La disciplina de lo existente / Ricardo Flores y Eva Prats

[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»La disciplina de lo existente» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%23b76658|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Ricardo Flores y Eva Prats – Arquitectos – Argentina y España» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%23b76658|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Este escrito parte de un artículo que se publicó en el libro Pensado a Mano, de 2014, en el que por primera vez fijábamos una serie de observaciones y aprendizajes a partir de nuestra experiencia de trabajar con edificios existentes, para reutilizarlos adaptándolos a nuevos programas. Este es un tema que, además de ocupar nuestro estudio desde su formación, hemos llevado también a nuestros cursos en la escuela de arquitectura de Barcelona, o también a talleres en escuelas de todo el mundo. El tema nos interesa mucho pues nos parece de constante actualidad: era un tema importante para nuestra ciudad cuando comenzamos nuestro estudio, a finales de los años 90s, cuando increíblemente en Barcelona se demolían manzanas enteras de un Centro Histórico que había llegado casi intacto hasta nosotros, ya que los nuevos planes para esta parte de la ciudad no tenían en cuenta la complejidad de su historia acumulada, no solo como patrimonio físico sino social a recuperar. Pero es un tema central también hoy, donde la enorme cantidad de estructuras en desuso permiten la reflexión sobre qué programas pueden funcionar mejor en determinados edificios existentes. También lo llevamos a nuestros talleres académicos, con la convicción de que es fundamental discutir en la universidad la relación con el patrimonio construido como formación básica de los arquitectos de hoy.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#b76658″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#b76658″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]Este artículo entonces replantea y amplía el publicado en 2014, a partir de nuevas experiencias en estos últimos años con el proyecto de la Sala Beckett y la reciente instalación de este proyecto en la Bienal de Venecia, como un lugar donde reflexionar y presentar nuestra posición sobre este tema a una comunidad amplia de colegas de la profesión y a la sociedad en general.

Dibujar el tiempo. Trabajar en edificios antiguos tiene la ventaja de no haber participado en su creación, y así poder jugar el papel de observador. El trabajo comienza observando cosas que han hecho otros. Observar dibujando, registrarlo todo. En el Museo de los Molinos de Palma, la mirada oscilaba constantemente desde esa construcción hacia la obra de Carlo Scarpa, una influencia inmediata en esos primeros años de trabajo. Sin embargo, si en la obra de Scarpa los diferentes momentos históricos por los que pasa el edificio se definen y separan para que el visitante los pueda reconocer y pueda reconstruir su evolución en el tiempo, poco a poco comenzamos a ser críticos con esa actitud, pensando que la separación del resultado en tiempos identificables lo fragmentaba todo demasiado, y la cantidad de detalles preciosos competían por captar la atención del ojo del observador.

Comenzamos a pensar entonces que preferíamos una experiencia más subconsciente al recorrer el edificio, que el resultado fuera más disuelto, más parecido a aquella suma discreta y calmada que es la ruina cuando se presenta como tal, que nos espera paciente y en silencio para que la valoremos. Esa ruina, que describe el paso del tiempo en los rastros que han ido quedando a la vista, no separa sus tiempos, sino que los une y convierte el edificio en un palimpsesto.


Museo de los Molinos. Palma de Mallorca, 1998-2002. Foto Duccio Malagamba.

Aceptar la suma de historia encontrada en un edificio existente es una disciplina, es aceptar el fantasma que está presente en toda la vida de un edificio como la cualidad física que el tiempo otorga a las cosas. Éste es el estado que nos interesa: valorar todas esas vidas con una mirada equivalente, donde ninguna prevalece sobre las demás, sin un interés por saber qué vino antes y qué después, dónde comienza una época y dónde acaba otra. Así que con el tiempo dejamos de mirar a Scarpa para mirar más a Borromini o a Jujol, con su capacidad de deformar transformando los edificios; un trabajo de metamorfosis que modifica lo que encuentra a partir de la propia fuerza de lo existente, de su propia geometría, tomando inercia para salir de ahí y amplificarlo llevándolo a otra dimensión. El resultado posee mucho de lo encontrado al inicio; esta base queda deformada pero reconocible en el nuevo conjunto. Nuestro trabajo, por lo tanto, ha ido girando de una actitud a otra, y esto sucedió en medio del desarrollo de cuatro proyectos de rehabilitación que llenan nuestro estudio, desde el año 2000 hasta hoy: el Museo de los Molinos, el Centro Cultural Casal Balaguer, la Casa Providencia y el Teatro y Centro de Dramaturgia Sala Beckett en Barcelona.


Museo de los Molinos. Palma de Mallorca, 1998-2002. Foto Duccio Malagamba.

Luz natural. En el Museo de los Molinos de Mallorca trabajamos amplificando cualidades y geometrías que ya estaban en ese edificio, deformándolas hasta conseguir multiplicar su influencia sobre el espacio que las contiene, ayudando de este modo a acomodar el nuevo programa. El antiguo molino pasa de ser un almacén de grano a un museo para la ciudad. Este cambio de uso privado a público provoca que los espacios necesiten ahora más volumen, más dimensión y escala, y es ahí donde comienza la primera excavación, la del suelo del edificio, que rebajamos un metro desde la altura inicial hasta la definitiva.

El edificio acepta esta actuación sin dificultad, pues parece tratarse de una construcción hecha desde el propio lugar: al utilizar la misma piedra que conforma el suelo de esta isla, nace de la colina en la que se apoya. Su interior, protegido por anchos muros, se asemeja a una gruta, a la que accedemos luego de un grueso traspaso, llegando a esas bóvedas que podríamos creer que sostienen una montaña encima de su cabeza. Por tanto, el trabajo aquí es de excavación, dejando entrar rayos de luz a la exposición, con un acabado de las superficies interiores muy unitario, como si realmente se tratara de una montaña excavada. Solo la luz da forma a esos espacios, nada la interrumpe en su camino. Bajando con tanta fuerza que pareciera deformar los planos que encuentra a su paso, se hace evidente en las pequeñas rugosidades de las superficies que la contienen. Vemos la luz apoyada en estos planos, llenando esos gordos lucernarios que la esperan al bajar, y toda la experiencia se concentra ahí: luz y masa.

Ese poder hipnótico de la luz en su recorrido, desde la entrada en lo alto hasta la base, se convierte para nosotros en un tema de trabajo que acompaña los programas y los usos, permitiéndonos oscilar entre un tema común a uno privado de nuestro estudio, en un vaivén constante donde un asunto ayuda a resolver el otro. Al final, el proyecto se convierte en una única cosa en que cualidad espacial, luz y programa no pueden separarse, no pudiéndose distinguir quién ha generado a quién.


Museo de los Molinos. Palma de Mallorca, 1998-2002. Plano de lucernarios. Dibujo de Eva Prats.


Museo de los Molinos. Palma de Mallorca, 1998-2002. Foto Hisao Suzuki.

Usar la historia sin distancia. Dibujar el edificio existente durante mucho tiempo nos da la autoridad para decidir sobre él, y la confianza para trabajar sobre lo encontrado sin separaciones físicas ni temporales: si la observación no distingue tiempos, la acción no debe tener distancias. Actuamos desde su propio interior, en un pensamiento directo que transforma el edificio con la decisión de volver a ocuparlo, de darle una nueva etapa, de alargar su vida. Las nuevas intervenciones se incorporan llegando a confundirse con las demás sin hacer prevalecer una etapa sobre otra, apareciendo a nuestros ojos como si ya hubieran existido.


Casa Providencia. Barcelona, 2002-2008. Patio de planta segunda. Foto Hisao Suzuki.


Casa Providencia. Barcelona, 2002-2008.

El Centro Cultural Casal Balaguer de Palma de Mallorca se dibujó entre 1996 y 2002, y se acabó de construir en 2016. Aquí, el trabajo con la luz natural se unió a la necesidad de aclarar la circulación por un edificio cuya superposición de épocas en su crecimiento lo habían convertido en laberíntico y confuso, resultado de generaciones distintas que habían ocupado este lugar.


Casal Balaguer, Palma. 1996-2016. Axonométrica.

El palacio, con origen en el siglo XIV, reformado en el XVI y ampliado en el XVIII, debía pasar de ser una casa de familia aristocrática a ser un edificio público abierto a toda la ciudad. Era necesario acceder a zonas antes cerradas, activar estancias abandonadas y diseñar una circulación intuitiva que facilitara la comprensión de una geometría tan compleja. Para esto, unimos luz y circulación, permitiendo que la luz natural guiara el recorrido pero evitando la pérdida de ese misterio y complejidad espacial que ha acompañado su crecimiento hasta hoy.


Casal Balaguer, Palma. 1996-2016. Patio de ingreso con galería de exposiciones. Foto José Hevia.


Casal Balaguer, Palma. 1996-2016. Galería de exposiciones. Foto Adrià Goula.


Sala Beckett, Barcelona. 2011-2016. Vestíbulo de planta baja. Foto Adrià Goula.

El proyecto del nuevo Teatro y Centro de Dramaturgia Sala Beckett parte de la observación intensa de la antigua construcción, la Cooperativa Obrera Paz y Justicia del barrio de Poblenou en Barcelona, contando mucho con ella para adaptarla al nuevo programa. Una de las cosas más impresionantes del estado original de este edificio era la escala tan generosa de sus espacios, una cualidad que funcionaba muy bien para una actividad de creación, experimentación y formación teatral. Las enormes dimensiones de esos interiores, casi sin pilares que los interrumpieran, eran ideales para hacer teatro. También la decoración aplicada de molduras, baldosas, cristales, rosetones, mosaicos, ventanas y puertas nos interesaban, ya que era lo que reflejaba el momento cultural y social en que se había creado ese edificio, y que convertían esas grandes naves en un lugar de disfrute y celebración del tiempo libre.


Cooperativa Paz y Justicia en 2011. Antiguo Café de planta primera. Foto Adrià Goula.

Pero sobre todo encontramos un edificio cuyas paredes y techos estaban cargados de historias y de emociones, salpicadas de las vidas de quienes lo habían ocupado durante tantos años. Esos rastros y cicatrices en las superficies de todos los espacios era la atmósfera que queríamos para el nuevo centro, para así asegurarnos que éste comenzaría a funcionar en un lugar que no era nuevo y aséptico, sino un lugar con tiempo acumulado, de segunda mano… ya en uso antes de llegar. Todas las etapas por las que había pasado esta construcción nos interesaban por igual: su inicio en 1924, su reforma en los años 50s, el abandono de los años 80s y 90s, la lluvia entrando por las cubiertas rotas, las palomas, los okupas, la propia acción de la constructora en el hacer del nuevo proyecto… sin decidir que una etapa era más importante que las demás. El proyecto incorpora toda esa historia acumulada, todas las etapas por igual, recuperando la memoria social de un barrio que había tenido este edificio como centro de su vida social y cultural, tal vez el valor más grande que contenía y que podía regalar al nuevo centro de creación teatral.


Cooperativa Paz y Justicia en 2011. Antiguo teatro de planta primera. Foto Adrià Goula.


Sala Beckett, Barcelona. 2011-2016. Teatro de la planta primera. Foto Adrià Goula.

Dibujamos el nuevo programa a partir de la geometría rectangular de las tres naves originales, contando con ella y transformándola a la vez, dibujando encima de un proyecto que nos gustaba pero que ahora debía cambiar para dar paso a un nuevo uso que aprovechaba algunas partes y modificaba otras. Para que la nueva Beckett funcionara como un gran centro de dramaturgia, una única actividad que uniera todo el edificio, introdujimos luz en el centro de la planta, juntándola a la circulación. Es una fuerza vertical que permite entender la sección del edificio en el mismo momento de entrar, mirar hacia arriba y escuchar voces y movimiento de estudiantes y actores, el edificio se acciona en vertical y uno quiere subir a ver qué pasa ahí. Esa luz con volumen llena por completo la sección y le quita gravedad al edificio, que se siente ligero, contrapesando el peso de la memoria que impregna el lugar. El centro del edificio es este gran vestíbulo lleno de voces y de luz, de miradas y diálogos cruzados, un lugar muy teatral. En realidad en este centro que se alza en vertical y se estira hacia el fondo de la parcela para incorporar todos los usos a su alrededor, para abrazarlo todo, es donde la vida del teatro sucede. Aquí, en la nueva Beckett, el teatro ya no está solo en las salas destinadas a ello: la actividad teatral ha salido de ellas y se ha repartido por todo el edificio, contagiándolo todo e invadiendo todo. El teatro está en todo el edificio.


Sala Beckett, Barcelona. 2011-2016. Confecciones. Foto Adrià Goula.

La herencia. En todos los proyectos presentados, a pesar de sus diferencias por la evolución del pensamiento, el resultado es una nueva generación, con cosas heredadas y cosas nuevas. Tal como lo entendemos, se trata de un trabajo de deformación que toma lo viejo y dibuja a partir de él. Es una metamorfosis geométrica, pero también de materiales, de proporciones de vacíos y dimensiones.


Sala Beckett, Barcelona. 2011-2016. Bar Beckett. Foto Adrià Goula.

La distancia de tiempo que nos separa de estos edificios es de cientos de años, y a su vez pasamos de un uso privado a uno público, lo que hace que cambien sus cualidades espaciales. La nueva función nos da la libertad para dibujar un nuevo edificio dentro del anterior, investigando sobre las cualidades físicas y espaciales de la nueva construcción. Tomarlo como una construcción, sin las constricciones propias del uso para el que estaba destinado, nos permite dejar de verlo como un edificio de dimensiones domésticas, y pasar a valorar sus cualidades espaciales y físicas como el inicio de una nueva ocupación.


Sala Beckett, Barcelona. 2011-2016. Lucernario en planta primera. Foto Adrià Goula.

Descubrir la condición de inacabado del antiguo edificio hace pensar que las acciones sobre él no han terminado, que se trata de algo en evolución, imperfecto, resultado de la suma de etapas en la que la nuestra sólo es una más, no la última. Este diálogo parte de la confianza en lo que encontramos, de una observación positiva que lo valora y respeta como signos de una ocupación anterior, dando al proyecto un sentido temporal que hace que pase a formar parte de esa herencia, donde al final no sea posible reconocer de qué tiempo es ese lugar.[/vc_column_text][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_color=»#0a0202″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Flores & Prats» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_color=»#0a0000″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Flores & Prats es un estudio de arquitectura de Barcelona formado por Ricardo Flores y Eva Prats, dedicado a la confrontación de la teoría y la práctica académica con la actividad proyectual y constructiva. El estudio ha trabajado en la reutilización de estructuras en desuso, así como con la participación vecinal en el diseño de espacios públicos urbanos, y en viviendas sociales y su capacidad para crear comunidad. Su trabajo ha obtenido el Grand Award a la Mejor Obra de Arquitectura en la Summer Exhibition de la Royal Academy of Arts de Londres 2009, el Premio Ciudad de Barcelona 2016 por su obra Sala Beckett / Obrador Internacional de Dramaturgia, el Premio Ciudad de Palma 2017 por el Centro Cultural Casal Balaguer, y ha sido expuesto en las últimas cuatro ediciones de Bienal de Arquitectura de Venecia. Ricardo y Eva son Profesores de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, ​​y del Royal Melbourne Institute of Technology. En 2015, la editorial Arquine de México editó el libro monográfico Pensado a Mano. La Arquitectura de Flores & Prats, y recientemente la nueva revista Archives ha dedicado su primer número al trabajo de este estudio.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/3″][us_image_slider ids=»3438,3439,3440,3441,3442,3443,3444,3445,3446,3447,3448,3449,3450,3451,3452,3453″ meta=»1″ fullscreen=»1″ img_size=»full» img_fit=»contain»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]