Desvelamiento de una casona arequipeña / Gonzalo Trillo

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Desvelamiento de una casona arequipeña» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%23d2e2a7|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Gonzalo Trillo – Arquitecto – Perú» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%23d2e2a7|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Hace un par de años recibí el encargo de restaurar una casona ubicada al costado de la Iglesia de San Agustín, en la calle Sucre, en el corazón del centro histórico de la ciudad de Arequipa.

El último uso  que tuvo, antes de ser adquirida por los actuales propietarios, fue de academia pre universitaria, luego permaneció parcialmente en abandono  y solo estuvo ocupada, en parte, por un carpintero,  el resto se había convertido en un palomar.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#d2e2a7″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#d2e2a7″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]El hecho de tener un monumento abandonado fue creando en los propietarios una sensación de nostalgia y una necesidad de restaurarla, aún sin tener claro para qué iba a funcionar.

Luego de visitarla varias veces, tanto en compañía como en solitario, uno va pensando qué es lo mejor que podría suceder en estos espacios que nos transportan a otras épocas por ser un pedazo vivo de nuestra historia. Cómo pueden ser participes de la actualidad sin quedar nuevamente en deterioro, ya sea por un mal uso de los ambientes o por el abandono mismo. Considerando la ubicación, tamaño y características de sus espacios, surge la idea de desarrollar un proyecto para que la casona se convierta en un lugar de encuentro cargado de identidad,  donde coexistan actividades gastronómicas, culturales y turísticas.

Imagen 01. Luz sobre muros de sillar.

Al recorrer una casona, uno queda inmediatamente sobrecogido por la carga emotiva que tienen estos espacios. El tiempo trancurrido se percibe en su deterioro, la pátina que le brinda la exposición a la intemperie, la inevitable presencia humana, reconocible en el desgaste de sus superficies y en la transformación de sus espacios, la lluvia que junto a la suciedad ennegrece y añeja su imagen, los temblores que dejan fisuras y ocasionan desprendimientos, restos de mobiliario, y el hecho de no encontrar a nadie donde alguna vez hubo mucha gente, crea una atmosfera melancólica y misteriosa, donde los espacios configurados por sus gruesos muros y bóvedas, se vuelven protagonistas.

La proporción y escala de sus espacios, el sillar (1) -en el formato colonial de 40 x 40- como materia predominante, de textura rugosa, manufactura artesanal y rudimentaria, los muros de cajón (2), de sección corpulenta, junto a otros muros de aparejos más sencillos, la existencia de distintos materiales y sistemas constructivos empleados en sus cubiertas, como las bóvedas  de ladrillo y las de sillar, los techos horizontales de rieles con sillar, los cielorasos de madera decorada, y algunos techos de concreto armado más recientes, junto a vestigios de color en sus revestimientos, se convierten en guías que van relatando las distintas épocas de la casa y van revelando las claves de su belleza.

La liberación de las construcciones añadidas, sin respeto por las cualidades patrimoniales de la casona, permite recuperar sensaciones relacionadas a la cualidad táctil de los materiales, que se percibe al verlos y se refuerza al tocarlos; y va creando atmósferas austeras y simples que de manera indescriptible, diluyen la melancolía para dar paso a una sensación de satisfacción y tranquilidad.

Imagen 02. Pasaje al segundo patio – Iluminación.

Lo intrincado  de su recorrido forma un laberinto que confunde y revela un tipo diferente de casona, dejando de lado la relación tradicional entre zaguán y patio, donde aparece un  corredor alto, casi a doble altura, que remata en una  escalerilla  de sillar. El cambio súbito a un pequeño chiflón (3) ancho y de bóveda rebajada lleva por un lado hacia un callejón con escasa iluminación, con ambientes indefinidos, igualmente oscuros, y por el otro, a un callejón abierto al cielo que conduce a un patio de servicio de extrañas proporciones.

Oculta, entre muros y ampliaciones, que seguro fueron necesarias en algún momento, se encuentra la mayor experiencia sensorial de la casa: El desvelamiento de dos patios originales que llenan la casona de luz, donde aparece el comedor de verano (4), ambiente fresco y calmo, que con su arcada, reconfigura uno de los patios; desde ellos, guardando distancia hacia sus muros, uno se detiene y contempla, percibe la belleza de sus proporciones, levanta la vista y encuentra el perfil de las bóvedas y campanarios, el cielo abierto, el histórico paisaje urbano; es así que se completa la experiencia. Desde los patios se puede vivir el aislamiento sereno que te transporta a un estado reflexivo, alejado del bullicio de la ciudad, con un  cielo que va cambiando de tonos y un sol que va dibujando sombras que se mueven y permiten reconocer el paso del tiempo. Al muro le faltaba la luz para exponer su materia y cobrar vida,  a los ambientes les faltaba luminosidad y contacto con sus patios para alcanzar en ellos un estado de serenidad.

Imagen 03. Perfil del templo de San Agustín desde el segundo patio.

Es en esta sucesión de espacios donde se  reconocen las distintas épocas que en la casona habitan y se contempla la pureza del material convertido en muro, donde la luz acentúa, con su presencia, una arquitectura  sencilla y sin ornamentos. Basta esta condición para destacar de manera sutil la naturaleza de la materia, aprovechando el muro de la iglesia de aproximadamente quince metros de altura, dejando que la luz cenital entre mediante una ranura en la losa superior. El rayo de sol que ingresa como un velo y pinta de luz y sombra la textura del muro, crea un acontecimiento indescriptible. Esta sencilla intervención genera algo que conmueve y proporciona una atmósfera mística.

Imagen 04. Luz cenital en pasaje de ingreso.

El resto de operaciones consistieron en pintar rincones y muros con el color de los vestigios encontrados, que hacen más agradable la estancia en los  patios, excepto en el patio del fondo, que sin tener que recurrir al uso del color,  fue la luz, que filtrada a través de una pérgola, permitió que los muros se impregnen de luz y aparezcan las sombras.

Imagen 05. Primer patio y propuesta virtual de espejo de agua en cobre.

[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]

  1. Pieza de sillería utilizada en la construcción en épocas de colonia y republica, proveniente de canteras locales de ignimbrita, y formada por la compactación de cenizas volcánicas.
  2. Técnica constructiva local, consistente en levantar dos muros de sillería paralelos con un alma central de argamasa de cal y piedra de río.
  3. Pasaje angosto y techado, que hace referencia a la corriente de aire que se genera en él, al conectar dos espacios abiertos mayores.
  4. Ambiente techado intermedio entre el patio y los salones de una casona, formado por una arcada abierta al patio, que comúnmente se utilizaba en meses calurosos como área de estancia y comedor.

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Gerencia  la empresa  GT Arquitectura y diseño EIRL. especializada en el diseño y  administración de proyectos, ejerce la docencia universitaria en las  áreas de teoría y práctica de taller diseño arquitectónico en la Universidad Católica de Santa María de Arequipa.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»4217,4221,4222,4231,4223,4228,4229,4230,4225″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]