpretado por ellos como una reformulación contemporánea de aquel de 1956, en el que además de las cuestiones específicas del nuevo encargo (cantidad de viviendas, altura de las torres, programa anexo), surgen cuestiones coyunturales que además formalizan el encargo. Determinados por un presupuesto relativamente acotado y unas condiciones técnicas más limitadas para su ejecución, lejos queda la posibilidad de un planteo estructural experimental. Sin embargo, consecuentes con la caracterización que alguna vez Liernur ha realizado sobre la obra del estudio, que puede entenderse como “moderna y tradicional, elemental y refinada, conveniente y atípica”, [8] apelaron para la resolución del proyecto a un adecuado planteo constructivo, con estructura tradicional de tabiques con columnas en hormigón armado y paramentos de mampostería revocados pintados de blanco, que lo acerca más a esa arquitectura realizada con el mínimo de medios que al progresismo constructivo de los años 50, pudiendo así mantener intacta la condición ambiental de casa patio en altura, trayendo a la actualidad un planteo subyacente y fundacional de la arquitectura moderna local.

Agradecemos al arquitecto Silvio Plotquin por el aporte bibliográfico para la realización de este artículo.

Exteriores alternativos

 Este texto ha sido publicado originalmente en la revista Summa+, en el número 162, correspondiente al mes de febrero de 2018. Agradecemos a sus editores por permitir su reproducción en este medio.

Estación Buenos Aires: Sector 10

La particularidad de este sector proviene de ser principio y fin, portal de entrada y de salida del conjunto Estación Buenos Aires. La tipología en torre también le confiere este carácter de remate, de puerta sur del conjunto. El conjunto propuesto para el sector se resuelve en dos torres de planta baja y doce pisos, con cuatro unidades por piso, y un edificio bajo de planta baja y tres niveles, con ocho unidades de un dormitorio por piso, y en planta baja un kiosco-bar.

Para la implantación de las Torres se propone un desplazamiento de una con respecto a la otra, tomando la diagonal de la calle de borde, de la trama urbana del sector.

Torres de La Boca: la continuidad de las ideas

Este proyecto surge de retomar la idea del proyecto Torres en La Boca, de los arquitectos Justo Solsona, Josefa Santos, Gian Peani y Ernesto Katzenstein (con la estructura de Ing. Gallo), del año 1956. Proyecto ganador de un concurso nacional para la construcción de trescientas viviendas en La Boca, nunca realizado. La idea principal de aquellos edificios, de concepción metabolista, era el apilamiento de cajas alternadas piso a piso, que propusieran una tipología de vivienda con terrazas en esquina, para permitir una visión panorámica del puerto y la ciudad.

Torres de Barracas: alternando las plantas

La idea para estas torres fue reinterpretar en clave contemporánea aquel proyecto que contemplaba cuatro unidades por planta con sus cuatro esquinas. Para ello se resignaron algunas unidades de un dormitorio, desplazadas al edificio K (Kiosco/Bar). El interés central del proyecto reside en la generación y rotación de sus plantas, permitiendo organizar las viviendas alrededor de una terraza-patio de dimensiones y proporciones que lo convierten en el espacio central de la unidad. La terraza es la expansión, pero a la vez está contenida en la planta como un local más. El estar, el comedor y la cocina expanden hacia la misma que, con dos lados libres y dos protegidos, se asegura un confort climático adecuado para esta ciudad. Se propone así una vivienda no-encajonada, como una transición entre un departamento y una vivienda individual. Alternar las plantas es la otra clave del proyecto (ya presente en las cajas de Solsona del año 57), que se fusionan en una masa que va y viene con voladizos en esquina, y construye un cuerpo edilicio uniforme, sintético y blanco.

En los pisos de distribuyen entonces dos unidades de dos dormitorios (unidad base), una de tres y una de un dormitorio. La unidad de tres dormitorios toma uno del adyacente para generar a su vez la de un dormitorio, quedando el adicional del lado del estar, y pudiendo funcionar también como escritorio o dormitorio independiente para el hijo adolescente. Aunque no tengan gran altura, las torres propuestas tendrán, por sus características formales y arquitectónicas, un fuerte impacto en el paisaje urbano.

Edificio K: un bar verde

Para el edificio K, originalmente un kiosco en planta baja, se propone un edificio “verde”, con terraza jardín accesible y fachadas ajardinadas. Son tres pisos de ocho unidades de un dormitorio cada una, y el mencionado kiosco/bar en planta baja. Por otro lado, tomando el tema de las terrazas-azoteas verdes requeridas para el proyecto, pensamos que las torres no aportan gran superficie verde, y esta es una manera de compensarlas, naturalizando el conjunto con este edificio verde como remate del parque propuesto. Asimismo, para unir los criterios proyectuales del mismo a los de las Torres, se alternan las plantas para producir con los balcones el movimiento piso a piso que tienen aquellas.

 

Materialidad y estructura

Para el diseño de la estructura se apeló a la solución tradicional de hormigón armado. Sin embargo, en la búsqueda de lograr flexibilidad en el diseño se minimiza la utilización de vigas, reservando las mismas a posiciones estratégicas, en correspondencia con mamposterías divisorias de unidades y en el perímetro, generando la posibilidad de futuras ampliaciones y/o modificaciones internas. Es por eso que se realizó una configuración con luces mayores entre vigas y columnas, generando ambientes amplios, sin interrupciones de elementos estructurales. Los edificios de las torres expresan exteriormente los tabiques de hormigón armado que lo sostienen perimetralmente, pero pintado para facilitar reparaciones y dar una correcta terminación exterior.

El Edificio K se muestra exteriormente con la fachada verde propuesta, que se resuelve con un sistema de guías de chapa galvanizada sobre las que se prende una malla soldada. Por detrás de esta piel, se construye un cerramiento tradicional de mampostería con aislación exterior y revoques pintados. El tránsito sobre la cubierta verde se resuelve con una serie de baldosas premoldeadas apoyadas sobre el suelo natural propuesto.

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  1. Solsona, Justo: Entrevistas. Apuntes para una autobiografía, Ediciones Infinito, Buenos Aires, 1998, p. 20.
  2. Katzenstein, Ernesto y Leston, Eduardo: Arquitectura a dos voces, Summa 199, Buenos Aires, mayo de 1984, p. 34.
  3. Ver en Liernur, Jorge Francisco: Arquitectura en la Argentina del Siglo XX, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1999, p. 290.
  4. Katzenstein, Ernesto:Ernesto Katzenstein Arquitecto, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1999, p. 38.
  5. Plotquin, Silvio: “The subject of Architecture should be precisely that” en The Construction of Climate, Lampreave. Madrid, 2015, p. 87.
  6. Ver Medina Warmburg, Joaquín: “Buenos Aires 1939: the climate arguments of modern architecture” en The Construction of Climate, Op. Cit, p. 50.
  7. Baliero, Horacio y Leston, Eduardo: “Arquitectura a dos voces”, Op. Cit, p. 31.
  8. Liernur, Jorge Francisco: “Entre la ventana y el espejo” en Summa 199.

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»MSGSSS PRO.CRE.AR / Estación Buenos Aires – Sector 10.» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

Autores:Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Sallaberry, Vinsón, arqs.
Socio a cargo: Joaquín Sánchez Gómez, arq.
Colaboradores:Georgina Primo, Alan Revale, Federico Valverdi, arqs.
Construcción:COSUD / Constructora Sudamericana
Ingeniería:COSUD / Constructora Sudamericana
Jefe de obra: Antonio Franze, arq.
Ubicación:Barracas, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Superficie:13.300 m2
Fotógrafo: Javier Agustín Rojas
Sitio web: http://www.javieragustinrojas.com
Otros participantes / colaboradores: Georgina Primo, Alan Revale, Federico Valverdi
Construcción / Ingeniería: COSUD / Constructora Sudamericana
Jefe de obra: Arq. Antonio Franze

[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Biografía autores de la obra PRO.CRE.AR. / Estación Buenos Aires, Sector 10.» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Flora Manteola

Arquitecta egresada de la Universidad de Buenos Aires (1962). Forma parte del Estudio Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Salaberry, Vinson Arquitectos desde sus inicios, teniendo especialmente a cargo las obras relacionadas con el reciclaje de edificios y proyectos para la educación, así como también las de vivienda colectiva. Integró durante varios años la comisión directiva de la Sociedad Central de Arquitectos. Fue Profesora Titular de Introducción al Conocimiento y a la Práctica Proyectual del Ciclo Básico Común de la UBA. Integra el Colegio de Asesores y Jurados de la Sociedad Central de Arquitectos y el Colegio de Jurados del Consejo Profesional de la Provincia de Buenos Aires. Fue invitada como conferencista a numerosos centros académicos y profesionales. Ha obtenido el Premio Trayectoria de la Sociedad Central de Arquitectos en el año 2016.

Javier Sánchez Gómez

Arquitecto graduado en 1962 en la Universidad de Buenos Aires. Dentro del Estudio MSGSSS Arquitectos realiza tareas de proyecto, trabajando especialmente en temas relacionados a grandes conjuntos de vivienda urbanos y suburbanos, urbanizaciones y centros de recreación. Profesor Titular Consulto de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, en el Taller Vertical de Arquitectura Sánchez Gómez-Berdichevsky-Lopatín-Amette, de primero a quinto año. Fue Secretario Académico de la misma y durante dos periodos, representante del Claustro de Profesores en el Consejo Directivo. Como integrante del Colegio de Jurados y Asesores de la Sociedad Central de Arquitectos, fue jurado en numerosos concursos de arquitectura. Ha recibido el Premio Trayectoria de la Sociedad Central de Arquitectos, año 2015. Ha sido nombrado Profesor Emérito de la UBA desde el año 2016.

Josefina Santos

Arquitecta graduada en la Universidad de Buenos Aires en 1956. Socia fundadora del estudio GAP que luego dio origen al Estudio Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Salaberry, Vinson Arquitectos. Ha desarrollado su actividad participando en diferentes proyectos y concursos. Docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires. Reconocida a nivel nacional por la calidad y alto nivel de sus proyectos. Miembro del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo, del que formó parte de la Comisión Directiva durante el decenio 1988-98. Integró la Comisión Asesora Honoraria de relaciones entre la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y los Consejos de Arquitectura y Urbanismo y el de Ingeniería Civil. Miembro del Colegio de Jurados de la Sociedad Central de Arquitectos.

Carlos Sallaberry

Arquitecto (UBA, 1971). Miembro del Estudio MSGSSS Arquitectos desde la década del 70. Integra el Colegio de Jurados del Consejo Profesional de la Provincia de Buenos Aires. Fue Vice-Presidente del CPAU Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo durante el periodo 1998-2002. Project Manager en la Candidatura Olímpica «Buenos Aires 2004”, 1997/1998. Profesor Emérito y Decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Palermo desde el 2000 al 2010. Profesor Honorario de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Morón. Arquitecto del Año Revista Architector, 2000, Premio a la Excelencia Académica Feria del Libro, 2012. Creador del Departamento de Diseño del CAYC, 1975 Fundador de Aladi, Asociación Latinoamericana de Diseño Industrial, 1976, México. Fundador de la Red BAAL, Red de Bienales Latinoamericanas, Quito, 2012, y del premio Oscar Niemayer a la Arquitectura latinoamericana. Director en la BIABA (Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires) desde 1989 a la fecha. Director de Infraestructura de YOG Buenos Aires 1018 Olympic Games, 2012 a la fecha.

Damián Vinsón

Arquitecto (FADU-UBA, 1989). Miembro del Estudio Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Sallaberry, Vinsón Arquitectos, desde fines de la década del 80. Es profesor adjunto de las materias Arquitectura 2 y Arquitectura 3 de la Cátedra Amette-Sanchez Gomez/Berdichevsky/Lopatin de la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo, de la Universidad de Buenos Aires. Miembro del Tribunal de Honor de la Sociedad Central de Arquitectos(2001-04). Primer Premio promoción 1990 de la FADU-UBA otorgado por el CPAU. Conferencia «Arquitectura del croquis al detalle, del detalle a la obra» en el IX congreso Sisteccer, el 5 de noviembre de 2015 en la Rural. Integrante de la mesa redonda sobre Tendencias Globales en Arquitectura Sustentable en la VII conferencia Internacional + Expo Green Building, 2015. “El cerramiento como elemento de confort”, Octubre 2006. Proyecto Aeropuerto Internacional de Ezeiza en el Congreso Aeroportuario organizado por AA2000, agosto 2007. Panelista en Gen 40 Proyectistas,2012, CTDO CABA. Exposición la Mano Piensa, 2012, CPAU CABA. TEN 10 Tendencias de diseño, Proyectistas en grandes obras, 2014.

Justo Solsona Arquitecto

(UBA, 1956). Se desempeña en la docencia en la Universidad de Buenos Aires hasta la renuncia masiva de 1966 reanudando su actividad como Profesor Titular en 1983. Actualmente dirige la Maestría en Diseño Arquitectónico Avanzado en el Posgrado. Miembro fundador del Estudio Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Sallaberry, Vinson Arquitectos desde 1966 cuyas obras más destacadas son ATC, estadio de Mendoza, el segundo premio de la Biblioteca Nacional, las torres Prourban y Mulieris, y los conjuntos de viviendas en Aluar, Piedrabuena y Torres Rioja. Entre sus publicaciones se destacan: Hacer y decir; Solsona. Apuntes para una autobiografía; Arquitectura Moderna en Argentina 1930-1950; La avenida de Mayo y La Escuelita (realizados en colaboración). Sus obras pictóricas se exhiben desde 1999 en exposiciones del Centro Cultural Recoleta y Centro Cultural Borges. Recibió el premio a la Trayectoria de la Sociedad Central de Arquitectos(2009) y Huésped de Honor por la Universidad Nacional de La Plata. Premio Trayectoria Jorge Glusberg XVI17 Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires.

Biografía Autor del Texto  “La Continuidad de las ideas”.

Gustavo Alonso Serafín

Arquitecto por la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Es docente en la asignatura de Historia de la Arquitectura, habiendo dado clases en la Universidad de Buenos Aires, Universidad Torcuato Di Tella, Universidad Argentina de la Empresa y Universidad de Flores. Ha participado en diversos proyectos de investigación y publicado artículos en las revistas Plot, Log y Summa+, trabajando en la actualidad para esta última.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2966,2965,2985,2986,2989,2980,2983,2976,2967,2973,2975,2968″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][vc_column][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][us_separator][/vc_column][/vc_row]