Acerca de la capilla San Bernardo / Nicolás Campodonico

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Acerca de la capilla San Bernardo» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%23dfc978|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Nicolás Campodonico – Argentina» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%23dfc978|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]La obra de Nicolás Campodonico se desenvuelve en las búsquedas del cómo la luz, el espacio, la materia, el lugar y el tiempo determinan el proyecto de arquitectura. La capilla de San Bernardo constituye un referente de este proceso y forma, además, un punto de reflexión imprescindible de las posturas que, desde el oficio, construyen con la luz una herramienta para mejorar nuestro hábitat y lidiar con nuestras necesidades cosmogónicas.

Radar reúne -en exclusiva- tres lecturas sobre esta obra, a través de los croquis, dibujos y fotografías del propio autor, acompañadas por los textos de Roberto Paoli y Aníbal J. Moliné. [/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#dfc978″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#dfc978″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]

Ver lo Invisible
Por Roberto Paoli

Sin duda se juntaron en un momento predeterminado,
un momento en el tiempo y del tiempo.
Un momento no fuera del tiempo, pero del tiempo,
en lo que llamamos historia:
seccionando, disecando el mundo del tiempo
un momento en el tiempo pero no como un
momento de tiempo.

Un momento en el tiempo pero el tiempo
fue creado a través de aquel momento
luego que sin significado no hay tiempo
y aquel momento de tiempo le dio el significado.

(T. S. Eliot)

Siempre más frecuentemente, preocupados por cuestiones funcionales y estéticas, olvidamos que uno de los componentes fundamentales de la arquitectura es el tiempo. Por esto llena el corazón de alegría ver concluida la capilla San Bernardo, erigida en la llanura, en devoción al patrono del lugar. Una pequeña arquitectura, perdida en la pampa, donde el tiempo con la luz y los ladrillos son los únicos materiales, que nos ayudan a comprender en profundidad el significado del ver.
El cotidiano recomponerse y descomponerse de las sombras que forman la cruz, sobre la cúpula de la capilla, nos recuerda que la pasión, la muerte y la resurrección de Cristo no son simplemente “hechos” del pasado, sino algo que llena el hoy, haciendo presente el pasado.
Un hecho sucedido hace dos mil años se convierte en un evento que re-sucede y nos alcanza hoy. El encuentro de los elementos de la cruz, el stipes, palo ya sólidamente plantado en tierra, en el lugar del suplicio; y el patíbulo, leño llevado sobre las espaldas del condenado, en modo inefable y sorprendente nos rinde contemporáneos a la crucifixión de Cristo.

«En relación al absoluto no hay más que un solo tiempo: el presente; por aquel que no es contemporáneo con lo absoluto, lo absoluto no existe», observaba Kierkegaard y a sus palabras hacen eco los versos de Pier Paolo Pasolini:

Solo el amar, solo el conocer cuenta,
no el haber amado,
no el haber conocido.

En el refinado juego de luces y sombras sobre ladrillos de la capilla podemos ver y rever su realidad, la pasión de Cristo. Cierto que para ver es necesario recuperar la simplicidad de corazón, y muchos volverán a casa viviendo la experiencia de vacío y soledad descripta por Montale:

…veré cumplirse el milagro:
la nada a mis espaldas, el vacío detrás
de mí, con terror del ebrio.
Luego como un esquema, se acabaran fundiendo
Árboles, casas, colinas, por el engaño usual.
Pero será demasiado tarde; y yo me iré callado
entre los hombres que no se dan vuelta,
con mi secreto.

Pero a este punto nos puede ayudar San Bernardo, aquel que al final de la Divina Comedia implora a la Virgen María para que Dante pudiera ver lo invisible sin caer en la locura, pero también aquel que quería que las arquitecturas de sus monasterios fuesen despojadas de cada elemento que no fuera fuerza estática y luz, para que todo tuviese la tenacidad de la piedra y la claridad del cristal.

Algunas notas sobre la capilla San Bernardo
Por Aníbal J. Moliné

Abordar el estudio de esta obra es como abrir una ventana que nos ayuda a comprender su especial naturaleza; y es también, un modo de evocar los pensamientos y sentimientos que, sobre la arquitectura y su concepción, quien esto escribe ha compartido con el autor de la misma.(1)
Para ello, nos hemos propuesto, por un lado, comentar sobre lo que a nuestro juicio la obra es, haciendo énfasis en lo que implica el control de lo sustantivo y el alcance de los instrumentos que son propios de la arquitectura como oficio y como pensamiento; y, por el otro, interpretar sus consecuencias en el plano de nuestras percepciones y sensibilidades acerca de lo que ella nos sugiere y evoca.(2)

La relación con el paisaje
La obra asume su compromiso con un enfoque paisajístico que se apoya y resalta al entorno rural y a la vida en el campo; la llanura, el monte ―remanente de una antigua vivienda y sus corrales― y la lógica de su inserción en la frontera entre ambos, otorgan al lugar una especial significación, la que a su vez estimula nuestras vivencias sobre el sentido profundo de las creencias a la luz de una visión cristiana.

La obra como lugar de encuentro
Dentro de este escenario, el cielo ―en su mayor parte― es el follaje de los árboles, el suelo es la prolongación “civilizada” de la llanura, y el atrio es el enlace entre el afuera y el adentro.
La especial articulación de dos ciclos de movimiento, el de los hombres y el del sol, profundiza y extiende el sentido de dicho enlace. Por un lado, el recorrido humano puede hacerse mediante varios modos de llegar, pero sentimos que hay uno que tiene mayor fuerza: es el que partiendo desde el camino del este recorre por fuera el límite norte del atrio, penetra en el mismo y rodea la masa edilicia hasta penetrar en la capilla por el sur. Por el otro, el movimiento y la modulación de la luz a través de los recursos arquitectónicos se convierte en una de las operaciones dominantes del desarrollo proyectual.

En su base, la capilla apenas se abre hacia el este para vislumbrar el sol de la mañana y ofrecer así una vista casi “aplastada” y parcial del atrio; en la cara oeste, abierta al cielo, una gran apertura cenital capta el recorrido de la luz del día hasta concluir al atardecer con la reconstrucción de la imagen de la cruz proyectada hacia la cara interior de la capilla.
Ambos ciclos tienen sentidos contrapuestos ―según las agujas del reloj, el primero, y en sentido contrario, el segundo― para de ese modo reforzar la condición de encuentro entre lo profano y lo sagrado que se produce en el espacio interior y, al mismo tiempo, otorgar valor tanto al recorrido como al destino del mismo.

La obra y su idea
Es la que le da su consistencia; un lugar para meditar, evocar, buscar y creer en el significado de las cuestiones que se consideran valiosas para una concepción vital asociada a las cosas y al espíritu que se deriva de su estar y hacer en el mundo.
La obra construye su razón de ser a través de un argumento que se piensa y despliega en el dominio de lo específico de la arquitectura ―el espacio habitable, su construcción y los materiales que la concretan― y que además sugiere una fuerte carga simbólica y evocativa.

La obra y sus materiales
El peso de lo material se articula en diferentes matices en el proceso de su despliegue constructivo; por una parte, cabe reconocer el cuidado por lo que es dado, la naturaleza del sitio y sus componentes; y, por el otro, la sensibilidad y modestia por lo que se agrega, el ladrillo(3), el vidrio y la madera.
La obra pone de manifiesto el sentido artesanal que guía su concepción. Mediante el empleo de un material dominante ―el ladrillo― el autor despliega su sensibilidad y pericia; exalta su homogeneidad, y la enriquece en su modulación laminar, a través del juego de continuidades y desprendimientos de las superficies curvas y planas que así constituyen las envolventes espaciales.

La obra y su gestación
El peso de los recursos utilizados para la gestación de la capilla se articula mediante una serie de procedimientos gráficos y tridimensionales que adquieren un sentido especial por su potencial heurístico y por su plusvalía estética.
De ese modo, los croquis a mano alzada, además de manifestar el proceso germinal de la idea, están dotados de una sensible calidad plástica, desplegada tanto en el dominio gráfico específico como en el del plano de la sugerencia.
Las maquetas constituyen la concreción representativa más sintética del sentido de totalidad físico espacial de la propuesta y, al mismo tiempo, asumen un vigor y plenitud expresiva que anticipa la comprensión y el goce de las cualidades del objeto real.
Las fotografías surgen de las visiones particularizadas que se derivan de los momentos de selección y de los temas de la obra que al autor le interesan poner en relieve; además, el empleo de capturas tanto de las maquetas como del hecho arquitectónico real, aprovecha el dinamismo potencial de la fotografía para pensar, hacer, narrar y orientar el rumbo de la propia búsqueda.

La obra y su sentido de unidad
Como puede inferirse de lo expresado hasta aquí, la condición de unidad de la misma se apoya sobre varias bases, tanto en el dominio de lo paisajístico como en el de lo arquitectónico.
La idea, su concreción en términos físicos, espaciales, formales y simbólicos, asume su condición estructurante y, en su desarrollo, se destaca el sentido que la lógica de la contraposición aporta, como operación que se despliega a lo largo de toda la obra.
Por consiguiente, una de las bases de dicha unidad es el resultado de contraponer a la homogeneidad de la mampostería de ladrillo, la variedad de los movimientos de las personas y de la luz, como ya ha sido comentado.
El monte se contrapone al campo abierto; el verde del follaje juega contra el rojo del ladrillo; la iluminación de la cara inclinada del oeste se opone a la sombra propia del resto; la condición maciza y prismática de la capilla contrasta con la apertura y soltura del atrio ―condición que se refuerza con las diferentes alturas asignadas a las envolventes de ambos componentes―; los planos y aristas del cuerpo exterior se oponen a las superficies curvadas del interior; la baja altura del espacio interior de ingreso contrasta con la perteneciente al ámbito principal; y, como corolario, la luz del sol poniente y la silueta de la cruz se sobreponen a la sombría visión del atrio por debajo.
Los juegos de resonancia de la particular geometría de la obra también concurren a su unidad. La relación entre la suave curvatura de los muretes del atrio; el sector de círculo correspondiente al nicho de la abertura cenital, y la ventana contrapuesta en la base de la pared este, que comparten un similar patrón formal, son, entre otras, las manifestaciones más visibles de tales resonancias.

La obra y su poder evocativo
Asumimos a la luz como una medida del tiempo, como así lo sugiere el ritual de la vida a través del día, de las estaciones y de los distintos períodos de nuestro habitar en el mundo.
En relación a esta interpretación que consideramos esencial, ya que hace al compromiso que la obra adopta tanto en términos existenciales como estéticos, la aproximación realizada nos hace evocar tres experiencias que resuenan en lo más profundo de nuestros recuerdos y sentimientos.
La primera es la de haber intentado comprender como proceso y como resultado valioso, una de las pinturas de Fernando Fader que tratan sobre el tiempo, la luz, el color, la soledad y la vida en el campo, nos referimos a la serie “La vida de un día”(4).
La segunda es el impacto conceptual y formal que nos produjo la obra fotográfica de Harold E. Edgerton. Éste, al explorar los efectos estroboscópicos resultantes de fotografiar personas y cosas en movimiento, se constituyó en el “hombre que congeló al tiempo”(5) y por ende, a la superposición escalonada del desplazamiento de las imágenes. De ese modo, y tras la búsqueda de una nueva aproximación científica al tema de la luz, encontró una vertiente de exploración plástica que enriqueció el desarrollo de las distintas disciplinas artísticas a ella vinculada. A nuestro entender, la traza y la secuencia del movimiento solar en la capilla apuntan a una reinterpretación en clave arquitectónica y simbólica de los hallazgos de Edgerton.
La tercera es un texto de Vicente Verdú, que al decir de Guillermo Jaim Etcheverry(6) sintetiza un aspecto crítico que caracteriza a las tendencias dominantes de la cultura contemporánea: «La imagen ha ganado mucho terreno a la imaginación. Como, de la misma manera, la emoción ha robado prestigio a la reflexión. En ambos casos la instantaneidad ha vencido al proceso y el suceso puro a su explicación».
La obra que hemos intentado comentar a través de nuestra mirada requiere, para vivirla, nuestra presencia y participación a lo largo de un día en el campo; por lo tanto, está investida de una especial resistencia a lo fugaz e instantáneo; atributo que se deriva de la lógica desplegada en el pensar y el hacer de su arquitectura.
De ese modo, y parafraseando a Verdú, ella nos recuerda el valor de las vivencias asociadas a la imaginación, a la reflexión, al proceso y a su explicación, como condiciones ineludibles que es necesario reinsertar en el mundo de la vida del presente.

Obra: Capilla San Bernardo 

Autor:Arq. Nicolás Campodonico
Colaboradores:Arq. Martin Lavayén, Arq. Soledad Cugno, Arq. Virginia Theilig, Arq. Gabriel Stivala, Arq. Tomás Balparda, Arq. Pablo Taberna, Arq. Gastón Kibysz.
Asesoramiento Litúrgico:don Ambrogio Malacarne, Arq. Roberto Paoli, Arq. Gustavo Carabajal

Asesoramiento estructural:Ing. Carlos Geremía
Construcción:Arq. Jerónimo Silva
Ubicación:Zona Rural, La Playosa, Córdoba, Argentina
Superficie del terreno:10 000 m2
Superficie cubierta:92 m2
Año de proyecto:2010
Año de construcción:2012/2015
Fotografías:Nicolás Campodonico

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  1. El arq. Nicolás Campodonico ha sido alumno y miembro del equipo docente de las cátedras de Proyecto Arquitectónico que estuvieron a cargo del autor en la FAPyD de la UNR.
  2. Dado las limitaciones de extensión al desarrollo de estas notas, y dentro del conjunto de las obras presentadas en esta publicación, hemos preferido tomar como tema a la capilla San Bernardo en la Playosa, provincia de Córdoba, Argentina.
  3. Aunque buena parte de la capilla se ejecutó con los ladrillos de la vivienda demolida.
  4. Fernando Fader, 1917 Serie: La vida de un día. http://www.museocastagnino.org.ar/coleccion/fader.html
  5. Stopping Time (1987) New York: H. N. Abrams. ISBN 0-8109-1514-6. https://en.wikipedia.org/wiki/Harold.Eugene-Edgerton
  6. Guillermo Jaim Etcheverry “Nuestro Mundo” La Nación Bs. As. 20-05-2012 Ed. Impresa.

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Participa en numerosos concursos nacionales e internacionales obteniendo premios y reconocimientos en varios de ellos, destacándose: Building of the Year 2017 (Archdaily); Premio Internacional XX BAQ Quito 2016; Premio CICA a la Joven Arquitectura Argentina (BA2015); y lainclusión en el «Panorama de Obras» X BIAU Sao Paulo 2016 y VIII BIAU Cádiz 2012.

Sus obras y proyectos han sido publicados en Argentina, Chile, México, Colombia, España e Inglaterra. Alterna su trabajo profesional con la docencia, la cual ejerce desde 1998 en la Facultad de Arquitectura Planeamiento y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario. Asimismo ha colaborado en la docencia con la Universidad de Navarra (España) y en la Universidad IUAV de Venecia. El desarrollo de sus proyectos es en esencia una reflexión sobre Luz, Espacio y Materia, inmersa en la realidad físico-cultural Latinoamericana.[/mpc_callout][mpc_callout preset=»preset_0″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0a0a» title_font_size=»16″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Aníbal Moliné» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Arquitecto desde 1960 y Doctor en Arquitectura desde 2004. Comenzó su trabajo docente en 1957, llegando a ser Profesor Titular Ordinario en las asignaturas Análisis Proyectual I y II, y Proyecto Arquitectónico I, II y III en la FAPyD, labor que cumplió hasta su retiro en 2014.

Ha recibido premios por su trabajo profesional y también a través de su trabajo docente en numerosos concursos en los que se ha presentado con sus alumnos.

Desarrolla su labor como docente-investigador, habiendo presentado y publicado su producción en libros, revistas y congresos.

En el presente es docente y Coordinador Académico de la carrera Arquitectura de la Universidad Católica de Santa Fe en la sede Rosario, en la cual además dirige proyectos de investigación.[/mpc_callout][mpc_callout preset=»preset_0″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#0a0a0a» title_font_size=»16″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Roberto Paoli» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»](1962) Arquitecto, nacido en Madona di Campiglio (TN)-Italia. Estudia arquitectura en la Universitá degli Studi di Firenze, Facoltá di Architectura. Desde 2011 forma parte de la Comisión de arte Sacro de la Arquidiocesis de Trento. A partir de 2007 se desempeña como profesor asistente en la IUAV- Facoltá di Architettura, Corso di Laurea Specialistica in Architecttura della Construzione y como profesor invitado al workshop Internacional organizado por la FAPyD de la UNR.[/mpc_callout][us_separator thick=»3″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»2040,2039,2038,2037,2036,2035,2034,2033,2032,2031,2030,2029,2028,2027,2026,2025,2024,2023″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]