[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»De lo simple a lo trascendente» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%23d2e2a7|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Una mirada fenomenológica a la arquitectura de las bodegas de vino de Mendoza» font_container=»tag:h3|font_size:18px|text_align:left|color:%23d2e2a7|line_height:20px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Sandra Navarrete – Dr. Arquitecta – argentina» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%23d2e2a7|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Investigación realizada en la Universidad de Mendoza, titulada “ARQUITECTURA EXTRAORDINARIA vs. ARQUITECTURA COMUN. Un estudio comparativo de obras internacionales y regionales desde la Fenomenología” Aprobada por Resolución H. Consejo Superior N°80/2016 del 17 de noviembre de 2016.
Colaboradora Arq. Macarena Castro en el relato fenomenológico.
A veces lo que se presenta en nuestro pequeño mundo cotidiano, que parece simple, sencillo, común, esconde valores nada comunes que pueden emocionarnos, cautivarnos… allí es cuando comprendemos que lo simple se convierte en algo extraordinario, trascendente. De este “darnos cuenta” tratará esta reflexión.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#d2e2a7″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#d2e2a7″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]¿COMÚN O TRASCENDENTE?
El diccionario de la RAE (1) siempre arroja luz sobre algunos conceptos que creemos conocer, sin habernos detenido a comprenderlos, a aprehenderlos. Lo “simple” está definido como sencillo, sin complicaciones ni dificultades. Lo “sencillo” es lo que expresa ingenua y naturalmente los conceptos. Lo “común” es considerado por la RAE algo ordinario, vulgar, frecuente y muy sabido. Que tiene las mismas características que todos los de su especie y no destaca por nada especial. Que es corriente, abundante o muy extendido.
Simple y sencillo se consideran cualidades ingenuas, y la primera impresión que esta definición nos causa es de un calificativo peyorativo. Sin embargo, las ingenuas percepciones, sensaciones y emociones son las que dejan huellas imborrables en nuestra memoria, tal como nos ocurrió en la niñez. Entonces de lo sencillo a lo trascendente hay un solo paso.
Lo común es frecuente, muy sabido, conocido, es nuestro contexto inmediato. Solemos sorprendernos con los comentarios de quienes visitan nuestras tierras, que con ojos asombrados nos hacen notar las valiosas cualidades de nuestros espacios locales. Son poseedores de una particular atmósfera que es capaz de emocionarnos tal como lo definió Zumthor: “Para mí, la realidad arquitectónica sólo puede tratarse de que un edificio me conmueva o no. (…) ¿Cómo pueden proyectarse cosas con tal presencia, cosas bellas y naturales que me conmuevan una y otra vez?” (2) Y de esta manera dan identidad y personalidad a todo aquello que nos parece simple. Lo común deja de ser común.
El significado que la RAE da al término “trascendente” nos dice que es algo que está más allá de los límites de cualquier conocimiento posible. Que es muy significativo y tiene consecuencias muy importantes, más de lo que cabría esperar. Podríamos agregar a esta definición que si está más allá de nuestro conocimiento es posible que no pueda ser abarcado sólo por la razón, sino que debe involucrarse el sentimiento, trascender la materia es ser capaces de ver desde la mirada del alma.
Con la atención puesta en lo que trasciende nuestros conocimientos intelectuales nos acercamos a mirar lo que está cerca, que parece común y sencillo a nuestros ojos, y sin ninguna duda es trascendente. Observemos con todos nuestros sentidos los espacios más representativos de Mendoza, sus bodegas, la arquitectura del vino.
UN ACERCAMIENTO A LA CULTURA LOCAL.
Mendoza tiene un paisaje singular. En el imaginario colectivo se la identifica como tierra de montañas, de sol, de vino. Cuando cada mañana de invierno miramos las montañas nevadas, se hace evidente la pureza del agua con que se riegan los campos de donde procede el vino, que no es un producto elaborado en una fábrica, proviene de las entrañas de la tierra, requiere del cuidado y el amor de los cultivadores de la vid para poder crecer, se nutre del agua y del sol, arraiga al campesino a su lugar de origen, produciendo un fenómeno social de proporciones interesantes.

Imagen 1. Paisaje de viñedos al pie de Los Andes, en Mendoza.
En la zona andina argentina se observa que desde principio del siglo XX, las tradicionales bodegas mendocinas eran simples galpones que contenían las clásicas barricas de roble.

Imagen 2. Depósito y galpón de expedición. Bodega Arizu Pioneros de la Vitivinicultura en Mendoza. Bodegas y Viñedos Arizu S.A (año 1888). (3)
Pero desde principios de los años ’90 los arquitectos junto con los empresarios vitivinícolas se replantearon el concepto de bodega. Era necesario que lo simple y sencillo se transformara en una arquitectura que pudiera representar la identidad regional. Y así se intentó dotar a la arquitectura tradicional de aspectos menos comunes (como si éstos no fueran realmente significativos). Se buscó crear espacios representativos de la cultura de Mendoza; valorizar la identidad del terruño donde se encuentran, resolver una arquitectura contemporánea y que al mismo tiempo pudieran establecer con la naturaleza circundante una relación de respeto, equilibrio y armonía. En esta búsqueda de sentido se distinguen las obras del estudio Bórmida & Yanzón por haber ingresado al nuevo paradigma de la posmodernidad, del auge de la experiencia sensible. Sus bodegas se inscriben en el marco posmoderno del regionalismo crítico, con alto contenido perceptual y se destacan por sus particulares relaciones con el paisaje del lugar.
La postura proyectual de los arquitectos Bórmida y Yanzón queda explícita en su propias palabras:
“Creemos en una arquitectura que surge del lugar y de la gente, que acepta los desafíos del mundo contemporáneo y, a la vez, es sensible a los valores de la tradición. Creemos que la visión crítica de los hacedores, la ética corporativa de los equipos de trabajo y el poder de la comunicación con el medio, son factores estratégicos esenciales en los procesos de crecimiento que transforman nuestra realidad. Creemos en un territorio que se desarrolla en equilibrio, potenciando las fortalezas de su patrimonio natural y cultural, y que se inserta convenientemente en las múltiples redes del mundo global de hoy”. (4)
LA FENOMENOLOGÍA COMO CAMINO DE BÚSQUEDA
Habitualmente se estudia el fenómeno arquitectónico a través del análisis crítico de los espacios interiores y exteriores a partir de variables conceptuales heredadas de la academia. Proponemos aquí incorporar otras variables que tienen que ver con lo sensible y trascendente, nos posicionamos en la mirada fenomenológica como alternativa a los análisis convencionales.
Los procesos de diseño requieren una sólida base conceptual, pero el camino racional del movimiento moderno fue fuertemente cuestionado en la posguerra de mediados del siglo XX por su énfasis en los aspectos físicos en detrimento de los emocionales y psicológicos.
La fenomenología incorpora modos de aprehender el mundo a través de la experiencia sensible en forma rigurosa y sistemática, y de este modo establece vínculos más personales entre el objeto arquitectónico y su contexto, con el hombre que los habita. La fenomenología en el diseño incluye los sentidos, la percepción. Estos términos forman parte del lenguaje habitual de la práctica proyectual en la que se involucran experiencias estéticas, sensibles, para lograr una aproximación integradora y humanizada a la idea generadora de la obra a diseñar.
La experiencia de placer es subjetiva y depende de variables culturales y contextuales; de allí la dificultad de llegar a un juicio crítico objetivo, generalizable, con rigor científico. La sensibilidad tiene su raíz etimológica en su origen griego (sensibilidad proviene del término estética). Se sostiene como hipótesis principal que la interpretación de la arquitectura a través de la fenomenología permite un mayor acercamiento al impacto sensorial que produce en quienes tienen la oportunidad de experimentarla. De esta manera es posible comprender que aquellos espacios que bajo la lupa racionalista son comunes y simples pueden ser extraordinarios si nos permitimos vivenciarlos, experimentarlos y que las impresiones que nos dejan nos lleguen al alma.
COMPRENDER LA ARQUITECTURA DESDE LA EXPERIENCIA DEL ESPACIO.
Para Husserl, “El mundo es el conjunto total de los objetos de la experiencia y del conocimiento empírico posible. Este mundo se extiende, antes bien, en un fijo orden del ser, hasta lo infinito” (5). Es decir que el campo de investigación de la experiencia del mundo no tiene límites. Por esta razón, para lograr una formación crítica que incluya los factores racionales ya aprendidos, y también la sensibilidad y el gusto, se realizó una experiencia real con una visita a ejemplos de arquitectura destacados en el ámbito regional (con reconocimiento internacional): las bodegas del Estudio Bórmida y Yanzón.
Esta experimentación en el lugar pretendió poner a prueba los conceptos adquiridos, pero fundamentalmente tomar registro de sensaciones y emociones que provocan los espacios que han sido proyectados con estas premisas (según lo declaran los autores). Se elaboró una herramienta para el análisis crítico de las bodegas mendocinas. Se evaluó la experiencia a través de encuestas validadas en el ámbito académico-científico por Bermúdez, en publicaciones y presentaciones en diferentes y reconocidas instituciones como la Universidad de Harvard. También se solicitó a los estudiantes que tomaran fotografías de los sitios que les provocaran algún tipo de impacto emocional, y realizaran croquis y descripciones escritas para finalmente preparar un video que contemplara diferentes variables fenomenológicas.
Los aspectos observados fueron los siguientes:
– Experiencia sensual, física: obedece a los estímulos cerebrales logrados a través de los 5 sentidos, vista, olfato, tacto, oído y gusto, los cuales dan una realidad física del ambiente.
– Experiencia analítica, intelectual: se produce a partir de la razón, es la reflexión crítica sobre la realidad observada, está influenciada por los conocimientos previos, la cultura.
– Experiencia emocional: reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto. Las emociones organizan rápidamente las respuestas de distintos sistemas biológicos, incluidas las expresiones faciales, los músculos, la voz, la actividad del SNA. Ekman et al. (1983) propusieron patrones de la emoción diferentes para seis emociones, que son universales y biológicamente básicas, las cuales son: sorpresa, asco, tristeza, ira, miedo, alegría (felicidad).
Los resultados de esta experiencia fueron muy valorados en el ámbito universitario y en la sociedad en general. Los propios estudiantes demostraron un cambio en sus niveles de apreciación de la arquitectura, que reflejaron de un modo notable en sus procesos proyectuales de las asignaturas de taller. Entre los casos mejor valorados se encuentra la Bodega Diamandes que cuenta con un emplazamiento de fuerte relación con el paisaje y una cava interior que impacta en todas las variables observadas: la sensual, la analítica y la emocional.
A continuación nos sumergimos en un nuevo desafío, describir la arquitectura del vino, una bodega en particular (Diamandes), como lo propone la fenomenología, desde lo personal y subjetivo, narrado en primera persona, tal como lo hiciera Zumthor: “Aquí estoy, sentado en una plaza de sol, un gran soportal, largo, alto, hermoso bajo el sol. La plaza – frente casas, iglesia, monumentos – como un panorama ante mis ojos.” (6).
UN RELATO CON MIRADA FENOMENOLÓGICA.
Un nuevo día de jornada laboral, aunque es miércoles, los paseos siempre son estimulantes. Mientras nos acercamos al inicio del viaje, la ciudad de Mendoza se despierta con cantos de pájaros en sus arboledas, con el ruido de los autos entre sus calles y los pasos de las personas, que van y vienen por sus veredas; a medida que nos vamos acercando a la hora; las expectativas y la imaginación nos acercan a lo que esperamos y desearíamos ver. Introducciones de antiguos relatos nos inician en un camino que nos dibujan imágenes de recorridos que iremos reconociendo e incorporando a nuestra memoria a lo largo del camino.
El camino es simple, como todas las rutas de Mendoza. Y sin darnos cuenta ya estamos sobre las vías de vinculación más importantes. Extensas y casi eternas, nos conducen hacia los paisajes de montaña, siempre a nuestro lado como contándonos un relato, explicando su altura, color y textura… a veces nítida, a veces abrigada por nubes o maquillada con nieves eternas.
Nos dirigimos de norte a sur por la ruta 40, a veces por rutas menores… hay cambios de población, de automóviles y de actividades, todas en constante movimiento. La llegada a Tunuyán se anuncia, no sólo por controles y por carteles, sino porque su urbanización es evidente. Veníamos de espacios sin dominar y campos eternos con casitas como puntos perdidos sobre el llano. Estamos sobre el punto indicado y llegamos a la estación de Miraflores a Tunuyán, al Cordón del Plata.
Nos acompañan interminables túneles verdes y amarillos del comienzo del otoño, marcados y guiados por las aguas de las acequias. El mismo conjunto de elementos… vereda, arboleda y calle, como aquella Mendoza que dejamos atrás, pero a través de nuestra ventanilla sentimos el aire fresco renovado, que a nuestros oídos es como silencios que murmuran casi como queriendo escuchar lo que nos dicen los álamos y árboles al costado y orillas del camino.

Imagen 3. Camino del vino de Mendoza.
Vamos hacia el oeste… se nota porque es cuesta arriba hacia la montaña, con el sol tras nuestras espaldas como referencia, pero en lenta procesión, como en cámara lenta a lo que no conocemos. Todo a nuestro alrededor se repite como en la ciudad de Mendoza, silvestre, fértil, frondoso, despeinado al compás de las brisas, pero construido de forma casi artesanal. Todos los hogares con un espíritu del lugar con un aire propio y natural… la armonía de la vegetación rodea los recintos de cada poblador.
De a poco se está haciendo conocer la Bodega Diamandes. Seguimos pistas como migajas en el camino, interactuamos con sus vecinos trabajadores, creadores de bellezas como jardines, y aquellos que reciben como guardias.

Imagen 4. Bodega Diamandes al pie de la montaña mendocina.
El piedemonte entierra y resucita viñedos conquistados por los primeros pobladores, sus descendientes y propietarios extranjeros con espíritus audaces y sueños grandes. A lo largo del camino interno de tierra acompañado por arbustos bajos de colores terrosos y campos con viñedos que forman una alfombra verde sin fin, con sus hojas de parras de paletas de variados verdes, que asoman entre tutores. Son brotes libres, protagonistas de una danza infinita entre la brisa y el sol.
Llegamos a la entrada peatonal de Diamandes, configurada por dos fuertes bloques que se direccionan hacia el centro y parecen dos guardianes que miran hacia un centro, expectantes. Enfrentados, miran hacia su interior, un diamante asoma desde el centro.

Imagen 5. Patio de acceso a la Bodega Diamandes.
Se vislumbra un espacio que se va desmenuzando en una plaza central circular, formando un punto de encuentro ideal, en donde nuestras voces retumban entre dos planos enfrentados con puertas de vidrio que se escalan casi a nuestras alturas.
Fina obra de Ingeniería por los materiales de sus tensores y pulidos caños de aleación metálica, tratando de ver sus uniones, nos roban los suspiros, nuestras voces retumban en el centro en un viaje directo, perdemos todo vértigo al ir directo a su centro, todos con nuestros brazos agarrados, inclinados con el torso hasta la mitad miramos llevándonos a perder el miedo y sentirnos tranquilos casi en el interior.

Imagen 6. Estructura metálica que simboliza un diamante.
Entendiendo un poco más de lo que es ser un diamante de los Andes (de allí Diamandes), nos adentramos, con permiso del lugar, hacia el área de producción, encontramos un hall de espera pequeño pero hogareño en donde el viento se corta inmediatamente, y se inician en el olor característico de la preparación de las uvas.
Bajamos un nivel completo a través de un pasadizo lleno de misterios y penumbras. Las paredes muestran una simplicidad de colores grises, tenues y texturas lisas.

Imagen 7. Recorrido interior entre las barricas y el diamante.
Llegamos al espacio sagrado: la cava, de una majestuosidad impresionante no por su escala sino por la atmósfera que allí se respira. Nos ubicamos en su centro, tímidos pronunciamos palabras, como niños descubriendo el sonido de nuestra voz. En el piso se dibuja el diamante que refleja la luz del cielo, entrando por el óculo superior.

Imagen 8. La cripta.

Imagen 9. El diamante tallado en el piso de la cripta.
Sin notar el paso del tiempo llegamos a la sala de barricas y seguimos ascendiendo en espiral.

Imagen 10. Sala de barricas.
Finalizando la visita nos encontramos nuevamente en el hall del lado norte. Al salir a la superficie nos sentimos impactados por el recorrido, los caminos que conocimos, sin sentir si subimos o bajamos… nos sentimos atrapados por la magia de los distintos sectores visitados.
Nos animamos a decir que de la tierra, esperando y madurando, proviene el alimento para el corazón y para el alma. Es así como el vino es tratado como un fino diamante en bruto, pulido con tiempo y paciencia, con cuidados de día y de noche, y luego venerado como piedra infinita que viaja, como nuestro viaje de recorridos internos y externos, conociendo a fondo la grandeza de su ser.

Imagen 11. Vides, acequias, al pie de la montaña nevada de Mendoza.
REFLEXIÓN FINAL.
En la arquitectura intervienen aspectos técnicos, formales y funcionales, imprescindibles para lograr su materialización. Pero si no logra emocionar, conmover el espíritu, ponernos en contacto con su íntima esencia, no deja de ser un objeto sin alma. Si en cambio despierta y conmueve, su noble fin se habrá cumplido… dejar una huella imborrable en la memoria, trascender.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]
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