[vc_row height=»auto» css=».vc_custom_1525978012963{padding-top: 0px !important;}»][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=»2/3″][vc_custom_heading text=»Habitar, una aproximación política
» font_container=»tag:h2|font_size:40px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:40px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Neofeudalismo inmobiliario y el problema de la vivienda
» font_container=»tag:h3|font_size:18px|text_align:left|color:%230a0505|line_height:20px» use_theme_fonts=»yes»][vc_custom_heading text=»Josep Maria Montaner, Catedrático ETSAB – Zaida Muxí , Profesora ETSAB – España
» font_container=»tag:h4|font_size:14px|text_align:left|color:%2373cb92|line_height:16px» use_theme_fonts=»yes»][vc_column_text]Abstract
El artículo responde a la cuestión del habitar desde una interpretación política repasando la situación contemporánea de la cuestión de la vivienda en el mundo centrándose en el caso de la crisis inmobiliaria en España, poniendo referencias de las políticas en Europa y señalando algunas tendencias en la manera de afrontar la cuestión de la vivienda en América Latina. Se reclama un nuevo papel de los arquitectos y arquitectas que sea capaz de defender a la vez la calidad de la arquitectura y el urbanismo de la vivienda así como sus valores sociales como derecho humano esencial.[/vc_column_text][ultimate_exp_section title=»Leer más» new_title=»Ocultar» text_color=»#73cb92″ background_color=»#ffffff» text_hovercolor=»#000000″ bghovercolor=»#ffffff» title_active=»#000000″ title_active_bg=»#ffffff» cnt_bg_color=»#ffffff» icon=»Defaults-circle» new_icon=»Defaults-circle» icon_align=»left» icon_size=»7″ icon_color=»#73cb92″ icon_hover_color=»#000000″ icon_active_color=»#000000″ extra_class=»interadar» title_alignment=»left» title_font_size=»desktop:13px;» title_line_ht=»desktop:13px;» title_margin=»margin:0px;» title_padding=»padding:0px;» desc_margin=»margin:0px;» desc_padding=»padding:0px;» font_family=»font_family:Comfortaa|font_call:Comfortaa|variant:700″ heading_style=»font-weight:700;»][vc_column_text]
En 1872 Friedrich Engels escribió una serie de tres artículos bajo el título de “El problema de la vivienda” que recopilados se convirtieron en un libro fundacional y clásico(1). Con este texto Engels estaba delimitando y conceptualizando un problema que ya era estructural y endémico de la economía capitalista. Según él, ni la filantropía, ni el higienismo, ni el socialismo utópico, iban a resolver el problema de la vivienda.
Este solo se solucionaría con la revolución social ya que el problema de la vivienda es estructural al sistema económico capitalista que se basa en la propiedad privada del suelo y en la explotación de la fuerza de trabajo. En el contexto del capitalismo, el valor de cambio de la vivienda es un elemento clave de dominio, explotación y esclavización, ya tenga el obrero que buscar la residencia por su cuenta, ya sea el empresario o industrial en el que se la facilite cerca de la fábrica o el lugar de trabajo. Y ello no iba a cambiar con las propuestas del paternalismo empresarial o del socialismo utópico. El mismo Engels había dejado clara la diferencia en su texto esencial, “Del socialismo utópico al socialismo científico”(2). Por lo tanto la explotación del trabajo va estrechamente ligada a la propiedad del suelo y al control del mercado de la vivienda. En la actualidad, tal como ha señalado la urbanista brasileña Raquel Rolnik, las dos grandes características de la ciudad en esta época neoliberal han estado, por una parte, la proliferación de la arquitectura de las grandes firmas dedicada a la “global class” –los rascacielos y otros objetos proyectados por las estrellas de la arquitectura y sus secuaces- y por otra parte la insistencia en convencer a la sociedad de la falsedad de que con la casa en propiedad y el crédito hipotecario individual se iba a resolver el problema de la vivienda y de la ciudad(3). Más recientemente en su último libro “La guerra de los lugares”, nos explica como la vivienda, convertida en valor de inversión financiera, acrecienta el problema de acceder a la vivienda como derecho(4).
A principios del siglo XXI dicho problema sigue siendo acuciante en las grandes ciudades de los países en desarrollado y lo es, paradójicamente, en la España contemporánea caracterizada por el capitalismo inmobiliario y por la política neoliberal aplicada desde finales de los años noventa. Basándose en la falsedad de que la vivienda era cara por la falta de suelo, se decretó en el año 2000 que todo el suelo era urbanizable, una liberalización que generó una transformación insostenible. Se demostró que no es la cantidad sino la calidad (dotaciones, centralidad, servicios) lo que da precio al suelo, mientras que el precio de la vivienda lo fija el mercado en función del máximo endeudamiento posible de las familias. Mientras que en la mayor parte de Europa(5) –Francia, Austria, Finlandia, Suecia, Alemania, etc– a pesar del encarecimiento del precio de la vivienda se ha intentado garantizar el derecho a una vivienda digna con el de control de los precios y la promoción de vivienda protegida adecuada al estado del bienestar, en nuestro país las dos legislaturas gobernadas por la política de derechas consiguieron hacer reaparecer el problema de la vivienda bajo la fórmula de la “burbuja inmobiliaria” que explotó en el año 2008. Este grave factor de riesgo por el dominio del sector inmobiliario en el Estado español y por los efectos de exclusión fue especialmente destacado en los informes que el relator de las Naciones Unidas para el derecho a la vivienda Miloon Kothari elaboró en los años 2006 y 2007(6).
La vivienda se convirtió, debido al bajo rendimiento financiero de las bolsas a nivel mundial en un festín especulativo para los inversores. Al mismo tiempo, cada vez más población quedaba excluida sin tener acceso a un derecho convertido en puro negocio. Las plusvalías del boom inmobiliario que se reforzó desde 1997 hasta su estallido en 2008 han llevado a la inflación de precios de la vivienda más exagerada e irresponsable de la historia, comportando un mayor empobrecimiento y debilidad de la economía de la mayoría de los ciudadanos. Se puede calcular que casi el 30% de españoles, unos 8 millones, quedan fuera de la promoción privada y pública de vivienda, en los que se incluye el 20% que está por debajo del umbral de la pobreza. Se trata de sectores marginados incluso de las políticas públicas que no pueden acceder a viviendas sociales o de precios tasados.
Muchos países desarrollados han pasado por la experiencia de fuertes crisis relacionadas con los booms inmobiliarios: Holanda en 1982 en que el precio real de la vivienda cayó un 48% y Finlandia entre 1991 y 1992 en que cayó un 47%. El caso más espeluznante fue el de Japón que entre 1992 y 1996 sufrió una caída aproximadamente del 33%, provocada por el blanqueo de dinero en el sector inmobiliario por parte de las redes de crimen organizado de los llamados “Yazuka”, mafias japonesas dedicadas al tráfico de estupefacientes, la prostitución y la extorsión. En Japón se provocó un verdadero desastre financiero y social con miles de personas que perdieron su vivienda (cuya hipoteca pasaba a estar por encima de su valor en el mercado) viviendo solas en la calle a pesar de mantener algunos su puesto de trabajo. Y a raíz de estas crisis, países como Holanda y Finlandia replantearon su política de vivienda, reforzando la creación de vivienda protegida. Países como Dinamarca, o ciudades como Viena, se encuentran en mejor situación; esto es resultado de la diversificación de los modelos de acceso y tenencia: un gran porcentaje de alquileres protegidos, la cesión de uso y modelos cooperativos de propiedad compartida.
En el caso español es evidente que la caída del número de viviendas protegidas realizadas en España entre 1997 y 2004 no era nada inocente: para proteger los intereses inmobiliarios, manteniendo el alza de los precios, se procuró que la vivienda social pasara del 50% del total construido en los años ochenta al 10 % a finales de los noventa no compitiendo con el mercado libre. Esta situación se trató de corregir con la nueva política desde el Ministerio de la Vivienda del gobierno del PSOE (2004-2010), que en el año 2007 promulgó una nueva Ley del Suelo que intentaba evitar el crecimiento expansionista y desarrollista, buscando un urbanismo acorde con el desarrollo sostenible; y desde las políticas autonómicas como la de Cataluña, con su Ley para el Derecho a la Vivienda (2007), elaborada por el Departamento de Medio Ambiente y Vivienda de la Generalitat de Catalunya, a pesar de que la coyuntura financiera no haya sido favorable para llevarla adelante y hacerla cumplir. Sólo en estos tres últimos años, desde 2015, en los municipios gobernados por la izquierda los artículos de la ley han empezado a aplicarse. En Barcelona se siguen los criterios de disciplina de vivienda por lo que respecta a pisos vacíos e infravivienda, al tiempo que se potencia las reservas de viviendas asequibles en las promociones privadas. La ciudad también ha sido la pionera en el Estado español en la propuesta de co-housing siguiendo el mecanismo de la cesión de uso del suelo y ha modificado la promoción de vivienda pública de venta hacia la promoción de viviendas de alquiler público, que representa un 80% del total de las nuevas promociones (4000 viviendas)(7).
A pesar de estos intentos e intenciones de la nueva legislación y de las nuevas promociones de vivienda social se arrastran tres problemas graves: el retraso acumulado durante años en materia de legislación y promoción de vivienda pública; la imprevisión flagrante ante las consecuencias de la crisis inmobiliaria -imperdonable para los responsables políticos- y la de su inevitable y permanente lentitud en avanzar en estos procesos, con pactos inacabables, estiras y aflojas, retrocesos, una enorme dificultad de condiciones, avances, puesta en práctica, la legislación y los cambios en la normativa.
A partir del año 2009, con la crisis económica en España, la situación ha empeorado para los usuarios. Los desahucios por no poder pagar la hipoteca y posteriormente por no poder cubrir los alquileres, se han convertido en uno de los problemas sociales más importantes en toda España. No olvidemos que en Estados Unidos más 30 millones de personas perdieron su vivienda a causa de la crisis de las hipotecas “subprime” la mayoría de afroamericanos y latinos.
Es por todo ello que hoy podemos hablar de un “neofeudalismo inmobiliario” que continua vigente. En la Edad Media, los señores feudales se fueron apropiando de las tierras de los campesinos a medida que había crisis de recolección, engrosando su ejército de siervos de la plebe. Hoy el sistema financiero ha elaborado un paso más sofisticado aún para concentrar el poder y el dinero para producir exclusión generando miles de siervos de unos bancos cada vez más en manos de fondos de inversión y grandes operadores internacionales que ya no tiene un rostro visible.
En el contexto latinoamericano la influencia de las políticas económicas difundidas por el BID y el Banco Mundial han resultado en políticas de vivienda nefastas promoviendo la cantidad y no la calidad a partir de los subsidios directos a la demanda. Como en Chile que fue el banco de pruebas aún bajo la dictadura de Pinochet: el Estado como mero intermediario entre la necesidad y la solución, la población y las constructoras respectivamente; al tiempo que el rol del Estado en el planeamiento, producción y mantenimiento desaparecía. Así surge lo que los arquitectos Ana Sugranyes y Alfredo Rodríguez denominan “el problema de los con techo”, viviendas de superficies ínfimas sin condiciones de habitabilidad en entornos periféricos y sin condiciones de ciudad. A esto han seguido las políticas del INFONAVIT en México, miles de viviendas en los páramos, más allá de las ciudades, que hoy han sido abandonado en gran parte, o el programa brasilero “Minha Casa Minha vida”; Colombia y Argentina también implementaron programas similares en menor cuantía. En definitiva se ha dejado que sea el mercado el que ofrezca un bien a un precio asequible cuando se ha dejado de controlar la calidad de la extensión urbana y de las mismas viviendas.
La responsabilidad de la arquitectura
Ciertamente todo está condicionado por las políticas de vivienda, pero la arquitectura no debería seguir siendo la misma, convencional y comercial sino que debería atender a los cambios que se están produciendo en las sociedades: cambios en la estructura familiar, migraciones, envejecimiento de la población, dificultades de los jóvenes para emanciparse, aumento de las minusvalías, incremento de las marginaciones de todo tipo, inclusión de las actividades de estudio y trabajo en la vivienda, etc.
En este fenómeno la arquitectura tiende a tener un papel muy secundario. Es el último factor, aunque no debería ser el de menor importancia. En este escalofriante baile de cantidades no debería ser desdeñable el hecho de la calidad de estas viviendas: su buena construcción, orientación y ventilación; que tuvieran una planta flexible y transformable, que favorezcan la diversidad de usos y su perfectibilidad y que potencie la igualdad de género y la desjerarquización; que estuvieran construidos siguiendo criterios de sostenibilidad; y que se consolide una cultura de conservación y reutilización de los edificios. En este sentido, una serie de criterios arquitectónicos no serían nada menores, sino que tendrían mucho que ver con la calidad de vida, la equidad y la sostenibilidad: disponer de un espacio exterior propio; que no haya baños privados en la suite, sino accesibles para todos los habitantes de la vivienda; que la fachada en cada orientación sea distinta; que haya espacios de guardado. Las cuestiones relacionadas con la desjerarquización no son menores, sino que son trascendentales para promover unos hábitos democráticos. El baño en suite es un escándalo de lujo y desprecio en un mundo en el que 2.600 millones de los habitantes del planeta viven sin saneamiento, es decir, 4 de cada 10 personas no tienen acceso a ninguna letrina o inodoro; y cuando disponer de agua potable aún es tan difícil para un sector de la población mundial(8).
El problema de la vivienda no se puede resolver con una única solución brillante, sino que debe abordarse desde frentes muy diversos, utilizando todos los instrumentos posibles y siguiendo procesos laboriosos: movimientos sociales, cambios en las legislaciones en las diferentes escalas administrativas, ayudas económicas, control del precio del suelo, de la vivienda terminada y de los alquileres, proyectos arquitectónicos experimentales y modélicos, mejora tecnológica y aplicación de criterios de sostenibilidad, en operaciones que apuesten tanto por la obra de nueva planta como por la rehabilitación; flexibilidad en los tipos de tenencia, promoviendo tanto la compra como distintas modalidades de alquiler, vida comunitaria o “masovería urbana”. Actuar sobre una injusticia tan flagrante como los miles de viviendas vacías es imprescindible pero no suficiente. Es clave asegurar una legislación a favor de la tenencia en el alquiler, con control de precios y garantías de continuidad.
Se trata, en definitiva, de potenciar una situación social alternativa a la creada en los años de predominio impune de los intereses de los ricos (que se incrementan en porcentaje) y los inversores; una situación que ya fue retratada en su momento álgido con fina ironía por Ferran Torrent, en sus novelas Sociedad limitada (2002) y Especies protegidas (2003), ambientadas en uno de los lugares de más descarada corrupción inmobiliaria en España: la costa valenciana.
Se trata de promover unas nuevas condiciones en las que los profesionales les correspondan tanto denunciar el problema social como reivindicar la necesaria calidad de la vivienda como objetivo de la arquitectura. Hoy el problema de la vivienda vuelve a ser el primero de la agenda urbana junto a los problemas medioambientales, la desigualdad y la movilidad. Para afrontar estos retos arquitectos y arquitectas han de reclamar su lugar justificarlo con propuestas sostenibles que defiendan la igualdad y los derechos humanos.
[/vc_column_text][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Referencias» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]
- ENGELS, Friedrich, El problema de la vivienda y las grandes ciudades, Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 1977.
- ENGELS, Friedrich, Del socialismo utópico al socialismo científico (1880), Ricardo Aguilera editor, Madrid, 1968.
- ROLNIK, Raquel, “Confinamiento o conflagración: metrópolis brasileñas al límite” en A.A.V.V Después del neoliberalismo: ciudades y caos sistemático, MACBA, Barcelona, 2009.
- ROLNIK, Raquel. La guerra de los lugares. La colonización de la tierra y la vivienda en la era de las finanzas. LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2017.
- MONTANER, Josep Maria. La arquitectura de la vivienda colectiva. Políticas y proyectos en la ciudad contemporánea. Editorial Reverté, Barcelona, 2015.
- KOTHARI, Miloon, “Informe del Relator Especial sobre una vivienda adecuada como elemento del derecho a un nivel de vida adecuado” en Naciones Unidas. Asamblea General, 7 de febrero de 2008. http://observatoridesc.org/?q=es/node/319
- http://habitatge.barcelona/es/estrategia/plan-derecho-vivienda
- GEORGE, Rose, La mayor necesidad. Un paseo por las cloacas del mundo, Ediciones Turner, Madrid, 2009.
[/mpc_callout][us_separator thick=»2″ style=»dotted» icon=»fas|circle» show_line=»1″ line_width=»default»][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Josep Maria Montaner » title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Catedrático de la ETSAB. Concejal de Vivienda y Rehabilitación del Ayuntamiento de Barcelona (2015-2019)[/mpc_callout][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title=»Zaida Muxí Martínez» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Profesora agregada de Urbanismo de la ETSAB. Directora de Urbanismo de Santa Coloma de Gramenet (2015-2019)[/mpc_callout][mpc_callout preset=»mpc_preset_21″ layout=»style_8″ title_font_preset=»default» title_font_color=»#333333″ title_font_size=»17″ title_font_line_height=»2″ title_font_transform=»none» title_font_align=»left» title_margin_divider=»true» title_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:5px;» content_width=»100″ content_font_preset=»default» content_font_color=»#555555″ content_font_size=»12″ content_font_line_height=»1.5″ content_font_align=»left» content_margin_divider=»true» content_margin_css=»margin-top:0px;margin-bottom:0px;» icon_disable=»true» icon=»etl etl-happy» icon_color=»#f7f7f7″ icon_size=»80″ background_color=»#f7f7f7″ padding_divider=»true» padding_css=»padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;» mpc_button__disable=»true» mpc_button__url=»url:%23|title:Link|» mpc_button__font_preset=»mpc_preset_20″ mpc_button__font_color=»#f7f7f7″ mpc_button__font_size=»16″ mpc_button__font_transform=»uppercase» mpc_button__title=»BUY LICENSE» mpc_button__border_css=»border-width:2px;border-color:#f7f7f7;border-style:solid;border-radius:0px;» mpc_button__padding_divider=»true» mpc_button__padding_css=»padding-top:12px;padding-right:30px;padding-bottom:12px;padding-left:30px;» mpc_button__margin_divider=»true» mpc_button__hover_font_color=»#75cdde» mpc_button__hover_background_color=»#f7f7f7″ mpc_button__hover_background_effect=»slide-top» mpc_divider__disable=»true» mpc_divider__preset=»mpc_preset_2″ mpc_divider__width=»10″ mpc_divider__lines_color=»#f7f7f7″ mpc_divider__lines_weight=»2″ mpc_divider__margin_divider=»true» mpc_divider__margin_css=»margin-bottom:-10px;»]Co-directores del Master Laboratorio de la vivienda del siglo XXI en la ETSAB desde el 2004 hasta 2014 (www.laboratoriovivienda21.com) desde ese año el Laboratorio organiza cada dos años el Congreso Internacional de Vivienda Colectiva Sostenible (2014 Barcelona, España; 2016 Sao Paulo, Brasil; 2018 Guadalajara, México; 2020, Alghero, Italia)
Autores de Arquitectura y política. Ensayos para mundos alternativos. (Gustavo Gili, Barcelona, 2011) entre otros libros.[/mpc_callout][/ultimate_exp_section][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][us_separator][/vc_column][/vc_row]