[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Una manera de mirar» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Mario Castro Cobos – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2363858b|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]El camino en el cine de Mario Castro Cobos es singular, desde sus inicios en la gestión y difusión en festivales y cineclubs, transitando por sus textos de ensayo y crítica, hasta la actualidad donde expone y revela su mirada en sus propias anotaciones visuales: Cuaderno de Notas (2018) y Gracias por la donación (2019).[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#63858b» background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#63858b» icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Una manera de mirar
Camino por la ciudad. En uno de los bolsillos del pantalón llevo una cámara. En un futuro se podrá grabar con los ojos y editar con el cerebro. Se hará de manera directa. Mientras tanto, aquí estoy. Hace años, cuando ni siquiera me pasaba por la mente la posibilidad de ser ‘director de cine’ di una charla ‘en mi condición de crítico’ sobre “El cine y la ciudad”. Me perseguía la idea de la ciudad como antinaturaleza. Lo que más recuerdo fue, no lo que dije o lo que dijeron los otros, sino al (así llamado, en la Universidad de San Marcos)´perrovaca’ que tan campante se metió al auditorio escalonado. No se puede negar que se trataba de un perro con estilo.
Hice una referencia al perro ante el público, me parecía bastante más real que todo lo que decíamos. No compartía con mis compañeros de mesa un sentimiento de autoimportancia académica. Yo no era académico. Me sentía más cerca del perro. Un perro en un lugar ‘que no era para perros’ me parecía más interesante. Era la ‘naturaleza’ relativizando los discursos con la simple presencia de su discurso viviente, más integral; con hocico, bastante pelo y a cuatro patas.
No sabría decirles qué es una ciudad. Y eso que vivo en una. También vivo en mí mismo y no sé quién soy. Sé que odio a la autoridad y que eso ha sido una luz en mi vida. Salí de un colegio católico (de sacerdotes franciscanos capuchinos italianos donde se enseñaba inglés británico) y no pasé por la universidad… excepto para, de cuando en vez, dar charlas, a universitarios. Mi vida ha sido, un poco, más que un poco, la de un perro callejero. Pues mira tú que veinte años después de la charla sobre “La ciudad como antinaturaleza” me puse a grabar Lima desde el punto de vista de un perro.
Para mí, salir del colegio, fue salir a la ciudad. No era una ciudad, eran varias. La ciudad no era solo un sucio y maldito desorden, era más bien una implacable máquina del tiempo viviente tragando a toda velocidad ciudades anteriores. De una edificación a otra percibías un incesante Frankenstein muy capitalistamente laborioso. Traté mucho tiempo de escribir sobre la ciudad, las vueltas que me di por ella explican algo de mi vida. O tal vez solo quería hablar de lo que pensaba durante mis largos paseos.
Supongo que mis películas se verán como un testimonio de cómo era Lima en un futuro que desde ya me intriga. También grabaré la ciudad de hoy imaginando ciudades-sociedades futuras, pero ese es otro tema. Mis dos primeros largos, “Cuaderno de notas” (2018) y “Gracias por la donación” (2019) son tan espontáneas como animales y tan caóticas o discontinuas como la propia ciudad. Una chica que vende pop corn en Breña, en un carrito, es tan importante como una niña con los brazos triunfales en las escaleras del Palacio de Justicia junto a un pálido león. Me he atrevido a no falsear una ciudad, me he atrevido a mirarla. Lima es horrible entre otras razones por un cine del encubrimiento. Una falsedad ‘institucional’ que se respira… Que no deja respirar. Quería contar no la historia de lugares y personas que nunca conoceré y que ‘solo vi de pasada’ sino justamente la historia de mis paseos, de mi interacción con cuerpos y mentes y objetos y lugares en imágenes y no en palabras. Quería un cine libre, distraídamente atento a las sorpresas de la calle…
Te muestro, porque me da la gana, porque necesito hacerlo, una ciudad rompecabezas, una ciudad fragmentada, un mosaico de ciudad, me complazco en saltos, quiero descolocarte, deslocalizarte para penetrar en otra cosa, en otro estado. Grabo el inconsciente de una ciudad. Hay una imagen de la Catedral de Lima tan estúpida como la más linda postal. Pero antes o después puede que encuentres imágenes que se burlan de ella. He grabado niños con pelotas o globos en ambientes que pueden apreciarse como cárceles o úteros. O tal vez sean ambas cosas. En abstracto, he grabado esferas dentro de esferas (como diría Sloterdijk).
He grabado el edificio (‘imponente’) de un banco ladrón y un ciego entre los carros pidiendo unas monedas, no te digo en qué orden. Que el ciego (que lo que hace el ciego) te haga VER, si es que no eres lo suficientemente ciego. Hay imágenes tiernas y hermosas según quién y según dónde. Hay imágenes misteriosas. Solo tienes que acercarte, un plano detalle puede darte el adn de una ciudad entera… O la imagen de ti mismo. Y hay más imágenes crudas, así es la vida de la ciudad, espero que te duelan.
He grabado carteles y maniquíes más verdaderos que los propios seres humanos que ‘representan’. Puedo convertir si quiero el lugar más insospechado en un rincón donde hay secretos. El secreto de la ciudad es que en ella se proyectan a todas horas nuestros sueños y pesadillas.
La ciudad es un escenario de guerra contra sus propios ciudadanos. He roto barreras, he grabado impunemente a desconocidos más que a conocidos. He usado una cámara para entender mi propia mirada. Una ciudad se toca con las manos y se toca con los ojos.
He grabado a gente aplastada, oprimida, que organizada (¡ciudadanos!) debería derribar los edificios que el poder ha levantado.
Lima puede reconocerse en mis películas. Una calle entre La Casa de la Literatura, Palacio de Gobierno y el Bar Cordano que da como telón de fondo a la Plaza de Armas. En ese tablero una chica con mini skate seguida de un hombre en silla de ruedas. Luego, un grupo de chicas y chicos pasa como si la ciudad para ellos fuera nueva, como si no entendieran el diseño de los faroles, la majestad algo ajada y vetusta de calles o edificaciones.
Siento que estas películas son como si construyera una ciudad, y al mirarlas ¿camino? por un intento de explicación que es también un sueño…[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=xYI-m-Q0eP0&feature=youtu.be» video_title=»1″][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0a0a» title=»Mario Castro Cobos» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0a0a» background_color=»#f7f7f7″]Fundó y dirigió el Festival de Cine Lima Independiente, las revistas Voyeur, Abre los ojos y el blog La cinefilia no es patriota y condujo el programa de radio del mismo nombre. Además escribió para Cronopia, Las sumas voces, Butaca, Mabuse, Godard!, Diario 16 y Buensalvaje. Trabajó en los cineclubs del BCR, Biblioteca Nacional, Centro Cultural Arcais, Universidad Científica del Sur, Universidad Cayetano Heredia y Universidad de Ciencias y Humanidades. Escribe para Lima Gris (web y revista impresa). Dirigió dos cortos y dos largos: “Cuaderno de notas” (2018) y “Gracias por la donación” (2019).[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»4893,4894,4895,4896,4897,4898,4899,4900,4901,4902,4903,4904″ meta=»1″ fullscreen=»1″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]